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El
segundo antiguadalupano a quien doy respuesta es José
Luis Montecillos, quien se presenta como "Pastor Evangélico de la
Iglesia de Dios en la República Mexicana", y autor de un libro titulado Historia
de la Iglesia de Cristo.
Me gustaría iniciar este capítulo con unas notas sobre la obra de
Montecillos. Historia de la Iglesia de Cristo pretende ser -como su
título indica y como su propio autor declara-, un "estudio de la
historia de la Iglesia de Cristo".
Bien dicho, podríamos decir que trata de la "historia" de lo que
Montecillos identifica como "Iglesia de Cristo". No pretendo entrar
en polémicas bíblico-teológicas para determinar si su idea de
"Iglesia" es la correcta o no. Me centraré principalmente en su
libro.
-Primera nota:
El libro no contiene Bibliografía, ni referencias al pie de página o
fin del libro. Se citan -muy pocos- documentos a lo largo del libro, pero no
tiene ningún índice onomástico o mínimamente
bibliografía, como todo libro de exposición histórica que merezca ese nombre.
Al reverso del libro, Montecillos escribe que el libro "está recopilado
de muchas fuentes informativas", pero, a excepción de unas cuantas
referencias, no encuentro nada que justifique sus "muchas fuentes
informativas".
-Segunda nota:
Para congoja del "pastor evangélico", el catolicismo supera
-ampliamente- en antigüedad al protestantismo, y en la Historia de la Iglesia
-que Montecillos quiere estudiar-, la principal protagonista es la Iglesia
Católica, y con ella, sus santos y misioneros. La perseverancia en las
persecuciones romanas, los primeros Concilios, la lucha contra las primeras
herejías, la compilación y conformación de la Biblia, el Cisma de Oriente,
las Cruzadas, la Teología medieval, la Evangelización de América, todos estos
importantes eventos históricos fueron labrados o combatidos por HOMBRES Y
MUJERES CATÓLICOS.
La aparición tardía del protestantismo en la Historia de la Iglesia pesa
sobre sus hijos, y así, muchos protestantes adquieren anticatolicismo,
y tuercen los hechos históricos para presentar a la Iglesia Católica como
"la Gran Ramera" de Apocalipsis 17. Montecillos cayó en tal anticatolicismo, y en su obra, además de "Gran
Ramera", llama "Jezabel la
engañadora" a la Iglesia Católica (cap. 34 p.
179).
Esto, unido a la escasez de referencias bibliográficas que muestra, deja
claro que su interés no es de historiador, sino de anticatólico.
-Tercera nota:
Aparte de anticatolicismo, la obra de Montecillos
adolece de pequeñez cultural. Cita con enormes aspavientos hechos negros
sobre el catolicismo -entre falsos y verdaderos-, pero no dice ni una palabra
de la preservación y transcripción de la Biblia por
monjes católicos, no dice nada sobre la educación en la Edad Media, en su
mayor parte a cargo de religiosos, critica al Islam, pero olvida que fueron
precisamente católicos los que detuvieron el avance del Islam en Europa,
generaliza sobre la "perversión" de los Papas medievales, habla con
desdén de la Teología -tan profunda y fuerte- de Santo Tomás de Aquino, habla
de la Iglesia en términos tales, que cualquiera pensaría que todos los
prelados católicos son unos torpes que juegan a predicar la fe, ignora o bien
omite hablar de la división doctrinal tan característica del protestantismo,
echa pestes de los Mormones y los Testigos de Jehová, pero no explica que
estos grupos surgieron del protestantismo, alaba la predicación de los
colonizadores de Estados Unidos, olvidando por completo que los mismos
colonizadores exterminaron casi totalmente a los pieles rojas americanos, ni
menciona que cuando los Estados Unidos invadieron México en 1847, nos
arrebataron más de la mitad de nuestro territorio, y no nos dejaron a cambio
ni siquiera protestantismo. Etc. etc.etc.
En
su libro, Montecillos dedica DOS capítulos a la Virgen de Guadalupe,
titulando ambos capítulos como La Iglesia: En el engaño guadalupano, capítulos 47 y 48.
El capítulo 47 inicia con el Propósito de la Enseñanza, donde
Montecillos escribe:
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Propósito de la enseñanza:
Aprender que la adoración o veneración hacia la Virgen de Guadalupe es una
abominación al Señor; y que no es sino la reverencia hacia el adversario
bajo un tinte de barniz cristiano.
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Por lo tanto, el lector ya conoce la intención de Montecillos. No se trata de
"estudiar historia", sino de "aprender que una advocación mariana
es una abominación a Dios".
A continuación Montecillos ofrece un resumen del relato de las apariciones guadalupanas, bajo el sugestivo título La Leyenda de
la Aparición de la Virgen de Guadalupe. Montecillos, como mexicano
protestante que es, ha de ver sumamente preocupado cómo México -en su mayoría
de habitantes- aclaman y saludan a la Virgen de Guadalupe, haciendo de ella
un símbolo tan patrio como el Escudo Nacional, y tan importante como la
Independencia de México.
En tercer lugar, se recurre a la "simbiosis" entre la Tonantzin y la Guadalupana,
citando Montecillos a Torquemada, en (Memorias Fray Servando Teresa de Mier p.
64), y a Fray Bernardino de Sahagún
(Historia General de las Cosas de la Nueva España).
Es importante fijarse en la cita a Fray Bernardino
de Sahagún, porque posteriormente veremos que
Montecillos no la toma en cuenta al citar fuentes históricas sobre el
asunto guadalupano. Y culmina con estas citas,
diciendo el "Pastor evangélico":
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Como usted ve, el viejo culto idolátrico indígena, se siguió
llevando adelante pero ahora con un barniz cristiano. Si veneran o adoran
los Católicos la Guadalupana,
siguen adorando a la diosa Tonantzin.
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Le agradecemos a Montecillos su preocupación de informarnos A QUIÉN
VENERAMOS, que tendría algún valor si él leyera nuestras mentes o nuestros
corazones. La respuesta, por desgracia para él, es NEGATIVA: Veneramos a la
Virgen Santa María de Guadalupe, madre de Cristo y madre nuestra, no a
ninguna "diosa Tonantzin".
Pregunte Montecillos a los católicos que asisten el 12 de diciembre a la
Basílica de Guadalupe, si creen que "Guadalupe es la diosa Tonantzin que parió a Huitzilopochtli",
y que nos comparta la respuesta.
Para mayores datos sobre la Tonantzin y Guadalupe, sugiero leer el apartado dedicado
a este punto, en el siguiente capítulo: Daniel Sapia Vs La Virgen de Guadalupe.
El
indio Marcos pintó la imagen de Guadalupe
He
ahí el primer ataque de Montecillos contra el milagro guadalupano.
Montecillos dice que "por los documentos de la historia" -no dice cuáles-, se sabe que la tilma que se
conserva en el Tepeyac fue pintada por el indio
Marcos Cipac, del colegio fundado por Fray Pedro de Gante, y hábil en el arte de la pintura.
Montecillos cita para el efecto al Sermón de Fray
Francisco de Bustamante (ya comentado en esta investigación), resaltando el
hecho de que nadie desdijo a Bustamante en su afirmación de que la imagen
la había pintado el indio Marcos. -la insistencia en este punto es
original de García Icazbalceta-.
Sobre este testimonio dice acertadamente Alfonso Junco:
"En primer lugar, la información es sólo
eso: información para saber lo que dijo el predicador, no acopio de razones
para refutar lo que dijo. Es vano, pues, buscar en ella lo que ni contiene ni
debe contener. Y así, por ejemplo, no se refuta el que la imagen fuese
pintada por un indio, pero es patente que se reprueba esa gratuita
afirmación, pues en el interrogatorio que se hace a los testigos, se les
pregunta si el predicador dijo tal cosa, y ese interrogatorio contiene
precisamente los conceptos vituperables y escandalosos que se atribuyeron al
predicador y sobre los cuales se recoge información, para puntualizar si en
efecto los vertió"
Quienes insisten en esto, olvidan varias cuestiones importantes:
-Si bien no se refutó esta afirmación de Bustamante en la Información de
1556, tampoco se ve que nadie la respalde.
-Los testigos declararon que hubo escándalo en la ciudad por la predicación
de Bustamante, en la cual estaba su afirmación sobre el indio Marcos.
-Sahagún -con mayor seriedad y documentación-
escribió que "nada se sabe de cierto", sobre el origen de la
devoción guadalupana. Es una voz autorizada que
desmiente a Bustamante, quien pretendía "sí saber de cierto" el
origen, al punto que hasta da el nombre del "autor" de la imagen.
-Bustamante sólo hizo una afirmación, sin aportar pruebas para la misma.
-Aparte de Bustamante, nadie más ha afirmado -y menos aún demostrado- que
"el indio Marcos pintó la imagen". Quienes lo dicen, se apoyan sólo
en la voz solitaria y apasionada de Bustamante.
-Sólo el microbiólogo Leoncio Garza-Valdés afirma haber descubierto dos
imágenes debajo de la Guadalupana actual, una de
las cuales -afirma- la pintó el indio Marcos de Aquino en 1556 (el mismo año
de la Información). Por los datos que tengo y las reseñas de su obra sobre
dicho descubrimiento, no ha publicado las fotografías que prueban su
afirmación. Haré algunos comentarios más amplios sobre el estudio de
Garza-Valdés en otro capítulo.
Montecillos cita a un segundo, a Bernal Díaz del Castillo y a su Historia
Verdadera de la Conquista de la Nueva España, -otra fuente que luego
omitirá- y quien habla de Marcos en su capítulo 91. Cabe señalar que Díaz del
Castillo habla de Marcos resaltando sus dotes como pintor, pero SIN
ASOCIARLO DE NINGÚN MODO (ni como autor ni aún como admirador) CON EL AYATE
DEL TEPEYAC, por lo que, como prueba documental, no funciona. El sermón
de Bustamante tampoco lo es, puesto que tampoco contiene pruebas implícitas,
ni hay tampoco un testimonio donde el indio Marcos Cipac
admita haber pintado él el original de la Virgen de Guadalupe.
No habiendo pruebas, la acusación es NO-ACEPTADA.
El
silencio de los historiadores sobre el engaño
Este
es el primer argumento más o menos interesante ofrecido por Montecillos,
quien inicia diciendo:
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La historia de la Virgen de Guadalupe la escribió un
sacerdote llamado Miguel Sánchez en 1648; o sea 117 años después del suceso
histórico de la guadalupana. ¿Y antes de este
tiempo qué testigos hay de este milagro?. Ninguno.
Veamos los hechos:
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Montecillos cita en primer lugar a Fray Juan de Zumárraga, repitiendo el argumento de Icazbalceta:
que Zumárraga no dejó constancia de las apariciones
guadalupanas.
Montecillos dice que Zumárraga escribió eso de
"ya no quiere el Redentor del mundo que se hagan milagros", y no
dice en QUÉ documento escribió Zumárraga esto.
Reconocemos, a fuer de buenos investigadores, que
es verdad eso que escribió Zumárraga. Pero permite
ver el poco cuidado de Montecillos en documentar su "Historia de la
Iglesia", puesto que no dice aquí el nombre del documento (Regla
Cristiana), en donde escribió Zumárraga la frase
citada.
A continuación Montecillos cita al arzobispo Montúfar
-quien sin embargo sí habla de la Guadalupana-,
subrayando (de mala gana), que por lo menos Montúfar
la mencionó durante el escándalo desatado por el sermón de Bustamante.
Anotamos que Montúfar se refirió a la Guadalupana con gran entusiasmo en un sermón anterior,
que motivó la crítica de Bustamante.
Cita a Fray Bartolomé de las Casas, al Códice
Mendocino, luego llega a "Fray Toribio de Mendieta".
Sobre "Fray Toribio de Mendieta":
-quién sabe quién sea este personaje, de quien no tengo NI UNA SOLA
referencia. Quizá Montecillos mezcló aquí a dos escritores diferentes, Fray Toribio de Benavente y Fray
Jerónimo de Mendieta.
Luego cita a Muñoz Camargo, Valdez, Durán, Dávila Padilla, Ixtlilxóchitl, Grijalva y el Códice Vaticano, diciendo
que ninguno de estos historiadores y documentos hablan de la Virgen de
Guadalupe.
Para empezar: así como hay documentos que no mencionan a la Guadalupana, TAMBIÉN LOS HAY -y en grueso número-, que sí
la mencionan, como puede verse en los capítulos correspondientes a la
documentación guadalupana. Montecillos los omite por
completo, pese a ser -como los que él cita- documentos con el mismo valor
histórico y crónico.
Y Montecillos olvida dos de las más
reconocidas y completas crónicas de la Conquista y la Colonia, como
son La Historia General de las Cosas de la Nueva España (de Sahagún), y la Historia Verdadera de la Conquista de
la Nueva España (de Díaz del Castillo), a pesar de que YA ANTES se
había referido a ambos. A Sahagún cuando habló
de la Tonantzin, y a Díaz del Castillo cuando habló
del indio Marcos.
A regañadientes, Montecillos reconoce que Sahagún
habla del culto en el Tepeyac, pero omite decir que
en su texto, Sahagún coloca claramente el nombre de
GUADALUPE, con lo que quedaría probado que ya en el siglo XVI existía culto a
una "Virgen de Guadalupe" en el cerro del Tepeyac,
desmintiendo su afirmación de que "todo empezó en 1648".
Y Bernal Díaz del Castillo también habla de la devoción guadalupana,
como consta en el capítulo de la Documentación Europea al respecto.
Sobre "Durán": su nombre completo es Fray
Diego Durán, y su producción histórica fue la obra Historia de las
Indias de Nueva España e Islas de Tierra Firme, pero esta obra trata sólo
del periodo prehispánico y la Conquista de México, y por lo tanto, las
apariciones guadalupanas no eran tema que el autor
tratara.
En cuanto a "Ixtlilxóchitl", citado por
Montecillos, y cuyo nombre completo es Fernando de Alva
Ixtlilxóchitl, escribió el Nican
Motecpana; una relación similar al Nican Mopohua, y
según el juramento de d. Carlos de Sigüenza y Góngora, el manuscrito del Nican Mopohua
estuvo [original] en manos de Ixtlilxóchitl, quien
a su vez lo habría recibido como herencia familiar, pues su bisabuelo,
Francisco Verdugo Quetzalmamalitzin, conoció y
trató a Antonio Valeriano. Un testimonio paralelo es el del p. Luis Becerra Tanco, quien también declaró haber visto dicho documento
entre los papeles de Ixtlilxóchitl.
El propio Sermón de Bustamante es una prueba de que ya se sabía de una "Guadalupana" en el cerro del Tepeyac.
En este punto señalo la DESHONESTIDAD que Montecillos demuestra en su
"estudio de la Historia", pues citó dos importantes fuentes (Sahagún y Díaz del Castillo), cuando creyó que le servían
para la causa antiguadalupana. Pero OMITE A AMBAS
cuando se trata de buscar historiadores que hablaran del suceso guadalupano.
La
comedia de Antonio Valeriano
Aquí
Montecillos sugiere que la historia de la Virgen de Guadalupe se basa en una
leyenda que narra Fray Jerónimo de Mendieta en su Historia Eclesiástica Indiana, y
que tiene similitud con el caso de Guadalupe. Montecillos, en todo su
"estudio", NUNCA proporciona el nombre Nican
Mopohua, que es el documento donde se encuentra
la narración del suceso guadalupano, por Antonio
Valeriano.
Lo cierto es que la composición del Nican Mopohua no suena a "engaño español", sino -en
remoto caso-, a "engaño indio", pues las expresiones que en este
escrito se encuentran, están escritas con un estilo profundamente indígena,
nada español, y que José Luis Guerrero señala como típica forma del indígena
de dirigirse a su madre del cielo.
El resto de la exposición de Montecillos descansa en las Memorias de Fray Servando Teresa de Mier,
antiguadalupano (por cierto, del siglo XIX), cuyas
ideas acerca del suceso guadalupano son de lo más
extravagantes.
Si Montecillos supiera todo lo que opinaba Teresa de Mier, creo que se sentiría menos alegre de recurrir a él.
El recurso a Fray
Servando Teresa de Mier
Resumamos algunos puntos de lo que afirmó Fray
Servando Teresa de Mier:
-Que la tilma guadalupana
no es sino la "túnica de Santo Tomás", quien vino a evangelizar el
Continente Americano, siendo conocido como Quetzalcóatl.
-Que "Mexi" significa "Mesías",
y que "México", por lo tanto, quiere decir "lugar donde se
adora a Cristo" (!!!).
-Que la tilma ya la tenían los indígenas mucho antes de 1531, y que en ese
año solo "salió a la luz".
-Primero tacha de "indecente" que la Virgen llamara "pequeñito
y delicado" a Juan Diego, pero después lo encuentra muy normal y lógico.
-Dijo que Huitzilopochtli significa "Señor de
la espina en el costado", y que por lo tanto, Cristo y Huitzilopochtli son el mismo.
-Y todo para finalmente decir que él "no niega el milagro guadalupano"...(¿?¿)
Finalmente, Montecillos nos fabrica una "analogía" entre el
relato guadalupano y la Biblia, señalando que de la
Biblia, Valeriano sacó diálogos para insertarlos en su "comedia".
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1.- La
Virgen llamó a Juan Diego en medio del arcoiris.
Y le dijo: "¡Juanito, Juan Dieguito!"
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1.- Dios llamó a Moisés en
medio de la Zarza ardiendo, diciendo: "¡Moisés, Moisés!"
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2.- La
Virgen le dijo a Juan Diego: "Yo soy la siempre Virgen Santa María,
Madre del Verdadero Dios".
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2.- Dios le dijo a Moisés:
"Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de
Jacob".
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3.- La Virgen
le dijo a Juan Diego: "Ve al palacio del obispo de México y le dirás
cómo yo te envío... y que me edifiquen un templo".
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3.-
Dios
le dijo a Moisés: "Ven por tanto ahora, y he de enviarte a Faraón,
para que saques a mi pueblo de Egipto".
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4.- Juan
Diego explica a la señora, pidiéndole que mande a otro: "Te ruego
encarecidamente... le envíes este mensaje a uno de tus principales para que
le crean. Porque yo soy un hombrecillo, soy un cordel, soy cola, soy gente
menuda".
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4.- Moisés explica a Dios:
"¿Quién soy yo para que Tú me envíes? ¡Ay, Señor!, yo no soy hombre de
ayer ni anteayer, soy torpe de lengua...".
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5.- La
Virgen le dio a Juan Diego una señal para que el Obispo le creyera, y la
señal fueron las rosas.
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5.- Dios le dio a Moisés
una señal para que le creyeran: La Vara.
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6.- Juan
Diego tiene como compañero en ésta historia a Juan Bernardino, que es su
tío.
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6.-
Moisés
tiene como compañero a Aarón, quien es su hermano.
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7.- La
Virgen, finalmente, revela el nombre con que ha de ser llamada: "Santa
María de Guadalupe".
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7.-
Dios
revela el nombre con que será conocido: YAHVÉ (Yo soy el que soy).
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En
primera instancia señalo otra falta de rigor por parte de Montecillos, quien no
da libro, capítulo y versículo de las citas bíblicas que maneja
(todas del Éxodo). Aún así, la analogía es muy imperfecta. El diálogo entre
Moisés y Dios fue en un solo momento, mientras que la Virgen y Juan Diego
sostuvieron varios diálogos.
Juan Diego pide que envíen a otro luego de ir y hacer la prueba,
mientras que Moisés ya pide el envío de otro mensajero aún antes de probar a
ir ante el Faraón. Al mismo tiempo, la misión es distinta. Si bien José Luis
Guerrero señala un paralelismo histórico-teológico muy similar entre el
pueblo judío y el pueblo azteca, la misión no era la misma. Moisés iba a liberar
a los hebreos de una esclavitud material, mientras que la Virgen liberaría a
sus hijos indios de una amargura socio-religiosa.
Cualquiera que lea el Nican Mopohua y el Éxodo, encontrará diferencias abismales
en el tipo de encomienda: Al Faraón se le conminaba a liberar a los hebreos,
so pena de sentir en forma de plagas y desdichas la ira de Dios. A F. Juan de
Zumárraga no se le ordena nada, es más, ni siquiera
se le pide. Se le expresa el deseo -lo que la Virgen anhela-, esperando que
el Obispo obre en consecuencia, sin necesidad de orden o solicitud formal.
Moisés iba a toparse con el corazón duro del Faraón aún ante 9 terribles
plagas, mientras que Juan Diego lograría su cometido a la primera señal
milagrosa. Tal parece que los frailes del siglo XVI aceptaban mejor la
voluntad de Dios que los Faraones de varias centurias antes de Cristo.
Dios reveló su nombre a Moisés AL INICIO de su misión, en su primer diálogo,
mientras que la Virgen revela su nombre justamente AL FINAL de sus diálogos,
y no se lo revela a Juan Diego, sino -según el Nican
Mopohua- a Juan Bernardino.
Y hablando de Juan Bernardino; Montecillos compara a Juan Bernardino con
Aarón, dándolo por "compañero" a Juan Diego, como Aarón lo había
sido de Moisés. Esto es inexacto, según el Nican
Mopohua, pues Juan Diego va y cumple su misión él
solo, y Juan Bernardino aparece tardíamente en el relato, meramente
mencionado. El Nican Mopohua
menciona palabras que dicen a modo de diálogo, la Virgen, Juan Diego, y el
obispo Zumárraga, pero no así en el caso de Juan
Bernardino, quien en el Nican Mopohua tiene un papel muy secundario. Aarón estuvo
con Moisés ante el Faraón, pero Juan Bernardino para nada
"acompaña" a Juan Diego en sus idas y vueltas.
La diferencia central: Lo que
más desubica la analogía de Montecillos, es el credo de los protagonistas:
En el caso que nos ocupa, Moisés era hebreo, pero había sido educado en medio
de la corte y los dioses egipcios, así que cabe dudar de si tenía un credo
bien definido: -Jehová quien lo manda como emisario, es el Dios del Judaísmo,
de la doctrina paleotestamentaria, mosaica, - y el
Faraón era pagano, adorador de dioses egipcios.
Mientras que en el caso guadalupano, tanto Juan
Diego, como la Virgen, como Fray Juan de Zumárraga, son personajes creyentes y representantes
de la fe cristiana universal, católica apostólica romana.
Falta, finalmente, saber el nombre de la COMEDIA ORIGINAL de Antonio
Valeriano, cuya existencia asegura Montecillos dio paso al relato guadalupano -sin decir el nombre del documento (Nican Mopohua)-, y finalmente,
mostrar mínimamente un resumen de dicha comedia.
México
debería ser una potencia mundial,
pero por venerar a la Guadalupana, no lo es
Montecillos
concluye su "estudio" sobre la Guadalupana
rematando con la siguiente afirmación:
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Por eso México, debiendo
ser una potencia mundial por toda su riqueza en tierras y minerales,
está endeudado por causa de la adoración al demonio en forma de mujer.
Dios tenga misericordia de nuestro país, y oremos para que los ojos de
nuestros compatriotas se abran y los pongan en el único camino: ¡Cristo
Jesús!
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Anotamos la insultante expresión del sr.
Montecillos, sobre un "diablo en forma de mujer"... ¡Raro título,
como para dárselo a la Madre de Cristo!; sólo su ignorancia disculpa a Montecillos.
No pudo demostrar la falsedad de las apariciones, y por eso las cree
verdaderas, pero "obra del demonio". Cae aquí en la actitud
inquisitorial de los frailes medievales, quienes opinaban lo mismo de la
cultura indígena. Es triste que Montecillos, un "pastor evangélico"
del siglo XX, no les lleve ninguna ventaja espiritual.
Es falso que "adoremos al diablo" en forma de mujer, y eso
lo demuestra el mero mensaje que trae consigo el suceso guadalupano,
mucho más DIVINO que DIABÓLICO.
Y aquí señalo la simplista visión que tiene Montecillos de la Historia,
pensando que por el simple hecho de tener "tierras y minerales",
México debería ser potencia mundial. Existen países africanos que superan a
México en cantidad de recursos naturales, y sin embargo, se cuentan entre los
más pobres del mundo. Esto demuestra que "tener recursos" no
determina si un país es potencia mundial o no, incluyendo además la
observación de que si un País tiene recursos naturales, pero carece de
planes avanzados de explotación, y de capital para invertirlo en la
explotación de recursos, de poco le sirven los mismos.
Añadiendo a eso que México, con todos sus recursos, vivió épocas en que la
situación política deterioró la economía y el capital del país. Tales
fueron la Invasión Norteamericana de 1847, la Guerra de Reforma (1857-1860),
la Intervención Francesa y la Revolución Mexicana, añadiendo a ello las
nefastas políticas económicas de presidentes modernos como José López
Portillo y Carlos Salinas de Gortari.
La Revolución Industrial, clave para la explotación de recursos, surgió en
Europa y de ahí se expandió con anticipación a Estados Unidos, llegando a
México hasta la época del Porfiriato...
No tiene nada que ver la Virgen de Guadalupe, con la situación económica de
México.
En el capítulo 40 de su libro, que trata de la Reforma Protestante,
Montecillos concluye diciendo:
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Finalmente, se ha dicho en campos socio-económicos que el
protestantismo ha influido para el desarrollo del espíritu capitalista.
La verdad es que hoy en día (1992) los países que van a la vanguardia
del mundo, son los países que aceptaron el Protestantismo, como
Inglaterra, Alemania, Suiza, Holanda y los Estados Unidos. Y mientras estos
países no dejen completamente al Señor, seguirán teniendo la promesa
"Les daré potestad sobre todas las gentes" (Deut.
28: 1-13)
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Van aquí unas anotaciones, para dejar clara la ingenuidad de este pastor
protestante sobre la Historia, Política y Economía.
Actualmente, (13 años después de la aparición del libro de Montecillos), a la
vanguardia del mundo, y al mismo nivel de competencia que Estados Unidos
(incluso superior en algunos aspectos), se encuentran DOS países asiáticos: China
y Japón.
En el primero prevalecen el comunismo ateo y el budismo, y en el segundo, el shintoísmo. ¿Debemos entender de ésto,
que el comunismo ateo es LA VERDAD, o bien lo es el SHINTOÍSMO??
En cuanto a Suiza y Holanda, van a la par de países Europeos como los
escandinavos, donde no hay mayorías de credos, o Francia y Polonia (más
católicas que protestantes).
Entre los católicos se cuentan Premios Nobel (como
Alexis Carrel, de Medicina en 1912), o como la
beata Teresa de Calcuta.
Labor por la Humanidad, por la Paz y el entendimiento mutuos, han tenido
resonancia últimamente -a finales del siglo XX-, en la persona del Papa Juan
Pablo II (que en Paz descanse), y que ha dado realce al catolicismo no
como fuerza económica, sino espiritual.
Mal anda el sr. Montecillos, si utiliza como
criterio para identificar a la VERDAD, a la situación económica de X y Z
países.
A partir de las fuentes históricas consultadas, y del seguimiento que da este
pastor protestante al suceso guadalupano, podemos
emitir una opinión al respecto: Montecillos -al igual que García Icazbalceta y Daniel Sapia-, no proporciona pruebas de la
FALSEDAD del suceso guadalupano
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