Respuesta completa en el debate sobre el purgatorio.
La paz de Dios sea contigo:
Querido hermano, me he llevado una “terrible” sorpresa cuando me
he encontrado partes de un comentario que escribí sobre el purgatorio,
debatidas por ti bajo el título:
“Debatiendo la doctrina del
purgatorio”
Dices que te
las ha pasado un hermano evangélico y que están sacadas de Internet (!). En
primer lugar he de decirte que soy el autor del texto que comentas, es decir,
la persona a la que te vas refiriendo en el texto como “nuestro amigo”,… lo
único que puedo hacer para que me creas es mandarte el artículo inicial que
escribí, pero de todo corazón te digo que soy el autor. Por otra parte, no
comprendo cómo ha llegado mi texto a Internet, ya que sólo publiqué parte de
éste en el foro atrio.org, y el resto, en el momento en que lo escribí, no
tenía los datos que tengo ahora y ando buscando tiempo para meterme a
retocarlo.
Me gustaría que
me dijeras cómo te ha llegado, o quién te lo ha pasado, a fin simplemente de
ponerme en contacto con él con objeto de averiguar cómo consiguió el texto si
no lo publiqué en ningún foro, al menos que yo sepa (?).
Dicho esto,
sobre tu comentario tengo que hacerte saber hermano que me dais “miedo”. Miedo
simplemente de hablar con vosotros pues lo que he leído en algunos de vuestros
artículos como “Debate real sobre el purgatorio”, “El purgatorio invento de
la iglesia católica”, o al que hago referencia sobre mi artículo, es de lo más alejado
a la fe cristiana (tal y como yo la entiendo) que he encontrado.
Hermanos en
Cristo, tenéis una visión de Dios terrible, he de reconocer que yo me moriría
teniendo esa visión, o mejor dicho me haría ateo, o de cualquier otra religión
pues en lo que reside mi convicción de que la fe cristiana (en Cristo) es la
verdad se habría desplomado. Si por mí fuera no os contestaría nada, allá
vosotros, pero mi conciencia me impide callarme y más cuando el protagonista de
la tribulación es la utilización de un artículo que yo he escrito con el único
objetivo de hacer un bien; y tal vez porque todavía queda en mí la quizá
inocente esperanza de joven soñador de que cambiéis de idea (2 Tim 2,25).
Dicho esto,
sobre tu comentario, podría escribirte un montón de cosas con las que no estoy
de acuerdo, o simplemente, mal que te pese, no son verdad. Lo cierto es que no
tengo tiempo, y te pido disculpas por ello, aunque te cueste creerlo soy joven
y estudiante, y la universidad me ocupa casi todo mi tiempo. Aparte estoy
bastante cansado de intentar exponer los inconvenientes de la doctrina del
purgatorio, puede en parte por el hecho de que al hacerlo en la que creía mi
parroquia, me han obligado a salir de ella para no escandalizar. Así que
intentaré resumir.
Ante todo debo
decirte que NO SOY PROTESTANTE, nací en el seno de la Iglesia Católica
(=Universal) y aquí me quedo a no ser que se me eche. Ahora bien, no soy un
borrego que dice amén a todo lo de la (jerarquía de la) Iglesia, ante todo soy
científico (al menos de carrera) y Dios me dio, como a todo ser humano, la
facultad de razonar y argumentar con sentido común, al menos, y así deseo
cambiar la Iglesia (como muchos cristianos) pero desde dentro, con una crítica
constructiva. Que resulta que los hermanos protestantes se sienten
identificados con alguna de mis ideas, muy bien, me da ánimos pensar que hago más
entonces por la unificación de la Iglesia que ciertos sectores católicos. De
todas maneras ya que me acusas mucho de mi visión “protestante” incluso en las
fuentes donde he consultado, intentaré usar sólo fuentes, ya no católicas, sino
lo más acérrimas a la doctrina oficial para que no desconfíes.
La visión
global, hermano, es que no analizas mi comentario en general (no sé si no te
llegó entero), sino que te has servido de alguno de sus argumentos “en contra”
de textos bíblicos, y de mi brevísima introducción histórica; para
ratificar más o menos hábilmente tu idea, la cual respeto, si bien no
puedo compartir. Creo que lo justo en tu caso hubiera sido haber
publicado mi comentario entero y luego haberlo rebatido, en fin.
SOBRE LAS REFERENCIAS HISTORICAS
La referencia al purgatorio más antigua: te contesto lo mismo que
contesté a tu compañero “Luis Fernando” en el foro al que antes aludía:
“La respuesta a ‘mi’ pregunta ‘¿Cuándo surge entonces la idea del
purgatorio en la IGLESIA?’ es correcta y clara: el MAGISTERIO de la IGLESIA no
se pronunció de un modo directo hasta el PAPA Gregorio Magno, y posteriormente
en los concilios de Lyon, Florencia y Trento. Referencias fuera del MAGISTERIO
de la IGLESIA, más o menos ambiguas, más o menos directas…, hay a ‘patadas’; no
sólo por parte de pensadores cristianos, sino también dentro de escritos
apócrifos y en el ‘paganismo’ (Grecia Clásica, por ejemplo). Por tanto se
pueden encontrar referencias de esta índole medianamente “bien localizadas” en
el tiempo incluso antes de Cristo.”
De todas maneras, ya fui bastante cuidadoso en su día ya que
cuando cito a San Gregorio dejo bien claro que pudiera haber otras más
antiguas: “La referencia directa más antigua que (YO) he encontrado
acerca del purgatorio…”. Ahora bien, de índole magisterial, una referencia DIRECTA anterior a
esta yo no he encontrado.
Por otra parte, te digo, hermano, que apenas me interesan ese tipo
de referencias antiguas que me das. En primer lugar porque científicamente
hablando, a medida que nos vamos alejando en el tiempo la imprecisión en la
datación de un objeto cualquiera en general aumenta, no sólo por problemas
intrínsecos a los métodos de datación, sino por los deslices en calendarios y
determinaciones del año “1” que ha ido modificando la historia. Es decir,
pudiéramos hablar de algunas referencias en trono al año 550 ± 100; en
cualquier caso, quedémonos en que la doctrina parece ser que no se hizo oficial
hasta los concilios de Lyon, Florencia y Trento, como digo.
Además, es impensable que fuera una idea totalmente reconocida en la Iglesia
hasta después del cisma (pues eso…en torno al año 1000) ya que en los hermanos
de la iglesia ortodoxa nunca existió. Y no puedes negarme que alguna influencia
del paganismo (en tiempos bastante antiguos: Grecia clásica, etc…) tiene toda
la pinta de tener, debido a las similitudes; científicamente es razonable
afirmar que así es. Por si andas dudando, mira por ejemplo una frase “al azar”
sobre el asunto: “los intentos alejandrinos se habían caracterizado por la síntesis
entre el pensamiento griego y el bíblico”, en la pag. 212, del libro J. Ratzinger,
Escatología, Herder, Barcelona, 1992.
Creo que es patente que me interesaba poco los detalles
históricos, si no me hubiera parado en analizar temas como el “negocio de las
indulgencias” o las “apariciones de Fátima”, entre otros muchos. Sobre la
historia ya hay libros, por ejemplo, “Jacques Le Goff, El Nacimiento del Purgatorio,
Taurus, Madrid, 1981”.
En cuanto a San Agustín, yo no digo que no creyera en el
Purgatorio, (al igual que tus textos tampoco dejan totalmente claro que así
fuera) sino que condenó una idea muy parecida. Todos tus argumentos van más en
la línea de la oración por los difuntos (referencia indirecta) que por el
Purgatorio (referencia directa): dos ideas estrechamente unidas pero no iguales.
SOBRE LOS ARGUMENTOS BÍBLICOS
Vamos a empezar por el final, en tu conclusión dices: “Como podemos
ver la doctrina del purgatorio si tiene fundamento bíblico y bastante sólido”. ¡Anda!, ¿pero
cómo puedes decir eso?, si te has pasado a mi bando, yo te creía de los que
creían que el Papa no puede equivocarse en cuestiones de doctrina; pues que
sepas que este Papa Benedicto XVI en su libro de escatología (ya citado)
piensa distinto que tú. Se desprende de toda la obra la opinión de que los argumentos
bíblicos no son lo suficientemente claros a este respecto; a la hora de la
verdad, cuando llega el momento de tratar el problema directamente, es curioso
que sólo cite dos textos, el de Mac 12, 43s y el de 1 Cor 3, 10. Y más “curioso” o
mejor dicho más “sensato” es que respecto del primero (pag 206), descarte
Ratzinger cualquier alusión a una “purificación” de los difuntos, simplemente
que: “el autor alaba ese modo de proceder como expresión de la fe en la
resurrección de los muertos”; y respecto de la cita de Corintios parece
aceptar la interpretación de J. Gnilka (Gnilka ha demostrado que…(pag 207)) de que “el fuego
purificador” es Jesús mismo que viene, excluyendo toda explicación en el
sentido de purgatorio; no obstante, como punto de partida a su razonamiento Ratzinger
utiliza una sutileza de este ARGUMENTO, lo cual no deja de ser eso, la sutileza
de un argumento, puedes leerla. En cualquier caso es encomiable (al menos por
mi parte) que el hoy Papa no caiga en hacer exégesis estéril buscando lo que no
se dice, es más razonable por su parte utilizar argumentos más filosóficos:
“Cualquiera que mire al hombre de un modo un poco realista, se dará cuenta de
la necesidad de tal acontecimiento” (pag 214); aunque creo que este tipo de
razonamientos, hermano, no te gustan mucho y prefieres la exégesis….Pues venga,
hablemos de exégesis:
Aquí hay muchísimo que decir. De verdad, hermano, que no sé que
clase de exégesis te han enseñado; PARECE que fuera sólo la literal, que es
totalmente errónea casi siempre. No quiero pensar que todavía crees que Jesús
estuvo en realidad 40 días en el desierto donde fue acompañado del Diablo que
le tentaba, y también por alguien que “cubría el reportaje”, o que de María
Magdalena echó 7 demonios nada más y nada menos, uno por uno los fue
exorcizando, en fin…
En cuanto a tus acusaciones de interpretaciones protestantes te
digo que no he utilizado ni un solo libro de exégesis protestante (no por nada,
sino porque no tengo ninguno), todos son católicos; de biblistas muy
reconocidos como J. Mateos o L.A. Schökel, y biblias como el Nuevo
Testamente Griego de Merk, la Biblia de Casa de la Biblia, La
Biblia de Jerusalén, La Nueva Biblia Española, y el Nuevo
Testamento de Nacar-Colunga. Todos católicos.
Precisamente los textos bíblicos que cito son los que expone
textualmente el Nuevo Testamento (con censura eclesiástica) de Nacar-Colunga en
su duodécima edición para defender la necesidad del purgatorio, en su
vocabulario final.
Ahora bien esto ya “clama el cielo”, ¿pero cómo puedes
echarme en cara que digo que: “Aunque Jesús dijo que…, lo que quiso decir
es realmente que… fundamentado en que a mi me parece que…”? PERO SI ESE EL
FUNDAMENTO DE LA EXÉGESIS, o ¿qué entiendes tu por exégesis? acabas de tirar
por la borda toda esta disciplina. Si bien, la frase correcta no es la que me
has puesto, sino esta otra: “aunque parece que Jesús de a entender por medio de
cierta traducción de no sé qué códice basado en el escrito de un evangelista
que…, la interpretación más cercana a la verdad teniendo en cuenta rasgos
GLOBALES de la obra, el desconocimiento de la situación particular en la que
fue escrita y la falta de ‘fixismo’ entre traducciones de lenguas con 2000 años
de diferencia, es razonable pensar que sea…”. De echo, la exégesis no es una
ciencia determinista, hay puntos en común pero también hay bases e
interpretaciones distintas dentro del mismo catolicismo (bucea por algunos
comentarios evangélicos de cualquier editorial católica), no hace falta irse a
los protestantes, y esa falta de exactitud en cierta manera la hace bonita.
Pero volviendo a lo nuestro; es más, yo te podría acusar igualmente, tú mismo
caes en tu acusación en tus interpretaciones, ajustándolas para que “no estén
en contra” de otros textos bíblicos; si no hiciéramos esto, el Nuevo Testamento
sería un cúmulo de contradicciones. Además si se hace científicamente en
escritos históricos, cuando no en escritos filosóficos o teológicos, ¿o es que
no sabías que el Nuevo Testamento no es una narración histórica?.
Sobre Mateo 12,32
Lo primero que te digo es que: ¿por qué no citas cuando analizas
mi primer texto todo mi comentario?. Me dices: “Nos encontramos aquí que nuestro
hermano nos trata de hacer creer que aunque Jesús dijo que el pecado contra el
Espíritu Santo no sería perdonado “ni en esta vida ni en la siguiente”,
lo que solamente quiso decir es que no sería perdonado ‘ni ahora ni nunca’”. ¡HERMANO….!,
si no aceptas la expresión por oposición de contarios aquí, ¿por qué la Iglesia
si la acepta en el caso de la samaritana y Jesús en el evangelio de Juan?:; la
traducción literal más o menos sería algo así (Biblia de Jerusalén,
Nacar-Colunga): (Jn 4, 21)
“Créeme, mujer, que llega
la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén, adorareis al Padre”
Y la casa de la Biblia traduce (con muy buen criterio):
“Créeme, mujer, está
llegando al hora, mejor dicho, ha llegado ya, en que para dar culto al Padre,
no tendréis que subir a este monte ni ir a Jerusalén.”
¿Te das cuenta?, es evidente que la alusión a la totalidad por
contrarios Samaría-Jerusalén, no se expone que en concreto ni en este monte (Samaría) ni en
Jerusalén (el Templo) se adorará al Padre, sino que ni en el monte de Samaría, ni en el templo
de Jerusalén (contrarios), ni en cualquier lugar “santo”
(totalidad) se adorará al Padre.
Pues igual con la frase “ni en esta vida ni en la siguiente”:
“ni ahora + ni
después = nunca”
Y no me des la
vuelta al argumento del PARALELO de Marcos, habiendo varias interpretaciones a
esta frase, y encima en el texto paralelo se hace alusión a una de ellas, tienes
que reconocerme que científicamente es lo más probable como interpretación (y
más si como parece los dos textos vienen de la misma fuente: el Documento Q), y
en este sentido Marcos no da lugar a la interpretación literal, “el que
blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás” (Mc 3, 29);
jamás=nunca, ¿convencido?.
En cualquier caso, creo que en mi artículo quedaba claro que yo ni
siquiera niego el perdón después de la muerte, yo niego ese perdón del
purgatorio, y desde luego su “fundamento” en citas como ésta.
Sobre 1 Co 3, 10-15
Del comentario
a Corintios, por enésima vez: el texto no es el de una Biblia protestante: sino
el de la Nueva Biblia Española de Mateos-Schökel editada por Cristiandad; te
animo a leerlo. Así que TODOS tus argumentos sobre mi “interesada” traducción te
conmino a que se los hagas a los dos grandes biblistas traductores de la obra; pero será
difícil porque los dos murieron ya, puedes escribir a alguno de sus
colaboradores…, Por cierto, la casa de la Biblia mira por donde también traduce
“como quien escapa de un incendio”…
Aparte de la
exégesis que propones, alguna “muy de hechos consumados”, si tu teoría es que
San Pablo se refiere al Juicio Final, mi mismo artículo te contesta:
“si con este
"quemazón" (o “fuego”, llámalo como quieras, da igual) San Pablo se
está refiriendo al purgatorio, si está hablando del juicio final (esto, es
visión apocalíptica en plan Mt 25,31s), ¿dónde se ha dejado el infierno? ¿Es
que no contemplaba la posibilidad de una pena eterna?”
Esto no te
paras a pensarlo, y yo lo comprendo (como dices tú), es altamente
improbable que hable del juicio final sin citar (puede que no textualmente por
supuesto) el cielo y el infierno (cómo Jesús hizo al hablar en general del
juicio final en Mt 25, 31-46), aquí solo se habla del “éxito” y de “castigo
(hablando bajo tu interpretación) temporal”.Tu visión de este juicio final de
San Pablo no es ya que no sea católica, es incompleta.
Tienes que
tener en cuenta que una cosa son juicios de obras (algo que
ocurre en la vida cotidiana) o otra el juicio sobre el propio individuo (sólo Dios lo
hará), ¡ojo! por los dos se pude recibir “recompensa (sactisfacción) ‘eterna’”
(!). Después de contrastar lo que me dices, con los argumentos que te digo, y
volver a leer el texto completo, francamente sigo pensando que San Pablo se
refiere a un juicio sobre la obra de apostolado. Fíjate que
pudiera rebatirte con la interpretación de J. Gnilka a la que te hacía alusión
como la cual el actual Papa consideraba buena, y que también desvincula
totalmente el pasaje con el Purgatorio, y “allá te las entiendas con ellos”;
sin embargo, sinceramente creo que la más acertada es la de antes.
Sobre 1 Jn 5,16 y Ap 21, 27
En tu
interpretación del Ap y de Jn, tu exégesis de Mt 5, 22 es alucinante; la verdad
no sé como a los acérrimos a Roma se os ocurren estas cosas, simplemente porque
traduces de un modo escrupulosamente literal. Ahora hermano…, pudiera aceptar
que Jesús da a entender que hay pecados más “graves” que otros…, pero la
identificación éstos con “castigos reales concretos”: “reo ante el tribunal”,
“reo ante el Sanedrín” y “reo de la gehenna de fuego” es un auténtico
disparate. Jesús está hablando en términos judaicos simplemente; no se
pueden extrapolar extrayéndolos de su contexto, si no fuera así te preguntaría
yo hoy día ¿qué es el tribunal?, ¿Qué es el Sanedrín (¿consejo de ancianos?)?,
¿Qué es la gehenna?, aunque parece que esto último es lo único que tienes
claro. –No, la auténtica idea que sale de este texto y de los circundantes es
que la Ley judaica ya no vale, hay algo nuevo que va más allá y era lo que en
un principio le daba su sentido. No comparto (como dices tú que hacen los
protestantes) que el más mínimo pecado conduzca al infiero, pero tampoco la
doctrina del purgatorio. Para mí sólo hay un pecado, el actuar a conciencia y
por sistema en contra del amor tal y como nos lo enseña Cristo, eso creo que sí
conduce a la muerte definitiva (1 Jn 3, 14-15), lo demás francamente creo que
no (1 Jn 5, 17).
De tu
interpretación del texto del Apocalipsis es que falla el “fondo” y en tu afán
de justificar lo que piensas, hermano, vas demasiado lejos como ahora te diré.
De que los que se adhieren a Jesús es cierto en parte están limpios,
nada de eso, es cierto en todo, eso sí que es PALABRA DE JESÚS,
indiscutible. Ahora bien, ¿qué es adherirse a Jesús?, ¿es algo discreto?. Es
decir, ¿podemos decir en un instante determinado por una situación u obra ¡ya
me he adherido a Jesús!?, -¡nunca!. En primer lugar te equivocas al identificar
la adhesión a Jesús con el hecho del bautismo, el verdadero sentido de adherirse
a Jesús no es ese, sino hacerse hijo de Dios comprometiéndose a obrar como él
(Jn 5, 19-20 o la misma idea con los Judíos y Abraham en Jn 8, 39), es decir,
adherirse a Jesús es “estar con” Jesús, y eso es algo “continuo”(no discreto)
durante toda nuestra vida, no cabe llamarlo proceso, pues proceso requiere
evolución y no casa con “estar con” o “no estar con”; sino un modo de vida, a
modelo de Jesús por estar con él. No implica ir ganando nada como dices:
“Aquí Dios no solo nos ve santos sino que llegamos a ser santos como él es
santo”. Y esto incluso es ir demasiado lejos, pues si la santidad fuera eso
que dices nadie sería santo, pues nadie es Santo como Dios.
Que duda cabe
que en ese continuo de nuestra vida los que hemos dicho sí al mensaje de Jesús
podemos equivocarnos y desviarnos, evidentemente. Pero si de corazón dijimos SÍ, eso no
implica perder adhesión sino más bien justificarla (Pedro me
amas…(Jn 21, 15s)), y puesto que la adhesión es la base para llamarnos hijos de Dios
(Jn 1, 11-12), ¡Alegría!, ¡Pues somos limpios como lo eran los apóstoles (Jn
13, 10)! a pesar de sus equivocaciones.
Sobre Mac 12, 43-46
Querido hermano,
el Antiguo Testameno no puede ser fuente de doctrina para un cristiano, sino
¿para qué Cristo?, así de simple, lo es para un judío, pero no para un
seguidor de Jesús de Nazaret. Me echas en cara que
“Toda Escritura es
inspirada por Dios y útil para enseñar, para argüir, para corregir y
para educar en la justicia;” 2 Timoteo 3,16
Esto es tanto como no decir nada, pues te pregunto yo ¿de que forma es
útil para enseñar, para argüir, para corregir y para educar en la
justicia?, -pues depende de que escritura se trate. Fíjate que yo
niego lo que le dice Pablo a Timoteo, ni niego que el Antiguo Testamento no sea
útil para un cristiano; niego que sea una fuente doctrinal, pues está redactado todo en
términos “pueriles”: una salvación ganada cumpliendo leyes, y para Cristo ya
“no hay Ley, hay Hombre”. Es evidente que Jesús cargó contra muchas doctrinas
que están reflejadas en el Antiguo Testamento, esto es así, y no hay nada que
hacer.
Afirmar que el texto de Mac 12, 43-46 hace referencia al purgatorio
no es sólo estar en contra de la opinión del actual Papa (como dije antes) si no que es
una alusión “de fe”, no hay nada serio para justificarlo. Igual de válida
que esta interpretación en el sentido contrario hay varias dentro del mismo AT:
“No nos trata según nuestros pecados, ni nos paga conforme a
nuestras culpas”
(Sal 103 (102),
10).
O del profeta Isaías;
“Yo era quien por mi cuenta borraba tus crímenes y no me
acordaba de tus pecados” (Is 43, 25)
Ahora bien, ¿Cómo hay que entender este texto?, pues esta vez
estoy totalmente de acuerdo con nuestro Papa, en su sentido simbólico y
profético (como decía en mi artículo): “el autor alaba la fe en la
resurrección” (¡punto!).
Aunque no quiero abrir otro foro de debate, cabe la pregunta de
quién decide que escritura está inspirada por Dios; esto parece asumido pero es
un punto delicado y te pondré un ejemplo muy discutido que ya se me presentó
para estudiar hace algún tiempo. La famosa “frasecita” sobre la mujer en 1 Cor
33b-36, es una clara glosa posterior a la carta de San Pablo, incluida por
algún “listillo” hacia el siglo II. El porqué de esto viene dado por el estilo
y por el estudio de los códices. Una pequeña explicación la tienes en el libro
(de autor católico como nosotros…), S. Vidal, Las cartas originales de
Pablo, Trotta, Madrid, 1996, págs:214-215. Esta identificación errónea como
enseñanza de Pablo, vuelve a poner en cuestión la validez canónica de la frase,
y por tanto de si es o no escritura inspirada por Dios.
Sobre otras citas y argumentos que me das
Me expones varias referencias bíblicas más Hebreos 12,14,
Lucas 12,47-48, Lucas 12,58-59, Mateo 5,22, Marcos 5,25-26. Lo cierto es
que jamás conté con ellas porque es que la exégesis que me das me deja atónito,
mira que he buscado en autores y no encuentro ninguna interpretación seria que
coincida con tu punto de vista. Ahora bien, si estamos en el plan de
aprovechar cualquier tipo de cita para buscarle las cosquillas hasta
relacionarla con el purgatorio puedo hacer yo lo mismo en contra, como ya te he
mostrado en el párrafo anterior, pero aparte de ser una pérdida de tiempo, no
es eficaz (!), y si te comento estas y te propuse las dos anteriores del
Antiguo Testamento es para reafirmar esta idea e intentar mostrar a la “locura”
que se llega con este método.
- Sobre Mateo 5,22 ya hemos hablado.
- Sobre
Heb 12,14: “Fomentad la paz con todos y la santidad, sin la cual ninguno verá
al Señor”; -¿y qué? No entiendo que tiene que ver esto con el Purgatorio,
supongo que me lo dices (porque ya te conozco) aludiendo únicamente al término
“santidad”, pero esta misma idea está discutida en el apartado del Ap 21,27
(santidad=pureza). Pero ¡ojo! el “fondo” de la frase de la carta no recae en el
término “santidad”; en este sentido, la traducción de la Nueva Biblia Española
es menos ambigua: “Esmeraos en tener paz con todos y en vivir consagrados, si lo
cual nadie verá al Señor”: el fondo de la frase está en la reciprocidad:
actitud hacia los demás, la paz; y actitud consigo mismo, la del consagrado a
Dios (santidad).
- Sobre
Lc 12,47-48: vuelves a sacar de contexto términos judíos. Es cierto que
parece notable la dureza del lenguaje de Jesús con los discípulos, los
doce, (que era a los que se dirigía (cf. 41)), aunque no es la única vez que lo
hizo (por ejemplo: Mt 16, 23), se expresa así el profundo deseo de Jesús de
dejarles claro que no van a tener ningún privilegio sobre los demás, y debido a su
todavía ideología autoritaria judía corresponde el Señor con lenguaje
propio de esclavos (siervo y vapuleo en tu traducción), la casa de la Biblia traduce
como “El criado que conoce la voluntad de su señor, pero no está
preparado o no hace lo que él quiere, recibirá un castigo muy severo. En
cambio, el que sin conocer esa voluntad hace cosas reprobables, recibirá un
castigo menor. A quien se le dio mucho, se le podrá exigir mucho, y a quien se
le confió mucho, se le podrá pedir más”. Vamos a ver si lo pongo claro, de
verdad que más claro no se me ocurre, como hay que interpretar el texto (como
TODOS), en su contexto:
“castigo muy
severo”® en ese contexto propio de esclavos significa ® actitud muy mala
“castigo menos
severo”® en ese contexto propio de esclavos significa ® actitud menos
mala
¿Qué pasa con
tu interpretación? Pues que me sacas los términos fuera de contexto, “¡es que
es de cajón!”: En el contexto buscado por el Señor, toda la frase
quiere decir que la responsabilidad ante Dios va acorde con los dones
recibidos; esta es la respuesta que contesta con rotundidad la frase de Pedro
en el versículo 41 por la cual se entabla en diálogo, y aparece bien clarita
como corolario al final de la cita.
Párate un
momento a pensar, ¿Cuántas frases nuestras de hoy en día son disparates literales,
pero tienen otro significado en ciertos contextos? Hermano, sacar de contexto
las expresiones bíblicas no es que sea científicamente erróneo (que lo es), es
que tiene un nombre: “fundamentalismo”, y porque este debate es de ahora, en el
principio del “tercer milenio”; unos siglos antes te estaría intentando
convencer ni más ni menos de que la creación no fue la del Génesis literal, y
que la tierra gira alrededor del Sol,…, todo ello originado por sacar de su
contexto expresiones bíblicas. ¿Pero cómo puedes pensar de verdad en castigos en
plan de azotes?¿pero que te imaginas, que Dios tiene un “tipo” en plan verdugo
encargado de dar los azotes estipulados? ¡¡pero si fue a Cristo a quién
azotaron y él los estaba perdonando!!, de verdad que no puedo entenderlo…
- Sobre Mc 5,25-26 no
entiendo nada: “Una mujer que, padecía hemorragias desde hacía doce años”,
(?) creo que te has confundido y me querías dar el paralelo de la cita anterior
de Lucas, Mc 4,25-26.
- Sobre Lc 12, 58-59.
¡Qué equivocado estás, pensando en el juicio de Dios utilizado argumentos como
estos (o los del paralelo en Mateo)!: “Cuando vayas con tu adversario al
magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante
el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel.
Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.”
; esto no hace referencia NI DE BROMA al juicio de Dios. Pero en vez de
discutírtelo, ahora tus “armas” se vuelven en contra tuya, pues te voy a
contestar con TUS términos: “El problema de esta hipótesis es que no tiene
consonancia con muchas otras enseñanzas de Jesús”, ¿y sabes con
que enseñanza no concuerda tu hipótesis y además de un modo tajante?: Mt
18,23-33:
Porque con el reino
de los cielos, sucede lo que con aquel rey que quiso ajustar cuentas con
sus siervos. Al comenzar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez
mil talentos. Como no podía pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su
mujer y a sus hijos, y todo cuanto tenía, para pagar la deuda. El siervo se
echó a sus pies suplicando: “¡Ten paciencia conmigo, que te lo pagaré todo!”.
El señor tuvo compasión de aquél siervo lo dejó libre y le perdonó la deuda.
Nada más salir, aquel siervo encontró a un compañero suyo que le debía cien
denarios; lo agarró y le apretaba el cuello, diciendo: “¡Paga lo que me
debes!”. El compañero se echó a sus pies, suplicándole: “¡Ten paciencia
conmigo y te pagaré!”. Pero él no accedió, sino que fue y lo metió en la
cárcel hasta que le pagara la deuda. Al verlo sus compañeros se
disgustaron mucho y fueron a contar a su señor todo lo ocurrido. Entonces el
señor lo llamó y le dijo: “Siervo malvado, yo te perdoné aquella deuda
entera, porque me lo suplicaste. ¿no debías haber tenido compasión de tu
compañero, como yo la tuve de ti?…”
Según tu
interpretación de Lc 12,58-5, el siervo y el señor se intercambian los
papeles; es el Señor, según tú, quien te manda a la cárcel hasta que
(dices textualmente) “hayas pagado el último céntimo”, -¡No!, no es así, basta
reconocernos pecadores, y pedir perdón de corazón para que nos deje libres
(¡sin tener que ir a ningún lado!) y sin deuda alguna, ¡¿acaso
esperabas menos de Padre tan Bueno?!. Ahora bien, imagino que pensarás en irte
al texto para darle una interpretación que se acomode a tu hipótesis de Lc 12,
¡¿porqué me pones entonces problema por irme yo a Lc 12 (que es un texto mucho
menos claro) y buscarle otra interpretación que encaje con ésta?!, no eres
coherente hermano contigo mismo. Tu argumentación cae en lo mismo que me acusas
a mí, en encajar la escritura a tu forma de pensar; la diferencia
que puede dar justicia a una posición es que no siendo yo el que te lo echa en
cara, tú sí lo haces conmigo.
Por otra parte,
me echas en cara que no conozco bien la doctrina oficial del purgatorio:“Aquí noto una
grave falta de entendimiento de parte del autor de la doctrina del purgatorio”, –no, hermano,
eres tú y los demás que creéis en él, los que parece que no entendéis ni lo que
defendéis, me quieres convencer de que “no eres calvo pero no tienes pelo”. Resulta que “nadie dice que
el purgatorio sea una vía para ir al cielo ni una forma de ‘ganarlo’”. Claro que lo
dice alguien, la Jerarquía Romana y tú mismo, ¿De donde ha sacado que
entonces allí se gane la salvación?, pues que de que si no pasas por él no
te salvarías, de que si no existiera según tú iríamos al infierno (no me hagas
juegos de palabras…) es que más claro no hay nada. Dejo por enésima vez de
manifiesto mi total respeto, que si no fuera por él no dudaría en llamarte
“hipócrita”. Pero hermano ¿de verdad que no lo entendéis?, ¿de verdad que os no
os dais cuenta de la cantidad de incoherencias que plantea?, ¿cómo no abrís los
ojos a lo que es una realidad tan palpable como la que más? No lo puedo
entender ni como científico, ni como persona, ni como cristiano…; no obstante
lo respeto.
Me gustaría
preguntarte hermano si en tu creencia del purgatorio está que en éste se sufre,
te digo esto porque pareces dar a entenderlo al decir que el buen ladrón se
purificó sufriendo en la cruz. Si efectivamente es así me gustaría saber como
puede ser esto pues bien claro queda en todo el Nuevo Testamento, no sólo en
pasajes concretos (Mt 19, 25-26, Lc 18, 26-27, etc…), que toda la misión del
Mesías se sustenta basándose que el sufrimiento humano nunca puede redimir; y
si no es así cómo es posible que no discutas con libros católicos de reciente
publicación haciendo alusión al caso, por ejemplo: “Anónimo. El
Purgatorio, una revelación particular. Ediciones Rialp.1999.”
Por último
quiero recordarte mi advertencia inicial como respuesta a tu conclusión, ni
siquiera el mismo PAPA está de acuerdo con tu opinión de que las escrituras que
hemos analizado sean fundamento sólido de la doctrina del purgatorio, así que aconsejo
que te “peeles” con él, antes de intentar desprestigiarme a mí.
SOBRE LOS A FABOR DEL NO-PURGATORIO
Después de todo
esto te digo yo. Y para ello no hago más que publicar la última parte de mi
investigación:
No se desprende de ninguna referencia bíblica por
tanto la necesidad de existencia de un lugar donde las almas sufren un proceso de
purificación, ningún texto es clarificador y, a mi modo de ver, la
interpretación más abstrusa de éstos es la que se usa en relación al
purgatorio, aún así, toda la exégesis que se quiera hacer sobre los textos señalados o
sobre otros en busca de tal necesidad tendrá que responder ante la de los
textos como el de la adúltera (Jn 8, 1), el paralítico (Mt 9, 1-8; Mc 2, 1-13;
Lc 5, 17-26) o la pecadora arrepentida (Lc 7, 36-50), en ningún caso nadie
tuvo que sufrir por alcanzar el perdón de sus faltas, de hecho, en ninguno
de los casos (salvo quizá el de la pecadora) queda patente que desearan el
perdón de sus pecados; la adúltera desearía no ser lapidada, el paralítico que
el Señor le pusiera en pie; la confianza les bastó a los dos últimos, y
en cuanto a la adúltera ni siquiera la confianza hizo falta, así demostró
el Señor que no vino a condenar sino a salvar (vv. 10-11).
-pero claro al morir fueron al purgatorio, porque
no estaban limpios…
Por otro lado, si pudiéramos alcanzar el cielo por méritos propios
(sufriendo), ¿para qué sufrió Cristo en la cruz?, -no, Él sufrió para que
nosotros ya no sufriéramos, fue él la única expiación válida (Rom 3, 25, 1Jn 4,
10), y nuestro sufrimiento es inútil (Mt 19, 25-26; Lc 18, 26-27), así nos
redimió para siempre, y no tenemos que pagar castigo alguno para estar en paz
con el Padre (Rom 5, 9-11).
“La parábola del hijo pródigo”
Teniendo presente el texto de la parábola (Lc 15,
11), invito a leer lo siguiente:
El purgatorio se parece a aquella situación en la que un hombre que
tenía dos hijos dio su herencia a uno de ellos a su petición, éste se marcho a
un país lejano, despilfarró toda la herencia dándose a la mala vida hasta que
se quedó sin dinero. Entonces vino un hambre terrible por aquél país y empezó a
pasar necesidad, recapacitando pensó: -cuántos jornaleros de mi padre tienen
pan de sobra mientras yo aquí me muero de hambre, voy a volver a casa de mi
padre y le diré: “Padre, he ofendido a Dios y te he ofendido a ti; ya no
merezco llamarme hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros”. Y así fue.
El padre al oír aquellas palabras se conmovió y le dijo: -hijo, te perdono,
pero hagamos una pacto; trabajarás como uno de mis jornaleros trabajando sin
cesar hasta que me pagues lo que era fruto de toda mi vida y tu despilfarraste,
entonces mataremos el ternero cebado y montaremos una fiesta para celebrarlo.
Creo que no he podido ser más claro: el perdón de Dios no es algo
razonable, así es como piensan el Hijo menor “trátame como a uno de tus jornaleros”
(v. 19) y el hijo mayor (vv. 29-30). Y he aquí que para el Padre no somos
jornaleros, ni tenemos que pagar por todo lo mal hecho, hasta que una vez
pagado, celebremos el banquete. El padre ni siquiera le deja terminar la frase
que tenía preparada el hijo menor (vv. 21-22), lo que al Padre le basta es
vernos venir, allá a lo lejos, pero venir, entonces él se conmoverá, vendrá a
nuestro encuentro, se nos echará al cuello y nos cubrirá de besos (v. 20). He
aquí el paso crucial (la mera esencia de nuestra limpieza y la innecesidad de
furificación): ¡venir!; venir tras de Jesús, con nuestras pobres
imperfecciones, pero ir tras de él, siguiéndole hasta que nos “vea venir” el
Padre. El no seguir a Jesús es no llegar al Padre (Jn 14, 6), y esa es la
actitud de Judas, por eso teniendo “impurezas” como los demás, él era el único
que no estaba limpio (Jn 13, 10-11).
Finalmente, querido hermano, me siento optimista en
que esta visión de la salvación terminará derrocándose. Ya en su día también
molestó mi “no fe” en el “limbo” y parece que por Roma se van dando cuenta del
disparate que supone. Y es que no te puedo decir más que una fe en el
purgatorio, un Dios así, lo único que consigue en mí es hacerme llorar:
“Si siendo yo malo, a mí hijos no los
tendría esperando para entrar en mi casa, cuanto más tú, mi Dios y Padre Bueno
no nos tendrás a nosotros tus hijos pagándote lo que sin duda te deberías
cobrar por nuestra condición humana, ‘castigados’ en la puerta como niños
asumiendo las consecuencias de nuestro obrar”. Si esto no fuera así Padre mío,
yo ya no pudiera creer en ti como en un Dios de Amor!
En el amor de Cristo
Tu hermano en la Fe
XXXXXXXXXX
PD: Te conmino hermano, a publicar en tu página “católicos
ecuménicos” lo que te mando, ya que no te ha temblado la mano para desguazar mi
artículo inicial y rebatirlo sin publicarlo entero dando una oportunidad a la
gente de se cree su propia opinión sin el filtro de la tuya. Apelo a tu
conciencia de cristiano y tu supuesta coherencia doctrinal, luego, puedes hacer
otro de tus comentarios sobre éste si quieres...