EL DIEZMO
EN LA BIBLIA
Por Farid Herrera Corrales
Definición
Diezmo: el
pueblo de Israel tenía que destinar al culto y al mantenimiento de sacerdotes y
levitas la décima parte de ciertos frutos y animales (Dt 14,22; Lev
27,32). Era un verdadero impuesto religioso que se tenía que dar una vez al año
(Dt 14:22). Los fariseos llevaron esta práctica del diezmo religioso hasta la
más ridícula exageración, dando la décima parte de las cosas más diminutas y de
insignificante valor, tales como la menta, el eneldo y el comino, pero con olvido
de la humildad, la justicia, la misericordia, la fe y el amor, lo cual es una
grave equivocación (Mt 23,23; Lc 11,42; 18,12).
Nos
adentraremos en las Sagradas Escrituras para examinar con detenimiento todo lo
relativo al diezmo, si debemos practicarlo los cristianos, si está bien como se
practica, si realmente nos trae bendición el darlo, etc. Talvez nos asombremos
de muchos detalles que desconocíamos, pero la Palabra de Dios nos lo enseñará.
El diezmo en las Sagradas Escrituras
El
diezmo no es una ley destinada a la Iglesia, sino al pueblo de Israel, porque
pertenece a la Ley y la Iglesia está bajo la Gracia.
“Porque el pecado
no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la Ley, sino bajo la
gracia.” Rom 6:14 (cfr. Rom 3:19; 2 Co 3:2-11;
Gal 3:19; Ef 2:11-15; Hch 7:11-12)
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El
cristiano no debe estar al servicio del mal (el pecado), sino al servicio del
bien, "pues no estáis bajo la Ley,
sino bajo la gracia". Vemos muy claro como se contrapone, como en
otros pasajes, la Ley y la gracia. Pero
con una aplicación terrible: lo de la Ley es el mal, el pecado; lo de
la gracia es el bien. |
Dios pidió
que la tribu de Leví fuera sustentada con el 10% de los frutos del pueblo de
Israel, para que los sacerdotes levitas se dedicaran tiempo completo al
servicio del tabernáculo; y esto debían hacerlo desde los 25 años hasta los 50,
que era cuando debían retirarse (Num 8:24-25).
Dios
para evitar corrupción dentro del pueblo de Israel, ordenó que siempre el diezmo fuera dado en
productos: trigo, vino, aceite, animales, etc; los cuales eran guardados en el
“alfolí”, que era un lugar que se encontraba en el templo y que servía de
bodega para almacenar los productos generados por el diezmo.
Ya existía
el dinero desde los tiempos de Abraham, él compró con dinero el terreno para el
sepulcro de su esposa. Los jornaleros recibían “un denario” por día laborado;
hasta en los tiempos de Moisés vemos que Dios le dijo: “No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana.”
(Lev 19:13).
La
mayoría de los jornaleros trabajaban para los dueños de las tierras (estos
dueños eran los que diezmaban). Lo extraño es ¿por qué no se dice en la Biblia
que esos jornaleros debían de entregar mensualmente 3 denarios por mes que
correspondería al diezmo según el concepto actual?
Es
falso pensar que ahora se puede diezmar con dinero en lugar de los alimentos
por el hecho que no se manejaba como en la actualidad, sino que era más común
el trueque de alimentos. Pero en el Génesis se utiliza la palabra dinero
alrededor de 44 veces antes de que se mencione el diezmo por primera vez en
Levítico 27. Por ejemplo con el dinero se compraban personas para hacerlas
esclavas (Gén 17:12), recargos del santuario (Éxo. 30:12+), impuestos del censo
(Núm. 3:47+), etc. Cuando ya no se tenía dinero era que se recurría al trueque (Génesis
47:15-17).
No
existe en toda las Sagradas Escrituras decreto alguno, ni mandamiento, ni tan
siquiera un solo ejemplo de alguna iglesia que recogiera el diezmo, o de un
cristiano que lo haya pagado.
Muchos
líderes cristianos afirman y dicen: “El diezmo es bíblico, porque se nombra
muchas veces en la Biblia”. Eso es cierto, pero lo que no dicen es que siempre
se menciona para el pueblo de Israel, nunca
para la Iglesia.
Levítico 27:
30Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los
árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová. 31Y si alguno
quisiere rescatar algo del diezmo, añadirá la quinta parte de su precio por
ello. 32Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo
la vara, el diezmo será consagrado a Jehová. 33No mirará si es bueno
o malo, ni lo cambiará; y si lo cambiare, tanto él como el que se dio en cambio
serán cosas sagradas; no podrán ser rescatados. 34Estos son los
mandamientos que ordenó Jehová a Moisés para
los hijos de Israel, en el monte de Sinaí.
Repetimos: los diezmos bíblicos
fueron establecidos para el pueblo de Israel; no para la Iglesia de Jesucristo.
En la
actualidad se incluyen dentro de los cultos preceptos de la Ley que aportan algún
beneficio material, como el diezmo y la fiesta de las primicias. Ni los evangélicos
Pentecostales han puesto interés alguno por incluir en sus iglesias la fiesta
de Pentecostés, porque esa, ni ninguna de las seis fiestas restantes que se
mencionan en Lev 23 les proporcionaría beneficio económico. Si se les pregunta
¿por qué no guardan la fiesta de Pentecostés, o la de los Tabernáculos, o la
fiesta de las Trompetas? Ninguno dudaría en responder: “Porque eran para el
pueblo de Israel”. Y qué del diezmo. La fiesta de las primicias, como las otras
seis fiestas corresponden al calendario judío, para celebrarlas una vez al año.
Algunos
líderes sacan de contexto pasajes para infundir miedo a sus seguidores si no
dan el diezmo; como por ejemplo: “Vosotros
me habéis robado vuestros diezmos” Malq 3:8. Pero omiten el resto del
pasaje. Analicemos lo que dice este pasaje (leer todo el cap. 3 de Malaquías):
Malaquías 3:
3 ...a
los hijos de Leví 4 Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de
Jerusalén 6 Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no
habéis sido consumidos. 7Desde los días de vuestros padres os habéis
apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a
vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de
volvernos? 8¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis
robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y
ofrendas. 9Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación
toda, me habéis robado. 10Traed todos los diezmos al alfolí y
haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los
ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre
vosotros bendición hasta que sobreabunde. 11Reprenderé también
por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra
vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. 12Y
todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable,
dice Jehová de los ejércitos. Diferencia entre el justo y el malo 13Vuestras
palabras contra mí han sido violentas, dice Jehová. Y dijisteis: ¿Qué hemos
hablado contra ti? 14Habéis dicho: Por demás es servir a Dios. ¿Qué
aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová
de los ejércitos?
Los
israelitas estaban bajo la Ley de Moisés, de la cual se tenía la regla de oro
que era “hacer algo para recibir algo a cambio”. La Iglesia no está bajo la ley mosaica, por lo que esto de
“hacer algo para recibir algo” no aplica, más bien ofende a Dios.
En el
v.6 Dios dice “Porque yo Jehová no cambio”
y por lo tanto muchos dicen que si Jehová no cambia, su palabra también
permanece para siempre y lo que aquí dice sigue vigente y es de aplicación
universal; pero estamos claro que Dios no cambia, Él siempre cumple su parte
del trato, su parte del pacto; en cambio los israelitas siempre infringieron el
contrato, ese pacto que Dios siempre tuvo que renovar por causa de ellos. Nosotros
sí cambiamos, porque Él nos cambia cuando nos convertimos y nos hace nuevas
criaturas en Cristo; por eso dice: “He
aquí, yo hago nuevas todas las cosas”; además, el v.12 dice “Todas las naciones os dirán bienaventurados;
porque seréis tierra deseable” y
la Iglesia será perseguida y aborrecida en este mundo, nunca una tierra deseada.
Esta promesa y la obligatoriedad del diezmo únicamente les concierne al pueblo
de Israel por lo que no es universalmente obligatorio como muchos tratan de
hacérnoslo ver.
En el
v.7 los israelitas preguntan “¿En qué
hemos de volvernos?” ya que quieren saber qué es aquello de los que están
incumpliendo; y Dios responde que le están robando (v.9) porque ellos no
estaban entregando el diezmo como debían, sino que se lo estaban dejando para
ellos y podía ocasionar que no sustentaran a los levitas; o sea que, a los que
había designado Dios para trabajar por su pueblo los descuidaran, contrario a
lo que Él había ordenado. En este v.8 muchos dicen que Dios habla de los “hombres” para decir que por eso aplica a
nosotros y no sólo de los judíos, pero cabe aclarar que en el v.6 dice que se
dirige exclusivamente a los “hijos de
Jacob”, o sea son a esos hombres hijos de Jacob (pueblo de Israel) a los
que se dirige Dios; no podemos ni debemos tergiversar las Escrituras.
En el
v.10 Dios promete dar “bendición hasta
que sobreabunde” al pueblo de Israel, si primeramente cumplen con la Ley: “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y
probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no abriré las ventanas
de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”.
Los israelitas estaban bajo la Ley y debían cumplirla para que Dios les
bendijera, así que los reta para que al cumplir la Ley Él pueda probar su
fidelidad, su parte del trato. Los judíos a quienes se dirigía el
profeta no confiaban en Dios, por eso el Señor los reta a que lo “prueben”. Así que este pasaje no tiene valor para el
cristiano, ya que estamos bajo la gracia, y no podemos ni debemos probar a
Dios; Él no nos va a bendecir por cumplir parte de la Ley; además no podemos
probar a Dios porque sería ofenderlo principalmente por haberlo dado todo por
nosotros, nos dio a su Hijo: “…¿Cómo no nos dará con él también todas las
cosas?” (Rom 8:32).
Ahora,
si usted cree que las bendiciones que Dios le va a dar por diezmar son espirituales;
acuérdese que Pablo dijo: “Bendito sea el
Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición
espiritual en los lugares celestiales en Cristo” Ef 1:1. La bendición que
Dios promete al pueblo de Israel en el v.11 es material: “Reprenderé también por vosotros al
devorador, y no os destruirá el fruto de
la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los
ejércitos”.
Malaquías
dice en 4:4: “Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en
Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel”. Insisto Pablo dijo: “a
los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de
Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley.” (1
Cor 9:21) y no fue en Horeb sino en el Calvario en donde Cristo nos libró por
la cruz de la maldición de la Ley. Muchos dicen que “acordaos de la ley de Moisés” significa no olvidarla, que Jesús no
vino a abrogar la Ley sino para cumplirla, y que Él dijo que no pasaría ni
siquiera una tilde de la Ley; pero es una verdad a medias, porque nosotros no
podíamos cumplir nada, fue Él que cumplió la Ley por nosotros, porque el fin de
la Ley es Cristo como dice Pablo y Cristo nos redimió de la maldición de la Ley.
Porque si usted depende de la Ley dice Pablo: “todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición,
pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el
libro de la ley, para hacerlas.” (Ga 3:10) está bajo maldición si no cumple
absolutamente toda la Ley como dijo Santiago: “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto,
se hace culpable de todos.”; así que no sirve de nada ser un diezmador fiel
sin no cumple los 613 preceptos de la Ley.
Por
último, si el bienestar económico es la consecuencia de diezmar (como afirman muchos)
¿Por qué no hay evidencia de que el Señor Jesucristo diezmara? ¿Por qué Él era
pobre? ¿Por qué si él era pobre, sus “siervos” del siglo veintiuno tienen
cuentas bancarias, dos o tres automóviles, cosas lujosas y muchas propiedades?
¿Por qué no hay evidencia bíblica de que Pablo, Pedro o los demás apóstoles
diezmaran? ¿Por qué ellos eran pobres? ¿Por qué si ellos no cumplían con la Ley
nosotros si debemos hacerlo? ¿No es curioso que el Señor Jesús siendo pobre
haya dejado a sus ovejas al cuidado de gente que se ha enriquecido con el
evangelio?
Muchos
utilizan hasta historias que inventan sobre tragedias que les han pasados a los
que no han pagado el diezmo o dicen que los cielos se abren con muchas
bendiciones a los que lo dan. Relacionan todo lo bueno y lo malo que el ser
humano pasa en esta vida terrena, conectándolo directamente con el diezmo; mera
superstición. Las enfermedades son parte de nuestra naturaleza humana, igual
los problemas con los que nos enfrentamos día a día. Dios no es un dios de
interés económico sino espiritual.
Los
demás pasajes de la Biblia específicamente en el Pentateuco, los libros
históricos, Amós y Malaquías, tienen que ver con la institución de los diezmos,
su restauración e incumplimiento.
Otro
dato curioso y que no cumplen los que piden el diezmo es que por dos años, el
diezmo debía ser llevado al tabernáculo, y guardarlo en el alfolí, pero al
tercer año el diezmo de ese año debía ser entregado directamente en las aldeas
locales, y ponerlo a disposición, no sólo de los Levitas, sino también de los
“extranjeros, los huérfanos, y las viudas” (“Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de
aquel año, y lo guardarás en tus ciudades. Y vendrá el levita, que no tiene
parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere
en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te
bendiga en toda obra que tus manos hicieren.” Deut 14:28-29; 26:12-14), de
lo cual no cumplen, y casi me atrevo a asegurar en un 100%; repito no cumplen
ninguna de las iglesias que piden el diezmo. El 10%
del sueldo mensual no era la costumbre de entonces, pero de querer calcar en
nuestros días aquella práctica antigua, no estaría mal que las iglesias
hicieran compartir el diezmo a sus ministros, con los extranjeros, huérfanos y
viudas que hubiera en la población. ¡Aunque fuese cada tres años! Recordemos
que en el Nuevo Testamento tenemos instrucciones respecto a como las iglesias y
los creyentes deben cuidar de las viudas y los huérfanos.
Las referencias del diezmo en 1Samuel 8:15,17 conciernen a cómo el rey que
Israel pide a Samuel, diezmaría los bienes del pueblo; pasaje que no
comentaremos por no venir al caso.
Otro
dato mucho más interesante es:
Números
18:
20Y Jehová dijo a Aarón: De la
tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo
soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel. 21Y he
aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad,
por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de
reunión. 22Y no se acercarán más los hijos de Israel al tabernáculo
de reunión, para que no lleven pecado por el cual mueran. 23Mas los
levitas harán el servicio del tabernáculo de reunión, y ellos llevarán su
iniquidad; estatuto perpetuo para vuestros descendientes; y no poseerán heredad entre los hijos de Israel. 24Porque
a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que
ofrecerán a Jehová en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad. 25Y
habló Jehová a Moisés, diciendo: 26Así hablarás a los levitas, y les
dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos
por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a Jehová
el diezmo de los diezmos. 27Y se os contará vuestra ofrenda como
grano de la era, y como producto del lagar. 28Así ofreceréis también
vosotros ofrenda a Jehová de todos vuestros diezmos que recibáis de los hijos
de Israel; y daréis de ellos la ofrenda de Jehová al sacerdote Aarón.
Dos puntos en estos versículos: 1) se repite que el diezmo será a “los
hijos de Israel” y 2) que
por tres veces se repite que los levitas no tendrán en posesión de tierra
alguna. Así que si lo aplicáramos en la actualidad ningún líder podría contar con
ni tan siquiera un terrenito; esto haciendo cumplir como lo estipuló Dios en la
antigua Ley.
Aún
más interesante es el siguiente pasaje:
2 Crónicas
31:
4Mandó también al pueblo que
habitaba en Jerusalén, que diese la porción correspondiente a los sacerdotes y
levitas, para que ellos se dedicasen a la ley de Jehová. 5Y cuando este edicto fue divulgado, los hijos de Israel dieron muchas
primicias de grano, vino, aceite, miel, y de todos los frutos de la tierra;
trajeron asimismo en abundancia los diezmos de todas las cosas. 6También
los hijos de Israel y de Judá, que habitaban en las ciudades de Judá, dieron del mismo modo los diezmos de
las vacas y de las ovejas; y trajeron los diezmos de lo santificado, de las
cosas que habían prometido a Jehová su Dios, y los depositaron en montones.
7En el mes tercero comenzaron a formar aquellos montones, y terminaron en
el mes séptimo. 8Cuando Ezequías y los príncipes vinieron y vieron
los montones, bendijeron a Jehová, y a su pueblo Israel. 9Y preguntó
Ezequías a los sacerdotes y a los levitas acerca de esos montones. 10Y
el sumo sacerdote Azarías, de la casa de Sadoc, le contestó: Desde que
comenzaron a traer las ofrendas a la casa de Jehová, hemos comido y nos hemos
saciado, y nos ha sobrado mucho, porque Jehová ha bendecido a su pueblo; y ha
quedado esta abundancia de provisiones. 11Entonces mandó Ezequías
que preparasen cámaras en la casa de Jehová; y las prepararon. 12Y
en ellas depositaron las primicias y los diezmos y las cosas consagradas,
fielmente; y dieron cargo de ello al levita Conanías, el principal, y Simei su
hermano fue el segundo.
Este
pasaje nos muestra que cuando los ministros de Dios cumplen los mandatos que Él
ha dado, el pueblo es bendecido y ayuda generosamente. Hasta Moisés tuvo que
pedir que ya no dieran más de tanto que se tenía: “Así se le impidió al pueblo ofrecer más; pues tenían material
abundante para hacer toda la obra, y sobraba” (Ex.36:3-7). ¿Alguien oyó alguna vez a algún ministro
pedirle a su congregación que deje de ofrendar? También el rey David, dio al
pueblo la oportunidad de participar con ofrendas voluntarias; por la generosa
aportación para el templo de Jerusalén:
1Cr.29:9:
“Y se
alegró el pueblo por haber contribuido voluntariamente; porque de todo corazón
ofrecieron a Jehová voluntariamente”. Como sabiendo
lo que Pablo diría (“...todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de
Dios”) David exclama: 14”Porque ¿quién soy yo, y quién es mi
pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo
es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos.”
Hay
mucha diferencia entre un sacerdote levita y un “levita espiritual” como se designan muchos líderes religiosos:
Funciones de los levitas:
Números
3:
5 Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 6 Haz que se acerque
la tribu de Leví, y hazla estar delante del sacerdote Aarón, para que le
sirvan, 7 y desempeñen el encargo de él, y el
encargo de toda la congregación delante del tabernáculo de reunión para
servir en el ministerio del tabernáculo; 8 y guarden todos
los utensilios del tabernáculo de reunión, y todo lo encargado a ellos por los
hijos de Israel, y ministren en el
servicio del tabernáculo. 9 Y darás los levitas a
Aarón y a sus hijos; le son enteramente dados de entre los hijos de
Israel. 10 Y constituirás a Aarón y a sus hijos para que
ejerzan su sacerdocio; y el extraño que se acercare, morirá.
Entre
las funciones entonces encontramos: hacer expiación por el pueblo, ser
ofrecidos en ofrenda a Jehová, lavarse (rociar con agua, raparse la cabeza, lavar
sus vestidos). Las tres clases de ofrendas y sacrificios que ellos hacían eran:
la ofrenda de expiación, la oblación y el holocausto.
No se
encuentra ni tan siquiera que los profetas pidieran el diezmo para ministrar
que tenían más derecho que los mismos levitas, ahora, qué derecho tienen los
llamados “levitas espirituales”. Los cristianos no tenemos una clase de
sacerdocio levítico porque “todos
vosotros sois hermanos” dijo Jesús (Mt 23,8). El ministro del evangelio no
debe ser asalariado porque el “asalariado
huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas” Jn 10,13.
Todos reconocen
que la Ley ceremonial dictada por Moisés, los ritos y ordenanzas ceremoniales,
fueron derogadas por Jesús, ¿por qué el diezmo que pertenece a esta Ley no ha
sido derogado?
“Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso
será lo que permanece” 2 Co 3:11.
“No como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para
que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquéllo que había de ser abolido” 2 Co 3:13.
“Al decir: 'Nuevo pacto', ha dado por viejo al primero; y
lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer” Heb. 8:13.
“Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis
oído la ley? Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava,
el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la
libre, por la promesa. Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos
pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste
es Agar. Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén
actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. Mas la Jerusalén de
arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre” Gal
4:21-26.
En
concreto el Antiguo Pacto era entre el pueblo de Israel y Jehová, que los
bendecirían si guardaban su parte del Pacto y sino los maldeciría; era todo o
nada. Nadie podía cambiar ese convenio, eligiendo y tomando lo que le gustara:
“Porque
cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace
culpable de todos” Santiago 2:10. Quien quiera imponer el diezmo de la
Ley Mosaica en otros también tendrá que apedrear a su hija o hijo
rebelde: "Si un hombre tiene un
hijo contumaz y rebelde, que no obedece la voz de su padre ni la voz de su
madre, y que a pesar de haber sido castigado por ellos, con todo no les
obedece, entonces su padre y su madre lo tomarán y lo llevarán ante los
ancianos de su ciudad, al tribunal local. Entonces dirán a los ancianos de la
ciudad: ‘Este hijo nuestro es contumaz y rebelde. No obedece nuestra voz; es un
libertino y un borracho. Entonces todos los hombres de su ciudad lo
apedrearán, y morirá” Deuteronomio 21:18-21. Levítico y Números están
llenos de preceptos a las cuales la mayoría de nosotros los cristianos no nos
gustaría sujetarnos. Los embutidos estarían definitivamente prohibidos.
Si el esposo de una mujer muere sin tener hijos, su cuñado debería engendrarle
hijos. Y aunque insista: "Porque cualquiera que guardare toda la ley,
pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos" Stg 2:10.
Acordémonos
de lo que nos dijo Pablo: “Porque la ley
del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la
muerte” Rom 8:2. Un pacto acarreó la muerte, y el otro siempre trae vida. Lea
lo que dice Pablo sobre los diez mandamiento en 2 Corintios 3:4-18.
Notemos
algo muy importante: en toda la Biblia se observa que el diezmo era dado por
los propietarios de las tierras y de los animales; que era lo que se recibía
como diezmo. Los sirvientes o jornaleros no diezmaban, ya que ellos tenían
remuneración monetaria de lo cual no daban nada. También cuando se recorrían
distancia muy largas y no se podía llevar el diezmo en especies por la
incomodidad se vendía todo y se llevaba el dinero y se compraba luego en el
lugar, y hasta podían disponer de algunas cosas según dictara su corazón: “Y si el camino fuere tan largo que no puedas
llevarlo, por estar lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido
para poner en él su nombre, cuando Jehová tu Dios te bendijere, entonces lo
venderás y guardarás el dinero en tu mano, y vendrás al lugar que Jehová tu
Dios escogiere; y darás el dinero por todo lo que deseas, por vacas, por
ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que tú deseares; y comerás
allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tú y tu familia.” Dt
14:24-26.
En el
Nuevo Testamento, lo relativo al diezmo casi no aparece:
En
Lc.11:42 Jesús reprende a los fariseos hipócritas y les dice: “¡Ay de vosotros fariseos! Que diezmáis la
menta, y la ruda, toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia
y el amor de Dios”. Jesús está reprendiendo a los fariseos (que son
israelitas y no cristianos), para reprocharles su hipocresía de preocuparse más
por el diezmo, y no por la justicia y por el amor de Dios. Los fariseos cumplen
la Ley con la mayor menudencia en cosas pequeñas, pero la quebrantan cuando se
trata de exigencias de importancia. Exteriormente se muestran intachables, pero
interiormente están muy lejos de cumplir verdaderamente la Ley. Los fariseos diezmaban “la menta, y la ruda, toda hortaliza”; que no son los granos ni los frutos de los árboles de que
habla Lev 27:30, sino eran hierbas usadas como especias aromáticas.
Los
fariseos buscaban la aprobación de las personas devotas y evitar algún
escándalo, pero su interior está sucio. A estos se les aplica la reprimenda que
dirigió Jesús a los discípulos: “¡Ay de
vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían
sus padres con los falsos profetas.” (Lc 6:26).
En el
pasaje paralelo de Mateo Jesús les dice a estos fariseos hipócritas: “Ay de vosotros, escribas y fariseos
hipócritas, porque diezmáis la menta, y el eneldo y el comino, y dejáis lo más
importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era
necesario hacer, sin dejar de hacer aquello” Mt.23:23. Es decir, sin dejar
de hacer la justicia, la misericordia y la fe, porque ellos se estaban
preocupando únicamente de lo material, el diezmo. La
enseñanza de Cristo en este pasaje es clara: ante este esmero para cosas tan
mínimas, debería dar paso más fuertemente a un espero mayor por las cosas
fundamentales. Pero no era así en los
fariseos; hacían estas cosas “para ser vistos de los hombres” (Mt. 23:5). La
práctica del diezmo era, pues, pura hipocresía. Jesús menciona el diezmo aquí
para descubrir la hipocresía de los escribas y fariseos (judíos
que todavía vivían bajo la Ley y estaban obligados a diezmar). El Señor no les
está reclamando a los fariseos que diezmen; eso ya lo estaban haciendo; al
llamarles “hipócritas” es porque
solo están haciendo eso y olvidando lo
más importante. Si tú diezmas y olvidaras lo que para el Señor es
importante, serías igual que aquellos fariseos a los cuales el Señor llama
“hipócritas”.
Con respecto a la misericordia Jesús nos enseñó: “¿Quién
pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los
ladrones? Él dijo: el que usó de misericordia de él. Entonces Jesús le
dijo: Ve, y has tú lo mismo” Lc 10:36-37. Así que debes
preguntarte: ¿es un acto de misericordia darle el diez por ciento de tu
salario a alguien que posee más que tú? ¿No sería algo injusto darle al que más
tiene y negarle al que realmente necesita? Muchos cristianos creen que porque
diezman y se congregan en su iglesia ya han cumplido con los mandamientos de
Dios. Creen que porque cumplen con esto Dios los va a bendecir. Esto es lo que
creen porque así es como los han condicionado a pensar. El problema que
enfrentan estas personas es que son guiadas por líderes que están en oscuridad:
“¡Guías
ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!” (Mt:23:24)
Hay que tener mucho cuidado y discernir porque Jesús dijo: “¡Ay de vosotros
escribas y fariseos, hipócritas! Porque recorréis mar y tierra para hacer un
prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que
vosotros.” Mt 23:15.
La Ley
del diezmo del Antiguo Testamento fue quitada cuando Cristo murió en la cruz y
no antes: “anulando el acta de los
decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en
medio y clavándola en la cruz” Col 2:14 y “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no
estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud” Ga 5:1 (leer también Stg
1:25; 2:12 y 2 Co 3:17). Su Nuevo Testamento no tenía validez mientras Cristo
estaba vivo, sino que entró en vigor cuando derramó su sangre en la cruz: “Así que, por eso es mediador de un nuevo
pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que
había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia
eterna. Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga muerte del
testador. Porque el testamento con la muerte se confirma; pues no es válido
entre tanto que el testador vive” Heb 9:15-17.
En Heb
7:5 se vuelve a señalar que el diezmo era de la Ley; dice textualmente “de la
ley”: “Ciertamente los que de entre los
hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los
diezmos según la ley”. El diezmo era un precepto establecido en la
Ley. En este mismo capítulo 7 de Hebreos indica también con mucha precisión que
ahora en la gracia, no existen los sacerdotes levitas, porque hubo un cambio de sacerdocio y de ley: “Porque cambiado el sacerdocio, necesario es
que haya también cambio de ley” Heb 7:12.
Algunos
distorsionan Hebreos 7:8 para hacer ver que los "hombres mortales"
son los ministros de Cristo que reciben diezmos o que el "pero allí" se refiere a Cristo (allí
= en el cielo) que hoy recibe diezmos. Pero al estudiar el contexto, es obvio que
nada tiene que ver los diezmos para ministros o para Cristo. Los versículos 5 y
9 dicen que los que tienen mandamiento de tomar los diezmos son los hijos de
Leví. Estos son los “hombres mortales” del versículo 8, no los ministros
cristianos. La ley del diezmo era débil e ineficiente (Heb. 7:18) y el Nuevo
Pacto con su ofrenda voluntaria anuló el diezmo y lo destinó a desaparecer: “Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al
primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.”
(Heb. 8:13; 10:9). ¿Por qué retomar una ley inferior por la que Cristo murió
para quitar? Acordémonos que cuando se escribió la epístola de los Hebreos
todavía estaba en pie el templo y se seguía cumpliendo con lo que estipulaba la
Ley; si se refiriera a los predicadores de al Iglesia el texto no armonizaría.
Muchos
dirán pero Jesús dijo: “No penséis que he
venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para
cumplir” (Mateo 5:17), pero aquí Jesús se refiere a su propia persona, Él
sí cumplió toda la Ley, como ningún ser humano jamás. Y cuando dice:
“Cualquiera, pues, que anule uno de estos
mandamientos, aún los más pequeños, y así lo enseñe a otros, será llamado muy
pequeño en el reino de los cielos; pero cualquiera que los guarde y los enseñe,
éste será llamado grande en el reino de los cielos” (Mateos 5:19),
claramente se refiere a los 10 mandamientos, como se da a entender en los
versículos posteriores. Luego Jesús enseña que toda la Ley y los profetas
dependen de estos dos grandes mandamientos: “amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con
toda tu mente” y “amarás a tu prójimo
como a ti mismo” (Mateo 22: 37-40).
La
obligación de dar el diezmo, siempre ha sido para los judíos, para los que
están bajo la Ley. La única vez que se menciona el diezmo fuera de la Ley, y
sólo fue una vez, fue cuando Abraham dio el diezmo de su victoria sobre los
reyes que habían llevado prisionero a su sobrino Lot. Lo dio una sola vez, y no
fue un pago mensual, vea que dice que “dio”
en esa oportunidad el diezmo, pero jamás dice que “pagó el diezmo”. Está muy claro que estos bienes o despojos no eran
de Abraham, eran de los reyes que había derrotado, no fue fruto de su trabajo
ni de sus tierras. Pero también hay que acordarse de que por último Abraham no
se quedó con nada, se lo dio todo a Melquisedec (“Que no tomaré ni un hilo, ni la correa de un calzado, nada de todo lo
que es tuyo, para que no digas después: 'Yo enriquecí a Abram' ” Gen
14:23), y fue la única vez que dio algo, no se menciona en ningún otro pasaje
que siguiera dando ni el diezmo ni ninguna otra contribución. Se ha de notar
que no existe ninguna disposición en la Biblia para que alguien puede tomar el
lugar de Melquisedec para exigir diezmos.
|
Génesis 14: 17 Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él
estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es
el Valle del Rey. 18 Entonces Melquisedec, rey de Salem y
sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; 19 y le bendijo,
diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la
tierra; 20 y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus
enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo. Cabe
resaltar cuatro cosas: 1.
Es sabido que los
cultos paganos de la antigüedad en la India, China, Grecia y Roma,
practicaban el diezmo para su sustentación pero sin forzar a sus miembros a
darlo. En las batallas los vencedores acostumbraban a entregar el diezmo del
botín a los sacerdotes de los dioses por agradecimiento de estos dioses por
haber hecho posible la victoria. Por ejemplo en Grecia, en el templo de Zeus
se encuentra una inscripción, junto a una Gorgona Medusa que dice así: “El templo tiene un escudo de oro, y de
Tanagra los lacedemonios y sus aliados lo ofrendaron, un regalo de argivos,
atenienses y jonios, el diezmo por la victoria en la guerra”[1]. Así vemos que era una
práctica común entre los vencedores de las batallas de guerreros que no
conocían más que a dioses paganos, y acordémonos que Abram en ese momento no conocía
todavía a Dios. 2.
Otro punto es que no
es Abram el que va a entregar el diezmo al sacerdote Melquisedec como si
quisiera darlo, sino es Melquisedec el que “salió” al encuentro de
Abram. Y no es que salió a cobrar sino a bendecirlo. 3.
En toda la Biblia, y
principalmente desde Génesis a Hebreos, únicamente en esta oportunidad se
menciona que Abram entregó el diezmo, y acordémonos que Abraham vivió 175
años de los cuales no quedó registro de que los siguiera dando. 4.
El diezmo de Abraham
no se usa como ejemplo en ningún lugar de la Biblia en apoyo del diezmo. |
El v.2 de Hebreos 7 dice que Abraham le dio a Melquisedec “los diezmos
de todo”, pero en Génesis 13:2 dice: “Y Abram era riquísimo en ganado,
en plata y en oro”. Pero ¡que sorpresa! De toda esta grande riqueza Abraham
no le dio a Melquisedec un pelo de su ganado ni un solo pedacito de su plata y
oro; le dio los “diezmos del botín” v.4 de Hebreos 7. Este pequeño y único detalle basta para
cambiar todo el panorama.
También
debemos de acordarnos que Jacob, el nieto de Abraham, voluntariamente hizo un
voto especial de dar el diezmo bajo ciertas condiciones; esto prueba que ellos
no acostumbraban diezmar (Gen 28:22) y tampoco quedó registrado si Jacob
cumplió su promesa o no, ya que talvez se preguntó ¿a quién darlo?, ¿dónde? y
¿para qué? y no halló contestación, y por ese motivo no quedó registro del
cumplimiento de su promesa.
Estos
son los únicos pasajes en todo el Nuevo Testamento en donde se menciona el
diezmo; y fueron básicamente para reprender a los fariseos por hipócritas, y
para recordar a Abraham cuando en una ocasión “dio” el diezmo. Así que nunca se
pidió a ningún cristiano pagar el diezmo. En el sermón de la montaña, donde
Jesús ratificó las verdaderas demandas de la Ley, no hizo ninguna mención al
diezmo ¿se le habrá olvidado a Jesús ese detalle tan importante? Si el diezmo
fuera una obligación para el cristiano ¿no parece extraño, que no se menciona
ni una sola vez en todo el Nuevo Testamento? Entonces ¿por qué las iglesias piden
el diezmo?
El
dinero no tiene poder ni beneficio alguno para las bendiciones o dones de Dios:
“Entonces Pedro le dijo: Tu dinero
perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero”
Hch.8:20. Y cuantos hoy en día dan donaciones no por caridad sino por interés,
para que les vaya bien en la vida (sanar, conseguir trabajo, solucionar un
problema familiar o hasta amoroso).
El
diezmo fue una práctica divina para sustentar a los sacerdotes levitas, y debía
ser entregado en especies, nunca en dinero. Los judíos debían primeramente
cumplir para luego recibir la bendición. Las bendiciones que recibían los
judíos por primeramente cumplir con esta disposición fueron en cosas
materiales: “y vendrá sobre ti estas
bendiciones:...más tierras, más animales, más frutos, más hijos, más siervos”
Dt 28:2. A diferencia de esto, ahora, no existe el diezmo ni la promesa de que
recibiremos más prosperidad terrenal, todo lo contrario, ahora se nos pide que
no nos hagamos de tesoros aquí en la tierra, sino en el cielo. Los primeros
cristianos dieron todos sus bienes para repartirlos entre la Iglesia, pero
ninguno de ellos llegó a ser rico.
Si
alguien le dice que debe de pagar el diezmo, no estaría dando libremente como
propuso en su corazón, sino que sería una imposición.
Veamos
otros pasajes: “¿No sabéis que los que
trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al
altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el
evangelio, que vivan del evangelio.” 1 Co 9:13-14. Muchos interpretan “así también” en el sentido de que el
diezmo se ha de usar para pagarle al ministro del evangelio. Pablo ha explicado
que el obrero es digno de su salario. Él hace la diferencia entre el obrero del
templo que obtiene su alimento del altar, o sea el levita que tenían esta
función a cargo, con el predicador del evangelio que vive del evangelio,
similar a un profeta que nunca vivió del diezmo, y creo que tuvo más derecho
que cualquier líder cristiano. El diezmo no se menciona como el medio de pago,
ni se dice que el ministro del evangelio ha de obtener su alimento del altar. Además
lea el v.12 donde Pablo habla no de que la congregación deba sostenerlo, sino
de que es mejor sostenerse a sí mismo.
Pero
que el “así también” haga referencia a los levitas aludidos en el v.13; y que
estos levitas recibieran el diezmo del pueblo de Israel, y que por lo tanto los
ministros del evangelio deben recibir los diezmos del nuevo pueblo de Dios (los
cristianos) no es un silogismo[2] válido. Primero al utilizar esto literalmente, las
mujeres ministras no gozarían de tal privilegio tal como lo señala Pablo “todo
varón entre los sacerdotes lo comerá” y deberían consumirlo dentro del
edificio en que se congregan. Si la idea de los diezmos por parte de los
levitas se equipara a la misma por parte de los ministros del evangelio, por
analogía los ministros quedarían impedidos de ser propietarios siquiera de un
metro cuadrado de tierra; ¡ah! y de cumplir el requisito de la circuncisión. En
resumidas cuentas los versículos 12 y 18 nos dicen: “... no poner ningún obstáculo al evangelio de
Cristo”; “... para no abusar de mi derecho en el evangelio.”
Si aplicáramos
los versículos 13 y 14 a los obreros del evangelio, ellos tendrían que comer su
alimento como se registra en la Biblia: “Asimismo
esta es la ley del sacrificio por la culpa; es cosa muy santa. En el lugar
donde degüellan el holocausto, degollarán la víctima por la culpa; y rociará su
sangre alrededor sobre el altar. Y de ella ofrecerá toda su grosura, la
cola, y la grosura que cubre los intestinos, los dos riñones, la grosura que
está sobre ellos, y la que está sobre los ijares; y con los riñones quitará la
grosura de sobre el hígado. Y el sacerdote lo hará arder sobre el altar,
ofrenda encendida a Jehová; es expiación de la culpa. Todo varón de entre
los sacerdotes la comerá; será comida en lugar santo; es cosa muy santa.”
Lev. 7:1-6.
Yo no
creo que ningún ministro del evangelio obedezca esto, especialmente si es
vegetariano. Entonces cómo sustentar a los obreros del evangelio: “Los ancianos que gobiernan bien, sean
tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y
enseñar. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y:
Digno es el obrero de su salario.” 1 Tim. 5:17-18. Si Pablo les estuviera
diciendo a los cristianos (judíos y gentiles recién convertidos) que dieran sus
diezmos para los obreros del evangelio en vez de para los levitas, los judíos
le habrían declarado la guerra a Pablo.
Así
que nunca te traten de “maldito” por no diezmar ya que “todos los que
dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está:
Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro
de la ley, para hacerlas” (Ga
3:10), sabiendo que para el hombre es esto imposible “Porque
cualquiera que guardare toda le ley, pero ofendiere en un punto, se hace
culpable de todos” (Stg. 2:10).
Sería
bueno que reflexione los siguientes pasajes y se pregunte si usted es cristiano
o fariseo:
|
La
ley fue dada a la nación de Israel (Ro:9:4) |
La
gracia fue dada para toda la humanidad (Ro:10:12-13) |
|
La
ley: haz esto y vivirás por ello |
La
gracia: cree y serás salvo (Hch:16:31) |
|
Si
no guardas la ley eres maldito (Gál:3:10b) |
Cristo
nos redime de la maldición (Gál:3:13) |
|
Bajo
la ley vives por las obras (Gál:3:12) |
Bajo
la gracia vives por fe (2Co:5:7) |
|
En
la ley estás bajo maldición (Gál:3:10a) |
En
la gracia estás bendito con toda bendición espiritual (Ef:1:3) |
|
Bajo
la ley debías ir a la casa de Dios (el edificio)con tus diezmos y ofrendas. (Mal: |
Bajo
la gracia no existe tal edificio adonde puedas llevar tus ofrendas, sino que
cada creyente forma parte de la casa de Dios |
Guardar
la Ley es algo que ofende a Dios, porque las obras de la Ley son obras muertas,
(Heb 6:1) es decir, obras de mera ceremonia.
Entonces
cómo se financia la iglesia si no debe de ser con el diezmo; acordémonos que
Pablo dijo: “Cada uno dé como propuso en
su corazón: no con tristeza, ni por necesidad (por ejemplo, para ser sanado
o conseguir algún otro favor), porque
Dios ama al dador alegre” 2 Cor 9:7 (leer 2 Corintios 8:1-12). En 1 Cor 16 añade: “cada primer día de la semana (el Domingo) cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado”. Los fondos recaudados pueden ser usados para socorrer a los necesitados:
“Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres
que hay entre los santos que están en Jerusalén.” Romanos 15:26 y para
suplir las necesidades de los ministros del reino (Filipenses 4:10-20).
También recordemos que los primeros cristianos
estaban en la obligación de dar hospedaje a los ministros de la Palabra: “Amado,
fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente
a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor;
y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que
continúen su viaje. Porque ellos salieron por amor del nombre de El, sin
aceptar nada de los gentiles. Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas,
para que cooperemos con la verdad.” 3 Juan 5-8 (Hechos 6:14-15; 18:1-3,7). Además
cuando Cristo envió a los doce y luego a los setenta, no les enseñó a cobrar
diezmos sino a quedarse en los hogares de los justos y a comer lo que les
pusieran delante (Mateo 10:5-15; Lucas 10:1-12).
Muchos
que leen esto ahora mismo, seguramente se asombrarán de lo poco que conocían
referente al diezmo en las Sagradas Escrituras. Ahora lo sabe.
Ahora es responsable de lo que sabe.
En
resumen hasta aquí:
1-
El diezmo fue mandado
por Dios entregarlo en productos a los sacerdotes levitas, nunca en dinero,
porque estos no podían poseer propiedades y para que no hubiera corrupción.
2-
El diezmo “era” de la Ley (Mt23:23), “según la ley” (Heb 7:5).
3-
En la Gracia debemos
ofrendar todos los domingos, libremente, como cada uno propuso en su corazón, sin que tu
mano izquierda sepa lo que ha dado tu derecha.
El verdadero cristianismo se basa en
lo que Dios ha dicho, jamás en lo que no ha dicho. Hoy muchos dicen: “Muéstrenme
un versículo de la Biblia que prohíba cobrar el diezmo” pero sería lo mismo que
un drogadicto se justificara diciendo que no existe en la
Biblia un versículo que prohíba la marihuana.
Aprendamos
a dar libremente y por amor, sin esperar nada a cambio; hagámoslo sin que la
mano izquierda sepa lo que ha dado la derecha. No debes de esperar nada a
cambio, porque no se puede “comprar” el favor de Dios. A Dios no lo podemos
manipular, menos con algo como el dinero. Posiblemente llegue a dar lo mismo
que el diezmo o más, pero la gran diferencia está en que no será una carga
impuesta y ahí sí vendrán recompensas por parte de Dios. No te engañes pensando
que el diezmo que hoy das es tu ofrenda al Señor, porque estarías participando
de un mandado impuesto por hombres; acuérdate que lo que dispuso el Señor para
la Iglesia fue la ofrenda y no el diezmo que era de la Ley.
No sea cómplice de algo que no ha mandado el
Señor, porque usted deberá dar cuenta un día de cómo ha gastado lo que el Señor
le ha confiado.
|
2
Pedro: 2:1 Pero hubo también falsos
profetas entre el pueblo, como
habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán
encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los
rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. 2:2 Y muchos seguirán sus
disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, 2:3 y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas.
Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición
no se duerme. |
Los judíos en la actualidad no
diezman
Los
Rabinos Judíos, quienes en teoría deben de conocer y saber aplicar mejor Ley
Mosaica, no cobran diezmos porque ellos saben que únicamente los Levitas pueden
cobrar el diezmo. A causa de la destrucción de los archivos genealógicos
en la destrucción del Templo en el año 70 d.C., ellos no pueden identificar
a los verdaderos Levitas. Usan un sistema diferente para sustentarse
económicamente que trata de tantos dólares por cada asiento en sus sinagogas y
así poderle dar mantenimiento y sostenerse económicamente. Entonces,
¿podría algún líder probar que es descendiente directo de Arón para tener el
derecho de pedir el diezmo (aunque el que piden ahora no es en especies sino
monetario)?
De
hecho presento a continuación comentarios de judíos sobre el diezmo:
«El mandamiento del diezmo no es obligatorio actualmente, pues no contamos con el
Templo de Ierushalaim/Jerusalén, y el diezmo
es uno de los preceptos que para cumplirse como el Señor lo mandó es imprescindible su existencia y
funcionamiento.»
«El apartar el diezmo (diez por ciento de los ingresos brutos anuales), y
entregarlo como caridad, es un mandamiento que el Señor ha dictado en
exclusividad para los miembros de la nación judía, en tiempos en que el
Templo estaba en funcionamiento.»
Qué acerca de la limosna
La
limosna era muy practicada por los creyentes, los cuales eran temerosos de Dios
y muy generosos: “Había en Joppe una
discípula llamada Tabitá, que quiere
decir Dorcás. Era rica en buenas obras y en limosnas que hacía.” Hch 9:36 y “piadoso y temeroso de Dios, como toda su
familia, daba muchas limosnas al
pueblo y continuamente oraba a Dios.” Hch 10:2.
La
limosna era junto con el ayuno y la oración uno de los pilares de la vida
religiosa según nos lo enseñó Jesús (Mt 6:1-18). Y vemos que Jesús pide que “cuando
tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu
limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.” Hch 6:3-4. En estos versículos si
recibiremos bendiciones si lo aplicamos como Jesús nos lo enseñó: dando
limosna, sin interés alguno, “y serás
bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será
recompensado en la resurrección de los justos.” Lc 14:14.
Con Cristo
nunca hubo diezmo sino limosna y mucha caridad: “Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad
de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo
devuelvo cuadruplicado.” Lc 19:8. Acuérdate que eres cristianos, seguidor
de Cristo y no de Moisés. Aunque es mucho más duro seguir a Cristo o mejor dicho
cumplir sus mandatos, pero debemos de hacerlo: “Porque siempre tendréis pobres con vosotros...” Mt. 26:11 y nadie
se despoja de todo para entregarlo: “Todos
los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas”
Hechos 2:44
Repasemos
otros pasajes para ver qué fue lo que nos mandó Jesús a hacer con nuestro
dinero: “Pero dad limosna de lo que tenéis, y entonces todo os será limpio.” Lc
11:41; “Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se
envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni
polilla destruye.” 12:33; “Jesús,
oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a
los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.” 18:22. Así hizo
Jesús que "siendo rico se hizo pobre por vosotros a fin de enriqueceros
con su pobreza" 2 Cor. 8:9.
[2] La definición de Silogismo
en la Real Academia Española es:
1. m. Fil.
Argumento que consta de tres proposiciones, la última de las cuales se deduce
necesariamente de las otras dos.
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