“ES PRECISO QUE EL OBISPO SEA MARIDO DE UNA SOLA MUJER”
1 Timoteo 3,2
Una reflexión sobre
el celibato
Por Ana Beatriz Aparicio Gereda
Los hermanos evangélicos al leer este versículo interpretan que el
Obispo TIENE que ser
casado. ¿Es esto lo que dijo San Pablo?
Leamos el versículo completo:
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¿Por qué San Pablo dijo
esto? Porque muchos conversos al
cristianismo que provenían del paganismo eran polígamos, tenían varias
esposas. Por eso estos conversos no
podían ser candidatos al episcopado. Solo
podían ser candidatos los hombres que tenían una sola esposa. Por otro lado también estaban los judíos conversos al cristianismo que
estaban divorciados y casados por segundas nupcias porque la ley de Moisés
permitió el divorcio, ley que Jesús abrogó cuando dijo que “el hombre no
separe lo que Dios unió” y “Pues, yo os digo: Todo el que repudia
a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se
case con una repudiada, comete adulterio” Mt
5,32
Hasta la venida de Cristo y después de San Pablo el único estado
de vida conocido era el matrimonio. Los
rabinos enseñaban que el hombre era solo medio hombre si no se casaba a los 20
años, pero en el Antiguo Testamento algunos hombres como Elías y Jeremías
prefirieron ser célibes. En los tiempos
de Jesús los rabinos hablaban de la posibilidad de “casarse” con la Torah, es decir, dedicar toda la vida al estudio de la
Palabra.
Jesús fue
célibe y recomendó el celibato
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Muy claramente dijo que no todos entenderían el celibato sino a
los que ha sido dado este don. Y San
Pablo también fue célibe y recomendó el celibato “quisiera que todos
fueran como yo”, además dijo “Pero
cada uno ande según el Señor le dio y según le llamó. Y esto lo mando en todas las iglesias”
(1 Cor. 7,17)
San Ambrosio, Padre de la Iglesia escribió sobre el celibato:
“Dios amó tanto a esta virtud que no quiso venir al mundo acompañado por ella,
naciendo de Madre virgen” Tratado sobre las vírgenes
Por último, la historia enseña que varios Padres de la Iglesia y
Escritores Eclesiásticos fueron ascetas, Obispos, sacerdotes o diáconos y no se
casaron:
Orígenes, asceta
Su familia era cristiana y acomodada. Su padre, Leonidas, murió
mártir. Su hijo fue educado en un clima de fervor religioso.
La madre de Orígenes quedó viuda con siete hijos. Orígenes era el
mayor. Orígenes sentía avidez por la ciencia y la ascesis. El
fervor de su vida y la precocidad de su saber determinaron al obispo Demetrio a
confiar a este joven la escuela catequética de
Alejandría para instruir a los candidatos al bautizmo.
El joven maestro estaba rodeado en la escuela por seductoras egipcias que se
preparaban para recibir el Bautizmo. Su talento y
juventud debía hechizar a este público sensible y entusiasta. Turbado quizá por
la seducción que ejercía, Origenes hizo el sacrificio
de su virilidad. Una vez más escogió la solución heroica, extrema. Se
hizo voluntariamente "eunúco por el reino de los
cielos".
Cipriano de Cartago, como Orígenes vive en continencia, sacerdote
y Obispo
El retórico es ya célebre cuando se convierte al cristianismo bajo
la influencia, en Cartago, de un anciano sacerdote, Cecilio. La lucha fue sin
embargo dolorosa para este joven mundano, apasionado por la vida elegante. Lo
ha contado en su carta a Donato que sirve de preludio a las Confesiones. Esta
conversión fue un acontecimiento en Cartago. El cambio fue radical y continuo.
Cipriano nunca hizo una cosa a medias. Renuncia a las letras profanas, como
Orígenes, vive en continencia y se consagra a dos lecturas: La
Escritura y Tertuliano. Recluta de calidad para la Iglesia de Cartago que le
ordenó sacerdote a fines del año 248 o a comienzos del 249, fue elegido
Obispo de la ciudad.
San Efrén, asceta y diácono
Nació hacia el 306. Es, pues, contemporáneo de HIlario
y de Basilio, pero también del emperador Constantino el Grande que comenzó a
reinar en el 306, Sus padres eran cristianos. Aunque llevó vida eremítica,
Efrén no vivió entre los monjes más que de modo intermitente. Pero permaneció
siempre en relación con los ascetas de Edesa, que
ejercieron un profunda influencia sobre él. El obispo
Santiago se quedó con el brillante Efrén, le
ordenó diácono y le confió la dirección de la "escuela de los
persas". Asceta severo, el díácono vivía de pan, cebada y
legumbres. "Su cuerpo estaba seco sobre los huesos, parecido a una teja de
arcilla". Efrén tenía alma de místico.
San Basilio de Cesarea, vida monástica
y Obispo
Basilio está marcado desde su nacimiento. Su familia es cristiana
desde antiguo. La vida mundana y el éxito le embriagan. Su hermana vigila y le
hace tomar conciencia de hasta qué punto le ha cogido la vanidad. Basilio
finalmente "se despierta como de un sueño profundo, cuenta él mismo.
Percibí la maravillosa luz que difundía la verdad del Evangelio" En este
momento recibió el Bautizmo de manos del obispo.
Abandona su situación sumergiéndose luego en la soledad para ir a la
escuela de monjes de Siria y Palestina: allí se retiraban los
convertidos. Basilio lleva una vida de austeridad. A su vuelta, se
instala en un valle apartado para vivir la vida monástica. Gregorio se
le une allí. Juntos, componen la colección de extractos de Orígenes, que lleva
el título de Filocalia. Basilio redacta en la
misma epoca las dos Reglas Monásticas, que
fueron de capital importancia en el desarrollo de la vida cenobítica de
Oriente. A la edad de cuarenta años Basilio es nombrado Obispo.
Su salud era frágil. Gregorio le describe: "enflaquecido por los ayunos,
demacrado por las vigilias, que no tenía casi carne ni sangre" (D. 42,44).
Pero estaba en plena madurez intelectual y espiritual.
San Juan Crisóstomo, asceta, diácono, sacerdote y Obispo
El niño fue educado por su madre, mujer cristiana admirable.
Terminados sus estudios de cultura general, de retórica y de filosofía, en que
fue alumno brillante de Libanios, se estableció en la
ciudad, pero pronto renunció a una carrera que se preveía brillante, para
recibir las órdenes menores. Quiso marchar al desierto, pero su
madre se lo impidió. Se consagró a la ascesis y al estudio
bíblico. A pesar de su madre, Crisóstomo acabó por ir al monte para vivir
entre los monjes una vida austera de ayunos y vigilias. Juan está desde
entonces dispuesto para afrontar la acción misionera. El amor a los demás le hacen volver a Antioquía, donde el
anciano Melecio le ordena diácono en el
380-381. Entonces escribe el Tratado del Sacerdocio que ha tenido
un extraordinario éxito hasta nuestros días. Entonces tenía unos 34 años y
cinco años más tarde es ordenado sacerdote. Se consagra a la
predicación. La fama de Juan hace que sea elegido Obispo de
Constantinopla.
Bibliografía
Libro: Guia Práctica de los Padres de la
Iglesia - A. Hamman - Edit.
Desclée de Brouwer