Música Católica

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Martín Valverde

 

Martín Valverde

Martín Valverde

Corría la primavera de 1962 y cuenta Doña Mercedes que al saberse embarazada y en su situación de joven adolescente y soltera, decidió ir al único lugar donde podía encontrar paz y luz para su situación.

Entró a una Parroquia de los dominicos en San José, conocida en el barrio como “La Dolorosa” , se arrodilló delante del Santísimo Sacramento y le pidió su ayuda y su protección, le dijo a Dios: “Este niño que traigo en mi vientre es más tuyo que mío, te lo consagro desde ahora, sé Tú su Padre” ; a su izquierda estaba la imagen del primer Santo de América y Doña Mercedes agregó: “Si me regalas un varón le pondré el nombre de este Santo y lo dejaré bajo su protección” . Como supondrán bien se trataba de San Martín de Porres.

A Costa Rica le dicen la Suiza de América porque tiene unos paisajes y montañas preciosas; es un país lleno de paz y de fe, de música, de gente sencilla y, de entre ella salió Martín. Nació en San José la capital, el 19 de enero de 1963, en el hospital San Juan de Dios.

”El DonBos” como le dicen sus alumnos, vino a ser el seno familiar de Martín, su todo, su casa, su ser. Estudió once años en esa institución que hizo nacer en él el amor por María Auxiliadora y por los jóvenes. Ya Don Bosco decía que la Iglesia sin música era como un cuerpo sin alma, y fueron los salesianos los encargados de darle alma a la vocación que nacía en el corazón de Martín.

Primero fueron los coros para cantar las misas (que no eran pocas) en el colegio y fuera de él. Después nació la idea (muy a tiempo por cierto) de formar el primer grupo musical del Colegio, donde desarrollaría Martín sus primeros pero muy firmes pasos en el amor a la música y la comunicación.

El padre Juan Gamboa, (los que se acuerden de la historia de la canción “Cuando llegue a viejo”), fue el alma mater de la infancia de Martín y el padre Jorge Miranda, su promotor musical y padrino de confirmación, fue quien lo animó a seguir la carrera aún en contra de la opinión de la familia más cercana. Del 69 al 79 fue este vital período de formación.

En 1980 llegó la universidad y sus muy interesantes influencias; la Universidad de Costa Rica (UCR) y su conservatorio eran toda una variedad y Martín tenía que trabajar duro justamente en esto de la música para poder pagarse los estudios. La música lo era todo y más para él en este momento; mientras Dios estaba fuera de programa, eran conciertos, canciones de moda, bailes, serenatas y todo lo relacionado con este arte lo que centraba su mente y sus sueños.

En medio de esto, su hermana Grettel llegó un día a la casa de la familia Valverde con la noticia de que se había encontrado con el Señor Jesús en un campamento de jóvenes.

Martín no entendió esto y para su propia sorpresa la noticia de su hermana lo puso furioso pues había sido él quien había cantado en las misas, estudiado en un colegio católico y ¡Dios había elegido a su hermana menor para salvar al resto de la familia!.

El colmo en la vida de Martín fue cuando se le dio la noticia de que su mamá estaba desahuciada, con un cáncer en la matriz que se estaba expandiendo y que significaba dos meses de vida para ella.

Dios actuó con misericordia y con poder pues Doña Mercedes se sanó de aquel cáncer. Ésto, más la oración y terca evangelización de su hermana acercaron a Martín finalmente a los pies de Jesús un inolvidable 8 de Julio de 1981, fecha en la que volvería a nacer, en un campamento para jóvenes en las montañas de Heredia, en Costa Rica.

Su nueva etapa la desarrolla en el Movimiento Juventud Nueva, una entidad ecuménica que se especializa en los campamentos y la recreación juvenil; el trabajo es muy enriquecedor y proyecta la visión de compartir con jóvenes de otras denominaciones, reafirmando su identidad católica al mismo tiempo.

En estos días nace también Dynamis, grupo musical para la evangelización de los jóvenes, fundado por Martín. Un 17 de Octubre de 1981 en el Auditorio de la Clínica Carlos Durán, en San José, se da el primero de cientos de conciertos que Dios había pensado para este ministerio.

1984 es un año decisivo, Martín y Dynamis son invitados por el Sistema Integral de la Nueva Evangelización (SINE) a dar una serie de conciertos en el sur de la ciudad de México como apoyo a una misión evangelizadora. Un 2 de agosto, (día de la Virgen de los Ángeles, patrona de Costa Rica) toca suelo mexicano e inicia insospechadamente la preparación de la plataforma latinoamericana de su apostolado.

En 1986 Martín une su vida a Elizabeth, su alma gemela, esposa y principal colaboradora en todo el trabajo. Lizzy, como le decimos de cariño, se considera a sí misma una misionera de retaguardia y, sin embargo, en palabras del mismo Martín: “Nada, absolutamente nada, se hubiera podido alcanzar sin la participación vital de ella, en la oración y en estar ahí apoyando, no al artista o al predicador, sino a su esposo y mejor amigo”.

En octubre 30 de este mismo año, su hermana Grettel, la evangelizadora de Martín, se va al encuentro del Padre celestial. La semilla que ella sembró sigue dando frutos en abundancia y Martín dice estar seguro que su influencia allá en la comunión de los santos debe ser el detonante de su trabajo y ministerio. El dolor es grande, pero mayor es la certeza y la paz de la eternidad.

Las vivencias de estos primeros años en México purificaron y restauraron el alma de Martín, preparándolo para la misión que hoy realiza.

En 1989, después de un año en la ciudad de Tehuacán, Puebla, es invitado a Guadalajara a colaborar en el área juvenil del proyecto Evangelización 2000, lo que propicia su labor en el resto de América Latina. Permaneció un año en este servicio para después seguir por cuenta propia y al lado de su Arquidiócesis en Guadalajara.

En esta ciudad Martín y Lizzy fundan Dynamis, y en pequeños pero muy firmes pasos de fe se desarrolla la empresa de arte católico que hoy formamos una gran familia en el Señor en México y por toda América Latina.

La lista de eventos y de hechos sobresalientes es muy basta como para mencionarla, pero podemos decir que: Prácticamente toda América Latina hispana y portuguesa ha sido visitada para conciertos y eventos magnos, las zonas hispanas de USA, España e Italia nos hablan de más de medio millón de personas que anualmente han asistido a los conciertos.

Se han realizado más de 25 producciones, en audio y vídeo y en cuatro idiomas, además de trabajar en proyectos especiales por petición de la jerarquía de la Iglesia: Felipillo es Santo, con motivo del aniversario de su canonización; Juan Diego, el Águila que ama; Bella Dama para la estancia del Papa Juan Pablo II en enero del ‘99 en México; Lenguas de Fuego, para el Año del Espíritu Santo, como proyecto del Celam. El don que el Señor ha confiado a Martín ha tenido esos frutos en su proyección para la Gloria de Dios.

Martín Valverde convoca otros músicos evangelizadores de América para formar una Asociación llamada Red Magnificat que se funda en Chile el 12 de Octubre de 1998 (día de Nuestra Señora de Aparecida en Brasil). Incluye músicos de 13 países y tiene como objetivo pescar y trabajar para el Señor en Red, bajo el amparo de la Virgen de Guadalupe, Patrona de América.

Web de Martín Valverde

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