|
-Las
palabras del sr. Sapia se colocan en COLOR AZUL y en Cursivas
“Pedir
pruebas fehacientes con tono soberbio”.
Así define Daniel Sapia lo que yo hice durante nuestro intercambio, el cual
lo llevó a hacer una compilación de sus "descubrimientos", publicándolos
en su sitio web anticatólico.
Efectivamente yo pedí pruebas fehacientes, aunque lo que es “el tono” en el
que las haya pedido, corresponde a la libre discusión.
El intercambio que sostuvimos estuvo un tiempo en el Foro de publicación,
pero luego por motivos técnicos fue borrado junto con otros temas. Además de
ser un tanto unilateral en su exposición, Sapia concedió una calmosa
indiferencia a la información que se le proporcionó sobre los análisis
científicos de Tonsmann, Callagan y Smith. Me pedía los informes completos y
originales de los científicos que yo citaba, tachando de insuficientes las
referencias de los sitios web que yo utilicé como fuentes.
Creo que ambos nos enfrascamos tanto en la discusión, que pronto, buscábamos
cómo refutarnos mutuamente. En esto Sapia llevó la mejor parte, reconozco que
él ganó aquel debate.
Desde aquel encuentro, Sapia y yo mantenemos relaciones algo tensas,
ciertamente no-amistosas, y Sapia incluso sugirió en su sitio, que mi
"odio e impotencia" en contra suya, se remontaban, precisamente, a
nuestro debate sobre la Virgen de Guadalupe.
Puntualicemos algo antes de entrar en materia:
Yo no tengo ni tuve nunca, "actitud de odio" hacia él. Yo puedo ser
agresivo, pero por impulso, no odio, y gracias a Dios, en toda mi vida
no he sentido nunca algo que pueda calificarse como ODIO.
Cuando Sapia y yo debatimos, ambos utilizábamos seudónimos para
nuestro debate, y yo no supe que mi interlocutor era Daniel Sapia, sino
bastante tiempo después del debate sostenido. Mi actitud hacia él -que
reconozco fue ofensiva y ahora es poco amigable pero cortés- no tuvo lugar
cuando debatimos sobre la Virgen de Guadalupe.
¿Qué argumenta Sapia?
-Las discordancias en webs católicas-
Lo
que Sapia hizo es buscar la información que ahora publica en su sitio web,
tomándola por "pruebas fehacientes", contra el hecho guadalupano.
Me presentó algunos argumentos y posteriormente los ordenó, para exponerlos
en su página web, donde están publicados ahora, acompañados con una
Recomendación para leer dicha exposición, y con una nota donde Sapia me
"agradece" el haber influido en que él proporcionara su crítica
antiguadalupana.
Clic
aquí para leer el artículo de Daniel Sapia
"La Virgen de Guadalupe -4 interesantes consideraciones-"
Lo que expone Sapia
Dice al principio:
|
RELATOS DIVERGENTES
que rodean a la historia de la milagrosa imagen de la Virgen de Guadalupe
|
Pero
esto es erróneo. Los relatos divergentes corresponden a hechos que ocurrieron
mucho después del milagro.
El origen de la tilma se remonta al siglo XVI, mientras que los hechos que él
expone, relatados divergentemente en webs católicas, corresponden a los
siglos XVIII y XX.
En sí, lo que es historia de la imagen -de la IMAGEN, no de la sola
TILMA-, es UN SOLO RELATO, basado centralmente en el Nican Mopohua, y
sobre el mismo nunca he leído relatos divergentes. Sapia, al menos, no expone
ningunos.
|
episodio del
Ácido derramado sobre la imagen de la tilma en 1791
|
El
suceso correspondería a finales del siglo XVIII, cuando la tilma se remonta
al primer tercio del siglo XVI, es decir, más de 200 años antes del asunto
del ácido derramado.
Además, el hecho de que se narre de manera distinta lo ocurrido en
1791, ¿Prueba algo contra la tilma en sí?
Me gustaría saber QUÉ, es lo que prueban estos relatos divergentes. Lo más
que podrían probar, es que no hubo milagro del ácido, pero no
demuestran nada contra el milagro guadalupano y la aparición de la Virgen
en el Tepeyac.
|
Los científicos que
analizaron la tilma dicen, en base a sus estudios, que la pintura utilizada
“no es de este mundo”. Sin embargo, a pesar de los restos de la sustancia
derramada que seguramente habrá quedado, no se ponen de acuerdo en el tipo
de ácido del que se trata...
|
En
toda mi investigación, no he podido encontrar informes científicos sobre el
tipo de ácido que se derramó en la imagen. Esto me hace suponer que no han habido análisis científicos dedicados a analizar las
huellas del ácido para determinar su composición química.
Por lo demás, la plata se limpia con aguafuerte, que es Ácido Nítrico
(HNO3), rebajado con Agua. Deduzco de ello que era Ácido Nítrico el que se
derramó en la imagen.
Sapia expone posteriormente 10 fragmentos tomados de distintos sitios web
católicos, acerca del asunto del ácido, insistiendo en diferencias sobre: la
naturaleza química del ácido derramado, la forma en que se se derramó, y los
efectos que pueden observarse en la tela.
Por distintos que sean estos modos de narrar lo del ácido, ¿QUÉ PRUEBAN
CONTRA LA TILMA MISMA, pregunto yo?
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episodio de la
Bomba colocada en Noviembre de 1921
Lo más destacable es que afirman que "los cristianos católicos dieron
gracias a Dios de que ese atentado confirmaba la providencia amorosa sobre
María de Guadalupe..." porque el cuadro (incluso el ordinario vidrio)
no sufrieron daño con la explosión.
Ahora, nótese cuán extraña es la "providencia amorosa", que
preserva una representación de María (el cuadro) pero no preserva una
representación de Cristo (el crucifijo de bronce).
|
Comentaremos
algo sobre esto: Sin duda Sapia advertirá diferencia entre una imagen de
María hecha milagrosamente por Dios, y una representación de Cristo hecha
por el hombre.
De ahí que no haya dificultad en admitir que la Providencia protege a una representación de María (de origen divino),
sin tener que proteger a una representación de
Cristo (de origen humano).
Sobre el suceso de la bomba colocada en la basílica, en 1921, Sapia también
expone diferencias en el episodio, como lo narran varias webs católicas. En
especial, quién fue el autor del atentado y su ocupación, de qué material es
el crucifijo dañado, y la forma en que dicho crucifijo se dañó.
Nuevamente, ¿Qué prueban contra la tilma dichas divergencias al narrar el
episodio de 1921??
Sapia insiste en el asunto María-Cristo, descuidando momentáneamente el
asunto Guadalupe:
|
"La imágen de
María no sufrió daños", pero la imagen de Cristo si. De ser esto
cierto... ¿pudo haber sido Dios quien preservó el ícono de María -incluso
preservó a su ordinario vidrio protector- pero descuidó el de la
representación de la muerte de Su Hijo ...?
|
Ya
se ha comentado esto: Sí pudo ser Dios quien protegiera una obra original
suya, sin sentirse obligado de proteger una obra humana.
Las divergencias sobre el
episodio
de la bomba en 1921

No
es una teoría, sino un hecho, que el 14 de noviembre de 1921 estalló un
cartucho de dinamita en la Basílica de Guadalupe. Las circunstancias
históricas de dicha explosión se tratarán más ampliamente en un capítulo
dedicado a la Persecución Religiosa de los años de 1917 a 1940, en contra de
la Iglesia Católica de México.
Las divergencias mencionadas por el sr. Sapia tienen su origen en datos
inexactos, o en falta de información, pero el suceso realmente ocurrió,
como consta en las noticias y en los diarios. A este hecho se refieren
prácticamente todos los libros de historiadores acreditados que tratan el
tema de la Persecución Religiosa y la Guerra Cristera.
Ahora bien, entre las "divergencias" mencionadas por Sapia, hay
algunas que NO LO SON, como vamos a ver. En base al relato del episodio que
proporcionan 10 sitios web distintos, Sapia elabora la siguiente tabla
comparativa:
|
autor
del atentado
|
ocupación
del autor
|
Ubicación de
la bomba
|
daño en la cruz
|
material de
la cruz
|
|
Lucio
o
Luciano
Pérez
|
Pedrero,
Obrero
|
bajo
el cuadro
|
doblada
en arco
|
bronce
|
|
Anarquista
español
|
|
Empleado
del Presidente
|
a
escasos
metros de
la urna
|
retorcida
y desfigurada
|
latón
|
|
Juan
Esponda
|
Taquígrafo
del
Gral. Obregón
|
hierro
|
|
desconocido
|
desconocido
|
deformada
|
El
nombre del autor del atentado: Las fuentes de primera mano que he podido leer
mencionan a LUCIANO PÉREZ. El segundo nombre que menciona Sapia es JUAN
ESPONDA, pero este dato lo tomó de la siguiente información:
|
Como presuntos responsables del atentado
fueron aprehendidos el novillero Margarito de la Rosa, quien fue puesto en
libertad casi inmediatamente, y el obrero ferrocarrilero Luciano Pérez
quien días más tarde también fue libertado, pues no se hallaron pruebas en
contra de ellos. Hay quienes afirman que un taquígrafo del Gral.
Obregón, de nombre Juan Esponda fue el autor de este atentado; pero la
verdad es que hasta ahora, a ciencia cierta se desconoce quién fue el
criminal.”
http://www.geocities.com/apostoloteca/cristiada/boletin227/6.htm
|
Ahí
no se asegura que fue JUAN ESPONDA el autor, sólo tenemos el dato de que
"hay quienes afirman..." que lo fue. No es una divergencia sino un
rumor.
Por los datos conocidos, es casi seguro que el que puso la bomba en el altar
fue Luciano Pérez. Quienes lo mencionan como "desconocido"
simplemente hacen constar que no es 100% seguro quién fue el autor. Esto
solamente se debe a que Luciano Pérez iba a acompañado de policías vestidos
de civil, quienes lo sacaron del recinto a poco de estallada la bomba.
Lo auténticamente cierto es que ese día 14 de noviembre Luciano Pérez hizo
algo en la Basílica de Guadalupe. Aún en el caso -poco probable- de que
él no haya puesto la bomba; estaba en el grupo infiltrado de agentes de la
Presidencia que realizaron el atentado, y fue detenido por eso y señalado
como responsable.
La ocupación del autor del atentado: Comentaré únicamente las
ocupaciones de Luciano Pérez: Sapia cita tres: Obrero (pedrero), Anarquista
español, y Empleado de la Presidencia (para ser exactos, de la Secretaría
Particular de la Presidencia).
Comento: "Anarquista español" NO ES UNA OCUPACIÓN. Lo de anarquista
se refiere a su ideología socio-política y lo de español a su
nacionalidad. Si alguien me pregunta a mí por mi ocupación responderé que soy
Estudiante, no que soy Republicano Mexicano.
Luciano Pérez podía ser pues, Obrero, Anarquista y Español
al mismo tiempo, o Empleado de la Presidencia, Anarquista y Español al
mismo tiempo, sin que haya divergencia. Lo que es más. Ser "empleado
de la Secretaría Particular de la Presidencia" no descarta el trabajo de
"Obrero". Así, Luciano Pérez podía ser "Obrero, empleado de la
Secretaría Particular de la Presidencia, Anarquista y Español", todo en
uno.
Yo, por ejemplo, soy Estudiante Universitario, empleado del diario Síntesis
de Puebla, Republicano y Mexicano TODO EN UNO.
La ubicación de la bomba: Estas "divergencias" tampoco son
tales.
Sapia pone dos distintas ubicaciones: "bajo el cuadro", esto es, a
los pies de la sagrada imagen guadalupana, y la otra ubicación "a
escasos metros de la urna". Aquí no hay divergencia alguna. La urna
donde estaba el crucifijo estaba efectivamente a escasos metros de la imagen
guadalupana. La bomba estalló pues, a los pies de la imagen guadalupana y a
escasos metros de la urna donde se hallaba el crucifijo.
El daño en la cruz: Esto ni siquiera merece discusión. El crucifijo
dañado existe en la actualidad, y podemos ver con nuestros propios ojos
en qué consistió dicho daño, que fue al mismo tiempo "doblado en
arco" y "deformado", pues perdió su forma recta y erguida para
quedar doblado en arco. Lo de "retorcido y desfigurado" es una
descripción que no pretende ser rigurosa.
El material del que está hecho el crucifijo: En cuanto al metal,
también puede determinarse, sin necesitar opiniones. Por la cantidad de
fuentes citadas y mis propias observaciones, creo que el material es bronce.
El hierro es más duro que el bronce, y por lo tanto, hubiera ofrecido mayor
resistencia a la explosión. Un crucifijo de hierro del mismo tamaño se
hubiera doblado menos. El bronce reaccionó con mayor maleabilidad a la fuerza
del impacto, y se dobló. En cuanto al latón, es una aleación con un nivel más
alto de cobre que de zinc, y de propiedades mecánicas similares a las del
bronce (que también es una aleación, de cobre y estaño).
Por lo demás, he buscado referencias a crucifijos de metal, y aunque los hay
de bronce y de latón, son mayores las referencias al bronce.
Encuentro motivos para creer, por tanto, que el crucifijo dañado en 1921 es
de BRONCE.
El silencio de Fray Juan
de Zumárraga
El
siguiente argumento de Sapia es la cita de Fray Juan de Zumárraga, en
la que, según apreciaciones de Joaquín García Icazbalceta, y de Sapia, quien
le copia, Zumárraga estaría negando haber presenciado milagro alguno. Sapia
recalca que no hay "ni un solo documento de puño y letra" de
Zumárraga, donde esté atestiguado el milagro. Aparte, expone TRES
biografías del primer arzobispo de México, donde no se hace mención
del Acontecimiento Guadalupano. Esta última objección no tiene una fuerza
especial, pues yo he consultado también varias biografías de Zumárraga en
Internet, y hay las que sí mencionan el episodio.
Sobre el silencio del arzobispo Zumárraga, varios apologistas ya han emitido
respuestas al sr. Icazbalceta, y se han ofrecido algunos argumentos que
justifican la ausencia de dicho testimonio. Este punto yo lo comento en el
artículo dedicado a mi propia crítica a la carta
de García Icazbalceta.
Sapia recurre también al culto a la
Tonantzin del Tepeyac
El
argumento de la Tonantzin es utilizado más bien por impugnadores contrarios
al culto a la Virgen María. Ni Juan B. Muñoz ni García Icazbalceta atacaron
el hecho guadalupano por este flanco, que parece más bien dominio de quienes
se oponen de por sí al culto mariano.
Dice Sapia al respecto:
|
Fray
Bernardino de Sahagún, buen historiador de los
acontecimientos de aquel entonces, cuenta que el cerro de Tepeyac era el
lugar en que se le rendía culto a la madre de los dioses mexicanos, cuyo
nombre era Tonantzin, es decir, "nuestra madre". Según
dice Sahagún, acudían allá multitudes para ofrecerle sacrificios a la
diosa, y después que se construyó el templo cristiano seguían llamándola
Tonantzin, dando a entender que ese nombre quería decir "Madre de
Dios".
|
Resaltamos
que Sapia no nos dice EN QUÉ
DOCUMENTO habla Fray Bernardino de Sahagún sobre la Tonantzin,
detalle poco favorecedor, ciertamente.
En atención al lector, se incluye a continuación una relación que cita la
fuente documental ausente en la exposición de Sapia.
Expondremos una reseña sobre la Tonantzin, extraído del libro La Virgen de
la Patria:
Nuestra madrecita, y de alguna forma más explícita, abuelita o madre
reverenciada, son algunas de las traducciones del concepto Tonantzin.
Decimos concepto y no término o alocución, porque muchas de las palabras del
Anáhuac y sus estribaciones, hacen referencia a simbolismos.
Un ilustre nahuatlato, Guillermo Ortiz de Montellano, señalaba las
onomatopeyas que existen en Tonantzin. Tona significa la madre
superior, pero si la palabra se pronuncia tonna, se imprime mayor
fuerza al vocablo.
Ortiz de Montellano señala que en el sánscrito, las palabras o tonos que
salen de muy dentro del ser, no sólo de la boca sino de los pulmones y aún de
los músculos cordiales, tienen fuerza creativa.
Sucede lo mismo con la palabra omn, que es una contracción de la voz
latina omnipatemeum, la que a su vez se deriva de omni patrem meum,
y que quieren decir todo mi pan o todo mi padre, o todo mi
antiguo ser.
Es curioso que en el náhuatl clásico, el sonido de las palabras tengan el mismo efecto. De igual forma es admirable que en
los vocablos tonan y tzin, se sienta la fuerza creativa del tonan,
y que el reverencial tzin, denote al mismo tiempo la femineidad de esa
fuerza. En resumen Tonantzin es el concepto náhuatl de la fuerza
femenina creativa y reverenciada.
Descompuesta la construcción Tonan-tzin, tiene el siguiente sentido: tona,
“hacer calor de sol”, menciona el espíritu creador, ya que al calor
del sol, o al calor similar del sol, se crearon los seres sobre el planeta.
Nan o nan yotl, es la matriz, el lugar o sitio donde se crea o
se deposita la creación, de allí que nantli, sea la significación de
madre. Una de las traducciones que añade Ortiz de Montellano, es "en
toda nuestra madrecita", dicho esto en el más sublime de los
sentidos, aunque en la escatología mexicana más antigua el término sea
empleado con otra significación. Finalmente, señalaremos que en la tradición
oral de algunos grupos nahuas (sierra de Puebla), con la constante
repetición, casi como letanía del vocablo y concepto to-nan-tzin…
to-nan-tzin… to-nan-tzin…, el indígena quiere que algo le salga bien.
Hasta la fecha, el término es utilizado por grupos nahuas de Jonotla,
Xochitlán, y Tlatlauqui, como una especie de oración para sanar. Recuérdese
que los bonzo-tibetanos repiten omnipameum…
omnipameum, mientras rezan con un cilindro o rosario de oraciones.
Las representaciones de Tonantzin fueron variando con el tiempo. Se
tiene noticia de que su imagen entre los nahuas del Preclásico, era una
mazorca saliendo de vainas y envolturas, así como de los cabellos de la
propia mazorca. El nantloalli, o “el maíz que sale de la matriz”,
representaba la madre madura o a “la más antigua madre y diosa de nuestro
mantenimiento”, cuyo simbolismo permanece en las demás culturas del
Clásico en el valle del Anáhuac. La imagen o representación de la Tonantzin
del Tepeyac, es una mujer madura que sale de una envoltura una
veces de hojas de maíz, otras de una serpiente desollada.
La imagen clásica de Santa María de Guadalupe, es la mujer saliendo del sol
entre resplandores o, de una forma más real, una mazorca tierna, cuyos
cabellos dorados que salen de entre las hojas, le dan su resplandor dorado.
Como veremos más adelante, el ojo avezado de los indígenas que sabían
representar muy bien la visión de sus dioses, encontró en la representación
de Guadalupe una directa analogía de la Tonantzin.
La antigua Tonantzin, además de ser madre mantenedora de la vida y
representación de la capacidad generativa de la tierra con sus frutos,
representaba la unión o vinculación del hombre con la tierra.
“Ese vínculo se establecía como ahora los padres ya viejos, o la madre o
abuela, reúnen a todos los hijos y nietos en su derredor”, nos dice Alfonso
Junco en sus estudios al respecto. Así, la imagen que se veneraba en el
Tepeyac con el nombre de Tonantzin, llegó a los
areniscas a través de los tolteca-chichimecas. Esa veneración se le daba
también en Cholula, en el mismo templo dedicado a Quetzalcóatl, pero con
otros nombres.
Del culto a la Tonantzin que los españoles encontraron a su paso por
el Tepeyac, o Tepeaquilla como se le decía en el siglo XVI, ofrece una reseña
fray Bernardino de Sahagún:
Cerca de los montes hay tres o
cuatro lugares donde solían los naturales hacer muy solemnes sacrificios y
que venían a ellos de muy lejanas tierras. El uno de estos es aquí en México,
donde está un montecillo que se llama Tepeyácac, y los españoles llamaban
Tepeaquilla y ahora se llama Nuestra Señora de Guadalupe; en este lugar
tenían un templo dedicado a la madre de los dioses que llamaban Tonantzin,
que quiere decir Nuestra Madre; allí hacían muchos sacrificios a honra de
esta diosa y venían a ellos de muy lejanas tierras y de más de veinte leguas
de todas la comarcas de México y traían muchas ofrendas, venían hombres y
mujeres y mozos y mozas a estas fiestas; era grande el concurso de gente en
estos días y todos decían: vamos a la fiesta de la Tonantzin y ahora que está
allí edificada la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, también la llaman
Tonantzin, tomada ocasión de los predicadores que a nuestra señora madre de
Dios la llaman Tonantzin. De donde haya nacido esta fundación de esta
Tonantzin, no se sabe de cierto, pero eso sabemos de cierto que el vocablo
significa de su primera imposición a aquella Tonantzin antigua y es cosa que
se debía remediar, porque el propio nombre de la madre de Dios, Señora
Nuestra, no es Tonantzin, sino Dios y Nantzin; parece esta invención satánica
para paliar la idolatría debajo de la equivocación de este nombre Tonantzin y
vienen ahora a visitar a esta Tonantzin de muy lejos, tan lejos como antes,
la cual devoción también es sospechosa porque en todas partes hay muchas iglesias
de Nuestra Señora y no van a ellas, y vienen de lejos hasta Tonantzin como
antiguamente le nombraban.
La Historia General de las Cosas de la Nueva España, Ap. sobre
Supersticiones
Del testimonio anterior, podemos colegir que Sahagún, como todos los frailes
que cuidaban que los indígenas no confundieran la religión de sus padres con
la cristiana, se oponía a estos sincretismos muy comunes en la evangelización
de todos los tiempos.
No obstante, unos párrafos más adelante Sahagún escribe sobre el mismo tema:
No es mi parecer que les impidan (a
los naturales) la venida ni la ofrenda; pero si lo es el que los desengañen
del error que padecen, dándoles
a entender que aquellos días que allí vienen, es la falsedad antigua y que no
es aquello conforme como lo antiguo. Esto deberían
hacer los predicadores bien entendidos en la lengua y costumbres que ellos
tenían y también en la Escritura Divina.
Ibidem
Recapitulando sobre la Tonantzin, tanto de la antigua como de la más
próxima a la llegada de los españoles, podría resumirse lo siguiente: el
sitio de Tepeyac tendría en sí mismo un atractivo físico, la novedad de un
objeto extraño en el contorno, esto es, un aerolito cuyos materiales ofrecían
inmemorialmente a quienes lo explotaban, metales o piedras metálicas, algunas
de ellas magnéticas. Otra explicación, no comprobada científicamente, es la
atracción que determinadas piedras ejercen sobre los naturales vivos. Lo
cierto es que por ser un sitio tan concurrido permitió que logísticamente se
estableciese allí -por las castas sacerdotales-, un objeto a venerar; así, la
atracción era mutatis mutandis, benéfica en más de un sentido.
Pues en mi
opinión, se cumplió el deseo de Fray Bernardino de Sahagún. Hoy me parece
imposible encontrar a alguien que "adore" a la Virgen de Guadalupe,
tomándola por Tonantzin, madre de los dioses.
Al menos, de esto no hay pruebas; y la expresión universal en el pueblo
católico y en los devotos guadalupanos, es que la imagen es de Santa María
de Guadalupe, Madre de Cristo, esposa del carpintero San José, y doncella
hebrea que concibió al Dios-Hijo por obra del Espíritu Santo.
Concluye Sapia sobre esto:
|
En otras palabras,
Sahagún, quien vivió en ese entonces, da a entender que lo que aconteció
fue sencillamente que un viejo culto indígena recibió un barniz cristiano.
|
Responderé
sin rodeos: ESTO ES FALSO. Que lea el sr. Sapia bien y completo el texto de
Sahagún, y que luego aventure conclusiones.
Dice Sahagún: De donde haya nacido esta fundación de esta Tonantzin, no
se sabe de cierto. Si realmente hubiera habido tal "culto
indígena con barniz cristiano", Sahagún lo hubiera sabido. Pero no. Dice
que "no se sabe de cierto", y limita su crítica a pedir a los
predicadores que llamen "Dios y Nantzin" a la advocación, y no
"Tonantzin".
Y no sólo Sahagún, sino la enorme mayoría de misioneros y
conquistadores, querían acabar con la religión indígena, extirparla por
completo y no dejar ni el recuerdo de ella (léase a Cortés, López de Gómara,
Díaz del Castillo, Durán, Motolinía, Mendieta, Torquemada), así que
"barnizar un culto indígena" era lo último que hubieran hecho.
Es muy fácil para Sapia llevar agua a su molino concluyendo algo que Sahagún
NO DICE, es decir, poniendo pues, palabras en la boca de este evangelizador,
cosas que no dijo.
Unas palabras más sobre la Tonantzin: Como bien hace notar el p. José
Luis Guerrero;
Ahora bien, sincretismo no hubo, pero sí hubo
síntesis: "Tonantzin" no es un nombre, sino un epíteto:
"To-Nantli-Tzintli" = "Nuestra Madre Venerable" o
"Nuestra Madrecita", epíteto que no puede menos de continuar
intacto referido a la Virgen Santísima, puesto que Ella misma se lo aplicó.
De esa síntesis inicial ha partido y deberá continuar la realidad cristiana
de México; pero ésta no fué obra humana, sino humano-divina: Ciertamente,
como ya se vió en todo el cuerpo del libro, el Evento Guadalupano no es
ningún sincretismo mal digerido, sino una síntesis maravillosa de la
religiosidad india incorporada y exaltada dentro de la fe cristiana; tan
maravillosa y completa que no cabe pensar que una mente humana hubiera podido
idearla en el siglo XVI, y ni aun hoy, después del Vaticano II. Este es el
más fuerte argumento teológico que definitivamente nos convence de su
autenticidad histórica.
José Luis Guerrero, El Nican Mopohua: Un intento de exégesis,
Conclusiones.
Lo que
argumenta Sapia para concluir que
La imagen guadalupana
ha sido "repintada"
Sapia
coloca dos fotografías de la Virgen. Una correspondiente al año 1923, y otra
a la imagen actual.
Se aprecian diferencias entre una y otra, pero esto no señala restauración
sino retocamiento.
El informe de Rodrigo Franyutti, profesor de Filosofía mexicano, dice lo
siguiente:
-La imagen de la virgen de Guadalupe, como quizá
sepas, empezó a ser fotografiada desde 1880, más o menos.
“En 1923, el conocido fotógrafo Manuel Ramos, llevó a cabo una serie de tomas fotográficas de gran calidad. Era el 18 de mayo.
Aquellas imágenes del rostro de la Virgen, iban a resultar de gran
trascendencia. Te explicaré por qué.
“Las ampliaciones de Ramos dejaron perplejo, y muy satisfecho, al pueblo
mexicano. La nitidez de dichas fotos, su magnífica impresión y el novedoso
hecho de haber sido las primeras que se tomaban tan de cerca, hicieron que
aquellas fotos fueran consideradas como “oficiales”, y los responsables de la
basílica y de la tilma de Juan Diego no consideraron necesario hacer nuevas
tomas. Y así pasó el tiempo. Pero tres años después, todo cambió. México
sufrió en 1926 una dura persecución contra el catolicismo, dirigida por el
presidente Plutarco Elias Calles. Los obispos decidieron suspender el culto
en las iglesias, y el 1 de agosto, los templos debían cerrarse, a excepción
de la basílica de Guadalupe.
Esta decisión de dejar abierta la basílica venía del propio gobierno, lo cual
provó temor en la Iglesia Católica, acerca de una eventual destrucción de la
tilma de Juan Diego, por parte del régimen callista.
“En una reunión interior, los responsables del ayate decidieron cambiar la
imagen original por una copia, lo más perfecta posible. La elección recayó en
el pintor poblano Aguirre. Y el 31 de julio de 1926, ante notario y varios
testigos, la imagen de la Señora fue envuelta, sellada, guardada en un mueble
y sacada de la basílica en medio del secreto absoluto.
“Tres años más tarde, en junio de 1929 y terminada la persecución, la
venerada imagen fue colocada en su lugar habitual en la basílica, también
ante notario y testigos, que dieron fe de haberla recibido con los mismos
sellos y envoltura con que había salido.
“Cuando todo se normalizó, la Iglesia encargó la realización de nuevas
fotografías “oficiales”. Y así se hizo en los primeros meses de 1930.
“Pero, al comparar las fotografías de 1930 con las que había hecho Manuel
Ramos en 1923, surgió la desagradable sorpresa: el rostro de la Virgen no
era el mismo. El tomado en 1923 era mucho más limpio y luminoso. El
fotografiado siete años después aparecía retocado, muy oscurecido, y en
definitiva, afeado.
Benítez J.J., El Misterio de Guadalupe
He conversado lo suficiente con Sapia, como para pronosticar que él tacharía
de "darle vueltas al asunto, buscando justificar", el que en vez de
repinte y/o restauración, se dé el nombre de retocamiento a los
cambios observados.
Sin embargo, aclaremos algunas cosas. Para empezar, la imagen guadalupana
casi seguramente ha sido efectivamente retocada y sobrepintada -aunque en
algunas partes, las menos destacables-.
Esto por sí sólo no prueba que la imagen "no sea milagrosa". Si
comparamos el testimonio de las fotos, con los análisis de Callagan y Smith,
hemos de dar alguna credibilidad tanto a unos como a otros.
Tampoco hay garantía infalible de que un hecho milagroso vaya a durar
eternamente, y ciertamente la tilma requiere de cuidados especiales, como es
el vidrio protector, y en caso de alguna "caída de pintura", ¿por
qué no?, una repintada.
Ahora bien, dichos "repintes" han sido sobre zonas que los
norteamericanos afirmaron no ser parte de la imagen original. En pocas
palabras, lo que es en sí rostro, túnica y manto, no hay evidencia de
"repintes" y tanto menos de "restauración".
Lo que Sapia no pudo impugnar -por ser claramente extraño-, es el hecho de
que una tilma de tejido vegetal haya podido conservarse entera durante casi 5
siglos, habiendo estado sometida a humedad, insectos, polvo, humo y
radiaciones emitidas por veladoras.
Aún así intenta salvar su causa con un comentario cuestionable:
|
En base a estos 2
testimonios fotográficos, es claro que no hace falta ser técnico de la NASA
ni experto en restauraciones para darse cuenta que la pintura milagrosa ha
sido indudablemente repintada. (Nótese lo delineado del pelo en la imagen
grande y el ojo derecho, especialmente su pupila, en la ampliación)
|
Se
sabe que la imagen fue sobrepintada en algunas zonas, y retocada en otras.
Los mismos científicos (no "técnicos") de la N.A.S.A. (Callagan y
Smith), comprobaron que parte de la imagen son añadidos a la imagen original,
tales como el ángel, el moño y la luna.
Otras partes de la imagen son originales, y son científicamente
inexplicables, como se expone en el estudio correspondiente.
Otra cosa: Callagan y Smith examinaron la imagen en 1979, medio siglo después
de la toma de dichas fotografías. Los retoques no afectaron sino a una parte
de la imagen. Debajo de esta pintura de los retoques, se encuentran unos
colores cuya naturaleza es desconocida para la ciencia.
Comentarios
sueltos
En
el primer artículo de Sapia encuentro un comentario interesante, que según
entiendo, no es original de Sapia sino de Justo L. González, en su libro
"Historia del Cristianismo":
Desde sus mismos
inicios, la leyenda de la Virgen de Guadalupe puede verse como la protesta de
un pueblo oprimido. Y no es entonces por pura coincidencia que cuando el
pueblo mexicano se rebeló contra el régimen español la Virgen de Guadalupe
fue su estandarte.
Esto implica una imprecisión histórica. No fueron indios mexicanos los
que iniciaron la Guerra de Independencia. La conspiración para iniciar la
lucha la meditaron y organizaron CRIOLLOS (hijos de españoles nacidos en
México), y ni siquiera empezó como una lucha "para independizarse".
El cura Miguel Hidalgo (criollo, precisamente), dio el Grito lanzando vivas
al rey de España Fernando VII, y su lucha tenía el fin de oponerse al
gobierno español usurpador de José Bonaparte, impuesto como rey de España por
el emperador de Francia Napoleón Bonaparte.
El principal jefe del Ejército Trigarante -que consumó la Independencia de
México-, no fue un indio ni un mestizo, sino un criollo michoacano, don
Agustín de Iturbide, quien fue el primer emperador de México.
El comentario del sr. González es, por lo tanto, inexacto.
Daniel Sapia comenta más adelante:
¿Qué sucedería si la
"Mujer" de la que habla el apóstol Juan en el Libro de Apocalipsis
12:1-2 NO REPRESENTARA A la bienaventurada María? ¿Cuál sería, entonces, el
sustento Católico para los 500 años de veneración y/o idolatría hacia la
Virgen de Guadalupe?
Fue el p. Miguel Sánchez quien en 1648 emitió la afirmación de que la Virgen
de Guadalupe correspondía a la visión del apóstol San Juan.
Si se cree en la Virgen de Guadalupe, es porque se apareció en 1531 en
el Tepeyac, no porque sea o no la mujer mencionada en Apocalipsis 12.
Más aún. Entre los modernos investigadores guadalupanos, la idea del p.
Sánchez tiene mucho de rebuscada.
Conclusiones
Las
"4 interesantes consideraciones" -como las llama el sr. Sapia-, en
realidad no tienen mucha fuerza. Recapitulando:
-Varios sitios web dan distintas versiones
del "milagro del ácido" derramado en 1791, y del episodio de la
bomba estallada en 1921 en la Basílica. Esperamos que Sapia nos digan qué
prueban estas divergencias CONTRA las apariciones de 1531.
Tengo escasos datos sobre el episodio del ácido, pero la mayoría de las
fuentes hablan de Aguafuerte (ácido nítrico rebajado con agua), que es con lo
que se limpia la plata; en cuanto a cómo se derramó y cuál fue la extensión
del daño, podríamos ensayar a prescindir de opiniones. Viendo personalmente
las huellas del ácido en la tilma, que todavía hay algunas, podemos dar una
conclusión propia.
En cuanto al asunto de la bomba, en 1921, es un suceso CIERTO, apareció en
las noticias y conmocionó al pueblo católico (una verdadera multitud acudió
presurosa a la Villa minutos después del atentado) y de este suceso hay
noticias, fotografías y testimonios como para que Sapia lo ponga en duda.
Ahora bien, la mayoría de fuentes que he consultado revelan como DE BRONCE al
Crucifijo, y en cuanto a la forma en que se deformó, Sapia puede verlo por sí
mismo, sin necesitar terceras opiniones.
Y además, ninguno de ambos episodios es CENTRAL o PRINCIPAL dentro del
fenómeno guadalupano; de hecho son bastante secundarios en el tema. Inclusive
hay guadalupanos que no mencionan estos dos eventos, y hasta quienes se
muestran escépticos para considerarlos "milagrosos". Esta
objección, por lo tanto, no prueba nada contra la Aparición.
-El silencio del sr. Zumárraga,
comentado en mi crítica a la exposición de García Icazbalceta: Tampoco es
determinante, pues hay razones aceptables para tal silencio -silencio
relativo, si consideramos que en tiempos de Zumárraga se erigió la primera
ermita en el Tepeyac-, hay pruebas de la presencia de dicha ermita antes del
arzobispado de Montúfar, y de la súbita adopción del cristianismo por los
renuentes indígenas.
Consideremos además las referencias de Cayetano Cabrera y Miguel Sánchez
sobre los autos originales de la aparición, y luego saquemos conclusiones.
-La Tonantzin del Tepeyac:
Concediendo a los críticos lo más que pidan, el hecho de que haya habido
culto a una diosa azteca en el Tepeyac (que ya no lo había en 1531) no
demuestra imposibilidad o falsedad en una aparición de la Virgen, en el mismo
lugar. El templo de Tonantzin fue destruido en 1521 por Gonzalo de Sandoval
durante el sitio de Tenochtitlán, así que cuando ocurrieron las Apariciones,
el Tepeyac llevaba ya 10 años sin ser lugar de culto a Tonantzin.
Vayamos más allá y consideremos la palabra Tonantzin según su
aplicación: Tonantzin es un título, no un nombre, significa Nuestra
madrecita, de ahí que al decir "Tonantzin Guadalupe" o
"Guadalupe Tonantzin", decimos ni más ni menos que "Nuestra
madre Guadalupe", que sólo sonará mal a oídos protestantes que
-ignorando el ejemplo de San Juan-, no admiten a María como su madre.
-La supuesta "restauración de la
imagen": Estrictamente podríamos admitir
"restauración" en ALGUNAS partes de la tilma, más no en TODA. Y
dichas "restauraciones" tampoco prueban que la Virgen no se haya
aparecido en 1531 en el Tepeyac. Sería como pretender que uno de los
panes multiplicados por Cristo tendría que durar para siempre... aunque nada
nos garantice que así sería.
Sobre esto, aún admitiendo que la imagen original no sea milagrosa (lo cual
significa contradecir a un respetable grupo de científicos), la naturaleza de
la imagen no prueba per se que no hubo Aparición. -Es prueba FUERTE A
FAVOR, en cambio, la súbita conversión de los indígenas al cristianismo,
después de unos años de "andar muy fríos" y totalmente cerrados al
cristianismo que insultaba a sus dioses-
Estos
son los argumentos del impugnador protestante argentino, que él quiso
presentarme como "pruebas fehacientes" -con buena fe, sinceridad y
esfuerzo-, pero que yo NUNCA ACEPTÉ, por no ser tales.
Supuestas la sinceridad y honestidad del sr. Sapia, estoy seguro de que sabrá
valorar lo aquí expuesto, no solo en este capítulo, sino en el resto de la
Investigación; para comparar puntos de vista y datos útiles.
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