Salmo 40 (39)
(1) = Del maestro de coro. De David. Salmo. =
1 (2) En
Yahveh puse toda mi esperanza,
él se inclinó hacia mí y
escuchó mi clamor.
2 (3) Me
sacó de la fosa fatal, del fango
cenagoso; asentó mis pies sobre
la roca, consolidó mis pasos.
3 (4) Puso
en mi boca un canto nuevo, una
alabanza a nuestro Dios; muchos
verán y temerán, y en Yahveh
tendrán confianza.
4 (5) Dichoso
el hombre aquel que en Yahveh
pone su confianza, y no se va
con los rebeldes, que andan tras la mentira.
5 (6) ¡Cuántas maravillas has hecho, Yahveh, Dios mío, qué de designios con nosotros: no hay comparable a ti! Yo quisiera publicarlos,
pregonarlos, mas su número
excede toda cuenta.
6 (7) Ni
sacrificio ni oblación querías,
pero el oído me has abierto;
no pedías holocaustos ni víctimas,
7 (8) dije
entonces: Heme aquí, que vengo. Se
me ha prescrito en el rollo del libro
8 (9) hacer
tu voluntad. Oh Dios mío, en tu ley
me complazco en el fondo de mi
ser.
9 (10) He
publicado la justicia en la gran
asamblea; mira, no he contenido
mis labios, tú lo sabes, Yahveh.
10 (11) No he escondido tu justicia en el
fondo de mi corazón, he proclamado tu lealtad, tu
salvación, no he ocultado tu
amor y tu verdad a la gran
asamblea.
11 (12) Y tú, Yahveh, no contengas tus ternuras para mí. Que tu amor y tu verdad incesantes me guarden.
12 (13) Pues desdichas me envuelven en número incontable. Mis culpas me dan caza, y no puedo ya ver; más numerosas son que los cabellos de
mi cabeza, y el corazón me
desampara.
13 (14)
¡Dígnate, oh Yahveh, librarme, Yahveh,
corre en mi ayuda!
14 (15) ¡Queden avergonzados y confusos
todos juntos los que buscan mi
vida para cercenarla! ¡Atrás,
sean confundidos los que desean
mi mal!
15 (16) Queden consternados de
vergüenza los que dicen contra
mí: «¡Ja, Ja!»
16 (17) ¡En ti se gocen y se alegren todos los que te buscan! Repitan sin cesar: «¡Grande es
Yahveh!», los que aman tu
salvación.
17 (18) Y yo,
pobre soy y desdichado, pero el
Señor piensa en mí; tú, mi
socorro y mi libertador, oh Dios
mío, no tardes.
Salmo 41 (40)
(1) = Del maestro de coro. Salmo. De David. =
1 (2) ¡Dichoso
el que cuida del débil y del pobre!
En día de desgracia le libera Yahveh;
2 (3) Yahveh
le guarda, vida y dicha en la tierra le depara, y no le abandona a la saña de sus
enemigos;
3 (4) le
sostiene Yahveh en su lecho de dolor;
tú rehaces entera la postración en que se sume.
4 (5) Yo
he dicho: «Tenme piedad, Yahveh,
sana mi alma, pues contra ti he pecado!»
5 (6) Mis
enemigos hablan mal contra mí:
«¿Cuándo se morirá y se perderá su nombre?»
6 (7) Si alguien viene a verme, habla de cosas
fútiles, el corazón repleto de
maldad, va a murmurar afuera.
7 (8) A
una cuchichean contra mí todos los que me odian, me achacan la desgracia que me
aqueja:
8 (9) «Cosa
de infierno ha caído sobre él,
ahora que se ha acostado, ya no ha de levantarse.»
9 (10) Hasta mi amigo íntimo en quien yo
confiaba, el que mi pan comía,
levanta contra mí su calcañar.
10 (11) Mas tú, Yahveh, tenme piedad, levántame y les daré su merecido;
11 (12) en
esto sabré que tú eres mi amigo:
si mi enemigo no lanza más su grito contra mí;
12 (13) y a mí me mantendrás en mi
inocencia, y ante tu faz me
admitirás por siempre.
13 (14) ¡Bendito sea Yahveh, Dios de
Israel, desde siempre hasta
siempre! ¡Amén! ¡Amén!
Salmo 42 (41)
(1) = Del maestro de coro. Poema. De los hijos de
Coré. =
1 (2) Como
jadea la cierva, tras las
corrientes de agua, así jadea mi
alma, en pos de ti, mi Dios.
2 (3) Tiene
mi alma sed de Dios, del Dios
vivo; ¿cuándo podré ir a
ver la faz de Dios?
3 (4) ¡Son
mis lágrimas mi pan, de día y de
noche, mientras me dicen todo el
día: ¿En dónde está tu Dios?
4 (5) Yo
lo recuerdo, y derramo dentro de
mí mi alma, cómo marchaba a la
Tienda admirable, a la Casa de
Dios, entre los gritos de júbilo
y de loa, y el gentío festivo.
5 (6) ¿Por qué, alma mía, desfalleces y te agitas por mí? Espera en Dios: aún le alabaré, ¡salvación de mi rostro y
6 (7) mi
Dios! En mí mi alma desfallece. por eso te recuerdo desde la tierra del Jordán y los
Hermones, a ti, montaña humilde.
7 (8) Abismo
que llama al abismo, en el
fragor de tus cataratas, todas
tus olas y tus crestas han pasado sobre mí.
8 (9) De
día mandará Yahveh su gracia, y el canto que me inspire por la
noche será una oración al Dios
de mi vida.
9 (10) Diré a
Dios mi Roca: ¿Por qué me
olvidas?, ¿por qué he de andar
sombrío por la opresión del
enemigo?
10 (11) Con quebranto en mis huesos mis adversarios me insultan, todo el día repitiéndome: ¿En dónde está tu Dios?
11 (12) ¿Por qué, alma mía, desfalleces y te agitas por mí? Espera en Dios: aún le alabaré, ¡salvación de mi rostro y mi Dios!
Salmo 43 (42)
1 Hazme justicia, oh Dios, y mi causa
defiende contra esta gente sin
amor; del hombre falso y
fraudulento, líbrame.
2 Tú el Dios de mi refugio: ¿por qué me has rechazado?, ¿por qué he de andar sombrío por la opresión del enemigo?
3 Envía tu luz y tu verdad, ellas me guíen, y me conduzcan a tu monte santo, donde tus Moradas.
4 Y llegaré al altar de Dios, al Dios de mi alegría. Y exultaré, te alabaré a la cítara, oh Dios, Dios mío.
5 ¿Por qué, alma mía, desfalleces y te agitas por mí? Espera en Dios: aún le alabaré, ¡salvación de mi rostro y mi Dios!
Salmo 44 (43)
(1) = Del maestro de coro. De los hijos de Coré.
Poema. =
1 (2) Oh
Dios, con nuestros propios oídos lo oímos, nos lo contaron nuestros padres, la obra que tú hiciste en sus
días, en los días antiguos,
2 (3) y
con tu propia mano. Para plantarlos
a ellos, expulsaste naciones,
para ensancharlos, maltrataste pueblos;
3 (4) no
por su espada conquistaron la tierra,
ni su brazo les dio la victoria,
sino que fueron tu diestra y tu brazo, y la luz de tu rostro, porque los
amabas.
4 (5) Tú sólo, oh Rey mío, Dios mío, decidías las victorias de Jacob;
5 (6) por
ti nosotros hundíamos a nuestros adversarios, por tu nombre pisábamos a nuestros
agresores.
6 (7) No
estaba en mi arco mi confianza,
ni mi espada me hizo vencedor;
7 (8) que
tú nos salvabas de nuestros adversarios, tú cubrías de vergüenza a nuestros
enemigos;
8 (9) en
Dios todo el día nos gloriábamos,
celebrando tu nombre sin cesar. = Pausa. =
9 (10) Y con todo, nos has rechazado y
confundido, no sales ya con
nuestras tropas,
10 (11) nos
haces dar la espalda al adversario,
nuestros enemigos saquean a placer.
11 (12) Como ovejas de matadero nos entregas, y en medio de los pueblos nos has
desperdigado;
12 (13) vendes tu pueblo sin ventaja, y nada sacas de su precio.
13 (14) De nuestros vecinos nos haces la
irrisión, burla y escarnio de
nuestros circundantes;
14 (15) mote nos haces entre las
naciones, meneo de cabeza entre
los pueblos.
15 (16) Todo el día mi ignominia está ante
mí, la vergüenza cubre mi
semblante,
16 (17) bajo
los gritos de insulto y de blasfemia,
ante la faz del odio y la venganza.
17 (18) Nos llegó todo esto sin haberte
olvidado, sin haber traicionado
tu alianza.
18 (19) ¡No habían vuelto atrás nuestros
corazones, ni habían dejado
nuestros pasos tu sendero,
19 (20) para que tú nos aplastaras en morada
de chacales, y nos cubrieras con
la sombra de la muerte!
20 (21) Si hubiésemos olvidado el nombre de
nuestro Dios o alzado nuestras
manos hacia un dios extranjero,
21 (22) ¿no se
habría dado cuenta Dios, él, que
del corazón conoce los secretos?
22 (23) Pero por ti se nos mata cada
día, como ovejas de matadero se
nos trata.
23 (24) ¡Despierta
ya! ¿Por qué duermes, Señor?
¡Levántate, no rechaces para siempre!
24 (25) ¿Por qué ocultas tu rostro, olvidas nuestra opresión, nuestra
miseria?
25 (26) Pues nuestra alma está hundida en el
polvo, pegado a la tierra
nuestro vientre.
26 (27) ¡Alzate, ven en nuestra ayuda, rescátanos por tu amor!
Salmo 45 (44)
(1) = Del maestro de coro. Según la melodía:
«Lirios...» De los hijos de Coré. Poema. Canto de amor. =
1 (2) Bulle
mi corazón de palabras graciosas;
voy a recitar mi poema para un rey: es mi lengua la pluma de un escriba
veloz.
2 (3) Eres
hermoso, el más hermoso de los hijos de Adán, la gracia está derramada en tus
labios. Por eso Dios te bendijo para
siempre.
3 (4) Ciñe
tu espada a tu costado, oh bravo,
en tu gloria y tu esplendor
4 (5) marcha, cabalga, por la causa de la verdad, de la
piedad, de la justicia. ¡Tensa la cuerda en el arco, que hace
terrible tu derecha!
5 (6) Agudas
son tus flechas, bajo tus pies están los pueblos, desmaya el corazón de los enemigos
del rey.
6 (7) Tu
trono es de Dios para siempre jamás;
un cetro de equidad, el cetro de tu reino;
7 (8) tú
amas la justicia y odias la impiedad.
Por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus
compañeros;
8 (9) mirra y áloe y casia son todos tus
vestidos. Desde palacios de marfil
laúdes te recrean.
9 (10) Hijas de reyes hay entre tus
preferidas; a tu diestra una
reina, con el oro de Ofir.
10 (11) Escucha, hija, mira y pon atento
oído, olvida tu pueblo y la casa
de tu padre,
11 (12) y el rey se prendará de tu
belleza. El es tu Señor, ¡póstrate
ante él!
12 (13) La hija de Tiro con presentes, y los más ricos pueblos recrearán tu
semblante.
13 (14) Toda
espléndida, la hija del rey, va adentro, con vestidos en oro recamados;
14 (15) con sus brocados el llevada ante el
rey. Vírgenes tras ella, compañeras
suyas, donde él son
introducidas;
15 (16) entre alborozo y regocijo
avanzan, al entrar en el palacio
del rey.
16 (17) En lugar de tus padres, tendrás
hijos; príncipes los harás sobre
toda la tierra.
17 (18) ¡Logre yo hacer tu nombre memorable
por todas las generaciones, y
los pueblos te alaben por los siglos de los siglos!
Salmo 46 (45)
(1) = Del maestro de coro. De los hijos de Coré.
Para oboes. Cántico. =
1 (2) Dios
es para nosotros refugio y fortaleza,
un socorro en la angustia siempre a punto.
2 (3) Por
eso no tememos si se altera la tierra,
si los montes se conmueven en el fondo de los mares,
3 (4) aunque
sus aguas bramen y borboten, y
los montes retiemblen a su ímpetu.
(¡Con nosotros Yahveh Sebaot,
baluarte para nosotros, el Dios de Jacob!) = Pausa. =
4 (5) ¡Un río! Sus brazos recrean la ciudad de
Dios, santificando las moradas
del Altísimo.
5 (6) Dios
está en medio de ella, no será conmovida,
Dios la socorre al llegar la mañana.
6 (7) Braman
las naciones, se tambalean los reinos,
lanza él su voz, la tierra se derrite.
7 (8) ¡Con
nosotros Yahveh Sebaot, baluarte
para nosotros, el Dios de Jacob! = Pausa. =
8 (9) Venid
a contemplar los prodigios de Yahveh,
el que llena la tierra de estupores.
9 (10) Hace
cesar las guerras hasta el extremo de la tierra; quiebra el arco, parte en dos la
lanza, y prende fuego a los
escudos.
10 (11) «¡Basta ya; sabed que yo soy
Dios, excelso sobre las
naciones, sobre la tierra excelso!»
11 (12) ¡Con nosotros Yahveh Sebaot, baluarte para nosotros, el Dios de
Jacob! = Pausa. =
Salmo 47 (46)
(1) = Del maestro de coro. De los hijos de Coré.
Salmo. =
1 (2) ¡Pueblos
todos, batid palmas, aclamad a
Dios con gritos de alegría!
2 (3) Porque
Yahveh, el Altísimo, es terrible,
Rey grande sobre la tierra toda.
3 (4) El
somete a nuestro yugo los pueblos,
y a las gentes bajo nuestros pies;
4 (5) él
nos escoge nuestra herencia,
orgullo de Jacob, su amado. = Pausa. =
5 (6) Sube
Dios entre aclamaciones, Yahveh al clangor de la trompeta:
6 (7) ¡salmodiad para nuestro Dios,
salmodiad, salmodiad para
nuestro Rey, salmodiad!
7 (8) Que
de toda la tierra él es el rey:
¡salmodiad a Dios con destreza!
8 (9) Reina
Dios sobre las naciones, Dios,
sentado en su sagrado trono.
9 (10) Los príncipes de los pueblos se
reúnen con el pueblo del Dios de
Abraham.
10 Pues de Dios son los escudos de la
tierra, él, inmensamente
excelso.
Salmo 48 (47)
(1) = Cántico. Salmo. De los hijos de Coré. =
1 (2) Grande
es Yahveh, y muy digno de loa en
la ciudad de nuestro Dios; su
monte santo,
2 (3) de
gallarda esbeltez, es la alegría
de toda la tierra; el monte
Sión, confín del Norte, la
ciudad del gran Rey:
3 (4) Dios,
desde sus palacios, se ha
revelado como baluarte.
4 (5) He
aquí que los reyes se habían aliado,
irrumpían a una;
5 (6) apenas
vieron, de golpe estupefactos,
aterrados, huyeron en tropel.
6 (7) Allí un temblor les invadió, espasmos como de mujer en parto,
7 (8) tal
el viento del este que destroza
los navíos de Tarsis.
8 (9) Como
habíamos oído lo hemos visto en
la ciudad de Yahveh Sebaot, en
la ciudad de nuestro Dios, que
Dios afirmó para siempre. = Pausa. =
9 (10) Tu amor, oh Dios, evocamos en medio de tu Templo;
10 (11) ¡como tu nombre, oh Dios, tu
alabanza hasta los confines de
la tierra! De justicia está llena tu
diestra,
11 (12) el
monte Sión se regocija, exultan
las hijas de Judá a causa de tus
juicios.
12 (13) Dad la vuelta a Sión, girad en torno
de ella, enumerad sus torres;
13 (14) grabad en vuestros corazones sus
murallas, recorred sus palacios; para contar a la edad venidera
14 (15) que así es Dios, nuestro Dios por los siglos de los
siglos, aquel que nos conduce.
Salmo 49 (48)
(1) = Del maestro de coro. De los hijos de Coré.
Salmo. =
1 (2) ¡Oídlo,
pueblos todos, escuchad,
habitantes todos de la tierra,
2 (3) hijos
de Adán, así como hijos de hombre,
ricos y pobres a la vez!
3 (4) Mi
boca va a decir sabiduría, y
cordura el murmullo de mi corazón;
4 (5) tiendo
mi oído a un proverbio, al son
de cítara descubriré mi enigma.
5 (6) ¿Por
qué temer en días de desgracia
cuando me cerca la malicia de los que me hostigan,
6 (7) los que ponen su confianza en su
fortuna, y se glorían de su gran
riqueza?
7 (8) ¡Si
nadie puede redimirse ni pagar a
Dios por su rescate!;
8 (9) es
muy cara la redención de su alma,
y siempre faltará,
9 (10) para
que viva aún y nunca vea la fosa.
10 (11) Se ve, en cambio, fenecer a los
sabios, perecer a la par necio y estúpido, y dejar para otros sus riquezas.
11 (12) Sus tumbas son sus casas para
siempre, sus moradas de edad en
edad; ¡y a sus tierras habían
puesto sus nombres!
12 (13) El
hombre en la opulencia no comprende,
a las bestias mudas se asemeja.
13 (14) Así andan ellos, seguros de sí
mismos, y llegan al final,
contentos de su suerte. = Pausa. =
14 (15) Como ovejas son llevados al
seol, los pastorea la
Muerte, y los rectos dominarán
sobre ellos. Por la mañana se
desgasta su imagen, ¡el seol
será su residencia!
15 (16) Pero Dios rescatará mi alma, de las garras del seol me cobrará.
16 (17) No
temas cuando el hombre se enriquece,
cuando crece el boato de su casa.
17 (18) Que a su muerte, nada ha de
llevarse, su boato no bajará con
él.
18 (19) Aunque en vida se bendecía a sí
mismo - te alaban, porque te has
tratado bien -,
19 (20) irá a unirse a la estirpe de sus padres, que nunca ya verán la luz.
20 (21) El hombre en la opulencia no
comprende, a las bestias mudas
se asemeja.
Salmo 50 (49)
(1) = Salmo. De Asaf. =
1 El Dios de los dioses, Yahveh, habla y convoca a la tierra desde oriente
hasta occidente.
2 Desde Sión, la Hermosa sin par, Dios
resplandece,
3 viene nuestro Dios y no se callará. Delante de él, un fuego que devora, en torno a él, violenta tempestad;
4 convoca a los cielos desde lo alto, y a la tierra para juzgar a su
pueblo.
5 «¡Congregad a mis fieles ante mí, los que mi alianza con sacrificio
concertaron!»
6 Anuncian los cielos su justicia, porque es Dios mismo el juez. =
Pausa. =
7 «Escucha, pueblo mío, que hablo yo, Israel, yo atestiguo contra ti, yo, Dios, tu Dios.
8 «No es por tus sacrificios por lo que te
acuso: ¡están siempre ante mí
tus holocaustos!
9 No tengo que tomar novillo de tu casa, ni machos cabríos de tus apriscos.
10 «Pues mías son todas las fieras de la
selva, las bestias en los montes
a millares;
11 conozco todas las aves de los cielos, mías son las bestias de los campos.
12 «Si hambre tuviera, no habría de
decírtelo, porque mío es el orbe
y cuanto encierra.
13 ¿Es que voy a comer carne de toros, o a beber sangre de machos cabríos?
14 «Sacrificio ofrece a Dios de acción de
gracias, cumple tus votos al
Altísimo;
15 e invócame en el día de la angustia, te libraré y tú me darás gloria.»
16 Pero al impío Dios le dice: «¿Qué tienes tú que recitar mis
preceptos, y tomar en tu boca mi
alianza,
17 tú que detestas la doctrina, y a tus espaldas echas mis palabras?
18 «Si
a un ladrón ves, te vas con él, alternas con adúlteros;
19 sueltas
tu boca al mal, y tu lengua
trama engaño.
20 «Te sientas, hablas contra tu hermano, deshonras al hijo de tu madre.
21 Esto haces tú, ¿y he de callarme? ¿Es que piensas que yo soy como tú? Yo te acuso y lo expongo ante tus ojos.
22 «¡Entended esto bien los que olvidáis a
Dios, no sea que yo arrebate y
no haya quien libre!
23 El que ofrece sacrificios de acción de gracias
me da gloria, al hombre recto le
mostraré la salvación de Dios.»
Salmo 51 (50)
(1) = Del maestro de coro. Salmo. De David. =
(2) = Cuando el profeta Natán le visitó después
que aquél se había unido a Betsabé. =
1 (3) Tenme
piedad, oh Dios, según tu amor,
por tu inmensa ternura borra mi delito,
2 (4) lávame
a fondo de mi culpa, y de mi
pecado purifícame.
3 (5) Pues
mi delito yo lo reconozco, mi
pecado sin cesar está ante mí;
4 (6) contra
ti, contra ti solo he pecado, lo
malo a tus ojos cometí. Por que aparezca
tu justicia cuando hablas y tu
victoria cuando juzgas.
5 (7) Mira que en culpa ya nací, pecador me concibió mi madre.
6 (8) Mas
tú amas la verdad en lo íntimo del ser,
y en lo secreto me enseñas la sabiduría.
7 (9) Rocíame
con el hisopo, y seré limpio,
lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
8 (10) Devuélveme el son del gozo y la
alegría, exulten los huesos que
machacaste tú.
9 (11) Retira tu faz de mis pecados, borra todas mis culpas.
10 (12) Crea en mí, oh Dios, un puro
corazón, un espíritu firme
dentro de mí renueva;
11 (13) no me
rechaces lejos de tu rostro, no
retires de mí tu santo espíritu.
12 (14) Vuélveme la alegría de tu
salvación, y en espíritu generoso
afiánzame;
13 (15) enseñaré a los rebeldes tus
caminos, y los pecadores
volverán a ti.
14 (16) Líbrame de la sangre, Dios, Dios de
mi salvación, y aclamará mi
lengua tu justicia;
15 (17) abre, Señor, mis labios, y publicará mi boca tu alabanza.
16 (18) Pues no te agrada el
sacrificio, si ofrezco un
holocausto no lo aceptas.
17 (19) El
sacrificio a Dios es un espíritu contrito; un corazón contrito y humillado, oh
Dios, no lo desprecias.
18 (20) ¡Favorece a Sión en tu
benevolencia, reconstruye las
murallas de Jerusalén!
19 (21) Entonces te agradarán los
sacrificios justos, - holocausto
y oblación entera - se ofrecerán
entonces sobre tu altar novillos.
Salmo 52 (51)
(1) = Del maestro de coro. Poema. De David. =
(2) = Cuando el edomita Doeg vino a avisar a Saúl
diciéndole: «David ha entrado en casa de Ajimélek.» =
1 (3) ¿Por
qué te glorías del mal, héroe de
infamia? Todo el día
2 (4) pensando
estás en crímenes, tu lengua es
una afilada navaja, oh artífice
de engaño.
3 (5) El
mal al bien prefieres, la
mentira a la justicia; = Pausa. =
4 (6) amas
toda palabra de perdición, oh
lengua engañadora.
5 (7) Por eso Dios te aplastará, te destruirá por siempre, te arrancará de tu tienda, te extirpará de la tierra de los
vivos. = Pausa. =
6 (8) Los
justos lo verán y temerán, se
reirán de él:
7 (9) «¡Ese
es el hombre que no puso en Dios su refugio, mas en su gran riqueza confiaba, se jactaba de su crimen!»
8 (10) Mas yo, como un olivo verde en la Casa de Dios, en el amor de Dios confío para siempre jamás.
9 (11) Te
alabaré eternamente por lo que
has hecho; esperaré en tu
nombre, porque es bueno con los
que te aman
Salmo 53 (52)
(1) = Del maestro de coro. Para la enfermedad.
Poema. De David. =
1 (2) Dice
en su corazón el insensato: «¡No
hay Dios!» Corrompidos están, de
conducta abominable, no hay
quien haga el bien.
2 (3) Se
asoma Dios desde los cielos
hacia los hijos de Adán,
por ver si hay un sensato,
alguien que busque a Dios.
3 (4) Todos
ellos están descarriados, en
masa pervertidos. No hay quien haga
el bien, ni uno siquiera.
4 (5) ¿No aprenderán todos los agentes de
mal que comen a mi pueblo como se come el pan, y no invocan a Dios?
5 (6) Allí
de espanto temblarán, donde nada
hay que espante. Pues Dios dispersa
los huesos de tu sitiador, se
les ultraja porque Dios los rechaza.
6 (7) ¿Quién
traerá de Sión la salvación de Israel?
¡Cuando Dios cambie la suerte de su pueblo, exultará Jacob, se alegrará Israel!
Salmo 54 (53)
(1) = Del maestro de coro. Para instrumentos de
cuerda. Poema. De David. =
(2) = Cuando los zifitas vinieron a decir a Saúl:
«¿No está escondido David entre nosotros?» =
1 (3) ¡Oh
Dios, sálvame por tu nombre, por
tu poderío hazme justicia,
2 (4) oh
Dios, escucha mi oración,
atiende a las palabras de mi boca!
3 (5) Pues
se han alzado contra mí arrogantes,
rabiosos andan en busca de mi alma, sin tener para nada a Dios presente.
= Pausa. =
4 (6) Mas ved que Dios viene en mi
auxilio, el Señor con aquellos
que sostienen mi alma.
5 (7) ¡El
mal recaiga sobre los que me asechan,
Yahveh, por tu verdad destrúyelos!
6 (8) De
corazón te ofreceré sacrificios,
celebraré tu nombre, porque es bueno,
7 (9) porque
de toda angustia me ha librado,
y mi ojo se recreó en mis enemigos
Salmo 55 (54)
(1) = Del maestro de coro. Para instrumentos de
cuerda. Poema. De David. =
1 (2) Escucha,
oh Dios, mi oración, no te
retraigas a mi súplica,
2 (3) dame
oídos, respóndeme, en mi queja
me agito. Gimo
3 (4) ante
la voz del enemigo, bajo el
abucheo del impío; pues vierten
sobre mí falsedades y con saña
me hostigan.
4 (5) Se
me estremece dentro el corazón,
me asaltan pavores de muerte;
5 (6) miedo
y temblor me invaden, un
escalofrío me atenaza.
6 (7) Y digo: ¡Quién me diera alas como a la
paloma para volar y reposar!
7 (8) Huiría
entonces lejos, en el desierto
moraría.
8 (9) En
seguida encontraría un asilo
contra el viento furioso y la tormenta. = Pausa. =
9 (10) ¡Oh, piérdelos, Señor, enreda sus lenguas!, pues veo discordia y altercado en la ciudad;
10 (11) rondan día y noche por sus murallas. Y dentro de ella falsedad y malicia,
11 (12) insidias dentro de ella, jamás se ausentan de sus plazas la tiranía y el engaño.
12 (13) Si todavía
un enemigo me ultrajara, podría
soportarlo; si el que me odia se
alzara contra mí, me escondería
de él.
13 (14) ¡Pero tú, un hombre de mi
rango, mi compañero, mi íntimo,
14 (15) con quien me unía una dulce intimidad, en la Casa de Dios! ¡Oh, váyanse en tumulto,
15 (16) caiga la muerte sobre ellos, vivos en el seol se precipiten, pues está el mal instalado en medio
de ellos!
16 (17) Yo, en cambio, a Dios invoco, y Yahveh me salva.
17 (18) A la
tarde, a la mañana, al mediodía
me quejo y gimo: él oye
mi clamor.
18 (19) En paz mi alma rescata de la guerra que me hacen: aunque sean muchos contra mí,
19 (20) Dios escucha y los humilla, él, que reina desde siempre. Pero ellos sin enmienda, y sin temor de Dios.
20 (21) Cada uno extiende su mano contra sus
aliados, viola su alianza;
21 (22) más blanda que la crema es su
boca, pero su corazón es sólo
guerra; sus palabras, más suaves
que el aceite, son espadas
desnudas.
22 (23)
Descarga en Yahveh tu peso, y él
te sustentará; no dejará que
para siempre zozobre el justo.
23 (24) Y tú, oh Dios, los hundirás en el pozo de la fosa, a los hombres de sangre y de
fraude, sin alcanzar la mitad de
sus días. Mas yo confío en ti.
Salmo 56 (55)
(1) = Del maestro de coro. Según: «La opresión de
los príncipes lejanos». De David. A
media voz. Cuando los filisteos se apoderaron de él en Gat. =
1 (2) Tenme
piedad, oh Dios, porque me pisan,
todo el día hostigándome me oprimen.
2 (3) Me
pisan todo el día los que me asechan,
innumerables son los que me hostigan en la altura.
3 (4) El
día en que temo, en ti confío.
4 (5) En
Dios, cuya palabra alabo, en
Dios confío y ya no temo, ¿qué
puede hacerme un ser de carne?
5 (6) Todo el día retuercen mis palabras, todos sus pensamientos son de hacerme
mal;
6 (7) se
conjuran, se ocultan, mis pisadas observan, como para atrapar mi alma.
7 (8) Por
su iniquidad, ¿habrá escape para ellos?
¡Abate, oh Dios, a los pueblos en tu cólera!
8 (9) De
mi vida errante llevas tú la cuenta,
¡recoge mis lágrimas en tu odre!
9 (10) Entonces retrocederán mis
enemigos, el día en que yo
clame. Yo sé que Dios está por mí.
10 (11) En
Dios, cuya palabra alabo, en
Yahveh, cuya palabra alabo,
11 (12) en Dios confío y ya no temo, ¿qué puede hacerme un hombre?
12 (13) A mi cargo, oh Dios, los votos que
te hice: sacrificios te ofreceré
de acción de gracias,
13 (14) pues tú salvaste mi alma de la
muerte, para que marche ante la
faz de Dios, en la luz de los
vivos.
Salmo 57 (56)
(1) = Del maestro de coro. «No destruyas.» De
David. A media voz. Cuando, huyendo de Saúl, se escondió en la cueva. =
1 (2) Tenme
piedad, oh Dios, tenme piedad,
que en ti se cobija mi alma;
a la sombra de tus alas me cobijo hasta que pase el infortunio.
2 (3) Invoco
al Dios Altísimo, al Dios que
tanto hace por mí.
3 (4) Mande
desde los cielos y me salve,
confunda a quien me pisa,
envíe Dios su amor y su verdad. = Pausa. =
4 (5) Mi alma está tendida en medio de
leones, que devoran a los hijos
de Adán; sus dientes son lanzas
y saetas, su lengua, una espada
acerada.
5 (6) ¡Alzate,
oh Dios, sobre los cielos, sobre
toda la tierra, tu gloria
6 (7) Tendían
ellos una red bajo mis pasos, mi
alma se doblaba; una fosa
cavaron ante mí, ¡cayeron ellos
dentro! = Pausa. =
7 (8) A
punto está mi corazón, oh Dios,
mi corazón a punto; voy a cantar, voy a salmodiar,
8 (9) ¡gloria mía, despierta!, ¡despertad, arpa y cítara!, ¡a la aurora he de despertar!
9 (10) Te alabaré entre los pueblos,
Señor, te salmodiaré entre las
gentes;
10 (11) porque tu amor es grande hasta los
cielos, tu verdad hasta las
nubes.
11 (12) ¡Álzate, oh Dios, sobre los
cielos, sobre toda la tierra, tu
gloria!
Salmo 58 (57)
(1) = Del maestro de coro. «No destruyas.» De
David. A media voz. =
1 (2) ¿De
veras, dioses, pronunciáis justicia,
juzgáis según derecho a los hijos de Adán?
2 (3) No.
que de corazón cometéis injusticias,
con vuestras manos pesáis la violencia en la tierra.
3 (4) Torcidos
están desde el seno los impíos,
extraviados desde el vientre los que dicen mentira;
4 (5) tienen
veneno como veneno de serpiente,
como el de un áspid sordo que se tapa el oído,
5 (6) que no oye la voz de los
encantadores, del mago experto
en el encanto.
6 (7) ¡Oh
Dios, rompe sus dientes en su boca,
quiebra, Yahveh, las muelas de los leoncillos.
7 (8) ¡Dilúyanse
como aguas que se pasan,
púdranse como hierba que se pisa.
8 (9) como
limaco que marcha deshaciéndose,
como aborto de mujer que no contempla el sol!
9 (10) ¡Antes que espinas echen, como la
zarza, verde o quemada, los
arrebate el torbellino!
10 (11) Se
alegrará el justo de haber visto la venganza, sus pies bañará en la sangre del
impío;
11 (12) y se dirá: «Sí, hay un fruto para el
justo; sí, hay un Dios que juzga
en la tierra.»