¿Qué ES el Nican Mopohua?
Consideraciones
históricas, artísticas y exegéticas
Por Jesús Hernandez
Tomado de www.luxdomini.com
Sección
de Investigación
Documental sobre la Virgen de Guadalupe

El
Nican Mopohua es el texto
más antiguo y detallado que se conoce sobre el Acontecimiento Guadalupano.
Su autor, según los estudiosos, es el indígena Antonio Valeriano, y su
composición data del siglo XVI, entre 20 y 30 años después de 1531.
El Nican Mopohua
relata las CUATRO apariciones de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego, y los
detalles ya conocidos: Le pidió que fuera a ver al obispo de México para que le
erigieran un templo ahí, en el Tepeyac. El obispo
-razonablemente escéptico- pidió una señal para convencerse de la autenticidad
del mensaje, y la Virgen le mandó rosas de Castilla envueltas en la tilma de
Juan Diego, que al desplegarse, dejó ver la imagen guadalupana.
Abordaré los siguientes aspectos: El Nican Mopohua visto desde el punto de vista histórico, el Nican Mopohua visto
desde el punto de vista literario, y el Nican
Mopohua visto desde el punto de vista exegético.
Obras principales consultadas para este tema: El estudio Tonantzin Guadalupe, por Miguel León
Portilla, y El Nican Mopohua:
Un intento de exégesis, por el p. José Luis Guerrero Rosado.
|
.. |
El
Nican Mopohua
examinado por la Historia |
.. |
De las manos por las que pasó el Nican Mopohua desde
el siglo XVI hasta el siglo XXI
La
primera publicación del Nican Mopohua se realizó en 1649, por el bachiller Luis Lasso de la Vega, aunque su origen es
bastante más antiguo. Lasso de la Vega lo utilizó como base para su Huey tlamahuizoltica;
el examen conjunto del Nican Mopohua, el Nican Motecpana y otros testimonios similares, permite
determinar la influencia del pensamiento español en los mismos... excepto
justamente en el Nican Mopohua,
que -como anota León-Portilla-, ofrece un estilo y un pensamiento
indudablemente indígenas.
El historiador y sabio novohispano Carlos de Sigüenza y Góngora, atribuye la
autoría del Nican Mopohua
a un indígena destacado en Letras: Antonio Valeriano.
Así lo afirma Sigüenza y Góngora en su Piedad Heroyica
de don Fernando Cortés; donde declara poseer varios papeles dejados por Fernando de Alva Itlilxóchitl, uno de los cuales es,
precisamente, el Nican Mopohua.
Para complementar su afirmación -hecha bajo juramento-, cita al p. Luis Becerra Tanco,
quien también declaró haber visto en poder de Alva Ixtlilxóchitl dicho documento, en su libro Origen
milagroso del santuario de Nuestra Señora de Guadalupe (obra de 1666).
La descripción final de la Virgen, dada en el Nican
Mopohua, es de un estilo visiblemente distinto al
resto del texto, y Sigüenza y Góngora, en su obra ya citada, también observa
que "hay añadidos de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl".
Interesa saber también por qué un documento de Antonio Valeriano -de
quien damos referencia en el Acervo Biográfico-, estaba entre los documentos de
Fernando de Alva Ixtlilxóchitl,
y ese tema contempla minuciosamente el p. José Luis Guerrero: Examinando la
línea genealógica de Alva Ixtlilxóchitl,
destaca un personaje importante para este caso, su bisabuelo Francisco Verdugo Quetzalmamalitzin, esposo de doña Ana Cortés Ixtlilxóchitl, con quien nos remontamos al rebelde texcocano Ixtlilxóchitl que ayudó
a Cortés en la Conquista, quien era su padre.
Francisco Verdugo Quetzalmamalitzin era Señor de Teotihuacán, gobernador de los indios, y cuando el virrey
(don Luis de Velasco) quiso quitar a los franciscanos del lugar y sustituirlos
por agustinos, la población, y el propio Quetzalmamalitzin
rechazaron la decisión, e hicieron formal oposición a la autoridad virreinal,
la cual lo persiguió a él y a muchos de sus partidarios.
En su fuga, al pasar por Atzcapozalco, Quetzalmamalitzin rogó a la Virgen de Guadalupe que
inspirara al Virrey para que terminara el conflicto -que finalmente terminó con
la revocación de la decisión del virrey, calificada como milagro en el Nican Motecpana de
Fernando de Alva Ixtlilxóchitl-.
Pero, oculto en Atzcapozalco, Quetzalmamalitzin
casi seguramente recurrió a sus parientes de ese lugar, quienes eran
precisamente la familia de Antonio Valeriano. Para auxiliar así a un
pariente perseguido por las autoridades virreinales, es obvio que tuvieron
íntima relación Quetzalmamalitzin y Valeriano, y
compartiendo ambos la devoción por la Guadalupana, es
posible y probable que Valeriano regalara a Quetzalmamalitzin
el original del Nican Mopohua,
de su autoría, lo cual explicaría que llegara a manos de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, bisnieto de Quetzalmamalitzin, y prestaría mayor veracidad al juramento
de Sigüenza y Góngora, y al testimonio de Becerra Tanco.
A la muerte de Sigüenza y Góngora, sus documentos pasaron en herencia a los
jesuitas, y a través de ellos al Colegio de San Pedro y San Pablo en la ciudad
de México. Hacia el periodo de 1736-1743, el caballero milanés Lorenzo Boturini
reunió numerosos documentos indígenas antiguos, y se refiere a la antigua
colección de Sigüenza en su Catálogo del Museo Indiano, donde describe
varios de los manuscritos de su colección: En dicho Catálogo afirma de
nuevo que Antonio Valeriano escribió el Nican
Mopohua, y se apoya en el juramento de Sigüenza,
añadiendo que posee firmas de Valeriano con las cuales cotejar el Nican Mopohua.
Termina ese párrafo diciendo que posee referencias de un documento escrito en
español por Fernando de Alva Ixtlilxóchitl,
sobre la Aparición Guadalupana.
Aparecen testimonios posteriores, pues las autoridades virreinales, habiéndo requisado los documentos de Boturini,
hicieron un inventario de los mismos y ahí citan unos "documentos sobre la
Aparición de Ntra. Señora de Guadalupe, rotos y maltratados".
Se sabe que en el último tercio del siglo XVIII, el nahuatlato p. Joseph Julián Ramírez hizo una traducción
del Nican Mopohua,
y el arzobispo de Toledo Francisco Antonio de
Lorenzana habla de esta traducción, citando además que el documento
del cual se hizo la traducción era un "papel muy viejo escrito en
mexicano", y que había pertenecido a Lorenzo Boturini.
Añade el arzobispo que él dio la traducción al archivo de la Real Universidad
de México.
Por orden del arzobispo Lorenzana (quien había hecho publicar las Cartas de
Relación de Hernán Cortés), el catedrático de náhuatl de la Universidad Carlos de Tapia y Zenteno,
hizo una nueva traducción "de un papel antiguo de masa de maguey, escrito
en mexicano... en la que se refiere la aparición de Nuestra Señora de
Guadalupe".
Hasta aquí, la importancia de dichas traducciones es paralela a la que ofrece
en su opúsculo Lasso de la Vega, con la excepción de que éstas proporcionan
datos sobre el documento "roto y maltratado" del Nican
Mopohua, del que sabemos, por el testimonio de
Lorenzana y por el de Tapia, que se hallaba en la Real Universidad de México
hacia fines del siglo XVIII.
Lo que no se sabe con exactitud es lo que ocurrió después de esto.
León-Portilla sostiene como probable, la hipótesis de que alguien
sustrajera el documento del Archivo de la Universidad para vendérselo al
coleccionista José Fernando Ramírez.
Varios factores refuerzan la hipótesis, pues la Biblioteca Pública de Nueva York adquirió en 1880 la colección de Ramírez, y en dicha
adquisición está incluido un papel roto, maltratado e incompleto, que narra las
Apariciones de la Virgen de Guadalupe, concordando básicamente con el texto
publicado por Lasso de la Vega.
Si se examina el Catálogo de la subasta donde se vendieron los papeles de
Ramírez (en A Catalogue of the
Library of Rare Books and
Important Manuscripts Relating to Mexuico
and Other Parts of Spanish
America Formed by the Late Señor Don José Fernando Ramírez, London 1880), y se le compara con el documento que está
en la Biblioteca Pública de Nueva York -en su
División General de Manuscritos-, concuerdan totalmente. Y también concuerdan
con dicho documento las descripciones que le atribuyeron Tapia y Joseph Julián
Ramírez.
León-Portilla anota que este texto y el que publicó Lasso de la Vega, difieren
en algunos pequeños detalles, pero en lo general, concuerdan.
La conclusión a la que llega León-Portilla, y con él la mayoría de los
estudiosos, es que el documento que se conserva en la Biblioteca Pública de
Nueva York es la copia más antigua que se conoce del Nican Mopohua,
anterior a la que publicó Lasso de la Vega.
Y es que Lasso de la Vega dice ser autor de todo el opusculo,
procediendo conforme a la mentalidad legalista de la época, que no conocía la
Propiedad Intelectual, pero ya la obra del p. Miguel Sánchez -"Imagen
de la Virgen María Madre de Dios Guadalupe"-, publicada en 1648,
incluye un relato en castellano que sigue los hechos descritos en el Nican Mopohua.
Esto significa finalmente, que Lasso de la Vega no pudo ser autor del Nican Mopohua, y al
peso de esto se añade el juramento de Carlos de Sigüenza y Góngora, de que el Nican Mopohua
estaba entre los documentos de Ixtlilxóchitl, y con
autoría de Antonio Valeriano.
El polémico historiador Edmundo O´Gorman, escribió un estudio publicado por la
UNAM en 1986, titulado Destierro de sombras. Luz en el origen de la imagen y
culto de Nuestra Señora de Guadalupe del Tepeyac,
en el que sitúa la composición del Nican Mopohua -por Valeriano-, en 1556, citando al p. Ernest J. Burrus, quien en su The
Oldest Copy of the Nican
Mopohua, habla de un texto compuesto por fray Alonso de la Vera Cruz entre 1553 y 1554, similar en
su contenido al Nican Mopohua,
y añade el p. Burrus que entra dentro de lo posible
que el documento que hoy está en la Biblioteca Pública de Nueva York no sea una Copia, sino el Original.
León-Portilla cita una prueba más de que fue Antonio Valeriano el autor del
texto; explicando:
"Este relato sólo pudo haber sido escrito por un conocedor de buen
número de textos de la antigua tradición indígena, y asimismo de la estilística
inconfundible del náhuatl clásico. En el Nican Mopohua aflora el rico universo de sus metáforas, muy
frecuentes en esta lengua, sus difrasismos o palabras
yuxtapuestas de las que brota una particular significación. Conocedor de todo
esto fue Antonio Valeriano, al que Sahagún calificó
de "el principal y más sabio" de entre sus antiguos estudiantes, y en
quien Fray Juan de Torquemada
reconoció haber tenido un excelente maestro de náhuatl"
León Portilla, Miguel, en Tonantzin Guadalupe,Fondo
de Cultura Económica, México, 2002, cap. 1 p. 36
La teoría de León Portilla sobre el por qué y cómo Valeriano escribió el
relato
Para
escribir el Nican Mopohua,
¿Recurrió Valeriano a fuentes o
tradiciones sobre el milagro guadalupano, o bien
inventó todo el asunto por su cuenta?
Esta pregunta con esa disyuntiva formula León-Portilla.
Hace notar que el relato concuerda con apariciones igualmente famosas, como la
de Lourdes y Fátima, donde son pastorcillos, gente sencilla, humilde, quienes
ven a la Virgen y reciben directamente el mensaje que trae; así fue el caso de
Santa Bernardita Soubirous, y de los niños Lucía,
Jacinta y Francisco.
De estas tres advocaciones, la de Guadalupe es la más antigua, así que de
cualquier modo resultaría imposible que Valeriano se hubiera inspirado en
Lourdes y Fátima para escribir.
La persona que presentó Valeriano fue un indígena macehual,
de nombre Juan Diego, y siendo Valeriano una persona seria e ilustre
-según consta en diversos testimonios-, su relato tenía que tratar de un
personaje real y vinculado al evento; esto permite deducir que efectivamente
Juan Diego existió, y su nombre formaba parte de la tradición sobre las
Apariciones Guadalupanas.
Estas reflexiones son verosímiles si se considera el testimonio recogido en las
Informaciones Jurídicas de 1666, que arrojaron luz sobre la existencia
histórica de Juan Diego, y a las que dedicaremos un capítulo aparte.
Ya es un hecho histórico reconocido, que desde antes de 1556 la ermita del Tepeyac atraía a mucha gente -como testimonia Sahagún-, y que la imagen guadalupana
era tenida por milagrosa -como testimonia el sermón de fray
Francisco de Bustamante-.
Para León Portilla, la existencia de dicha tradición y la seriedad de
Valeriano, le llevaron a conjugar varias tradiciones y escribir su relato
basado en ellas, creando además lo que en su estudio califican tanto León
Portilla como José Luis Guerrero, como Una Joya de la Literatura Náhuatl.
|
.. |
El
Nican Mopohua
examinado por el Arte |
.. |
El
examen literario del Nican Mopohua saca a relucir su semejanza con textos clásicos
de la literatura náhuatl, y el empleo del náhuatl tecpilahtolli,
o sea el lenguaje noble, refinado, porque también existía el náhuatl macehualahtolli, o lengua "de pueblo",
menos pulida.
En este tecpilahtolli abundan las metáforas,
proporcionando "relucientes" expresiones, así lo expresa Ángel María Garibay, en su Historia de la Literatura Náhuatl, y
estudiosos modernos como John Bierhorst
y James Lockhart.
Xóchitl-Cuicatl;
FLOR Y CANTO: Las alusiones a las Flores y los Cantos son constantes en la
literatura náhuatl, que se refiere a ambos como lo más bello y sublime que
existe en la tierra.
La palabra Xochitlalpan o sea "Tierra
Florida" y Tonacatlalpan, "la Tierra
de nuestro sustento", pertenecen a la cultura nahua, para describir a un
Vergel, a un lugar paradisiaco por su belleza y
colorido.
Un Canto que muestra León-Portilla, arroja luz sobre el pensamiento indígena
acerca de la Tierra Florida:
En verdad sólo el Dueño del cerca y del junto
hace que alguien merezca
las flores aquí en la tierra.
Por esto llora mi corazón
recuerdo que he ido allá
a contemplar la Tierra florida, yo, cantor.
Y digo,
en verdad, no es bueno aquí en la tierra,
en verdad otro es el lugar a donde hay que ir,
allá hay alegría. [...]
Vaya yo allá,
vaya yo a cantar,
al lado de las variadas y preciosas aves,
disfrute allá de las bellas,
fragantes flores, las gustosas, [...]
las que embriagan con gozo,
sólo las que embriagan y alegran con su fragancia.
Ese "Dueño del cerca y del junto" es el Dios Único y Supremo de la
filosofía náhuatl, Ometéotl, de quien ya hemos
hablado.
Más adelante, Juan Diego, sorprendido al escuchar los cantos celestiales, se
pregunta: -¿Es acaso merecimiento mío lo que escucho? ¿Tal vez estoy solo
soñando?, son palabras que se refieren al antiguo pensamiento náhuatl,
similar al cristiano.
Y el merecimiento aludido es a aquel que hizo que Dios se sacrifique por los
hombres -el concepto central del cristianismo, con la Pasión de Cristo-, y
entre los nahuas con los dioses (Quetzalcóatl sobre
todo), que dieron su propia sangre para que brotara la vida en el mundo.
Al ver a la noble señora, el texto abunda en descripciones de lo que era divino
y hermoso para los indios: Jade, Tuquesa, Ajorcas
Preciosas, resplandor de Arco Iris, plumas de quetzal, etc.
En su mensaje, la Guadalupana emplea términos
metafóricos muy finos para afirmar que es Madre de Dios, y da los títulos más
sobresalientes de Ometéotl, que ya estudiamos
en el resumen que trata de la religión mexica.
Repasemos los nombres de Ometeotl que menciona la
Señora Celeste, y analicemos sus significados, comparando varias de las
traducciones del Nican Mopohua.
|
Los
nombres de Ometeotl pronunciados por la Guadalupana in Ipalnemohuani in Teyocoyani in Tloque Nahuaque in Ilhuicahua in Tlalticpaque |
Juan
Diego se humilla, describiéndose como "infeliz jornalero, cuerda de los
cargadores, angarilla, cola, ala, llevado a cuestas"; ya observado en
otros textos mexicanos, como los citados por Fray
Andrés de Olmos.
Y al mismo tiempo se habla de la otra casta; los nobles, los "tlacopipiltin", el grupo selecto de los que mandan.
Una expresión característicamente náhuatl es la que utiliza Juan Diego cuando
se refiere a la enfermedad de su tío; "porque en verdad para esto nacimos,
hemos venido a esperar el trabajo de nuestra muerte", similar a una
oración a Tezcatlipoca que proporciona el Códice
Florentino.
La Virgen habla de que ella es "vuestra madrecita compasiva... Así en
verdad oiré su llanto y su pesar...", esta imagen; de una madre solícita,
afligida por los pesares de sus hijos, no era en absoluto extraña para los
indios. En su Historia General de las Cosas de la Nueva España, Sahagún dedica una parte a la Conquista de México, y un
fragmento habla de las señales o presagios de la venida de los españoles, entre
ellos uno en el que Cihuacóatl, diosa madre,
gemía en las noches preocupada por sus hijos: ¡Hijitos míos!, ya con esto
tenemos que irnos, ¡hijitos míos! ¿a dónde os llevaré?
León-Portilla concluye su análisis diciendo:
Precisamente en los años que siguieron a la Conquista, "cuando ya
descansaron la fecha y el escudo", y la inmensa mayoría de los vencidos
habían quedado en situación de desposeídos y marginados, el mensaje se ofrece a
ellos.
Son los destinatarios de esa presentación sencilla, bella y a la vez profunda
de los misterios de la nueva religión enseñada por los frailes. A ellos, los macehuales representados por Juan Diego, se dirigen las
palabras de Tonantzin que habla de sí misma, del
Dador de la vida, del sufrimiento, la muerte, y el destino de los seres humanos.
|
.. |
El
Nican Mopohua
examinado por la Exegética |
.. |
La
Exégesis, es decir, la Interpretación del Texto, es una necesidad que
todos los Apologistas conocen y muchos cultivan.
Así, por ejemplo, existen exégesis católica de la Biblia y exégesis
protestantes de la Biblia; distintas interpretaciones = distintas doctrinas.
El padre José Luis Guerrero afrontó el interesante desafío de dar una Exégesis
del Nican Mopohua,
del cual ya vimos sus consideraciones históricas y artísticas -a mi entender
más sencillas de dar-, abordadas por un experto del calibre de León-Portilla.
Cuando empecé a leer la Exégesis del p. Guerrero, encontré algunos datos que
por lo prodigioso sonaban a fantasía, a sensacionalismo. Pero yo ya había leído
antes al p. Guerrero, y sabía que es un autor equilibrado, imparcial, amante de
la belleza y armonía que encierran sus objetos de estudio, y además, un
investigador rigurosamente DOCUMENTADO.
Así que leí este Intento de Exégesis, -que en mi opinión no se queda en
mero "intento"-, y en las siguientes líneas, expondré fragmentos de
dicha exégesis, tocando los puntos más profundos y consecuentes del Nican Mopohua:
-¿Hay alguna razón para
que la Virgen se haya aparecido (estampada en la tilma)
justamente el 12 de Diciembre de 1531?
R= El Nican Mopohua insiste en dos ocasiones en el año 1531,
hablando primero de que habían pasado 10 años de la Conquista, y mencionando el
año específico. Y era, a pocos días del mes de diciembre, un martes, el 12.
Ocurre que los mexicanos contaban siglos de 104 años, según el movimiento de la
Tierra, el Sol, Venus y la Luna. Los aztecas habían salido de Aztlán en 1115, y dos "siglos" después
(1115+208), en 1323, terminó el gobierno militar y se inició un proceso de
independencia que culminó dos años más tarde, con la fundación de Tenochtitlán en el lago de Texcoco,
es decir, un NACIMIENTO de México y alianza con uno de los dioses menores, Huitzilopochtli.
Y justamente dos "siglos" más tarde (1323+208), en 1531 viene un
nuevo NACIMIENTO de México, a la Alianza Definitiva y Eterna con Ometéotl, equivalente al Jesucristo que predicaban los
frailes, Dios Verdadero, una de cuyas expresiones es Huitzilopochtli.
La elección de esa fecha resultó un toque maestro, pues era la fecha
perfecta para embonar con las creencias indígenas (esto resulta a priori
demasiada precisión para venir de los todavía medievales españoles, quienes
desconocían tales cálculos, y aún conociéndolos, los hubieran considerado parte
de la "aborrecible idolatría" de los indios).
Por si esto fuera poco, el "inventor de las apariciones" -Dios para
los guadalupanos- escogía una día clave: el 12 de
Diciembre - en realidad fue el 22 de diciembre, pues el Calendario Juliano ya
llevaba 10 días de retraso en 1531: Ese día es el primero del solsticio de
invierno, cuando el día empieza a ser más largo que la noche, fecha importante
para el "Pueblo del Sol", y que además, justamente en esa fecha, al
amanecer, ocurrió un fenómeno astronómico bastante raro: la conjunción de Venus
y el Sol.
La fecha, por lo tanto, es la FECHA PERFECTA para el Acontecimiento Guadalupano, pues llena los requisitos del más exigente e
incrédulo azteca.
-¿Por qué iba Juan Diego
a Tlatelolco -donde no había convento-, si en Cuauhtitlán si lo había?
R= Esto ha sido expuesto como objección
contra el relato de las apariciones, y José Luis Guerrero le dedica unos
perspicaces comentarios: "chane" traduce como "vecino",
"residente", "propietario", así que muy bien podía Juan
Diego tener propiedad en Cuauhtitlán, pero sin vivir
ahí. Luis Becerra Tanco atestigua que vivía en Tulpetlac, más cerca de México que Cuauhtitlán.
Mendieta relata en su Historia Eclesiástica
Indiana que los habitantes tanto de Cuauhtitlán
como de Toluca, Michoacán, Tula y Xilotepec acudían a
los asuntos religiosos a México. Motolinía (f.
Toribio de Benavente), habla de que en Tlatelolco
empezó la instrucción religiosa desde 1524, sin necesidad de convento.
En la Historia de los primeros años de la Colonia, consta el papel importante
de Tlatelolco en cuanto a la instrucción de los
indios, pero Cuauhtitlán no tiene ningún papel a
destacar: por lo tanto, aunque había convento en Cuauhtitlán
en 1531, no era centro de instrucción.
Valeriano escribió el Nican Mopohua en tiempos en que ya había convento en Tlatelolco, pero hablando de Juan Diego y Cuauhtitlán, explica que "en las cosas
religiosas todo aquello aún era jurisdicción de Tlatelolco",
puntualización que concuerda con los datos históricos.
-¿Qué se puede decir de
las manifestaciones de la Naturaleza en el relato,
el monte, los pájaros, las flores?
R= Hablemos primero de los MONTES, que
numerosas culturas han relacionado con lo sagrado y lo divino. La Biblia nos
pone el ejemplo, vease el Sinaí,
el Horeb, el Monte Sión, el
Tabor, el Calvario, etc., así que en México los aztecas seguían parecida
tendencia, y sobre todo teniendo montañas de tamaño respetable como el Popocatépetl, Iztaccíhuatl, Citlaltépetl, etc.
La Biblia coincide con el Nican Mopohua al atribuir animación a los cerros -"como
que el cerro les respondía"-, que podemos comparar con: Salmo 97, 7-8,
Salmo 113 4-7, Salmo 148, 7-9.
Las AVES: Otro elemento interesante a considerar, pues Flor y Canto [de
aves preciosas], representaba para los indígenas la comunicación con Dios, lo
más sublime de cuanto existe en la Naturaleza, y el trinar de los pájaros en el
cerro era entendido perfectamente como Voz Divina -para los españoles si
significaba algo, era solamente que el canto de los pájaros anunciaba el alba-,
pero para los indios era signo de teofanía, signo de beneplácito divino.
Los mismos pájaros representaban lo divino, las Aves Preciosas y el Jade, pues
el difrasismo "In chalchíhuitl
in quetzalli" -Jade y pluma preciosa-, no era
simplemente una linda metáfora, sino una realidad objetiva, no
"algo bonito", sino La Belleza en persona: DIOS.
-¿Qué tiene que ver el
Sueño, con el mensaje del Nican Mopohua?
R= También la Biblia habla del sueño como un medio
para que Dios haga contacto con el hombre, así ocurrió con José el soñador, con
el profeta Daniel, con San José el esposo de María, con los Magos de Oriente, y
con San Pablo.
Para los aztecas también el sueño tenía considerable importancia, y así se nota
en las palabras de Juan Diego, -¿Tal vez estoy sólo soñando?-, similares
a las que Motecuhzoma dijo al recibir a Cortés en Tenochtitlán -creía que los españoles eran dioses-, y las
oraciones de los tlatoanis el día de su coronación,
donde hacían relación entre su elección y el sueño, como cosa de origen divino.
-¿Qué hay de la alusión
de Juan Diego al "paraíso de deleites de los antepasados", no
es una exclamación pagana que contradecía su supuesto cristianismo?
R= Objección también
plantada por impugnadores de la Aparición -el mismo Joaquín García Icazbalceta llegó a usarla-, pero que en realidad no
demuestra tal contradicción.
Al bautizarse, Juan Diego aceptaba que sus antepasados habían sido
"idólatras", y que habían ido a dar al infierno. Pero nunca los
frailes echaron pestes de las Flores y los Cantos -ni tenían idea de lo
valiosos que eran unas y otros para los indios-, así que para Juan Diego, el oir los cantos es una manifestación divina que en nada
contradice a la doctrina cristiana. El Paraíso de Deleites de sus antepasados concordaba
con dicha manifestación, y dicho Paraíso tampoco implicaba negar el
cristianismo. Un poco después la Virgen le confirmaría que la religión
indígena, y la cristiana, pueden COMPAGINAR y sintetizarse.
-¿Por qué Juan Diego y
la Virgen se hablan entre sí con diminutivos?
R= Sinceramente, quedé encantado con el análisis que
el p. Guerrero hace de este punto, y es que para intentar entender el Nican Mopohua hay
que "pensar en náhuatl". Los mexicanos actuales tienen mucho de náhuatl
en su cultura, y por lo tanto, más fácilmente captan el sentido cariñoso y
reverencial de los diminutivos, que en otros países hispanohablantes no tienen
el mismo significado.
En México, un subordinado muy bien puede llamar a su superior
"Jefecito" o "Patroncito", sin que el superior se
ofendiera. En México, llamar "madre" a nuestra madre, o
"abuela" a nuestra abuela, suena tosco, rudo, inclusive insultante, y
casi todo mundo utiliza diminutivos, "Mamá", "Abuelita",
"Mamita", "Abue", y del mismo
modo así hablan los Abuelos y Padres a sus hijos y nietos, "mi
hijito", "mi hijita" (a mí, por ejemplo, mi abuelita materna
SIEMPRE me trataba de "mi hijito").
El trato entre la Virgen y Juan Diego es perfectamente mexicano, cariñoso y
reverencial al mismo tiempo. En México, será verdaderamente difícil encontrar a
un católico o católica que nunca se haya referido a la Virgen María como
"Virgencita".
-¿Pudo ser Dios mismo
quien "montara la escena" del Tepeyac?
R= Para saberlo, comparemos la aparición del Tepeyac con la Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor.
La comparación puede sonar rebuscada, pero está claro que ambos casos son
notablemente similares, y quien reconoce la mano de Dios en Tabor, encontrará
fuertes indicios de la misma mano maestra en el Tepeyac.
En el Monte Tabor (según Mateo 17), Cristo subió con Pedro, Juan y Santiago, se
transfiguró delante de ellos, su rostro brillaba como el sol y sus vestiduras
parecían de luz, aparecieron Moisés y Elías junto a Él, y una voz tronó desde
el cielo, diciendo "Este es mi hijo amado, escúchenlo", y la reacción
de los discípulos fue típica del temor hebreo hacia lo divino, pues cayeron al
suelo, espantados.
Yahvé se manifestaba a los hebreos con los elementos que ellos reconocían ser
manifestaciones de Dios: Monte, Fuego, Humo, Rayos, Voz, etc.
En el caso del Tepeyac, el "montador de
escena" también coloca las manifestaciones de lo divino como lo entendían
los aztecas: El Sol, el Monte, los cantos, las aves preciosas, el arcoiris, un resplandor de todo lo circundante, que hacía
parecer esmeraldas y turquesas a las pocas plantas que había. Y en
consecuencia, Juan Diego reacciona como buen azteca, sintiéndose alegre ante lo
divino, sin asustarse, sin turbarse.
El mejor "montador de escena", el artista perfecto, no era sino el Divinizador, el Ometéotl, DIOS EN
PERSONA.
-¿Qué significa el Jade
mencionado por el texto?
R= El jade es una piedra verde, formada por la acción
de fuerzas naturales, necesita tallarse para adquirir su hermoso brillo. La
civilización China también apreciaba mucho el jade.
El Nican Mopohua,
al describir a la Virgen, se refiere a su aureola, "como de jade
precioso", una piedra valiosísima para los indígenas, de las cosas más
preciosas del mundo, y veían confundidos cómo los españoles se quedaban con el
oro pero desechaban el jade -¡debían estar locos!-; si consideramos esto, estas
palabras prueban una vez más que los españoles no pudieron forjar el
"engaño", porque ellos no entendían hasta qué punto para los indios
el jade era precioso y estimado.
-¿Hay en el Nican Mopohua
alguna prueba de la intervención sobrenatural de Dios en la Aparición Guadalupana?
R= Las palabras de la Virgen podrían ser textuales,
dada la prodigiosa memoria de los indios (anotada por Mendieta),
que hubiera recogido las palabras de Juan Diego, para unos años después ser
escritas por Valeriano, y dada la genialidad teológica que contienen:
María, desde este primer momento, evangeliza con una ternura, acierto,
sobriedad y verdad que, consideradas las intricadísimas circunstancias, pueden
en verdad considerarse sobrehumanos: Ni quiere forzar a los españoles a un
salto de siglos en su desarrollo teológico, imponiéndoles aceptar la validez de
la religión de los indios, ni ser menos que inequívocamente explícita en
reconocérsela a estos. ¿Podría una mente humana, en ese momento, resolver
ese problema? Y Ella lo hace con tanta naturalidad y sencillez que
parecería que no hubiese problema alguno: Es transparentemente clara con
ambos, sin engañar, ofender o desplazar a ninguno:
Y al primero a quien no desplaza es a Dios. Todo el Acontecimiento -Maravilloso
anuncio "inculturado" de la Salvación- está
centrado nó en Ella sino en el "verdaderísimo
Dios" de Quien Ella es Madre, El de todos los pueblos y todos los tiempos,
y por tanto el mismísimo que siempre habían adorado los mexicanos, pero
expresada esta idea de una manera tan genial, que resultaba aceptable para los
suspicacísimos españoles, pese a que ellos, como hemos visto, no la compartían
en absoluto.
-¿No suena un tanto
"mariólatra", eso de que María pida un
templo para sí misma, prometiendo dar Su amor, Su ayuda, Su protección, Su
mirada compasiva?
R= María pidió un templo "de" Ella, pero no
"para" Ella. Para los aztecas, el levantamiento de un templo
consagrado, en tales circunstancias, se asemejaba a la fundación de Tenochtitlán, que comenzó precisamente levantando un templo
a Huitzilopochtli.
La construcción de un templo a Ometéotl y a Su Madre,
era un NUEVO NACIMIENTO, una nueva alianza, pero ahora definitiva, por venir ya
no de un "dios menor", sino del Único y Verdadero Dios que ellos
conocían como "Señor del Cerca y del Junto".
En lo que respecta a las promesas de María, son intraducibles al español,
aunque muy comprensibles en el rico idioma náhuatl. Lo cierto es que María no
está hablando de sí misma, sino de Otra Persona, Quien no puede ser sino su
Hijo: Cristo, Dios.
La traducción literal sería: "Lo daré a las gentes [como] todo mi
amor-persona, mi salvación-persona, mi mirada compasiva-persona, mi
auxilio-persona", es decir, no es que esté Ella dando algo
exclusivamente personal, sino a Alguien, Alguien que es todo eso: que es
suyo, pero que es otra persona distinta, individual y diferente, o sea a su
Hijo.
-Entonces, en el Nican Mopohua, ¿La
Virgen está confirmando que es Madre de Dios y de los cristianos?
R= Indiscutiblemente. Afirma ser Madre de "Teotl-Dios", a quien nombra por los títulos que le
daban los aztecas, "Ipalnemohuani",
"In Tloque Nahuaque",
"Teyocoyani", "Ilhuicahua".
dice "soy vuestra madre compasiva", y trata
a Juan Diego de "noxocoyouh", como se
llamaba al hijo menor.
Ambas son doctrinas de la Iglesia, que reconoce en María a la Madre de Dios y a
nuestra Madre espiritual, por ser Madre de Cristo y nosotros el Cuerpo Místico
de Cristo, la Iglesia.
El Nican Mopohua
está repleto de indicios de que no fue humano quien "preparó" el
Evento Guadalupano, pues en esa época, la figura del
evangelizador era el fraile, varón, europeo y estudiado. Aquí quienes
evangelizan son una mujer -a pesar de ser la Virgen María-, y un indio laico,
recién convertido.
Este anacronismo lleva ventaja en madurez teológica al pensamiento de la época,
y solo hasta el siglo XX la Iglesia admitió en la labor de evangelización y
predicación a mujeres y laicos.
-¿La aparición de la
Virgen era sólo para los indios?
R= No. Aunque el mensaje era para que ellos lo
entendieran, también implicaba a los españoles, aunque estos no entendieran -ni
pudieran entender-, dicho mensaje. La Virgen afirmó ser madre de todos los
moradores "que en esta tierra estáis en uno".
La alusión implicaba el MESTIZAJE, que es el medio con el que estaban "en
uno" los españoles y los indios. Los mestizos eran fruto de un choque
cultural, de un trauma, y por lo tanto, causa de vergüenza y humillación para
ambos progenitores. María por el contrario, con sus palabras, que corroboraría
su imagen, su rostro mestizo, les demostraba que, lo que en ese momento sentían
como vergonzoso y humillante, era tan valioso que lo asumía Ella misma.
Pedir a los indios que aceptaran dicha unión con los españoles, no era
forzarlos ni violentarlos, sino todo lo contrario, era restaurar su
Antigua Regla de Vida, en la cual, en el mundo, amigos y enemigos son necesarios
entre sí para vivir, y lo demostraban con hechos, como atestigua el historiador
Pomar y Zurita, quien relata como los aztecas ayudaron a los de Huexotzinco, quienes habían perdido casi todos sus
guerreros en combate, enviándoles hombres de varios señoríos para que se
restablecieran.
-¿Qué podemos decir de
la actitud del obispo Zumárraga? ¿No resulta
demasiado ligera su aceptación del suceso?
R= Joaquín García Icazbalceta
impugna de este modo el relato, diciendo que un varón tan grave y severo como Zumárraga no hubiera procedido "tan ligeramente"
en materia de un hecho milagroso.
Lo cierto es que el relato no da esa impresión. Se sabe por documentos
históricos que Zumárraga era inquisidor, severísimo y
rayano en la ferocidad, a tal punto que la Corona española sustrajo a los
indios de la mano de la Inquisición.
En la primera entrevista, Zumárraga, haciendo honor a
su reputación de riguroso, despide al indio sin más comentarios. Juan Diego lo
sabe, se atribuye la culpa, por ser un hombrecillo insignificante, pero ante la
repetición de la encomienda de la Señora, busca de nuevo a Zumárraga.
Esta vez Zumárraga debió interesarse un poco por esa
insistencia, y Juan Diego le habló de rodillas y hasta llorando -cosa
comprensible dada la fama de Zumárraga-, el obispo
somete al indio a un exhaustivo interrogatorio -y podemos imaginarnos lo
experto que sería Zumárraga en tal arte-, pero no
detecta error palpable en las palabras del indio, y sí muchas afirmaciones de
que el mensaje procede de la Madre de Dios.
Zumárraga entonces pide una señal, pues la palabra de
un indio no es suficiente -y menos para la Inquisición-, y al ver que Juan
Diego acepta traerle dicha señal con toda naturalidad, ordena seguirlo y
vigilarlo.
Y aún después de ocurrida la estampación en el ayate, Zumárraga
investigó la supuesta curación de Juan Bernardino, a quien examinó
personalmente. No fue "ligero" su proceder, como vemos.
Al arrodillarse y pedir perdón a la Virgen, Zumárraga
demuestra emoción explicable en un español al ver una imagen de la Virgen, pero
no depone su cautela, pues todavía retuvo ese día a Juan Diego, por mucho que
este tuviera un tío enfermo.
-Pero a los indios no se
les dieron los Últimos Sacramentos durante muchos años, y sin embargo, Juan
Bernardino pide un confesor y Juan Diego va a buscarlo, ¿No demuestra esto la
falsedad del relato?
R= Esta objección,
planteada también por García Icazbalceta y por
numerosos impugnadores de menor categoría, tiene su razón de ser.
Tanto Motolinía y Mendieta
(ya citados), confirman que pasaron muchos años -por falta de ministros y por
reservas doctrinales-, sin que se diera a los indios la Eucaristía y la Unción de los Enfermos.
Pero hay que recordar que hay otro sacramento de curación, la Confesión, y sobre este tema el mismo Mendieta, en Historia Eclesiástica Indiana cap. 41, p. 282, dice lo siguiente:
"La fe que los indios tuvieron desde el principio de su conversión,
y tienen en este sacramento, es para alabar a Dios [..].
Acaecía por los caminos montes y despoblados, seguir a los religiosos mil y dos
mil indios y indias, sólo para confesarse, dejando
desamparadas sus casas y haciendas. [..] Otros viejos y viejas que apenas se
podían tener en pie con sus báculos, y hasta ciegos, se hacían llevar de quince
y veinte leguas a buscar confesor. De los sanos muchos venían de treinta
leguas, y otros acaecía andar de monesterio en monesterio mas de ochenta leguas buscando quien los
confesase."
Queda como muy probable que la enfermedad de Juan Bernardino fuera el tepiton záhuatl, o
sea el sarampión, y Mendieta relata de la epidemia de
sarampión que "en el año 31, once años luego de las viruelas", asoló
parte del Valle de México.
Pese a ser más débil que la viruela, el sarampión también causó mortandad en los
indios, quienes eran impotentes contra esa y semejantes pestilencias.
-Bueno, pero hay quienes
han dicho que Juan Diego debía ser un gigante, como para llevar una tilma del
tamaño de la que hay en la Basílica
R= Una objección menos
fuerte y algo subjetiva. Yo (Jésús Hernández), he
visto la tilma en la Basílica, y no me parece especialmente grande; a
simple vista parece adecuada para un hombre de tamaño entre 1.70 y 1.80 metros.
Por lo demás, el suceso aconteció en Diciembre, "cuando arreciaba el
hielo", especifica el Nican Mopohua, peor aún si Juan Diego salió todavía de noche,
la madrugada del martes, y en el Valle de México donde el invierno suele ser
bastante frío, -a mí me ha tocado ver el Paso de Cortés, entre los volcanes,
lleno de nieve-. Así que es lógico suponer que Juan Diego no llevaría una tilma
diminuta, sino una tilma lo suficiente ancha y grande como para envolverse e ir
bien tapado para no tener tanto frío.
-¿De qué habla la Virgen
cuando salió al encuentro de Juan Diego al pie del cerrito?
R= La Virgen conforta a Juan Diego con palabras
similares a las de San Pablo en Romanos 8: 33-39:
"¿Cabe decir más? Si Dios está a favor nuestro, ¿quien podrá estar
en contra? Aquel que no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por
nosotros, ¿cómo es posible que con El no nos lo regale todo
...? [..] Ni muerte ni vida [..] ni creatura otra alguna podrá privarnos de ese amor de Dios,
presente en el Mesías Jesús, Señor nuestro..."
En el Nican Mopohua,
encontramos palabras similares, dignas del mismo que inspiró a San Pablo:
"¿No estoy yo, que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra y
resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el hueco de mi
manto, en el cruce de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?"
También, leyendo lo siguiente: "Y luego en aquel mismo momento sanó,
como después se supo.", no se puede menos de evocar otro hecho, signo
y testimonio del mismo hecho salvífico, consignado
siglos antes casi con esas mismas palabras: "..
cayó en la cuenta de que era precisamente la hora en
que Jesús le había dicho que su hijo estaba bueno. Y creyó él con toda su
familia." (Jn. 4, 53.).
-¿Por qué enviarían Dios
y la Virgen FLORES como señal?
R= Este detalle es de los más interesantes, pues es
uno de los principales elementos que excluyen a los europeos de la
"elaboración" del Acontecimiento Guadalupano.
El autor del mismo, en palabras de José Luis Guerrero, Solamente alguien con
total amor y total dominio de la cultura india pudo idear tan asombrosa obra
maestra: clara, elocuente, precisa... perfecta, para sus destinatarios, hasta
en sus menores detalles... e "invisible" para todos los demás.
¿A qué español, o a qué cristiano de ese entonces, (¡O de hoy!) se le
hubiera ocurrido jamás en un "Auto Sacramental", ideado ex profeso
para convertir renuentes infieles, ni siquiera mencionar la conversión, dedicar
apenas pocas líneas a hablar de Dios, ninguna a ninguna propaganda, ninguna a
la menor refutación o polémica, y casi la mitad del texto a unas flores!?
Esta parte, pues, es de tan crucial importancia del punto de vista indio, como
irrelevante, o hasta supérflua, del español. Para
todo europeo las flores no pasaban, (Ni pasan), de ser un toque decorativo,
apropiado, sí, estéticamente, pero sin la menor importancia real. (Zumárraga, su destinatario oficial, se impresiona ante la
imagen, pero no se ve que a las flores mismas les haya hecho el menor caso). En
cambio para los indios, las flores de Dios, realmente arraigadas y cortadas en
la Tierra, en su Tierra, en el mundo del hombre, en el Tlaltípac
( ), constituían la realización de un sueño imposible, la máxima ventura que
podía caber al hombre: la comunión efectiva y definitiva con El.
Desde luego, reconoce el p. Guerrero que hubiera sido más espectacular hacer
aparecer las flores delante del obispo, para impresionarlo por completo. Pero
en esto la Virgen demuestra dar valor e importancia a México y a los indios,
al hacer que las flores broten en suelo mexicano y necesiten ser cortadas por
mano de indio y llevadas en una tilma.
Entre otros, fray Diego de Durán notó de los indios que"son en general estos naturales
sensualísimos y aficionados, poniendo su felicidad y contento en estar oliendo
todo el día una rosita.."; , en Historia de
las Indias de Nueva España e Islas de Tierra Firme, tomo I, Sec.
2a. cap. 6, no. 5, p. 248.
Para resumir, cito de nuevo al padre Guerrero:
(Para los indios) Las flores son
"sacramento" de Dios. Recordemos que las flores son "corazón
y cuerpo", "deleite", "alegría",
"riqueza" de Dios, que "provienen de su casa, del
interior del cielo", por lo cual, su presencia en nuestro mundo es una
presencia de El, que se agradece, reverencia y estima, lamentando sólo que sea
tan frágil y pasajera, que ya "flores que duren en mis manos.. ¡jamás las produce aquí la primavera!". Por eso su
desbordante interés, por eso "se les pasaba la vida en flores",
y por eso es tan magistral inculturación el hecho
-aparentemente tan intrascendente- de que María mande flores como "la prueba,
la señal".
Da fe de la importancia de las flores en el pensamiento indígena León-Portilla,
en La Filosofía Náhuatl, Durán, a quien ya citamos, basta leer también
los textos que cita Ángel Ma. Garibay
en Historia de la Literatura Náhuatl, para notar de inmediato el aprecio
sagrado de los indios a las flores.
-¿Por qué tanta
insistencia en llevar el mensaje al Obispo Zumárraga?
R= El p. Guerrero comenta muy atinadamente este
punto. Otra vez aquí se manifiesta la genialidad sobrehumana de quien "inventó"
el asunto guadalupano, resolviendo un problema virtualmente
imposible para los hombres.
Y es que los indios rechazaban la doctrina cristiana porque los españoles daban
contratestimonio de su misión. Se cometieron muchos
abusos con los indígenas, muchas injusticias, total intolerancia e
incomprensión, la cultura indígena tenía que ser destruida, por ser depósito
de idolatría. Los indígenas se mostraban tan renuentes a abandonar su
cultura, protestando calladamente contra lo que para ellos era una dolorosa
traición por parte de Ometéotl, a quien siempre
habían sido fieles, llegando incluso al auto-genocidio, como testimonia Zurita.
Esto planteaba un peliagudo problema, ¿Cómo convencer a los indios de que
-pese a su intransigencia e incomprensión-, los españoles y los frailes eran
los predicadores de la Verdad?, ¿Cómo hacer para que los indios, con
criterios indios, entendiesen, aceptasen y asimilasen el verdadero papel, la
verdadera importancia, la dignidad, la imprescindibilidad
de sus evangelizadores humanos, sin negar que fuesen limitados e intolerantes,
pero sin opacar ni tergiversar su autoridad eclesiástica?
Dios, además, tenía que cumplir su promesa, pues había prometido auxiliar a los
que predicarían el Evangelio, ".. no se preocupen por lo que van a decir o por cómo lo dirán;
porque no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre quien
hable por su medio." (Mt. 10, 19), y,
a través de Su Madre, proporciona una solución perfecta:
Las flores no son para Juan Diego, sino para el Obispo; la Virgen le
ordena rigurosamente no desplegar su tilma sino ante el obispo. Esto impediría
a Juan Diego proclamar que llevaba las flores divinas, las flores-señal, ante
otros indígenas, y así, las flores llegan al Obispo, quien con ello, quedaba totalmente
acreditado ante los indios, pues había recibido nada menos que las flores de
Dios, la señal divina, la manifestación de Dios LE ERA ENTREGADA por la Madre
de Ometéotl, y esto lo investía de inmediato de la
autoridad divina en la que antes poco o nada creían los indios.
Los
análisis del padre Guerrero son muy interesantes y acertados. Recomiendo
calurosamente el total del libro El Nican Mopohua, Un intento de Exégesis, del que he sintetizado
los puntos más destacados, a mi juicio.
Y gracias al padre Guerrero, por este trabajo suyo, que ayuda a entender y
apreciar con gran entusiasmo el Acontecimiento Guadalupano,
el Nacimiento de México y al mismo México que Su Santidad Juan Pablo II llamó
SIEMPRE FIEL.
En el siguiente capítulo, ¿Qué DICE el Nican
Mopohua?, podrán los lectores leer el texto del Nican Mopohua en
español y náhuatl, y podrá verse el mensaje de la Virgen María a sus hijos
indios, con todas sus letras.