Constantino
¿Paganizó la Iglesia Católica?
Por Ing. José Miguel Arráiz
Introducción
Es frecuente escuchar de boca de fundamentalistas anticatólicos que fue
el emperador Constantino quien a raíz de
una fingida conversión al cristianismo, logró “paganizar la Iglesia” haciendo
que el cristianismo que hasta ese momento había permanecido puro se mezclara
con la cultura pagana hasta ese entonces reinante en Imperio Romano degenerando
en la Iglesia Católica.
Para responder esta interrogante he querido escribir estas líneas. He partido de la acusación típica analizando el comentario del señor Jaime Alfaro Moldiz, (quien suele participar en foros Web de los que soy
administrador bajo el nicname de Hecho_Nuevo).
Colocaré los comentarios del Señor Jaime en un cuadro con fondo azul
Analizando los
argumentos
Parte del argumento expuesto por fundamentalista lo expone el señor Jaime
en este comentario:
|
Constantino (supuesto
"cristiano convertido" en el año 313 d.c.) con
esta su "milagrosa conversión" y en colaboración estrecha
con el paganismo le dio a la "iglesia cristiana" categoría
oficial. Gracias a esto -la iglesia- fue un cuerpo religioso reconocido
en el imperio. Aspectos mediante los cuales podemos advertir claramente que
su "milagrosa conversión" fue más una astuta maniobra
política muy conveniente que un hecho espiritual. Siendo Constantino
emperador debería ser reconocido como cabeza de la iglesia, de facto.
Para esto convocó al primer concilio ecuménico (Concilio de Nicea, año 325) Algo que nos debe llamar al atención poderosamente es el hecho de que mientras
Constantino gobernaba la "iglesia cristiana", continuaba
encabezando el sacerdocio pagano, ya encabezando celebraciones paganas ya
donando templos, incluso después de que comenzó a edificar templos o iglesias
"cristianas". Dentro
del paganismo, Constantino como cabeza del sacerdocio pagano tenía el grado
de Pontifex Maximus
(Pont Max), él
necesitaba este mismo grado dentro de la "iglesia cristiana" por
eso se hizo nombrar por los cristianos y que lo honraron como "obispo
de obispos", mientras él se hacía llamar "Vicarius
Christi", Vicario de Cristo. Debemos
advertir que esta frase (no es casualidad ¡obviamente!) traducida al griego,
literalmente significa Anticristo. Siendo Constantino el prototipo del
Anticristo que vendrá de acuerdo a la profecía Bíblica.. |
Comencemos
por repasar realmente cuales fueron los hechos históricos y el contexto donde
ocurrieron los acontecimientos.
Antes de Constantino
Es un hecho
conocido que antes de Constantino se había dado en Roma una de las
persecuciones más brutales de los cristianos.
Los emperadores adheridos a las tradiciones religiosas antiguas y convencidos de que el cristianismo era un problema para la
cohesión política que necesitaba el imperio se sentían motivados a acabar con
cualquier religión que no estuviera aprobada por el imperio.
El emperador
Diocleciano (1)
comenzó una de las más duras persecuciones efectuadas sobre la Iglesia
Cristiana. Comenzó con un edicto proclamado el 31 de Marzo del año 297 d.C. que
si bien era contra los maniqueos, colocaba las bases para la persecución
cristiana al afirmar “Es criminal poner en duda la validez de lo establecido
desde tiempos antiguos” (2). A partir del 23 de febrero del año 303 d.C hasta el febrero del 304 d.C. promulgó cuatro edictos
sucesivos. El primero prohibía el culto cristiano, se confiscan los libros
religiosos y se destruyen las iglesias, el cristiano es excluido de cualquier
función pública y sometido a
limitaciones jurídicas. El segundo edicto va todavía más allá ordenando el
arresto de los líderes de las iglesias, seguido de inmediato por el tercer
edicto que permitía la liberación de estos encarcelados si consentían hacer
libaciones y sacrificios a los dioses paganos. A pesar de esto la Iglesia
permaneció firme y se negó a apostatar de la fe, por lo que vino el cuarto
edicto: Todos los habitantes son obligados a sacrificar a dioses paganos bajo
amenaza de las más terribles torturas, la muerte, condenas a trabajos forzados
en las minas.
Las persecuciones fueron no
solo duraderas sino atroces. En Galia y Bretaña que se encontraban bajo la autoridad del césar
Constancio Cloro (3) (padre de Constantino) sólo fue
aplicado el primer edicto, mientras que en las provincias sometidas
directamente al augusto Maximiliano las persecuciones fueron intensas, al punto
de que la iglesia estuvo más de 4 años sin poder dar un sucesor al Papa
Marcelino muerto durante la persecución. En África no es seguro de que se
aplicaran los 4 edictos, más también hubieron muchos mártires. En Oriente la
persecución fue mucho más severa y se prolongó hasta el 313 (con algunos
períodos de calma) y los soberanos sucesivos que reinaron en Egipto, Siria y
Asia Menor persistieron en su creciente hostilidad al cristianismo.
Cuando Diocleciano
(1) abdica en
el 305 d.C. le sucede como augusto Galerio (4) y como césar
Maximino Daia (5). Maximino es todavía más
fanático y recurre a utilizar métodos de propaganda que podríamos catalogar de
modernos. Organiza manifestaciones “espontáneas” contra los cristianos,
elección impuesta como texto escolar de las Actas apócrifas de Pilato (un libro lleno de blasfemias contra Jesús).
En esta época ocurren las más
salvajes persecuciones, muchas de ellas presentadas por el historiador Eusebio
de Cesarea (6), quien fue testigo ocular en
su obra “Mártires de Palestina” y donde presente no solo el salvajismo
de los verdugos sino el heroísmo de los mártires.
La resistencia de la Iglesia
fue tan dura y el heroísmo de los mártires tan grande, que la represión acabó
por perder fuerza al punto que el emperador Galerio
el 30 de abril de el año 311 (6 días antes de morir)
promulgó un edicto de tolerancia. El emperador deplora la obstinación y
“locura” de los cristianos que aún a costa de sus vidas se negaron a volver a
la religión de la antigua Roma. Lo mismo hizo Maximino Daia
de peor mala gana ya que luego de seis meses ya había reanudado la persecución,
nuevamente redoblada pero por poco tiempo ya que a finales del 312 volvería a
una tolerancia más o menos completa ante las amenazas y luego bajo los golpes
que le venían de Constantino y Licinio (7).
Entre los
acontecimientos que ocurrieron en el resto del imperio en los años 306-312,
cabe destacar que hubo un momento a comienzos del año 310 en que el imperio contó
con siete emperadores, (la mayor parte considerados por otros como
usurpadores). Constantino fue proclamado
en el 306 luego de la muerte de Constancio (su padre), su suegro Maximino, que
recuperó dos veces la púrpura depuesta en el 305, el hijo de éste, Majencio (8), dueño realmente de Italia,
pero no, por el momento de Africa, donde se había
rebelado Domicio Alejandro; en Iliria (Yugoslavia
actualmente), Licinio, único que se mantendrá al lado de Constantino hasta el
324; en los Balcanes y Asia Menor, Galerio; en Siria
y Egipto Maximino Daia.
Durante
Constantino
No hay dudas de que el
emperador Constantino quien originariamente fue pagano se convirtió al
cristianismo rechazando el paganismo. No vamos a especular aquí si la
motivación de su conversión fue meramente política o producto de una evolución
interior en sus convicciones personales, porque solo serían hipótesis.
Lo que podemos sin embargo es analizar los hechos.
El 15 de Junio del 313 vence a
Maximino Daia, aquí su colega Licinio, promulga un
decreto concediendo libertad de culto para los cristianos y la restitución inmediata de los bienes
confiscados. Esto lo hace refiriéndose a una decisión tomada en común con
Constantino a comienzos del miso año, con ocasión de la entrevista que los
reunía en Milán con motivo de la boda de Licinio y Constancia (medio hermana de
Constantino).
Ahora bien, independientemente
de las razones que tuvo Constantino para simpatizar con el cristianismo, los
hechos son muy claros: Constantino añade favores en beneficio del clero de la
Iglesia. Al principio de su
reinado es tolerante en cuanto a la libertad de culto que es la doctrina
oficial, pero a medida que se consolida en el poder comienza a ser menos
tolerante con el paganismo. Los primeros símbolos cristianos aparecen en las
monedas desde el 315. La Iglesia recibe un estatuto jurídico privilegiado: las
sentencias del tribunal episcopal incluso en materia civil son reconocidas como
válidas por el estado. Se multiplican los centros de culto. El emperador y su
madre (Santa Elena) son generosos con la Iglesia y permiten la construcción de
edificios como la Basílica de Letrán.
En el año 318 da el primer
golpe al paganismo y promulga las primeras medidas restrictivas contra las
prácticas paganas: son prohibidos los sacrificios privados, la magia y los
auspicios en el domicilio de los particulares.
En este momento la Iglesia
goza de verdadera paz, ya que han desaparecido los obstáculos de orden legal que
dificultaban la evangelización. Las conversiones se multiplican y la actividad
teológica es inmensa. La política imperial favorece a la nueva religión lo que
empuja a la cristianización del imperio. (Es cierto también que se adhirieron a
la fe cristiana muchos cristianos de nombre (católicos nominales)).
Todo esto se detiene algunos
meses cuando el reinado del sucesor de Constancio, un sobrino de Constantino:
Juliano el Apóstata (9) vuelto al
paganismo intenta hacer que le siga todo el imperio. No dura mucho tiempo este
revés ya que los emperadores siguientes son de nuevo cristianos cada día más
fervorosos y convencidos. Ya para el año
381 d.C. el cristianismo se convierte en la religión del Estado, los herejes
desterrados y el paganismo es finalmente prohibido, todos sus templos cerrados
o destruidos (391 d.C.)
Luego de haber estudiado un
poco los hechos reales, encontramos varios problemas en la argumentación de
nuestro amigo:
Primero: es poco sensato que luego de que los cristianos resistieran tan horrendas persecuciones sin dudar dar su vida por su fe, ahora libres de persecuciones se volvaran en manada a paganismo.
Que en el reinado
de Constantino se promulga la libertad de culto no tiene porqué interpretarse como la paganización de la Iglesia.
Curioso cristianismo dar la vida antes de paganizarse, y luego que ya la vida no corre peligro volcarse a la idolatría. Un suceso similar ocurrió cuando Ciro (Rey de Percia)
siendo pagano, otorgó libertad religiosa el pueblo judío por medio de un
decreto y les permitió volver a Jerusalén luego de 70 años de Exilio (Esdras
1,2) ¿Se volvió el pueblo judío pagano por eso?
Segundo: De Constantino y el resto de
los emperadores cristianos ser colaboradores “estrechos” con el paganismo, no
hubieran aceptado la libertad de culto terminando luego siendo la religión
oficial del estado el cristianismo, ya que es un hecho sus acciones de entorpecimiento al punto de terminar prohibiendolo, incluyendo sus sacrificios privados, destruyendo sus templos y desterrado a los herejes. Si los emperadores
cristianos realmente colaboraban con el paganismo, con esa clase de amigos no necesitarían enemigos.
Tercero: Si realmente a raíz del Edicto
de Milán se paganizó la Iglesia, tendría que ser diferente lo que
pensaban y profesaban los cristianos antes de Constantino y después de
Constantino, pero al examinar los escritos patrísticos se puede
probar que de hecho no es así. La fe de la Iglesia antes y después de
Constantino es la misma en substancia, donde el magisterio define en forma más
explícita verdades siempre creídas por la Iglesia. Un ejemplo claro lo tenemos
en la Eucaristía,los cristianos antes y después de Constantino profesaban que
la Eucaristía era verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor (Consulte “¡Esto es mi
cuerpo!, por José Miguel Arráiz”), Es más
bien luego de la reforma protestante donde se ve un cambio radical entre las
doctrinas que siempre creyó la Iglesia. Ahora lo luteranos creen en la
consubstanciación, los reformados en que el pan y vino son simples símbolos (se
anatemizan mutuamente), y así nuevas doctrinas jamás
profesadas por la Iglesia cristiana en las épocas pre-nicenas son enseñadas por los "reformadores" como la verdad bíblica.
Constantino y el
concilio de Nicea
Lo siguiente que plantea
nuestro amigo es que Constantino convocó el concilio de Nicea
con la finalidad de ser reconocido como cabeza de la Iglesia “de facto”.
Esto debe ser un lapsus mental.
Una
vez cristianizado el imperio, y estando muy ligados el aspecto religioso del
secular, el emperador ciertamente tenía interés especial en que el imperio se
mantuviera en paz. No era grato para él ver como disputas entre cristianos
pudieran amenazar la unidad del imperio.
Siendo Papa Papa San Silvestre I (10) surge en ese entonces la herejía
del arrianismo, la cual fue la primera gran herejía que tuvo que afrontar la
Iglesia al salir de la clandestinidad y las persecuciones. Arrio
era un sacerdote cristiano nacido aproximadamente en el año 256, regía una de
las más importantes iglesias de Alejandría. Planteó 318 ideas sobre la Trinidad
que cuando comenzaron a ser conocidas se suscitaron interrogantes y criticas. Arrio expuso sus dudas acerca de la consustancialidad del
Verbo divino, segunda Persona de la Trinidad. En su opinión, todo el problema
radicaba en la dificultad de explicar la unidad y la Trinidad de Dios y la
relación de lo infinito y lo finito en la Creación. ¿Cómo pueden tres personas
distintas existir en una esencia increada? se preguntaba Arrio.
La supresión de toda distinción entre las personas había sido juzgada como herética
por la Iglesia que, a este propósito, había rechazado la doctrina de Sabelio (11). El Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo poseen plenamente, cada uno, una personalidad real; son tres Personas
distintas en una única sustancia. Y esto era inconcebible para Arrio. En consecuencia prefirió distanciar al Padre del
Hijo. A sus ojos, el Verbo no fue más que ¡Una criatura! (Lo que hoy profesan
los testigos de Jehová). Aunque afirmaba que era la primera y más perfecta de
todas, le distanciaba de Dios del mismo modo que lo finito es separado de lo
infinito.
Refiriéndose al evangelio de
Juan, Arrio inspirado en Filón explicaba que Dios no
sabría ponerse en contacto directo con lo finito; para crear al mundo necesitaba
un intermediario, y había confiado la tarea al Verbo, criatura y creador al
mismo tiempo. Una especie de arquitecto del universo. Dicho de otro modo, la
creación era obra del Padre como inspirador, y las criaturas eran obra del
Verbo, que había recogido las ideas del Padre y las había realizado del mejor
modo.
Esto implicaba que el Hijo no
es consustancial al Padre, posee la naturaleza de los seres creados por él,
aunque en grado superior puesto que el resto de criaturas le debían existencia.
Arrio decía que Dios no siempre había sido Padre, y
que el Hijo no había existido desde siempre.
Arrio fue condenado por su obispo y recurrió
a Eusebio de Nicomedia, quien le dio asilo y protección. Desde Nicomeria, Arrio y sus discípulos
comenzaron a hacer rápidos progresos, sus discípulos se mezclaban con los demás
fieles en las mismas Iglesias. Siendo Arrio bastante
erudito y elocuente no tardó en hacerse popular entre el pueblo llano. Se
cuenta que decía a las mujeres para negar la eternidad del Verbo: “¿Tenéis
vosotras un hijo antes de haberle puesto en el mundo?” y componía poesías y
canciones ligeras ridiculizando las aparentes contradicciones del catolicismo
ortodoxo.
El arrianismo cobró tanta
fuerza que la Iglesia se inquietó. Arrio tuvo que
comparecer ante un concilio en Alejandría, donde fue excomulgado. Convocado por
iniciativa de Eusebio otro concilio en Nicomedia, éste
le justificó como defensor de la verdad. La polémica cobró tal virulencia que las
diócesis de Oriente se vieron sumidas en la agitación.
En virtud de esta situación y
en peligro la unidad de la Iglesia (nada conveniente para el emperador) Constantino
convoca con el consentimiento del Papa San Silvestre I el concilio
Ecuménico de Nicea en el año 325.
Antes de continuar quiero dejar
sentado, que de hecho, no conozco una fuente histórica seria que afirme que Nicea fue convocado por Constantino para ser reconocido
como cabeza de la Iglesia. La afirmación de nuestro amigo debe ser una confusión en algún articulete publicado en la Web.
No debe sorprender que el Emperador quiera inmiscuirse en los asuntos
de la Iglesia. Algunos historiadores como Eusebio de Cesárea (6) en Vita Constantini le
reconocen al emperador una importancia excesiva en asuntos de la Iglesia y en
los concilios, al punto de que le asigna la tarea de abrir los debates,
reconciliar a los adversarios, convencer a unos y doblegar a otros, instando a
todos a la concordia. Constantino, según la imagen que de él nos da Eusebio,
parece influir, incluso en cuestiones doctrinales, sobre los obispos reunidos
en el Concilio y de allí que algunos fundamentalistas quieran acusarlo de
influir en el resultado del concilio de Nicea.
El investigador J. M. Sansterre, en su obra “Eusebio de Cesarea
y el nacimiento de la teoría cesaropapista”,
examinó detenidamente catorce textos que proceden del emperador, datados entre 325
y 335. Del análisis de esta documentación dedujo que si bien Constantino convocó
el Concilio de Nicea con la finalidad de fomentar la
unidad y eliminar la herejía (traer la estabilidad al imperio) y se sintió obligado a velar por las
resoluciones dogmáticas y disciplinares, jamás aspiró a suplantar a los Obispos.
La intervención imperial la entendía como meramente subsidiaria, puesto que la
norma última en cuestiones doctrinales había de ser, como de hecho fue, las
tradiciones y los cánones eclesiales y la asistencia del Espíritu Santo a los
Obispos. Únicamente si los Obispos no conseguían hacer cumplir las decisiones
conciliares, el Emperador estaba dispuesto a intervenir para aplicarlas; jamás
para imponerlas él mismo.
Constantino no
reclama para si supremacía sobre el concilio en cuestiones de fe, cosa que
demuestra el análisis de los documentos imperiales de 325 a 335, y que prueban de
modo concluyente que el emperador no influyó en el Credo de Nicea.
Haciendo un análisis de todo
lo planteado, Nicea más que un concilio manipulado por el
Emperador, se vuelve uno de los concilios más importantes de la historia del
Cristianismo, donde se combate la monstruosa herejía que quería enseñar que
Cristo era simplemente una criatura, una “cosa”, como suelen interpretar los
testigos de Jehová, hoy día que el arrianismo ha cobrado vida bajo diferentes
nombres.
¿Piensa nuestro amigo
fundamentalista que el concilio de Nicea fue un
fraude? ¿Una treta de Constantino? Piensa entonces que Cristo es una “cosa”.
Por su puesto, cada quien es libre de pensar como le parezca, que su
razonamiento tenga fundamento, es otro cantar.
Constantino
¿Obispo de Obispos?
Esto también
es un disparate. La historia nos muestra que Constantino fue bautizado
en su lecho de muerte, y de hecho, si esto es así cabría preguntarse ¿Cómo le
hizo Constantino para volverse obispo?
Profundicemos
un poco en el significado de la palabra obispo.
Obispo:
1. Del griego epíscopos tenemos un primer significado: inspector.
2. Bíblicamente, un obispo
es aquel a quien se le ha confiado una porción del rebaño para poner orden (cf. Tit 1,5), prevenir los
pecados (cf 1 Tim 5, 22),
enseñar como lo hiciera Pablo (cf 2 Tim 2,2), mandar y enseñar (cf. 1
Tim 4, 6), asegurar la salvación de los que le
escuchan (cf. 1 Tim 4, 16)
guardar la fe recibida (ver 1 Tim 6,3.13-14.20 )
reprender, exhortar, argüir, insistir a tiempo y a destiempo (2 Tim 4,1s); hablar, exhortar y reprender
con autoridad (Tit 2,15) e incluso desechar, es
decir, expulsar a alguien de la comunidad cuando así lo amerite (Tit 3,15)
En Historia de la Iglesia
Católica, de Llorca-García Montalban,
se hace una mención a que cuando el emperador convoca al concilio de Nicea para que se resolviera la controversia sobre la
divinidad de Cristo, él puso los medios materiales para que los obispos
pudieran reunirse y deliberar. Fue un obispo “desde el exterior”,
inmediatamente aclara lo que acabamos de mencionar; es decir que el emperador
reunió a los obispos y los dejó deliberar. Usando un poco de sentido común
podemos percatarnos de que está utilizando la palabra obispo en sentido no
bíblico sino etimológico, es decir, como un inspector que vela desde el
exterior para que todo se realice en paz y orden. También lo es en poner los
medios para que se lleve a la práctica, pero de hecho, NO HAY evidencia histórica
alguna que Constantino fuera “Obispo de Obispos”. Es importante notar que
el autor podría aquí citar algún documento histórico que testifique el hecho,
donde y cuando. algún texto de algún concilio, registro patrístico, etc llama a Constantino de este modo. Lo
cierto es que no lo da porque NO LO EXISTE.
Constantino ¿Vicario de Cristo? ¿Vicario de Cristo = Anticristo?
Vicario de
Cristo proviene del latín vicarius, y es de origen latino y no griego. De los múltiples
significados que tiene la palabra según el diccionario de la Real Academia Española
podemos tomar el primero: 1. adj. Que tiene las
veces, poder y facultades de otra persona o la sustituye. U. t. c. s.
Decir que Vicarius es griego y que significa Anticristo equivale a decir que el emperador azteca Moctezuma hablaba latín y no náhuatl.
Por esa razón, no solo el Papa es vicario de Cristo, sino el Espíritu
Santo (Juan 14,26), los obispos y sacerdotes (Catecismo de la Iglesia Católica #1560),
incluso nosotros mismos lo somos, pero lo cierto es que NO HAY TAMPOCO ninguna
evidencia histórica de que Constantino se proclamara a sí mismo Vicario de
Cristo (De hecho nuestro amigo no cita ninguna fuente histórica nuevamente porque
NO EXISTE).
Lo más cómico del asunto es
que los fundamentalistas no terminan de ponerse de acuerdo a la hora de
reinventar significados para atacar a la Iglesia Católica, de hecho, en el
libro anticatólico “Conozcamos al catolicismo Romano” de Rick Jones, en su capítulo 6, dicho
autor traduce “vicario” como “sustituto” y no como anticristo. Incluso afirma
que el vicario de Cristo es “solamente” el Espíritu Santo:
|
Conozcamos
al Catolicismo Romano, Rick Jones,
capítulo 6 “…¿Es el papa el vicario
(sustituto) de Cristo en la tierra, con poder universal sobre toda la
iglesia?... …la
Palabra de Dios nos revela que otra persona ocupa ya esa posición… "Mas
el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él
os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho".
Juan 14:26 …El papa claramente ha
usurpado una posición reservada para el Espíritu Santo de Dios. Es una
posición que ningún hombre puede ocupar… Fuente:
http://www.chick.com/es/reading/books/216/216_06.asp |
Sin entrar en discusión en este momento si el Papa y los obispos son vicarios de
Cristo (que de hecho lo son) según
el argumento de nuestro amigo, donde “vicario de Cristo” significa “Anticristo”
¿quiere decir que entonces considera también al Espíritu Santo un anticristo?
Conclusión
Espero que
estas breves líneas hayan servido para aclarar un poco el panorama ante tanta distorsión
histórica que se encuentra en la Web. La mayoría de estos disparates son
sacados de varios libros anticatólicos, como el de Dave
Hunt (Una mujer cabalga sobre la Bestia), el
de Alexander Hislop (Las dos Babilonias) y el de Ralf Woodrow (Babilonia
misterio religioso) que representan las enseñanzas de la parte más sectárea y anticatólica del fundamentalismo protestante.
Dichos libros se caracterizan por no tener el más mínimo rigor histórico, y
repetir cada uno lo de los anteriores, a tal punto, que Ralf
Woodrow (uno de los autores antes mencionados), luego
de una plática con el profesor de historia Scoth Klemm de California, en la cual este le comentó que Hislop no era un historiador fiable, comenzó a investigar
seriamente al punto que terminó, no solo retirando su libro del mercado (a
costa de su propio dinero), sino publicando otro (¿La conexión Babilonia?),
retractándose y refutando a su primer libro. Actualmente Woodrow
sigue siendo protestante e inclusive anticatólico, pero ha tenido la suficiente
honestidad para retractarse de los disparates que había escrito. (No ha
sucedido lo mismo con Dave Hunt,
del cual nuestro amigo ha sacado sus comentarios).
Notas
(1) Cayo Valerio Aurelio Diocleciano (243-313), emperador romano elegido por las tropas
el 17 de Noviembre del 284 d.C, en Nicomedia. Luchó y venció a Carino
(proclamado emperador de Occidente). Revitalizó la antigua religión romana y
llevó a cabo la más dura persecución de los cristianos realizada hasta el
momento.
(2) Mosaicarum
et Romanarum legum collatio, 15, 2º ed. E. Sekel-R. Kuebler (lurisprudentia anteiustiniana, t. II,2), p. 382.
(3) Flavio Valerio
Constancio Cloro (250-306), padre de Constantino, adoptado por el emperador
Maximiliano y nombrado por Diocleciano. Recibe el gobierno de Hispania, Galia y Britania. La dimisión de Diocleciano
y Maximiano convirtió a Constancio en augusto junto a Galerio. El nombramiento de los nuevos
césares correspondió a Galerio, dejando a Majencio y Constantino -hijos de Maximiano y Constancio-
fuera de los cargos. Estos nombramientos provocaron una grave crisis en la
tetrarquía que se acentuó con la muerte de Constancio en el verano del año 306,
mientras luchaba contra la tribu de los pitios en Britania.
(4) Cayo Galerio
Valerio Maximiano (¿?-311) Elegido césar por Diocleciano para formar parte de la tetrarquía mientras
Maximiliano elegía a Constancio Cloro. Fue un hijo de un pastor pero adoptado
por Diocleciano. En el reparto de poder que acompañó
a estas elecciones Galerio recibió la península
balcánica, excepto la Tracia, al tiempo que contraía matrimonio con Valeria, la
hija de Diocleciano. Tanto el augusto como el césar
dedicaron parte de sus esfuerzos a consolidar los territorios orientales,
emprendiendo la guerra contra los persas que habían ocupado Armenia y Mesopotamia. En un primer momento Galerio
sufrió una derrota de la que se resarció tiempo después ayudado por Diocleciano. La paz que puso fin al conflicto supuso la
incorporación al imperio de una importante zona mesopotámica. La frontera del Danubio fue consolidada tras un enfrentamiento con pueblos
de la zona. En el año 305 Diocleciano y Maximino
renuncian al poder tras haberlo ocupado 20 años. Galerio
pasa a ser augusto de la zona oriental y Constancio Cloro de la occidental. Galerio fue el encargado de elegir los césares
correspondientes, inclinándose por Flavio Valerio Severo para occidente y
Valerio Maximiano Daia para oriente. Los
nombramientos no agradaron a Maximino ni a Constancio Cloro al dejar a sus
hijos Majencio y Constantino fuera de la sucesión. La
crisis de la tetrarquía no tardó en aparecer, iniciándose una lucha entre los
responsables del poder. La muerte de Galerio en el
año 311 motivó el inicio de la segunda fase de la lucha que acabará con el
triunfo de Constantino.
(5) Maximino Daia (¿? – 313) Nombrado césar por su tío Galerio lo que provocó el descontento de
Maximiano y Constancio Cloro. Tres años después Maximiano se declaró augusto
con el beneplácito de Galerio entrando de lleno en la
lucha. Se formó una alianza entre Majencio y Maximino
contra Licinio y Constantino, estallando la guerra civil. Constantino derrotó a
Majencio en el Puente Milvio
y Maximino se mantuvo en solitario hasta que Licinio le derrotó en Asia Menor,
falleciendo en el encuentro.
(6)
Eusebio
de Cesarea (265-340) Historiador cristiano de renombre cuya
obra más conocida es Historia Eclesiástica donde escribió la história del cristianismo hasta la fecha. Es autor también
de dos obras apologéticas: Preparación evangélica y Demostración
evangélica.
(7) Licinio (270-325). Participó de la
tetrarquía de Diocleciano al ser nombrado césar para
Oriente por Galerio en el año 308. A la muerte del
augusto tres años después pasó a ocupar este cargo. Se casó con Constancia,
hija de Constancio Cloro y hermana de Constantino. Licinio proclamó la libertad
de los cristianos en el Edicto de Milán (313) junto a su cuñado. Al año
siguiente derrotó a Maximino. Las tensiones existentes entre los augustos de
oriente y occidente llevaron al enfrentamiento armado, saliendo vencedor del
conflicto Constantino que derrotó a Licinio en la batalla de Adrianópolis (324). Licinio fue ejecutado.
(8) Majencio (¿?-312). Aclamado como César en
Roma. En el año 308 encontramos cuatro augustos legales -Constantino, Galerio, Maximino Daya y Licinio-
y un césar ilegal en Roma -Majencio-. El segundo
momento del enfrentamiento provocó la alianza de Majencio
con Maximino Daya contra Licinio y Constantino. La
primera lucha entre Majencio y Constantino tuvo lugar
en el valle del Po saliendo derrotado el primero que
se replegó a Roma. En las cercanías de la ciudad se produjo el enfrentamiento
definitivo en la batalla de Puente Milvio que acabó
con Majencio ahogado en las aguas del Tíber el 28 de octubre del año 312.
(9) Flavio Claudio Juliano (331-363) Sobrino de
Constantino y uno de los supervivientes de la matanza familiar organizada por
Constancio cuando accedió al poder. En Nicomedia
frecuenta la escuela de Libanio donde se interesa por
el neoplatonismo y la filosofía pagana. Constancio nombró cesara Juliano en el
año 355. En el año 360 Juliano es aclamado por las tropas como augusto en
París. Constancio no le reconoció y Juliano se dirigió a su encuentro pero la
muerte de Constancio antes de la batalla motivó que Juliano fuera reconocido
augusto de todo el Imperio. Sus primeras medidas fueron luchar contra el
cristianismo por lo que Juliano recibió el nombre de "El Apóstata".
Escribió "Contra los cristianos" donde criticó los dogmas
cristianos, eliminó los privilegios del clero, prohibió la enseñanza cristiana
en las escuelas, restituyó a sus propietarios los bienes incautados por motivos
religiosos y levantó los castigos de exilio a los expulsados por Constancio. La
tensión entre paganos y cristianos creció hasta llegar a enfrentamientos.
Incluso intentó crear un clero pagano reclutando a sus miembros entre los más
firmes defensores del paganismo. Sin embargo, los intentos de Juliano fueron
vanos ya que el cristianismo estaba ya demasiado arraigado en la sociedad. Juliano
también llevó a acabo una reforma en el erario público al reducir los gastos
cortesanos y los impuestos. En el año 363 continuó la guerra contra los persas,
primero con éxito hasta que las tropas romanas fueron derrotadas en la batalla
de Ctesifonte, siendo el propio Juliano herido de
muerte. Joviano será elegido sucesor por el ejército.
(10) San Silvestre I. Nació
el año 270 en Roma y sufrió los últimos coletazos de la persecución a los
cristianos. Sucedió como pontífice a San Melquíades el 31 de enero de 314 como
Silvestre I, un año después de que promulgase el Edicto de Milán, por el que
los cristianos gozaban de libertad de culto. Es conocido por ser el primer Papa
que no murió mártir pero sí santo el 31 de diciembre del 335 d.C.
(11) Sabelio. Heresiarca del siglo III. Enseñaba que en Dios no hay más que una
persona, el padre. El Hijo y el Espíritu Santo no son más que atributos,
operaciones, emanaciones, pero no son personas subsistentes. Comparaba al Padre
con el sol, del que el Hijo sería la Luz y el Espíritu Santo el Calor. De la
sustancia única del Padre emana el Verbo, como un rayo divino que se une a Jesucristo
para realizar nuestra redención. La
herejía sabeliana consiste en negar la personalidad del Hijo y del Espíritu
Santo, en no ver en la Trinidad más que la naturaleza divina considerada bajo
los tres aspectos de sustancia, pensamiento y voluntad. En este esquema,
Jesucristo no es Hijo de Dios más que por adopción; es fruto de una virtud y no
constituyente de una unión sustancial. Consideran que la encarnación es el
resultado de una simple efusión de virtud y de sabiduría ene. Alma de
Jesucristo. Los Padres de la Igleisa que refutaron la
concepción de Sabelio lo clasificaron entre los patripasianos. Fue excomulgado por el Papa San Calixto
I
(12) Eusebio de Nicomedia (280-341) Uno de los seguidores
incondicionales del arrianismo encontramos a Eusebio de Nicomedia,
obispo de Nicomedia y Patriarca de Alejandría. Se
declaró enemigo de los que se enfrentaron a Arrio y
consiguió enviar al exilio al obispo de Alejandría, Atanasio.
Bibliografía
Nueva Historia de la
Iglesia, Tomo I, Desde los orígenes hasta San Gregorio Magno, por los
profesores J. Danielou/ H. I. Marrou.
Ediciones Cristiandad.
Historia de la Iglesia
Católica; BAC Madrid 1964; tomo 1, Bernardino LLorca
Manual de Herejías, H. Masson
Fuentes Web
Consultadas
Enciclopedia Online, Wikipedia
Enciclopedia Online, Arte História
Enciclopedia de Biografías,
Biografías y Vidas
Diccionario online sobre el
origen de las palabras, etimologias.dechile.net
¿Manipuló Constantino el Concilio de Nicea?, por Guillermo Juan Morado
Disparates en la Red, ¿Cómo apareció el primer Papa?, por Pepe Piedra