¡Esto es mi cuerpo!

Por José Miguel Arráiz

 

Introducción

 

¡Esto es mi cuerpo! repetía una y otra vez las palabras de Cristo nada menos que Martín Lutero en el sonado coloquio de Marburgo aquel año de 1529. Trataba inútilmente de poner fin al primer de tantos grandes desacuerdos entre protestantes. Lutero contendía con Ulrico Zwinglio, quien aunque anteriormente se había mostrado partidario a sus doctrinas (Sola Fide y Sola Scriptura) ahora decía que en la Cena del Señor el pan y vino no se convertían realmente en el cuerpo y sangre de Cristo, sino que eran simplemente un símbolo de él. No importa cuantas veces escribiera en aquel viejo pizarrón Martín aquellas palabras ante las cuales se estrellaban los argumentos de Ulrico, este tenía la habilidad de la palabra y de hacer parecer a Lutero “testarudo”.

 

Nunca pudieron ponerse de acuerdo, a Lutero simplemente se la acababa de ir de las manos su "reforma". Después de todo, el había proclamado que cualquiera podía interpretar la Biblia por cuenta propia con la única ayuda del Espíritu Santo, por tanto ¿Por qué iba Zuinglio a aceptar su interpretación  cuando el tenía otra diferente? ¿Por qué iba a hacerlo luego Calvino? ¿Por qué iban a hacerlos los fundadores de las subsiguientes 28.000 denominaciones?

 

¿Como están las cosas hoy?

A continuación les muestro un extracto de un manual de estudio del Catecismo Menor de Martín Lutero. Se basa en un texto del Prof. Georg Metzger que contiene referencias a los números de las preguntas en la edición actual del Catecismo Menor del Editorial Concordia en St Louis, Missouri y tambíén comenta algunos pasajes bíblicos según la teología Luterana:

Manual de teología Luterana, Prof. Georg Metzger basado en el catecismo de Lutero: "Nuestro catecismo nos dice: “Es el verdadero cuerpo y la verdadera sangre de nuestro Señor Jesucristo.” Quiere decir que es el cuerpo real, natural de Cristo y su sangre real y natural. ¿Por qué enfatiza eso nuestro catecismo? Lo hace a causa de los falsos profetas e iglesias que no quieren creer el misterio de la Santa Cena. Especialmente las iglesias reformadas, las sectas, los metodistas, los pentecostales, de hecho, todas las otras iglesias protestantes fuera de la luterana enseñan así. No quieren creer estas palabras de Cristo; no quieren creer que estén realmente presentes el cuerpo y la sangre de Cristo en la Santa Cena y que los que vienen al sacramento realmente coman y beban estas cosas. Es en verdad un misterio maravilloso. No podemos comprenderlo por nuestra razón. Nos parece imposible. En consecuencia, esas iglesias enseñan que se tiene que tomar las palabras de Cristo figuradamente, entenderlas en otro sentido. Según ellos, Cristo no quería decir que la Santa Cena realmente fuera su verdadero cuerpo natural, sino solamente que el pan significa su cuerpo, que lo retrata. Se refería solamente al cuerpo espiritual de Cristo. Los cristianos deben recibir este cuerpo espiritual en la Santa Cena, o sea, Cristo y sus beneficios, con fe, mientras que el verdadero cuerpo natural del Señor está sentado en el cielo. Contra estos falsos profetas, que se basan en su propia razón, nuestro catecismo dice: “Es el verdadero cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo.”"

Luego prosigue:

Manual de teología Luterana, Prof. Georg Metzger basado en el catecismo de Lutero “Ahora bien, esa palabra no es de ningún príncipe o de un emperador, sino que es palabra e institución de la excelsa majestad ante la cual todas las criaturas deberían de doblar sus rodillas y decir: Sí, que sea como él dice, y nosotros lo acataremos con todo respeto, con temor y humildad. Por la palabra puedes fortalecer tu conciencia y decir: aunque cien mil demonios y todos los entusiastas exaltados vengan y pregunten, ¿cómo pueden ser pan y vino el cuerpo y la sangre de Cristo, etc? Yo por mi parte, sé que todos los espíritus y los sabios eruditos juntos no tienen tanta sabiduría como la majestad divina tiene en su dedo meñique. He aquí las palabras de Cristo: Tomad y comed; esto es mi cuerpo. Bebed de ella todos; esto es el Nuevo Testamento en mi sangre... y a esto nos atenemos nosotros; ya veremos lo que hacen quienes pretenden corregirlo y obran algo distinto a lo que él había dicho. Ahora bien, es cierto que si retiras la palabra de ellos o si consideras el sacramento sin ella no tendrás sino simplemente pan y vino. Pero, si permanecen unidos, como debe y es necesario que sea, son, en virtud de las mismas palabras, el cuerpo y la sangre de Cristo. En efecto como ha hablado y dicho la boca de Cristo, así es, pues no puede engañar ni mentir.”

Interesante hacer notar que para los Luteranos la presencia de Cristo en la Eucaristía sigue siendo una verdad de fe, a tal punto de decir que el resto de los protestantes que la niegan son unos "falsos profetas".

La confesión de fe de  Augburgo, por la cual se regían las iglesias luteranas a partir de 1530 y se rigen gran parte de las iglesias luteranas ortodoxas hoy día dice:

En cuanto a la Santa Cena del Señor, enseñamos que el verdadero cuerpo y la verdadera sangre de Cristo están realmente presentes, distribuidas y recibidas en la Cena bajo las especies del pan y del vino. Rechazamos pues la doctrina contraria.”Confesión de Augsburgo (Luteranos), Artículo 10 La Santa Cena del Señor  

¿Como interpretaba la Iglesia primitiva?

Algo que me parece muy importante analizar, para el buscador sincero de la verdad, es la forma en como la Iglesia primitiva interpretó la Cena del Señor, ya que por más que algún fundamentalista pudiere pensar que la Iglesia Católica se corrompió, la opinión de la Iglesia primitiva la cual escuchó de la boca de los mismos apóstoles la enseñanza del evangelio y su explicación, definitivamente es la mejor forma que tenemos de conocer la interpretación más cercada a la de los apóstoles sobre la enseñanza de Cristo sobre esta verdad del evangelio.

En virtud de eso he querido remontarme en el pasado a los escritos de la Iglesia en sus primeros siglos y analizar realmente como pensaban:

Didaché (año 60-90 d.C) "Que nadie, empero, coma ni beba de vuestra acción de gracias, sino los bautizados en elnombre del Señor, pues acerca de ello dijo el Señor: No deis lo santo a los perros.......

Reunidos cada día del Señor, romped el pan y dad gracias, después de haber confesado vuestros pecados, a fin de que vuesto sacrificio sea puro...

...Todo aquel, empero, que tenga contienda con su compañero, no se junte con vosotros hasta tanto no se hayan reconciliado, a fin de que no se profane vuestro sacrificio...

...Porque éste es el sacrificio del que dijo el Señor: En todo lugar y en todo tiempo se me ofrece un sacrificio puro, porque yo soy rey grande, dice el Señor, y mi Nombre es admirable entre las naciones"

 

Carta de San Ignacio de Antioquía a los romanos, 7:3 año 106 D.C. “Anhelo el pan de Dios, que es la carne de Jesucristo.”


Carta de San Ignacio de Antioquía a los de Esmirna, 6:2 año 106 D.C. “Se mantienen alejados de la Eucaristía y de la oración (los docetas), por no confesar que la Eucaristía es la carne de nuestro Salvador Jesucristo, la que padeció por nuestros pecados, la que el Padre, en Su bondad, ha resucitado."

 

En Primera Apología 65,66. Justino describe la Misa Católica que celebraron en aquel tiempo. En el capítulo 66 Justino dice, que el pan no es cualquier pan ni el vino cualquier bebida, sino Jesús que por el poder de su palabra nos alimenta con su cuerpo y su sangre, el mismo cuerpo y sangre de nuestra naturaleza que él toma al hacerse hombre.

 

Justino Martir (151 D.C.): "Porque recibimos de los Apóstoles que Jesús dijo "Esto es mi sangre" y se les dio".”

 

Ireneo Contra las herejías, 4:32-33, :189 D.C. "El vino y el pan, al recibir las palabras de la consagración, se convierten en el cuerpo y la sangre de Cristo".


Lecturas de la Catequesis de San Cirilo de Jerusalén, 22 (Mistagógica 4) 350 D.C “Por lo tanto no consideren el pan y el vino como simplemente eso; puesto que son, de acuerdo a la declaración del Maestro, el Cuerpo y la Sangre de Cristo.”


San Gregorio de Nisa, El Gran Catecismo, 37, 383 D.C. “Justamente, nosotros creemos que el pan consagrado por la palabra de Dios ha sido convertido en el cuerpo de Dios que es Verbo.”


San Ambrosio de Milán, Los Sacramentos, 4:4:14, 390 D.C.  “Pudieras tal vez decir: "Mi pan es ordinario." Pero ese pan es pan antes que se realice la consagración. En donde la consagración ha entrado, el pan se convierte en el cuerpo de Cristo.”


“San Juan Crisóstomo, Homilías a los Primeros Corintios, 24:4:7, 392 D.C.”Cuando ves el cuerpo de Cristo en el altar, di a ti mismo, "Por este Cuerpo no soy mas polvo y ceniza, tampoco prisionero, sino libre…" Este es aquel cuerpo que fue manchado con sangre, traspasado por una lanza, y del cual brotaron fuentes de misericordia, una de sangre, la otra de agua, para el mundo entero. Este es el cuerpo que Él nos dió, para tenerlo en un receptáculo y comerlo, lo cual era apropiado para tan intenso amor.

 

San Agustín de Hipona, Sermones, 393 D.C.El pan que vemos en el altar, habiendo sido santificado por el Verbo de Dios, es el Cuerpo de Cristo. El cáliz, mas bien lo que está en ese cáliz, habiendo sido santificado por el Verbo de Dios, es la Sangre de Cristo."


San Cirilo de Alejandría, Comentarios sobre Mateo, 26:27, 428 D.C. “Él afirma demostrativamente: "Este es Mi Cuerpo", y "Esta es Mi Sangre", para que no supongan que lo que ven es figurativo. Por lo contrario, por un secreto de Dios todo poderoso las cosas vistas son transformadas en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, ofrecidas verdaderamente en un sacrificio en el que nosotros, como participantes, recibimos la vida dada y la fuerza santificadora de Cristo.”


Macario, Obispo de Magnesia, Apocritico, 3:23, 400 D.C. “Cristo tomó el pan y el cáliz, cada uno de la misma forma y dijo, "Este es mi Cuerpo y esta es Mi Sangre." No una figura de Su cuerpo tampoco una figura de Su sangre, como algunas personas de mente petrificada acostumbran decir, pero en verdad, es el cuerpo y la sangre de Cristo, viendo que Su cuerpo es de la tierra, al igual que el pan y el vino son de la tierra.” 

San Cirilo de Jerusalén. Catequesis, 22,1.Adoctrinados y llenos de esta fe certisima, debemos creer que aquello que parece pan no es pan, aunque su sabor sea de pan, sino el cuerpo de Cristo; y que lo que parece vino no es vino, aunque asi le parezca a nuestro paladar, sino la sangre de Cristo

 

San Atanasio, Sermon a los bautizados.Una vez terminadas las grandes y admirables preces, el pan se hace cuerpo y el cáliz sangre de Nuestro Señor Jesucristo”

 

San Cirilo de Alejandría , Coment. sobre S. Mateo.“Y dijo en modo demostrativo: Este es mi cuerpo y esta es mi sangre, para que no pienses que las cosas que aparecen son una figura (tipo), sino que por algo inefable del Dios Omnipotente las oblaciones son realmente transformadas en el cuerpo y en la sangre de Cristo; y nosotros, al participar de ellos, recibimos la fuerza vivificadora y santificadora de Cristo”

 

San Gregorio de Nisa, Sermon sobre el Bautismo).El pan, antes de la consagracion, es un pan ordinario; pero cuando se le consagra, se convierte y se llama Cuerpo de Cristo”

 

San Juan Crisostomo, Hom. sobre el Bautismo del Señor. “Este es mi cuerpo, dice (el sacerdote). Esta palabra transforma las cosas ofrecidas”

Conclusión

 

Dice la palabra de Dios:

 

"El Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán  de la fe entregándose a espíritus engañadores y a doctrinas diabólicas" 1 Timoteo 4,1

 

Si hermanos, siempre la Iglesia cristiana a creído lo mismo, así como lo sigue creyendo hoy la Iglesia Católica, la Iglesia Ortodoxa, la Iglesia Anglicana católica e inclusive la Iglesia Luterana. Ha sido en estos últimos tiempos en que ha venido alguien a negar lo que siempre para la Iglesia fue dogma fundamental de fe y a tratar de desviar la fe de muchos haciendo creer que cuando Cristo dijo "Esto es mi cuerpo" lo que realmente quizo decir es "Esto NO es mi cuerpo". No hay forma más sutil pero más directa de negar la misma Palabra de Dios y la enseñanza que la Iglesia ha transmitido intacta durante todos los siglos.

 

Hermano, no seas tu uno más de quienes creen estas nuevas doctrinas sacadas de la interpretación personal del "iluminado de turno", creele a la Palabra de Dios y de su hijo que ha dicho:

 

" ...«Tomad, comed, éste es mi cuerpo.» ..."Mateo 26,26-28

 

"La copa de bendición que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan." 1 Corintios 10,16

 

"Porque yo recibí del Señor lo que os he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan ,y después de dar gracias, lo partió y dijo: «Este es mi cuerpo que se da por vosotros; haced esto en recuerdo mío.» Asimismo también la copa después de cenar diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Cuantas veces la bebiereis, hacedlo en recuerdo mío.» Pues cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga. Por tanto, quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Examínese, pues, cada cual, y coma así el pan y beba de la copa. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo." 1 Corintios 11,23-29

 

"Yo soy el pan de la vida.  Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron;  este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera.  Yo soy el pan vivo, bajado del cielo.  Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.» Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día.  Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él.  Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma  vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.»" Juan 6,48-58

 

Para ver otros estudios relacionados con este tema puede consultar

El sacrificio de la Misa, que enseña la escritura, por Steve Ray

Eucaristía, ¿presencia real o simbólica?, del libro "No todo el que dice Señor Señor"

La Eucaristía, presencia real de Jesucristo, por Martín Zavala

La Misa y la Última Cena, colaboración de Milagros Sotelo de Gómez

La Misa, un milagro de amor, colaboración de Alejo Fernández Pérez

Misas negras, Confirman la fe de la Iglesia, colaboración de José L. Fierro 

 

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