El Católico, ¿Dónde tiene puesta su fe realmente?

Por Ing. José Miguel Arráiz

Introducción

Hace unos días revisaba el estudio que suministraba el Pastor Joel Sanabria en una de las comunidades MSN que participo. El artículo se titulaba "Conociendo el catolicismo Romano", y comenzaba con la siguiente afirmación:

“La esperanza del Católico Romano esta depositada en su Institución eclesiástica."

"La esperanza del Cristiano Evangélico está depositada en Cristo.”

Como es obvio que cualquier católico practicante que conozca un poco lo que la Iglesia enseña contestará: Hey!, esto no es cierto”, el autor admite luego:

“El fiel Católico (por lo menos aquellos comprometidos con su Iglesia), creen, sostienen y afirman que Jesucristo es el ÚNICO Camino de regreso al Padre (CIC 480 [1] ), el ÚNICO dador de la Salvación (CIC 987 [2] ). Esto no está en duda y aceptamos de buen ánimo que así lo creen.”

Pero para luego continuar:

“PERO… lo que muchas veces el Católico omite, especialmente en conversaciones con un Cristiano Evangélico, es reconocer que ellos no depositan su fe en Jesucristo de manera directa, sino que han aprendido a hacerlo a través de la Institución Iglesia Católica Romana, la cual dice ser “administradora” de la Redención y del tesoro de las satisfacciones de Cristo. (CIC 1471 [3]).”

En este sentido consideré importante el punto tocado y consideré aclarar realmente lo que la Iglesia Católica enseña y en base a que lo enseña:

La enseñanza de la real de la Iglesia

Comencemos por aclarar que nosotros los católicos profesamos que no hay otro nombre por el cual podemos ser salvados:

Hechos 4,12 Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos.»

Ya que Cristo es el único camino al Padre:

Juan 14,6 Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.

Pero es la misma Biblia la que deja claro que la Iglesia es el cuerpo de Cristo:

1 Corintios 12,27 Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y sus miembros cada uno por su parte.

Siendo Cristo la piedra angular y los apóstoles sus cimientos:

Efesios 2:20 edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo,

Dando también a Pedro (uno de los apóstoles) las “llaves del reino de los cielos” y el ministerio de regir y legislar al pueblo de Dios como el mayordomo de Cristo:

Mateo 16,19 A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que  desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»

Con el claro significado que la posesión de las llaves significaban:

Isaías 22,20-25 Aquel día llamaré a mi siervo Elyaquim, hijo de Jilquías.  Le revestiré de tu túnica, con tu fajín le sujetaré, tu autoridad pondré en su mano, y será él un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá. Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; abrirá, y nadie cerrará, cerrará, y nadie abrirá. Le hincaré como clavija en lugar seguro, y será trono de gloria para la casa de su padre. Colgarán allí todo lo de valor de la casa de su padre - sus descendientes y su posteridad -, todo el ajuar menudo, todas las tazas y cántaros. Aquel día - oráculo de Yahveh Sebaot - se removerá la clavija hincada en sitio seguro, cederá y caerá, y se hará añicos el peso que sostenía, porque Yahveh ha hablado. La Iglesia es ahora la Nueva Casa del Nuevo Rey David:

En ese sentido los apóstoles fueron enviados a predicar al mundo entero el mensaje del evangelio:

Mateo 28,19-20 Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.»

Y fueron enviados con total autoridad, la misma que Cristo recibió del Padre:

Juan 20,21 Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.»

Designados por Cristo de administrar los misterios de Dios:

1 Corintios 4,1 Por tanto, que nos tengan los hombres por servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.

En ese sentido, escucharles a ellos no era simplemente escuchar hombres, sino escuchar a Cristo mismo, y rechazarles, rechazar a Cristo mismo, e indirectamente al Padre:

Lucas 10,16 «Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza  a mí, rechaza al que me ha enviado.»

Garantizados de que no podrían desviarse de la verdad ya que tenían la promesa de Cristo de guiarlos a la verdad completa:

Juan 16,13 Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir.

Y por eso no extraña ver que Pablo se refiera a la Iglesia como columna y fundamento de la verdad:

1 Timoteo 3,15 pero si tardo, para que sepas cómo hay que portarse en la casa de Dios, que es la Iglesia de Dios vivo, columna y fundamento de la verdad.

Ahora, cuando la Iglesia se fue extendiendo, los apóstoles con la autoridad que recibieron de Cristo, designaron presbíteros (los presbíteros no se auto designaban):

Hechos 14,23 Designaron presbíteros en cada Iglesia y después de hacer oración con ayunos, los encomendaron al Señor en quien  habían creído.

Y por su puesto la orden a los fieles de obedecerles era clara:

Hebreos 13,17 Obedeced a vuestros dirigentes y someteos a ellos, pues velan sobre vuestras almas como quienes han de dar cuenta  de ellas, para que lo hagan con alegría y no lamentándose, cosa que no os traería ventaja alguna.

A ellos correspondía la correcta interpretación de las escrituras:

2 Pedro 1,20-21 Pero, ante todo, tened presente que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Espíritu Santo, han  hablado de parte de Dios

Ya que en la Biblia hay cosas difíciles de entender que pueden ser interpretadas equivocadamente desviándonos de la verdad, y por eso Pedro nos exhorta a permanecer firmes en nuestra postura y no ser derribados por el error de quien llama “disoluto”:

2 Pedro 3,15-16 La paciencia de nuestro Señor juzgadla como salvación, como os lo escribió también Pablo, nuestro querido hermano, según la sabiduría que le fue otorgada. Lo escribe también en todas las cartas cuando habla en ellas de esto. Aunque hay en ellas cosas difíciles de entender, que los ignorantes y los débiles interpretan torcidamente - como también las demás Escrituras - para su propia perdición. Vosotros, pues, queridos, estando ya advertidos, vivid alerta, no sea que, arrastrados por el error de esos disolutos, os veáis derribados de vuestra firme postura.

Esto debido a que surgirían herejes, y se mezclarían lobos en medio de ovejas pervirtiendo la fe de algunos:

1 Timoteo 1,18-20 Esta es la recomendación, hijo mío Timoteo, que yo te hago, de acuerdo con las profecías pronunciadas sobre ti  anteriormente. Combate, penetrado de ellas, el buen combate, conservando la fe y la conciencia recta; algunos, por haberla rechazado, naufragaron en la fe; entre éstos están Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendiesen a no blasfemar        

2 Timoteo 2,16-18 Evita las palabrerías profanas, pues los que a ellas se dan crecerán cada vez más en impiedad, y su palabra irá cundiendo como gangrena. Himeneo y Fileto son de éstos: se han desviado de la verdad al afirmar que la resurrección ya ha sucedido; y pervierten la fe de algunos.

Aunque estaba asegurado que no podrían contra la Iglesia ya que estaba sostenida por la promesa de Cristo que las puertas del infierno no prevalecerían contra ella:

Mateo 16,18 Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Y por eso los herejes que saldrían de la Iglesia no permanecerían dentro de ella para dejar de manifiesto que no eran de la Iglesia:

1 Juan 2,18-19 Hijos míos, es la última hora. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es ya la última hora. Salieron de entre nosotros; pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros.

Basta decir que en la Iglesia todos bajo la guía de los apóstoles administradores de los misterios de Dios debían evitar las divisiones:

Tito 3,10-11 Al sectario, después de una y otra amonestación, rehúyele; ya sabes que ése está pervertido y peca, condenado por su propia sentencia.

Y así permanecer unidos en una misma manera de pensar:

1 Corintios 1,10 Os conjuro, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que tengáis todos un mismo hablar, y no haya entre vosotros divisiones; antes bien, estéis unidos en una misma mentalidad y un mismo juicio.

Fieles a la voluntad de Cristo de ser UNO:

Juan 17,20-23 No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.

No es extraño entonces que un cristiano católico que ha profundizado en todo esto sepa que estar unido a Cristo es estar unido a su Iglesia que es su cuerpo, y allí que la argumentación del pastor Joel (“La esperanza del Católico Romano esta depositada en su Institución eclesiástica”) falle al confundir el sentir del católico que está conciente que no es posible separar a Cristo de su cuerpo que es la Iglesia.

El pastor continúa citando Lucas 6,46 para argumentar que la fe debe estar puesta sobre la roca de la palabra de Dios, y no sobre una institución:

Lucas 6,46-49 «¿Por qué me llamáis: "Señor, Señor", y no hacéis lo que digo? «Todo el que venga a mí y oiga mis palabras y las ponga en práctica, os voy a mostrar a quién es semejante: Es semejante a un hombre que, al edificar una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre roca. Al sobrevenir  una inundación, rompió el torrente contra aquella casa, pero no pudo destruirla por estar bien edificada. Pero el que haya oído y no haya puesto en práctica, es semejante a un hombre que edificó una casa sobre tierra, sin cimientos, contra la que rompió el torrente y al instante se desplomó y fue grande la ruina de aquella  casa.»

Pero este pasaje es por demás revelador pero no con el sentido que el Pastor Joel le da. El pasaje nos dice que no basta llamar a Cristo “Señor, Señor”  sino hacer su voluntad. Eso es edificar la casa sobre la roca.

Aquí precisamente ocurre la gran contradicción del mundo de hoy, donde muchas Iglesias no católicas predican un “Solo Cristo” que no va acorde con la voluntad de Cristo, ya que como vimos en pasajes citados anteriormente, es la misma voluntad de Dios la que habla de que la Iglesia es fundamento de la verdad (1 Timoteo 3,15), Escucharles a ellos es escuchar a Cristo mismo (Lucas 10,16) ya que fueron envestidos de la autoridad que Cristo recibió del Padre (Juan 20,21) y constituidos como administradores de los misterios de Dios (1 Corintios 4,1). En ese sentido somos conjurados en nombre del Señor a permanecer unidos en manera de pensar (1 Corintios 1,10) para ser uno como Cristo y el Padre (Juan 17,20-23).

Esa es la voluntad de Dios, y decir “Señor, Señor” y desobedecer este mandato es realmente construir la casa sobre la arena.

Si creemos en Cristo permaneceremos unidos a su cuerpo que es la Iglesia, fundada sobre el cimiento de los apóstoles y no olvidando que la piedra angular es Cristo mismo (Efesios 2,20).

Consecuencias e implicaciones del Solo Cristo y No a la Iglesia

Ya hemos visto que decir Solo Cristo, pero agregar No a la Iglesia (desconocer su autoridad) es contradictorio. Veamos ahora que implicaciones ha traído al mundo de hoy:

1. División de los cristianos:

Bajo el lema de “Sola Biblia y no Iglesia” tenemos actualmente 28.000 Iglesias no-católicas que profesan basarse “exclusivamente” en lo que dice la Biblia como norma de fe, pero que predican doctrinas “completamente diferentes”. Ejemplo de esto son las denominaciones cristianas evangélicas, las cuales a pesar de tener cosas muy buenas no pueden ponerse de acuerdo en puntos fundamentales de la fe cristiana. He aquí algunos ejemplos:

Mientras los Evangélicos pentecostales creen que la salvación puede perderse, los evangélicos bautistas lo niegan rotundamente. Los luteranos y anglicanos bautizan a los niños, lo que los anteriores rechazan. Los presbiterianos también admiten el bautismo de niños; pero difieren con los antes mencionados sobre la clase o forma del gobierno de la Iglesia. La denominación llamada “Los Discípulos de Cristo” aun habiendo sido bautizados por un pastor bautista, difieren con la doctrina bautista enseñando que el bautismo da remisión de pecados, lo que los bautistas niegan. Los episcopalianos, aunque bautizan niños, no son acordes sobre el sistema de gobierno de la Iglesia con los ya citados y tampoco son afines a ellos en la frecuencia con que se debe celebrar la Cena del Señor y lo que esto significa.

El hecho de que las Iglesias no católicas no paren de dividirse (Ya existen más de 33.000 denominaciones diferentes) infringiendo el claro mandato de Cristo de ser UNO y permanecer unidos un una misma fe y manera de pensar es un fruto negativo evidente de lo que significa desconocer la autoridad que legítimamente Cristo ha instituido. La consecuencia es que al dividirnos nos debilitamos. El enemigo sabe que primero tiene que dividirnos para atacarnos a cada uno por separado (La cuerda de tres hijos no es fácil de romper):

Eclesiastés 4,9-12 Más valen dos que uno solo, pues obtienen mayor ganancia de su esfuerzo. Pues si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo que cae!, que no tiene quien lo levante. Si dos se acuestan, tienen calor; pero el solo ¿cómo se calentará? Si atacan a uno, los dos harán frente. La cuerda de tres hilos no es fácil de romper.    

2. Incredulidad del mundo:

La unidad de los cristianos sería la señal para el mundo

Juan 17,21-23 para que todos sean uno…. para que el mundo crea que tú me has enviado

Hace un tiempo debatía con un antiguo amigo que se llegó a inclinar por tendencias “gnósticas” y me echaba en cara que la Biblia no podía ser palabra de Dios, ya que de ser así no es posible que fuera tan complicada que cada quien interpretara algo diferente. Recordaba yo aquí el pasaje anterior: “Que sean uno para que el mundo crea que tu me haz enviado”

3. Propagación de herejías:

Debido a que bajo el lema de la libre interpretación de la Biblia cada quien puede interpretar algo diferente, ahora se cuestionan doctrinas fundamentales de la fe cristiana como nunca antes en la historia. Entre los frutos más recientes del protestantismo podemos encontrara los Testigos de Jehová, los Mormones, los Adventistas, etc. Movimientos en los que el alejamiento de las enseñanzas básicas compartidas por católicos y protestantes previos (Anglicanos, Luteranos, Calvinistas, Presbiterianos, etc.). Así los testigos de Jehová niegan la divinidad de Cristo y la Trinidad, afirman que Cristo es el arcángel San Miguel (doctrina que copiaron de los adventistas), niegan la existencia del infierno y la inmortalidad del alma y afirman que solo 144.000 irán al cielo mientras los demás serán o exterminados en el Armagedón o permanecen en la tierra si son testigos de Jehová. A su vez los mormones afirman que Dios padre tiene cuerpo y que Adan es el único Dios a los que tenemos que tenemos que rendir cuentas los habitantes de este planeta.

4. Fanatismo religioso extremo.

Ha medida que la división ha ido incrementándose han ido surgiendo Iglesias con un fuerte sentimiento anti-católico. Así, a pesar de las buenas relaciones que la Iglesia Católica mantiene con muchas Iglesias evangélicas que se remontan al tiempo de la reforma, como la Iglesia Luterana o la Iglesia Anglicana, hay otro nuevo grupo que se caracterizan por predicar que la Iglesia católica es “La gran Ramera”, “La Prostituta de la Babilonia la grande” y que el Papa es “El anticristo” (ahora que ha llegado a su ancianidad dicen que es “su mano de obra”). Contradictoriamente se expresan tolerantemente de religiones como el Islam (que ni siquiera son cristianos) y los politeístas (hinduistas y demás).

Curioso es también que en su mayoría estas denominaciones piensan que la Iglesia Católica es la peor iglesia de todas (el resto son para ellos “regulares” o en algunos casos “hijas de la ramera”). Si alguien tuviera que buscar la Iglesia verdadera, ¿Sería aquella de la que todos hablan bien o de la que todos hablan mal? ¿Hablaron bien de Cristo en el pasado? ¿Hablarán ahora bien de su Iglesia?

Mateo 10,24-26 «No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo. Ya le basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su amo. Si al dueño de la casa le han llamado Beelzebul, ¡cuánto más a sus domésticos! «No les tengáis miedo. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse.

Conclusión

Hermano que lees estas líneas, ya seas católico, protestante, evangélico, adventista, mormón o testigo de Jehová. Mi propósito no es dudar de la sinceridad de tu fe ni menospreciarla. Cristianos verdaderos cuyos frutos buenos son visibles hay en todas las Iglesias cristianas. Mi mensaje es a la reflexión y podamos entender que estar unido a Cristo es estar unido a su Iglesia. Somos parte del cuerpo de Cristo y debemos ser fieles a su y permanecer unidos. La solución no está en la división y la imposición de una visión subjetiva propia de la Biblia, que eso es lo que desea el enemigo para seguir fragmentándonos. La solución es la unidad y la obediencia a quien Cristo ha instituido como autoridad.

¡Dios les bendiga sinceramente!