OSEAS
Oseas 1
1 Palabra de Yahveh que fue dirigida a Oseas, hijo de Beerí, en tiempo
de Ozías, Jotam, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá, y en tiempo de Jeroboam,
hijo de Joás, rey de Israel.
2 Comienzo de lo que habla Yahveh por Oseas. Dijo Yahveh a Oseas: «Ve,
tómate una mujer dada a la prostitución e hijos de prostitución, porque la
tierra se está prostituyendo enteramente, apartándose de Yahveh.»
3 Fue él y tomó a Gómer,
hija de Dibláyim, la cual concibió y le dio a luz un
hijo.
4 Yahveh le dijo: «Ponle el nombre de Yizreel, porque dentro de poco visitaré yo la casa de Jehú por la sangre derramada en Yizreel,
y pondré fin al reinado de la casa de Israel.
5 Aquel día romperé el arco de Israel en el
valle de Yizreel.»
6 Concibió ella de nuevo y dio a luz una hija. Y
Yahveh dijo a Oseas: «Ponle el nombre de
“No-compadecida”, porque yo no me compadeceré más de la casa de Israel,
soportándoles todavía.
7 (Pero de la casa de Judá
me compadeceré y los salvaré por Yahveh su Dios. No los salvaré con arco ni
espada ni guerra, ni con caballos ni jinetes.)»
8 Después de destetar a «No-compadecida»,
concibió otra vez y dio a luz un hijo.
9 Y dijo Yahveh: «Ponle el nombre de
“No-mi-pueblo”, porque vosotros no sois mi pueblo ni yo soy para vosotros
El-Que-Soy.»
Oseas 2
1 El número de los hijos de Israel será como la
arena del mar, que no se mide ni
se cuenta. Y en el lugar mismo donde
se les decía «No-mi-pueblo», se
les dirá: «Hijos-de-Dios-vivo.»
2 Se juntarán los hijos de Judá
y los hijos de Israel en uno, se
pondrán un solo jefe, y
desbordarán de la tierra, porque
será grande el día de Yizreel.
3 Decid a vuestros hermanos: «Mi pueblo», y a vuestras hermanas: «Compadecida».
4 ¡Pleitead con vuestra madre, pleitead, porque ella ya no es mi mujer, y yo no soy su marido! ¡Que quite
de su rostro sus prostituciones
y de entre sus pechos sus adulterios;
5 no sea que yo la desnude toda entera, y la deje como el día en que
nació, la ponga hecha un
desierto, la reduzca a tierra
árida, y la haga morir de sed!
6 Ni de sus hijos me compadeceré, porque son hijos de prostitución.
7 Pues su madre se ha prostituido, se ha deshonrado la que los
concibió, cuando decía: «Me iré
detrás de mis amantes, los que
me dan mi pan y mi agua, mi lana
y mi lino, mi aceite y mis bebidas.»
8 Por eso, yo cercaré su camino con espinos, la cercaré con seto y no encontrará
más sus senderos;
9 perseguirá a sus amantes y no los
alcanzará, los buscará y no los
hallará. Entonces dirá: «Voy a
volver a mi primer marido, que
entonces me iba mejor que ahora.»
10 No había conocido ella que era yo quien le daba el trigo, el mosto y el
aceite virgen, ¡la plata yo se
la multiplicaba, y el oro lo
empleaban en Baal!
11 Por eso volveré a tomar mi trigo a su
tiempo y mi mosto a su estación, retiraré mi lana y mi lino que habían de cubrir su desnudez.
12 Y ahora descubriré su vergüenza a los ojos de sus amantes, y nadie la librará de mi mano.
13 Haré cesar todo su regocijo, sus fiestas, sus novilunios, sus
sábados, y todas sus
solemnidades.
14 Arrasaré su viñedo y su higuera, de los que decía: «Ellos son mi salario, que me han dado mis amantes»; en matorral los convertiré, y la bestia del campo los devorará.
15 La visitaré por los días de los Baales,
cuando les quemaba incienso,
cuando se adornaba con su anillo y su collar y se iba detrás de sus amantes, olvidándose de mí, - oráculo de Yahveh.
16 Por eso yo voy a seducirla; la llevaré al desierto y hablaré a su corazón.
17 Allí le daré sus viñas, el valle de Akor
lo haré puerta de esperanza; y
ella responderá allí como en los días de su juventud, como el día en que subía del país de
Egipto.
18 Y sucederá aquel día - oráculo de Yahveh - que ella me llamará: «Marido
mío», y no me llamará más: «Baal
mío.»
19 Yo quitaré de su boca los nombres de los Baales, y no
se mentarán más por su nombre.
20 Haré en su favor un pacto el día aquel con la bestia del campo, con el ave
del cielo, con el reptil del
suelo; arco, espada y guerra los
quebraré lejos de esta
tierra, y haré que ellos
reposen en seguro.
21 Yo te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia y en
derecho en amor y en compasión,
22 te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás a Yahveh.
23 Y sucederá aquel día que yo responderé - oráculo de Yahveh - responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra;
24 la tierra responderá al trigo, al mosto y al
aceite virgen, y ellos
responderán a Yizreel.
25 Yo la sembraré para mí en esta tierra, me compadeceré de
«No-compadecida», y diré a
«No-mi-pueblo»: Tú «Mi pueblo»,
y él dirá: «¡Mi Dios!»
Oseas 3
1 Yahveh me dijo: «Ve otra vez, ama a una mujer
que ama a otro y comete adulterio, como ama Yahveh a los hijos de Israel, mientras ellos se vuelven a otros
dioses y gustan de las tortas de uva.»
2 Yo me la compré por quince siclos
de plata y carga y media de cebada.
3 Y le dije: «Durante muchos días te me quedarás
quieta sin prostituirte ni ser de ningún hombre, y yo haré lo mismo contigo.»
4 Porque durante muchos días se quedarán los
hijos de Israel sin rey ni príncipe, sin sacrificios ni estela, sin efod ni terafim.
5 Después volverán los hijos de Israel; buscarán
a Yahveh su Dios y a David, su rey, y acudirán con temor a Yahveh y a sus bienes en los días venideros.
Oseas 4
1 Escuchad la palabra de Yahveh, hijos de
Israel, que tiene pleito Yahveh
con los habitantes de esta
tierra, pues no hay ya
fidelidad ni amor, ni
conocimiento de Dios en esta tierra;
2 sino perjurio y mentira, asesinato y
robo, adulterio y violencia,
sangre que sucede a sangre.
3 Por eso, la tierra está en duelo, y se marchita cuanto en ella
habita, con las bestias del
campo y las aves del cielo; y
hasta los peces del mar desaparecen.
4 ¡Pero nadie pleitee ni reprenda nadie, pues sólo contigo, sacerdote, es mi
pleito!
5 En pleno día tropezarás tú, también el profeta tropezará contigo
en la noche, y yo haré perecer a
tu madre.
6 Perece mi pueblo por falta de
conocimiento. Ya que tú has
rechazado el conocimiento, yo te
rechazaré de mi sacerdocio; ya
que tú has olvidado la Ley de tu Dios,
también yo me olvidaré de tus hijos.
7 Todos, cuantos son, han pecado contra mí, han cambiado su Gloria por la
Ignominia.
8 Del pecado de mi pueblo comen y hacia su culpa llevan su avidez.
9 Mas será del
sacerdote lo que sea del pueblo:
yo le visitaré por su conducta
y sus obras le devolveré.
10 Comerán, pero no se saciarán, se prostituirán, pero no
proliferarán, porque han
abandonado a Yahveh para
dedicarse
11 a la prostitución. El vino y el mosto arrebatan el seso.
12 Mi pueblo consulta a su madero, y su palo le adoctrina, porque un espíritu de prostitución le
extravía, y se prostituyen
sacudiéndose de su Dios.
13 En las cimas de los montes sacrifican, en las colinas queman incienso, bajo la encina, el chopo o el
terebinto, ¡porque es buena su
sombra! Por eso, si se prostituyen
vuestras hijas y vuestras nueras
cometen adulterio,
14 no visitaré yo a vuestras hijas porque se
prostituyan ni a vuestras nueras
porque cometan adulterio, pues
que ellos también se retiran con esas prostitutas y sacrifican con las
consagradas a la prostitución;
¡y el pueblo, insensato, se pierde!
15 Si tú, Israel, te prostituyes, que no se haga culpable Judá. ¡No
vayáis a Guilgal,
No subáis a Bet-Aven, no juréis «por vida de Yahveh»!
16 Ya que Israel se ha embravecido cual vaca brava, ¿los va a apacentar ahora Yahveh como a un cordero en ancho prado?
17 Efraím se ha apegado
a sus ídolos, ¡déjale!
18 En saliendo de beber se prostituyen más y más, prefieren a su Prez
la Ignominia.
19 El viento los cerrará entre sus alas, y se avergonzarán de sus sacrificios.
Oseas 5
1 Escuchad esto, sacerdotes, estad
atentos, casa de Israel, casa
real, prestad oído, porque el
juicio es cosa vuestra; pero
vosotros habéis sido un lazo en Mispá, y una red tendida en el Tabor.
2 Han ahondado la fosa de Sittim, mas yo seré castigo para todos ellos.
3 Yo conozco a Efraím, e Israel no se me oculta. Sí, tú te has prostituido, Efraím, e
Israel se ha contaminado,
4 No les permiten sus obras volver a su
Dios, pues un espíritu de
prostitución hay dentro de ellos,
y no conocen a Yahveh.
5 El orgullo de Israel testifica contra él; Israel y Efraím
tropiezan por sus culpas, y
también Judá tropieza con ellos.
6 Con su ganado menor y mayor irán en busca de
Yahveh, pero no lo
encontrarán: ¡se ha retirado de
ellos!
7 Han sido infieles a Yahveh, han engendrado hijos bastardos;
pues ahora los va a devorar el novilunio
juntamente con sus campos.
8 Tocad el cuerno en Guibeá, la trompeta en Ramá, dad la alarma en Bet
Aven,
¡detrás de ti, Benjamín!
9 Efraím será una
desolación el día del castigo;
en las tribus de Israel hago saber cosa segura.
10 Los príncipes de Judá
son como los que desplazan los linderos,
sobre ellos voy a derramar como agua mi furor.
11 Está oprimido Efraím,
quebrantado el juicio, porque se
complace en ir tras la Vanidad.
12 Pues yo he de ser como polilla para Efraím, como
carcoma para la casa de Judá.
13 Efraím ha visto su
dolencia y Judá
su llaga. Efraím
entonces ha sido a Asiria, y Judá ha
mandado mensaje al gran rey;
pero éste no podrá sanaros ni curar vuestra llaga.
14 Porque yo soy como un león para Efraím, como
un leoncillo para la casa de Judá. Yo, yo mismo desgarraré y me iré, arrebataré y no habrá quien salve.
15 Voy a volverme a mi lugar, hasta que hayan expiado y busquen mi
rostro. En su angustia me buscarán.
Oseas 6
1 «Venid, volvamos a Yahveh, pues él ha desgarrado y él nos
curará, él ha herido y él nos
vendará.
2 Dentro de dos días nos dará la vida, al tercer día nos hará resurgir y en su presencia viviremos.
3 Conozcamos, corramos al conocimiento de
Yahveh: cierta como la aurora es
su salida; vendrá a nosotros
como la lluvia temprana, como la
lluvia tardía que riega la tierra.»
4 ¿Qué he de hacer contigo, Efraím? ¿Qué he de hacer contigo, Judá?
¡Vuestro amor es como nube mañanera, como rocío matinal, que pasa!
5 Por eso les he hecho trizas por los
profetas, los he matado por las
palabras de mi boca, y mi juicio
surgirá como la luz.
6 Porque yo quiero amor, no sacrificio, conocimiento de Dios, más que
holocaustos.
7 Pero ellos en Adam
han violado la alianza, allí me
han sido infieles.
8 Galaad es ciudad de
malhechores, llena de huellas de
sangre.
9 Como emboscada de bandidos es la pandilla de sacerdotes: asesinan por el camino de Siquem, y
cometen infamia.
10 Cosa horrible he visto en Betel: allí se prostituye Efraím y se contamina Israel.
11 También para ti, Judá,
hay preparada una cosecha,
cuando yo cambie la suerte de mi pueblo.
Oseas 7
1 Cuando yo quiero sanar a Israel, se descubre la culpa de Efraím y las
maldades de Samaria; porque practican la mentira, y mientras el ladrón entra
dentro se despliega la pandilla
afuera.
2 Y no se dicen en su corazón que yo me acuerdo de toda su
maldad. Ahora les envuelven sus
obras, ante mi rostro están.
3 Con su maldad recrean al rey, con sus mentiras a los príncipes.
4 Todos ellos, adúlteros, son como un horno ardiente, que el panadero deja de atizar desde que amasa la pasta hasta que
fermenta.
5 En el día de nuestro rey los príncipes enferman por el ardor
del vino, ¡y aquél tiende la
mano a chocarreros!
6 Cuando acechan, su corazón es como un horno en
sus intrigas: toda la noche
duerme el panadero, y a la
mañana él quema con fuego llameante.
7 Todos están calientes como un horno, y devoran a sus propios jueces. Todos sus reyes han caído, y ninguno entre ellos clama a mí.
8 Efraím se mezcla con
los pueblos, Efraím
es una torta a la que no se ha dado vuelta.
9 Extranjeros devoran su fuerza, ¡y él no lo sabe! Ya las canas blanquean en él, ¡y él no lo sabe!
10 El orgullo de Israel testifica contra él, pero no se vuelven a Yahveh su
Dios, con todo esto, no le
buscan.
11 Efraím es cual
ingenua paloma, sin cordura;
llaman a Egipto, acuden a Asiria.
12 Dondequiera que vayan, yo echaré mi red sobre
ellos, como ave del cielo los
haré caer y los visitaré por su
maldad.
13 ¡Ay de ellos, que de mí se han alejado! ¡Ruina sobre ellos por haberse
rebelado contra mí! Yo los
rescataría, pero ellos dicen contra
mí mentiras.
14 Y no claman a mí de corazón cuando gimen en sus lechos; por el trigo y el mosto se hacen
incisiones se rebelan contra mí.
15 Yo fortalecí su brazo, ¡y ellos contra mí maquinan el mal!
16 Se vuelven a lo que no es nada, son como un arco engañoso. Caerán a espada sus príncipes, por la iracundia de su lengua: ¡tal será su escarnio en el país de
Egipto!
Oseas 8
1 ¡Emboca la trompeta! Como un águila cae el mal sobre la casa
de Yahveh; porque han
quebrantado mi alianza y han
sido rebeldes a mi Ley.
2 Ellos me gritan: «¡Dios
mío, los de Israel te conocemos!»
3 Pero Israel ha rechazado el bien: ¡el enemigo le perseguirá!
4 Han puesto reyes sin contar conmigo, han puesto príncipes sin saberlo
yo. Con su plata y su oro se han
hecho ídolos, ¡para ser encarcelados!
5 ¡Tu becerro repele, Samaria! Mi cólera se ha inflamado contra
ellos: ¿hasta cuándo no podrán
purificarse?
6 Porque viene de Israel, un artesano ha hecho eso, y eso no es Dios. Sí, quedará hecho trizas el becerro de
Samaria.
7 Pues que viento siembran, segarán
tempestad: tallo que no tendrá
espiga, que no dará harina; y si la da, extranjeros la tragarán.
8 ¡Tragado ha sido Israel! Están ahora entre las naciones como un objeto que nadie quiere.
9 Porque han subido a Asiria, ese onagro solitario; Efraím se ha
comprado amores;
10 aunque los compre entre las naciones, yo los voy a reunir ahora y pronto sufrirán bajo la carga del
rey de príncipes.
11 Efraím ha
multiplicado los altares para pecar,
sólo para pecar le han servido los altares.
12 Aunque yo escriba para él las excelencias de mi
ley, por cosa extraña se las
considera.
13 ¡Ya pueden ofrecer sacrificios en mi
honor, y comerse la carne! Yahveh no los acepta; ahora recordará sus culpas y visitará sus pecados: ellos volverán a Egipto.
14 Olvida Israel a su Hacedor, edifica palacios; Judá multiplica
las ciudades fuertes. Pero yo
prenderé fuego a sus ciudades,
que devorará sus alcázares.
Oseas 9
1 No te regocijes, Israel, no jubiles como los pueblos, pues te has prostituido, lejos de tu
Dios, y amas ese salario sobre todas las eras de grano.
2 Ni la era ni el lagar los alimentarán, y el mosto los dejará corridos.
3 No habitarán ya en la tierra de Yahveh: Efraím volverá
a Egipto, y en Asiria comerán viandas impuras.
4 No harán a Yahveh libaciones de vino, ni sus sacrificios le serán
gratos: cual pan de duelo será
para ellos, cuantos lo coman se
harán impuros; pues su pan será
para ellos solos, no entrará en
la Casa de Yahveh.
5 ¿Qué haréis el día de solemnidad, el día de la fiesta de Yahveh?
6 Vedlos que han escapado de la
devastación: Egipto los recogerá, Menfis los sepultará; sus tesoros de plata, la ortiga los
heredará, la zarza llenará sus tiendas.
7 Han llegado los días de la visita, han llegado los días de la
retribución. ¡Lo sabrá
Israel! - «¡El
profeta es un necio, un loco el
hombre del espíritu!» - Por la
grandeza de tu culpa, grande será
la hostilidad.
8 Vigila a Efraím, con
mi Dios, el profeta: lazos se le
tienden en todos sus caminos,
hostilidad en la Casa de su Dios.
9 Han llegado al fondo de la corrupción, como en los días de Guibeá; él
recordará sus culpas y visitará
sus pecados.
10 Como uvas en desierto encontré yo a
Israel, como breva de higuera en
sus primicias vi a vuestros padres. Pero al llegar ellos a Baal Peor se consagraron a la Infamia, y se hicieron abominables como el objeto de su amor.
11 A Efraím, como un
pájaro, se le vuela su gloria,
desde el nacimiento, desde el seno, desde la concepción.
12 Y aunque críen a sus hijos, yo les privaré de ellos antes que se
hagan hombres: y ¡ay de ellos
también cuando yo los abandone!
13 Efraím, tal lo he
visto, era como Tiro plantada en
la pradera, pero Efraím tendrá que sacar sus hijos al verdugo.
14 Dales, Yahveh..., ¿qué les darás? ¡Dales seno que aborte y pechos
secos!
15 Toda su maldad apareció en Guilgal, sí, allí les cobré odio. Por la maldad de sus acciones, de mi Casa los expulsaré; ya no he de amarlos más: rebeldes son todos sus príncipes.
16 Efraím ha sido
herido, su raíz está seca, ya no darán fruto. Aunque den a luz, yo haré morir el tesoro de su seno.
17 Mi Dios los rechazará porque no le han
escuchado, y andarán errantes entre
las naciones.
Oseas 10
1 Vid frondosa era Israel produciendo fruto a su aire: cuanto más aumentaba su fruto, más aumentaba los altares; cuanto mejor era su tierra, mejores hacía las estelas.
2 Su corazón es doble, mas ahora van a expiar; él romperá sus altares, demolerá sus estelas.
3 Entonces dirán: «No tenemos rey, porque no hemos temido a Yahveh, y el rey, ¿qué haría por nosotros?
4 Pronuncian palabras, juramentos vanos,
conclusión de alianzas, y el
juicio florece como hierba venenosa
en los surcos del campo.
5 Por el becerro de Bet
Aven tiemblan
los habitantes de Samaria;
sí, por él hace duelo su pueblo,
por él sus sacerdotes:
¡que exulten por su gloria,
porque ha emigrado lejos de él!
6 El también será llevado a Asiria, como ofrenda para el gran rey. Efraím recogerá
vergüenza, e Israel quedará corrida de su plan.
7 ¡Se ha acabado Samaria! Su rey es como espuma sobre la haz del agua.
8 Serán destruidos los altos de Aven, el
pecado de Israel. Espinas y zarzas
treparán por sus altares. Dirán
entonces a los montes: «¡Cubridnos!» y a las colinas:
«¡Caed sobre nosotros!»
9 Desde los días de Guibeá,
has pecado, Israel, ¡allí se han
plantado! ¿No los alcanzará en Guibeá la guerra,
a los hijos de la injusticia?
10 Voy a venir a visitarlos, y se aliarán pueblos contra
ellos, cuando sean visitados por
su doble culpa.
11 Efraím era una
novilla domesticada, que gustaba
de la trilla; yo pasé el yugo
sobre su hermoso cuello; uncí el
carro a Efraím,
Judá araba, Jacob rastrillaba.
12 Sembraos simiente de justicia, recoged cosecha de amor, desbarbechad
lo que es barbecho; ya es tiempo
de buscar a Yahveh, hasta que
venga a lloveros justicia.
13 Habéis arado maldad, injusticia habéis segado, habéis comido fruto de mentira. Por haber confiado en tus carros, en la multitud de tus valientes,
14 tumulto de guerra se
alzará en tu pueblo, y todas tus
fortalezas serán devastadas,
como Salmán devastó a Bet
Arbel
el día de la batalla,
cuando la madre fue estrellada sobre sus hijos.
15 Eso ha hecho con vosotros Betel por vuestra redoblada maldad. ¡A la aurora desaparecerá el rey de
Israel!
Oseas 11
1 Cuando Israel era niño, yo le amé, y de Egipto
llamé a mi hijo.
2 Cuanto más los llamaba, más se alejaban de
mí: a los Baales
sacrificaban, y a los ídolos
ofrecían incienso.
3 Yo enseñé a Efraím a
caminar, tomándole por los
brazos, pero ellos no conocieron
que yo cuidaba de ellos.
4 Con cuerdas humanas los atraía, con lazos de amor, y era para ellos como los que alzan a
un niño contra su mejilla, me inclinaba hacia él y le daba de
comer.
5 Volverá al país de Egipto, y Asur será
su rey, porque se han negado a
convertirse.
6 Hará estragos la espada en sus ciudades, aniquilará sus cerrojos y devorará, por sus perversos planes.
7 Mi pueblo tiene querencia a su infidelidad; cuando a lo alto se les llama, ni uno hay que se levante.
8 ¿Cómo voy a dejarte, Efraím, cómo entregarte, Israel? ¿Voy a dejarte como a Admá, y
hacerte semejante a Seboyim? Mi corazón está en mí trastornado, y a la vez se estremecen mis
entrañas.
9 No daré curso al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraím,
porque soy Dios, no hombre;
en medio de ti yo soy el Santo,
y no vendré con ira.
10 En pos de Yahveh marcharán, él rugirá como un león; y cuando ruja él, los hijos vendrán azorados de
occidente,
11 azorados vendrán de Egipto, como un
pájaro, como paloma desde el
país de Asiria; y yo les asentaré en sus casas - oráculo de Yahveh -.
Oseas 12
1 Efraím me ha rodeado
de mentira, de engaño la casa de
Israel. (Pero Judá todavía está con Dios, y sigue fiel al Santo.)
2 Efraím se apacienta
de viento, anda tras el solano
todo el día; mentira y pillaje
multiplica, hacen alianza con Asiria y
llevan aceite a Egipto.
3 Yahveh tiene pleito con Judá, va a visitar a Jacob, según su
conducta, según sus obras le
devolverá.
4 En el seno materno suplantó a su hermano, y de mayor luchó con Dios.
5 Luchó con el ángel y le pudo, lloró y le imploró gracia. En Betel le encontró y allí habló con nosotros.
6 Sí, Yahveh Dios Sebaot,
Yahveh es su renombre.
7 Y tú volverás, gracias a tu Dios: observa amor y derecho, y espera en tu Dios siempre.
8 Canaán tiene en su
mano balanzas tramposas, es
amigo de explotar.
9 Y Efraím dice: «Sí,
me he enriquecido, me ha
fraguado una fortuna.» ¡Ninguna
de sus ganancias se hallará, por
el pecado de que se ha hecho culpable!
10 Yo soy Yahveh, tu Dios, desde el país de
Egipto: aún te haré morar en
tiendas como en los días del
Encuentro;
11 hablaré a los profetas, multiplicaré las visiones, y por medio de los profetas hablaré
en parábolas.
12 Si Galaad es
iniquidad, ellos no son más que
mentira. En Guilgal
sacrifican toros; por eso sus
altares serán como escombros
sobre los surcos de los campos.
13 Huyó Jacob a la campiña de Aram, sirvió Israel por una mujer, por una mujer guardó rebaños.
14 Por un profeta subió Yahveh a Israel de
Egipto, y por un profeta fue
guardado.
15 Efraím le ha irritado
amargamente: él dejará su sangre
sobre él, su Señor le pagará su
agravio.
Oseas 13
1 Cuando hablaba Efraím,
cundía el terror, se había
impuesto en Israel, pero se hizo
culpable con Baal y murió.
2 Y todavía continúan pecando: se han hecho imágenes fundidas, con su plata, ídolos de su
invención: ¡obra de artesanos
todo ello! ¡Con ellos hablan los
que sacrifican hombres que
envían besos a becerros!
3 Por eso serán como nube mañanera, como rocío matinal que pasa, como paja aventada de la era, como humo por la ventana.
4 Pero yo soy Yahveh, tu Dios, desde el país de
Egipto. No conoces otro Dios fuera
de mí, ni hay más salvador que
yo.
5 Yo te conocí en el desierto, en la tierra ardorosa.
6 Cuando estaban en su pasto se saciaron, se saciaron y se engrió su
corazón, por eso se olvidaron de
mí.
7 Pues yo seré para ellos cual león, como leopardo en el camino acecharé.
8 Caeré sobre ellos como osa privada de sus
cachorros, desgarraré las telas
de su corazón, los devoraré allí
mismo cual leona, la bestia del
campo los despedazará.
9 Tu destrucción ha sido, Israel, porque sólo en mí estaba tu socorro.
10 ¿Dónde está, pues, tu rey, para que te
salve, y en todas tus ciudades
tus jueces? aquellos
de quienes tú decías: «Dame rey
y príncipes.»
11 Rey
en mi cólera te doy, y te lo quito en mi furor.
12 Encerrada
está la culpa de Efraím, bien guardado su pecado.
13 Dolores de parturienta le asaltan, pero él es un hijo necio que no se presenta a tiempo por donde
rompen los hijos.
14 ¿De la garra del seol
los libraré, de la muerte los
rescataré? ¿Dónde están, muerte,
tus pestes, dónde tu contagio, seol? La
compasión está oculta a mis ojos.
15 Aunque Efraím dé
fruto entre sus hermanos, el
solano llegará, el viento de
Yahveh subirá del desierto, para
que se seque su manantial, y se
agote su fuente; él arrebatará
el tesoro de todos los objetos
preciosos.
Oseas 14
1 Rea de castigo es Samaria, porque se rebeló contra su Dios. A espada caerán, serán sus niños estrellados, y reventadas sus mujeres encinta.
2 Vuelve, Israel, a Yahveh tu
Dios, pues has tropezado por tus
culpas.
3 Tomad con vosotros palabras, y volved a Yahveh. Decidle: «Quita toda culpa; toma lo que es bueno; y en vez de novillos te ofreceremos
nuestros labios.
4 Asiria no nos
salvará, no montaremos ya a
caballo, y no diremos más “Dios
nuestro” a la obra de nuestros
manos, oh tú, en quien halla compasión el huérfano.»
5 - Yo sanaré su infidelidad, los amaré graciosamente; pues mi cólera se ha apartado de él,
6 seré como rocío para Israel: él florecerá como el lirio, y hundirá sus raíces como el Líbano.
7 Sus ramas se desplegarán, como el del olivo será su
esplendor, y su fragancia como
la del Líbano.
8 Volverán a sentarse a mi sombra; harán crecer el trigo, florecerán como la vid, su renombre será como el del vino del
Líbano.
9 Efraím... ¿qué tiene
aún con los ídolos? Yo le atiendo y
le miro. Yo soy como un ciprés
siempre verde, y gracias a mí se
te halla fruto.
10 ¿Quién es sabio para entender estas cosas, inteligente para conocerlas?: Que rectos son los caminos de
Yahveh, por ellos caminan los justos, mas los rebeldes en ellos tropiezan.