Cuando Veinte Es Igual a Cero
Daniel Sapia no conoce la Iglesia que
tanto critica
Cortesía de Carlos Caso-Rosendi
Tomado de http://www.voxfidei.com
No hace mucho tiempo tropecé con una nota de Daniel Sapia (foto) titulada "20 mitos católicos sobre el
Cristianismo Evangélico". Las mayúsculas son del autor, no mías. Este
título produce la impresión de que el artículo es un análisis sistemático de
errores católicos. Imaginen mi sorpresa cuando al leerlo cuidadosamente, el escrito
resultó ser otro fárrago desordenado, lleno de falacias e inexactitudes como a
las que ya nos tiene acostumbrados su autor. Este tipo de notas anticatólicas
tienen un público propio, listo a creer en un periquete lo que sea que se diga
contra la Iglesia Católica y Daniel Sapia es el
apóstol de ellos y de su triste evangelio de resentimiento e ignorancia.
No creo que en eso haya mala fe, sino más bien una
especie de tozudez que es incapaz de distinguir una afirmación falsa de una
verdadera usando el mero sentido común. Mas bien estas pobres gentes se guían
por sus sentimientos de rechazo a la Iglesia. El tambaleante edificio de
"verdades" anticatólicas debe ser constantemente apuntalado con lo
que sea, verdadero, falso o mal interpretado como fácilmente podemos ver al
analizar la obra en cuestión.
No voy a obligar al lector a fatigar el consabido
documento letra por letra. ¿Por qué? Primeramente porque hay ciertos conceptos
que se repiten, presentados de diversas maneras y no hay por qué repetirlos una
y otra vez. En otras partes Sapia apela a la
aceptación incondicional de incoherencias para las cuales no se muestra prueba
alguna (como siempre, libelo y a la bolsa). Es por eso que decidí agrupar los
sinsentidos en algunos casos para evitar la repetición. El original está a
disposición del lector para referencia, en la página que Daniel Sapia publica.
Conclusión forzada desde el principio
Ya desde el título se nos informa de la existencia de
estos mitos católicos antes de probar nada. Esto me recuerda a los panfletos
nazis sobre "el problema judío" que llevaban implícita la afirmación
de que los judíos eran un problema. No es de sorprender 7que desde esa
plataforma se llegara a la conclusión de una "solución final" ya que
se había determinado que existía un "problema". De la misma manera en
el principio de su artículo Sapia presupone que sus
conclusiones son correctas sin dejar lugar al lector para hacer su propio
juicio.
Por ejemplo se nos declara:
Observemos como se nos ofrecen dos opciones
"considerar lo aqui expuesto" o
"sumarnos a la errónea repetición". Algo asi
como proponer "declare que yo tengo razón o que usted está
equivocado". No importa la opción elegida se llega a la misma conclusión.
El método se desbarranca en peores formas a partir de
este punto inicial. Ya de entrada se nos informa que estas "ciertas
creencias tradicionales" se transmiten en forma dudosa, "de boca en
boca", "en los pasillos", "por seminaristas" y se
ofrece como prueba el hecho de que el mismo Sapia las
ha escuchado en foros públicos de debate. Qué foros, cuáles seminaristas, qué
expresiones... no se nos dice pero aparentemente debemos convenir en que son
"fábulas" y que son aceptadas como "cuasi
verdad revelada" solo porque Sapia nos lo dice.
Como en el caso de la petición de principio que
definimos antes, si comenzamos el análisis de algo declarándolo un mito, una
habladuría o una fábula se predispone al incauto lector a creer que lo que Sapia declara luego es una verdad irrefutable.
El "hombre de paja"
Desde el punto uno en adelante Sapia echa uso frecuentemente a la técnica del "hombre
de paja". Esto consiste en presentar el argumento del adversario
ligeramente alterado para que sea más fácil de refutar. Por ejemplo en el
primer punto donde se afirma que los católicos se refieren a quienquiera que
sea no-católico como a "los protestantes". Luego se procede a mostrar
la existencia de ciertas sectas como los Testigos de Jehová o los Mormones para probar la inexactitud de la tendencia católica
de poner "a todos en la misma bolsa". Sapia
ha construido un hombre de paja contra el cual le resulta fácil luchar. Esto lo
repite frecuentemente a lo largo de su obra como veremos a continuación.
Transcribo los puntos tal como Sapia los enumera.
Si bien es cierto que el católico de a pie puede no
tener idea de la diferencia entre un Presbiteriano y un Testigo de Jehová,
admitamos que la obligación simple y llana del católico es conocer su fe y
practicarla. En cuanto a otros; clérigos, apologistas, educadores, católicos en
contacto con la realidad sectaria por diversos motivos; esos sí tienen una
buena guía ya que el Catecismo de la Iglesia Católica es bien claro en definir
las iglesias históricas del protestantismo de las agrupaciones advenedizas y
éstas de las sectas esotéricas como los Testigos de Jehová o los Mormones.
Las razones para irse de la Iglesia Católica admitimos
que son diversas. Para muestra basta un botón y para botón tenemos al mismo Sapia que desconoce profundamente las doctrinas de la
Iglesia, donde según propia declaración, pasó treinta y dos años de su vida. Yo
he entrado al catolicismo en mi edad adulta, lo he estudiado muy bien y con
cuidado y cuanto más lo conozco, más me gusta. Creo que muchas personas odian
lo que ellos creen que es la Iglesia pero no lo que la Iglesia es realmente y
de ahi el error. Cabe aquí indicar que personas de
pobre formación catequística, personas con vicios diversos o simplemente
débiles o pobremente educados que encuentran una vida social mas
atractiva en una asociación protestante, pueden beneficiarse del cambio y hasta
confesarlo en público. Eso no prueba que en la Iglesia Católica esa persona no
pudiera dejar la bebida o la inmoralidad o las drogas como de hecho muchos lo
hacen. La Iglesia Católica cree, declara y promueve la conversión constante.
Sapia encuentra insultante
esa afirmación católica. Es de público conocimiento que en muchos sectores del
protestantismo se alude a la Iglesia Católica como "la ramera de
Babilonia" o (en los EE.UU) a la protuberancia
por encima de la cola de un pollo como "la nariz del Papa" por no
citar algunas expresiones aún más coloridas e insultantes. Pero Sapia se ofende porque lo llaman hermano separado ¡Qué le
vamos a hacer! Es cierto que muchos han afirmado que fuera de la Iglesia no hay
salvación. De hecho en muchas confesiones no-católicas se enseña eso sin ningún
problema.
Es bueno recordar lo que muchos protestantes, incluído Sapia, afirman: que
dentro de la Iglesia Católica no hay salvación sino perdición. Personalmente
creo que la Iglesia es el medio más adecuado para la salvación en Cristo,
teniendo como tiene "la plenitud de la fe". Cómo juzgará Dios a los
que tuvieron la plenitud de la fe a mano y la desecharon es algo que ignoro.
Sin embargo, en lo que toca a los hermanos separados del protestantismo, lo que
Sapia ignora es que la Iglesia reconoce el bautismo
recibido en las iglesias protestantes como incluyente en la Iglesia Católica.
De tal manera que, por ejemplo, un calvinista o metodista está incluído en la Iglesia en virtud de su bautismo, mientras
que en la mayoría de las iglesias protestantes no se reconoce el bautismo
católico para nada. En esto la Iglesia Católica da un ejemplo de moderación y
paciencia encomiables.
El Catecismo de la Iglesia Católica (1271) declara:
"
Herejía, sin embargo, es la oposición
persistente a un dogma establecido. Por ejemplo si yo negara firmemente que
Jesús no es el Hijo de Dios, e hiciera pública
declaración de ello, sería declarado hereje. Muchas de las sectas que Sapia menciona como ejemplos de iglesias protestantes
primitivas negaron doctrinas básicas del cristianismo que las principales
iglesias protestantes declaran. La Iglesia Católica no tiene la obligación de
aceptar dentro de sí misma, creencias contradictorias a sus dogmas y sin
embargo admite la libertad de conciencia siempre y cuando el fiel se someta a
la enseñanza del Magisterio.
Aquí vemos claramente cuánto desconoce Sapia de la doctrina católica. Por otro lado si cualquier
iglesia debiera aceptar la disidencia tenaz de cualquiera de sus miembros...
¿por qué se separaron los protestantes en miles de iglesias? ¿Es que no
aguantan que otros tengan una doctrina diferente? Esta forma de razonar es
completamente descabellada.
Sapia afirma que la prédica
evangélica al católico es comparable a la prédica del cristianismo por San
Pablo entre los judíos de su tiempo. Eso no es razonable pues San Pablo no
predicó la invalidez del judaísmo sino su cumplimiento y universalización en el
Evangelio de Cristo. San Pablo no afirmó nunca que el judaísmo fuera una
deformación del "judaísmo primitivo" que debiera ser
"reformada". Tampoco invitó a sus seguidores a hacerse "pablistas" diferentes de los "pedristas",
"santiaguistas" o "barnabistas".
Más bien San Pablo predicó una sola doctrina junto con los otros apóstoles en
la unidad que Cristo ya había profetizado. El protestantismo se alimenta de los
católicos mal informados para engrosar sus rangos. De hecho, la página de Sapia no contiene una sola línea destinada a captar fieles
del judaísmo o el bahaísmo o el budismo. Por su tenor y contenido la página de Sapia es predominantemente anticatólica.
Esto es un típico hombre de paja. Supongo que entre los
protestantes hay gente de diferentes clases y puede ser que haya apasionados anti-católicos. Sin embargo el católico tiende a considerar
al protestante como una persona de bien que vive a su manera la vida en Cristo.
Como siempre Sapia nos invita a creer lo que él dice
sin mostrar un solo ejemplo que podamos corroborar.
Veamos si esto es una "fábula" en la que los
católicos deben "sumarse a la errónea repetición tradicional"... Las
más antiguas confesiones protestantes (de entre las que tienen mayor número de
adeptos) son el Luteranismo, el Calvinismo, el Metodismo y el Anglicanismo.
Fundadas, respectivamente por Lutero, Calvino, Wesley y Enrique VIII de Inglaterra. Si bien hay algunos
grupos que les son anteriores, estas confesiones aparecen en el siglo XVI. Pero
Sapia dice que hugonotes, cuáqueros, lolardos, husitas y albigenses y
algunos católicos (?) del pasado también son protestantes y preceden a la
Reforma del siglo XVI.
Ahora bien, no es necesario describir aquí las
diametralmente opuestas doctrinas de todas estas confesiones y cabe preguntar
¿cuál de ellas predica el Evangelio de Cristo? Ejemplo: para los Luteranos no
hay predestinación, pero para los Calvinistas la hubo (hasta 1900 cuando
cambiaron esa doctrina) y con ambos difiere el cuáquero que desea no afirmar
ninguna doctrina excepto la lectura general de la Biblia y la vida de acuerdo a
los mandamientos. Pareciera que es Sapia el que no
conoce el protestantismo que él nos cita. Ahora bien, si las creencias de esas
sectas son dispares y el catolicismo siempre ha enseñado lo mismo... ¿quién de
todos le parece a usted que tiene mejores probabilidades de estar enseñando la
doctrina que se origina de Cristo y sus Apóstoles en unidad: los advenedizos o
los que estaban desde el principio?
Sapia nos dice
Luego procede a decir que la traducción de Torres-Amat:
Compara entonces la traducción que de Efesios 2:8-10
hacen la Biblia Torres-Amat y la Biblia de Jerusalén. Por lo que puedo entender
de sus comentarios, Sapia considera un error el
introducir comentarios en la Biblia algo que muchas versiones protestantes y
católicas hacen cuando lo creen necesario distinguiendo por un método
cualquiera el comentario del texto original.
La versión protestante de Scofield,
muy difundida entre los pueblos de habla inglesa, es conocida por sus profusas
notas de corte claramente protestante. Me imagino que el Scofield
tiene licencia para agregar notas por ser protestante mientras que Torres-Amat
debe limitarse a no explicar nada porque Sapia así lo
indica. Se me ocurre que si la versión Torres-Amat careciera de notas, se
acusaría al autor de tratar de mantener al católico en la ignorancia. No hay
forma de quedar bien con que halla faltas en todo.
Convendría decir que en la versión original de la
traducción de Lutero, éste mismo agregó la palabra "solamente" donde
no correspondía según los originales. Aquí hay una cita de un académico Luterano:
No olvidemos la desaparición de siete libros del
Antiguo Testamento que fueron excluídos por Lutero
aunque formaban parte de la Biblia en tiempos de Jesús (Jesús, curiosamente, no
dijo una palabra sobre el asunto).
Sobre el cercenamiento de los siete libros Sapia nos previene (tratando de sacar este incómodo asunto
de la discusión)
Lo que equivale a decir: "Señor policía: no viene
al caso explicar el origen de esta gallina que llevo bajo el brazo mientras me
alejo apresurado del gallinero de mi vecino. Ya hablaremos de esto en otra
ocasión haciendo un estudio independiente y específico". Buena suerte con
ese argumento, compañero... Sapia ataca primero a uno
de los grandes exegetas de todos los tiempos, Msgr.
Torres-Amat por escribir notas explicativas para el público católico y luego
cubre el despacho de siete libros (no meras líneas) con una excusa. ¿A quien le
pondría usted el mote de "acomodado y tendencioso": al extraordinario
estudioso y exegeta ilustre de su generación el Obispo Torres-Amat o Daniel Sapia, que lleva una gallina bajo el brazo?
Es bueno recordar que la Iglesia Católica en ningún
lado enseña la salvación por obras. Sapia sin embargo
pasa a acusar a la Iglesia Católica de enseñar que las obras de fe son
"moneda de pago" por la salvación. Esto es falso, desde el momento
que la Iglesia predica desde tiempos apostólicos que quienquiera enseñe que se
puede ganar la salvación por obras, enseña una herejía. Treinta y dos años en
la Iglesia Católica pero Sapia no se enteró de lo que
cualquiera puede aprender fácilmente de cualquier buen catecismo.
Estas dos declaraciones son seguidas de una serie
inconexa de desmentidas pero sin un solo razonamiento que las apoye. En vez de
probar lo que acaba de enunciar (los puntos 10 y 11) Sapia
pasa a afirmar que las conocidas creencias católicas y los títulos que se le
otorgan a la Santísima Virgen deben ser "evaluadas y sopesadas por
aquellas personas que, abandonando sus prejuicios, busquen
... agradar a Dios" He tratado de ser breve y no voy a escribir aqui un tratado de mariología.
Bastaría con citar a Martín Lutero:
Parece que el fundador de la Reforma y Sapia no se llevan de acuerdo. Cuando se hayan puesto de
acuerdo todos los anticatólicos sobre qué se debe hacer con María... me dan una
llamadita. Entretanto los católicos continuaremos haciendo lo que María predijo
que haríamos cuando llena de Espíritu Santo exclamó:
Sí, diariamente millones de católicos basándose en la
Biblia, llaman a la Santísima Virgen así. ¿Lo hace usted también, basándose en
la Biblia, señor Sapia?
Estas dos están relacionadas y las presento juntas.
Santos: la doctrina de la Comunión de los Santos es perfectamente
bíblica. No es culpa nuestra que los protestantes la rechacen. Si vivimos como
un cuerpo debemos por fuerza estar en comunión. La Biblia habla de santos y es
común en ella que se hable de la Iglesia en general como la congregación de los
santos. De hecho creemos con los Apóstoles que la Iglesia tiene una parte
peregrina y militante en la tierra y otra glorificada y triunfante en los
cielos. Somos un solo rebaño elevándose en constante ascenso al encuentro del
Señor a través de la historia.
Así como yo puedo pedirle a mi fiel amigo que ore por
mí cuando lo tengo aquí en la tierra, también puedo pedirle que lo haga cuando
éste haya llegado al cielo ¡Claro que Cristo es el único mediador! Mal
estaríamos sin El. Sin embargo la lista de ocasiones en la Biblia en que
humanos han intercedido unos por otros, confirma que la posición de la Iglesia
en lo que toca a la comunión e intercesión de todo el cuerpo, es perfectamente
bíblica.
Imágenes: Nuevamente aparece el "hombre de
paja". Lo que un católico dice generalmente, cuando le quieren impugnar el
uso de imágenes es: "las imágenes de los santos son como la foto del cónyugue o de los hijos que la gente lleva en la
cartera".
Sapia reconstruye eso de tal
forma que parezca un pensamiento ridículo. Dios mismo instruyó el hacer
imágenes en por lo menos dos ocasiones en la Biblia indicando incluso que el
pueblo debía ir delante de una de ellas para su curación. Si la interpretación
literal que hace Sapia de Exodo
20:4 fuera cierta entonces debiéramos culpar a Dios de enseñar contradicciones
(ver Exodo cap. 25 y
Números cap. 21).
Exodo 20 nunca impidió a los
hebreos el practicar la escultura u otras clases de representación (como el
alfabeto, por ejemplo) y no debiera impedírselo a los cristianos tampoco.
Cuando uno ve una imagen que representa a San Antonio de Padua,
recuerda todas las características de esa santa persona. Las imágenes, para los
fieles que no saben leer y escribir son elementos de enseñanza del Evangelio y
de la fe (por ejemplo las Catorce Estaciones de la Cruz).
Una iglesia sin imágenes es comparable a una clase de
geografía sin mapas. Pero no hay que ser analfabeto para usar imágenes. Aún hoy
la Iglesia condena la idolatría pero acepta el uso de imágenes en la veneración
dentro de los límites impuestos por la sana doctrina.
Hablemos a calzón quitado: El protestantismo yerra en
la interpretación de la Biblia. Punto. Esto lo prueban las variopintas interpretaciones
protestantes. Uno es milenialista prearrebatista,
el otro es arrebatista postmilenialista,
este cree en el libre albedrío pero el otro en la predestinación... etc. todos
leyendo la misma Biblia y cada carancho hace su rancho. Si uno de ellos no yerra,
pues vaya usted a encontrar cuál es. No alcanzan diez vidas para estudiar todas
las variantes y cada dia surgen
más. Sobre esto se puede decir que la Iglesia Católica acepta cuatro niveles de
interpretación en las Escrituras: el literal, el analógico, el moral y el
místico. Estos niveles deben estar en perfecto acuerdo para que la
interpretación sea consistente con la sana doctrina. Es la ciencia hermenéutica
que, por lo visto, es desconocida en tierras de Sapia.
Cito a Martín Lutero protestante excelso:
Creo que esto, viniendo de Lutero, es suficiente.
Esto que cito ocurre mayormente en los Estados Unidos
donde con la libre interpretación, muchos hacen su agosto. Vea usted lo
publicado en http://www.homestead.com una página de información general.
Este comentario es típico:
Nótese que estas personas son conocidas como
tele-evangelistas o radio-evangelistas por gente que no son ni siquiera cristianos.
No necesito referir al lector a las carpas y teatros donde se esquilma
brutalmente a la gente de nuestro continente cultural latinoamericano, rico en
ignorancia e inocencia.
Todo eso se hace en nombre del "movimiento
evangélico" y del "reavivamiento". Ahora dígame cuándo vió usted a un cura o aun obispo haciendo esas mismas cosas
y cuándo ha visto o leído de las obras de Cáritas, de
Emaús, de La Obra Don Orione,
las Hermanas de la Misericordia etc. A cada uno lo suyo. El constante
testimonio de las obras de caridad católicas es una de las razones por las que
soy católico y no protestante. No me interesa ir a la carpa a de los
"reavivados" donde parece que los "vivos" no faltan.
Ahora quisiera preguntar qué tiene que ver esto con la
frase de San Ignacio de Loyola
Esta frase es algo que para los cultores de la
"libre interpretación" debe resultar muy chocante pero no es tan
diabólica como ellos piensan. Jesús dijo a los apóstoles "El que a
vosotros escucha, a mí escucha" y es consecuente con la obediencia al
cuerpo apostólico el desconfiar de las conclusiones propias y atenerse
obedientemente a lo que la Iglesia enseña en cuestiones de fe y moral. De esa
manera nos ahorramos los sufrimientos que causan las divisiones y el
sectarismo.
Lo presuntuoso es pensar que la Iglesia está equivocada
y que uno es el infalible. La pregunta que surge es: ¿ha estado la Iglesia en
la oscuridad o el error hasta que Daniel Sapia llega
con sus iluminaciones? Si uno compara el trabajo magisterial de veinte
centurias... ¿cómo puede ser que tantos sabios, a través de la historia
estuvieran equivocados y Sapia los halle faltos? Le
queda al lector decidir si este es un caso de error milenario o un caso de
presuntuosidad interpretativa.
La institución del Patronato en la Argentina [1]
En cuanto al tema del patronato eclesiástico del
gobierno argentino; el señor Sapia es argentino y
tiene el derecho de "peticionar a las autoridades" garantizado por la
constitución de ese país. No hay duda que el pueblo argentino habrá tenido sus
razones para incorporar el patronato católico por el cual el gobierno sostiene
la religión de la mayoría.
Puede ser que sea un gesto de agradecimiento por la
magna obra de la Iglesia en tierras argentinas. Por otro lado, un estado
fundado y compuesto íntegramente por católicos (como lo era la Argentina de la
Constitución de 1816) no necesita secularizarse en espera de la llegada de una
población protestante que arribará en pequeño número casi un siglo más tarde.
Poco se imagina Sapia cuántas de las poblaciones
argentinas fueron fundadas no por España o por el gobierno de Buenos Aires,
sino por la Iglesia. Cuando aún no había protestantes en América del Sur,
heroicos sacerdotes como Mascardi o Fagnano cruzaron el desierto y la Patagonia
de Atlántico a Pacífico, enseñando el Evangelio a sus habitantes aborígenes.
Los protestantes que colonizaron el norte del
continente no fueron tan considerados. Les alcanzó con el fusil para exterminar
naciones enteras de indígenas americanos. Pero si de testimonios se trata, en
mi pueblo natal de la Patagonia fueron Salesianos y
Jesuitas los primeros en enseñar a leer y a escribir, los primeros en bautizar
y curar en esas áridas soledades. No había entonces "hermanos
evangélicos" por esos lados del mundo y los que hay hoy no ayudan a nadie.
La ayuda todavía proviene de la misma Iglesia Católica de siempre.
Si el patronato argentino es una forma de
agradecimiento, debiera Sapia hacerle saber a su
gobierno que él no está agradecido y debería pedir que den un "descuento
evangélico" de sus impuestos. De todos modos me imagino que no es mucho el
monto, considerando la situación de la economía argentina en estos días que
corren.
Los fanáticos fundamentalistas existen y me imagino que
los hay entre los protestantes evangélicos. Si alguien generaliza en esos
términos llamando a todos los hermanos separados fanáticos fundamentalistas,
eso es algo que la Iglesia desaprueba claramente. En cuanto a la "fe una
vez dada a los santos" hace bien Sapia en citar
a San Judas Tadeo, un santo del que soy muy devoto y que vamos a citar completo
para que el lector pueda ver que, lo que Sapia
esconde, lo esconde por buenas razones de su conveniencia. He aquí la cita
ampliada:
San Judas pasa entonces a hablar de los opositores, los
enemigos naturales de la fe, los corruptos y sensuales:
Lea usted mismo en su Biblia la carta completa. Una fe,
no muchas. Entregada a los santos, no libremente interpretada ¿Y cuál es la
característica de los enemigos de la fe?: causar divisiones. No hay que
"interpretar" mucho para entender esto.
Esto es un típico "hombre de paja". Que haya bibliolatría por ahí, no lo sé. Que la Iglesia enseñe o
crea que los protestantes idolatran la Biblia, es un argumento inventado. Si Sapia recuerda sus años de católico y trae a la mente la
Santa Misa, recordará seguramente el momento en que el sacerdote se pone de
pie, luego de las dos primeras lecturas y con él la entera congregación de
fieles. Procede entonces a tomar en sus manos el Evangelio y levantándolo por
sobre su cabeza y por sobre toda la congregación lo lleva solemnemente hasta el
podio.
Si un miembro de nuestra fe le pidiera a un protestante
que pisotee una Biblia, cometería un grave pecado. Cuando yo buscaba a Cristo
imaginaba que en el Catolicismo nadie leía la Biblia. Conozco bien a las
iglesias protestantes de los Estados Unidos, he asistido a servicios y
sermones. Sin embargo, aunque se habla mucho de la Biblia en el protestantismo
no se lee tanto la Biblia como en la Iglesia Católica ¿Por qué digo esto? Vaya ud. una semana al servicio diario de cualquier iglesia
protestante y anote el porcentaje de tiempo del servicio dedicado a leer la
Biblia. Luego haga lo mismo con la Iglesia Católica más cercana. Notará que en
el primer grupo se habla mucho y se citan textos aislados. En el segundo la
lectura es la parte más larga de toda la liturgia. Un católico escucha leer la
Biblia completa si asiste diariamente a Misa por tres años. Dudo que tal sea el
caso si se asiste a servicios protestantes por un período comparable.
No podemos negar que al menos, este protestante que
estamos leyendo parece creerse el dueño de la verdad ¿Y si no tiene la verdad,
para que habla? Esta pregunta no la puedo contestar por él. Sapia
nos cita parcialmente otra vez a San Pablo en la Primera Carta a Timoteo Cap. 3, v. 15 allí dice (sin cortes y de una versión
protestante)
"La Iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la
verdad" y agrega "sin contradicción". ¿Pero cómo? ¿No era que
debíamos apoyarnos en la Biblia para hallar la verdad con "libre
interpretación"? ¿Y cómo vamos a mantenernos sin contradicción cuando son
tantas las "libres interpretaciones"? Cuánto más confiable es una
Iglesia que ha enseñado la misma doctrina durante veinte siglos que las
advenedizas y cambiantes teorías de hombres que se enseñan en el protestantismo
y de las cuales Sapia es tan buen ejemplo.
La Iglesia como un cuerpo gigantesco que sobrevive en
el tiempo y en el espacio, depende de la promesa de Jesús en Mateo 16:18-19:
Pues bien, si la Iglesia fue derrotada por las puertas
del infierno y corrompida, tanto, que tuvo que ser "reformada" y
convertida en una babel de iglesias de variopintas doctrinas... ¿qué figura ha
hecho Jesús al pronosticar su invencibilidad? Y no
solamente eso sino que dijo que estaría con ella hasta el fin de la era y que
le daría el "Espíritu de Verdad" para guiarla... ¿Cuál de las muchas
confesiones protestantes es la Iglesia invencible, que tiene a Cristo en su
seno, que tiene el Espíritu de Verdad? Vaya y búsquela si tiene tiempo.
El paisaje que se abre delante de nuestros ojos es
abismal si queremos encontrar a Cristo en las variadas confesiones
protestantes. Ante nosotros hay una vasta cantidad de iglesias, todas
"basadas en la Biblia". Como cuerpo, esta colección tiene toda la
disciplina de un batallón de gatos. No solo hay discordancia doctrinal, sino de
acción y de mensaje. Compare usted. Cuando habla un pastor evangélico, lo
escuchan los suyos y quizás algunos otros. Cuando habla el Papa de Roma, cada
gobernante del mundo desde Roma hasta el Japón y la protestante América del
Norte, Rusia, China... todos en las salas del poder de este mundo escuchan lo
que dice el Papa Católico de Roma. Los periódicos lo imprimen, los historiadores
lo miden, los filósofos lo debaten..
¿Será de éso que Jesús habló
al decir que una lámpara no se esconde bajo la cesta sino que se pone en un
lugar alto, desde donde pueda iluminar toda la casa? Si la verdad está en una
iglesia protestante ¿por qué Dios no la hace brillar? ¿Espera Dios que
busquemos entre el manglar de doctrinas protestantes hasta encontrar la verdad?
Y si todas conforman la verdadera iglesia ¿cuál es la verdadera doctrina? ¿cualquiera? ¿Cómo pueden ser miles de doctrinas "la fe
entregada una vez a los santos"?
De nuevo no se cita a quien dijo tal cosa. Yo sí sé que
son muchas las confesiones protestantes, el mismo Sapia
cuenta unas nueve mil. Sin embargo Cristo dijo que debían ser un solo rebaño y
que por su unidad serían conocidos... Aqui me veo en
la tesitura de aceptar que Cristo fundó una Iglesia o que fundó nueve mil, o
diez mil o veintiocho mil (ni en el número de iglesias se pone de acuerdo esta
gente). Para mí, según mi buena Biblia, Cristo fundó una, invencible, dadora de
la verdad de Su Evangelio, sostenedora de una sola fe, de un bautismo. También
dijo Cristo que el Enemigo sembraría mala hierba y que El los dejaría crecer
juntos, trigo y mala hierba, hasta el tiempo del fin. Nada dijo de reformas, de
carpas de reavivamiento, de alemanes o televangelistas
norteamericanos o de hacerse uno su propia iglesia. Los apóstoles nos avisaron
de los que vendrían, trayendo divisiones, desechando la sana doctrina, rebeldes
como Coré, avaros como Balaam.
A nuestros hermanos separados dedico estos
pensamientos... Es bueno pedir el Espíritu Santo para que nos guíe a la verdad,
Ya pasó el tiempo en que vivíamos siguiendo nuestras fobias y nuestras
pasiones, odiando sin motivo, siendo injustos en nuestros juicios. Ahora es el
tiempo de volver, Dios está esperando en Su misericordia que no sigan más a
hombres y sus cambiantes y variadas doctrinas y vengan a la casa que El ha
preparado para toda la humanidad. Hay que apresurarse porque esa buena voluntad
no va a durar para siempre.
Hoy es el día, ésta es la hora.