Cómo nos ayuda el cristianismo a cargar
con nuestras penas
Por Ricardo García
Probablemente se preguntarán por qué escribí este texto en
específico. Es simple... todavía hay mucha gente que le echa la culpa a Dios de
sus problemas, mientras que le deberían de pedir su ayuda en todo eso, y darle
gracias por toda la ayuda y soporte que ya han obtenido. Quizá parezca muy
fácil del punto de vista de uno... "es fácil criticarnos, mientras sólo
escribes una vil página Web... ¿Qué sabes del dolor? No puedes saber lo que hemos
sufrido...
No, no lo se... pero Dios lo sabe.
Y créanme, también he sufrido, muchos de nosotros hemos sufrido algo... y Dios
sabe cuánto sufrimos. Quizá se preguntan cómo Dios se queda sin hacer nada y
sólo viendo... pero El SI hace algo. Y si supieran todo lo que hace por
ustedes, se avergonzarían de ustedes mismos.
Primero que nada, recordemos que
Dios no nos da el sufrimiento... le seguimos echando la culpa porque pensamos
que no hay nadie más a quién echársela. Como si Cristo no hubiera sufrido también...
sufrió tanto, que hasta su sudor se convirtió en sangre... nos hemos olvidado
lo mucho que Cristo nos ama... nos amó tanto hasta dar su propia vida por
nosotros... y no una muerte sin dolor, sino una verdadera tortura, tanto física
como emocional.
¿Qué sentirías, si hubieras sido
condenado por un crimen que no cometiste? ¿Y entonces juzgado como un loco, e
insultado en frente de todo mundo?
Cristo sufrió esto.
¿Qué sentirías, si después de
todos esos insultos, y la gente escupiéndote en la cara, hubieras sido
golpeado, y más aún, forzado a usar una corona de espinas?
Cristo sufrió esto.
¿Qué sentirías, si fueras obligado
a cargar con un gran peso, tan pesado que no resistirías el cargarlo? ¿Y
entonces, mirar a tu propia madre llorar ante ti... y ver sus lágrimas?
Cristo sufrió esto.
¿Qué sentirías, si te hubieran
quitado las ropas, y puesto en frente de todos por algo que no fue tu culpa?
Cristo sufrió esto.
Sí, Cristo sufrió todas estas
cosas... ¿Por qué? Por TI. El sufrió, para que cuando fueras bautizado en Su
nombre, pudieras recobrar la gracia que Adán y Eva perdieron cuando pecaron. La
gracia, el hecho de que Dios habita dentro de ti.
Sí, Dios vive dentro de ti!
La Biblia lo menciona... que somos
templos del Espíritu Santo, y El vive dentro de nosotros (cf. 1 Cor 6,19). Pero no sólo
el Espíritu Santo, sino también el Padre y el Hijo (cf.
Juan 14,23).
Sí, Dios CONOCE nuestro
sufrimiento, y también lo siente! Jesús nos
entiende... Está con nosotros en todo nuestro sufrimiento y soledad. Y aquellos
que han pecado contra nosotros, también han pecado contra Jesús mismo.
Recuerdan las palabras de Jesús sobre el juicio final?
"Cuando lo hicieron con alguno de estos más pequeños, que son mis
hermanos, lo hicieron conmigo."
Pero entonces, ¿qué hacemos con
todo este dolor?
Primero que nada, pídele a Dios
que te quite el sufrimiento que no es necesario... muchos de nosotros sufrimos
sin necesidad, a veces por nuestra propia culpa... como la mujer que vive con
un hombre que la golpea, sólo por que se siente sola. Quizás no tiene fuerzas
para tomar la decisión correcta. También necesitamos pedirle a Dios fuerza para
tomar las decisiones correctas, que a largo plazo nos beneficien, aunque duelan
al principio (es como sacarse una espina... si no lo hacemos seguiremos
sufriendo).
Con respecto al sufrimiento que
podemos tolerar, simplemente, ofréceselo a Dios. Ofrécele esta cruz, en
penitencia por tus pecados. Porque también tú has pecado contra Jesús. Quizás
no lo habías notado, pero ha habido tiempos en que actuaste egoístamente, y
hecho a alguien triste, o amargado... sólo para satisfacer tu ego. Piensa,
acaso Dios y también tú no se sentirán contentos cuando te des cuenta de ello,
y aceptes el sufrimiento, por El?
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Felices los que tienen espíritu de pobre, porque
de ellos es el Reino de los Cielos. Felices los que lloran, porque
recibirán consuelo. Felices los pacientes, porque
recibirán la tierra en herencia. Felices los que tienen hambre y
sed de justicia, porque serán saciados. Felices los compasivos, porque
obtendrán misericordia. Felices los de corazón limpio,
porque ellos verán a Dios. Felices los que trabajan por la
paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios. Felices los que son perseguidos
por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Dichosos ustedes cuando por
causa mía los maldigan, los persigan y les levanten toda clase de calumnias. Alégrense y muéstrense
contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues
bien saben que así trataron a los profetas que hubo antes que ustedes. (Mt 5,3-12)
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Pero sólo aceptar el sufrimiento,
especialmente si es una injusticia, quizá no se sentiría bien... sería fácil
ofrecerle a Dios alguna enfermedad, falta de dinero, frustraciones, pero ¿qué acerca de los crímenes, ser presionados... recuerden
que hay algo que quizá no han hecho en un largo tiempo. Eso es oración. Pero la
oración hecha con fe... eso es, confianza. Tienen que decirle a Dios, que
confían en El... pídanle que los libre de este sufrimiento que los sigue
torturando, porque no fue Dios quien lo puso ahí.
Sí, no todo el sufrimiento viene
de Dios. De hecho, MUY POCOS de los eventos tristes en nuestra vida, si no es
que ninguno, fueron puestos por Dios. Aquellos sufrimientos que vienen de Dios,
se nos dan porque nos hemos alejado de El. Para llamarnos de regreso. Los otros
sufrimientos, son porque el diablo nos está tentando... "La tristeza
que viene de Dios lleva al arrepentimiento, y por él, a una salvación que no se
lamenta. Pero la tristeza de este mundo produce la muerte." (2 Cor ,10)
El diablo puso éste para que te
rebelaras contra Dios, y le echaras la culpa. Justo como lo que hizo con el
Santo Job.
Había en el país de Us un hombre que se llamaba Job; tenía 7 hijos y 3 hijas;
era muy rico... y el diablo le preguntó a Dios, si Job lo obedecía sólo porque
era muy rico y tenía una gran familia. Y entonces Satán le quitó a Job su
familia, sus terrenos, y hasta le dió una terrible
enfermedad. Sólo para ver cómo Job le echaría la culpa a Dios y le maldijera
por su sufrimiento... pero Job se mantuvo fiel, y no maldijo a Dios. Tuvo esta
tortura durante mucho tiempo. Después de eso, empezó a cuestionar la justicia
de Dios. Debatió con muchos sabios sobre por qué Dios lo había dejado sufrir
como eso. Pero grande era su sorpresa, cuando encontró la sabiduría de Dios en
un jovencito... que le hizo ver muchas cosas. ¿Quién se creía Job, para regañar
a Dios? Se dio cuenta que no había compartido sus propiedades con los pobres...
sólo había disfrutado sus riquezas y se había olvidado de los que estaban en
peor situación que el. El había, en un modo, olvidado a Dios. Porque no había
hecho nada por los demás. Job había permitido a la injusticia ser, en su pueblo
natal, sin mover un dedo. Había dejado al pobre ser pobre, al injusto, ser
injusto. Sólo se había preocupado de sí mismo, y de su familia. Había rezado
sólo por su familia, y había ignorado a aquellos que se seguían perdiendo por
culpa del demonio.
Y entonces, se arrepintió, y le
pidió perdón a Dios... y en esta humildad, Dios le devolvió la salud que había
perdido, además de una nueva familia, y sus propiedades fueron mucho más
valiosas de lo que eran antes de su prueba. Así, Dios recompensó a Job por su
paciencia y humildad. Porque Job admitió que no había sido justo, como decía
ser. Había sido un pecador, pero se arrepintió. Y eso es lo que cuenta.
Pero hay más. Dios no sólo no nos
abandona en nuestro dolor... Dios SI NOS AYUDA. Recuerden lo que Jesús dijo
sobre la oración. Si somos constantes en nuestra oración, Dios nos escuchará, y
librará del dolor que le pedimos. Pero además, Dios no dejará que el demonio
nos torture más allá de nuestra fuerza; porque Dios conoce nuestra voluntad y
nuestras debilidades. Muchas veces al pensar que las cosas no se pueden poner
peor, y se ponen peor... empezamos a perder nuestra esperanza. Pero entonces,
algo bueno pasa, y las cosas empiezan a mejorar... quién creen que les ayudó
esas veces? Ustedes mismos, sin ninguna ayuda? ¡Claro que no! Es Dios quien les ha ayudado. Pero
tristemente, cuando los malos tiempos vienen... ¿quién es el primero al que se
le echa la culpa? Dios! Y entonces nos vemos haciendo
lo mismo que los judíos que condenaron a Jesús. Lo enviaron a la cruz... sin
ningún pecado en El.
¡Pero eso no es todo! Si creen que
Dios sólo los ayudará físicamente, se olvidan de una cosa. Dios es Espíritu, y
Él Reina sobre todas las cosas espirituales. Y así, también nos puede dar
felicidad en medio de nuestro dolor; esperanza, en medio de nuestra
desesperación... ¿se acuerdan de lo que Jesús les dijo a Sus apóstoles? Les
dijo que les enviaría al Consolador. El Espíritu
Santo. Ahora, ¿Por qué creen que le llamó "El Consolador"? Dios nos
consuela en nuestras penas.
Hace algunos meses sufría de una
soledad terrible; mi almohada era la única cosa que podía abrazar; Me había
olvidado de la oración; yo rezaba a Dios para que recuperara a la persona que
había perdido, pero Dios sabía que eso no era bueno. Pero yo me había olvidado
de pedirle su consuelo, y seguía llorando por muchas noches por mi soledad. Por
fin, pensé rezar sobre mi tristeza. Al fin le pedí a Dios que me diera fuerzas
para sobreponerme a mi soledad. Y qué creen, en ESE mismo instante, me sentía feliz. Increíblemente feliz... tan feliz, que todo el
dolor que había sufrido, pareció que nunca había existido.
Y no sólo eso. Cuando algunas
semanas después, el demonio me hirió terriblemente, no diré cómo lo hizo, digamos
que fue una terrible herida emocional... recordé cómo la oración me ayudó, y
recé a Dios para que me mandara algo de consuelo... y desde esa noche que me
mantuve rezando, sentía una calidez... como cuando una madre abraza a su
bebé... las lágrimas se habían ido... y todos esos días que estaba en
sufrimiento, Dios estaba consolándome... para que pudiera resistir el dolor.
Y tú... ¿qué haces en tu dolor?
Buscas a tu MEJOR amigo, este amigo Celestial que siempre nos ayuda cuando se
lo pedimos? O sólo le echas la culpa y te alejas de
él, amargándote, como si tu sufrimiento no bastara?
Hace unos meses fui invitado por
unos amigos, a conocer a Cristo. Allí estaba, crucificado, en frente de todos
nosotros...
Y oí esta canción... pudiera
parecer que era un artista el que la estaba cantando, pero yo creo, que en realidad
era Jesús el que la estaba cantando... justo allí, en la cruz, mirándonos...
"Cuánto he esperado este
momento...
cuánto he esperado, que estuvieras aquí...
cuánto he esperado, que me hablaras...
cuánto he esperado, que vinieras a mí...
Yo
se bien lo que has vivido
Yo se bien cuánto has llorado
yo se bien, lo que has sufrido
pues de tu lado, no me he ido
Pues
nadie te ama, como yo...
pues nadie te ama, como yo...
Mira la cruz, ésa es mi más grande prueba
Pues nadie te ama, como yo...
Pues
nadie te ama, como yo...
pues nadie te ama, como yo...
Mira la cruz, fue por tí, fue porque te amo
pues nadie te ama...
Como
yo...
Yo
se bien lo que me dices
Aunque a veces no me hablas...
yo se bien lo que tu sientes
aunque nunca lo compartas...
Yo
a tu lado he caminado...
Junto a tí yo siempre he ido
aun a veces te he cargado
Yo he sido tu mejor amigo
Pues
nadie te ama, como yo...
pues nadie te ama, como yo...
Mira la cruz, ésa es mi más grande prueba
Pues nadie te ama, como yo...
Pues
nadie te ama, como yo...
pues nadie te ama, como yo...
Mira la cruz, fue por tí, fue porque te amo
pues nadie te ama...
Como
yo."
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