Respuesta completa en el debate sobre el purgatorio.

 

La paz de Dios sea contigo:

 

Querido hermano, me he llevado una “terrible” sorpresa cuando me he encontrado partes de un comentario que escribí sobre el purgatorio, debatidas por ti bajo el título:

 

 “Debatiendo la doctrina del purgatorio” 

 

Dices que te las ha pasado un hermano evangélico y que están sacadas de Internet (!). En primer lugar he de decirte que soy el autor del texto que comentas, es decir, la persona a la que te vas refiriendo en el texto como “nuestro amigo”,… lo único que puedo hacer para que me creas es mandarte el artículo inicial que escribí, pero de todo corazón te digo que soy el autor. Por otra parte, no comprendo cómo ha llegado mi texto a Internet, ya que sólo publiqué parte de éste en el foro atrio.org, y el resto, en el momento en que lo escribí, no tenía los datos que tengo ahora y ando buscando tiempo para meterme a retocarlo.

 

Me gustaría que me dijeras cómo te ha llegado, o quién te lo ha pasado, a fin simplemente de ponerme en contacto con él con objeto de averiguar cómo consiguió el texto si no lo publiqué en ningún foro, al menos que yo sepa (?).

 

Dicho esto, sobre tu comentario tengo que hacerte saber hermano que me dais “miedo”. Miedo simplemente de hablar con vosotros pues lo que he leído en algunos de vuestros artículos como “Debate real sobre el purgatorio”, “El purgatorio invento de la iglesia católica”, o al que hago referencia sobre mi artículo, es de lo más alejado a la fe cristiana (tal y como yo la entiendo) que he encontrado.

 

Hermanos en Cristo, tenéis una visión de Dios terrible, he de reconocer que yo me moriría teniendo esa visión, o mejor dicho me haría ateo, o de cualquier otra religión pues en lo que reside mi convicción de que la fe cristiana (en Cristo) es la verdad se habría desplomado. Si por mí fuera no os contestaría nada, allá vosotros, pero mi conciencia me impide callarme y más cuando el protagonista de la tribulación es la utilización de un artículo que yo he escrito con el único objetivo de hacer un bien; y tal vez porque todavía queda en mí la quizá inocente esperanza de joven soñador de que cambiéis de idea (2 Tim 2,25).

 

Dicho esto, sobre tu comentario, podría escribirte un montón de cosas con las que no estoy de acuerdo, o simplemente, mal que te pese, no son verdad. Lo cierto es que no tengo tiempo, y te pido disculpas por ello, aunque te cueste creerlo soy joven y estudiante, y la universidad me ocupa casi todo mi tiempo. Aparte estoy bastante cansado de intentar exponer los inconvenientes de la doctrina del purgatorio, puede en parte por el hecho de que al hacerlo en la que creía mi parroquia, me han obligado a salir de ella para no escandalizar. Así que intentaré resumir.

 

Ante todo debo decirte que NO SOY PROTESTANTE, nací en el seno de la Iglesia Católica (=Universal) y aquí me quedo a no ser que se me eche. Ahora bien, no soy un borrego que dice amén a todo lo de la (jerarquía de la) Iglesia, ante todo soy científico (al menos de carrera) y Dios me dio, como a todo ser humano, la facultad de razonar y argumentar con sentido común, al menos, y así deseo cambiar la Iglesia (como muchos cristianos) pero desde dentro, con una crítica constructiva. Que resulta que los hermanos protestantes se sienten identificados con alguna de mis ideas, muy bien, me da ánimos pensar que hago más entonces por la unificación de la Iglesia que ciertos sectores católicos. De todas maneras ya que me acusas mucho de mi visión “protestante” incluso en las fuentes donde he consultado, intentaré usar sólo fuentes, ya no católicas, sino lo más acérrimas a la doctrina oficial para que no desconfíes.

 

La visión global, hermano, es que no analizas mi comentario en general (no sé si no te llegó entero), sino que te has servido de alguno de sus argumentos “en contra” de textos bíblicos, y de mi brevísima introducción histórica; para ratificar más o menos hábilmente tu idea, la cual respeto, si bien no puedo compartir. Creo que lo justo en tu caso hubiera sido haber publicado mi comentario entero y luego haberlo rebatido, en fin.

 

SOBRE LAS REFERENCIAS HISTORICAS

 

La referencia al purgatorio más antigua: te contesto lo mismo que contesté a tu compañero “Luis Fernando” en el foro al que antes aludía:

 

 “La respuesta a ‘mi’ pregunta ‘¿Cuándo surge entonces la idea del purgatorio en la IGLESIA?’ es correcta y clara: el MAGISTERIO de la IGLESIA no se pronunció de un modo directo hasta el PAPA Gregorio Magno, y posteriormente en los concilios de Lyon, Florencia y Trento. Referencias fuera del MAGISTERIO de la IGLESIA, más o menos ambiguas, más o menos directas…, hay a ‘patadas’; no sólo por parte de pensadores cristianos, sino también dentro de escritos apócrifos y en el ‘paganismo’ (Grecia Clásica, por ejemplo). Por tanto se pueden encontrar referencias de esta índole medianamente “bien localizadas” en el tiempo incluso antes de Cristo.”

 

De todas maneras, ya fui bastante cuidadoso en su día ya que cuando cito a San Gregorio dejo bien claro que pudiera haber otras más antiguas: “La referencia directa más antigua que (YO) he encontrado acerca del purgatorio…”. Ahora bien, de índole magisterial, una referencia DIRECTA anterior a esta yo no he encontrado.

 

Por otra parte, te digo, hermano, que apenas me interesan ese tipo de referencias antiguas que me das. En primer lugar porque científicamente hablando, a medida que nos vamos alejando en el tiempo la imprecisión en la datación de un objeto cualquiera en general aumenta, no sólo por problemas intrínsecos a los métodos de datación, sino por los deslices en calendarios y determinaciones del año “1” que ha ido modificando la historia. Es decir, pudiéramos hablar de algunas referencias en trono al año 550 ± 100;  en cualquier caso, quedémonos en que la doctrina parece ser que no se hizo oficial hasta los concilios de Lyon, Florencia y Trento, como digo. Además, es impensable que fuera una idea totalmente reconocida en la Iglesia hasta después del cisma (pues eso…en torno al año 1000) ya que en los hermanos de la iglesia ortodoxa nunca existió. Y no puedes negarme que alguna influencia del paganismo (en tiempos bastante antiguos: Grecia clásica, etc…) tiene toda la pinta de tener, debido a las similitudes; científicamente es razonable afirmar que así es. Por si andas dudando, mira por ejemplo una frase “al azar” sobre el asunto: “los intentos alejandrinos se habían caracterizado por la síntesis entre el pensamiento griego y el bíblico”, en la pag. 212, del libro J. Ratzinger, Escatología, Herder, Barcelona, 1992.

 

Creo que es patente que me interesaba poco los detalles históricos, si no me hubiera parado en analizar temas como el “negocio de las indulgencias” o las “apariciones de Fátima”, entre otros muchos. Sobre la historia ya hay libros, por ejemplo, “Jacques Le Goff, El Nacimiento del Purgatorio, Taurus, Madrid, 1981”.

 

En cuanto a San Agustín, yo no digo que no creyera en el Purgatorio, (al igual que tus textos tampoco dejan totalmente claro que así fuera) sino que condenó una idea muy parecida. Todos tus argumentos van más en la línea de la oración por los difuntos (referencia indirecta) que por el Purgatorio (referencia directa): dos ideas estrechamente unidas pero no iguales.

 

SOBRE LOS ARGUMENTOS BÍBLICOS

 

Vamos a empezar por el final, en tu conclusión dices: “Como podemos ver la doctrina del purgatorio si tiene fundamento bíblico y bastante sólido”. ¡Anda!, ¿pero cómo puedes decir eso?, si te has pasado a mi bando, yo te creía de los que creían que el Papa no puede equivocarse en cuestiones de doctrina; pues que sepas que este Papa Benedicto XVI en su libro de escatología (ya citado) piensa distinto que tú. Se desprende de toda la obra la opinión de que los argumentos bíblicos no son lo suficientemente claros a este respecto; a la hora de la verdad, cuando llega el momento de tratar el problema directamente, es curioso que sólo cite dos textos, el de Mac 12, 43s y el de 1 Cor 3, 10. Y más “curioso” o mejor dicho más “sensato” es que respecto del primero (pag 206), descarte Ratzinger cualquier alusión a una “purificación” de los difuntos, simplemente que: “el autor alaba ese modo de proceder como expresión de la fe en la resurrección de los muertos”; y respecto de la cita de Corintios parece aceptar la interpretación de J. Gnilka (Gnilka ha demostrado que…(pag 207)) de que “el fuego purificador” es Jesús mismo que viene, excluyendo toda explicación en el sentido de purgatorio; no obstante, como punto de partida a su razonamiento Ratzinger utiliza una sutileza de este ARGUMENTO, lo cual no deja de ser eso, la sutileza de un argumento, puedes leerla. En cualquier caso es encomiable (al menos por mi parte) que el hoy Papa no caiga en hacer exégesis estéril buscando lo que no se dice, es más razonable por su parte utilizar argumentos más filosóficos: “Cualquiera que mire al hombre de un modo un poco realista, se dará cuenta de la necesidad de tal acontecimiento” (pag 214); aunque creo que este tipo de razonamientos, hermano, no te gustan mucho y prefieres la exégesis….Pues venga, hablemos de exégesis:

 

Aquí hay muchísimo que decir. De verdad, hermano, que no sé que clase de exégesis te han enseñado; PARECE que fuera sólo la literal, que es totalmente errónea casi siempre. No quiero pensar que todavía crees que Jesús estuvo en realidad 40 días en el desierto donde fue acompañado del Diablo que le tentaba, y también por alguien que “cubría el reportaje”, o que de María Magdalena echó 7 demonios nada más y nada menos, uno por uno los fue exorcizando, en fin…

 

En cuanto a tus acusaciones de interpretaciones protestantes te digo que no he utilizado ni un solo libro de exégesis protestante (no por nada, sino porque no tengo ninguno), todos son católicos; de biblistas muy reconocidos como J. Mateos o L.A. Schökel, y biblias como el Nuevo Testamente Griego de Merk, la Biblia de Casa de la Biblia, La Biblia de Jerusalén, La Nueva Biblia Española, y el Nuevo Testamento de Nacar-Colunga. Todos católicos.

 

Precisamente los textos bíblicos que cito son los que expone textualmente el Nuevo Testamento (con censura eclesiástica) de Nacar-Colunga en su duodécima edición para defender la necesidad del purgatorio, en su vocabulario final.

 

Ahora bien esto ya “clama el cielo”, ¿pero cómo puedes echarme en cara que digo que: “Aunque Jesús dijo que…, lo que quiso decir es realmente que… fundamentado en que a mi me parece que…”? PERO SI ESE EL FUNDAMENTO DE LA EXÉGESIS, o ¿qué entiendes tu por exégesis? acabas de tirar por la borda toda esta disciplina. Si bien, la frase correcta no es la que me has puesto, sino esta otra: “aunque parece que Jesús de a entender por medio de cierta traducción de no sé qué códice basado en el escrito de un evangelista que…, la interpretación más cercana a la verdad teniendo en cuenta rasgos GLOBALES de la obra, el desconocimiento de la situación particular en la que fue escrita y la falta de ‘fixismo’ entre traducciones de lenguas con 2000 años de diferencia, es razonable pensar que sea…”. De echo, la exégesis no es una ciencia determinista, hay puntos en común pero también hay bases e interpretaciones distintas dentro del mismo catolicismo (bucea por algunos comentarios evangélicos de cualquier editorial católica), no hace falta irse a los protestantes, y esa falta de exactitud en cierta manera la hace bonita. Pero volviendo a lo nuestro; es más, yo te podría acusar igualmente, tú mismo caes en tu acusación en tus interpretaciones, ajustándolas para que “no estén en contra” de otros textos bíblicos; si no hiciéramos esto, el Nuevo Testamento sería un cúmulo de contradicciones. Además si se hace científicamente en escritos históricos, cuando no en escritos filosóficos o teológicos, ¿o es que no sabías que el Nuevo Testamento no es una narración histórica?.

 

Sobre Mateo 12,32

 

Lo primero que te digo es que: ¿por qué no citas cuando analizas mi primer texto todo mi comentario?. Me dices: “Nos encontramos aquí que nuestro hermano nos trata de hacer creer que aunque Jesús dijo que el pecado contra el Espíritu Santo no sería perdonado “ni en esta vida ni en la siguiente”, lo que solamente quiso decir es que no sería perdonado ‘ni ahora ni nunca’”. ¡HERMANO….!, si no aceptas la expresión por oposición de contarios aquí, ¿por qué la Iglesia si la acepta en el caso de la samaritana y Jesús en el evangelio de Juan?:; la traducción literal más o menos sería algo así (Biblia de Jerusalén, Nacar-Colunga): (Jn 4, 21)

 

 “Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén, adorareis al Padre”  

 

Y la casa de la Biblia traduce (con muy buen criterio):

 

 “Créeme, mujer, está llegando al hora, mejor dicho, ha llegado ya, en que para dar culto al Padre, no tendréis que subir a este monte ni ir a Jerusalén.”

 

¿Te das cuenta?, es evidente que la alusión a la totalidad por contrarios Samaría-Jerusalén, no se expone que en concreto ni en este monte (Samaría) ni en Jerusalén (el Templo) se adorará al Padre, sino que ni en el monte de Samaría, ni en el templo de Jerusalén (contrarios), ni en cualquier lugar “santo” (totalidad) se adorará al Padre.

 

Pues igual con la frase “ni en esta vida ni en la siguiente”:

 

“ni ahora + ni después = nunca”

 

Y no me des la vuelta al argumento del PARALELO de Marcos, habiendo varias interpretaciones a esta frase, y encima en el texto paralelo se hace alusión a una de ellas, tienes que reconocerme que científicamente es lo más probable como interpretación (y más si como parece los dos textos vienen de la misma fuente: el Documento Q), y en este sentido Marcos no da lugar a la interpretación literal, “el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás” (Mc 3, 29); jamás=nunca, ¿convencido?.

 

En cualquier caso, creo que en mi artículo quedaba claro que yo ni siquiera niego el perdón después de la muerte, yo niego ese perdón del purgatorio, y desde luego su “fundamento” en citas como ésta.

 

Sobre 1 Co 3, 10-15

 

Del comentario a Corintios, por enésima vez: el texto no es el de una Biblia protestante: sino el de la Nueva Biblia Española de Mateos-Schökel editada por Cristiandad; te animo a leerlo. Así que TODOS tus argumentos sobre mi “interesada” traducción te conmino a que se los hagas a los dos grandes biblistas traductores de la obra; pero será difícil porque los dos murieron ya, puedes escribir a alguno de sus colaboradores…, Por cierto, la casa de la Biblia mira por donde también traduce “como quien escapa de un incendio”…

 

Aparte de la exégesis que propones, alguna “muy de hechos consumados”, si tu teoría es que San Pablo se refiere al Juicio Final, mi mismo artículo te contesta:

 

“si con este "quemazón" (o “fuego”, llámalo como quieras, da igual) San Pablo se está refiriendo al purgatorio, si está hablando del juicio final (esto, es visión apocalíptica en plan Mt 25,31s), ¿dónde se ha dejado el infierno? ¿Es que no contemplaba la posibilidad de una pena eterna?” 

 

Esto no te paras a pensarlo, y yo lo comprendo (como dices tú), es altamente improbable que hable del juicio final sin citar (puede que no textualmente por supuesto) el cielo y el infierno (cómo Jesús hizo al hablar en general del juicio final en Mt 25, 31-46), aquí solo se habla del “éxito” y de “castigo (hablando bajo tu interpretación) temporal”.Tu visión de este juicio final de San Pablo no es ya que no sea católica, es incompleta.

 

Tienes que tener en cuenta que una cosa son juicios de obras (algo que ocurre en la vida cotidiana) o otra el juicio sobre el propio individuo (sólo Dios lo hará), ¡ojo! por los dos se pude recibir “recompensa (sactisfacción) ‘eterna’” (!). Después de contrastar lo que me dices, con los argumentos que te digo, y volver a leer el texto completo, francamente sigo pensando que San Pablo se refiere a un juicio sobre la obra de apostolado. Fíjate que pudiera rebatirte con la interpretación de J. Gnilka a la que te hacía alusión como la cual el actual Papa consideraba buena, y que también desvincula totalmente el pasaje con el Purgatorio, y “allá te las entiendas con ellos”; sin embargo, sinceramente creo que la más acertada es la de antes.

 

Sobre 1 Jn 5,16 y Ap 21, 27

 

En tu interpretación del Ap y de Jn, tu exégesis de Mt 5, 22 es alucinante; la verdad no sé como a los acérrimos a Roma se os ocurren estas cosas, simplemente porque traduces de un modo escrupulosamente literal. Ahora hermano…, pudiera aceptar que Jesús da a entender que hay pecados más “graves” que otros…, pero la identificación éstos con “castigos reales concretos”: “reo ante el tribunal”, “reo ante el Sanedrín” y “reo de la gehenna de fuegoes un auténtico disparate. Jesús está hablando en términos judaicos simplemente; no se pueden extrapolar extrayéndolos de su contexto, si no fuera así te preguntaría yo hoy día ¿qué es el tribunal?, ¿Qué es el Sanedrín (¿consejo de ancianos?)?, ¿Qué es la gehenna?, aunque parece que esto último es lo único que tienes claro. –No, la auténtica idea que sale de este texto y de los circundantes es que la Ley judaica ya no vale, hay algo nuevo que va más allá y era lo que en un principio le daba su sentido. No comparto (como dices tú que hacen los protestantes) que el más mínimo pecado conduzca al infiero, pero tampoco la doctrina del purgatorio. Para mí sólo hay un pecado, el actuar a conciencia y por sistema en contra del amor tal y como nos lo enseña Cristo, eso creo que sí conduce a la muerte definitiva (1 Jn 3, 14-15), lo demás francamente creo que no (1 Jn 5, 17).

 

De tu interpretación del texto del Apocalipsis es que falla el “fondo” y en tu afán de justificar lo que piensas, hermano, vas demasiado lejos como ahora te diré. De que los que se adhieren a Jesús es cierto en parte están limpios, nada de eso, es cierto en todo, eso sí que es PALABRA DE JESÚS, indiscutible. Ahora bien, ¿qué es adherirse a Jesús?, ¿es algo discreto?. Es decir, ¿podemos decir en un instante determinado por una situación u obra ¡ya me he adherido a Jesús!?, -¡nunca!. En primer lugar te equivocas al identificar la adhesión a Jesús con el hecho del bautismo, el verdadero sentido de adherirse a Jesús no es ese, sino hacerse hijo de Dios comprometiéndose a obrar como él (Jn 5, 19-20 o la misma idea con los Judíos y Abraham en Jn 8, 39), es decir, adherirse a Jesús es “estar con” Jesús, y eso es algo “continuo”(no discreto) durante toda nuestra vida, no cabe llamarlo proceso, pues proceso requiere evolución y no casa con “estar con” o “no estar con”; sino un modo de vida, a modelo de Jesús por estar con él. No implica ir ganando nada como dices: “Aquí Dios no solo nos ve santos sino que llegamos a ser santos como él es santo”.  Y esto incluso es ir demasiado lejos, pues si la santidad fuera eso que dices nadie sería santo, pues nadie es Santo como Dios.

 

Que duda cabe que en ese continuo de nuestra vida los que hemos dicho sí al mensaje de Jesús podemos equivocarnos y desviarnos, evidentemente. Pero si de corazón dijimos SÍ, eso no implica perder adhesión sino más bien justificarla (Pedro me amas…(Jn 21, 15s)), y puesto que la adhesión es la base para llamarnos hijos de Dios (Jn 1, 11-12), ¡Alegría!, ¡Pues somos limpios como lo eran los apóstoles (Jn 13, 10)! a pesar de sus equivocaciones.

 

Sobre Mac 12, 43-46

 

Querido hermano, el Antiguo Testameno no puede ser fuente de doctrina para un cristiano, sino ¿para qué Cristo?, así de simple, lo es para un judío, pero no para un seguidor de Jesús de Nazaret. Me echas en cara que

 

“Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para argüir, para corregir y para educar en la justicia;” 2 Timoteo 3,16

 

Esto es tanto como no decir nada, pues te pregunto yo ¿de que forma es útil para enseñar, para argüir, para corregir y para educar en la justicia?, -pues depende de que escritura se trate. Fíjate que yo niego lo que le dice Pablo a Timoteo, ni niego que el Antiguo Testamento no sea útil para un cristiano; niego que sea una fuente doctrinal, pues está redactado todo en términos “pueriles”: una salvación ganada cumpliendo leyes, y para Cristo ya “no hay Ley, hay Hombre”. Es evidente que Jesús cargó contra muchas doctrinas que están reflejadas en el Antiguo Testamento, esto es así, y no hay nada que hacer.

 

Afirmar que el texto de Mac 12, 43-46 hace referencia al purgatorio no es sólo estar en contra de la opinión del actual Papa (como dije antes) si no que es una alusión “de fe”, no hay nada serio para justificarlo. Igual de válida que esta interpretación en el sentido contrario hay varias dentro del mismo AT:

 

“No nos trata según nuestros pecados, ni nos paga conforme a nuestras culpas”

(Sal 103 (102), 10).

 

 O del profeta Isaías;

 

“Yo era quien por mi cuenta borraba tus crímenes y no me acordaba de tus pecados” (Is 43, 25)

 

Ahora bien, ¿Cómo hay que entender este texto?, pues esta vez estoy totalmente de acuerdo con nuestro Papa, en su sentido simbólico y profético (como decía en mi artículo): “el autor alaba la fe en la resurrección” (¡punto!).

 

Aunque no quiero abrir otro foro de debate, cabe la pregunta de quién decide que escritura está inspirada por Dios; esto parece asumido pero es un punto delicado y te pondré un ejemplo muy discutido que ya se me presentó para estudiar hace algún tiempo. La famosa “frasecita” sobre la mujer en 1 Cor 33b-36, es una clara glosa posterior a la carta de San Pablo, incluida por algún “listillo” hacia el siglo II. El porqué de esto viene dado por el estilo y por el estudio de los códices. Una pequeña explicación la tienes en el libro (de autor católico como nosotros…), S. Vidal, Las cartas originales de Pablo, Trotta, Madrid, 1996, págs:214-215. Esta identificación errónea como enseñanza de Pablo, vuelve a poner en cuestión la validez canónica de la frase, y por tanto de si es o no escritura inspirada por Dios.

 

Sobre otras citas y argumentos que me das

 

Me expones varias referencias bíblicas más Hebreos 12,14,  Lucas 12,47-48,  Lucas 12,58-59, Mateo 5,22, Marcos 5,25-26. Lo cierto es que jamás conté con ellas porque es que la exégesis que me das me deja atónito, mira que he buscado en autores y no encuentro ninguna interpretación seria que coincida con tu punto de vista. Ahora bien, si estamos en el plan de aprovechar cualquier tipo de cita para buscarle las cosquillas hasta relacionarla con el purgatorio puedo hacer yo lo mismo en contra, como ya te he mostrado en el párrafo anterior, pero aparte de ser una pérdida de tiempo, no es eficaz (!), y si te comento estas y te propuse las dos anteriores del Antiguo Testamento es para reafirmar esta idea e intentar mostrar a la “locura” que se llega con este método.

 

-   Sobre Mateo 5,22 ya hemos hablado.

 

-       Sobre Heb 12,14: “Fomentad la paz con todos y la santidad, sin la cual ninguno verá al Señor”; -¿y qué? No entiendo que tiene que ver esto con el Purgatorio, supongo que me lo dices (porque ya te conozco) aludiendo únicamente al término “santidad”, pero esta misma idea está discutida en el apartado del Ap 21,27 (santidad=pureza). Pero ¡ojo! el “fondo” de la frase de la carta no recae en el término “santidad”; en este sentido, la traducción de la Nueva Biblia Española es menos ambigua: “Esmeraos en tener paz con todos y en vivir consagrados, si lo cual nadie verá al Señor”: el fondo de la frase está en la reciprocidad: actitud hacia los demás, la paz; y actitud consigo mismo, la del consagrado a Dios (santidad).

 

-       Sobre Lc 12,47-48: vuelves a sacar de contexto términos judíos. Es cierto que parece notable la dureza del lenguaje de Jesús con los discípulos, los doce, (que era a los que se dirigía (cf. 41)), aunque no es la única vez que lo hizo (por ejemplo: Mt 16, 23), se expresa así el profundo deseo de Jesús de dejarles claro que no van a tener ningún privilegio sobre los demás, y debido a su todavía ideología autoritaria judía corresponde el Señor con lenguaje propio de esclavos (siervo y vapuleo en tu traducción), la casa de la Biblia traduce como “El criado que conoce la voluntad de su señor, pero no está preparado o no hace lo que él quiere, recibirá un castigo muy severo. En cambio, el que sin conocer esa voluntad hace cosas reprobables, recibirá un castigo menor. A quien se le dio mucho, se le podrá exigir mucho, y a quien se le confió mucho, se le podrá pedir más”. Vamos a ver si lo pongo claro, de verdad que más claro no se me ocurre, como hay que interpretar el texto (como TODOS), en su contexto:

 

“castigo muy severo”® en ese contexto propio de esclavos significa ® actitud muy mala

“castigo menos severo”® en ese contexto propio de esclavos significa ® actitud menos mala

 

¿Qué pasa con tu interpretación? Pues que me sacas los términos fuera de contexto, “¡es que es de cajón!”: En el contexto buscado por el Señor, toda la frase quiere decir que la responsabilidad ante Dios va acorde con los dones recibidos; esta es la respuesta que contesta con rotundidad la frase de Pedro en el versículo 41 por la cual se entabla en diálogo, y aparece bien clarita como corolario al final de la cita.

Párate un momento a pensar, ¿Cuántas frases nuestras de hoy en día son disparates literales, pero tienen otro significado en ciertos contextos? Hermano, sacar de contexto las expresiones bíblicas no es que sea científicamente erróneo (que lo es), es que tiene un nombre: “fundamentalismo”, y porque este debate es de ahora, en el principio del “tercer milenio”; unos siglos antes te estaría intentando convencer ni más ni menos de que la creación no fue la del Génesis literal, y que la tierra gira alrededor del Sol,…, todo ello originado por sacar de su contexto expresiones bíblicas. ¿Pero cómo puedes pensar de verdad en castigos en plan de azotes?¿pero que te imaginas, que Dios tiene un “tipo” en plan verdugo encargado de dar los azotes estipulados? ¡¡pero si fue a Cristo a quién azotaron y él los estaba perdonando!!, de verdad que no puedo entenderlo…

 

-   Sobre Mc 5,25-26 no entiendo nada: “Una mujer que, padecía hemorragias desde hacía doce años”, (?) creo que te has confundido y me querías dar el paralelo de la cita anterior de Lucas, Mc 4,25-26.

 

-   Sobre Lc 12, 58-59. ¡Qué equivocado estás, pensando en el juicio de Dios utilizado argumentos como estos (o los del paralelo en Mateo)!: “Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.” ; esto no hace referencia NI DE BROMA al juicio de Dios. Pero en vez de discutírtelo, ahora tus “armas” se vuelven en contra tuya, pues te voy a contestar con TUS términos: “El problema de esta hipótesis es que no tiene consonancia con muchas otras enseñanzas de Jesús”, ¿y sabes con que enseñanza no concuerda tu hipótesis y además de un modo tajante?: Mt 18,23-33:

 

Porque con el reino de los cielos, sucede lo que con aquel rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al comenzar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer y a sus hijos, y todo cuanto tenía, para pagar la deuda. El siervo se echó a sus pies suplicando: “¡Ten paciencia conmigo, que te lo pagaré todo!”. El señor tuvo compasión de aquél siervo lo dejó libre y le perdonó la deuda. Nada más salir, aquel siervo encontró a un compañero suyo que le debía cien denarios; lo agarró y le apretaba el cuello, diciendo: “¡Paga lo que me debes!”. El compañero se echó a sus pies, suplicándole: “¡Ten paciencia conmigo y te pagaré!”. Pero él no accedió, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda. Al verlo sus compañeros se disgustaron mucho y fueron a contar a su señor todo lo ocurrido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: “Siervo malvado, yo te perdoné aquella deuda entera, porque me lo suplicaste. ¿no debías haber tenido compasión de tu compañero, como yo la tuve de ti?…

Según tu interpretación de Lc 12,58-5, el siervo y el señor se intercambian los papeles; es el Señor, según tú, quien te manda a la cárcel hasta que (dices textualmente) “hayas pagado el último céntimo”, -¡No!, no es así, basta reconocernos pecadores, y pedir perdón de corazón para que nos deje libres (¡sin tener que ir a ningún lado!) y sin deuda alguna, ¡¿acaso esperabas menos de Padre tan Bueno?!. Ahora bien, imagino que pensarás en irte al texto para darle una interpretación que se acomode a tu hipótesis de Lc 12, ¡¿porqué me pones entonces problema por irme yo a Lc 12 (que es un texto mucho menos claro) y buscarle otra interpretación que encaje con ésta?!, no eres coherente hermano contigo mismo. Tu argumentación cae en lo mismo que me acusas a mí, en encajar la escritura a tu forma de pensar; la diferencia que puede dar justicia a una posición es que no siendo yo el que te lo echa en cara, tú sí lo haces conmigo.

 

 

Por otra parte, me echas en cara que no conozco bien la doctrina oficial del purgatorio:“Aquí noto una grave falta de entendimiento de parte del autor de la doctrina del purgatorio”, –no, hermano, eres tú y los demás que creéis en él, los que parece que no entendéis ni lo que defendéis, me quieres convencer de que “no eres calvo pero no tienes pelo”. Resulta que “nadie dice que el purgatorio sea una vía para ir al cielo ni una forma de ‘ganarlo’”. Claro que lo dice alguien, la Jerarquía Romana y tú mismo, ¿De donde ha sacado que entonces allí se gane la salvación?, pues que de que si no pasas por él no te salvarías, de que si no existiera según tú iríamos al infierno (no me hagas juegos de palabras…) es que más claro no hay nada. Dejo por enésima vez de manifiesto mi total respeto, que si no fuera por él no dudaría en llamarte “hipócrita”. Pero hermano ¿de verdad que no lo entendéis?, ¿de verdad que os no os dais cuenta de la cantidad de incoherencias que plantea?, ¿cómo no abrís los ojos a lo que es una realidad tan palpable como la que más? No lo puedo entender ni como científico, ni como persona, ni como cristiano…; no obstante lo respeto.

 

Me gustaría preguntarte hermano si en tu creencia del purgatorio está que en éste se sufre, te digo esto porque pareces dar a entenderlo al decir que el buen ladrón se purificó sufriendo en la cruz. Si efectivamente es así me gustaría saber como puede ser esto pues bien claro queda en todo el Nuevo Testamento, no sólo en pasajes concretos (Mt 19, 25-26, Lc 18, 26-27, etc…), que toda la misión del Mesías se sustenta basándose que el sufrimiento humano nunca puede redimir; y si no es así cómo es posible que no discutas con libros católicos de reciente publicación haciendo alusión al caso, por ejemplo: “Anónimo. El Purgatorio, una revelación particular. Ediciones Rialp.1999.”

 

Por último quiero recordarte mi advertencia inicial como respuesta a tu conclusión, ni siquiera el mismo PAPA está de acuerdo con tu opinión de que las escrituras que hemos analizado sean fundamento sólido de la doctrina del purgatorio, así que aconsejo que te “peeles” con él, antes de intentar desprestigiarme a mí.

 

SOBRE LOS A FABOR DEL NO-PURGATORIO

 

Después de todo esto te digo yo. Y para ello no hago más que publicar la última parte de mi investigación:

 

No se desprende de ninguna referencia bíblica por tanto la necesidad de existencia de un lugar donde las almas sufren un proceso de purificación, ningún texto es clarificador y, a mi modo de ver, la interpretación más abstrusa de éstos es la que se usa en relación al purgatorio, aún así, toda la exégesis que se quiera hacer sobre los textos señalados o sobre otros en busca de tal necesidad tendrá que responder ante la de los textos como el de la adúltera (Jn 8, 1), el paralítico (Mt 9, 1-8; Mc 2, 1-13; Lc 5, 17-26) o la pecadora arrepentida (Lc 7, 36-50), en ningún caso nadie tuvo que sufrir por alcanzar el perdón de sus faltas, de hecho, en ninguno de los casos (salvo quizá el de la pecadora) queda patente que desearan el perdón de sus pecados; la adúltera desearía no ser lapidada, el paralítico que el Señor le pusiera en pie; la confianza les bastó a los dos últimos, y en cuanto a la adúltera ni siquiera la confianza hizo falta, así demostró el Señor que no vino a condenar sino a salvar (vv. 10-11).

 

-pero claro al morir fueron al purgatorio, porque no estaban limpios…

 

Por otro lado, si pudiéramos alcanzar el cielo por méritos propios (sufriendo), ¿para qué sufrió Cristo en la cruz?, -no, Él sufrió para que nosotros ya no sufriéramos, fue él la única expiación válida (Rom 3, 25, 1Jn 4, 10), y nuestro sufrimiento es inútil (Mt 19, 25-26; Lc 18, 26-27), así nos redimió para siempre, y no tenemos que pagar castigo alguno para estar en paz con el Padre (Rom 5, 9-11).

 

“La parábola del hijo pródigo”

 

Teniendo presente el texto de la parábola (Lc 15, 11), invito a leer lo siguiente:

 

El purgatorio se parece a aquella situación en la que un hombre que tenía dos hijos dio su herencia a uno de ellos a su petición, éste se marcho a un país lejano, despilfarró toda la herencia dándose a la mala vida hasta que se quedó sin dinero. Entonces vino un hambre terrible por aquél país y empezó a pasar necesidad, recapacitando pensó: -cuántos jornaleros de mi padre tienen pan de sobra mientras yo aquí me muero de hambre, voy a volver a casa de mi padre y le diré: “Padre, he ofendido a Dios y te he ofendido a ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros”. Y así fue. El padre al oír aquellas palabras se conmovió y le dijo: -hijo, te perdono, pero hagamos una pacto; trabajarás como uno de mis jornaleros trabajando sin cesar hasta que me pagues lo que era fruto de toda mi vida y tu despilfarraste, entonces mataremos el ternero cebado y montaremos una fiesta para celebrarlo.

 

Creo que no he podido ser más claro: el perdón de Dios no es algo razonable, así es como piensan el Hijo menor “trátame como a uno de tus jornaleros” (v. 19) y el hijo mayor (vv. 29-30). Y he aquí que para el Padre no somos jornaleros, ni tenemos que pagar por todo lo mal hecho, hasta que una vez pagado, celebremos el banquete. El padre ni siquiera le deja terminar la frase que tenía preparada el hijo menor (vv. 21-22), lo que al Padre le basta es vernos venir, allá a lo lejos, pero venir, entonces él se conmoverá, vendrá a nuestro encuentro, se nos echará al cuello y nos cubrirá de besos (v. 20). He aquí el paso crucial (la mera esencia de nuestra limpieza y la innecesidad de furificación): ¡venir!; venir tras de Jesús, con nuestras pobres imperfecciones, pero ir tras de él, siguiéndole hasta que nos “vea venir” el Padre. El no seguir a Jesús es no llegar al Padre (Jn 14, 6), y esa es la actitud de Judas, por eso teniendo “impurezas” como los demás, él era el único que no estaba limpio (Jn 13, 10-11).

Finalmente, querido hermano, me siento optimista en que esta visión de la salvación terminará derrocándose. Ya en su día también molestó mi “no fe” en el “limbo” y parece que por Roma se van dando cuenta del disparate que supone. Y es que no te puedo decir más que una fe en el purgatorio, un Dios así, lo único que consigue en mí es hacerme llorar:

 

“Si siendo yo malo, a mí hijos no los tendría esperando para entrar en mi casa, cuanto más tú, mi Dios y Padre Bueno no nos tendrás a nosotros tus hijos pagándote lo que sin duda te deberías cobrar por nuestra condición humana, ‘castigados’ en la puerta como niños asumiendo las consecuencias de nuestro obrar”. Si esto no fuera así Padre mío, yo ya no pudiera creer en ti como en un Dios de Amor!

 

En el amor de Cristo

Tu hermano en la Fe

XXXXXXXXXX

 

PD: Te conmino hermano, a publicar en tu página “católicos ecuménicos” lo que te mando, ya que no te ha temblado la mano para desguazar mi artículo inicial y rebatirlo sin publicarlo entero dando una oportunidad a la gente de se cree su propia opinión sin el filtro de la tuya. Apelo a tu conciencia de cristiano y tu supuesta coherencia doctrinal, luego, puedes hacer otro de tus comentarios sobre éste si quieres...