¿Es la Iglesia Católica idolatra?
Por José Miguel Arráiz
Introducción
Debido a que los hermanos protestantes afirman que los católicos somos idólatras y adoramos a las imágenes he querido hacer un pequeño resumen de lo que los católicos en verdad creemos. Queda ya de la honestidad de cada quien aceptar lo que profesamos
Idolatría, adoración, veneración
Según el diccionario de la Real Academia Española el significado de
idolatría es:
Idolatría: Adoración que se da a los ídolos
Donde a su vez, la palabra ídolo es definida como:
Ídolo: Imagen de una deidad, adorada como si fuera la
divinidad misma
Esta definición coincide con la composición de la palabra idolatría: Ídolo
– Latría. Donde ídolo es aquello que toma el lugar de Dios, y latría
significa culto de adoración.
Idolatría consiste en adorar algo o alguien diferente a Dios (ídolo), ya
sea una persona o una cosa.
Según el diccionario de la Real Academia Española el significado de adorar
es:
Adorar: 1.Reverenciar con sumo honor o respeto
considerándolo como cosa divina 2. Reverenciar y honrar a Dios con el culto
religioso que le es debido.
De las definiciones anteriores podemos resumir que idolatría es
adorar (considerar como Dios o como una deidad) a algo o alguien diferente de
Dios. Los Santos y las
imágenes no deben adorarse, sino venerarse.
Venerar: Respetar en sumo grado a una persona por su
santidad, dignidad o grandes virtudes o a una cosa.
Así, mientras adorar es
considerar como Dios a algo o a alguien, venerar es respetar en gran manera a
algo o a alguien, no por ser Dios, sino por su relación con Dios. En este
sentido, yo puedo venerar a alguien por considerar que esta persona por su vida
y virtudes es muy agradable a Dios, sin pensar en ningún momento que sea igual
a Dios y caer en pecado de idolatría.
No está prohibido, está prohibido adorar ídolos. Las denominaciones protestantes interpretan fuera del contexto el
mandamiento de Éxodo 20,4, como una prohibición a hacer imágenes y lo probaremos a continuación. Es necesario comenzar aclarando que la prohibición no era hacer imágenes, sino hacerlas para
adorarlas. Veamos el mandamiento completo en su contexto:
“No habrá para ti otros dioses delante de mí. No
te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni
de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la
tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la
iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de
los que me odian, y tengo misericordia por millares con los que me aman y
guardan mis mandamientos.” Éxodo 20,3-4
En el pasaje anterior todo lo subrayado es una sola prohibición. Dios
prohíbe hacer imágenes para darle el lugar que solo a él le corresponde. Este
mandamiento lo dio Dios no porque se tratara de algo malo en sí mismo, sino por
causa de las circunstancias: los israelitas vivían en medio de pueblos paganos
idólatras (es decir, que creían que las estatuas eran dioses o tenían
propiedades divinas, y por eso las adoraban) y tenían mucha tendencia a
imitarlos. Para evitar que cayesen en el error de los paganos, Dios prohibió la
representación de la divinidad por medio de pinturas o estatuas. En otros pasajes se puede observar dicha intención:
“No vayáis en pos de otros dioses, de los dioses
de los pueblos que os rodean,
porque un Dios celoso es Yahveh tu Dios que está en
medio de ti. La ira de Yahveh tu Dios se encendería
contra ti y te haría desaparecer de la haz de la tierra.” Deuteronomio 6,14-15
“Pero si llegas a olvidarte de Yahveh tu Dios, si sigues a otros dioses, si les das culto
y te postras ante ellos, yo certifico hoy contra vosotros que pereceréis.” Deuteronomio 8,19
Estos pasajes dejan claro que la prohibición de hacer imágenes consistía en
adorarlas o considerarlas como dioses, no hacerlas.
Otro pasaje que lo deja muy claro es el siguiente:
“Tened mucho cuidado de vosotros mismos: puesto
que no visteis figura alguna el día en que Yahveh os
habló en el Horeb de en medio del fuego, no vayáis
a pervertiros y os hagáis alguna escultura de cualquier representación que sea:
figura masculina o femenima, figura de alguna de las
bestias de la tierra, figura de alguna de las aves que vuelan por el cielo,
figura de alguno de los reptiles que serpean por el suelo, figura de alguno de
los peces que hay en las aguas debajo de la tierra. Cuando levantes tus
ojos al cielo, cuando veas el sol, la luna, las estrellas y todo el ejército de
los cielos, no vayas a dejarte seducir y te postres ante ellos para
darles culto. Eso se lo ha repartido Yahveh
tu Dios a todos los pueblos que hay debajo del cielo,” Deuteronomio 4,15-19
Dios manda a hacer imágenes
Una prueba evidente de que Dios no prohibió en si, la fabricación de
imágenes la tenemos en la misma Biblia. Veamos varios ejemplos:
Dios mandó a hacer figuras de querubines sobre el arca de la alianza:
“Harás un arca de madera de acacia de dos codos y medio de largo, codo y
medio de ancho y codo y medio de alto… Harás, además, dos querubines de oro
macizo; los harás en los dos extremos del propiciatorio: haz el primer querubín
en un extremo y el segundo en el otro. Los querubines formarán un cuerpo con el
propiciatorio, en sus dos extremos. Estarán con las alas extendidas por
encima, cubriendo con ellas el propiciatorio, uno frente al otro, con las caras
vueltas hacia el propiciatorio” Éxodo 25,10.18-20
El templo de Salomón estaba lleno de imágenes de querubines:
“El cedro del interior de la Casa estaba
esculpido con figuras de calabazas y capullos abiertos; todo era cedro, no se veía la piedra. Había preparado un Debir al fondo de la Casa en el interior para colocar en él
el arca de la alianza de Yahveh… Hizo en el Debir dos querubines de madera de acebuche de diez
codos de altura. Un ala del querubín tenía cinco codos y la otra ala del
querubín cinco codos: diez codos desde la punta de una de sus alas hasta la
punta de la otra de sus alas. El segundo querubín tenía diez codos, las mismas
medidas y la misma forma para los dos querubines. La altura de un querubín era
de diez codos y lo mismo el segundo querubín. Colocó los querubines en
medio del recinto interior; y las alas de los querubines estaban
desplegadas; el ala de uno tocaba un muro y el ala del segundo querubín tocaba
el otro muro, y sus alas se tocaban en medio del recinto, ala con ala. Revistió
de oro los querubines. Esculpió todo en torno los muros de la Casa con
grabados de escultura de querubines, palmeras, capullos abiertos, al interior y
al exterior…los dos batientes eran de madera de acebuche; esculpió
sobre ellos esculturas de querubines, palmas y capullos abiertos, y los
revistió de oro, poniendo láminas de oro sobre los querubines y las palmeras.
Hizo lo mismo en la puerta del Hekal: los montantes
de madera de acebuche que ocupaban la cuarta parte; Esculpió querubines,
palmeras, capullos abiertos y embutió oro sobre la escultura.” 1 Reyes 6,18-19.23-29.32-33.35
Eso sin contar las figuras de animales que tenía el templo de Salomón:
“Hizo el Mar de metal fundido que tenía diez
codos de borde a borde; era
enteramente redondo, y de cinco codos de altura; un cordón de treinta codos
medía su contorno. Debajo del borde había calabazas todo en derredor; daban
vuelta al Mar a largo de treinta codos; había dos filas de calabazas fundidas
en una sola pieza. Se apoyaba sobre doce bueyes, tres mirando al Norte,
tres mirando al Oeste, tres mirando al Sur y tres mirando al Este; el
Mar estaba sobre ellos, quedando sus partes traseras hacia el interior.” 1 Reyes 13,23-25
“En la cima de la basa había un soporte de medio
codo de altura completamente redondo; y
en la cima de la basa, los ejes y el armazón formaban un cuerpo con ella. Grabó
sobre las tablas querubines, leones y palmeras... y volutas alrededor.”
1 Reyes 13,35-36
¿Era olvidadizo Salomón? ¿O quizá no conocía el mandamiento que prohibía
imágenes?
Él entendía perfectamente que la
prohibición no era hacer imágenes, sino ídolos.
Otro ejemplo lo vemos cuando Dios mismo le mandó hacer a Moisés una imagen
de una serpiente de bronce:
“Envió entonces Yahveh
contra el pueblo serpientes abrasadoras, que mordían al pueblo; y murió mucha
gente de Israel. El pueblo fue a decirle a Moisés: «Hemos pecado por haber
hablado contra Yahveh y contra ti. Intercede ante Yahveh para que aparte de nosotros las serpientes,» Moisés
intercedió por el pueblo. Y dijo Yahveh a Moisés: «Hazte
un Abrasador y ponlo sobre un mástil. Todo el que haya sido mordido y lo
mire, vivirá.» Hizo Moisés una serpiente de bronce y la puso en un mástil. Y
si una serpiente mordía a un hombre y éste miraba la serpiente de bronce,
quedaba con vida.” Números 21,6-9
Este ejemplo es muy claro, ya que esta imagen de la serpiente de bronce
solamente fue destruida cuando el pueblo comenzó a adorarla mucho después.
Si Dios prohibiera hacer imágenes, no hubiera mandado a llenar la tienda del encuentro, el templo con ellas. Inclusive el Arca tenia 2 tremendos ángeles en su propiciatorio. Debemos aprender a ver un poco más allá de la letra y entener que el espíritu del mandamiento consiste en solo adorar a Dios. Mientras esto lo hagamos, no importa cuantas imágenes tengamos, a Dios no solo no le molestará, sino que le agradará como le agradaban las imágenes en el templo.
¿Y la genuflexión no es idolatría por ser símbolo de
adoración?
Es frecuente escuchar a estos argumentos, que el católico si adora las imágenes porque se arrodilla ante ellas.
“Cuando Pedro entraba salió Cornelio a su
encuentro y cayó postrado a sus pies. Pedro le levantó diciéndole: «Levántate,
que también yo soy un hombre.»” Hechos 10,25-26
“Yo, Juan, fui el que vi
y oí esto. Y cuando lo oí y vi, caí a los pies del
Angel que me había mostrado todo esto para
adorarle. Pero él me dijo: «No, cuidado; yo soy un siervo como tú y tus
hermanos los profetas y los que guardan las palabras de este libro. A Dios
tienes que adorar.»” Apocalipsis 22,9
En los dos últimos pasajes, ambos hombres, Cornelio y Juan se pusieron de
rodillas con intención de adoración, y por eso su gesto es reprobado. El texto aclara que Juan cayo a sus pies "para adorarle", a lo
que el ángel responde: "A Dios tienes que adorar".
Pero estar de rodillas también puede hacerse como una muestra de veneración
y respeto, como lo vemos en otros pasajes en que este acto no es reprobado, por
ejemplo cuando el Rey Salomón se arrodilla ante su madre y nadie entendió que
por eso él la adoraba.
“Entró Betsabé donde
el rey Salomón para hablarle acerca de Adonías.
Se levantó el rey, fue a su encuentro y se postró ante ella, y se sentó
después en su trono; pusieron un trono para la madre del rey y ella se sentó a
su diestra” 1 Reyes 2,19
Abdías se arrodilló ante Elías y este no le
corrige porque era por respeto también:
“Estando Abdías en
camino, le salió Elías al encuentro. Le reconoció y cayó sobre su rostro y
dijo: ¿Eres tú Elías, mi señor?»” 1 Reyes 18,7
Ante Eliseo también se pusieron de rodillas:
“Habiéndole visto la comunidad de los profetas
que estaban enfrente, dijeron: «El espíritu de Elías reposa sobre Eliseo.»
Fueron a su encuentro, se postraron ante él en tierra,” 2 Reyes 2,15
Daniel se arrodillo ante el ángel Gabriel:
“Mientras yo, Daniel, contemplaba esta visión y
trataba de comprenderla, vi de pronto delante de mí
como una apariencia de hombre, y oí una voz de hombre, sobre el Ulay, que gritaba: «Gabriel, explícale a éste la visión.»
El se acercó al lugar donde yo estaba y, cuando llegó, me aterroricé y caí
de bruces. Me dijo: «Hijo de hombre, entiende: la visión se refiere al
tiempo del Fin.» Mientras él me hablaba, yo me desvanecí, rostro en tierra. El
me tocó y me hizo incorporarme donde estaba.” Daniel
8,15-18
Las mujeres se arrodillaron frente a ángeles en el sepulcro:
“No sabían que pensar de esto, cuando se
presentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes. Como ellas
temiesen e inclinasen el rostro a tierra, les dijeron: «¿Por qué
buscáis entre los muertos al que está vivo?” Lucas
24,4-5
(Hay decenas de ejemplos más, pero con estos es suficiente).
El protestante suele citar los primeros pasajes, pero nunca estos. ¿Puede ser consecuente una interpretación de la Escritura que construye su doctrina de pasajes aislados e ignora el resto?. Postrarse (estar de rodillas) está prohibido siempre y
cuando la intención sea adorar, pero
cuando la intención es de veneración o respeto en ningún modo, de lo contrario, los profetas y personajes anteriores serían los primeros idólatras.
Creer en la Virgen María y los santos ¿No es idolatría?
Depende que signifique creer. Y este es otro punto relacionado con la
acusación de idolatría, y que consiste en afirmar que los católicos al creer en la Virgen y los santos, los adoramos. Hay que comenzar por aclarar que en ninguna parte de
la doctrina católica podrá encontrarse que eso es lo que la Iglesia enseña.
Para un católico, un santo no es más que un hermano, que en vida demostró
un grado de virtud heroico, y la Iglesia puede tener la seguridad de que su
alma fue salvada, y está en presencia de Cristo.
Los protestantes suelen afirmar que los santos no pueden interceder porque están muertos, sin embargo el evangelio nos muestra que están verdaderamente vivos. Ellos fueron, son y serán parte del cuerpo de
Cristo, y no pierden comunión con él al morir.
“Y acerca de que los muertos resucitan, ¿no
habéis leído en el libro de Moisés, en lo de la zarza, cómo Dios le dijo: =
Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? = No es un
Dios de muertos, sino de vivos. Estáis en un gran error.»” Marcos 12,26-27
(Los saduceos no creían en la resurrección. Cristo se la demuestra de una forma simple: Dios no puede ser Dios de alguien que no existe o no tiene conciencia).
Pablo sabía que al estar ausente del cuerpo estaría ausente con Cristo.
“Así pues, siempre llenos de buen ánimo, sabiendo
que, mientras habitamos en el cuerpo, vivimos lejos del Señor, pues
caminamos en la fe y no en la visión... Estamos, pues, llenos de buen ánimo
y preferimos salir de este cuerpo para vivir con el Señor. Por eso,
bien en nuestro cuerpo, bien fuera de él, nos afanamos por agradarle.” 2 Corintios 5,6-9
“Me siento apremiado por las dos partes: por una
parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con
mucho lo mejor;” Filipenses 1,23
Si Pablo tenía la seguridad de que al separarse de su cuerpo estaría
presente con Cristo, ¿Por qué hemos de dudar nosotros?
Y es por eso que en el Apocalipsis se nos narra que aquellos que han muerto
por dar testimonio de la palabra, no solo están en presencia de Dios, sino que
hacen peticiones:
“Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los degollados a
causa de la Palabra de Dios y del testimonio que mantuvieron. Se
pusieron a gritar con fuerte voz: «¿Hasta cuándo,
Dueño santo y veraz, vas a estar sin hacer justicia y sin tomar venganza por
nuestra sangre de los habitantes de la tierra?» Entonces se le dio a
cada uno un vestido blanco y se les dijo que esperasen todavía un poco, hasta
que se completara el número de sus consiervos y hermanos que iban a ser muertos
como ellos.” Apocalipsis 6,9-11
¿Pero no dice la Biblia que hay un solo mediador que es
Cristo?
“Porque hay un solo Dios, y también un solo
mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también,” 1 Timoteo 2,5
Todos nosotros y los que ahora se nos han adelantado y están en presencia
de Dios somos intercesores en Cristo, por medio de Él, y podemos
pedir porque somos parte de su cuerpo, que es la Iglesia.
“Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de
Cristo, y sus miembros cada uno por su parte.” 1
Corintios 12,27
Nosotros podemos pedir por nuestros hermanos y hacer oraciones por ellos y
esto es agradable a Dios. Con nuestras oraciones por nuestros hermanos no nos
saltamos el papel de Cristo de único mediador porque oramos EN SU
NOMBRE.
En la Biblia puede verse el poder que podemos tener intercediendo por
nuestros hermanos por medio de la oración, y eso en ningún momento interfiere
con la única mediación de Cristo. Recordemos la fuerza que tiene la oración del
justo:
“Confesaos, pues, mutuamente vuestros pecados y
orad los unos por los otros, para que seáis curados. La oración ferviente
del justo tiene mucho poder.” Santiago 5,16
Estudiemos ahora el pasaje de Timoteo completo y en su contexto:
“Ante todo recomiendo que se hagan plegarias,
oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes
y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y
dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, que quiere que
todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad. Porque
hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo
Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos.
Este es el testimonio dado en el tiempo oportuno,” 1
Timoteo 2,1-6
Del análisis del pasaje anterior de puede concluir:
Primero que aunque todos podemos orar directamente a Dios, para
Dios también es agradable que oremos e intercedamos mutuamente por los demás,
ya que en esta forma colaboramos en la obra de salvación de Dios, que quiere
que todos nos salvemos, no como individuos, si no como iglesia y comunidad
ayudándonos mutuamente (ver versículos 1-3)
Segundo que Cristo es único mediador ante el Padre porque se
entregó a si mismo como rescate por todos (Ver versículos 5-6), pero que esto
en ningún momento afirma que no podemos interceder con nuestras oraciones unos
por otros.
¿Pero no es mejor pedir a Cristo directamente?
Ciertamente la fe de todo cristiano debe ser Cristo-céntrica, los Santos
definitivamente deben tener un papel secundario en nuestras
peticiones ya que son intercesores, pero así como por orar a Cristo, no dejamos de orar al Padre, al
hacer peticiones a los Santos para que intercedan por nosotros no implica que
dejemos de orar a Dios. El problema es
que muchas personas ven al católico como una persona que solo ora a los Santos
y descuida lo principal que es la oración a Dios. Si bien es cierto que algún
católico mal adoctrinado pudiese caer en alguno de estos excesos, esto no es lo
que la Iglesia enseña.
Por otro lado, la afirmación de que solo debemos pedir a Cristo
directamente desconoce completamente el hecho de que Dios mismo quiere que
nosotros oremos unos por otros:
“siempre en oración y súplica, orando en toda
ocasión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia e intercediendo por
todos los santos,” Efesios 6,18
“Pero os suplico, hermanos, por nuestro Señor
Jesucristo y por el amor del Espíritu Santo, que luchéis juntamente conmigo en
vuestras oraciones rogando a Dios por mí,” Romanos
15,30
“orad al mismo tiempo también por nosotros para que Dios nos abra una puerta a la Palabra, y
podamos anunciar el Misterio de Cristo, por cuya causa estoy yo encarcelado,” Colosenses 4,3
“Con este objeto rogamos en todo tiempo por
vosotros: que nuestro Dios os haga
dignos de la vocación y lleve a término con su poder todo vuestro deseo de
hacer el bien y la actividad de la fe,” 2
Tesalonicenses 1,11
Es precisamente lo que dice el pasaje de 1 Timoteo 2: "es bueno y agradable a Dios nuestro salvador". En todos los pasajes anteriores en los que Pablo pide que oren por Él, a
nadie se le ocurre decirle que mejor pida a Dios directamente.
Que conlleva la afirmación de que los católicos son
idólatras
La idolatría es un pecado grave. Acusar a otros creyentes de idolatría, basado únicamente en la persepción exterior personal es bastante delicado ya que implica un pecado de calumnia. Nadie es quien para acusar a otro sde idólatra, sobre todo si estos profesa solo adorar a Dios.
Yo por mi
parte he podido aprender que muchas veces nos equivocamos juzgando.
Nosotros vemos las apariencias pero Dios ve el corazón. ¿Podemos asegurar
que cuando vemos a un católico de rodillas ante una imagen la está adorando?.
“Por eso, no tienes excusa quienquiera que seas,
tú que juzgas, pues juzgando a otros, a ti mismo te condenas, ya que obras esas mismas cosas tú que
juzgas, y sabemos que el juicio de Dios es según verdad contra los que
obran semejantes cosas. Y ¿te figuras, tú que juzgas a los que cometen
tales cosas y las cometes tú mismo, que escaparás al juicio de Dios? O
¿desprecias, tal vez, sus riquezas de bondad, de paciencia y de longanimidad,
sin reconocer que esa bondad de Dios te impulsa a la conversión? Por la
dureza y la impenitencia de tu corazón vas atesorando contra ti cólera para el
día de la cólera y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual = dará a
cada cual según sus obras: =” Romanos 2,1-6
Conclusión
A pesar de las explicaciones, las acusaciones de idolatría seguirán lloviendo. Suele ser una muy efectiva técnica proselitista contra católicos poco instruidos. Oremos porque Dios no permita que saquen hijos de su amado rebaño a costa de la mentira.
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