El Evangelio copto de Tomás
y su supuesto ocultamiento por la Iglesia Católica
Tomado de www.giscala.com
El presente artículo pretende aclarar algunas de las dudas que frecuentemente
han surgido a raíz de la utilización del "Evangelio de Tomás" en
producciones fílmicas recientes.
En la trama de algún filme de 1999 aparece el descubrimiento de un evangelio
anterior a los aceptados en la Biblia y escrito en arameo occidental -la lengua
de Jesús-, y la Iglesia Católica es el villano que trata de ocultar este
descubrimiento para protegerse del derrumbamiento.
El
tema de ciertas verdades y documentos ocultados por la Iglesia Católica
no es ninguna novedad, y ha significado una rica veta de fantasía ampliamente
explotada en la literatura y cine recientes.
Lo
del evangelio arameo es fantasioso, lo cual es
perfectamente válido al entrar en los límites de una cierta licencia poética,
pero se justifica la posición contra los supuestos representantes de la Iglesia
católica al final de la película con una tergiversación a propósito de lo que
se conoce como el "Evangelio de Tomás".
Pretendiendo fundamentar
el filme en hechos reales, se concluye con un enunciado escrito que reza más o
menos:
En 1945 fue descubierto en Nag
Hammadi, Egipto
"Las palabras secretas de
Jesús"
conocido como el Evangelio de
Tomás.
El Vaticano inmediatamente
consideró el escrito hereje.
Dicho escrito
existe en realidad, y contiene las palabras atribuidas a Jesús que se repiten
en el filme como parte del imaginario evangelio arameo:
|
"Parte un madero |
Puede verse el texto original copto correspondiente.
Pero la Iglesia
Católica jamás vio este escrito como una amenaza; al contrario, estudiosos de
todo el mundo, católicos y no, se dieron a la tarea de abordar este fascinante
descubrimiento.
Por el contenido
rápidamente fue identificado como perteneciente a un movimiento que tuvo su
auge durante los siglos II-III d.C., llamado gnosticismo.
Este movimiento,
ubicado geográficamente sobre todo en Egipto, era una mezcla de corrientes
filosóficas de origen griego y judaico, con un fuerte sabor mistérico,
lleno de supuestas revelaciones secretas, y muy selectivo.
En un determinado
momento, los gnósticos asumieron como su protagonista al Jesús de los
cristianos.
Es decir, un
movimiento no cristiano se apropió al Jesús del Cristianismo y lo hizo
gnóstico.
En sentido
estricto, el gnosticismo no llega ni siquiera a herejía, pues no surgió dentro
de la Iglesia.
Pero los
cristianos de los siglos II-III, con exponentes como Orígenes y Atanasio de
Alejandría, tuvieron que defenderse de este movimiento que distorsionaba la
figura de Jesús, asumiéndolo como "el principal gnóstico".
Son abundantes los
escritos que se conservan de esta época, donde ya se ve cómo el cristianismo
lucha duramente en los momentos mismos de su nacimiento.
El que se haya
descubierto recientemente el "Evangelio de Tomás" significó para la
Iglesia Católica y para los investigadores de todo el mundo una fabulosa
oportunidad de confirmar lo que ya se conocía y de tener más elementos de
juicio para estudiar aquella época.
|
En
1945 unos campesinos descubrieron en Nag Hammadi, Egipto, unos códices de papiro que después
fueron fechados alrededor del s. IV d.C. |
|
El contenido más
asombroso se encontraba en el segundo de los doce códices descubiertos:
en los folios 33 al 52 -veinte páginas en total- se encontraba un texto en
lengua copta (antiguo egipcio) en perfectas condiciones con las siguientes
palabras finales:
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Fotografía
retocada del original |
|
|
En
caracteres digitales |
|
|
Pronunciación |
EUANGUÉLION |
|
Significado |
EVANGELIO |
Quien lee
castellano, con un poco de esfuerzo puede identificar algunas de las letras.
Remito a una fotografía
del folio 52 del 2do. códice (final de Tomás):

fotografía del folio 52 del 2do. códice (final de Tomás).
|
Nota del 9 de marzo de
2000: Recomiendo
el folleto: NAG HAMMADI / Evangelio según Tomás: Textos gnósticos del
origen del cristianismo, KUNTZMAN - DUBOIS, en la colección "Documentos
en torno a la Biblia", Núm. 16, Ed. Verbo
Divino. |
Se encuentra en el Museo copto del Antiguo Cairo, en Egipto.
Es y siempre ha
sido propiedad del pueblo y gobierno egipcios, no del Vaticano ni de ningún
grupo religioso.
Aunque,
precisando, lo que se encuentra ahí son:
los
12 códices de papiro en lengua copta sahídica
descubiertos en Nag Hammadi
en 1945, el segundo de los cuales contiene en los folios 33 al 52 una colección
íntegra de dichos introducidos con la frase "Jesús dijo" o "Él
dijo",y que concluye diciendo "Evangelio según Tomás".
Una
gráfica del contenido de los códices más importantes puede consultarse con mi
amigo Michael
Grondin, y aquí una traducción íntegra al
castellano. Otra más en castellano se encuentra en http://www.metalog.org/files/tomas.html.
Digo
"precisando" porque, como se responde en otros apartados,
Se entienden sobre todo dos cosas por este término:
a)
Etimológicamente significa "Buena Noticia", y se refiere en concreto
al anuncio que se hace de que Jesús ha muerto y resucitado por la salvación de
todos. Ejemplo de este significado lo encontramos en voz de San Pablo: 1Cor
15,1-4 y Rom 1,1-6.
b) Como género
literario (escrito de un cierto tipo), se refiere a los escritos que se
desarrollaron en algunas comunidades primitivas cristianas con la finalidad de
anunciar de manera sistemática la Buena Nueva de Jesús, explicándola a través
sobre todo de la narración de los hechos y palabras de Él.
Son cuatro, y aparecen en el siguiente orden en la Biblia:
1.- Evangelio
según San Mateo
2.- Evangelio según San Marcos
3.- Evangelio según San Lucas
4.- Evangelio según San Juan
En
sentido estricto, no.
Existen, en
cambio, muchos escritos de los primeros siglos del cristianismo (y otros de
siglos muy posteriores) que se llaman a sí mismos evangelios. Estos
"evangelios", junto con otros tantos escritos, han sido clasificados
en la historia de la Iglesia como libros apócrifos.
Es esta una de las cuestiones más apasionantes a la hora de hacer un esfuerzo
por comprender la Biblia y, para nuestro caso, el por qué Tomás no está
incluido en ella.
Alguien podría
responder:
"Al
igual que toda la Biblia, los escribió Dios".
O
bien:
"Los
escribieron cada uno de sus respectivos autores, como su nombre lo dice: Mateo,
Marcos, Lucas y Juan".
Alguien
podría profundizar respondiendo:
"Los
escribieron cada uno de los cuatro evangelistas, pero inspirados por
Dios".
Y
alguien más podría llevar la cuestión a mayor detalle:
"La
inspiración por parte de Dios a los autores humanos no consiste en un dictado,
ni en revelaciones a manera de sueños, éxtasis o situaciones que indiquen que
el evangelista escribía palabra por palabra lo que Dios le indicaba. La
inspiración consiste en que Dios, sin que los autores humanos se dieran cuenta,
pero inmersos en una comunidad de fe, iba armando y tejiendo el conjunto de
todas las Escrituras Sagradas, acompañando a los creyentes en su
historia".
Ciertísimo.
Sin embargo, la
cuestión es mucho más profunda, y merece un detenido estudio sobre el único
aspecto al cual tenemos acceso: el humano, ya que lo divino estará siempre
fuera de nuestra comprensión.
Empecemos por el
origen del cristianismo.
¿En
los evangelios?
No,
porque aún no existían. El primer evangelio escrito apareció algunas décadas
después de que ya había cristianos.
¿Creían
entonces en la Biblia?
Hasta
cierto punto sí. Las Escrituras existentes entonces, que hoy los cristianos
llamamos "Antiguo Testamento" y que son la primera parte de lo que
hoy llamamos Biblia, servían para leerse en público.
Pero hay que
observar que la gente común y corriente no leía la Biblia por dos
sencillas razones:
a)
Casi nadie sabía leer.
b) Los escritos
(códices, papiros, pergaminos) eran muy costosos por ser copiados a mano, y por
lo tanto estaban reservados para el uso público, pues sólo un fondo común podía
solventar tales gastos. Las Biblias impresas como las
conocemos ahora son de Gutenberg (1400-1468) para
acá.
¿Creían
en los diez mandamientos, en el perdón, en el amor al prójimo?
En
todo esto, sí, claro. Pero ningún código moral, por bueno y aceptado que sea,
es la esencia del cristianismo, ni basta vivirlo.
¿En
qué creían los primeros cristianos entonces?
En
JESUCRISTO como Dios hecho hombre, muerto y resucitado para que todos
alcancemos la salvación que no nos merecíamos.
Ni los
mandamientos, ni la Iglesia, ni ningún escrito ni ninguna costumbre son más importantes
que la fe en este Jesús Resucitado.
Respuesta:
La Iglesia.
Iglesia viene del
griego "Ekklesía", que significa Asamblea.
Se refiere, pues,
a la comunidad de los creyentes, encabezada por los apóstoles, que iba viviendo
su fe de los recuerdos y enseñanzas sobre ese Jesús que muchos de los nuevos
miembros ya no conocieron personalmente.
Quienquiera que
lea el libro de los Hechos de los Apóstoles se dará cuenta de lo celosísimos
que fueron los primeros cristianos no sólo de anunciar la Buena Nueva de Jesús,
sino de conservar aquello en lo que creían libre de distorsiones y de
interpretaciones desviadas, las cuales abundaron desde el principio.
Son innumerables
los ejemplos de tal lucha por preservar la fe, que se refleja ya desde el
nacimiento de la Iglesia. Pueden revisarse los siguientes pasajes:
Sobre
"otros" evangelios (en el sentido de doctrinas distintas):
- 2Cor 11,4
- Gal 1,6-7
Sobre obligaciones innecesarias:
- Hechos 15,1ss
Así pues, es la Iglesia, con Pedro y los apóstoles a la cabeza, quien cuida
celosamente de transmitir y hacer crecer fielmente y sin distorsiones la fe en
Jesucristo.
Aquí está la parte más interesante de todo.
La principal
manera de anunciar a Jesús a alguien que no lo conoce, o de profundizar en Él
ante quien ya ha tenido un primer contacto, es por transmisión oral.
Es decir, a través
de palabras habladas, pronunciadas con lengua, labios, faringe, dientes y
paladar.
Comprender esta
situación es más difícil de lo que parece para nosotros, porque estamos muy
acostumbrados a tener acceso a periódicos, libros, revistas y todo tipo de
publicaciones.
Nada de eso en
aquella época.
Fácilmente tenemos
a la mano papel y lápiz para escribir cualquier cosa, y en los últimos años,
hasta lo impreso se ha vuelto no esencial con la Informática y la
correspondencia electrónica.
Nos parece tan
natural que todo mundo deba saber leer.
Pero no era así en
aquella época.
Sólo escribían
quienes lo hacían como oficio (de ahí la palabra "escriba").
Y sólo se
escribían cosas que valieran la pena la inversión en curtir piel de animal, fabricar
tinta y contratar a alguien que supiera escribir.
No extraña que los
escritos más abundantes y antiguos sean contratos de compraventa y recibos de
dinero.
Ahora bien,
volviendo a las comunidades cristianas, conforme estas crecían con nuevos
miembros provenientes de todas partes y con todo tipo de costumbres y
creencias, más necesario se hacía no confiar en la memoria y en la transmisión
oral.
Ya no bastaba que
alguien que había conocido personalmente a alguno de los que tuvieron contacto
físico con Jesús contara lo que le habían contado. Esto tenía su límite.
Y como cada
comunidad fue haciéndose su bagaje de recuerdos de las palabras y hechos de
Jesús de acuerdo a su propia realidad, no en todas las Iglesias se conservaban
y transmitían exactamente las mismas cosas, aunque en lo esencial tenían que
coincidir.
Y en algún momento
determinado, alguien de la comunidad sistematiza sabiamente la Buena
Noticia sobre Jesús que ya se viene transmitiendo desde años antes, poniéndola
por escrito.
Y así, este
escrito, cuyo contenido ya se transmitía oralmente y estaba bien vivo en la
memoria de la comunidad, pasaba a ser un patrimonio sagrado que servía para
transmitir más fielmente la Buena Nueva: Nacían así los Evangelios.
Los distintos
orígenes geográficos explican las diferencias entre los cuatro evangelios: En
Roma se vivieron fuertes persecuciones y por eso la comunidad transmitía con
fuerza las palabras alentadoras de Jesús: "El que quiera seguirme, que
tome su cruz y me siga" (Mc 8,34; 10,21).
El evangelio según
San Marcos, que refleja la vida de la comunidad de Roma, abunda por eso en el
aliento ante el sufrimiento.
El Evangelio según
san Lucas, en cambio, dirigido a no judíos, tiene un lenguaje más accesible y
más agradable de leer, además de que selecciona entre las palabras de Jesús
aquellas que hablan del "verdadero tesoro en el cielo" (Lc 18,22; 12,15; 12,33), pues entre los miembros de las
comunidades donde surgió este evangelio había muchos ricos.
Los
evangelios surgen en las comunidades cristianas al poner por escrito lo que ya
se había transmitido desde años antes: La Buena Noticia de Jesús Resucitado.
Con esta
explicación queda clara la siguiente tabla de prioridades de fe:
En
efecto, primero es Jesús, luego los que lo siguen, y después la Palabra
humano-divina que alimenta este seguimiento.
Porque, a diferencia de los evangelios canónicos (los que sí son considerados
como inspirados por Dios) no surgió de una comunidad cristiana.
Lo más probable es
que haya circulado como un escrito gnóstico, pues tiene un estilo que se
asemeja mucho en lo arcano, esotérico y lleno de frases mistéricas
a este movimiento.
Y aún cuando
hubiera surgido en una comunidad cristiana, lo que determinó que algunos libros
fueran aceptados como canónicos y otros no, fue el consenso entre las
Iglesias (entiéndase por "Iglesias" las distintas comunidades
cristianas pertenecientes a la única Iglesia de Jesucristo).
El testimonio más
antiguo de un canon de libros sagradoses lo que se conoce como
"Fragmento Muratoriano", que data del s.
II, e incluye una lista de los escritos que circulan como inspirados en la
Iglesia.
Por otro lado, hay
especialistas que afirman que el copto sahídico, la
lengua en que se encuentran los códices de Nag Hammadi, nunca se habló entre la gente común y corriente.
Como el
gnosticismo era más bien elitista, prácticamente se inventaron su propio
idioma: una mezcla de egipcio con palabras y caracteres griegos.
El asunto no es
tan sencillo, pues no se sabe si lo que conservamos actualmente responde a un
original copto, o si más bien es traducción de un original griego, como parecen
mostrarlo algunos fragmentos descubiertos en 1896-1905 en otro pueblo egipcio
llamado Oxirrinco.
De cualquier modo,
quienquiera que lea los 114 "dichos de Jesús" contenidos en esta
obra, agrupados sin un aparente orden lógico, y algunos de los cuales idénticos
a los de los evangelios canónicos, se dará cuenta del gran abismo que hay entre
el "Evangelio de Tomás" y los cuatro que por dos mil años se han
utilizado en la Iglesia.
(Sugiero
al lector medio saltar la lectura de esta sección)
Sobre todo, ha confirmado una hipótesis que ya existía:
Que circulaban
como un género literario propio colecciones de dichos de Jesús.
Esta hipótesis
sirvió desde 1838 de base para explicar el origen de muchos pasajes evangélicos
que se encuentran en Mateo y en Lucas, pero no en Marcos. A esta colección
hipotética de dichos de Jesús que sirvió de fuente para Mateo y Lucas se le
llamó "Q" (en alemán "Quelle", fuente).
Así, esta obra
encontrada en el códice II de Nag Hammadi,
conocida como el Evangelio de Tomás, es paralela en estilo a "Q",
pero no a los evangelios canónicos.
El autor de este ensayo, sacerdote católico de la diócesis de Tijuana, tuvo su primer
contacto con el "Evangelio de Tomás" en 1986, debido a un trabajo de
consulta sobre palabras de Jesús fuera de los evangelios.
Agradezco la
asesoría de algunos especialistas: Mons. Isidro Puente, quien se hizo notorio
en su defensa de tesis doctoral sobre una traducción suya de un texto copto al
latín allá por los 70's; P. Florentino Durazo, especialista en Patrística, y el
Sr. Michael Grondin, entusiasta erudito de los
códices de Nag Hammadi,
quien tuvo la amabilidad de facilitarme su versión del texto copto en formato editable del "evangelio de Tomás", íntegro.
El Sr. Grondin mantiene un estupendo espacio de referencia para
los estudiosos del 2do. códice de Nag
Hammadi en http://www.geocities.com/Athens/9068.
La profundización
académica ha llevado a su humilde servidor a amar más la Palabra de Dios,
contando entre sus más grandes fortunas el poder leerla en las lenguas
originales.
Veo en este asunto
una oportunidad de difundir cuestiones que para el común de la gente son
bastante áridas, pero que pueden ayudar a entender mejor la Biblia y la Iglesia.
©1999-2005 Juan García Ruvalcaba. Aliento a quien lo crea útil a reproducir total o
parcialmente y por cualquier medio el presente material. Sólo apelo a la más
elemental ética para que quien lo haga
a)
cite esta fuente (http://www.giscala.com/tomas/).
b) no lucre.
|
c)
si es posible me notifique a |
|
Ad Maiorem Dei Gloriam
Juan García Ruvalcaba
|
Los
caracteres que aparecen en esta foto, tomada de un filme, no son del
arameo del tiempo de Jesús. Corresponden al hebreo del tiempo de Ezequías, quien reinó en Jerusalén del 727 al 698
a.C. Coloqué cerca de
cada letra su transliteración correspondiente. Si es que significa realmente
algo, lo único coherente que he encontrado es la palabra "yashud" (que devasta), la cual se encuentra
también en el Salmo 91,6. |
2)
NHC2 46,26-28:
Léase
"Nag Hammadi, Códice
2, folio 46, líneas 26 a la 28".
Aunque la
colección está dividida en 114 "dichos de Jesús", y por lo mismo
rápidamente se utilizó esta numeración en "dichos" (o logia)
para localizar un determinado texto, se considera menos científico.
Si nos atenemos a
esta manera más sencilla de citar, diríamos EvTom 77
(Evangelio de Tomás, dicho 77)
3) Omnipresencia divina y panteísmo
La
omnipresencia divina, es decir, el hecho de que Dios está en todas
partes, es un postulado cristiano. También es parte de la tradición espiritual
cristiana una cierta forma de contacto con el Creador a través de Sus creaturas.
Un discurso aparte
en cuanto a percepción humana es la no incompatibilidad entre el concepto de
omnipresencia y la necesidad de lugares visibles de culto.
Distinto de omnipresencia
divina, y contrario a la fe cristiana es el "panteísmo"; es
decir, la afirmación de que todo es Dios, ya que le quita Su carácter
trascendente, personal, superior y, sobre todo, distinto de Su creación.
Regresar a "parte un madero..."
4) En ese tiempo, cursando I de Teología como
seminarista, fue el logion (dicho) 82 el
objeto de mi atención, a raíz de un trabajo escrito que debía entregar para la
asignatura de introducción teológica:
"El que está cerca de mí,
está cerca del fuego;
el que está lejos de mí,
está lejos del Reino". (EvTom
82).
Un biblista alemán llamado Joachim
Jeremias, en su libro Palabras desconocidas de
Jesús (Ed. Sígueme), p. 72ss. considera
que este logion, atestiguado también por varios
autores cristianos de los s. II-IV, se remonta verdaderamente a Jesucristo, aún
cuando no esté consignado en los evangelios.
Aquí
iba una nota del 8 de febrero de 2000 y seguían varios comentarios que
complementaban el artículo. Hoy 20 de junio de 2001 depuré el artículo, sobre
todo eliminando casi todo lo que pudiera parecer polémico. Dejé sólo tres
comentarios de lectores.
"...hemos tenido actividad en parroquias y
grupos de la Iglesia, pero sinceramente desconocíamos la existencia del
"evangelio" mencionado en el filme".
Uno de los
recursos más inteligentes de la producción fue echar mano de un documento
valioso, pero desconocido incluso para gente de mediana cultura. De hecho, los
sacerdotes católicos que han visto este filme, en la mayoría de los casos
recuerdan, sí, que existe un evangelio apócrifo de Tomás, pero siendo un tema
más bien secundario en el ciclo de estudios teológicos, se requeriría de un
especial interés para estar familiarizado, ya no digo con este escrito, sino
con los apócrifos en general.
He bajado de internet los
evangelios de Tomás, ya que me gustó mucho la película y su trama; ya me
dispongo a leerlos. Su comentario me pareció muy coherente, pero leeré la
segunda campana sobre esto y le contaré en un próximo e-mail mis conclusiones,
ya que en esto hay mucho que decir y opinar según puntos de vista de quien los
lee.
Espero tus conclusiones.
Aunque dos
campanas opuestas me parecen insuficientes para formarse una conclusión
personal. Se requeriría de bastantes campanarios, y abundantes horas de
generoso estudio con una mente realmente crítica, sin sacrificar el intelecto
al pobre recurso de encontrar la propia opinión en un democrático promedio de
las de los demás.
"...Pero, dígame ¿cabe la posibilidad de que en
algún momento algún apóstol fuera de los 4, haya podido llevar algo similar a
un diario de su vida con Jesús y lo haya escrito, y que con el tiempo se haya
perdido?"
La posibilidad de que se haya escrito algo más cercano a Jesús que los
evangelios con los que contamos, existe, aunque es pequeña.
De hecho, un biblista italiano (no recuerdo su nombre) hará unos cinco
años afirmó que, contrariamente a lo que se piensa, no es el evangelio de
Marcos el más antiguo, sino el de Juan.
Su hipótesis es
que el evangelista Juan escribió casi directamente los acontecimientos de la
vida de Jesús, y no varios años después. Él expone varias razones que sería
largo mencionar (nombres exactos de lugares con descripción de detalles,
mención de la hora que era, etc.), aunque no tuvo mucha aceptación en el mundo
erudito.
Por otro lado,
desde hace mucho se viene manejando la idea de que es probable que haya
existido lo que se llama un "protoevangelio
arameo de Mateo", que se perdió, y que sirvió de base para el actual Mateo
griego. Esta hipótesis está basada en una mención que hace un tal Papías.
Y es un hecho casi
seguro, como lo menciono más arriba, que debió existir un
escrito que contenía dichos de Jesús (similar en estilo al "Evangelio de
Tomás") y que sirvió de fuente para los evangelios de Mateo y Lucas. Dicho
escrito, conocido como "Q" es una mera hipótesis, que no se encuentra
en ninguna parte, pero cuyas huellas detectamos en Lc
y Mt.
Pero volviendo a
tu pregunta, de si es posible que algún apóstol fuera de los cuatro haya
escrito algo parecido a una biografía o una bitácora de actividades de Jesús,
sólo te puedo decir que nos movemos en el mundo de los posibles. No hay
elementos ni para afirmarlo ni para negarlo.
Aunque las razones
que lo hacen poco probable son:
1.- El arte de
escribir estaba reservado a unos cuantos, y ninguno de los discípulos de Jesús
parece haber sido un escriba: los principales eran pescadores. Las formas
escritas de los evangelios vieron la luz seguramente contratando alguien
apropiado. Y por cierto, las comunidades eran pobres, por eso los manuscritos
más antiguos son de papiro, material más barato que el pergamino, y
generalmente con muy mala letra, lo cual indica que los escribas contratados no
eran de lo más profesional que digamos.
2.- No hay ningún
testimonio que indique que alguien escribiera algo de manera inmediata.
Sin embargo, hay
algo muy interesante.
Cada vez se afirma
más la idea entre los estudiosos de que Jesús hablaba de tal manera, -como un
orador excepcional- que sus frases cortas e intensas estaban diseñadas para ser
memorizadas y repetidas rápidamente, lo cual facilitó su posterior puesta por
escrito.
Final de la
cuestión; todo está dicho
Cohélet 12,13
Hoy
sábado 26 de febrero de 2000, habiéndose inesperadamente cumplido mil visitas a
esta página (para ser algo casero no está mal) y quedando mucho que comentar
sobre gran cantidad de tópicos que se pueden desprender de la curiosidad de los
lectores, me declaro cansado y repito con el libro del Cohélet,
al final de su agobiante reflexión:
Hacer muchos libros no tiene fin,
y estudiar demasiado daña la salud.
¡Final de la cuestión! ¡Todo está dicho!
Tú teme a Dios y sigue sus mandamientos,
que en esto consiste el ser hombre.
Cohélet 12,12b-13b
Este espacio se quedará aquí de manera indefinida.
Puede quien guste
revisar la correspondencia o responder una sencilla encuesta.
Yo por lo pronto
reoriento las energías que han estado siendo invertidas en esto a los servicios
que empezaba a descuidar, pues ya los pobres gritan al cielo exigiendo
justicia.
Me encomiendo a
sus oraciones.
Dios bendiga a
todos.