Salmo 59 (58)
(1) = Del maestro de coro. «No destruyas.» De
David. A media voz. Cuando Saúl mandó a vigilar su casa con el fin de matarle. =
1 (2) ¡Líbrame
de mis enemigos, oh Dios mío, de
mis agresores protégeme,
2 (3) líbrame
de los agentes de mal, de los
hombres sanguinarios sálvame!
3 (4) Mira
que acechan a mi alma, poderosos
se conjuran contra mí; sin
rebeldía ni pecado en mí, Yahveh,
4 (5) sin
culpa alguna, corren y se aprestan.
Despiértate, ven a mi encuentro y mira,
5 (6) tú, Yahveh, Dios Sebaot, Dios de
Israel, álzate a visitar a todos
los gentiles, no te apiades de
ninguno de esos traidores pérfidos. =
Pausa. =
6 (7) Regresan
a la tarde, aúllan como
perros, rondan por la ciudad.
7 (8) Míralos
desbarrar a boca llena, espadas
en sus labios: «¿Hay alguno que
oiga?»
8 (9) Mas
tú, Yahveh, te ríes de ellos, tú te mofas de todos los gentiles.
9 (10) Oh fuerza mía, hacia ti miro. Pues es Dios mi ciudadela,
10 (11) el
Dios de mi amor viene a mi encuentro.
Dios me hará desafiar a los que me asechan.
11 (12) ¡Oh, no los mates, no se olvide mi
pueblo, dispérsalos con tu
poder, humíllalos, oh Señor,
nuestro escudo!
12 (13) Pecado es en su boca la palabra de
sus labios; ¡queden, pues,
presos en su orgullo, por la
blasfemia, por la mentira que vocean!
13 (14) ¡Suprime con furor, suprímelos, no
existan más! Y se sepa que Dios
domina en Jacob, hasta los
confines de la tierra. = Pausa. =
14 (15)
Regresan a la tarde, aúllan como
perros, rondan por la ciudad;
15 (16) vedlos buscando qué comer, hasta que no están hartos van
gruñendo.
16 (17) Yo, en cambio, cantaré tu
fuerza, aclamaré tu amor a la
mañana; pues tú has sido para mí
una ciudadela, un refugio en el
día de mi angustia.
17 (18) Oh fuerza mía, para ti
salmodiaré, pues es Dios mi
ciudadela, el Dios de mi amor.
Salmo 60 (59)
(1) = Del maestro de coro. Según «El lirio del
testimonio». A media voz. De David. Para enseñar. =
(2) Cuando luchó contra Aram de Naharáyim y Aram
de Sobá, y Joab, de vuelta, derrotó a Edom, en el valle de la Sal: doce mil
hombres. =
1 (3) Nos
has rechazado, oh Dios, nos has deshecho, estabas irritado, ¡oh, vuélvete a
nosotros!
2 (4) Has
sacudido la tierra, la has hendido;
sana sus grietas, pues se desmorona.
3 (5) Hiciste
ver a tu pueblo duras pruebas,
nos diste a beber vino de vértigo.
4 (6) Diste a los que le temen la señal para que pudiesen escapar del arco. =
Pausa. =
5 (7) Para
que tus amados salgan libres, ¡salva con tu diestra, respóndenos!
6 (8) Ha
hablado Dios en su santuario:
«Ya exulto, voy a repartir a Siquem, a medir el valle de Sukkot.
7 (9) «Mío
es Galaad, mío Manasés, Efraím,
yelmo de mi cabeza, Judá, mi cetro,
8 (10) «Moab, la vasija en que me lavo. Sobre Edom tiro mi sandalia. ¡Canta, pues, victoria contra mí,
Filistea!»
9 (11) ¿Quién
me conducirá hasta la plaza fuerte,
quién me guiará hasta Edom?
10 (12) ¿No eres tú, oh Dios, que nos has
rechazado, y ya no sales, oh
Dios, con nuestras tropas?
11 (13) Danos
ayuda contra el adversario, que
es vano el socorro del hombre.
12 (14) ¡Con Dios hemos de hacer
proezas, y él hollará a nuestros
adversarios!
Salmo 61 (60)
(1) = Del maestro de coro. Para instrumentos de
cuerda. De David. =
1 (2) ¡Escucha,
oh Dios, mi clamor, atiende a mi
plegaria!
2 (3) Desde
el extremo de la tierra hacia ti grito,
en el desmayo de mi corazón.
A la roca que se alza lejos de mí, condúceme;
3 (4) pues
tú eres mi refugio, torre fuerte
frente al enemigo.
4 (5) ¡Que
sea yo siempre huésped de tu tienda,
y me acoja al amparo de tus alas! = Pausa. =
5 (6) Porque
tú, oh Dios, oyes mis votos: tú me otorgas la heredad de los que temen
tu nombre.
6 (7) A los días del rey añade días, sus años, generación tras generación.
7 (8) ¡Reine
por siempre ante la faz de Dios!
¡El Amor y la Verdad le guarden!
8 (9) Entonces
salmodiaré a tu nombre para siempre,
día tras día cumpliré mis votos.
Salmo 62 (61)
(1) = Del maestro de coro... Yedutún. Salmo. De
David. =
1 (2) En
Dios sólo el descanso de mi alma,
de él viene mi salvación;
2 (3) sólo
él mi roca, mi salvación, mi
ciudadela, no he de vacilar.
3 (4) ¿Hasta
cuándo atacaréis a un solo hombre,
le abatiréis, vosotros todos,
como a una muralla que se vence,
como a pared que se desploma?
4 (5) Doblez
sólo proyectan, su placer es
seducir; con mentira en la boca,
bendicen, y por dentro maldicen.
= Pausa. =
5 (6) En Dios sólo descansa, oh alma mía, de él viene mi esperanza;
6 (7) sólo
él mi roca, mi salvación, mi
ciudadela, no he de vacilar;
7 (8) en
Dios mi salvación y mi gloria,
la roca de mi fuerza. En Dios
mi refugio;
8 (9) confiad
en él, oh pueblo, en todo
tiempo; derramad ante él vuestro
corazón, ¡Dios es nuestro
refugio! = Pausa. =
9 (10) Un soplo solamente los hijos de
Adán, los hijos de hombre, una
mentira; si subieran a la
balanza serían menos que un
soplo todos juntos.
10 (11) No os
fiéis de la opresión, no os
ilusionéis con la rapiña; a las riquezas, cuando aumenten, no apeguéis el corazón.
11 (12) Dios ha hablado una vez, dos veces, lo he oído: Que de Dios es la fuerza,
12 (13) tuyo, Señor, el amor; y: Que tú al hombre pagas con arreglo a sus obras.
Salmo 63 (62)
(1) = Salmo. De David. Cuando estaba en el
desierto de Judá. =
1 (2) Dios,
tú mi Dios, yo te busco, sed de
ti tiene mi alma, en pos de ti
languidece mi carne, cual tierra
seca, agotada, sin agua.
2 (3) Como
cuando en el santuario te veía,
al contemplar tu poder y tu gloria,
3 (4) -
pues tu amor es mejor que la vida,
mis labios te glorificaban -,
4 (5) así
quiero en mi vida bendecirte,
levantar mis manos en tu nombre;
5 (6) como de grasa y médula se empapará mi
alma, y alabará mi boca con
labios jubilosos.
6 (7) Cuando
pienso en ti sobre mi lecho, en
ti medito en mis vigilias,
7 (8) porque
tú eres mi socorro, y yo exulto
a la sombra de tus alas;
8 (9) mi
alma se aprieta contra ti, tu
diestra me sostiene.
9 (10) Mas los que tratan de perder mi
alma, ¡caigan en las honduras de
la tierra!
10 (11) ¡Sean pasados al filo de la
espada, sirvan de presa a los
chacales!
11 (12) Y el
rey en Dios se gozará, el que
jura por él se gloriará, cuando
sea cerrada la boca de los mentirosos.
Salmo 64 (63)
(1) = Del maestro de coro. Salmo. De David. =
1 (2) Escucha,
oh Dios, la voz de mi gemido,
del terror del enemigo guarda mi vida;
2 (3) ocúltame
a la pandilla de malvados, a la
turba de los agentes de mal.
3 (4) Los
que afilan su lengua como espada,
su flecha apuntan, palabra envenenada,
4 (5) para
tirar a escondidas contra el íntegro,
le tiran de improviso y nada temen.
5 (6) Se
envalentonan en su acción malvada,
calculan para tender lazos ocultos, dicen: «¿Quién lo observará
6 (7) y escrutará nuestros secretos?» El los escruta, aquel que escruta lo
íntimo del hombre, el corazón
profundo.
7 (8) Una
saeta ha tirado Dios, repentinas
han sido sus heridas;
8 (9) les
ha hecho caer por causa de su lengua,
menean la cabeza todos los que los ven.
9 (10) Todo hombre temerá. anunciará la obra de Dios y su acción comprenderá.
10 (11) El justo se alegrará en Yahveh, en él tendrá cobijo; y se gloriarán todos los de recto
corazón.
Salmo 65 (64)
(1) = Del maestro de coro. Salmo. De David.
Cántico. =
1 (2) A
ti se debe la alabanza, oh Dios,
en Sión. A ti el voto se te cumple,
2 (3) tú
que escuchas la oración. Hasta ti
toda carne viene
3 (4) con
sus obras culpables; nos vence
el peso de nuestras rebeldías,
pero tú las borras.
4 (5) Dichoso
tu elegido, tu privado, en tus
atrios habita. ¡Oh, hartémonos
de los bienes de tu Casa, de las
cosas santas de tu Templo!
5 (6) Tú nos responderás con prodigios de
justicia, Dios de nuestra salvación, esperanza de todos los confines de la
tierra, y de las islas lejanas;
6 (7) tú
que afirmas los montes con tu fuerza,
de potencia ceñido,
7 (8) y
acallas el estruendo de los mares,
el estruendo de sus olas. Están los pueblos en bullicio,
8 (9) por
tus señales temen los que habitan los confines, a las puertas de la mañana y de la
tarde haces tú gritar de júbilo.
9 (10) Tú
visitas la tierra y la haces rebosar,
de riquezas la colmas. El río
de Dios va lleno de agua, tú
preparas los trigales. Así es como
la preparas:
10 (11) riegas sus surcos, allanas sus
glebas, con lluvias la ablandas,
bendices sus renuevos.
11 (12) Tú coronas el año con tu benignidad, de tus rodadas cunde la grosura;
12 (13) destilan los pastos del
desierto, las colinas se ciñen
de alegría;
13 (14) las praderas se visten de
rebaños, los valles se cubren de
trigo; ¡y los gritos de gozo, y
las canciones!
Salmo 66 (65)
(1) = Del maestro de coro. Cántico. Salmo. =
1 Aclamad a Dios, la tierra toda,
2 salmodiad a la gloria de su nombre, rendidle el honor de su alabanza,
3 decid a Dios: ¡Qué terribles tus obras! Por la grandeza de tu fuerza, tus enemigos vienen a adularte;
4 toda la tierra se postra ante ti, y salmodia para ti, a tu nombre
salmodia. = Pausa. =
5 Venid y ved las obras de Dios, temible en sus gestas por los hijos
de Adán:
6 él convirtió el mar en tierra firme, el río fue cruzado a pie. Allí, nuestra alegría en él,
7 que por su poder domina para siempre. Sus ojos vigilan las naciones, no se alcen los rebeldes contra él. =
Pausa. =
8 Pueblos, bendecid a nuestro Dios, haced que se oiga la voz de su
alabanza,
9 él, que devuelve nuestra alma a la vida, y no deja que vacilen nuestros pies.
10 Tú nos probaste, oh Dios, nos purgaste, cual se purga la plata;
11 nos prendiste en la red, pusiste una correa a nuestros lomos,
12 dejaste que un cualquiera a nuestra cabeza
cabalgara, por el fuego y el
agua atravesamos; mas luego nos
sacaste para cobrar aliento.
13 Con holocaustos entraré en tu Casa, te cumpliré mis votos,
14 los que abrieron mis labios, los que en la angustia pronunció mi
boca.
15 Te ofreceré pingües holocaustos, con el sahumerio de carneros, sacrificaré bueyes y cabritos. =
Pausa. =
16 Venid a oír y os contaré, vosotros todos los que teméis a
Dios, lo que él ha hecho por mí.
17 A él gritó mi boca, la alabanza ya en mi lengua.
18 Si yo en mi corazón hubiera visto
iniquidad, el Señor no me habría
escuchado.
19 Pero Dios me ha escuchado, atento a la voz de mi oración.
20 ¡Bendito sea Dios, que no ha rechazado mi oración ni su amor me ha retirado!
Salmo 67 (66)
(1) = Del maestro de coro. Para instrumentos de
cuerda. Salmo. Cántico. =
1 (2) ¡Dios
nos tenga piedad y nos bendiga,
su rostro haga brillar sobre nosotros! = Pausa. =
2 (3) Para
que se conozcan en la tierra tus caminos, tu salvación entre todas las
naciones.
3 (4) ¡Te
den, oh Dios, gracias los pueblos,
todos los pueblos te den gracias!
4 (5) Alégrense
y exulten las gentes, pues tú
juzgas al mundo con justicia,
con equidad juzgas a los pueblos, y a las gentes en la tierra
gobiernas. = Pausa. =
5 (6) ¡Te den, oh Dios, gracias los
pueblos, todos los pueblos te den gracias!
6 (7) La
tierra ha dado su cosecha: Dios,
nuestro Dios, nos bendice.
7 (8) ¡Dios
nos bendiga, y teman ante él
todos los confines de la tierra!
Salmo 68 (67)
(1) = Del maestro de coro. De David. Salmo.
Cántico. =
1 (2) ¡Álcese
Dios, sus enemigos se dispersen,
huyan ante su faz los que le odian!
2 (3) Cual
se disipa el humo, los disipas;
como la cera se derrite al fuego, perecen los impíos ante Dios.
3 (4) Mas
los justos se alegran y exultan
ante la faz de Dios, y saltan de alegría.
4 (5) Cantad
a Dios, salmodiad a su nombre,
abrid paso al que cabalga en las nubes, alegraos en Yahveh, exultad ante su
rostro.
5 (6) Padre de los huérfanos y tutor de las
viudas es Dios en su santa
morada;
6 (7) Dios
da a los desvalidos el cobijo de una casa, abre a los cautivos la puerta de la
dicha, mas los rebeldes quedan
en un suelo ardiente.
7 (8) Oh
Dios, cuando saliste al frente de tu pueblo, cuando pasabas el desierto, = Pausa.
=
8 (9) la
tierra retembló, y hasta los
cielos se licuaron ante la faz de Dios,
ante la faz de Dios, el Dios de Israel.
9 (10) Tú
derramaste, oh Dios, una lluvia de larguezas, a tu heredad extenuada, tú la
reanimaste;
10 (11) tu grey halló una morada,
aquella que en tu bondad, oh
Dios, al desdichado preparabas.
11 (12) El Señor da la palabra: es el anuncio de un ejército inmenso.
12 (13) Y mientras los reyes, los ejércitos
huyen, huyen, la bella de la
casa reparte el botín.
13 (14) Mientras vosotros descansáis entre
las tapias del aprisco, las alas
de la Paloma se cubren de plata,
y sus plumas de destellos de oro verde;
14 (15) cuando
Sadday dispersa a los reyes, por
ella cae la nieve en el Monte Umbrío.
15 (16) ¡Monte de Dios, el monte de
Basán! ¡Monte escarpado, el
monte de Basán!
16 (17) ¿Por que miráis celosos, montes
escarpados, al monte que Dios
escogió por mansión? ¡Oh sí,
Yahveh morará allí para siempre!
17 (18) Los carros de Dios, por millares de
miríadas; el Señor ha venido del
Sinaí al santuario.
18 (19) Tú has subido a la altura,
conduciendo cautivos, has recibido tributo de hombres, hasta los
rebeldes para que Yahveh Dios
tuviera una morada.
19 (20)
¡Bendito sea el Señor día tras día!
El carga con nosotros, Dios de nuestra salvación. = Pausa. =
20 (21) Dios libertador es nuestro
Dios; del Señor Yahveh son las
salidas de la muerte;
21 (22) mas la cabeza de sus enemigos Dios
quebranta, la testa cabelluda de
quien sus crímenes pasea.
22 (23) Dijo el Señor: «De Basán haré
volver, haré volver de los
abismos del mar,
23 (24) para que puedas hundir tu pie en la
sangre, y en los enemigos tenga
su parte la lengua de tus
perros».
24 (25) ¡Se
han visto, oh Dios, tus procesiones,
las procesiones de mi Dios, mi rey, al santuario:
25 (26) delante los cantores, los músicos
detrás, las doncellas en medio,
tocando el tamboril!
26 (27) A Dios, en coros, bendecían: ¡es Yahveh, desde el origen de
Israel.
27 (28) Allí iba Benjamín, el pequeño,
abriendo marcha, los príncipes
de Judá con sus escuadras, los
príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí.
28 (29) ¡Manda, Dios mío, según tu
poder, el poder, oh Dios, que
por nosotros desplegaste,
29 (30) desde
tu Templo en lo alto de Jerusalén,
donde vienen los reyes a ofrecerte presentes!
30 (31) Increpa a la bestia del
cañaveral, a la manada de toros
y novillos de los pueblos. ¡Que
se sometan con lingotes de plata!
¡Dispersa a los pueblos que fomentan la guerra!
31 (32) Los magnates acudan desde
Egipto, tienda hacia Dios sus
manos Etiopía.
32 (33) ¡Cantad a Dios, reinos de la
tierra, salmodiad para el Señor,
33 (34) para el que cabalga los cielos, los
antiguos cielos: = Pausa. = ved
que lanza él su voz, su voz potente!
34 (35)
Reconoced el poderío de Dios. Sobre
Israel su exaltación, su poder
en las nubes:
35 (36) ¡temible
es Dios desde su santuario! El, el
Dios de Israel, es quien da
poder y fuerza al pueblo.
¡Bendito sea Dios!
Salmo 69 (68)
(1) = Del maestro de coro. Según la melodía:
«Lirios...» De David. =
1 (2) ¡Sálvame,
oh Dios, porque las aguas me
llegan hasta el cuello!
2 (3) Me
hundo en el cieno del abismo, sin poder hacer pie; he llegado hasta el fondo de las
aguas, y las olas me anegan.
3 (4) Estoy
exhausto de gritar, arden mis fauces,
mis ojos se consumen de esperar a mi Dios.
4 (5) Son
más que los cabellos de mi cabeza los que sin causa me odian; más duros que mis huesos los que me hostigan sin razón. (¿Lo que yo no he robado tengo que
devolver?)
5 (6) Tú, oh Dios, mi torpeza conoces, no se te ocultan mis ofensas.
6 (7) ¡No
se avergüencen por mí los que en ti esperan, oh Yahveh Sebaot! ¡No sufran confusión por mí los que
te buscan, oh Dios de Israel!
7 (8) Pues
por ti sufro el insulto, y la
vergüenza cubre mi semblante;
8 (9) para
mis hermanos soy un extranjero,
un desconocido para los hijos de mi madre;
9 (10) pues me devora el celo de tu
casa, y caen sobre mí los
insultos de los que te insultan.
10 (11) Si
mortifico mi alma con ayuno, se
me hace un pretexto de insulto;
11 (12) si tomo un sayal por vestido, para ellos me convierto en burla,
12 (13) cuento de los que están sentados a
la puerta, y copla de los que
beben licor fuerte.
13 (14) Mas mi oración hacia ti,
Yahveh, en el tiempo
propicio: por tu gran amor, oh
Dios, respóndeme, por la verdad
de tu salvación.
14 (15) ¡Sácame del cieno, no me hunda, escape yo a los que me odian, a las honduras de las aguas!
15 (16) ¡El
flujo de las aguas no me anegue
no me trague el abismo,
ni el pozo cierre sobre mí su boca!
16 (17) ¡Respóndeme, Yahveh, pues tu amor es
bondad; en tu inmensa ternura
vuelve a mí tus ojos;
17 (18) no retires tu rostro de tu
siervo, que en angustias estoy,
pronto, respóndeme;
18 (19) acércate a mi alma, rescátala, por causa de mis enemigos, líbrame!
19 (20) Tú conoces mi oprobio, mi vergüenza y mi afrenta, ante ti están todos mis opresores.
20 (21) El
oprobio me ha roto el corazón y desfallezco. Espero compasión, y no la hay, consoladores, y no encuentro ninguno.
21 (22) Veneno me han dado por comida, en mi sed me han abrevado con
vinagre.
22 (23) ¡Que su mesa ante ellos se convierta
en un lazo, y su abundancia en
una trampa;
23 (24) anúblense sus ojos y no vean, haz que sus fuerzas sin cesar les
fallen!
24 (25) Derrama tu enojo sobre ellos, los alcance el ardor de tu cólera;
25 (26) su
recinto quede hecho un desierto,
en sus tiendas no haya quien habite:
26 (27) porque acosan al que tú has
herido, y aumentan la herida de
tu víctima.
27 (28) Culpa añade a su culpa, no tengan más acceso a tu justicia;
28 (29) del libro de la vida sean
borrados, no sean inscritos con
los justos.
29 (30) Y yo desdichado, dolorido, ¡tu salvación, oh Dios, me
restablezca!
30 (31) El nombre de Dios celebraré en un
cántico, le ensalzaré con la
acción de gracias;
31 (32) y más
que un toro agradará a Yahveh,
más que un novillo con cuernos y pezuñas.
32 (33) Lo han visto los humildes y se
alegran; ¡viva vuestro corazón,
los que buscáis a Dios!
33 (34) Porque Yahveh escucha a los
pobres, no desprecia a sus
cautivos.
34 (35) ¡Alábenle los cielos y la
tierra, el mar y cuanto bulle en
él!
35 (36) Pues salvará Dios a Sión, reconstruirá las ciudades de
Judá: habitarán allí y las
poseerán;
36 (37) la
heredará la estirpe de sus siervos,
los que aman su nombre en ella morarán.
Salmo 70 (69)
= 40:14-18
(1) = Del maestro de coro. De David. En memoria.
1 (2) ¡Oh
Dios, ven a librarme, Yahveh, corre
en mi ayuda!
2 (3) ¡Queden
avergonzados y confusos los que buscan mi vida! ¡Atrás!, sean confundidos los que desean mi mal,
3 (4) retrocedan
de vergüenza los que dicen: ¡Ja,
ja!
4 (5) ¡En
ti se gocen y se alegren todos
los que te buscan! ¡Repitan sin
cesar: «Grande es Dios», los que
aman tu salvación!
5 (6) ¡Y yo, desventurado y pobre, oh Dios, ven presto a mí! ¡Tú, mi socorro y mi libertador, Yahveh, no tardes!
Salmo 71 (70)
1 A
ti, Yahveh, me acojo, ¡no sea
confundido jamás!
2 ¡Por tu justicia sálvame, libérame! tiende hacia mí tu oído y sálvame!
3 ¡Sé para mí una roca de refugio, alcázar fuerte que me salve, pues mi roca eres tú y mi fortaleza.
4 ¡Dios mío, líbrame de la mano del impío, de las garras del perverso y del
violento!
5 Pues tú eres mi esperanza, Señor, Yahveh, mi confianza desde mi juventud.
6 En ti tengo mi apoyo desde el seno, tú mi porción desde las entrañas de
mi madre; ¡en ti sin cesar mi
alabanza!
7 Soy el asombro de muchos, mas tú eres mi seguro refugio.
8 Mi
boca está repleta de tu loa, de
tu gloria todo el día.
9 A la hora de mi vejez no me rechaces, no me abandones cuando decae mi
vigor.
10 Porque de mí mis enemigos hablan, los que espían mi alma se conciertan:
11 «¡Dios le ha desamparado, perseguidle, apresadle, pues no hay quien le
libere!»
12 ¡Oh Dios, no te estés lejos de mí, Dios mío, ven pronto en mi socorro!
13 ¡Confusión y vergüenza sobre aquellos que acusan a mi alma; cúbranse de ignominia y de
vergüenza los que buscan mi mal!
14 Y
yo, esperando sin cesar, más y
más te alabaré;
15 publicará
mi boca tu justicia, todo el día
tu salvación.
16 Y vendré a las proezas de Yahveh, recordaré tu justicia, tuya sólo.
17 ¡Oh Dios, desde mi juventud me has
instruido, y yo he anunciado
hasta hoy tus maravillas!
18 Y ahora que llega la vejez y las canas, ¡oh Dios, no me abandones!, para que anuncie yo tu brazo a todas
las edades venideras, ¡tu poderío
19 y tu justicia, oh Dios, hasta los cielos! Tú que has hecho grandes cosas, ¡oh Dios!, ¿quién como tú?
20 Tú que me has hecho ver tantos desastres y
desgracias, has de volver a
recobrarme. Vendrás a sacarme de los
abismos de la tierra,
21 sustentarás mi ancianidad, volverás a
consolarme,
22 Y yo te daré gracias con las cuerdas del
arpa, por tu verdad, Dios
mío; para ti salmodiaré a la
cítara, oh Santo de Israel.
23 Exultarán mis labios cuando salmodie para
ti, y mi alma, que tú has
rescatado.
24 También mi lengua todo el día musitará tu justicia: porque han sido avergonzados, porque
han enrojecido, los que buscaban
mi desgracia.
Salmo 72 (71)
(1) = De Salomón. =
1 Oh Dios, da al rey tu juicio, al hijo de rey tu justicia:
2 que con justicia gobierne a tu pueblo, con equidad a tus humildes.
3 Traigan
los montes paz al pueblo, y
justicia los collados.
4 El hará justicia a los humildes del
pueblo, salvará a los hijos de
los pobres, y aplastará al
opresor.
5 Durará tanto como el sol, como la luna de edad en edad;
6 caerá como la lluvia en el retoño, como el rocío que humedece la tierra.
7 En sus días florecerá la justicia, y dilatada paz hasta que no haya
luna;
8 dominará de mar a mar, desde el Río hasta los confines de la
tierra.
9 Ante él se doblará la Bestia, sus enemigos morderán el polvo;
10 los reyes de Tarsis y las islas traerán tributo. Los reyes de Sabá y de Seba pagarán impuestos;
11 todos los reyes se postrarán ante él, le servirán todas las naciones.
12 Porque él librará al pobre suplicante, al desdichado y al que nadie ampara;
13 se apiadará del débil y del pobre, el alma de los pobres salvará.
14 De la opresión, de la violencia, rescatará su
alma, su sangre será preciosa
ante sus ojos;
15 (y mientras viva se le dará el oro de
Sabá). Sin cesar se rogará por
él, todo el día se le bendecirá.
16 Habrá en la tierra abundancia de trigo, en la cima de los montes ondeará como el Líbano al despertar sus
frutos y sus flores, como la
hierba de la tierra.
17 ¡Sea su nombre bendito para siempre, que dure tanto como el sol! ¡En él se bendigan todas las familias
de la tierra, dichoso le llamen
todas las naciones!
18 ¡Bendito sea Yahveh, Dios de Israel, el único que hace maravillas!
19 ¡Bendito sea su nombre glorioso para
siempre, toda la tierra se llene
de su gloria! ¡Amén! ¡Amén!
20 Fin de las oraciones de David, hijo de Jesé.
Salmo 73 (72)
(1) = Salmo. De Asaf. =
1 En verdad bueno es Dios para Israel, el Señor para los de puro corazón.
2 Por poco mis pies se me extravían, nada faltó para que mis pasos
resbalaran,
3 celoso como estaba de los arrogantes, al ver la paz de los impíos.
4 No, no hay congojas para ellos, sano y rollizo está su cuerpo;
5 no comparten la pena de los hombres, con los humanos no son atribulados.
6 Por eso el orgullo es su collar, la violencia el vestido que los
cubre;
7 la malicia les cunde de la grasa, de artimañas su corazón desborda.
8 Se sonríen, pregonan la maldad, hablan altivamente de violencia;
9 ponen en el cielo su boca, y su lengua se pasea por la tierra.
10 Por eso mi pueblo va hacia ellos: aguas de abundancia les llegan.
11 Dicen: «¿Cómo va a saber Dios? ¿Hay conocimiento en el Altísimo?»
12 Miradlos: ésos son los impíos, y, siempre tranquilos, aumentan su
riqueza.
13 ¡Así que en vano guardé el corazón puro, mis manos lavando en la inocencia,
14 cuando era golpeado todo el día, y cada mañana sufría mi castigo!
15 Si hubiera dicho: «Voy a hablar como
ellos», habría traicionado a la
raza de tus hijos;
16 me puse, pues, a pensar para entenderlo, ¡ardua tarea ante mis ojos!
17 Hasta el día en que entré en los divinos
santuarios, donde su destino
comprendí:
18 oh, sí, tú en precipicios los colocas, a la ruina los empujas.
19 ¡Ah, qué pronto quedan hechos un horror, cómo desaparecen sumidos en pavores!
20 Como en un sueño al despertar, Señor, así, cuando te alzas, desprecias tú
su imagen.
21 Sí, cuando mi corazón se exacerbaba, cuando se torturaba mi conciencia,
22 estúpido de mí, no comprendía, una bestia era ante ti.
23 Pero a mí, que estoy siempre contigo, de la mano derecha me has tomado;
24 me guiarás con tu consejo, y tras la gloria me llevarás.
25 ¿Quién hay para mí en el cielo? Estando contigo no hallo gusto ya en la
tierra.
26 Mi carne y mi corazón se consumen: ¡Roca de mi corazón, mi porción, Dios
por siempre!
27 Sí, los que se alejan de ti perecerán, tú aniquilas a todos los que te son
adúlteros.
28 Mas para mí, mi bien es estar junto a
Dios; he puesto mi cobijo en el
Señor, a fin de publicar todas
tus obras.
Salmo 74 (73)
(1) = Poema. De Asaf. =
1 ¿Por qué has de rechazar, oh Dios, por
siempre, por qué humear de
cólera contra el rebaño de tu pasto?
2 Acuérdate de la comunidad que de antiguo
adquiriste, la que tú
rescataste, tribu de tu heredad,
y del monte Sión donde pusiste tu morada.
3 Guía tus pasos a estas ruinas sin fin: todo en el santuario lo ha devastado
el enemigo.
4 En el lugar de tus reuniones rugieron tus
adversarios, pusieron sus
enseñas, enseñas
5 que no se conocían, en el frontón de la entrada. Machetes en bosque espeso,
6 a una cercenaban sus jambas, y con hacha y martillo desgajaban.
7 Prendieron fuego a tu santuario, por tierra profanaron la mansión de
tu nombre.
8 Dijeron en su corazón: «¡Destruyámoslos en
bloque!» Quemaron en la tierra todo
lugar de santa reunión.
9 No vemos nuestras enseñas, no existen ya
profetas, ni nadie entre
nosotros que sepa hasta cuándo.
10 ¿Hasta cuándo, oh Dios, provocará el
adversario? ¿Ultrajará tu nombre
por siempre el enemigo?
11 ¿Por qué retraes tu mano, y en tu seno retienes escondida tu
diestra?
12 Oh Dios, mi rey desde el principio, autor de salvación en medio de la
tierra,
13 tú hendiste el mar con tu poder, quebraste las cabezas de los monstruos
en las aguas;
14 tú machacaste las cabezas de Leviatán y las hiciste pasto de las fieras;
15 tú abriste manantiales y torrentes, y secaste ríos inagotables;
16 tuyo es el día, tuya también la noche, tú la luna y el sol estableciste,
17 tú trazaste todos los confines de la
tierra, el verano y el invierno
tú formaste.
18 Recuérdalo, Yahveh: provoca el enemigo, tu nombre ultraja un pueblo necio.
19 No entregues a la bestia el alma de tu
tórtola, la vida de tus pobres
no olvides para siempre.
20 Piensa en la alianza, que están llenos los rincones del país de guaridas de
violencia.
21 ¡No vuelva cubierto de vergüenza el
oprimido; el humilde y el pobre
puedan loar tu nombre!
22 ¡Alzate, oh Dios, a defender tu causa, acuérdate del necio que te provoca
todo el día!
23 No olvides el griterío de tus adversarios, el clamor de tus agresores que crece
sin cesar!
Salmo 75 (74)
(1) = Del maestro de coro. «No destruyas.» Salmo.
De Asaf. Cántico. =
1 (2) Te
damos gracias, oh Dios, te damos gracias, invocando tu nombre, tus maravillas
pregonando.
2 (3) «En
el momento en que decida, yo
mismo juzgaré con rectitud.
3 (4) Se
estremece la tierra con todos sus habitantes, mas yo sostengo sus columnas. =
Pausa. =
4 (5) «Digo
a los arrogantes: ¡Fuera arrogancias!,
y a los impíos: ¡No levantéis la frente,
5 (6) no levantéis tan alto vuestra
frente, no habléis con un cuello
de insolencia!»
6 (7) Pues
ya no es por oriente ni por occidente,
ya no por el desierto de los montes,
7 (8) por
donde Dios, el juez, a uno abate
y a otro exalta:
8 (9) sino
que hay una copa en la mano de Yahveh,
y de vino drogado está lleno el brebaje: él lo escanciará, y sorberán hasta
las heces, lo beberán todos los
impíos de la tierra.
9 (10) Y yo lo anunciaré por siempre, salmodiaré para el Dios de Jacob;
10 (11)
quebraré toda frente de los impíos,
y la frente del justo se alzará.
Salmo 76 (75)
(1) = Del maestro de coro. Para instrumentos de
cuerda. Salmo. De Asaf. Cántico. =
1 (2) En
Judá Dios es conocido, grande es
su nombre en Israel;
2 (3) su
tienda está en Salem, su morada en Sión;
3 (4) allí
quebró las ráfagas del arco, el
escudo, la espada y la guerra. = Pausa. =
4 (5) Fulgurante
eres tú, maravilloso por los
montones de botín
5 (6) de
que han sido despojados; los
bravos durmiendo están su sueño,
a todos los hombres fuertes les fallaron los brazos;
6 (7) a tu amenaza, oh Dios de Jacob, carro y caballo se quedaron pasmados.
7 (8) Tú,
tú el terrible, ¿quién puede resistir
ante tu faz, bajo el golpe de tu ira?
8 (9) Desde
los cielos pronuncias la sentencia,
la tierra se amedrenta y enmudece
9 (10) cuando Dios se levanta para el
juicio, para salvar a todos los
humildes de la tierra. =
Pausa. =
10 (11) La cólera del hombre te
celebra, te ceñirás con los
escapados a la Cólera.
11 (12) Haced
votos y cumplidlos a Yahveh, vuestro Dios, los que le rodean traigan presentes
al Terrible;
12 (13) el que corta el aliento a los
príncipes, el temible para los
reyes de la tierra.