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La Piñata Irrompible: El Papa Honorio y la Polémica Protestante

Por John Pacheco

Papa Honorio

Tradujo Beatriz Aparicio

Tomado de The Catholic Legate

Como parte de la fiesta de cumpleaños de mi hija el año que pasó, mi esposa y yo decidimos organizar, entre otros juegos divertidos, una ocasión donde todos los niños y niñas pequeños rompieran una Piñata rellena con dulces. Esperábamos que este juego particular durara solo 10 minutos o más, pero nos sorprendimos al descubrir que esta Piñata, a pesar de varios serios golpes, simplemente no se rompía. Después de 20 minutos de sostenida paliza, finalmente yo tuve que “ayudar en el proceso” insertando discretamente una incisión en un lugar que ocasionaría el deceso final de la pobre piñata.

Cuando empecé a reflexionar recientemente sobre la cuestión de la infalibilidad papal, no tardó mucho en fijarse en mi mente el pobre Papa Honorio, el más celebrado caso de supuesto error papal. Cuando reflexioné en los méritos del cargo en contra de este Papa, no podía dejar de esgrimir una sonrisa y comparar estos cargos con los golpes que la pobre Piñata de mi hija recibió el pasado cumpleaños. Pero en gran medida, ha sido la capacidad del Papa (de la infalibilidad papal en particular) y de la Piñata de resistir los golpes inflingidos sobre ellos sin concederles un premio. Entonces, en memoria de esa valiente y fuerte Piñata, me he esforzado en presentar una defensa concisa de la infalibilidad papal y como el Papa Honorio no la alteró.

Los eventos que encabezan la herejía Monotelita fueron típicos de aquellos que fueron enfrentados por la Iglesia Primitiva. Siendo desafiada con un número de controversias cristológicas durante ese tiempo, la Iglesia tuvo que protegerse de ser tirada y empujada en direcciones divergentes que incluso negaron la divinidad de su Señor y su humanidad. Tan pronto como aparecía una herejía, otra herejía pronto mostraba su feo rostro, algunas veces albergadas en aquellas que fueron rechazadas anteriormente. Esto, entonces, es el contexto que rodea la supuesta caída de Honorio y de la enseñanza de la Iglesia sobre infalibilidad papal.

El 431 d.C., el Concilio de Efesio tuvo que definir, al condenar la herejía de Nestorio, que nuestro Señor subsiste en una persona y no en dos, como lo había propuesto Nestorio. Más tarde en el Concilio de Calcedonia en el 451 d.C., en oposición a Eutyches y el Monofisitas, el Concilio declaró que Cristo tenía dos naturalezas (divina y humana) y no una sola naturaleza divina, como Eutyches había enseñado. De estas dos herejías saltó una tercera herejía: Monotelismo, la herejía que mantenía que solo había una voluntad en Cristo, la divina al punto que esa voluntad humana había sido absorbida totalmente dentro de la voluntad divina.

Los principales participantes de la herejía del Monotelismo y la supuesta capitulación del Papa Honorio y quiebre de la infalibilidad papal son:

Ciro, Patriarca de Alejandría, Sofronio, Patriarca de Jerusalén, Sergio, Patriarca de Constantinopla, Honorio, Obispo de Roma.

La formulación del error fue propuesto primero por el Patriarca de Alejandría quien propuso la fórmula de esta forma:

“Que este mismo único Cristo e Hijo, efectúa ambas acciones que le pertenecen como Dios, y aquellas que son humanas, por una, sola, operación teándrica”

Como resistencia a la formulación de Ciro, Sofronio escondió su ayuda y apoyó a Sergio a fin de ayudar a aplastar la fórmula herética. Sofronio no sabía (quien solo más tarde ascendió al Patriarcado de Jerusalén), que Sergio era un secreto Monotelita que apoyaba la formulación de Ciro. A fin de suprimir la disensión en aumento de la cuestión Monotelita, Sergio escribió a Honorio pero ocultó parte de la formulación que Ciro había propuesto. Sergio efectivamente defendió la formula de Ciro, pero solo lo hizo en relación a la palabra ‘una’ y convenientemente dejó fuera y suprimió la más vital expresión de la fórmula de Ciro que era la palabra “teándrica” (1)

Nota del traductor: en griego teándrica, es decir, divino Y humano

Después de dirigir su posición en lenguaje velado, Sergio no pidió una sentencia dogmática sobre esta cuestión, sino solo solicitó una sentencia de silencio para ser impuesta por el “bien de la Iglesia” a fin de terminar pesadas discusiones sobre las expresiones en pugna. Este hecho es confirmado por la respuesta de Honorio a Sergio:

“…tomando en cuenta la simplicidad del hombre y para evitar controversias, debemos, como ya lo había dicho, definir ni uno ni dos operaciones en la mediación entre Dios y el hombre” (2) [Non nos oportet unam aut duas op operaciones predicare”]

Hay algunas cosas dignas de mención en la acción de Sergio. Primero, él sabía bien que si hubiera comunicado su punto de vista herético claramente y sin engaño, se corría un alto riesgo de ser contradicho por el Papa. Segundo, el Papa pidió no definir nada sobre esta cuestión y sobre esa sola base, el rompimiento de la infalibilidad papal que es planteada a menudo es una controversia sin base. Tercero, el hecho de que Sergio pidió la intervención del Obispo de Roma para silenciar a toda la Iglesia sobre esa cuestión solo apoya fuertemente la sostenida opinión católica que la Sede Romana tenía la primacía sobre todas las otras Sedes.

El alegato que Honorio fue un Monotelita vino de este texto escrito a Sergio:

“Por qué admitimos una voluntad de nuestro Señor Jesucristo, porque evidentemente fue nuestra naturaleza y no el pecado en ella lo que fue asumido por la Divinidad, es decir, la naturaleza que fue creada sin pecado, no la naturaleza que fue viciada por el pecado” (15)

Ahora deténganse y reflexionen cuidadosamente estos textos. Honorio claramente no dice que Cristo posee solamente una voluntad, que concurre para ser divina. Más bien, Honorio señala que Cristo tiene solo una voluntad humana opuesta a dos voluntades humanas. Además, fíjense cómo Honorio está de acuerdo con Sergio y “admite una voluntad de nuestro Señor…” hasta este momento él discute solamente sobre los términos de la humanidad de Jesús.

Si hubieran dos voluntades humanas en Cristo habría un conflicto dentro de El, pero sabemos que no es el caso ya que la cristología trinitaria reivindica que el Hijo asumió la naturaleza humana que fue pura y libre de la profanación del pecado, como ésta era, por ejemplo, antes de la caída. Además, sabemos que la voluntad es una función de la naturaleza de la persona. Por lo tanto, como tenemos una naturaleza humana, solo tenemos una voluntad humana. Nuestro Señor, de otro lado, teniendo una naturaleza divina y una naturaleza humana tiene dos voluntades correspondientes.

Su segundo sucesor, Papa Juan IV (642), confirmó la intención de Honorio, señalando que el propósito de Honorio fue simplemente “negar voluntades contrarias [humanas] de mente y cuerpo” (5) Esto fue confirmado más tarde por Abbott John, quien fue escribano y el secretario de Honorio: “Dijimos que hay una voluntad en el Señor, no de su divinidad o humanidad, sino de su humanidad únicamente” (6). San Máximo “El Martillo”, Doctor de la Iglesia y Mártir también insistió que Honorio mantuvo solo una voluntad humana en Cristo no una voluntad en su totalidad. El escribió que los herejes “mienten contra la Sede Apostólica al reclamar que Honorio era uno con su causa” (7)

Además de, por lo tanto, eventualmente otorgar a Sergio su solicitud de silencio en la Iglesia, los comentarios de Honorio son muy interesantes efectivamente ya que ellos son, a decir la verdad, enteramente opuestos a la herejía Monotelita. Honorio escribió:

“Tú debes confesar, junto con nosotros, un Cristo nuestro Señor, operando en cada naturaleza, operación divina O humana” ]in uirisque naturas divina vel humana operantem]

La formula de Honorio es “directamente opuesta a la de Ciro, quien no había dicho, ‘operando acciones divina O humana’, distintamente y separadamente sino ‘operando acciones divina Y humana’, en conjunción y en una forma mezclada, por una, sola operación, que no era ni sencillamente humana ni sencillamente divina, sino siempre teándrica –esto es, compuesto de divino y humano. “Pero Sergio había defendido el artículo del acuerdo de Ciro en relación al uso de la palabra ‘una’ (en cuanto a la palabra ‘theandric’, Sergio prudentemente la había SUPRIMIDO EN SU SOLICITUD a Honorio!) (1)

Además, todos los siguientes Pontífices (Papa Servino (640), Papa Juan IV (640-642), Teodoro (642-649), Martin (649-653) hasta incluso Papa Agattho tácitamente defendió la posición doctrinal ortodoxa de Honorio y condenó el Monotelismo. De hecho, “en su carta al Emperador que fue leída en el Sexto Concilio Ecuménico, Papa Agattho (678-681) afirmó la infalibilidad de la sede apostólica y señaló que él y TODOS sus predecores, de esta manera incluye a Honorio, ‘nunca han dejado de exhortar y alertarlos (i.e. el Monotelitas) con muchas oraciones, que ellos, por lo menos por medio del silencio, desistieron del error herético del dogma” (8)

Uno puede notar inmediatamente del cuidado de Agaton para seleccionar el lenguaje de arriba comentando que, como mínimo, ningún Pontífice pronunció un error doctrinal. El dice que todos los Papas fueron doctrinalmente ortodoxos aun si alguno no ejerció la influencia que ellos poseen y en cambio “se mantuvo en silencio”.

“Los nombres de aquellos hombres cuyas doctrinas nosotros rechazamos son…Sergio…Ciro…Pyrrhus…Paul y Peter…y…Teodoro…todos aquellos a quienes el santo y tres veces bienaventurado Agaton, Papa de la Vieja Roma…rechazó, porque ellos son de mentalidad contraria a nuestra fe ortodoxa, todos aquellos quienes definimos habrían sido expulsados de la Santa Iglesia de Dios y anatemizado Honorio…porque por lo que encontramos escrito por él a Sergio, que desde todo punto de vista él siguió su punto de vista confirmando así su doctrina impía” (9)

De Nuevo, si uno lee cuidadosamente este texto un número de cosas vienen a la luz. Lo primero y más destacado, Honorio no es mencionado entre aquellos que son “de mentalidad contraria a nuestra fe ortodoxa”, que son, “Sergio, Ciro, Pyrrhus, Paul, Meter y Teodoro”. El puede compartir su castigo pero no la razón que lo ocasionó. Si el fuera un hereje y positivamente enseño la doctrina del Monotelismo, nuestros oponentes alguna explicación convincente por qué la deferencia mostrada a Honorio al no incluirlo en la lista de los que son “contrarios a la fe ortodoxa”. A menos que nuestros oponentes deseen apelar a la primacía del Obispo de Roma y el supremo oficio que el sostiene en la Iglesia como razón por la omisión de Honorio, las alternativas son pocas y bastantes escasas.

Segundo, qué fue lo que precisamente escribió Honorio a Sergio? Como ya cité arriba, Honorio defendió la posición ortodoxa de una voluntad humana de Cristo y que él estaba de acuerdo que el silencio debía ser impuesto en la Iglesia. Estos fueron esos escritos (y no algún pronunciamiento herético inventado) a los que el Concilio se está refiriendo cuando dice “por lo que encontramos escrito por él a Sergio” los que condenaban las acciones de Honorio en foro externo. En efecto, el Concilio está correctamente condenando a Honorio por la práctica dada pero no por una confirmación teológica de la herejía.

Tercero, hay dos comentarios más en el texto, ambos contenidos en la frase “[Honorio] siguió la opinión [de Sergio] confirmando sus doctrinas impías” La última frase “confirmando sus doctrinas impías”, no condena, por sí misma, a Honorio de herejía puesto que uno puede confirmar algo aun por medio del silencio (y, en este caso, negligencia) o por una enseñanza pronunciada. Por lo tanto, la clave de la frase depende de “siguió su opinión”. Si esta frase significa que Honorio creyó la herejía, entonces nuestra posición sería ciertamente herida. Sin embargo, si la frase en cuestión se refiere más bien a la solicitud disciplinaria de Sergio para imponer silencio en la Iglesia, entonces, la posición de nuestros oponentes se pone en entredicho. De hecho, mientras que es verdad que la versión en latín dice “sequi mentem ejus”, que es ambiguo, y puede significar cualquier opinión (i.e. ya sea siguiendo la doctrina herética de Sergio o siguiendo la solicitud de silencio de Sergio), el texto en Griego original, de donde sale la traducción al latín, sin ninguna ambigüedad, “siguió el consejo” (4)

Cuarto, las Actas del Concilio Laterano de 649 fueron dispersadas alrededor del Oriente y Occidente, y siguió la misma base del protocolo como el Sexto Consejo Ecuménico de Constantinopla y anatematizó a Sergio, Pyrrhus, y Paul, pero, como sostiene mi tesis, el nombre del Papa Honorio curiosamente está ausente de los anatemas. El Concilio afirmó que desde sus inicios del Monotelismo, ningún Romano Pontífice se había apartado de mantener la Fe Católica.

Papa Leon II (682-683) confirmó la condenación del Concilio y señaló:

“[Honorio] no iluminó esta sede apostólica con la doctrina de la tradición apostólica, sino le permitió a ella que estaba sin profanar ser contaminada por enseñanzas profanas” (10) (11)

"[Honorio] no extinguió la llama de la herejía como convenía a su autoridad apostólica, sino que por negligencia la azuzó" (11)

De nuevo, vemos que nuestra tesis se sostiene. La primera cita indica que el Papa “permitió” la contaminación de enseñanzas profanas, pero no la enseñó, mientras una segunda selección acusa a Honorio por acoger la herejía por “negligencia” –de nuevo, difícilmente desafía la definición de infalibilidad papal o aún la ortodoxia personal de Honorio.

Como ya lo había dado a entender arriba, mientras que hay realmente poco apoyo aquí para refutar la infalibilidad papal, debemos ser cuidadosos para apreciar que Honorio no fue un santo. De hecho, el fue un Papa negligente quien causó mucho daño a la Iglesia, y el Concilio está en lo correcto al condenar sus acciones.

“Está expresamente dicho, en las Actas, que Dios no puede soportar esa norma de silencio, “Et quomodo non indigneretur Deus qui blasphemebatur et non defendbatur” “Y como podría Dios sino estar indignado, quien fue blasfemado y NO defendido?” (13)

Por su negligencia, el Sexto Concilio Ecuménico (y el tercero) de Constantinopla (680-681) quemó las cartas de Honorio, lo llamó “hereje”, y lo anatematizó. Sus acciones fueron aprobadas por Papa Leo II y sus decisiones confirmadas de nuevo en los dos siguientes Concilios Ecuménicos.

El Concilio llamó a Honorio un hereje, pero debemos recordar que en la Iglesia Primitiva el término “hereje” podría tener dos significados: para aquellos que mantenían y pronunciaban el error formalmente y/o materialmente y para aquellos “que ni enseñaron ni mantuvieron el error por ellos mismos, sino que fueron cómplice de permitir la herejía, ya sea protegiéndola, favoreciéndola, o al no reprimirla” (14) Este último sentido de permitir la herejía ha sido entendido y “confirmado por varios ejemplos en la antigüedad” (12)

Este secundario “suave” sentido es posible para cualquier Papa como lo fue para Honorio. Un Papa puede efectivamente ser negligente en su oficio, pero esto necesariamente no significa que es culpable de impugnar un artículo de fe.

Hasta donde la definición de infalibilidad papal concierne, invocada en el Concilio Vaticano I de 1870, ésta permite a un Papa ser negligente en el trono Papal pero no, obviamente, pronunciar un error desde ahí.

El Concilio Vaticano I enseñó:

…nosotros enseñamos y definimos como dogma divinamente revelado que:

cuando el Romano Pontífice habla EX CATHEDRA, esto es, cuando

i) en ejercicio de su oficio como pastor y maestro de todos los Cristianos,

ii) en virtud de su suprema autoridad apostólica

iii) el define una doctrina concerniente a la fe y moral para ser sostenido por toda la Iglesia,

el posee, por la divina asistencia prometida a él en el bienaventurado Pedro, que esa infalibilidad que el divino Redentor deseó que su Iglesia gozara para definir doctrina concerniente a la fe y moral. Por lo tanto, tales definiciones del Romano Pontífice son de suyo, y no por el consentimiento de la Iglesia, irreformable.

(Vaticano I, Sobre la autoridad de la enseñanza infalible del Romano Pontífice, 4:9)

Cuando comparamos la definición de arriba de la infalibilidad papal con la declaración de Honorio que citamos anteriormente, podemos ver bastante claramente que la ruptura de la infalibilidad papal que supuestamente Honorio había causado es bastante ridícula:

“…teniendo en cuenta la simplicidad del hombre y para evitar controversias, debemos, como ya lo he dicho, definir ni uno ni dos operaciones en la mediación entre Dios y el hombre” (2) [Non nos oportet unam aut duas op operaciones predicare”]

nota del traductor: definir ni = no definir

En suma, no solo la infalibilidad papal no ha sido rota, sino que no hay prueba concreta que Honorio fue, de suyo, un formal o material hereje. De hecho, la evidencia apunta a la conclusión opuesta, aún si debe ser concedido que Honorio fue un Papa negligente. Al final, lo que esto significa es que nuestros críticos Protestantes deben mirar a otra parte porque esa esquiva Piñata los eludirá para siempre.

John Pacheco
The Catholic Legate
Noviembre 1, 2002

_________________________________________

Notas a pie de página:

(1) The Supposed Fall of Honorius and His Condemnation (JHR) American Catholic Quarterly Review, v.7, 1882, p.163

(2) Scripta dilectissimi filii quoted by William Shaw Kerr in A Handbook of the Papacy, 196)

(3) The Supposed Fall of Honorius and His Condemnation (JHR) American Catholic Quarterly Review, v.7, 1882, p.166

(4) The Supposed Fall of Honorius and His Condemnation (JHR) American Catholic Quarterly Review, v.7, 1882, p.166

(5) Apologia pro Honorio Papa, quoted by Joseph Costanzo, S.J., in The Historical Credibility of Hans Kung, p. 105

(6) The Supposed Fall of Honorius and His Condemnation (JHR) American Catholic Quarterly Review, v.7, 1882, p.164

(7) Ad Petrum illustrem, Catholic Encyclopedia, 1908

(8) Nicene and Post Nicene Fathers of the Chistian Church, Philip Schaff and Henry Wace, ed., p.328-339)

(9) Sermons XIII, NPNF, Vol. 14, p.343)

(10) Leonis II ad. Constantinum. Imp. as quoted in NPNF, Vol. 14, p.352

(11) Leonis II ad. Episcopos Hispaine in the Catholic Encyclopedia 7:455)

(12) Pope Honorius Before the Tribunal of Reason and History, Paul Bottala, S.J., p. 107

(13) Sermo Prosphonetics, Act.XVIII

(14) The Supposed Fall of Honorius and His Condemnation (JHR) American Catholic Quarterly Review, v.7, 1882, p.165

(15) Scripta fraternitatis vestrae quoted in the Catholic Encyclopedia, 7:453

(16) A History of the Councils of the Church, vol. 6 (Edinburgh: T&T Clark, 1896; AMS Reprint, 1972) Charles Joseph Hefele, 29.

(17)The Building of Christendom: A History of Christendom, vol.2 (Front Royal, Virginia: Christendom College Press, 1987), William H. Carrol, 253

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