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Es un tema muy extenso, el de las objecciones guadalupanas. Aquí me gustaría
señalar algo importante: Existen numerosos antiguadalupanos, y me resulta
imposible leer y contestar a todos. Pero existen dos factores que deben
tranquilizar a quienes QUIERAN respuestas sobre cuestiones guadalupanas.
-Es el primero: Que hay objecciones comunes entre los
antiaparicionistas. El argumento -con más de un siglo de antigüedad- sobre el
"silencio de Zumárraga" es el ejemplo más claro. Así pues, confío
en que las respuestas sobre este punto, especialmente las acertadas
observaciones del p. Agustín de la Rosa y de Mons. José Luis Guerrero, sean
de utilidad a cuantos las lean.
-Es el segundo: Que Dios, en Su bondad, ha permitido que seamos
también muy numerosos los guadalupanos que defendemos la VERDAD de las
Apariciones del Tepeyac. Así pues, confío en que otros hermanos emitan
respuestas en otros puntos que aquí -por descuido o incapacidad- no se hayan
comentado.
Así pues, comentaré algunas otras objecciones que he tenido oportunidad de
leer. Tienen su origen -o en su defecto apoyo- en la Iglesia "Luz del
Mundo", una institución religiosa-política fundada en 1926 por Eusebio
Joaquín González, con sede en Guadalajara, México. Hay un notable
anticatolicismo en escritos y textos de la "Luz del Mundo", y
siendo mexicanos, algunos de sus fieles se sienten inquietos por el
guadalupanismo que encabeza las devociones piadosas de México.
Los artículos se encuentran en:
http://www.analisisdoctrinal.com/bin/archives.cgi?ID=3104
(El Mito Guadalupano y la Ficción Milagrosa a través de los siglos)
http://www.analisisdoctrinal.com/bin/archives.cgi?ID=3304
(Lo que envuelve el mito guadalupano), por Armando Maya Castro
A fin de dar una respuesta ORDENADA, como merece el diligente trabajo de
estos hermanos, procedo a clasificar las objecciones que presentan, en TRES
tipos:
-Objecciones Históricas
-Objecciones Científicas y Artísticas
-Objecciones Extrínsecas
Objecciones
Históricas
-sobre la veracidad o falsedad del suceso-
Comentarios
del hermano Armando Maya Castro, en su artículo Lo que envuelve el mito
guadalupano:
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Se puede demostrar, con toda claridad, que los primeros
frailes católicos que arribaron a México jamás evangelizaron a los indios.
El catolicismo fue impuesto por aquéllos de manera arbitraria. La
orden de proceder así venía de la alta cúpula clerical romana,
interesada en una rápida “evangelización”, sin importar la calidad de la
misma.
A pesar de la oposición de algunos religiosos, la imposición
del catolicismo siguió adelante.
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Hay parte histórica y parte no tan histórica. El hermano Maya no presenta
PRUEBAS de que el proceder de los frailes en México "provenía de la más
alta cúpula clerical romana"; por el momento tenemos sólo su afirmación.
Si la orden venía de dicha cúpula, entonces no se explica POR QUÉ hubo
"oposición de algunos religiosos", aquí se contradice Maya, o
pierde consistencia su acusación.
En efecto, ¿Afirma Maya que había frailes opuestos a una orden "de la
más alta cúpula clerical"?... si esto fue así, preguntamos a Maya, ¿Qué
hizo la cúpula citada con estos disidentes?, ¿Cómo encaró la Iglesia el
problema de que había "oposición de algunos" a su "código de
procedimiento"?
Entre los "opositores" citados por Maya habría que colocar a Fray
Bartolomé de las Casas, protector de los indios y verdadero pastor para
ellos, quien vivió y murió como religioso católico; o sea que -según Maya-,
estuvo buena parte de su vida predicando el catolicismo pero al mismo
tiempo oponiéndose a las órdenes de la Iglesia... (?¿)
Más todavía: El proceder de los frailes -que es necesario entender que era un
proceder del siglo XVI y no del XX- es uno de los elementos que más ayudan
a probar la autenticidad del milagro guadalupano: Basta para ello comprobar
que dicho proceder retardaba la obra evangelizadora, pues los indios se
negaban tajantemente a abrazar una fe que no cuadraba con sus ideas de lo
divino; y en consecuencia, se convierten a Cristo DESPUÉS de las Apariciones
del Tepeyac, cuyo mensaje les hizo entender que Su supremo y único Dios
(Ometéotl), es el mismo Cristo que predicaban los frailes.
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Todo esto (el relato de las Apariciones), según el
Testamento de Juana Martín y la Relación de Valeriano, documentos
que, según algunos escritores, “son invenciones del clero católico
para incrementar el culto a la Guadalupana”.
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Imprecisiones,
hermano Maya. Si "algunos escritores" toman por invenciones del
clero el testamento de Juana Martín y la Relación de Valeriano, mucho nos ayudaría
SABER QUIÉNES SON dichos "algunos escritores", y qué argumentos o
pruebas ofrecen para atribuir al clero la "invención" de ambos
documentos.
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¿Es verdad que Zumárraga fue el primer testigo del
estampado milagroso en el ayate de Juan Diego? No, veamos por qué. Leoncio
Garza-Valdez dice que “es imposible que un español aceptara la aparición de
la ‘madre de Dios’ a un indio en 1531, ya que, hasta el 2 de junio de 1537,
los frailes consideraban al indio como un ser carente de alma,
es decir, irracional y, por lo tanto, “incapaz de entender los valores
teológicos”.
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Aunque
he leído bastantes denuestos de los frailes a los indios, en ningún lado he
visto eso de que "consideraban a los indios como seres carentes de
alma". Mucho me ayudaría saber quién y dónde dijo ESO.
Por lo demás, si los españoles realmente creyeran eso, no se explica entonces
su celo en bautizar y evangelizar a "seres carentes de alma", ni
más ni menos que animales.
Si existe la cita que lo atestigüe, sería de utilidad saber si se trataba de
una común acepción, de una opinión privada o de una opinión minoritaria.
Y nos metemos en otro asunto; es posible que Zumárraga nunca haya creído que
realmente María se le apareció a Juan Diego, sino que simplemente aquel indio
"creía en la Virgen" y quería una ermita para Ella, con o sin
aparición milagrosa.
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Si alguien sabía lo suficiente de Zumárraga, era
justamente García Icazbalceta, quien realizó un importante estudio
biográfico y bibliográfico publicado en 1881 bajo el título:“Don Fray de
Zumárraga”. En esta obra, escrita dos años antes de la petición del
arzobispo de México, el historiador habla del catecismo Regla Cristiana,
compilación de Zumárraga, editada en 1547.
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Yo
he comentado ya este punto en mi crítica a
la Carta de Joaquín García Icazbalceta, y añado, para su información,
hermano Maya, que Icazbalceta escribió en 1888 una nueva Carta al arzobispo
de Yucatán, don Crescencio Carrillo y Ancona, donde dice que habiendo
aceptado Roma la veracidad del suceso, los fieles no tenemos que dudar más.
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En ningún documento del siglo en que vivió fray
Juan de Zumárraga se dice nada de Juan Diego y de las “apariciones
guadalupanas”.
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Error
de Cronología, hermano Maya. Numerosos anales y códices indígenas testimonian
las apariciones guadalupanas en el siglo XVI, citemos para el caso los Anales
de Juan Bautista, los Anales de Chimalpahin, el Añalejo de Bartolache, los
Anales de Tlatelolco y México, Anónimos A y B, Anales de Gómez de Orozco,
Códice de Tetlapalco o Saville Codex, Códice Sutro, etc., etc., por no
mencionar además a los documentos mestizos y españoles. Si los lectores
quieren buscar más información, AQUÍ pueden encontrarla.
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Los apologistas guadalupanos exhiben, en la actualidad,
un amplio repertorio de documentos que, a partir de 1648, fueron
apareciendo como por arte de magia.
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La
contradicción es una constante entre los antiguadalupanos, y aquí Maya Castro
cae en una. Primero nos dijo que "en ningún documento del siglo XVI
se mencionan las apariciones", pero casi inmediatamente dice que "los
apologistas exhiben, en la actualidad, un amplio repertorio de
documentos".
Entre este amplio repertorio hay documentos del siglo XVI, y están algunos de
los mismos que criticó García Icazbalceta.
Por su composición, pues, datan de mucho antes de 1648, y no aparecieron por
"arte de magia" -la magia no existe, querido hermano-, sí, lo
admitimos, por disposición de la Divina Providencia, que permitió la
conservación y hallazgo de numerosas pruebas guadalupanas. El p. Agustín de
la Rosa, quien replicó a Icazbalceta, cita varios testimonios que Icazbalceta
ni siquiera mencionó.
Son interesantes los comentarios de los historiadores Ernesto de la Torre
Villar y Ramiro Navarro de Anda en su magnífica compilación Testimonios
Históricos Guadalupanos, en la que reconocen que hubo muchos testimonios
que se le escaparon a Icazbalceta, y en el Prólogo, afirman que el trabajo
crítico serio y profesional de Icazbalceta no ha tenido continuadores,
mientras que los apologistas han seguido investigando y descubriendo nuevos
testimonios y aportes que dan fe de culto temprano en el Tepeyac, y del
carácter sobrenatural de la imagen.
Los resultados de las investigaciones guadalupanas son recientes; hoy día se
siguen encontrando piezas arqueológicas antiguas, entre ellas el traslado
original de las Informaciones de 1666 y el Códice 1548 o Escalada.
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Antes de 1648, nadie sabía nada de este documento
náhuatl (el Nican Mopohua), aunque se dice que estuvo en manos de
Fernando de Alva Ixtlixóchitl, quien, tras adicionarlo, lo entregó
a Lazo de la Vega, quien se encargó de publicarlo.
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Estimado
Maya, ud. por lo visto subestima a quienes dieron fe del asunto, No "se
dice" (como a modo de rumor) que el Nican Mopohua estuvo en manos
de Ixtlilxóchitl, sino que lo afirmó bajo juramento don Carlos de
Sigüenza y Góngora, concordando con él el p. Luis Becerra Tanco.
Desconozco de qué modo el Nican Mopohua y su contenido pasaron por el p.
Miguel Sánchez y por Lasso de la Vega antes de llegar a manos de Sigüenza y
Góngora, de lo cual colijo que hubo varias copias del Nican Mopohua en
circulación, y de ellas la más antigua se conserva hoy en la Biblioteca
Pública de Nueva York.
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El antiguadalupanismo de fray Bernardino de Sahagún fue
del conocimiento de sus contemporáneos. No obstante, a los partidarios del
culto guadalupano esta situación les comenzó a preocupar a partir del 25 de
octubre de 1793, fecha en que se produce -en Tolosa, en la provincia de
Guipúzcoa, España-, el hallazgo de la “Historia General de las Cosas de la
Nueva España”, obra que Sahagún creyó perdida, y en la que se muestra
contrario al acto idolátrico del Tepeyac:
Es oportuno aclarar que, en un principio, Antonio Valeriano no era
considerado el autor del “Nican Mopohua”, sino Bernardino de Sahagún,
maestro de aquél en el colegio de Santa Cruz de Tlaltelolco. Pero, ¿por qué
razón dejó de considerarse a Sahagún autor del “Nican Mopohua”? La
explicación nos la da Carlos Caballero Zamora, autor de “El lado oculto de
la Guadalupana”:
“Con el descubrimiento del ‘antiguadalupanismo’ de Sahagún, muchos
investigadores descartaron y aun rechazaron, sin más ni más, la posibilidad
de que Sahagún tuviera algo que ver con el Nican Mopohua, y, sin mayor
trámite, adjudicaron la autoría a su ‘discípulo amado’, Antonio Valeriano”.
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Falta
sustento histórico, estimado Maya. Para empezar, requerimos uno o más
testimonios de que antes de 1793 Sahagún era considerado "autor del Nican
Mopohua".
Existen dos pruebas testimoniales que desmienten esta afirmación suya y del
sr. Caballero Zamora, pues Carlos de Sigüenza y Góngora, en su Piedad
Heroyica de don Fernando Cortés, en 1666, declaraba que el autor del
citado documento es Antonio Valeriano.
Digo y juro que esta relación [el Nican
Mopohua], que hallé entre los papeles de don Fernando de Alva
[Ixtlilxóchitl], que tengo todos, y que es la misma que afirma el licenciado
Luis Becerra en su libro (página 36 de la impresión de Sevilla) haber visto
en su poder. El original en mexicano está en letra de don Antonio Valeriano
Don Lorenzo Boturini, en el Catálogo del Museo Indiano, citaba los
documentos que había poseído, entre 1736 y 1743, y se refiere a Valeriano.
Por unos fragmentos históricos que copié de
sus originales, del célebre Carlos de Sigüenza y Góngora, [en el Colegio de
San Pedro y San Pablo donde se encontraban] me consta que don Antonio
Valeriano, originario de Atzcapotzalco, indio cacique y maestro que fue de
retórica en el Imperial Colegio de Tlatilulco, escribió la Historia de las
apariciones de Guadalupe en lengua náhuatl, y el mismo Sigüenza, bajo
juramento, confiesa que la tenía en su poder de puño de don Antonio, que
quizás es la que imprimió el bachiller Lasso de la Vega, y puede con el
tiempo repararme la divina Madre para que pueda mejor fundar su Historia, y
nótese que tengo en mi archivo firmas de dicho don Antonio para cotejarlas
con su historia original, siempre que pareciere.
La pregunta obligada es: ¿Quién, en qué documento, y con qué bases afirmó
que Sahagún era autor del Nican Mopohua?
En última instancia, el Nican Mopohua se atribuye a Valeriano por
varias razones, pues el autor del texto debió ser un conocedor experto de
las formas del náhuatl clásico y de la Filosofía Náhuatl... y entre Sahagún y
Valeriano, el segundo es bastante mejor opción. Consúltese al respecto la
interesante obra de Miguel León-Portilla, Tonantzin Guadalupe.
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El anterior testimonio es importante, sobre todo si tomamos
en cuenta que Sahagún vivió en el territorio y en el siglo donde, según la
leyenda, tuvieron lugar las apariciones. De acuerdo al documento del
misionero franciscano, “de dónde haya nacido esta fundación de esta
Tonantzin [así llamaban a la imagen ahí venerada], no se sabe nada de
cierto”. En nuestros días, los devotos guadalupanos podrían decirnos
cuándo, dónde y a quién se apareció la guadalupana, porque al respecto
existe una historia (inventada). Sin embargo, en aquellos tiempos la
ignorancia sobre el origen del culto practicado en el Tepeyac era total. La
carencia de testimonios orales y escritos en las décadas posteriores a las
pretendidas apariciones, es la razón por la que, acerca de ese
culto, “no se sabe nada de cierto”. La ausencia de documentos históricos es
la única razón por la que los cronistas de ese intervalo guardaron absoluto
silencio sobre el tema.
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El
testimonio de Sahagún es más interesante de lo que parece a primera vista,
sobre todo si lo comparamos con otros testimonios similares. Es curioso que
Joaquín García Icazbalceta citó tanto a Sahagún como al sermón de fray
Francisco de Bustamante, sin darse cuenta de que ambos están en
contradicción:
¿Qué quiso decir Sahagún con eso de "no se sabe de cierto"?,
para responder citaré al historiador José Bravo Ugarte:
"La Imagen tenía un origen misterioso:
"de donde haya nacido esta fundación de esta Tonantzin -dice (Sahagún)-,
o se sabe de cierto". Su incertidumbre no podía provenir de que el
origen de la Guadalupana correspondieran a remotos lugares, pues el Tepeyac
le era muy conocido, y vivió muchas veces cerca de el, en Tlatelolco; ni de
que se remontara a fechas muy anteriores, pues el famoso suceso aconteció
precisamente en su tiempo. Nacía del carácter mismo del hecho,
ocurrido entre los indios, sin intervención de los franciscanos, en un lugar
célebre por el culto idolátrico a la diosa Tonantzin o Cihuacoatl... Todo
esto, sin duda, le hizo tener por incierto lo que del milagroso origen de la
Imagen se decía, que hubo de conocer -como lo conoció su discípulo y
colaborador Valeriano- y en el que no encontraba fundación alguna hecha por
franciscanos ni pintura de imagen por los indios, cosas estas últimas, que
hubiera sabido con certeza, como actor principal que fue en la historia religiosa
de aquella época, desde 1529 en que arribó a la Nueva España.
Debió igualmente de temer que el origen milagroso de la Imagen Guadalupana
fuese una superchería de los indios, pero no se atrevió a decirlo por respeto
a la tradición que afirmaba lo contrario. Expuso largamente sus temores de
idolatría en el Tepeyac y compendió el asunto del origen en la breve frase
"no se sabe de cierto".
Con esto queda excluido lo que sin fundamento y en contradicción consigo
mismo, dijo muchos años después Torquemada, al asentar (plagiando y
adicionando arbitrariamente este pasaje de Sahagún, que "nuestros
primeros religiosos (franciscanos)... determinaron de poner iglesia... en
Tonantzin (que es por las señales el sitio de Guadalupe) a la Virgen, que es
nuestra Señora y Madre". Queda asimismo excluida la peregrina, solitaria
en toda la historiografía colonial y escandalosa proposición del predicador
Bustamante, sobre que la imagen fue "pintada por un indio", que ha
"había hecho Marcos, indio pintor". Sahagún, mucho mejor informado
que su sucesor Torquemada y que su provincial Bustamante, que llegó en 1542,
dice contradiciéndolos: "no se sabe de cierto". BRAVO
UGARTE, JOSÉ,, Cuestiones Históricas Guadalupanas, p. 31-33,
Editorial Jus, 1966.
Ahora bien. Los indios por lo visto SÍ SABÍAN de dónde venía dicha devoción,
pues ERAN ELLOS quienes acudían en masa al Tepeyac. Quién sabe si el
venerable Sahagún haya preguntado a los indios por qué iban ellos a
venerar a Tonantzin en el Tepeyac; pero su testimonio deja entrever que no
lo hizo...
Sobre la supuesta "carencia de testimonios en las décadas
posteriores", es FALSA. Hubo testimonios abundantes por parte de
indígenas, regulares de parte mestiza y suficientes de lado español. Entre
estos últimos destaca el testimonio de Bernal Díaz del Castillo, quien en su Historia
Verdadera de la Conquista de la Nueva España afirma que en donde estuvo
el real de Gonzalo de Sandoval está ahora el templo de Ntra. Señora de
Guadalupe, que hace y ha hecho muchos y muy grandes milagros.
Por su testimonio, puede que Díaz del Castillo tampoco "supiera de
cierto" de dónde venía dicha devoción, pero la aceptaba como
milagrosa, pese a ser escéptico en materia de milagros, como revela en su
misma obra.
Podemos concluir que los españoles "no sabían de cierto" el origen
de la devoción, pero los indios sí lo sabían, y debían saberlo puesto
que ellos practicaban dicha devoción; y quienes no lo sabían, lo
tomaban, unos como idolatría (Sahagún y Bustamante), y otros como cristiana y
aceptable (Díaz del Castillo, testigos de las Informaciones de 1556, Fray
Alonso de Montúfar, etc.)
Hay otro detalle que debemos notar: Sahagún atestigua que la devoción se daba
en donde antes se llamaba Tepeaquilla, y en ese momento se llama Ntra.
Sra. de Guadalupe. Puesto que el alfabeto indígena no contemplaba los
sonidos de la "G" y la "D", el nombre de
"Guadalupe" no podía ser cosa de los indios.
Entonces, tuvieron que ser españoles quienes llamaran "Guadalupe" a
la Señora que se veneraba en el Tepeyac, y reconocían en Ella a la
Virgen María, al llamarla "Ntra. Señora", como a la Virgen
de Guadalupe de Cáceres en Extremadura.
Por lo tanto, no todos los españoles consideraban idolátrico el culto en el
Tepeyac, sino que para muchos (la mayoría puesto que el nombre "Guadalupe"
era -en palabras de Sahagún-, como "ahora se llama" el lugar), era
una Advocación Americana de la Virgen María, como varias de las advocaciones
que aparecerían después en México: Ocotlán, de la Salud, de San Juan de los
Lagos, de la Soledad, de Juquila, etc., y en otras partes de América, Ntra.
Señora de la Nube, de la Caridad del Cobre, de Montserrat, de Luján, etc.
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La controversias (del obispo de Tamaulipas Eduardo
Sánchez Camacho), así como la que se libró en nuestros días, cuando
Schulenburg y otros clérigos negaron la existencia histórica de Juan Diego
y las supuestas apariciones guadalupanas, dejan en tela de duda aquello de
que en México la Guadalupana es “SÍMBOLO DE UNIDAD NACIONAL”.
De acuerdo a lo analizado hasta ahora, podemos aseverar que lo único
que la Guadalupana ha originado es desavenencia, ruptura y enfrentamiento
entre los clérigos de la Iglesia católica, quienes defienden el culto
guadalupano no por convencimiento, sino por los más de 10 MILLONES DE
DÓLARES que, según la revista “Impacto”, cada año percibe la Basílica
de Guadalupe, sólo por concepto de limosnas.
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FALSO.
La Virgen de Guadalupe efectivamente es símbolo de UNIDAD NACIONAL de México. El hermano Maya escapa de
esta -para él penosa- verdad, afirmando categóricamente que "lo
único" que la Guadalupana ha originado son desavenencias. Primero que
nada, si tantas multitudes acuden al Tepeyac cada 12 de diciembre en
peregrinación, la Guadalupana origina devoción y unidad, y con ello las
desavenencias citadas ya no tienen carácter de "único fruto".
Fue notorio también que en la época de la persecución religiosa (1917-1940),
la Guadalupana y Cristo Rey fueron símbolos de unidad y de fe para los
católicos. México estaba dispuesto a ser SIEMPRE FIEL, aún cuando el propio
gobierno se opusiera.
Sobre la última parte: El sr. Maya juzga las conciencias y lee los
corazones de los clérigos guadalupanos, pues SABE que no están
convencidos del suceso, sino que lo defienden por intereses económicos.
Esto sólo se acepta como cierto, si ud., hermano Maya, DEMUESTRA que puede
leer la mente y el corazón de otras personas -atributo propio de Dios-,
para hacer tan singular acusación.
He leído a varios sacerdotes apologistas guadalupanos, y sus escritos dejan
ver el CONVENCIMIENTO que tienen de la veracidad del suceso, por su propia
declaración y por el entusiasmo de sus palabras. Lo que ellos dicen
contradice los infundios que ud. precipitadamente les hace. Lea al p. Lauro
López Beltrán, al p. Agustín de la Rosa, al p. Mario Rojas, al p. José Luis
Guerrero, al p. Eduardo Chávez Sánchez, etc., y verá lo que es el
Convencimiento.
Objecciones Científicas y Artísticas
-sobre la tilma estampada-
-Primeramente
comentaré las expresiones del artículo de Maya Castro que se refieren a este
tipo de objecciones:
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Aunque a la imagen no le ha ido tan bien como a los
custodios y defensores de su culto, tampoco le ha ido tan mal, pues, en el siglo
reciente pasado, el restaurador José Antonio Flores Gómez, la retocó en dos
ocasiones, en 1947 y en 1973. ¿Cree usted que si el estampado fuera
celestial, como irracionalmente sostiene la Iglesia católica, necesitaría
su manita de gato de vez en cuando?
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Este
agresivo planteamiento del hermano Maya no tiene más fuerza que la
"semántica", como veremos:
Primero, Maya nos informa de la actividad de José Antonio Flores Gómez con
muy pocos datos. Quizá su intención era resumir este punto sin extenderse, pero
no sirve de mucho.
Y luego el restaurador no "restauró" la imagen, sino que la RETOCÓ,
como bien dice el propio Maya. Es de notar la diferencia: RETOCAR es
"adornar, sobrepintar, detallar", RESTAURAR es "arreglar,
componer, reparar".
Consciente de la insuficiencia de su intento, Maya recurre a la
descalificación, como es eso de llamar "IRRACIONAL" a la postura de
la Iglesia Católica.
Aquí caben dos suposiciones; o bien para Maya está fuera del raciocinio
sostener que Dios puede crear una imagen en un pedazo de tela, o bien
para él está fuera del raciocinio pensar siquiera en Dios: Y es que el
comentario sonó racionalista, con esa palabrita que Maya metió en la
pregunta.
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El icono guadalupano no puede ser de manufactura
celestial, pues, quienes lo han examinado sin apasionamientos, han
encontrado en ella descarapeladuras propias de cualquier obra humana. Así
lo declaró el pintor Flores Gómez, quien, al ser entrevistado por Rodrigo
Vera, calculó que, aparte de él, otros 20 pintores han trabajado en la
imagen.
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Reconozco
mi ignorancia en este punto, pues desconozco verdaderamente qué pruebas haya
mostrado Flores Gómez para afirmar que "20 pintores trabajaron antes que
él". En un capítulo posterior haré mayores comentarios al testimonio de
Flores Gómez, mencionando aquí que aportó una idea novedosa: que el ayate
estaba hecho de "algodón", y no de ixtle (maguey), que es lo que
han dictaminado la mayor parte de expertos que la han analizado.
Leoncio Garza-Valdés, quien también estudió la imagen y dio dictamen
desfavorable al milagro, afirma que la tela es "cáñamo y no ixtle".
Esto nos da una idea del poco acuerdo que hay entre los
"restauradores" y el microbiólogo Valdés.
Por cierto, las declaraciones de Flores Gómez las he visto únicamente en
un medio, y es en esa citada entrevista de "Proceso". Simples
declaraciones, nada de pruebas constatables, simples descripciones, nada de
fotografías, comparaciones, exámenes científicos, etc. Ningún informe
comparable al que ofrecieron Callagan y Smith -quienes examinaron la imagen
con fotografía infrarroja-.
Y otro punto, que pone de manifiesto una petición de principio: Que quienes
hablan de deterioro en la imagen, la examinaron sin apasionamiento:
¿Puede probar Maya Castro que los que han dictaminado en su favor lo hicieron
"con apasionamientos"?
Son mucho más numerosos los dictámenes favorables al carácter sobrenatural de
la tilma que los dictámenes contrarios; Maya explica esto fácilmente,
endilgándole "apasionamientos" a cuantos han declarado a favor. La
diferencia central es que quienes dictaminaron a favor presentan informes
completos y detallados, mientras que los dictámenes contrarios se
muestran de manera más dudosa, en forma de "entrevistas" y
"revistas".
Los comentarios que siguen responden al artículo (sin firma), de "El
Mito Guadalupano y la ficción milagrosa a través de los siglos"
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[Luis Becerra Tanco] Es también uno de los primeros en
observar las numerosas deficiencias técnicas de la imagen milagrosamente
estampada y busca con angustia darles una explicación.
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Premisas
sin sustento darán conclusiones sin sustento. Eso de las "numerosas
deficiencias técnicas" se nos ofrece como algo sabido y aceptado, pero
no se nos presenta NI UNA SOLA de dichas "numerosas deficiencias
técnicas".
En cuanto a que el p. Becerra Tanco padeciera "angustia"... es otra
hipótesis histórica sin bases. Que el p. Becerra haya querido dictaminar
sobre la imagen, no significó que lo hiciera "con angustia", sino,
en todo caso, con interés científico, pues Becerra Tanco era matemático y
químico.
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No es, ni remotamente, una imagen
única. Dice de la Maza:
Es posible citar, como un ejemplo entre cien, la virgen de un tapiz de
la Catedral de Reims, que es un antecedente directo, en su parecido
plástico, con la Virgen de Guadalupe mexicana. Junta sus manos en idéntica
actitud; vuelve ligeramente el rostro hacia su derecha, pliega el manto y
la túnica en parecida forma y lleva estrellas, luna y los haces solares
irradiantes de su cuerpo, la circundan nubes y ángeles. Es del siglo XV y,
como ella, hay muchas. Más parecida es la Virgen de Berlín, grabado de
1468, de origen flamenco, la cual, salvo el Niño, es idéntica a la
guadalupana, hasta el ángel que le toca el manto bajo sus pies.
|
La
cita es de Francisco De la Maza, de su libro El guadalupanismo mexicano.
Aunque se presenta como neutral, es antiaparicionista, y en éste comentario
suyo encontramos lo siguiente:
De la Maza dice "LA IMAGEN NO ES ÚNICA", y se le compara en cuanto
a posición de la Virgen y detalles pictóricos, con la Virgen de Berlín y la
Virgen "de un tapiz de la catedral de Reims".
En pocas palabras, se afirma que por su pictografía, "la
Guadalupana no es única". Sin embargo, cualquier católico mexicano
identificaría a la Guadalupana aún entre imágenes similares. La Virgen de
Guadalupe es INCONFUNDIBLE; habrá imágenes que se le parezcan, pero iguales a
ella, ninguna.
Sería diferente decirnos que por su carácter milagroso y por sus circunstancias
históricas, la imagen guadalupana no es única.
Y en esto la Guadalupana sí que es única, pues no se conoce otro caso de
estampación milagrosa en una tela donde se llevaban rosas, como prueba de
verificación. Además, es única en cuanto a los detalles que dan los
científicos que han estudiado la imagen: no haber sido preparado el lienzo,
no tener rastros de pinceladas, estar hecha de pintura desconocida, técnica
desconocida, haberse grabado en sus ojos las figuras de quienes asistieron al
milagro, etc.
Que se parezca en posición y detalles a otras imágenes marianas, es algo que
no atañe en absoluto al carácter sobrenatural de la imagen y a las
consecuencias religiosas de las Apariciones en el Tepeyac.
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Entre los detalles que nunca olvidan los creyentes en el
milagro del Tepeyac se menciona una cierta "conservación
milagrosa" de la imagen. Al parecer no han visto la imagen de cerca,
pues señala el libro recomendado por la Basílica (An Infrared Study) que:
"Un examen superficial de la pintura manifiesta que el oro del
resplandor en torno a la Imagen, de las estrellas y de la orla del manto
azul, se ha ido desprendiendo con el tiempo."
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La
conservación milagrosa no se refiere a todos los detalles de la imagen,
sino a ALGUNOS, y a la tela en sí. El autor evitó cuidadosamente tocar este
punto.
En el libro citado de Callagan y Smith, se habla de la conservación
milagrosa de la tela, como es el hecho de que estando sometida durante
116 años a polvo, humedad, insectos, humo de veladoras y radiaciones
producidas por ellas, la fibra vegetal del ayate ha permanecido intacta,
sobreviviendo también al derramamiento de aguafuerte en 1791 y a la explosión
de una bomba en 1921.
Simpáticamente, el autor acusa a los guadalupanos de "no haber visto la
imagen de cerca", y quiere citar a Callagan y Smith ¡en contra del
milagro!, siendo que precisamente su Informe es A FAVOR del mismo.
La frase citada de Callagan y Smith se refiere -como leemos-, al oro del
resplandor, las estrellas y la orla del manto... ¿Pero acaso la imagen
consta únicamente de dichos detalles? Leamos otros puntos del mismo
Informe de Callagan y Smith:
"El tono azul del manto es muy próximo al
matiz que se ve en las primitivas pinturas murales mayas, o en los “libros”
de piel curtida de animales de los mixtecas. Estos colores estaban hechos,
con toda probabilidad, con azules “mayas” de óxido de cobre. Lo cual presenta
un inexplicable fenómeno, ya que tales pigmentos son semipermanentes y
sujetos a una considerable decoloración con el tiempo, especialmente en los
climas cálidos. ¡El azul “maya” de las pinturas murales indígenas se
encuentra sumamente desvanecido, mientras que el manto azul de la Virgen es
tan brillante que parece haber sido pintado hace una semana!"
"La transparencia del color rosa nos remite, sin embargo, al uso de
pigmentos orgánicos. Estos colores orgánicos sí son transparentes a los rayos
infrarrojos. Pero es muy difícil que perduren, a menos que se encuentren protegidos
por un recubrimiento (como el barniz). Éste, precisamente, es uno de los
aspectos más extraños: la imagen -además de no llevar aparejo alguno-, no
está cubierta por barniz alguno. ¡Y a pesar de esta desusada ausencia de
recubrimiento protector, la túnica y el manto están tan brillantes y
coloridos como si acabaran de ser pintados!"
"Las manos originales, lo mismo que el manto y la túnica, no muestran
trazo alguno de dibujo, y las sombras entre los dedos originales son parte
integrante del pigmento con el que están pintadas. El sombreado, la
coloración y los pigmentos de las manos originales son inexplicables, al
igual que el rostro, como expondremos en el siguiente capítulo."
"Todo el rostro está hecho con pigmentos desconocidos, mezclados de tal
manera que aprovechan las cualidades de la difracción de la luz causada por
la tela sin aparejo, para impartir el matiz oliva al cutis. Además, la
técnica se sirve de las imperfecciones del tejido de la tilma para dar una
gran profundidad a la pintura. Es la cara de tal belleza y de ejecución tan
singular, que resulta inexplicable al estado actual de la ciencia."
Citas de An Infrared Study, por Philip Serna Callagan y Jody
Brant Smith
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Así pues, lo que está agrietado y cayéndose es obra
humana, como lo es en si toda la historia piadosa de un mito que la cúpula
religiosa en México pretende validar para consolidar un supuesto milagro.
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Reconozco
gran habilidad en quien escribió este artículo, y es que para no confrontar
directamente el reporte científico de Callagan y Smith, quiere esquivarlo,
con un comentario incompleto, y es eso:
"Lo que está agrietado y cayéndose es obra humana"... -¿Y lo
que no está agrietado ni cayéndose??; de esto parece no tener ganas
de hablar.
Y es que nuestro desconocido hermano no tenía más que dos posibilidades:
-Reconocer como MILAGROSAS algunas partes de la imagen, si no todas.
-O bien declarar mentirosos o incompetentes a Callagan y Smith.
Desmentir a científicos, para lo cual se requieren preparación y credenciales
respetables.
Objecciones Extrínsecas
-sobre las actividades del clero católico mexicano-
Llamo
"extrínsecas" a estas objecciones, porque no se refieren ni a las
Apariciones de María en el Tepeyac, ni a la tilma estampada con su imagen.
Estas objecciones se refieren más bien a cuestiones sobre el clero católico,
cuestiones económicas, cuestiones sobre los prelados que están o han estado a
cargo de la Basílica de Guadalupe, etc.
Atendamos el artículo del hermano Maya Castro:
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Hacia finales del siglo XIX, el Episcopado Mexicano -con
excepción de monseñor Eduardo Sánchez Camacho, obispo de Tamaulipas-,
tramitó ante el Vaticano la coronación de la imagen guadalupana. El obispo
tamaulipeco jamás estuvo de acuerdo con sus homólogos en lo concerniente a
la coronación. Aunque este prelado era el principal opositor de dicho
proyecto, no era el único. Esto nos lo confirma el jesuita José Gutiérrez
Casillas, autor de “Historia de la Iglesia en México”, quien nos dice: “Los
enemigos de la aparición, a su vez, remitieron a la misma Santa Sede las
objeciones consabidas, puestas en latín, amén de innumerables cartas, y
hasta un agente que litigase en su favor”.Véase que Gutiérrez Casillas
habla de enemigos de la aparición, lo cual indica que no era uno, sino
muchos los sacerdotes opuestos a la coronación de la imagen.
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El
testimonio de Gutiérrez Castillas habla de "los enemigos de la
aparición", NO de "muchos sacerdotes opuestos a la aparición":
Es Maya quien mete a "muchos", y además, imagina que todos esos
"muchos" eran sacerdotes. Probemos las teorías.
El obispo de Tamaulipas, Mons. Sánchez Camacho, se manifestó contrario al
proyecto de coronación, adhiriéndose a la postura antiaparicionista de
Joaquín García Icazbalceta. Descalificó al periodista Trinidad Sánchez
Santos, juzgándolo incapaz de responder a García Icazbalceta, y afirmó que la
Carta de Retractación del mismo historiador al obispo Carrillo y Ancona, no
tenía la fuerza que éste último le daba. (Todo esto en
su Carta a los Editores de El Universal, en 1896, que también se
localiza en el libro Testimonios Históricos Guadalupanos)
En resumen, el obispo Sánchez Camacho dio muestra de un antiguadalupanismo
plagado de racionalismo, teniendo además el antecedente de ideologías
liberales, pues quiso adaptar a las disposiciones de su diócesis las
anticlericales Leyes de Reforma expedidas por Benito Juárez.
Mal capítulo en la historia guadalupana, ciertamente, pero que NO PRUEBA nada
ni a favor ni en contra.
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Además de la oposición de un importante sector clerical,
que rebatía el mito guadalupano, los promotores tuvieron que resolver el
siguiente problema:
la imagen de la Virgen ya tenía
corona, como lo muestran todas las copias realizadas por
centenares de pintores hasta entonces, y el propio “Nican Mopohua”. Por
ello, muchos argumentaban que no podían coronar en la tierra lo que ya Dios
había coronado en el cielo. Para tener una idea de cómo comenzó a
resolverse este penoso asunto, lo invito a analizar la carta que el Abad de
la Basílica, Antonio Plancarte y Labastida, le envió a Carrillo y Ancona,
obispo Yucatán, en la que le comentaba sobre la “maravillosa” desaparición
de la corona:
“El día que publicaron en “El Nacional” (23 de enero de 1887) que no
debía ser coronada la imagen porque Dios ya la había coronado, estaba yo
meditando en esta singular teoría, cuando llegó el fotógrafo con las
pruebas de las fotografías que había sacado tres días antes (20 de enero)
ante el cabildo, abierto el cristal”.
Cuando el superior de la abadía advirtió que en las nuevas fotografías
aparecía la virgen sin corona, corrió a decírselo al arzobispo, quien, al
siguiente día (24 de enero), lo acompañó a la Basílica, en donde no vieron
rastro alguno de la corona guadalupana. ¡Sorprendente el ingenio católico!
¿No cree usted? Como dicha maniobra dejaba a la iglesia católica mal
parada, el 30 de septiembre de 1895 se levantó un acta notarial,
certificada por los pintores Gonzalo Carrasco S. J. y por Salomé Pina,
quienes dieron fe de que jamás existió la diadema en la Imagen. Pero, como
nada hay oculto que no haya de saberse, el pintor Rafael Aguirre confesó,
en su lecho de muerte, que el autor de la
eliminación de la corona de la Virgen fue su maestro José Salomé
Pina, obviamente, por riguroso encargo del clero, que deseaba consumar la
coronación de la virgen.
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Esta
relación está incompleta, pues faltan citas de documentos o medios donde
constatar:
-Que fue un problema, para el proyecto de Coronación, que "muchos" decían
que nadie podía coronar lo que Dios había ya coronado. Que de entre esos
"muchos", se nos cite concretamente a Algunos.
-Que TODAS (El 100%) de pinturas de la Guadalupana anteriores a
1895 tenían corona.
-Las palabras con que "se negó" que la imagen hubiera tenido corona
alguna vez.
-El respaldo en el que conste que el pintor Aguirre "confesó que Salomé
Pina borró la corona".
Esta carta de Mons. Plancarte y Labastida al obispo Carrillo y Ancona tiene
fecha de 19 de junio de 1887. Lo que cita Maya no es sino una parte de
la carta, que por cierto es la menos reveladora. Citaré a continuación el
párrafo COMPLETO:
"... llegó el fotógrafo con las pruebas
de las fotografías que había sacado tres días antes, ante el Cabildo, abierto
el cristal... Inmediatamente noté que la fotografía no tenía corona, y corrí
a decírselo al Sr. Labastida, quien me sostuvo que el original sí la tenía.
Al día siguiente fuimos a la Colegiata... y vimos que ni rastro hay de la
corona... el inimicus homo y compañeros.... circularon la especie de
que Pina y yo la habíamos borrado. . Estos son los hechos bajo la fe
del juramento."
Citaré nuevamente a Bravo Ugarte:
"De la desaparición de la corona se ha
hecho responsable al padre don Antonio Plancarte y Labastida, quien -se dice-
utilizó los servicios del pintor don Salomé Pina. Mas don Antonio lo negó
bajo juramento, desafió por la prensa a sus acusadores a que demostraran tal
imputación y aun ofreció seis mil pesos al que lo hiciera". BRAVO
UGARTE, JOSÉ,, Cuestiones Históricas Guadalupanas, p. 99,
Editorial Jus, 1966.
Y no conozco posteriores insistencias en el sentido de que Mons. Plancarte
mandó borrar la corona. Concluyo que no hubo las pruebas
correspondientes, y que el Abad ofreció pagar por presentarlas.
Estuve repasando este punto de la CORONA, pues el Nican Motecpana afirma que
la imagen tenía corona. Lo mismo afirma el p. Miguel Sánchez, en su Imagen
de la Virgen María Madre de Dios de Guadalupe, donde compara la corona de
la Guadalupana, con la corona de la mujer de Apocalipsis 12.
El testimonio que más me interesó fue el de Miguel Cabrera, en su Maravilla
Americana y conjunto de raras maravillas, donde habla de la corona en el
mismo apartado VI dedicado al "oro" que rodea a la Guadalupana:
Tiene también dorada la fimbria de la túnica y
la del manto: están doradas las estrellas y los rayos del sol, que viste la
santa imagen, y también está dorada su real corona.
Por este examen de Cabrera se da la impresión de que la "corona",
no es sino parte del mismo resplandor que la rodea, que le cubre la cabeza a
modo de corona, quizá formando las estrellas que cita Sánchez.
Sobre esto mismo comparé la descripción de Cabrera con la imagen Guadalupana
que llevó como estandarte Andrea Doria en la Batalla de Lepanto. Dicho
estandarte no puede ser posterior a 1571, y es, por lo tanto, una copia
temprana del original (a 40 años), y en él la CORONA aparece como
continuación o resalte del mismo resplandor que rodea a la Virgen.
No me atrevo a sacar aún conclusiones: Mi hipótesis es que esta parte de la
imagen se había borrado mucho en 1895 -tomemos en cuenta que Callagan y Smith
no hablan en sus análisis infrarrojos de ninguna corona-, y por lo tanto, se
podía afirmar que ya no tenía corona.
Para esto hay que anotar que si es cierto que había "muchos"
opositores al proyecto de coronación, empezando por Mons. Sánchez Camacho,
entonces -¿Por qué no se dieron en su momento las protestas contra este
"juego chueco" del clero?-
El propio pueblo de México, ¿Qué no se dio cuenta de que la Guadalupana tenía
corona y de la noche a la mañana ya no?. Más adelante hubo agitación cuando
se compararon las fotografías de la imagen en 1923 con otras en 1929, y se
apreciaron diferencias en la imagen... ¿No sería motivo de muchas más indagaciones,
el que de pronto la "corona" desapareciera?
Yo tampoco he podido ver rastros de corona en mis propias observaciones de la
imagen. La conclusión, pues, aún no es definitiva.
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¿Tuvo conocimiento el Vaticano del tejemaneje del clero
aparicionista mexicano? ¿Llegaron a la “Santa Sede” noticias de lo que hizo
el pintor Salomé Pina por mandato del alto clero mexicano? Por supuesto que
sí, pero como el culto guadalupano ha representado desde siempre una
importante entrada de recursos a las arcas de la Iglesia, el Papa León XIII
no tuvo más remedio que autorizar el nuevo oficio de la virgen y su
respectiva coronación.
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Nuevamente
faltan pruebas documentales.
Suponiendo -sin conceder- que haya habido "tejemaneje" por parte
del clero aparicionista, ¿En qué se basa Maya Castro para afirmar que
El Vaticano "por supuesto que sí" lo supo?
Esperaremos respuesta.
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Quien conoce demasiado bien la voracidad de las
autoridades de la Basílica es Horacio Sentíes Rodríguez, cronista de la
Villa de Guadalupe por casi 30 años. Para él, el clímax de la corrupción
que impera en el santuario guadalupano no fue la transacción comercial por
12. 5 millones de dólares entre la Basílica de Guadalupe y la empresa
estadounidense Viotran, sino otros fraudes cometidos en el santuario
guadalupano, según dijo a Rodrigo Vera de “Proceso”:“Los fraudes más
grandes en toda la historia de México se han dado en la basílica, cuyos
caudales competían en un tiempo con la hacienda pública. ¡De ese tamaño! De
manera que esta comercialización resulta una verdadera vacilada”.
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Se
nos cita otra vez una "entrevista" de la revista Proceso, que -como
ya vimos-, no proporciona pruebas específicas. En este caso hablamos de
acusaciones que no llevan consigo más que ambigüedades:
El clímax de la corrupción en la Basílica han sido "otros fraudes",
y "los más grandes fraudes de la Historia de México", han ocurrido
ahí. -¿Se nos describe siquiera UNO de esos "más grandes
fraudes" mencionados?: NO, los impugnadores acusan primero y
buscan pruebas después.
Y fraudes que lleguen al tamaño del caudal de la Hacienda Pública se dieron
más bien en el interior de los últimos gobiernos priístas anteriores a
Vicente Fox. Por ejemplo, para no ir más lejos, la estatización de la Banca
forzada por José López Portillo, o la crisis de 1994 llamada "el error
de diciembre", o la quiebra del Fobaproa, transformada en deuda pública.
Así como estos casos concretos, que se nos cite alguno similar que
esté asentado se cometió en la Basílica de Guadalupe, y más aún, las acciones
legales o denuncias formales que se siguieron.
Acusar sin probar la acusación es una mala estrategia, pero querer citar
acusaciones incomprobadas, como prueba, no tiene cabida en un debate.
|
Es importante señalar que, aparte de las donaciones que
por más de cuatro siglos ha “recibido la virgen”, alrededor de 20 millones
de peregrinos visitan anualmente la Basílica, dejando a su paso limosnas
millonarias que, por su cantidad, se “vacían de los cepos a unas tuberías
que caen a los sótanos”, en donde “hay maquinitas para contar el dinero”,
el cual desaparece debido a las maniobras fraudulentas de los religiosos
del principal santuario mariano del país.
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Aquí
sí sería bueno aportar más datos. Una descripción tan detallada seguramente
tiene sólidas pruebas, y nos gustaría ver alguna que revele que hay tales
"sótanos con máquinas de contar dinero", y que luego dicho dinero
"desaparece".
Ahora, es cierto que la Basílica recibe una considerable cantidad de dinero
por concepto de limosna, pero se trata de dinero que los fieles por su
propia voluntad dieron al Santuario, cuyas autoridades determinan lo que
debe hacerse con dicho dinero.
Hay clérigos de la Basílica, Abad, arcipreste, etc., y personal que labora en
cuestiones de limpieza, mantenimiento, vigilancia, y en el Archivo Histórico,
Biblioteca Boturini, Instituto de Estudios Teológicos e Históricos, todas
estas personas también comen, y por lo tanto, reciben un sueldo que muy
bien puede pagárseles de los ingresos que percibe el santuario. Entre los
mismos sacerdotes, habrá quienes se dediquen exclusivamente a la pastoral del
Santuario y no tengan otro trabajo fuera. ¿Cree el hermano Maya que el pueblo
católico es contrario a que reciban un salario digno?
Deficiencias en el Antiguadalupanismo
-para tomar en cuenta-
A
lo largo de los tres artículos anteriores y de éste último, he podido notar
diferentes tipos de antiguadalupanismo.
Tenemos el ejemplo de Joaquín García Icazbalceta, un antiguadalupanismo
católico sincero, discreto y extenso.
El antiguadalupanismo de José Luis Montecillos, irreflexivo, poco documentado
y subjetivo.
El antiguadalupanismo de Daniel Sapia, antiguadalupanismo protestante,
antimariano, más apegado a lo secundario que a lo primario.
Revisando tratados y escritos antiguadalupanos, similares a los que han sido
desglosados y respondidos en esta Investigación, he encontrado algunas
deficiencias significativas en la postura antiguadalupana, manifestada a
través de argumentos que denotan INCOHERENCIA.
Comentaré, entonces, algunas de estas deficiencias por separado:
-Relación de los
frailes con la Virgen de Guadalupe:
Muchos antiguadalupanos que he leído, ofrecen el siguiente panorama; que
contiene claras incoherencias:
-La Virgen de Guadalupe fue un sincretismo armado por la Iglesia Católica,
para atraer a los indios a sus filas.
-No hay testimonio de fray Juan de Zumárraga sobre el suceso; y muchos
historiadores como De las Casas, Motolinía, Mendieta, Torquemada, etc.,
guardan igual silencio respecto a la Guadalupana.
-Fray Bernardino de Sahagún afirma inclusive, en su Historia General de las
Cosas de Nueva España, que la Guadalupana no es fruto de un milagro, sino de
un sincretismo con la diosa Tonantzin del Tepeyac.
-En 1556 fray Francisco de Bustamante calificó de idolátrico el culto
guadalupano, y afirmó que la imagen no es milagrosa.
Comentando:
Supongamos lo primero: Que la Guadalupana es un invento de la Iglesia para
convencer a los indios.
Con esto, sabiendo que los frailes eran los encargados de instruir a los
indios en la fe católica, los propios frailes tuvieron que predicar y
testimoniar clara y detalladamente que la Guadalupana era milagrosa y una
"Tonantzin" como la de ellos.
Contradicción: Si los frailes fueron parte de dicho "invento
católico", ¿Cómo se comprende que los testimonios españoles del siglo
XVI no detallen minuciosamente dicho "sincretismo", y que haya
-peor aún- denostaciones de frailes a la devoción del Tepeyac?
Por razones históricas y teológicas (estas últimas expuestas en otro
capítulo), se demuestra que de ningún modo pudo la Iglesia Católica
"armar" el Fenómeno Guadalupano para atraerse a los indios.
Aún admitiendo que Sahagún y Bustamante, entre otros, fueran disidentes
antiguadalupanos, debería haber muchos testimonios de otros frailes, y no hay
más que pocos.
-Protestantes del Siglo
XXI = Frailes del Siglo XVI:
Hay una deficiencia que caracteriza a los antiguadalupanos protestantes,
como Sapia y Montecillos, y es que su actitud con respecto a la religión y
cultura aztecas son prácticamente iguales a las de los franciscanos que
evangelizaron a los indios en el siglo XVI.
Y no exagero cuando digo que TODOS los protestantes con los que he hablado
del asunto guadalupano siguen el mismo patrón, a saber:
-Los frailes impusieron el catolicismo tiránicamente.
-La Inquisición destruyó las culturas indígenas de América.
-Los dioses de los aztecas eran ídolos, y por lo tanto, demonios.
-Es un error -cercano a la blasfemia-, decir que Dios no condenaba la
religión azteca.
Comentando:
Daniel Sapia resaltó en su artículo, en señal de evidente desacuerdo, que hay
quienes afirman que las apariciones guadalupanas eran una muestra de que Dios
no estaba disgustado con la religión indígena.
Para Montecillos, Tonantzin y Guadalupe son lo mismo y son demonios.
Otro protestante, de la Espejo Revista Electrónica, afirma que está
convencido de que el fenómeno guadalupano es obra de Satanás.
En conversación con un forista evangélico, se escandalizó enormemente cuando
le comenté que en mi opinión, el Dios supremo de la Filosofía Náhuatl,
Ometéotl, equivalía a nuestro Dios Creador y Todopoderoso de la Biblia.
Consecuentemente, los protestantes condenan las actividades de la
Inquisición, y se rasgan las vestiduras reprochando a los frailes que
quemaran testimonios de la cultura indígena, imponiendo el catolicismo en
América.
Pero a su vez, demuestran que ellos no aprecian mucho más que aquellos
frailes la cultura indígena. Si hubieran sido ellos los descubridores de
América, no dudarían ni un segundo en hacer lo mismo, derrocar los templos de
los "demonios" y quemar los códices indígenas.
Contradicción: Si los dioses aztecas realmente eran demonios,
¿Entonces por qué criticar que los frailes destruyeran el culto a tales
"demonios", sustituyéndolo por el cristianismo?
-¿Cómo empezó el culto
a la Guadalupana?
La Historiografía Guadalupana proporciona abundantes datos sobre el cómo,
dónde y en qué circunstancias comenzó a venerarse a la Virgen de Guadalupe en
el Tepeyac.
El Antiguadalupanismo falla en este punto notablemente.
El primer impugnador importante, don Juan Bautista Muñoz, escribía en su Memoria,
que data de 1794, que él "sospechaba que la historia de las apariciones
nació en la cabeza de los indios entre 1629 y 1634"... y vagamente
afirma que la devoción citada por el virrey Enríquez de Almanza en 1575
"empezó a pocos años de la Conquista de México".
Ni siquiera Joaquín García Icazbalceta pudo dar una teoría razonable al respecto.
Icazbalceta sostiene que la historia de las apariciones a Juan Diego comenzó
en 1648 con el libro del p. Miguel Sánchez. Sin embargo, no nos dice cómo y
cuándo empezó el culto guadalupano en el siglo XVI, aunque se ve obligado a
reconocer su existencia por el testimonio de Sahagún y por el proceso de 1556
hecho por Montúfar sobre Bustamante. Señala que dicha devoción se fue
extinguiendo hasta desaparecer, y sería hasta 1648 que
"resucitaría", gracias a la pluma de Miguel Sánchez.
Numerosos antiguadalupanos afirman con bastante seguridad que "no hay
documentos históricos antes de 1648 sobre el suceso", pero reconocen que
había, en el siglo XVI, culto a la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac. ¿Cómo
se originó?: No hay respuesta de su parte.
Los más anticatólicos afirman también que "los frailes dijeron a los
indios que la diosa Tonantzin era ahora la Virgen María, en un sincretismo
religioso muy claro". Tales afirmaciones, sin embargo, NUNCA van
acompañadas de nombres propios o fechas; mientras que los apologistas
pueden dar todos los datos que el caso requiere, relatos detallados,
efemérides locales, testimonios juramentados, testimonios indios, mestizos y
españoles, hechos históricos como la batalla de Lepanto, la construcción del
primer templo en el Tepeyac y la inundación de 1629.
-Recurso a eventos
externos
Ya lo vimos en el artículo antiguadalupano de Sapia, y ahora en el de Armando
Maya Castro.
La intención de estos antiaparicionistas, como se nota, es REFUTAR el Milagro
Guadalupano, probando que no hubo tal.
Y como si de algo les sirviera, citan hechos y sucesos que atañen a cosas
ocurridas con la tilma o la Basílica, y no con la Aparición y la
impresión milagrosa de la imagen.
De este recurso tenemos estos ejemplos:
-Sapia argumenta que varios sitios web católicos dan distintas versiones de
los sucesos del ácido derramado en 1791 y de la bomba en 1921.
-José Luis Montecillos -en su artículo-, se queja de la situación económica
de México, echándole la culpa de la misma a la devoción guadalupana -¡Vaya
acrobacia!-
-Maya Castro afirma -sin probarlo-, que la Iglesia eliminó la corona de la
Virgen, para volver a coronarla en 1895.
-Maya también se refiere -sin pruebas-, a la "corrupción y fraudes
monetarios" perpetrados por las autoridades de la Basílica.
-Habla de que el obispo de Tamaulipas, Mons. Sánchez Camacho, se opuso al
proyecto de coronación.
-Una experiencia propia: Dialogando en un Foro con un protestante, me expuso
la incomprobada "venta de los derechos de la imagen guadalupana",
por parte del clero a la empresa Viotran.
Entonces: Estos asuntos -entre ciertos y falsos-, no prueban NADA.
Recurriendo a ellos no se consigue demostrar que el guadalupanismo se
equivoca.
Fallan en demostrar que la Virgen María no se apareció en 1531 en el
Tepeyac.
-Ausencia de
objecciones teológicas
Recordemos que en su Carta, García Icazbalceta reconoce que él
argumenta en el plano histórico, y que no tiene competencia para una
argumentación teológica.
Yo he leído a muchos antiguadalupanos -la investigación lo exige-, y siempre
he visto objecciones históricas, artísticas, científicas, basadas en hechos
externos, etc., pero hay un tipo de objección que JAMÁS he tenido oportunidad
de ver; las objecciones teológicas. Que se explique POR QUÉ, desde el
punto de vista de la Revelación y de la Doctrina Cristiana, es un error
teológico sostener que la Virgen puede aparecerse y se apareció en 1531
-o en cualquier otra fecha-, en el Tepeyac o en otro lugar.
Añado a esto que existen argumentos teológicos a favor del milagro, ya
dados por guadalupanos, destacando una persona que goza de toda mi
admiración, Mons. José Luis Guerrero Rosado.
Es otra DEFICIENCIA en el Antiguadalupanismo: Que no presenta objecciones
teológicas contra el Suceso.
Breve intercambio
-con un hermano católico, sobre el asunto guadalupano-
En
Septiembre de 2004, tuve el gusto de recibir un email de mi estimado amigo
católico José Miguel Arraiz, webmaster de www.catolicosecumenicos.com,
quien me comentó que estaba dialogando con protestantes sobre el suceso
guadalupano, y me preguntó si tenía yo información que le permitiera
responder a algunas objecciones presentadas.
Me envió un texto, en el que venían las objecciones, y yo le respondí con un
email que voy a incluir aquí completo, con mi agradecimiento al hermano
Miguel, por darme esa oportunidad de resumir en pocas líneas algunas
respuestas a quienes niegan la aparición:
|
Después de la fecha de las supuestas apariciones fray Juan de Zumárraga
vivió muchos años, escribió muchas cartas, notas y hasta un catecismo
llamado Regla Cristiana, jamás mencionó fray Juan haber sido testigo de
aparición alguna, por lo contrario dentro del catecismo que escribió muchos
años después de las supuestas apariciones se pregunta lo siguiente:
"¿Por qué ya no ocurren milagros? y responde él mismo: "Porque
piensa el Redentor del mundo que ya no son menester".(Wikipedia)
|
Antes
de entrar a contestar esto, señalemos que los datos no son exactos: El
catecismo al que se hace alusión se llama Regla Cristiana, y según
datos del historiador Joaquín García Icazbalceta, es casi seguro que dicha Regla
Cristiana no fue escrita por Zumárraga, sino mandada escribir y editada
por él.
Sobre el "silencio" de Zumárraga: Es un poco complicado
responder a esto, porque implica muchos detalles religioso-culturales.
Trataré de resumir los puntos que permiten comprender esta situación:
-Los españoles, y en especial los frailes franciscanos, tenían una
mentalidad del Siglo XVI, es decir, pensaban todavía como gente de la Edad
Media. El mismo Zumárraga fue inquisidor, e hizo fama de severo.
-Así las cosas, la religión azteca-mexicana fue tachada de idolatría
diabólica por los frailes. Todo lo indígena era malo. Su cultura era
mala, su religión, satánica. Cultura y religión indígenas tenían que ser
destruidas, para liberar a los "pobres indios" de las garras
del Demonio.
-Entonces, misioneros y soldados se dedicaron a destruir Códices, pirámides,
templos, obras escultóricas, etc., todo lo que representara a la
"idolatría diabólica" de los indios.
-Para los indios, religión y cultura era lo más importante en la vida, así
que al ver que les estaban destruyendo eso... quienes contradictoriamente
predicaban a un Dios todo amor y bondad, se sumieron en una profunda
amargura. Se veían abandonados por sus dioses, y todo lo que habían amado
había muerto.
-Y los frailes, con toda buena fe, creían que los indios les debían agradecer
el "liberarlos de la idolatría", así que no imaginaban que para los
indios la evangelización era una verdadera pesadilla.
-Un detalle más: Expertos como Miguel León-Portilla han comprobado que los
aztecas y mexicanos nahuas no eran politeístas. Tenían la idea de que
había Un Solo Dios, Ometéotl, y todos los demás "dioses" no eran
sino expresiones de Ometéotl, adaptadas a sus humanas limitaciones.
-Por lo tanto, durante los primeros años del periodo colonial, hubo muy pocos
conversos al cristianismo. Los frailes empezaron a educar a niños indígenas,
pero los mayores preferían morir a dejar de ser indios, y rechazaban
tajantemente la religión de los conquistadores. No querían aceptarla.
Si el Dios de los conquistadores era el verdadero... ¿Cómo era que ahora los
castigaba tan cruelmente, si siempre le habían sido fieles?
-Pero de pronto, llega Diciembre de 1531, y a partir del año siguiente se
multiplican las conversiones, los indios acuden en masa a solicitar el
bautismo, y ocho años después, hacia 1540, ya hay MILLONES de conversos. (Así
lo testimonia Fray Toribio de Benavente en su Historia de los indios de
Nueva España).
-¿Qué ha ocurrido? ¿Por qué los indios cambiaron su oposición tajante a la
fe cristiana, por una fervorosa conversión? Y esto ha ocurrido sin que
los frailes se vuelvan más tolerantes con la cultura india. Pero otra cosa
también ha cambiado: El cerro del Tepeyac, antes solitario, ahora recibe la
visita de miles de indígenas, que vienen desde muy lejos a la ermita que ahí
construyó el arzobispo Zumárraga (testimonio de Fray Bernardino de Sahagún en
Historia General de las Cosas de Nueva España)
-Algo en el Tepeyac atrae a los indios, y al mismo tiempo, los impulsa a
convertirse a la fe de los castellanos, y hacerse cristianos. ¿QUIÉN PROVOCÓ
ESTO?: Lo hizo Dios, a través de Su Madre.
Creo que ahora podemos volver a la cuestión inicial, ¿Por qué Zumárraga no
habló claramente sobre la aparición?: Porque él, como español, no
entendió lo que significaba ese ayate con una imagen mariana que le
presentaba el indio, para él, eso no pasaba de ser una mera pintura de la
Virgen María. Ni él ni ningún español de ese entonces pudo comprender el
mensaje que a través de este milagro daban Dios y la Virgen a los
entristecidos indígenas.
Para Zumárraga, el indio habló de apariciones, y le presenta una
imagen de María; añadiendo a esto que comprueba que el tío que estaba enfermo
ya sanó. Todo esto no es muy impresionante, pero sí suficiente para cumplir
con lo prometido y levantar una ermita en el Tepeyac.
Podemos por lo tanto deducir que el mismo Zumárraga nunca creyó que realmente
la Virgen María se había aparecido en su diócesis. Para él todo pudo ser un
caso de devoción privada de aquel indio, y su arzobispado, tan lleno de
acontecimientos, unido a su mentalidad franciscana del siglo XVI, le impidió
darse cuenta de que había sembrado una semilla de la que surgiría un árbol
gigantesco.
Otro detalle: El p. José Luis Guerrero señala que Zumárraga, como
inquisidor que era, debió de todos modos levantar algún acta del asunto,
así que no hubo "silencio" total de su parte. Hay indicios de que
sí escribió sobre el suceso, aunque no como milagroso:
Para sustentar la existencia de Actas de Zumárraga -aunque se hayan perdido,
tal vez definitivamente-, citemos al padre Miguel Sánchez, quien declaraba
bajo juramento como testigo en las Informaciones de 1666, y quien dijo que el
Dean de la Catedral había encontrado al arzobispo "Don Fray García de
Mendoza [..] leyendo los Autos, y Proceso de dicha Aparición con
singular ternura.."
Otro testimonio complementa a éste, y es el de Cayetano Cabrera, en su Escudo
de Armas de México, donde asienta que el R. P. Fr. Pedro de Mezquía,
religioso de Propaganda Fide, aseguraba haber visto y leído en el convento de
franciscanos de Vitoria, en España, una relación del Sr. Zumárraga a los
religiosos de aquel convento, de la aparición de la Virgen de Guadalupe y
había prometido traerla a su regreso de un viaje a España que iba a
emprender." "Y el Dr. Uribe, que escribía hacia 1778, cuenta que al
regreso del P. Mezquía le preguntaron por la relación que había prometido
traer y respondió que no la había encontrado y que creía que había perecido
en un incendio que había sufrido el archivo del convento."
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La iglesia católica considera algunas evidencias de oídas y referencias de
terceros como suficientes para confirmar la vida del santo, sin embargo no
hay pruebas historiográficas determinantes que coloquen a Juan Diego
Cuauhtlatoatzin como una persona real en el tiempo de las apariciones del
Tepeyac, al norte de la Ciudad de México
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Quien
escribió esto debería decirnos QUÉ es lo que él considera "pruebas
historiográficas determinantes", porque si espera ver fotografías,
videos o actas notariales en las que figure Juan Diego... pues me temo que
eso es pedir lo imposible.
El primer documento que testimonia la existencia de Juan Diego es el Nican
Mopohua, el relato más antiguo sobre el suceso guadalupano, redactado
(según los expertos), por Antonio Valeriano hacia 1550-1560.
Los historiadores que hablan sobre Valeriano (especialmente Sahagún y fray
Juan de Torquemada), se refieren a él como una persona seria, cuidadosa en
sus obras y experto en el náhuatl clásico. Sería un tanto atrevido suponer
que Valeriano inventó una historia queriéndola dar por verdadera. Señala
Miguel León-Portilla que de ser así, cualquier contemporáneo de Valeriano lo
podría haber desmentido.
Por lo tanto, concluye que el nombre de Juan Diego estaba ligado al de
Guadalupe, y que Valeriano probablemente condensó la tradición sobre las
apariciones del Tepeyac en su Nican Mopohua.
La principal fuente sobre la existencia y vida de Juan Diego son las
Informaciones Jurídicas de 1666, levantadas con motivo de pedir a Roma el oficio
y misa de Ntra. Señora de Guadalupe.
Estas Informaciones fueron interrogatorios a indios ancianos de Cuautitlán y
México, quienes habían oído la tradición a sus padres y abuelos, y aportaron
muchos datos sobre el vidente Juan Diego.
Puntualicemos que estas Informaciones fueron hechas con testigos bajo
juramento de decir la verdad, así que lo único que pueden hacer los
antiguadalupanos, es acusar de perjuros o dementes a TODOS los testigos.
Al respecto, señala Mons. Eduardo Chávez que es sospechoso que se dé completa
credibilidad a los procesos inquisitoriales que se conservan, y que en
cambio, se tache de mentiroso el proceso de las Informaciones Guadalupanas.
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La tradición dice que La Virgen le reveló el nombre "Guadalupe" a
Bernardino, cuando se encontraba enfermo de gravedad, aunque los entendidos
en el tema dicen que es imposible que la Virgen se haya nombrado a sí misma
Guadalupe ante el anciano.
Juan Bernardino no entendía la lengua castellana traida por los españoles
al Nuevo Mundo, por lo tanto el diálogo tuvo que haberse desarrollado en la
lengua nativa que era el Náhuatl (lengua viva hablada por mas de 2 millones
y medio de personas), en donde no existe el sonido de las consonantes G y
D.
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Primeramente,
nadie defiende a capa y espada que la Virgen dijo "Guadalupe"
cuando habló con Juan Bernardino. Es bastante probable que no haya sido así.
La palabra "Guadalupe" fue seguramente una adaptación de alguna
expresión náhuatl al castellano.
Otra cosa: Aún no se encuentra el original del Nican Mopohua. No se
sabe, por lo tanto, si Valeriano escribió o no "Guadalupe". La
copia más antigua del Nican Mopohua, que está en la Biblioteca Pública
de Nueva York, muestra el nombre "Guadalupe", nombre que coincide
con la Guadalupana de Extremadura, adaptando el vocablo al español.
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Tequatlasupe significa la que aplasta la cabeza de la serpiente; en esa
época en México se adoraba a Quetzalcóatl, el dios serpiente, y la Virgen
llegó a sustituir su culto por el de la Iglesia Católica.
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COATLAXOPEUH,
o bien COATLAYOPEUH, significa "aplastó con el pie a la serpiente",
y "Santa María Coatlaxopeuh" significaría "Santa María la que
aplastó a la serpiente".
Sin embargo, no se sabe si realmente fue COATLAXOPEUH la expresión utilizada
por la Señora del Cielo. Pudo ser COATLAXOPEUH, o también TEQUANTLANOPEUH,
que significa "la que tuvo origen en la cumbre de las peñas", o
bien TEQUANTLAXOPEUH, que significa "la que ahuyentó a los que nos
comían", o bien TECUAUHTLACUPEUH, que quiere decir “la que viene volando
de la luz como el águila de fuego”.
De estas expresiones, las primeras dos las propuso Luis Becerra Tanco, y la
última el P. Mario Rojas Sánchez.
Y es cierto, las apariciones del Tepeyac llevan ese objetivo, que consiguen:
abolir los sacrificios humanos, y sustituir el culto a los dioses
prehispánicos por el culto a Ometéotl=DIOS ÚNICO Y CREADOR, de modo parecido
a como la religión cristiana venía a sustituir a la judía, actualizándola.
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Schulenburg - Es un símbolo, no una realidad.
Ixtus: ¿Entonces cómo encaja la beatificación que de él hizo el Papa?
Schulenburg - Esa beatificación es un reconocimiento de culto, no es un
reconocimiento de la existencia física y real del personaje, por lo mismo
no es propiamente una beatificación.
Semanas después de esta serie de declaraciones el Abad Guillermo
Schulenburg renuncio a este cargo habiendo ejercido el cargo de Abad de la
Basílica de Guadalupe por más de treinta años.
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Si
Mons. Schulenburg no creía en el milagro... ¿Por qué no lo dijo desde los
principios de los 60´s, cuando empezó su periodo como abad de la Basílica?
Schulenburg afirmó también que la tilma no es milagrosa, basado en unos
supuestos estudios que dice haber realizado el restaurador José Sol Rosales
en 1982... Si desde 1982 Schulenburg recibió los datos, ¿Por qué hizo sus
declaraciones antiaparicionistas hasta 1996?
Quién sabe desde cuándo Schulenburg se volvió antiaparicionista, pero él
coronó a la Virgen de Guadalupe en Jerusalén, en 1977, y cuando el Papa Juan
Pablo II visitó la Basílica en 1979, Schulenburg lo recibió y le entregó las
llaves del sagrado recinto.
Además, Schulenburg afirmó que si el Papa canonizaba a Juan Diego -como de
hecho ocurrió-, eso implicaría que "los teólogos tendrían que revisar si
el Papa puede equivocarse"... la conclusión a la que se llega es
inmediata: El Papa y la Congregación para la Causa de los Santos pueden
equivocarse, pero el sr. Schulenburg no.
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porque se llama Juan Diego si los indios solo usaban un nombre?
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Para
empezar, los indios no usaban "sólo" un nombre. El huey
tlatoani de Tenochtitlán que recibió a Cortés se llamaba MOTECUHZOMA
XOCOYOTZIN, y antes que él había habido un MOTECUHZOMA ILHUICAMINA.
El dios tutelar de los aztecas tenía dos nombres que se podían usar juntos:
HUITZILOPOCHTLI-TEZCATLIPOCA.
El Dios Único y Verdadero, el Ometéotl, tenía como nombre completo
OMETÉOTL-OMECÍHUATL.
Y Quetzalcóatl tenía cuatro palabras por nombre, entre toltecas y mexicas: CE
ACATL TOPILTZIN QUETZALCÓATL.
Y vamos a lo que sigue: JUAN DIEGO es nombre cristiano, español, no indio, y
los frailes que bautizaban a los indios les ponían uno o más nombres, de
acuerdo a la usanza española. Así tenemos a ANTONIO VALERIANO, FRANCISCO
PLÁCIDO y entre los testigos de 1666 a CATARINA MÓNICA.
Los indios pronto adoptaron nombres y apellidos al modo español, como
FRANCISCO VERDUGO QUETZALMAMALITZIN, FERNANDO DE ALVA IXTLILXÓCHITL, etc.
Sobre los argumentos del sr. Sapia:
Como información para la hermana Beatriz, te comento lo siguiente, estimado
José Miguel:
-Daniel Sapia maneja CUATRO principales consideraciones sobre el suceso
guadalupano, que son las siguientes:
1.- Diferentes sitios católicos, dan versiones distintas de dos
sucesos relacionados con la tilma milagrosa. El primero es el derramamiento
de ácido sobre la tilma, en 1791, que no dejó más que algunas huellas. El
segundo es el estallido de una bomba en el altar mayor de la Basílica, en
1921. Diferencias sobre la composición química del ácido, la forma en que se
derramó, el nombre y ocupación de la persona que colocó la bomba en la
Basílica en 1921, la forma en que se deformó un Crucifijo que estaba allí, y
el material del que estaba formado dicho Crucifijo.
2.- Sapia utiliza el argumento de García Icazbalceta (ya analizado
arriba), es decir, que Fray Juan de Zumárraga no habló sobre el suceso
guadalupano, y en la Regla Cristiana aparece la frase que ya citamos
arriba.
3.- En el Tepeyac, los indígenas habían levantado un templo a
Coatlicue-Tonantzin, diosa-madre de Huitzilopochtli, y madre, por lo tanto,
de ellos, "el pueblo del Sol". El templo de Coatlicue-Tonantzin fue
destruido por Gonzalo de Sandoval durante el sitio de Tenochtitlán en 1521, así
que en la época de las apariciones ya no había tal templo. Pero Sapia sugiere
que el culto a Coatlicue-Tonantzin fue sustituido por el culto a
María-Guadalupe; un sincretismo orquestado por los frailes.
4.- Sapia expone dos fotografías de la tilma, una de 1923 y otra de
fecha reciente, afirmando que hay cambios que "demuestran" que la
imagen ha sido "restaurada".
Yo ya respondí a estas objecciones en un artículo completo. Si a Beatriz le
interesa, te lo puedo mandar a tí para que se lo pases a ella. Por el momento
te expondré un resumen de mis respuestas:
De la objección 1: Las distintas versiones corresponden a episodios
externos del Milagro Guadalupano. Esas distintas versiones no prueban NADA ni
contra la Aparición en 1531 ni contra el carácter milagroso de la imagen. Por
cierto, sobre el episodio de la bomba estuve investigando y hay varios
detalles:
El hecho apareció en las noticias, en los medios de comunicación, fue algo
que realmente ocurrió. La persona que realizó el atentado estaba
relacionada con el gral. Álvaro Obregón, feroz anticatólico, cuya influencia
impidió tomar datos exactos del agresor.
De la objección 2: Ya te lo comenté arriba, y lo comento también en
una crítica a la Carta de Joaquín García Icazbalceta: El
acontecimiento fue importantísimo para los indios, pero culturalmente
invisible para los españoles.
De la objección 3: Los frailes no pudieron armar el
"sincretismo" que antihistóricamente se les atribuye: Ellos QUERÍAN
destruir la religión indígena, incluida a la diosa Coatlicue-Tonantzin. En
aquella época la ortodoxia era severísima, (consideremos que hablamos de la
misma época de la "Reforma" Protestante). Además, para armar su
"sincretismo", los frailes hubieran tenido que comprender y dominar
la teología indígena... y esto no fue así. Ninguno de ellos intentó
entenderla o apreciarla: Esto, unido a detalles que pertenecen a otro tema,
demuestra palmariamente que los frailes serían los últimos a quienes
podríamos acusar de "inventar la aparición guadalupana".
Por otro lado, TONANTZIN no es un nombre sino una expresión, que significa
NUESTRA MADRE, así que cuando decimos GUADALUPE-TONANTZIN, estamos diciendo
ni más ni menos que NUESTRA MADRE GUADALUPE.
De la objección 4: Yo estoy inseguro de qué partes de la imagen han
sido "repintadas" o retocadas. Los científicos norteamericanos de
la N.A.S.A. Callagan y Smith, analizaron la imagen con rayos infrarrojos en
1979, y concluyeron que parte de la imagen es original y parte son añadidos
posteriores.
Y sobre las partes originales, comentan los científicos que se trata de una
pintura hecha con técnicas y materiales desconocidos para la Ciencia. Así las
cosas, podemos admitir que parte de la imagen ha sido efectivamente
"repintada", pero no toda.
Y añadamos que los "repintes" que muestran estas partes, no
DEMUESTRAN que no haya habido Aparición Milagrosa de María en el Tepeyac en
1531.
EN CRISTO Y MARÍA, Jesús Hernández
Falta todavía hablar de otros impugnadores, con sus correspondientes
argumentos.
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