Salmo 40 (39)

(1)  = Del maestro de coro. De David. Salmo. =

    1 (2)     En Yahveh puse toda mi esperanza,          él se inclinó hacia mí          y escuchó mi clamor.

    2 (3)     Me sacó de la fosa fatal,          del fango cenagoso;          asentó mis pies sobre la roca,          consolidó mis pasos.

    3 (4)     Puso en mi boca un canto nuevo,          una alabanza a nuestro Dios;          muchos verán y temerán,          y en Yahveh tendrán confianza.

    4 (5)     Dichoso el hombre aquel          que en Yahveh pone su confianza,          y no se va con los rebeldes,          que andan tras la mentira.

 

5 (6)        ¡Cuántas maravillas has hecho,      Yahveh, Dios mío,          qué de designios con nosotros:          no hay comparable a ti!      Yo quisiera publicarlos, pregonarlos,          mas su número excede toda cuenta.

    6 (7)     Ni sacrificio ni oblación querías,          pero el oído me has abierto;          no pedías holocaustos ni víctimas,

    7 (8)     dije entonces: Heme aquí, que vengo.      Se me ha prescrito en el rollo del libro

    8 (9)     hacer tu voluntad.      Oh Dios mío, en tu ley me complazco          en el fondo de mi ser.

 

9 (10) He publicado la justicia          en la gran asamblea;          mira, no he contenido mis labios,          tú lo sabes, Yahveh.

    10 (11) No he escondido tu justicia en el fondo de mi corazón,          he proclamado tu lealtad, tu salvación,          no he ocultado tu amor y tu verdad          a la gran asamblea.

    11 (12) Y tú, Yahveh, no contengas          tus ternuras para mí.      Que tu amor y tu verdad          incesantes me guarden.

    12 (13) Pues desdichas me envuelven          en número incontable.      Mis culpas me dan caza,          y no puedo ya ver;          más numerosas son que los cabellos de mi cabeza,          y el corazón me desampara.

 

13 (14) ¡Dígnate, oh Yahveh, librarme,      Yahveh, corre en mi ayuda!

    14 (15) ¡Queden avergonzados y confusos todos juntos          los que buscan mi vida para cercenarla!          ¡Atrás, sean confundidos          los que desean mi mal!

    15 (16) Queden consternados de vergüenza          los que dicen contra mí: «¡Ja, Ja!»

    16 (17) ¡En ti se gocen y se alegren          todos los que te buscan!      Repitan sin cesar: «¡Grande es Yahveh!»,          los que aman tu salvación.

 

17 (18) Y yo, pobre soy y desdichado,          pero el Señor piensa en mí;          tú, mi socorro y mi libertador,          oh Dios mío, no tardes.

 

Salmo 41 (40)

(1)  = Del maestro de coro. Salmo. De David. =

    1 (2)     ¡Dichoso el que cuida del débil y del pobre!      En día de desgracia le libera Yahveh;

    2 (3)     Yahveh le guarda, vida y dicha en la tierra le depara,          y no le abandona a la saña de sus enemigos;

    3 (4)     le sostiene Yahveh en su lecho de dolor;          tú rehaces entera la postración en que se sume.

    4 (5)     Yo he dicho: «Tenme piedad, Yahveh,          sana mi alma, pues contra ti he pecado!»

    5 (6)     Mis enemigos hablan mal contra mí:          «¿Cuándo se morirá y se perderá su nombre?»

 

6 (7)        Si alguien viene a verme, habla de cosas fútiles,          el corazón repleto de maldad, va a murmurar afuera.

    7 (8)     A una cuchichean contra mí todos los que me odian,          me achacan la desgracia que me aqueja:

    8 (9)     «Cosa de infierno ha caído sobre él,          ahora que se ha acostado, ya no ha de levantarse.»

    9 (10) Hasta mi amigo íntimo en quien yo confiaba,          el que mi pan comía, levanta contra mí su calcañar.

    10 (11) Mas tú, Yahveh, tenme piedad,          levántame y les daré su merecido;

 

11 (12) en esto sabré que tú eres mi amigo:          si mi enemigo no lanza más su grito contra mí;

    12 (13) y a mí me mantendrás en mi inocencia,          y ante tu faz me admitirás por siempre.

    13 (14) ¡Bendito sea Yahveh, Dios de Israel,          desde siempre hasta siempre!          ¡Amén! ¡Amén!

 

Salmo 42 (41)

(1)  = Del maestro de coro. Poema. De los hijos de Coré. =

    1 (2)     Como jadea la cierva,          tras las corrientes de agua,          así jadea mi alma,          en pos de ti, mi Dios.

    2 (3)     Tiene mi alma sed de Dios,          del Dios vivo;          ¿cuándo podré ir a ver          la faz de Dios?

    3 (4)     ¡Son mis lágrimas mi pan,          de día y de noche,          mientras me dicen todo el día:          ¿En dónde está tu Dios?

    4 (5)     Yo lo recuerdo, y derramo          dentro de mí mi alma,          cómo marchaba a la Tienda admirable,          a la Casa de Dios,          entre los gritos de júbilo y de loa,          y el gentío festivo.

 

5 (6)        ¿Por qué, alma mía, desfalleces          y te agitas por mí?      Espera en Dios: aún le alabaré,          ¡salvación de mi rostro y

    6 (7)     mi Dios!      En mí mi alma desfallece.          por eso te recuerdo          desde la tierra del Jordán y los Hermones,          a ti, montaña humilde.

    7 (8)     Abismo que llama al abismo,          en el fragor de tus cataratas,          todas tus olas y tus crestas          han pasado sobre mí.

    8 (9)     De día mandará      Yahveh su gracia,          y el canto que me inspire por la noche          será una oración al Dios de mi vida.

 

9 (10) Diré a Dios mi Roca:          ¿Por qué me olvidas?,          ¿por qué he de andar sombrío          por la opresión del enemigo?

    10 (11) Con quebranto en mis huesos          mis adversarios me insultan,          todo el día repitiéndome:          ¿En dónde está tu Dios?

    11 (12) ¿Por qué, alma mía, desfalleces          y te agitas por mí?      Espera en Dios: aún le alabaré,          ¡salvación de mi rostro y mi Dios!

 

Salmo 43 (42)

1  Hazme justicia, oh Dios, y mi causa defiende          contra esta gente sin amor;          del hombre falso y fraudulento,          líbrame.

2  Tú el Dios de mi refugio:          ¿por qué me has rechazado?,          ¿por qué he de andar sombrío          por la opresión del enemigo?

3  Envía tu luz y tu verdad,          ellas me guíen,          y me conduzcan a tu monte santo,          donde tus Moradas.

4  Y llegaré al altar de Dios,          al Dios de mi alegría.      Y exultaré, te alabaré a la cítara,          oh Dios, Dios mío.

5  ¿Por qué, alma mía, desfalleces          y te agitas por mí?      Espera en Dios: aún le alabaré,          ¡salvación de mi rostro y mi Dios!

 

Salmo 44 (43)

(1)  = Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Poema. =

    1 (2)     Oh Dios, con nuestros propios oídos lo oímos,          nos lo contaron nuestros padres,          la obra que tú hiciste en sus días,          en los días antiguos,

    2 (3)     y con tu propia mano.      Para plantarlos a ellos, expulsaste naciones,          para ensancharlos, maltrataste pueblos;

    3 (4)     no por su espada conquistaron la tierra,          ni su brazo les dio la victoria,          sino que fueron tu diestra y tu brazo,          y la luz de tu rostro, porque los amabas.

 

4 (5)        Tú sólo, oh Rey mío, Dios mío,          decidías las victorias de Jacob;

    5 (6)     por ti nosotros hundíamos a nuestros adversarios,          por tu nombre pisábamos a nuestros agresores.

    6 (7)     No estaba en mi arco mi confianza,          ni mi espada me hizo vencedor;

    7 (8)     que tú nos salvabas de nuestros adversarios,          tú cubrías de vergüenza a nuestros enemigos;

    8 (9)     en Dios todo el día nos gloriábamos,          celebrando tu nombre sin cesar. = Pausa. =

    9 (10) Y con todo, nos has rechazado y confundido,          no sales ya con nuestras tropas,

 

10 (11) nos haces dar la espalda al adversario,          nuestros enemigos saquean a placer.

    11 (12) Como ovejas de matadero nos entregas,          y en medio de los pueblos nos has desperdigado;

    12 (13) vendes tu pueblo sin ventaja,          y nada sacas de su precio.

    13 (14) De nuestros vecinos nos haces la irrisión,          burla y escarnio de nuestros circundantes;

    14 (15) mote nos haces entre las naciones,          meneo de cabeza entre los pueblos.

    15 (16) Todo el día mi ignominia está ante mí,          la vergüenza cubre mi semblante,

 

16 (17) bajo los gritos de insulto y de blasfemia,          ante la faz del odio y la venganza.

    17 (18) Nos llegó todo esto sin haberte olvidado,          sin haber traicionado tu alianza.

    18 (19) ¡No habían vuelto atrás nuestros corazones,          ni habían dejado nuestros pasos tu sendero,

    19 (20) para que tú nos aplastaras en morada de chacales,          y nos cubrieras con la sombra de la muerte!

    20 (21) Si hubiésemos olvidado el nombre de nuestro Dios          o alzado nuestras manos hacia un dios extranjero,

 

21 (22) ¿no se habría dado cuenta Dios,          él, que del corazón conoce los secretos?

    22 (23) Pero por ti se nos mata cada día,          como ovejas de matadero se nos trata.

    23 (24) ¡Despierta ya! ¿Por qué duermes, Señor?          ¡Levántate, no rechaces para siempre!

    24 (25) ¿Por qué ocultas tu rostro,          olvidas nuestra opresión, nuestra miseria?

    25 (26) Pues nuestra alma está hundida en el polvo,          pegado a la tierra nuestro vientre.

    26 (27) ¡Alzate, ven en nuestra ayuda,          rescátanos por tu amor!

 

Salmo 45 (44)

(1)  = Del maestro de coro. Según la melodía: «Lirios...» De los hijos de Coré. Poema. Canto de amor. =

    1 (2)     Bulle mi corazón de palabras graciosas;          voy a recitar mi poema para un rey:          es mi lengua la pluma de un escriba veloz.

    2 (3)     Eres hermoso, el más hermoso de los hijos de Adán,          la gracia está derramada en tus labios.      Por eso Dios te bendijo para siempre.

    3 (4)     Ciñe tu espada a tu costado, oh bravo,          en tu gloria y tu esplendor

 

4 (5)        marcha, cabalga,          por la causa de la verdad, de la piedad, de la             justicia.          ¡Tensa la cuerda en el arco, que hace terrible tu             derecha!

    5 (6)     Agudas son tus flechas, bajo tus pies están los pueblos,          desmaya el corazón de los enemigos del rey.

    6 (7)     Tu trono es de Dios para siempre jamás;          un cetro de equidad, el cetro de tu reino;

    7 (8)     tú amas la justicia y odias la impiedad.      Por eso Dios, tu Dios, te ha ungido          con óleo de alegría más que a tus compañeros;

 

8 (9)        mirra y áloe y casia son todos tus vestidos.      Desde palacios de marfil laúdes te recrean.

    9 (10) Hijas de reyes hay entre tus preferidas;          a tu diestra una reina, con el oro de Ofir.

    10 (11) Escucha, hija, mira y pon atento oído,          olvida tu pueblo y la casa de tu padre,

    11 (12) y el rey se prendará de tu belleza.      El es tu Señor, ¡póstrate ante él!

    12 (13) La hija de Tiro con presentes,          y los más ricos pueblos recrearán tu semblante.

 

13 (14) Toda espléndida, la hija del rey, va adentro,          con vestidos en oro recamados;

    14 (15) con sus brocados el llevada ante el rey.      Vírgenes tras ella, compañeras suyas,          donde él son introducidas;

    15 (16) entre alborozo y regocijo avanzan,          al entrar en el palacio del rey.

    16 (17) En lugar de tus padres, tendrás hijos;          príncipes los harás sobre toda la tierra.

    17 (18) ¡Logre yo hacer tu nombre memorable por todas las generaciones,          y los pueblos te alaben por los siglos de los siglos!

 

Salmo 46 (45)

(1)  = Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Para oboes. Cántico. =

    1 (2)     Dios es para nosotros refugio y fortaleza,          un socorro en la angustia siempre a punto.

    2 (3)     Por eso no tememos si se altera la tierra,          si los montes se conmueven en el fondo de los mares,

    3 (4)     aunque sus aguas bramen y borboten,          y los montes retiemblen a su ímpetu.          (¡Con nosotros Yahveh Sebaot,          baluarte para nosotros, el Dios de Jacob!) = Pausa. =

 

4 (5)        ¡Un río! Sus brazos recrean la ciudad de Dios,          santificando las moradas del Altísimo.

    5 (6)     Dios está en medio de ella, no será conmovida,      Dios la socorre al llegar la mañana.

    6 (7)     Braman las naciones, se tambalean los reinos,          lanza él su voz, la tierra se derrite.

    7 (8)     ¡Con nosotros Yahveh Sebaot,          baluarte para nosotros, el Dios de Jacob! = Pausa. =

    8 (9)     Venid a contemplar los prodigios de Yahveh,          el que llena la tierra de estupores.

 

9 (10) Hace cesar las guerras hasta el extremo de la tierra;          quiebra el arco, parte en dos la lanza,          y prende fuego a los escudos.

    10 (11) «¡Basta ya; sabed que yo soy Dios,          excelso sobre las naciones, sobre la tierra excelso!»

    11 (12) ¡Con nosotros Yahveh Sebaot,          baluarte para nosotros, el Dios de Jacob! = Pausa. =

 

Salmo 47 (46)

(1)  = Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Salmo. =

    1 (2)     ¡Pueblos todos, batid palmas,          aclamad a Dios con gritos de alegría!

    2 (3)     Porque Yahveh, el Altísimo, es terrible,      Rey grande sobre la tierra toda.

    3 (4)     El somete a nuestro yugo los pueblos,          y a las gentes bajo nuestros pies;

    4 (5)     él nos escoge nuestra herencia,          orgullo de Jacob, su amado. = Pausa. =

    5 (6)     Sube Dios entre aclamaciones,      Yahveh al clangor de la trompeta:

 

6 (7)        ¡salmodiad para nuestro Dios, salmodiad,          salmodiad para nuestro Rey, salmodiad!

    7 (8)     Que de toda la tierra él es el rey:          ¡salmodiad a Dios con destreza!

    8 (9)     Reina Dios sobre las naciones,      Dios, sentado en su sagrado trono.

    9 (10) Los príncipes de los pueblos se reúnen          con el pueblo del Dios de Abraham.     

    10 Pues de Dios son los escudos de la tierra,          él, inmensamente excelso.

 

Salmo 48 (47)

(1)  = Cántico. Salmo. De los hijos de Coré. =

    1 (2)     Grande es Yahveh, y muy digno de loa          en la ciudad de nuestro Dios;          su monte santo,

    2 (3)     de gallarda esbeltez,          es la alegría de toda la tierra;          el monte Sión, confín del Norte,          la ciudad del gran Rey:

    3 (4)     Dios, desde sus palacios,          se ha revelado como baluarte.

    4 (5)     He aquí que los reyes se habían aliado,          irrumpían a una;

    5 (6)     apenas vieron, de golpe estupefactos,          aterrados, huyeron en tropel.

 

6 (7)        Allí un temblor les invadió,          espasmos como de mujer en parto,

    7 (8)     tal el viento del este que destroza          los navíos de Tarsis.

    8 (9)     Como habíamos oído lo hemos visto          en la ciudad de Yahveh Sebaot,          en la ciudad de nuestro Dios,          que Dios afirmó para siempre. = Pausa. =

    9 (10) Tu amor, oh Dios, evocamos          en medio de tu Templo;

    10 (11) ¡como tu nombre, oh Dios, tu alabanza          hasta los confines de la tierra!      De justicia está llena tu diestra,

 

11 (12) el monte Sión se regocija,          exultan las hijas de Judá          a causa de tus juicios.

    12 (13) Dad la vuelta a Sión, girad en torno de ella,          enumerad sus torres;

    13 (14) grabad en vuestros corazones sus murallas,          recorred sus palacios;          para contar a la edad venidera

    14 (15) que así es Dios,          nuestro Dios por los siglos de los siglos,          aquel que nos conduce.

 

Salmo 49 (48)

(1)  = Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Salmo. =

    1 (2)     ¡Oídlo, pueblos todos,          escuchad, habitantes todos de la tierra,

    2 (3)     hijos de Adán, así como hijos de hombre,          ricos y pobres a la vez!

    3 (4)     Mi boca va a decir sabiduría,          y cordura el murmullo de mi corazón;

    4 (5)     tiendo mi oído a un proverbio,          al son de cítara descubriré mi enigma.

    5 (6)     ¿Por qué temer en días de desgracia          cuando me cerca la malicia de los que me hostigan,

 

6 (7)        los que ponen su confianza en su fortuna,          y se glorían de su gran riqueza?

    7 (8)     ¡Si nadie puede redimirse          ni pagar a Dios por su rescate!;

    8 (9)     es muy cara la redención de su alma,          y siempre faltará,

9 (10) para que viva aún y nunca vea la fosa.

    10 (11) Se ve, en cambio, fenecer a los sabios,          perecer a la par necio y estúpido,          y dejar para otros sus riquezas.

    11 (12) Sus tumbas son sus casas para siempre,          sus moradas de edad en edad;          ¡y a sus tierras habían puesto sus nombres!

 

12 (13) El hombre en la opulencia no comprende,          a las bestias mudas se asemeja.

    13 (14) Así andan ellos, seguros de sí mismos,          y llegan al final, contentos de su suerte. = Pausa. =

    14 (15) Como ovejas son llevados al seol,          los pastorea la Muerte,          y los rectos dominarán sobre ellos.      Por la mañana se desgasta su imagen,          ¡el seol será su residencia!

    15 (16) Pero Dios rescatará mi alma,          de las garras del seol me cobrará.

 

16 (17) No temas cuando el hombre se enriquece,          cuando crece el boato de su casa.

    17 (18) Que a su muerte, nada ha de llevarse,          su boato no bajará con él.

    18 (19) Aunque en vida se bendecía a sí mismo          - te alaban, porque te has tratado bien -,

    19 (20) irá a unirse a la estirpe de sus padres,          que nunca ya verán la luz.

    20 (21) El hombre en la opulencia no comprende,          a las bestias mudas se asemeja.

 

Salmo 50 (49)

(1)  = Salmo. De Asaf. =

 

1  El Dios de los dioses, Yahveh, habla          y convoca a la tierra desde oriente hasta occidente.

2  Desde Sión, la Hermosa sin par, Dios resplandece,

3  viene nuestro Dios y no se callará.      Delante de él, un fuego que devora,          en torno a él, violenta tempestad;

4  convoca a los cielos desde lo alto,          y a la tierra para juzgar a su pueblo.

5  «¡Congregad a mis fieles ante mí,          los que mi alianza con sacrificio concertaron!»

6  Anuncian los cielos su justicia,          porque es Dios mismo el juez. = Pausa. =

7  «Escucha, pueblo mío, que hablo yo,      Israel, yo atestiguo contra ti,          yo, Dios, tu Dios.

8  «No es por tus sacrificios por lo que te acuso:          ¡están siempre ante mí tus holocaustos!

9  No tengo que tomar novillo de tu casa,          ni machos cabríos de tus apriscos.

10 «Pues mías son todas las fieras de la selva,          las bestias en los montes a millares;

11 conozco todas las aves de los cielos,          mías son las bestias de los campos.

12 «Si hambre tuviera, no habría de decírtelo,          porque mío es el orbe y cuanto encierra.

13 ¿Es que voy a comer carne de toros,          o a beber sangre de machos cabríos?

14 «Sacrificio ofrece a Dios de acción de gracias,          cumple tus votos al Altísimo;

15 e invócame en el día de la angustia,          te libraré y tú me darás gloria.»

16 Pero al impío Dios le dice:          «¿Qué tienes tú que recitar mis preceptos,          y tomar en tu boca mi alianza,

 

17 tú que detestas la doctrina,          y a tus espaldas echas mis palabras?

    18        «Si a un ladrón ves, te vas con él,          alternas con adúlteros;

    19        sueltas tu boca al mal,          y tu lengua trama engaño.

20 «Te sientas, hablas contra tu hermano,          deshonras al hijo de tu madre.

21 Esto haces tú, ¿y he de callarme?          ¿Es que piensas que yo soy como tú?      Yo te acuso y lo expongo ante tus ojos.

22 «¡Entended esto bien los que olvidáis a Dios,          no sea que yo arrebate y no haya quien libre!

23 El que ofrece sacrificios de acción de gracias me da gloria,          al hombre recto le mostraré la salvación de Dios.»

 

Salmo 51 (50)

(1)  = Del maestro de coro. Salmo. De David. =

(2)  = Cuando el profeta Natán le visitó después que aquél se había unido a Betsabé. =

    1 (3)     Tenme piedad, oh Dios, según tu amor,          por tu inmensa ternura borra mi delito,

    2 (4)     lávame a fondo de mi culpa,          y de mi pecado purifícame.

    3 (5)     Pues mi delito yo lo reconozco,          mi pecado sin cesar está ante mí;

    4 (6)     contra ti, contra ti solo he pecado,          lo malo a tus ojos cometí.      Por que aparezca tu justicia cuando hablas          y tu victoria cuando juzgas.

 

5 (7)        Mira que en culpa ya nací,          pecador me concibió mi madre.

    6 (8)     Mas tú amas la verdad en lo íntimo del ser,          y en lo secreto me enseñas la sabiduría.

    7 (9)     Rocíame con el hisopo, y seré limpio,          lávame, y quedaré más blanco que la nieve.

    8 (10) Devuélveme el son del gozo y la alegría,          exulten los huesos que machacaste tú.

    9 (11) Retira tu faz de mis pecados,          borra todas mis culpas.

    10 (12) Crea en mí, oh Dios, un puro corazón,          un espíritu firme dentro de mí renueva;

 

11 (13) no me rechaces lejos de tu rostro,          no retires de mí tu santo espíritu.

    12 (14) Vuélveme la alegría de tu salvación,          y en espíritu generoso afiánzame;

    13 (15) enseñaré a los rebeldes tus caminos,          y los pecadores volverán a ti.

    14 (16) Líbrame de la sangre, Dios, Dios de mi salvación,          y aclamará mi lengua tu justicia;

    15 (17) abre, Señor, mis labios,          y publicará mi boca tu alabanza.

    16 (18) Pues no te agrada el sacrificio,          si ofrezco un holocausto no lo aceptas.

 

17 (19) El sacrificio a Dios es un espíritu contrito;          un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo             desprecias.

    18 (20) ¡Favorece a Sión en tu benevolencia,          reconstruye las murallas de Jerusalén!

    19 (21) Entonces te agradarán los sacrificios justos,          - holocausto y oblación entera -          se ofrecerán entonces sobre tu altar novillos.

 

Salmo 52 (51)

(1)  = Del maestro de coro. Poema. De David. =

(2)  = Cuando el edomita Doeg vino a avisar a Saúl diciéndole: «David ha entrado en casa de Ajimélek.» =

    1 (3)     ¿Por qué te glorías del mal,          héroe de infamia?      Todo el día

    2 (4)     pensando estás en crímenes,          tu lengua es una afilada navaja,          oh artífice de engaño.

    3 (5)     El mal al bien prefieres,          la mentira a la justicia; = Pausa. =

    4 (6)     amas toda palabra de perdición,          oh lengua engañadora.

 

5 (7)        Por eso Dios te aplastará,          te destruirá por siempre,          te arrancará de tu tienda,          te extirpará de la tierra de los vivos. = Pausa. =

    6 (8)     Los justos lo verán y temerán,          se reirán de él:

    7 (9)     «¡Ese es el hombre que no puso          en Dios su refugio,          mas en su gran riqueza confiaba,          se jactaba de su crimen!»

    8 (10) Mas yo, como un olivo verde          en la Casa de Dios,          en el amor de Dios confío          para siempre jamás.

 

9 (11) Te alabaré eternamente          por lo que has hecho;          esperaré en tu nombre, porque es bueno          con los que te aman

 

Salmo 53 (52)

(1)  = Del maestro de coro. Para la enfermedad. Poema. De David. =

    1 (2)     Dice en su corazón el insensato:          «¡No hay Dios!»      Corrompidos están, de conducta abominable,          no hay quien haga el bien.

    2 (3)     Se asoma Dios desde los cielos          hacia los hijos de Adán,          por ver si hay un sensato,          alguien que busque a Dios.

    3 (4)     Todos ellos están descarriados,          en masa pervertidos.      No hay quien haga el bien,          ni uno siquiera.

 

4 (5)        ¿No aprenderán todos los agentes de mal          que comen a mi pueblo          como se come el pan,          y no invocan a Dios?

    5 (6)     Allí de espanto temblarán,          donde nada hay que espante.      Pues Dios dispersa los huesos de tu sitiador,          se les ultraja porque Dios los rechaza.

    6 (7)     ¿Quién traerá de Sión la salvación de Israel?          ¡Cuando Dios cambie la suerte de su pueblo,          exultará Jacob, se alegrará Israel!

 

Salmo 54 (53)

(1)  = Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Poema. De David. =

(2)  = Cuando los zifitas vinieron a decir a Saúl: «¿No está escondido David entre nosotros?» =

    1 (3)     ¡Oh Dios, sálvame por tu nombre,          por tu poderío hazme justicia,

    2 (4)     oh Dios, escucha mi oración,          atiende a las palabras de mi boca!

    3 (5)     Pues se han alzado contra mí arrogantes,          rabiosos andan en busca de mi alma,          sin tener para nada a Dios presente. = Pausa. =

 

4 (6)        Mas ved que Dios viene en mi auxilio,          el Señor con aquellos que sostienen mi alma.

    5 (7)     ¡El mal recaiga sobre los que me asechan,      Yahveh, por tu verdad destrúyelos!

    6 (8)     De corazón te ofreceré sacrificios,          celebraré tu nombre, porque es bueno,

    7 (9)     porque de toda angustia me ha librado,          y mi ojo se recreó en mis enemigos

 

Salmo 55 (54)

(1)  = Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Poema. De David. =

    1 (2)     Escucha, oh Dios, mi oración,          no te retraigas a mi súplica,

    2 (3)     dame oídos, respóndeme,          en mi queja me agito.      Gimo

    3 (4)     ante la voz del enemigo,          bajo el abucheo del impío;          pues vierten sobre mí falsedades          y con saña me hostigan.

    4 (5)     Se me estremece dentro el corazón,          me asaltan pavores de muerte;

    5 (6)     miedo y temblor me invaden,          un escalofrío me atenaza.

 

6 (7)        Y digo: ¡Quién me diera alas como a la paloma          para volar y reposar!

    7 (8)     Huiría entonces lejos,          en el desierto moraría.

    8 (9)     En seguida encontraría un asilo          contra el viento furioso y la tormenta. = Pausa. =

    9 (10) ¡Oh, piérdelos, Señor,          enreda sus lenguas!,          pues veo discordia          y altercado en la ciudad;

    10 (11) rondan día y noche          por sus murallas.      Y dentro de ella falsedad y malicia,

    11 (12) insidias dentro de ella,          jamás se ausentan de sus plazas          la tiranía y el engaño.

 

12 (13) Si todavía un enemigo me ultrajara,          podría soportarlo;          si el que me odia se alzara contra mí,          me escondería de él.

    13 (14) ¡Pero tú, un hombre de mi rango,          mi compañero, mi íntimo,

    14 (15) con quien me unía una dulce intimidad,          en la Casa de Dios!          ¡Oh, váyanse en tumulto,

    15 (16) caiga la muerte sobre ellos,          vivos en el seol se precipiten,          pues está el mal instalado en medio de ellos!

    16 (17) Yo, en cambio, a Dios invoco,          y Yahveh me salva.

 

17 (18) A la tarde, a la mañana, al mediodía          me quejo y gimo:          él oye mi clamor.

    18 (19) En paz mi alma rescata          de la guerra que me hacen:          aunque sean muchos contra mí,

    19 (20) Dios escucha y los humilla,          él, que reina desde siempre.      Pero ellos sin enmienda,          y sin temor de Dios.

    20 (21) Cada uno extiende su mano contra sus aliados,          viola su alianza;

    21 (22) más blanda que la crema es su boca,          pero su corazón es sólo guerra;          sus palabras, más suaves que el aceite,          son espadas desnudas.

 

22 (23) Descarga en Yahveh tu peso,          y él te sustentará;          no dejará que para siempre          zozobre el justo.

    23 (24) Y tú, oh Dios, los hundirás          en el pozo de la fosa,          a los hombres de sangre y de fraude,          sin alcanzar la mitad de sus días.      Mas yo confío en ti.

 

Salmo 56 (55)

(1)  = Del maestro de coro. Según: «La opresión de los príncipes lejanos».      De David. A media voz. Cuando los filisteos se apoderaron             de él en Gat. =

    1 (2)     Tenme piedad, oh Dios, porque me pisan,          todo el día hostigándome me oprimen.

    2 (3)     Me pisan todo el día los que me asechan,          innumerables son los que me hostigan en la altura.

    3 (4)     El día en que temo, en ti confío.

    4 (5)     En Dios, cuya palabra alabo,          en Dios confío y ya no temo,          ¿qué puede hacerme un ser de carne?

 

5 (6)        Todo el día retuercen mis palabras,          todos sus pensamientos son de hacerme mal;

    6 (7)     se conjuran, se ocultan, mis pisadas observan,          como para atrapar mi alma.

    7 (8)     Por su iniquidad, ¿habrá escape para ellos?          ¡Abate, oh Dios, a los pueblos en tu cólera!

    8 (9)     De mi vida errante llevas tú la cuenta,          ¡recoge mis lágrimas en tu odre!

    9 (10) Entonces retrocederán mis enemigos,          el día en que yo clame.      Yo sé que Dios está por mí.

 

10 (11) En Dios, cuya palabra alabo,          en Yahveh, cuya palabra alabo,

    11 (12) en Dios confío y ya no temo,          ¿qué puede hacerme un hombre?

    12 (13) A mi cargo, oh Dios, los votos que te hice:          sacrificios te ofreceré de acción de gracias,

    13 (14) pues tú salvaste mi alma de la muerte,          para que marche ante la faz de Dios,          en la luz de los vivos.

 

Salmo 57 (56)

(1)  = Del maestro de coro. «No destruyas.» De David. A media voz. Cuando, huyendo de Saúl, se escondió en la cueva. =

    1 (2)     Tenme piedad, oh Dios, tenme piedad,          que en ti se cobija mi alma;          a la sombra de tus alas me cobijo          hasta que pase el infortunio.

    2 (3)     Invoco al Dios Altísimo,          al Dios que tanto hace por mí.

    3 (4)     Mande desde los cielos y me salve,          confunda a quien me pisa,          envíe Dios su amor y su verdad. = Pausa. =

 

4 (5)        Mi alma está tendida en medio de leones,          que devoran a los hijos de Adán;          sus dientes son lanzas y saetas,          su lengua, una espada acerada.

    5 (6)     ¡Alzate, oh Dios, sobre los cielos,          sobre toda la tierra, tu gloria

    6 (7)     Tendían ellos una red bajo mis pasos,          mi alma se doblaba;          una fosa cavaron ante mí,          ¡cayeron ellos dentro! = Pausa. =

    7 (8)     A punto está mi corazón, oh Dios,          mi corazón a punto;          voy a cantar, voy a salmodiar,

 

8 (9)        ¡gloria mía, despierta!,          ¡despertad, arpa y cítara!,          ¡a la aurora he de despertar!

    9 (10) Te alabaré entre los pueblos, Señor,          te salmodiaré entre las gentes;

    10 (11) porque tu amor es grande hasta los cielos,          tu verdad hasta las nubes.

    11 (12) ¡Álzate, oh Dios, sobre los cielos,          sobre toda la tierra, tu gloria!

 

Salmo 58 (57)

(1)  = Del maestro de coro. «No destruyas.» De David. A media voz. =

    1 (2)     ¿De veras, dioses, pronunciáis justicia,          juzgáis según derecho a los hijos de Adán?

    2 (3)     No. que de corazón cometéis injusticias,          con vuestras manos pesáis la violencia en la tierra.

    3 (4)     Torcidos están desde el seno los impíos,          extraviados desde el vientre los que dicen mentira;

    4 (5)     tienen veneno como veneno de serpiente,          como el de un áspid sordo que se tapa el oído,

 

5 (6)        que no oye la voz de los encantadores,          del mago experto en el encanto.

    6 (7)     ¡Oh Dios, rompe sus dientes en su boca,          quiebra, Yahveh, las muelas de los leoncillos.

    7 (8)     ¡Dilúyanse como aguas que se pasan,          púdranse como hierba que se pisa.

    8 (9)     como limaco que marcha deshaciéndose,          como aborto de mujer que no contempla el sol!

    9 (10) ¡Antes que espinas echen, como la zarza,          verde o quemada, los arrebate el torbellino!

 

10 (11) Se alegrará el justo de haber visto la venganza,          sus pies bañará en la sangre del impío;

    11 (12) y se dirá: «Sí, hay un fruto para el justo;          sí, hay un Dios que juzga en la tierra.»

 

Continua…