Salmo 23 (22)

(1)  = Salmo. De David. =     

1  Yahveh es mi pastor, nada me falta.

2  Por prados de fresca hierba me apacienta.      Hacia las aguas de reposo me conduce,

3  y conforta mi alma;          me guía por senderos de justicia,          en gracia de su nombre.

4  Aunque pase por valle tenebroso,          ningún mal temeré, porque tú vas conmigo;          tu vara y tu cayado, ellos me sosiegan.

5  Tú preparas ante mí una mesa          frente a mis adversarios;          unges con óleo mi cabeza,          rebosante está mi copa.

6  Sí, dicha y gracia me acompañarán          todos los días de mi vida;          mi morada será la casa de Yahveh          a lo largo de los días.

 

Salmo 24 (23)

(1)  = Salmo. De David. =     

 

1  De Yahveh es la tierra y cuanto hay en ella,          el orbe y los que en él habitan;

2  que él lo fundó sobre los mares,          él lo asentó sobre los ríos.

3  ¿Quién subirá al monte de Yahveh?,          ¿quién podrá estar en su recinto santo?

4  El de manos limpias y puro corazón,          el que a la vanidad no lleva su alma,          ni con engaño jura.

5  El logrará la bendición de Yahveh,          la justicia del Dios de su salvación.

6  Tal es la raza de los que le buscan,          los que van tras tu rostro, oh Dios de Jacob. = Pausa.             =

7  ¡Puertas, levantad vuestros dinteles,          alzaos, portones antiguos,          para que entre el rey de la gloria!

8  ¿Quién es ese rey de gloria?      Yahveh, el fuerte, el valiente,      Yahveh, valiente en la batalla.

9  ¡Puertas, levantad vuestros dinteles,          alzaos, portones antiguos,          para que entre el rey de la gloria!

10 ¿Quién es ese rey de gloria?      Yahveh Sebaot,          él es el rey de gloria. = Pausa =

 

Salmo 25 (24)

(1)  = De David =         

1  = Alef. = A ti, Yahveh, levanto mi alma,

2  oh Dios mío.          = Bet. = En ti confío, ¡no sea confundido,          no triunfen de mí mis enemigos!

3  = Guimel. = No hay confusión para el que espera en ti,          confusión sólo para el que traiciona sin motivo.

4  = Dálet. = Muéstrame tus caminos, Yahveh,          enséñame tus sendas.

5  = He. = Guíame en tu verdad, enséñame,          que tú eres el Dios de mi salvación.          = (Vau) = En ti estoy esperando todo el día,

6  = Zain. = Acuérdate, Yahveh, de tu ternura,          y de tu amor, que son de siempre.

7  = Jet. = De los pecados de mi juventud no te acuerdes,          pero según tu amor, acuérdate de mí.          por tu bondad, Yahveh.

8  = Tet. = Bueno y recto es Yahveh;          por eso muestra a los pecadores el camino;

9  = Yod. = conduce en la justicia a los humildes,          y a los pobres enseña su sendero.

10 = Kaf. = Todas las sendas de Yahveh son amor y verdad          para quien guarda su alianza y sus dictámenes.

11 = Lámed. = Por tu nombre, oh Yahveh,          perdona mi culpa, porque es grande.

12 = Mem. = Si hay un hombre que tema a Yahveh,          él le indica el camino a seguir;

13 = Nun. = su alma mora en la felicidad,          y su estirpe poseerá la tierra.

14 = Sámek. = El secreto de Yahveh es para quienes le temen,          su alianza, para darles cordura.

15 = Ain. = Mis ojos están fijos en Yahveh,          que él sacará mis pies del cepo.

16 = Pe. = Vuélvete a mí, tenme piedad,          que estoy solo y desdichado.

17 = Sade. = Alivia los ahogos de mi corazón,          hazme salir de mis angustias.

18 = (Qof.) = Ve mi aflicción y mi penar,          quita todos mis pecados.

19 = Res. = Mira cuántos son mis enemigos,          cuán violento el odio que me tienen.

20 = Sin. = Guarda mi alma, líbrame,          no quede confundido, cuando en ti me cobijo.

21 = Tau. = Inocencia y rectitud me amparen,          que en ti espero, Yahveh.

22 Redime, oh Dios, a Israel          de todas sus angustias.

Salmo 26 (25)

(1)  = De David. =     

1  Hazme justicia, Yahveh,          pues yo camino en mi entereza,          me apoyo en Yahveh y no vacilo.

2  Escrútame, Yahveh, ponme a prueba,          pasa al crisol mi conciencia y mi corazón;

    3          está tu amor delante de mis ojos,          y en tu verdad camino.

    4          No voy a sentarme con los falsos,          no ando con hipócritas;

5  odio la asamblea de malhechores,          y al lado de los impíos no me siento.

6  Mis manos lavo en la inocencia          y ando en torno a tu altar, Yahveh,

7  haciendo resonar la acción de gracias,          todas tus maravillas pregonando;

8  amo, Yahveh, la belleza de tu Casa,          el lugar de asiento de tu gloria.

9  No juntes mi alma con los pecadores,          ni mi vida con los hombres sanguinarios,

10 que tienen en sus manos la infamia,          y su diestra repleta de soborno.

11 Yo, en cambio, camino en mi entereza;          rescátame, ten piedad de mí;

12 mi pie está firme en suelo llano;          a ti, Yahveh, bendeciré en las asambleas.

 

Salmo 27 (26)

(1)  = De David. =     

1  Yahveh es mi luz y mi salvación,          ¿a quién he de temer?      Yahveh, el refugio de mi vida,          ¿por quién he de temblar?

2  Cuando se acercan contra mí los malhechores          a devorar mi carne,          son ellos, mis adversarios y enemigos,          los que tropiezan y sucumben.

3  Aunque acampe contra mí un ejército,          mi corazón no teme;          aunque estalle una guerra contra mí,          estoy seguro en ella.

4  Una cosa he pedido a Yahveh,          una cosa estoy buscando:          morar en la Casa de Yahveh,          todos los días de mi vida,          para gustar la dulzura de Yahveh          y cuidar de su Templo.

5  Que él me dará cobijo en su cabaña          en día de desdicha;          me esconderá en lo oculto de su tienda,          sobre una roca me levantará.

6  Y ahora se alza mi cabeza          sobre mis enemigos que me hostigan;          en su tienda voy a sacrificar.          sacrificios de aclamación.      Cantaré, salmodiaré a Yahveh.

 

7  Escucha, Yahveh, mi voz que clama,          ¡tenme piedad, respóndeme!

8  Dice de ti mi corazón:          «Busca su rostro.»      Sí, Yahveh, tu rostro busco:

9  No me ocultes tu rostro.      No rechaces con cólera a tu siervo;          tú eres mi auxilio.      No me abandones, no me dejes,      Dios de mi salvación.

10 Si mi padre y mi madre me abandonan,      Yahveh me acogerá.

11 Enséñame tu camino, Yahveh,          guíame por senda llana,          por causa de los que me asechan;

12 no me entregues al ansia de mis adversarios,          pues se han alzado contra mí falsos testigos,          que respiran violencia.

13 ¡Ay, si estuviera seguro de ver la bondad de Yahveh          en la tierra de los vivos!

14 Espera en Yahveh, ten valor y firme corazón,          espera en Yahveh.

 

Salmo 28 (27)

(1)  = De David. =     

1  Hacia ti clamo, Yahveh,          roca mía, no estés mudo ante mí;          no sea yo, ante tu silencio,          igual que los que bajan a la fosa.

2  Oye la voz de mis plegarias,          cuando grito hacia ti,          cuando elevo mis manos, oh Yahveh,          al santuario de tu santidad.

3  No me arrebates con los impíos,          ni con los agentes de mal,          que hablan de paz a su vecino,          mas la maldad está en su corazón.

4  Dales, Yahveh, conforme a sus acciones,          y a la malicia de sus hechos,          según la obra de sus manos trátales,          págales con su misma moneda.

5  Pues no comprenden los hechos de Yahveh,          la obra de sus manos:          ¡derríbelos él y no los rehabilite!

6  ¡Bendito sea Yahveh, que ha oído          la voz de mis plegarias!

7  Yahveh mi fuerza, escudo mío,          en él confió mi corazón y he recibido ayuda:          mi carne de nuevo ha florecido,          le doy gracias de todo corazón.

8  Yahveh, fuerza de su pueblo,          fortaleza de salvación para su ungido.

9  Salva a tu pueblo, bendice a tu heredad,          pastoréalos y llévalos por siempre.

 

Salmo 29 (28)

(1)  = Salmo. De David. =         

1  ¡Rendid a Yahveh, hijos de Dios,          rendid a Yahveh gloria y poder!

2  Rendid a Yahveh la gloria de su nombre,          postraos ante Yahveh en esplendor sagrado.

3  Voz de Yahveh sobre las aguas;          el Dios de gloria truena,          ¡es Yahveh, sobre las muchas aguas!

4  Voz de Yahveh con fuerza,          voz de Yahveh con majestad.

5  Voz de Yahveh que desgaja los cedros,      Yahveh desgaja los cedros del Líbano,

6  hace brincar como un novillo al Líbano,          y al Sarión como cría de búfalo.

7  Voz de Yahveh que afila llamaradas.

8  Voz de Yahveh, que sacude el desierto,          sacude Yahveh el desierto de Cadés.

9  Voz de Yahveh, que estremece las encinas,          y las selvas descuaja,          mientras todo en su Templo dice: ¡Gloria!

10 Yahveh se sentó para el diluvio,      Yahveh se sienta como rey eterno.

11 Yahveh da el poder a su pueblo,      Yahveh bendice a su pueblo con la paz.

 

Salmo 30 (29)

(1)  = Salmo. Cántico para la dedicación de la Casa. De David. =

    1 (2)     Yo te ensalzo, Yahveh, porque me has levantado;          no dejaste reírse de mí a mis enemigos.

    2 (3)     Yahveh, Dios mío, clamé a ti y me sanaste.

    3 (4)     Tú has sacado, Yahveh, mi alma del seol,          me has recobrado de entre los que bajan a la fosa.

    4 (5)     Salmodiad a Yahveh los que le amáis,          alabad su memoria sagrada.

    5 (6)     De un instante es su cólera, de toda una vida su favor;          por la tarde visita de lágrimas, por la mañana gritos             de alborozo.

 

6 (7)        Y yo en mi paz decía:          «Jamás vacilaré.»

    7 (8)     Yahveh, tu favor me afianzaba sobre fuertes montañas;          mas retiras tu rostro y ya estoy conturbado.

    8 (9)     A ti clamo, Yahveh,          a mi Dios piedad imploro:

    9 (10) ¿Qué ganancia en mi sangre, en que baje a la fosa?          ¿Puede alabarte el polvo, anunciar tu verdad?

    10 (11) ¡Escucha, Yahveh, y ten piedad de mí!          ¡Sé tú, Yahveh, mi auxilio!

    11 (12) Has trocado mi lamento en una danza,          me has quitado el sayal y me has ceñido de alegría;

 

12 (13) mi corazón por eso te salmodiará sin tregua;      Yahveh, Dios mío, te alabaré por siempre.

 

Salmo 31 (30)

(1)  = Del maestro de coro. Salmo. De David. =

    1 (2)     En ti, Yahveh, me cobijo,          ¡oh, no sea confundido jamás!          ¡Recóbrame por tu justicia, líbrame,

    2 (3)     tiende hacia mí tu oído, date prisa!      Sé para mí una roca de refugio,          alcázar fuerte que me salve;

    3 (4)     pues mi roca eres tú, mi fortaleza,          y, por tu nombre, me guías y diriges.

    4 (5)     Sácame de la red que me han tendido,          que tú eres mi refugio;

    5 (6)     en tus manos mi espíritu encomiendo,          tú, Yahveh, me rescatas.      Dios de verdad,

 

6 (7)        tú detestas          a los que veneran vanos ídolos;          mas yo en Yahveh confío:

    7 (8)     ¡exulte yo y en tu amor me regocije!      Tú que has visto mi miseria,          y has conocido las angustias de mi alma,

    8 (9)     no me has entregado en manos del enemigo,          y has puesto mis pies en campo abierto.

    9 (10) Tenme piedad, Yahveh,          que en angustias estoy.      De tedio se corroen mis ojos,          mi alma, mis entrañas.

    10 (11) Pues mi vida se consume en aflicción,          y en suspiros mis años;          sucumbe mi vigor a la miseria,          mis huesos se corroen.

 

11 (12) De todos mis opresores          me he hecho el oprobio;          asco soy de mis vecinos,          espanto de mis familiares.      Los que me ven en la calle          huyen lejos de mí;

    12 (13) dejado estoy de la memoria como un muerto,          como un objeto de desecho.

    13 (14) Escucho las calumnias de la turba,          terror por todos lados,          mientras se aúnan contra mí en conjura,          tratando de quitarme la vida.

    14 (15) Mas yo confío en ti, Yahveh,          me digo: «¡Tú eres mi Dios!»

 

15 (16) Está en tus manos mi destino, líbrame          de las manos de mis enemigos y perseguidores;

    16 (17) haz que alumbre a tu siervo tu semblante,          ¡sálvame, por tu amor!

    17 (18) Yahveh, no haya confusión para mí, que te invoco,          ¡confusión sólo para los impíos;          que bajen en silencio al seol,

    18 (19) enmudezcan los labios mentirosos          que hablan con insolencia contra el justo,          con orgullo y desprecio!

    19 (20) ¡Qué grande es tu bondad, Yahveh!      Tú la reservas para los que te temen,          se la brindas a los que a ti se acogen,          ante los hijos de Adán.

 

20 (21) Tú los escondes en el secreto de tu rostro,          lejos de las intrigas de los hombres;          bajo techo los pones a cubierto          de la querella de las lenguas.

    21 (22) ¡Bendito sea Yahveh que me ha brindado          maravillas de amor          (en ciudad fortificada)!

    22 (23) ¡Y yo que decía en mi inquietud:          «Estoy dejado de tus ojos!»      Mas tú oías la voz de mis plegarias,          cuando clamaba a ti.

    23 (24) Amad a Yahveh, todos sus amigos;          a los fieles protege Yahveh,          pero devuelve muy sobrado          al que obra por orgullo.

 

24 (25) ¡Valor, que vuestro corazón se afirme,          vosotros todos que esperáis en Yahveh!

 

Salmo 32 (31)

(1)  = De David. Poema. =         

 

1  ¡Dichoso el que es perdonado de su culpa,          y le queda cubierto su pecado!

2  Dichoso el hombre a quien Yahveh          no le cuenta el delito,          y en cuyo espíritu no hay fraude.

3  Cuando yo me callaba, se sumían mis huesos          en mi rugir de cada día,

4  mientras pesaba, día y noche,          tu mano sobre mí;          mi corazón se alteraba como un campo          en los ardores del estío. = Pausa. =

5  Mi pecado te reconocí,          y no oculté mi culpa;          dije: «Me confesaré          a Yahveh de mis rebeldías.»      Y tú absolviste mi culpa,          perdonaste mi pecado. = Pausa. =

6  Por eso te suplica todo el que te ama          en la hora de la angustia.      Y aunque las muchas aguas se desborden,          no le alcanzarán.

7  Tú eres un cobijo para mí,          de la angustia me guardas,          estás en torno a mí para salvarme. = Pausa. =

8  Voy a instruirte, a mostrarte el camino a seguir;          fijos en ti los ojos, seré tu consejero.

9  No seas cual caballo o mulo sin sentido,          rienda y freno hace falta para domar su brío,          si no, no se te acercan.

10 Copiosas son las penas del impío,          al que confía en Yahveh el amor le envuelve.

11 ¡Alegraos en Yahveh,          oh justos, exultad,          gritad de gozo, todos los de recto corazón!

 

Salmo 33 (32)

1  ¡Gritad de júbilo, justos, por Yahveh!,          de los rectos es propia la alabanza;

2  ¡dad gracias a Yahveh con la cítara,          salmodiad para él al arpa de diez cuerdas;

3  cantadle un cantar nuevo,          tocad la mejor música en la aclamación!

4  Pues recta es la palabra de Yahveh,          toda su obra fundada en la verdad;

5  él ama la justicia y el derecho,          del amor de Yahveh está llena la tierra.

6  Por la palabra de Yahveh fueron hechos los cielos          por el soplo de su boca toda su mesnada.

7  El recoge, como un dique, las aguas del mar,          en depósitos pone los abismos.

8  ¡Tema a Yahveh la tierra entera,          ante él tiemblen todos los que habitan el orbe!

9  Pues él habló y fue así,          mandó él y se hizo.

10 Yahveh frustra el plan de las naciones,          hace vanos los proyectos de los pueblos;

11 mas el plan de Yahveh subsiste para siempre,          los proyectos de su corazón por todas las edades.

12 ¡Feliz la nación cuyo Dios es Yahveh,          el pueblo que se escogió por heredad!

13 Yahveh mira de lo alto de los cielos,          ve a todos los hijos de Adán;

14 desde el lugar de su morada observa          a todos los habitantes de la tierra,

15 él, que forma el corazón de cada uno,          y repara en todas sus acciones.

16 No queda a salvo el rey por su gran ejército,          ni el bravo inmune por su enorme fuerza.

17 Vana cosa el caballo para la victoria,          ni con todo su vigor puede salvar.

18 Los ojos de Yahveh están sobre quienes le temen,          sobre los que esperan en su amor,

19 para librar su alma de la muerte,          y sostener su vida en la penuria.

20 Nuestra alma en Yahveh espera,          él es nuestro socorro y nuestro escudo;

21 en él se alegra nuestro corazón,          y en su santo nombre confiamos.

22 Sea tu amor, Yahveh, sobre nosotros,          como está en ti nuestra esperanza.

 

Salmo 34 (33)

(1)  = De David. Cuando fingiéndose demente ante Abimélek, fue despachado por él y se marchó. =

    1 (2)     = Alef. = Bendeciré a Yahveh en todo tiempo,          sin cesar en mi boca su alabanza;

    2 (3)     = Bet. = en Yahveh mi alma se gloría,          ¡óiganlo los humildes y se alegren!

    3 (4)     = Guimel. = Engrandeced conmigo a Yahveh,          ensalcemos su nombre todos juntos.

    4 (5)     = Dálet. = He buscado a Yahveh, y me ha respondido:          me ha librado de todos mis temores.

 

5 (6)        = He. = Los que miran hacia él, refulgirán:          no habrá sonrojo en su semblante.

    6 (7)     = Zain. = Cuando el pobre grita, Yahveh oye,          y le salva de todas sus angustias.

    7 (8)     = Jet. = Acampa el ángel de Yahveh          en torno a los que le temen y los libra.

    8 (9)     = Tet. = Gustad y ved qué bueno es Yahveh,          dichoso el hombre que se cobija en él.

    9 (10) = Yod. = Temed a Yahveh vosotros, santos suyos,          que a quienes le temen no les falta nada.

 

10 (11) = Kaf. = Los ricos quedan pobres y hambrientos,          mas los que buscan a Yahveh de ningún bien carecen.

    11 (12) = Lámed. = Venid, hijos, oídme,          el temor de Yahveh voy a enseñaros.

    12 (13) = Mem. = ¿Quién es el hombre que apetece la vida,          deseoso de días para gozar de bienes?

    13 (14) = Nun. = Guarda del mal tu lengua,          tus labios de decir mentira;

    14 (15) = Sámek. = apártate del mal y obra el bien,          busca la paz y anda tras ella.

 

15 (16) = Ain. = Los ojos de Yahveh sobre los justos,          y sus oídos hacia su clamor,

    16 (17) = Pe = el rostro de Yahveh contra los malhechores,          para raer de la tierra su memoria.

    17 (18) = Sade. = Cuando gritan aquéllos, Yahveh oye,          y los libra de todas sus angustias;

    18 (19) = Qof. = Yahveh está cerca de los que tienen roto el corazón.          él salva a los espíritus hundidos.

    19 (20) = Res. = Muchas son las desgracias del justo,          pero de todas le libera Yahveh;

 

20 (21) = Sin. = todos sus huesos guarda,          no será quebrantado ni uno solo.

    21 (22) = Tau. = La malicia matará al impío,          los que odian al justo lo tendrán que pagar.

    22 (23) Yahveh rescata el alma de sus siervos,          nada habrán de pagar los que en él se cobijan.

 

Salmo 35 (34)

(1)  = De David. =     

 

1  Ataca, Yahveh, a los que me atacan,          combate a quienes me combaten;

2  embraza el escudo y el pavés,          y álzate en mi socorro;

3  blande la lanza y la pica          contra mis perseguidores.      Di a mi alma: «Yo soy tu salvación.»

4  ¡Confusión y vergüenza sobre aquellos          que andan buscando mi vida!          ¡Vuelvan atrás y queden confundidos          los que mi mal maquinan!

5  ¡Sean lo mismo que la paja al viento,          por el ángel de Yahveh acosados;

6  sea su camino tiniebla y precipicio,          perseguidos por el ángel de Yahveh!

7  Pues sin causa me han tendido su red,          han cavado una fosa para mí.

8  ¡Sobre cada uno de ellos caiga de improviso la ruina:          le prenda la red que había tendido,          y en su fosa se hunda!

9  Y mi alma exultará en Yahveh,          en su salvación se gozará.

10 Dirán todos mis huesos:      Yahveh, ¿quién como tú,          para librar al débil del más fuerte,          al pobre de su expoliador?

 

11 Testigos falsos se levantan,          sobre lo que ignoro me interrogan;

    12        me pagan mal por bien,          ¡desolación para mi alma!

13 Yo, en cambio, cuando eran ellos los enfermos, vestido de sayal,          me humillaba con ayuno,          y en mi interior repetía mi oración;

14 como por un amigo o un hermano iba y venía,          como en duelo de una madre,          sombrío me encorvaba.

15 Ellos se ríen de mi caída, se reúnen,          sí, se reúnen contra mí;          extranjeros, que yo no conozco,          desgarran sin descanso;

 

16 si caigo, me rodean          rechinando sus dientes contra mí.

17 ¿Cuánto tiempo, Señor, te quedarás mirando?      Recobra mi alma de sus garras,          de los leones mi vida.

18 Te daré gracias en la gran asamblea,          te alabaré entre un pueblo copioso.

19 No se rían de mí,          mis enemigos pérfidos,          ni se guiñen sus ojos          los que me odian sin razón.

20 Pues no es de paz de lo que hablan          a los pacíficos de la tierra;          mascullan palabras de perfidia,

21 abren bien grande su boca contra mí;          dicen: «¡Ja, Ja,          nuestros ojos lo han visto!»

22 Tú lo has visto, Yahveh, no te quedes callado,      Señor, no estés lejos de mí;

23 despiértate, levántate a mi juicio,          en defensa de mi causa, oh mi Dios y Señor;

24 júzgame conforme a tu justicia, oh Yahveh,          ¡Dios mío, no se rían de mí!

25 No digan en su corazón: «¡Ajá, lo que queríamos!»      No digan: «¡Le hemos engullido!»

26 ¡Vergüenza y confusión caigan a una          sobre los que se ríen de mi mal;          queden cubiertos de vergüenza y de ignominia          los que a mi costa medran!

27 Exulten y den gritos de júbilo          los que en mi justicia se complacen,          y digan sin cesar:          «¡Grande es Yahveh,          que en la paz de su siervo se complace!»

28 Y tu justicia musitará mi lengua,          todo el día tu alabanza.

Salmo 36 (35)

(1)  = Del maestro de coro. Del siervo de Yahveh. De David. =

    1 (2)     Un oráculo para el impío es el pecado          en el fondo de su corazón;          temor de Dios no existe          delante de sus ojos.

    2 (3)     Con ojo harto lisonjero se mira,          para encontrar y detestar su culpa;

    3 (4)     las palabras de su boca, iniquidad y engaño;          renunció a ser sensato, a hacer el bien.

    4 (5)     Sólo maquina iniquidad          sobre su lecho;          en un camino que no es bueno se obstina          y no reprueba el mal.

 

5 (6)        Oh Yahveh, en los cielos tu amor,          hasta las nubes tu verdad;

    6 (7)     tu justicia, como los montes de Dios,          tus juicios, como el hondo abismo.      A hombres y bestias salvas tú, Yahveh,

    7 (8)     oh Dios, ¡qué precioso tu amor!      Por eso los hijos de Adán,          a la sombra de tus alas se cobijan.

    8 (9)     Se sacian de la grasa de tu Casa,          en el torrente de tus delicias los abrevas;

    9 (10) en ti está la fuente de la vida,          y en tu luz vemos la luz.

 

10 (11) Guarda tu amor a los que te conocen,          y tu justicia a los de recto corazón.

    11 (12) ¡Que el pie del orgullo no me alcance,          ni la mano de los impíos me avente!

    12 (13) Ved cómo caen los agentes de mal,          abatidos, no pueden levantarse.

 

Salmo 37 (36)

(1)  = De David. =         

 

1  = Alef. = No te acalores por causa de los malos,          no envidies a los que hacen injusticia.

2  Pues aridecen presto como el heno,          como la hierba tierna se marchitan.

3  = Bet. = Ten confianza en Yahveh y obra el bien,          vive en la tierra y crece en paz,

4  ten tus delicias en Yahveh,          y te dará lo que pida tu corazón.

5  = Guimel. = Pon tu suerte en Yahveh,          confía en él, que él obrará;

6  hará brillar como la luz tu justicia,          y tu derecho igual que el mediodía.

7  = Dálet. = Vive en calma ante Yahveh, espera en él,          no te acalores contra el que prospera,          contra el hombre que urde intrigas.

8  = He. = Desiste de la cólera y abandona el enojo,          no te acalores, que es peor;

9  pues serán extirpados los malvados,          mas los que esperan en Yahveh poseerán la tierra.

10 = Vau. = Un poco más, y no hay impío,          buscas su lugar y ya no está;

 

11 mas poseerán la tierra los humildes,          y gozarán de inmensa paz.

12 = Zain. = El impío maquina contra el justo,          rechinan sus dientes contra él;

13 el Señor de él se ríe,          porque ve llegar su día.

14 = Jet. = Desenvainan la espada los impíos,          tienden el arco, para abatir al mísero y al pobre,          para matar a los rectos de conducta;

15 su espada entrará en su propio corazón,          y sus arcos serán rotos.

16 = Tet. = Lo poco del justo vale más          que la mucha abundancia del impío;

17 pues los brazos de los impíos serán rotos,          mientras que a los justos los sostiene Yahveh.

18 = Yod. = Yahveh conoce los días de los íntegros,          su herencia será eterna;

19 no serán confundidos en tiempo de desgracia,          en días de penuria gozarán de hartura.

20 = Kaf. = Perecerán, en cambio, los impíos,          los enemigos de Yahveh;          se esfumarán como el ornato de los prados,          en humo se desvanecerán.

21 = Lámed. = Toma el impío prestado y no devuelve,          mas el justo es compasivo y da;

22 los que él bendice poseerán la tierra,          los que él maldice serán exterminados.

23 = Mem. = De Yahveh penden los pasos del hombre,          firmes son y su camino le complace;

24 aunque caiga, no se queda postrado,          porque Yahveh la mano le sostiene.

25 = Nun. = Fui joven, ya soy viejo,          nunca vi al justo abandonado,          ni a su linaje mendigando el pan.

26 En todo tiempo es compasivo y presta,          su estirpe vivirá en bendición.

27 = Sámek. = Apártate del mal y obra el bien,          tendrás para siempre una morada;

28 porque Yahveh ama lo que es justo          y no abandona a sus amigos.          = Ain. = Los malvados serán por siempre exterminados,          la estirpe de los impíos cercenada;

29 los justos poseerán la tierra,          y habitarán en ella para siempre.

30 La boca del justo sabiduría susurra,          su lengua habla rectitud;

    31        la ley de su Dios está en su corazón,          sus pasos no vacilan.

 

32 Espía el impío al justo,          y busca darle muerte;

33 en su mano Yahveh no le abandona,          ni deja condenarle al ser juzgado.

34 Espera en Yahveh y guarda su camino,          él te exaltará a la herencia de la tierra,          el exterminio de los impíos verás.

35 He visto al impío muy arrogante          empinarse como un cedro del Líbano;

36 pasé de nuevo y ya no estaba,          le busqué y no se le encontró.

37 Observa al perfecto, mira al íntegro:          hay descendencia para el hombre de paz;

38 pero los rebeldes serán a una aniquilados,          y la posteridad de los impíos extirpada.

39 La salvación de los justos viene de Yahveh,          él su refugio en tiempo de angustia;

40 Yahveh los ayuda y los libera,          de los impíos él los libra,          los salva porque a él se acogen.

 

Salmo 38 (37)

(1)  = Salmo De David. En memoria. =

    1 (2)     Yahveh, no me corrijas en tu enojo,          en tu furor no me castigues.

    2 (3)     Pues en mí se han clavado tus saetas,          ha caído tu mano sobre mí;

    3 (4)     nada intacto en mi carne por tu enojo,          nada sano en mis huesos debido a mi pecado.

    4 (5)     Mis culpas sobrepasan mi cabeza,          como un peso harto grave para mí;

    5 (6)     mis llagas son hedor y putridez,          debido a mi locura;

    6 (7)     encorvado, abatido totalmente,          sombrío ando todo el día.

 

7 (8)        Están mis lomos túmidos de fiebre,          nada hay sano ya en mi carne;

    8 (9)     entumecido, molido totalmente,          me hace rugir la convulsión del corazón.

    9 (10) Señor, todo mi anhelo ante tus ojos,          mi gemido no se te oculta a ti.

    10 (11) Me traquetea el corazón, las fuerzas me abandonan,          y la luz misma de mis ojos me falta.

    11 (12) Mis amigos y compañeros se partan de mi llaga,          mis allegados a distancia se quedan;

    12 (13) y tienden lazos los que buscan mi alma,          los que traman mi mal hablan de ruina,          y todo el día andan urdiendo fraudes.

 

13 (14) Mas yo como un sordo soy, no oigo,          como un mudo que no abre la boca;

    14 (15) sí, soy como un hombre que no oye,          ni tiene réplica en sus labios.

    15 (16) Que en ti, Yahveh, yo espero,          tú responderás, Señor, Dios mío.

    16 (17) He dicho: «! No se rían de mí,          no me dominen cuando mi pie resbale!».

    17 (18) Y ahora ya estoy a punto de caída,          mi tormento sin cesar está ante mí.

    18 (19) Sí, mi culpa confieso,          acongojado estoy por mi pecado.

 

19 (20) Aumentan mis enemigos sin razón,          muchos son los que sin causa me odian,

    20 (21) los que me devuelven mal por bien          y me acusan cuando yo el bien busco.

    21 (22) ¡No me abandones, tú, Yahveh,      Dios mío, no estés lejos de mí!

    22 (23) Date prisa a auxiliarme,          oh Señor, mi salvación!

 

Salmo 39 (38)

(1)  = Del maestro de coro. De Yedutún. Salmo. De David. =

    1 (2)     Yo me decía: «Guardaré mis caminos,          sin pecar con mi lengua,          pondré un freno en mi boca,          mientras esté ante mí el impío.»

    2 (3)     Enmudecí, quedé en silencio y calma:          mas al ver su dicha se enconó mi tormento.

    3 (4)     Dentro de mí mi corazón se acaloraba,          de mi queja prendió el fuego,          y mi lengua llegó a hablar:

    4 (5)     «Hazme saber, Yahveh, mi fin,          y cuál es la medida de mis días,          para que sepa yo cuán frágil soy.

 

5 (6)        «Oh sí, de unos palmos hiciste mis días,          mi existencia cual nada es ante ti;          sólo un soplo, todo hombre que se yergue,

    6 (7)     nada más una sombra el humano que pasa,          sólo un soplo las riquezas que amontona,          sin saber quién las recogerá.»

    7 (8)     Y ahora, Señor, ¿qué puedo yo esperar?      En ti está mi esperanza.

    8 (9)     De todas mis rebeldías líbrame,          no me hagas la irrisión del insensato.

    9 (10) Me callo ya, no abro la boca,          pues eres tú el que actúas.

 

10 (11) Retira de mí tus golpes,          bajo el azote de tu mano me anonado.

    11 (12) Reprendiendo sus yerros tú corriges al hombre,          cual polilla corroes su anhelos.      Un soplo sólo, todo hombre. = Pausa. «=

    12 (13) Escucha mi súplica, Yahveh,          presta oído a mi grito,          no te hagas sordo a mis lágrimas.      Pues soy un forastero junto a ti,          un huésped como todos mis padres.

    13 (14) ¡Retira tu mirada para que respire          antes que me vaya y ya no exista más!

 

Continua…