El Pecado
Por Ing. José Miguel Arráiz
Definición
El
Pecado lo definía San Agustín como “Toda palabra, acto o deseo contra la ley de Dios”
La
definición clásica de pecado es: “la trasgresión
voluntaria de la ley divina”
Trasgresión: es decir violación o desobediencia
Voluntaria: porque se trata no sólo de un acto puramente material, sino de una
acción formal, advertida y consentida
De la ley
divina: o sea, de cualquier ley obligatoria,
ya que todas reciben su fuerza de la ley eterna
Entendamos
que significa pecar
El
Sacerdote Jesuita Jorge Loring nos dice que el pecado
es “La gran estafa” y “La gran canallada”, y nos lo explica con dos ejemplos:
El Pecado “La gran
estafa”:
Un niño
de 6 años iba por la calle y se encontró un billete de 100 dólares, caminando
contento por el acontecimiento se lo mostró a otro niño de 10 y tuvo con él el
siguiente dialogo:
Niño de 6: “¡Mira lo que me he encontrado!”
Niño de 10: “¡Aleja ese billete de mi! ¿No
ves que está sucio? ¡No vale nada! ¡En cambio yo tengo
un sabroso y delicioso caramelo!”
Niño de 6: “¿no quieres cambiarme el
billete por tu caramelo?”
Niño de 10: “Bueno…, solo porque me haz
caído bien, te lo cambio”
El niño
de 6 años se va contento pensando: ¡Hay que ver, ese niño tan grande y tan tonto,
me ha cambiado un sucio pedazo de papel por un caramelo! ¡Lo que pasa es que
soy muy listo!
El niño
pequeño no sabe que con el billete de cien dólares hubiera podido comprar 1000
caramelos y que realmente ha sido
estafado. La verdad es que así somos nosotros cuando pecamos. Nadie puede
ganar pactando con el Diablo, ya que el diablo es ciertamente más inteligente
que nosotros, tiene inteligencia de ángel, y cualquiera que pacte con el, ¡pues
es estafado! El nos ofrece un caramelo (un disfrute pasajero) y nos quita lo
realmente valioso (la gracia de Dios). Al perder la gracia de Dios estamos
muertos espiritualmente, como lo dice la escritura:
“Pues el salario del pecado es
la muerte; pero el don gratuito de Dios, la vida eterna en Cristo Jesús
Señor nuestro.” Romanos 6,23
Morir
sin gracia de Dios nos lleva a la condenación, por eso debemos estar siempre
preparados, porque no sabemos cuando moriremos
“«Velad, pues, porque no sabéis
qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa
supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso,
también vosotros estad preparados, porque en el
momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre. «¿Quién
es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su
servidumbre para darles la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo
así. Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si el mal
siervo aquel se dice en su corazón: "Mi señor tarda", y se pone a
golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos, vendrá el señor de
aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le
señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de
dientes.” Mateo 24,42-51
El Pecado “La gran
canallada”:
Había
una vez un hombre rico que tenía una gran fortuna, y decidió confiársela a un
gran amigo para que la invirtiera en la bolsa de valores, cuando el amigo
recibió el dinero, en vez de invertirlo, compró un anillo de diamantes, se lo
regaló a la esposa de su amigo rico, la sedujo, la conquisto y se la quitó.
Aquí vemos un hombre que se ha comportado como gran un canalla,
ya que con lo mismo que ha recibido del amigo, le ha utilizado para ofenderle.
Pues la verdad así somos nosotros, ofendemos a Dios con los mismos tesoros que
Dios nos ha dado. A muchas mujeres Dios les da el don de la belleza y las vemos
posando en revistas pornográficas, a otros hombres les hace bien parecidos y
tienen tantas mujeres como puedan engañar, a otros hombres les da el don de la
inteligencia y les vemos realizando las más increíbles estafas. ¿No son esos
regalos que Dios nos ha dado? No nos damos cuenta que con el pecado, tomamos
esos regalos y los ponemos al servicio del peor enemigo de Dios, dando la
espalda a quien realmente nos los ha dado y nos ama, y poniéndonos del lado de
quien nos odia terriblemente y quiere la muerte para nosotros.
Tenemos
que estar muy concientes siempre de que realmente significa pecar, para que no
nos dejemos engañar de la ilusión que este representa.
El Pecado
nos hace esclavos
Cuando
pecamos, nos hacemos esclavos del pecado, Cristo nos lo explica de la siguiente
manera:
“Jesús les respondió: «En
verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo. Y el
esclavo no se queda en casa para siempre; mientras el hijo se queda para
siempre. Si, pues, el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres.” Juan
8,34-36
El libro
de imitación de Cristo dice:
“Resistiendo,
pues, a las pasiones y no doblegándose a su yugo como esclavo es como se haya
la verdadera paz del corazón” Imitación de Cristo LI, 6,7
“Y cuando más tardo y perezoso
es uno en oponerle resistencia, tanto más débil se va tornando cada día, y el
enemigo cobra mayores fuerzas contra él” Imitación de Cristo LI, 13,21
La
esclavitud del pecado destruye nuestra voluntad, y sino forjamos una voluntad
fuerte no podremos seguir a Cristo.
Cristo nos
exhorta a temer al pecado
“Y no temáis a los que matan el
cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a
la perdición alma y cuerpo en la gehenna.” Mateo
10,28
Por eso
dice el libro del Eclesiástico:
“Como de serpiente huye del
pecado, porque, si te acercas, te morderá. Dientes de león son sus dientes, que quitan la vida a los hombres.” Eclesiástico
21,2
Y Cristo nos pide que hagamos lo que sea
necesario para apartarnos de las ocasiones de pecar:
“Si, pues, tu ojo derecho te es
ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda
uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna.” Mateo 5,29-30
Con esta
hipérbole Cristo nos enseña que no es suficiente por tanto, proponernos no
pecar, sino proponernos decididamente a apartarnos de cualquier ocasión que nos
pueda llevar a pecar, si una amistad, un lugar determinado, un programa de
televisión o cualquier otra cosa nos puede llevar a pecar es necesario
apartarnos con voluntad de ellos.
¿Qué hacer
si ya hemos pecado?
Si hemos
cometido pecado grave debemos arrepentirnos de nuestro pecado, formar un
verdadero propósito de enmienda y acudir a un sacerdote para confesarnos. Los
sacerdotes recibieron de Cristo la autoridad de perdonar pecados:
“A quienes perdonéis los pecados, les quedan
perdonados; a quienes se los retengáis, les
quedan retenidos.»” Juan 20,23
Y en la
Biblia vemos los pecados deben confesarse:
“Confesaos, pues, mutuamente vuestros pecados y orad los unos por los otros, para que
seáis curados. La oración ferviente del justo tiene mucho poder.” Santiago 5,16
Ya desde
tiempos de Cristo los creyentes acudían a los apóstoles a confesar los pecados
“Muchos de los que habían creído
venían a confesar y declarar sus prácticas.” Hechos 19,18
Por
medio de este poder otorgado a los apóstoles y sus sucesores, Cristo les ha
confiado el ministerio de la reconciliación, y esto no es un invento de los
hombres sino que proviene de Dios:
“Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo
y nos confió el ministerio de la reconciliación.” 2 Corintios 5,18
Conclusión
El pecado es la desobediencia a
Dios, cuando pecamos no solo le ofendemos a Él y perdemos la gracia sino que
nos dañamos a nosotros mismos. Pecar siempre es una gran tontería de nuestra
parte y una canallada contra Dios, cometer pecado nos hace esclavos y débiles
de voluntad, por eso debemos temer al pecado, renunciar a él y apartarnos de
toda ocasión de pecar. Si ya hemos pecados debemos arrepentirnos de corazón,
hacer un firme propósito de enmienda y acudir al sacramento de la confesión.