GÉNESIS
Génesis 1
1 En el principio creó Dios los cielos y la
tierra.
2 La tierra era caos y confusión y oscuridad por
encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas.
3 Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz.
4 Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios
la luz de la oscuridad;
5 y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y
atardeció y amaneció: día primero.
6 Dijo Dios: «Haya un firmamento por en medio de
las aguas, que las aparte unas de otras.»
7 E hizo Dios el firmamento; y apartó las aguas
de por debajo del firmamento, de las aguas de por encima del firmamento. Y así
fue.
8 Y llamó Dios al firmamento «cielos». Y
atardeció y amaneció: día segundo.
9 Dijo Dios: «Acumúlense las aguas de por debajo
del firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco»; y así fue.
10 Y llamó Dios a lo seco «tierra», y al conjunto
de las aguas lo llamó «mares»; y vio Dios que estaba bien.
11 Dijo Dios: «Produzca la tierra vegetación:
hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto, de su especie, con
su semilla dentro, sobre la tierra.» Y así fue.
12 La tierra produjo vegetación: hierbas que dan
semilla, por sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro, por sus especies; y vio Dios que
estaban bien.
13 Y atardeció y amaneció: día tercero.
14 Dijo Dios: «Haya luceros en el firmamento
celeste, para apartar el día de la noche, y valgan de señales para
solemnidades, días y años;
15 y valgan de luceros en el firmamento celeste
para alumbrar sobre la tierra.» Y así fue.
16 Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero
grande para el dominio del día, y el lucero pequeño para el dominio de la
noche, y las estrellas;
17 y púsolos Dios en el firmamento celeste para
alumbrar sobre la tierra,
18 y para dominar en el día y en la noche, y para
apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien.
19 Y atardeció y amaneció: día cuarto.
20 Dijo Dios: «Bullan las aguas de animales
vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra contra el firmamento celeste.»
21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos y
todo animal viviente, los que serpean, de los que bullen las aguas por sus
especies, y todas las aves aladas por sus especies; y vio Dios que estaba bien;
22 y bendíjolos Dios diciendo: «sed fecundos y
multiplicaos, y henchid las aguas en los mares, y las aves crezcan en la
tierra.»
23 Y atardeció y amaneció: día quinto.
24 Dijo Dios: «Produzca la tierra animales
vivientes de cada especie: bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada
especie.» Y así fue.
25 Hizo Dios las alimañas terrestres de cada
especie, y las bestias de cada especie, y toda sierpe del suelo de cada
especie: y vio Dios que estaba bien.
26 Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra
imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en
todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la
tierra.
27 Creó, pues, Dios al ser humano a imagen
suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó.
28 Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: «Sed
fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces
del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la
tierra.»
29 Dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de
semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para
vosotros será de alimento.
30 Y a todo animal terrestre, y a toda ave de los
cielos y a toda sierpe de sobre la tierra, animada de vida, toda la hierba
verde les doy de alimento.» Y así fue.
31 Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy
bien. Y atardecío y amaneció: día sexto.
Génesis 2
1 Concluyéronse, pues, los cielos y la tierra y
todo su aparato,
2 y dio por concluida Dios en el séptimo día la
labor que había hecho, y cesó en el día séptimo de toda la labor que hiciera.
3 Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó;
porque en él cesó Dios de toda la obra creadora que Dios había hecho.
4 Esos fueron los orígenes de los cielos y la
tierra, cuando fueron creados. El día en que hizo Yahveh Dios la tierra y los
cielos,
5 no había aún en la tierra arbusto alguno del
campo, y ninguna hierba del campo había germinado todavía, pues Yahveh Dios no
había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre que labrara el suelo.
6 Pero un manantial brotaba de la tierra, y
regaba toda la superficie del suelo.
7 Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo
del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser
viviente.
8 Luego plantó Yahveh Dios un jardín en Edén, al
oriente, donde colocó al hombre que había formado.
9 Yahveh Dios hizo brotar del suelo toda clase
de árboles deleitosos a la vista y buenos para comer, y en medio del jardín, el
árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal.
10 De Edén salía un río que regaba el jardín, y
desde allí se repartía en cuatro brazos.
11 El uno se llama Pisón: es el que rodea todo el
país de Javilá, donde hay oro.
12 El oro de aquel país es fino. Allí se encuentra
el bedelio y el ónice.
13 El segundo río se llama Guijón: es el que rodea
el país de Kus.
14 El tercer río se llama Tigris: es el que corre
al oriente de Asur. Y el cuarto río es el Eufrates.
15 Tomó, pues, Yahveh Dios al hombre y le dejó en
al jardín de Edén, para que lo labrase y cuidase.
16 Y Dios impuso al hombre este mandamiento: «De
cualquier árbol del jardín puedes comer,
17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal
no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio.»
18 Dijo luego Yahveh Dios: «No es bueno que el
hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.»
19 Y Yahveh Dios formó del suelo todos los
animales del campo y todas las aves del cielo y los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, y para que cada
ser viviente tuviese el nombre que el hombre le diera.
20 El hombre puso nombres a todos los ganados, a
las aves del cielo y a todos los animales del campo, mas para el hombre no
encontró una ayuda adecuada.
21 Entonces Yahveh Dios hizo caer un profundo
sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las costillas,
rellenando el vacío con carne.
22 De la costilla que Yahveh Dios había tomado del
hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre.
23 Entonces éste exclamó: «Esta vez sí que es
hueso de mis huesos y carne de
mi carne. Esta será llamada
mujer, porque del varón ha sido
tomada.»
24 Por eso deja el hombre a su padre y a su madre
y se une a su mujer, y se hacen una sola carne.
25 Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer,
pero no se avergonzaban uno del otro.
Génesis 3
1 La serpiente era el más astuto de todos los
animales del campo que Yahveh Dios había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Cómo es
que Dios os ha dicho: No comáis de ninguno de los árboles del jardín?»
2 Respondió la mujer a la serpiente: «Podemos
comer del fruto de los árboles del jardín.
3 Mas del fruto del árbol que está en medio del
jardín, ha dicho Dios: No comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte.»
4 Replicó la serpiente a la mujer: «De ninguna
manera moriréis.
5 Es que Dios sabe muy bien que el día en que
comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del
bien y del mal.»
6 Y como viese la mujer que el árbol era bueno
para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó de su
fruto y comió, y dio también a su marido, que igualmente comió.
7 Entonces se les abrieron a entrambos los ojos,
y se dieron cuenta de que estaban desnudos; y cosiendo hojas de higuera se
hicieron unos ceñidores.
8 Oyeron luego el ruido de los pasos de Yahveh
Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, y el hombre y su mujer se ocultaron de la vista de Yahveh
Dios por entre los árboles del jardín.
9 Yahveh Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde
estás?»
10 Este contestó: «Te oí andar por el jardín y
tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí.»
11 El replicó: «¿Quién te ha hecho ver que estabas
desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?»
12 Dijo el hombre: «La mujer que me diste por
compañera me dio del árbol y comí.»
13 Dijo, pues, Yahveh Dios a la mujer: «¿Por qué
lo has hecho?» Y contestó la mujer: «La serpiente me sedujo, y comí.»
14 Entonces Yahveh Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las
bestias y entre todos los
animales del campo. Sobre tu vientre
caminarás, y polvo comerás todos
los días de tu vida.
15 Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar.»
16 A la mujer le dijo: «Tantas haré tus fatigas cuantos sean
tus embarazos: con dolor parirás
los hijos. Hacia tu marido irá tu
apetencia, y él te dominará.
17 Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz
de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu
causa: con fatiga sacarás de él
el alimento todos los días de tu
vida.
18 Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo.
19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás.»
20 El hombre llamó a su mujer «Eva», por ser ella
la madre de todos los vivientes.
21 Yahveh Dios hizo para el hombre y su mujer
túnicas de piel y los vistió.
22 Y dijo Yahveh Dios: «¡He aquí que el hombre ha
venido a ser como uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal! Ahora, pues, cuidado, no alargue su
mano y tome también del árbol de la vida y comiendo de él viva para siempre.»
23 Y le echó Yahveh Dios del jardín de Edén, para
que labrase el suelo de donde había sido tomado.
24 Y habiendo expulsado al hombre, puso delante
del jardín de Edén querubines, y la llama de espada vibrante, para guardar el camino del árbol de la vida.
Génesis 4
1 Conoció el hombre a Eva, su mujer, la cual
concibió y dio a luz a Caín, y dijo: «He adquirido un varón con el favor de
Yahveh.»
2 Volvió a dar a luz, y tuvo a Abel su hermano.
Fue Abel pastor de ovejas y Caín labrador.
3 Pasó algún tiempo, y Caín hizo a Yahveh una
oblación de los frutos del suelo.
4 También Abel hizo una oblación de los
primogénitos de su rebaño, y de la grasa de los mismos. Yahveh miró propicio a
Abel y su oblación,
5 mas no miró propicio a Caín y su oblación, por
lo cual se irritó Caín en gran manera y se abatió su rostro.
6 Yahveh dijo a Caín: «¿Por qué andas irritado,
y por qué se ha abatido tu rostro?
7 ¿No es cierto que si obras bien podrás
alzarlo? Mas, si no obras bien, a la puerta está el pecado acechando como fiera
que te codicia, y a quien tienes que dominar.»
8 Caín, dijo a su hermano Abel: «Vamos afuera.»
Y cuando estaban en el campo, se lanzó Caín contra su hermano Abel y lo mató.
9 Yahveh dijo a Caín: «¿Dónde está tu hermano
Abel? Contestó: «No sé. ¿Soy yo acaso el guarda de mi hermano?»
10 Replicó Yahveh: «¿Qué has hecho? Se oye la
sangre de tu hermano clamar a mí desde el suelo.
11 Pues bien: maldito seas, lejos de este suelo
que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.
12 Aunque labres el suelo, no te dará más su
fruto. Vagabundo y errante serás en la tierra.»
13 Entonces dijo Caín a Yahveh: «Mi culpa es
demasiado grande para soportarla.
14 Es decir que hoy me echas de este suelo y he de
esconderme de tu presencia, convertido en vagabundo errante por la tierra, y
cualquiera que me encuentre me matará.»
15 Respondióle Yahveh: «Al contrario, quienquiera
que matare a Caín, lo pagará siete veces.» Y Yahveh puso una señal a Caín para
que nadie que le encontrase le atacara.
16 Caín salió de la presencia de Yahveh, y se
estableció en el país de Nod, al oriente de Edén.
17 Conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio
a luz a Henoc. Estaba construyendo una ciudad, y la llamó Henoc, como el nombre
de su hijo.
18 A Henoc le nació Irad, e Irad engendró a
Mejuyael, Mejuyael engendró a Metusael, y Metusael engendró a Lámek.
19 Lámek tomó dos mujeres: la primera llamada Adá,
y la segunda Sillá.
20 Adá dio a luz a Yabal, el cual vino a ser padre
de los que habitan en tiendas y crían ganado.
21 El nombre de su hermano era Yubal, padre de
cuantos tocan la cítara y la flauta.
22 Sillá por su parte engendró a Túbal Caín, padre
de todos los forjadores de cobre y hierro. Hermano de Túbal Caín fue Naamá.
23 Y dijo Lámek a sus mujeres: «Adá y Sillá, oíd mi voz; mujeres de Lámek, escuchad mi
palabra: Yo maté a un hombre por una
herida que me hizo y a un muchacho por un cardenal que recibí.
24 Caín será vengado siete veces, mas Lámek lo será 77.»
25 Adán conoció otra vez a su mujer, y ella dio a
luz un hijo, al que puso por nombre Set, diciendo: «Dios me ha otorgado otro
descendiente en lugar de Abel, porque le mató Caín.»
26 También a Set le nació un hijo, al que puso por
nombre Enós. Este fue el primero en invocar el nombre de Yahveh.
Génesis 5
1 Esta es la lista de los descendientes de Adán:
El día en que Dios creó a Adán, le hizo a imagen de Dios.
2 Los creó varón y hembra, los bendijo, y los
llamó «Hombre» en el día de su creación.
3 Tenía Adán 130 años cuando engendró un hijo a
su semejanza, según su imagen, a quien puso por nombre Set.
4 Fueron los días de Adán, después de engendrar
a Set, ochocientos años, y engendró hijos e hijas.
5 El total de los días de la vida de Adán fue de
930 años, y murió.
6 Set tenía 105 años cuando engendró a Enós.
7 Vivió Set, después de engendrar a Enós, 807
años y engendró hijos e hijas.
8 El total de los días de Set fue de 912 años, y
murió.
9 Enós tenía noventa años cuando engendró a
Quenán.
10 Vivió Enós, después de engendrar a Quenán, 815
años, y engendró hijos e hijas.
11 El total de los días de Enós fue de 905 años, y
murió.
12 Quenán tenía setenta años cuando engendró a
Mahalalel.
13 Vivió Quenán, después de engendrar a Mahalalel,
840 años, y engendró hijos e hijas.
14 El total de los días de Quenán fue de 910 años,
y murió.
15 Mahalalel tenía 65 años cuando engendró a
Yéred.
16 Vivió Mahalalel, después de engendrar a Yéred,
830 años, y engendró hijos e hijas.
17 El total de los días de Mahalalel fue de 895
años, y murió.
18 Yéred tenía 162 años cuando engendró a Henoc.
19 Vivió Yéred, después de engendrar a Henoc,
ochocientos años, y engendró hijos e hijas.
20 El total de los días de Yéred fue de 962 años,
y murió.
21 Henoc tenía 65 años cuando engendró a
Matusalén.
22 Henoc anduvo con Dios; vivió, después de
engendrar a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas.
23 El total de los días de Henoc fue de 365 años.
24 Henoc anduvo con Dios, y desapareció porque
Dios se lo llevó.
25 Matusalén tenía 187 años cuando engendró a
Lámek.
26 Vivió Matusalén, después de engendrar a Lámek,
782 años, y engendró hijos e hijas.
27 El total de los días de Matusalén fue de 969
años, y murió.
28 Lámek tenía 182 años cuando engendró un hijo,
29 y le puso por nombre Noé, diciendo “«Este nos
consolará de nuestros afanes y de la fatiga de nuestras manos, por causa del
suelo que maldijo Yahveh.»
30 Vivió Lámek, después de engendrar a Noé, 595
años, y engendró hijos e hijas.
31 El total de los días de Lámek fue de 777 años,
y murió.
32 Era Noé de quinientos años cuando engendró a
Sem, a Cam y a Jafet.
Génesis 6
1 Cuando la humanidad comenzó a multiplicarse
sobre la haz de la tierra y les nacieron hijas,
2 vieron los hijos de Dios que las hijas de los
hombres les venían bien, y tomaron por mujeres a las que preferían de entre
todas ellas.
3 Entonces dijo Yahveh: «No permanecerá para
siempre mi espíritu en el hombre, porque no es más que carne; que sus días sean
120 años.»
4 Los nefilim existían en la tierra por aquel
entonces (y también después), cuando los hijos de Dios se unían a las hijas de
los hombres y ellas les daban hijos: estos fueron los héroes de la antigüedad,
hombres famosos.
5 Viendo Yahveh que la maldad del hombre cundía
en la tierra, y que todos los pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo,
6 le pesó a Yahveh de haber hecho al hombre en
la tierra, y se indignó en su corazón.
7 Y dijo Yahveh: «Voy a exterminar de sobre la
haz del suelo al hombre que he creado, - desde el hombre hasta los ganados, las
sierpes, y hasta las aves del cielo - porque me pesa haberlos hecho.»
8 Pero Noé halló gracia a los ojos de Yahveh.
9 Esta es la historia de Noé: Noé fue el varón
más justo y cabal de su tiempo. Noé andaba con Dios.
10 Noé engendró tres hijos: Sem, Cam y Jafet.
11 La tierra estaba corrompida en la presencia de
Dios: la tierra se llenó de violencias.
12 Dios miró a la tierra, y he aquí que estaba
viciada, porque toda carne tenía una conducta viciosa sobre la tierra.
13 Dijo, pues, Dios a Noé: «He decidido acabar con
toda carne, porque la tierra está llena de violencias por culpa de ellos. Por eso, he aquí que voy a
exterminarlos de la tierra.
14 Hazte un arca de maderas resinosas. Haces el
arca de cañizo y la calafateas por dentro y por fuera con betún.
15 Así es como la harás: longitud del arca,
trescientos codos; su anchura, cincuenta codos; y su altura, treinta codos.
16 Haces al arca una cubierta y a un codo la
rematarás por encima, pones la puerta del arca en su costado, y haces un primer piso, un segundo y un tercero.
17 «Por mi parte, voy a traer el diluvio, las
aguas sobre la tierra, para exterminar toda carne que tiene hálito de vida bajo
el cielo: todo cuanto existe en la tierra perecerá.
18 Pero contigo estableceré mi alianza: Entrarás
en el arca tú y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo.
19 Y de todo ser viviente, de toda carne, meterás
en el arca una pareja para que sobrevivan contigo. Serán macho y hembra.
20 De cada especie de aves, de cada especie de
ganados, de cada especie de sierpes del suelo entrarán contigo sendas parejas
para sobrevivir.
21 Tú mismo procúrate toda suerte de víveres y
hazte acopio para que os sirvan de comida a ti y a ellos.»
22 Así lo hizo Noé y ejecutó todo lo que le había
mandado Dios.
Génesis 7
1 Yahveh dijo a Noé: «Entra en el arca tú y toda
tu casa, porque tú eres el único justo que he visto en esta generación.
2 De todos los animales puros tomarás para ti
siete parejas, el macho con su hembra, y de todos los animales que no son
puros, una pareja, el macho con su hembra.
3 (Asimismo de las aves del cielo, siete
parejas, machos y hembras) para que sobreviva la casta sobre la haz de
toda la tierra.
4 Porque dentro de siete días haré llover sobre
la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y exterminaré de sobre la haz del suelo todos los seres que
hice.»
5 Y Noé ejecutó todo lo que le había mandado
Yahveh.
6 Noé contaba seiscientos años cuando acaeció el
diluvio, las aguas, sobre la tierra.
7 Noé entró en el arca, y con él sus hijos, su
mujer y las mujeres de sus hijos, para salvarse de las aguas del diluvio.
8 (De los animales puros, y de los animales que
no son puros, y de las aves, y de todo lo que serpea por el suelo,
9 sendas parejas de cada especie entraron con
Noé en el arca, machos y hembras, como había mandado Dios a Noé.)
10 A la semana, las aguas del diluvio vinieron
sobre la tierra.
11 El año seiscientos de la vida de Noé, el mes
segundo, el día diecisiete del mes, en ese día saltaron todas las fuentes del
gran abismo, y las compuertas del cielo se abrieron,
12 y estuvo descargando la lluvia sobre la tierra
cuarenta días y cuarenta noches.
13 En aquel mismo día entró Noé en el arca, como
también los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet, y la mujer de Noé, y las tres
mujeres de sus hijos;
14 y con ellos los animales de cada especie, los
ganados de cada especie, las sierpes de cada especie que reptan sobre la
tierra, y las aves de cada especie: toda clase de pájaros y seres alados;
15 entraron con Noé en el arca sendas parejas de
toda carne en que hay aliento de vida,
16 y los que iban entrando eran macho y hembra de toda
carne, como Dios se lo había mandado. Y Yahveh cerró la puerta detrás de Noé.
17 El diluvio duró cuarenta días sobre la tierra.
Crecieron las aguas y levantaron el arca que se alzó de encima de la tierra.
18 Subió el nivel de las aguas y crecieron mucho
sobre la tierra, mientras el arca flotaba sobre la superficie de las aguas.
19 Subió el nivel de las aguas mucho, muchísimo
sobre la tierra, y quedaron cubiertos los montes más altos que hay debajo del
cielo.
20 Quince codos por encima subió el nivel de las
aguas quedando cubiertos los montes.
21 Pereció toda carne: lo que repta por la tierra,
junto con aves, ganados, animales y todo lo que pulula sobre la tierra, y toda
la humanidad.
22 Todo cuanto respira hálito vital, todo cuanto
existe en tierra firme, murió.
23 Yahveh exterminó todo ser que había sobre la
haz del suelo, desde el hombre hasta los ganados, hasta las sierpes y hasta las aves del cielo: todos fueron
exterminados de la tierra, quedando sólo Noé y los que con él estaban en el
arca.
24 Las aguas inundaron la tierra por espacio de
150 días.
Génesis 8
1 Acordóse Dios de Noé y de todos los animales y
de los ganados que con él estaban en el arca. Dios hizo pasar un viento sobre
la tierra y las aguas decrecieron.
2 Se cerraron las fuentes del abismo y las
compuertas del cielo, y cesó la lluvia del cielo.
3 Poco a poco retrocedieron las aguas de sobre
la tierra. Al cabo de 150 días, las aguas habían menguado,
4 y en el mes séptimo, el día diecisiete del
mes, varó el arca sobre los montes de Ararat.
5 Las aguas siguieron menguando paulatinamente
hasta el mes décimo, y el día primero del décimo mes asomaron las cumbres de
los montes.
6 Al cabo de cuarenta días, abrió Noé la ventana
que había hecho en el arca,
7 y soltó al cuervo, el cual estuvo saliendo y
retornando hasta que se secaron las aguas sobre la tierra.
8 Después soltó a la paloma, para ver si habían
menguado ya las aguas de la superficie terrestre.
9 La paloma, no hallando donde posar el pie,
tornó donde él, al arca, porque aún había agua sobre la superficie de la
tierra; y alargando él su mano, la asió y metióla consigo en el arca.
10 Aún esperó otros siete días y volvió a soltar
la paloma fuera del arca.
11 La paloma vino al atardecer, y he aquí que
traía en el pico un ramo verde de olivo, por donde conoció Noé que habían
disminuido las aguas de encima de la tierra.
12 Aún esperó otros siete días y soltó la paloma,
que ya no volvió donde él.
13 El año 601 de la vida de Noé, el día primero
del primer mes, se secaron las aguas de encima de la tierra. Noé retiró la
cubierta del arca, miró y he aquí que estaba seca la superficie del suelo.
14 En el segundo mes, el día veintisiete del mes,
quedó seca la tierra.
15 Habló entonces Dios a Noé en estos términos:
16 «Sal del arca tú, y contigo tu mujer, tus hijos
y las mujeres de tus hijos.
17 Saca contigo todos los animales de toda especie
que te acompañan, aves, ganados y todas las sierpes que reptan sobre la tierra. Que pululen sobre la tierra
y sean fecundos y se multipliquen sobre la tierra.»
18 Salió, pues, Noé, y con él sus hijos, su mujer
y las mujeres de sus hijos.
19 Todos los animales, todos los ganados, todas
las aves y todas las sierpes que reptan sobre la tierra salieron por familias del arca.
20 Noé construyó un altar a Yahveh, y tomando de
todos las animales puros y de todas las aves puras, ofreció holocaustos en el
altar.
21 Al aspirar Yahveh el calmante aroma, dijo en su
corazón: «Nunca más volveré al maldecir el suelo por causa del hombre, porque las trazas del corazón humano
son malas desde su niñez, ni volveré a herir a todo ser viviente como lo he hecho.
22 «Mientras dure la tierra, sementera y siega, frío y calor, verano e invierno, día y noche, no cesarán.»
Génesis 9
1 Dios bendijo a Noé y a sus hijos, y les dijo:
«Sed fecundos, multiplicaos y llenad la tierra.
2 Infundiréis temor y miedo a todos los animales
de la tierra, y a todas las aves del cielo, y a todo lo que repta por el suelo,
y a todos los peces del mar; quedan a vuestra disposición.
3 Todo lo que se mueve y tiene vida os servirá
de alimento: todo os lo doy, lo mismo que os di la hierba verde.
4 Sólo dejaréis de comer la carne con su alma,
es decir, con su sangre,
5 y yo os prometo reclamar vuestra propia
sangre: la reclamaré a todo animal y al hombre: a todos y a cada uno reclamaré
el alma humana.
6 Quien vertiere sangre de hombre, por otro hombre será su sangre
vertida, porque a imagen de
Dios hizo El al hombre.
7 Vosotros, pues, sed fecundos y multiplicaos;
pululad en la tierra y dominad en ella.»
8 Dijo Dios a Noé y a sus hijos con él:
9 «He aquí que yo establezco mi alianza con
vosotros, y con vuestra futura descendencia,
10 y con toda alma viviente que os acompaña: las
aves, los ganados y todas las alimañas que hay con vosotros, con todo lo que ha
salido del arca, todos los animales de la tierra.
11 Establezco mi alianza con vosotros, y no
volverá nunca más a ser aniquilada toda carne por las aguas del diluvio, ni
habrá más diluvio para destruir la tierra.»
12 Dijo Dios: «Esta es la señal de la alianza que
para las generaciones perpetuas pongo entre yo y vosotros y toda alma viviente
que os acompaña:
13 Pongo mi arco en las nubes, y servirá de señal
de la alianza entre yo y la tierra.
14 Cuando yo anuble de nubes la tierra, entonces
se verá el arco en las nubes,
15 y me acordaré de la alianza que media entre yo
y vosotros y toda alma viviente, toda carne, y no habrá más aguas diluviales
para exterminar toda carne.
16 Pues en cuanto esté el arco en las nubes, yo lo
veré para recordar la alianza perpetua entre Dios y toda alma viviente, toda
carne que existe sobre la tierra.»
17 Y dijo Dios a Noé: «Esta es la señal de la
alianza que he establecido entre yo y toda carne que existe sobre la tierra.»
18 Los hijos de Noé que salieron del arca eran
Sem, Cam y Jafet. Cam es el padre de Canaán.
19 Estos tres fueron los hijos de Noé, y a partir
de ellos se pobló toda la tierra.
20 Noé se dedicó a la labranza y plantó una viña.
21 Bebió del vino, se embriagó, y quedó desnudo en
medio de su tienda.
22 Vio Cam, padre de Canaán, la desnudez de su
padre, y avisó a sus dos hermanos
23 Entonces Sem y Jafet tomaron el manto, se lo
echaron al hombro los dos, y andando hacia atrás, vueltas las caras, cubrieron la
desnudez de su padre sin verla.
24 Cuando despertó Noé de su embriaguez y supo lo
que había hecho con él su hijo menor,
25 dijo:
«¡Maldito sea Canaán!
¡Siervo de siervos sea
para sus hermanos!»
26 Y dijo:
«¡Bendito sea Yahveh, el Dios de Sem, y sea Canaán esclavo suyo!
27 ¡Haga Dios dilatado a Jafet; habite en las tiendas de Sem, y sea Canaán esclavo suyo!»
28 Vivió Noé después del diluvio 350 años.
29 El total de los días de Noé fue de 950 años, y
murió.
Génesis 10
1 Esta es la descendencia de los hijos de Noé,
Sem, Cam y Jafet, a quienes les nacieron hijos después del diluvio:
2 Hijos de Jafet: Gomer, Magog, los medos,
Yaván, Túbal, Mések y Tirás.
3 Hijos de Gomer: Askanaz, Rifat, Togarmá.
4 Hijos de Yaván: Elisá, Tarsis, los Kittim y
los Dodanim.
5 A partir de éstos se poblaron las islas de las
gentes. Estos fueron los hijos de Jafet por sus territorios y lenguas, por sus
linajes y naciones respectivas.
6 Hijos de Cam: Kus, Misráyim, Put y Canaán.
7 Hijos de Kus: Seba, Javilá, Sabtá, Ramá y
Sabteká. Hijos de Ramá: Seba y Dedán.
8 Kus engendró a Nemrod, que fue el primero que
se hizo prepotente en la tierra.
9 Fue un bravo cazador delante de Yahveh, por lo
cual se suele decir: «Bravo cazador delante de Yahveh, como Nemrod.»
10 Los comienzos de su reino fueron Babel, Erek y
Acad, ciudades todas ellas en tierra de Senaar.
11 De aquella tierra procedía Asur, que edificó
Nínive, Rejobot Ir, Kálaj
12 y Resen, entre Nínive y Kálaj (aquella es la Gran
Ciudad).
13 Misráyim engendró a los luditas, anamitas,
lehabitas y naftujitas,
14 a los de Patrós, de Kasluj y de Kaftor, de
donde salieron los filisteos.
15 Canaán engendró a Sidón, su primogénito, y a
Het,
16 al jebuseo, al amorreo, al guirgasita,
17 al jivita, al arqueo, al sineo,
18 al arvadeo, al semareo y al jamateo. Más tarde
se propagaron las estirpes cananeas.
19 La frontera de los cananeos iba desde Sidón, en
dirección de Guerar, hasta Gaza; y en dirección de Sodoma, Gomorra, Admá y
Seboyim, hasta Lesa.
20 Estos fueron los hijos de Cam, según sus
linajes y lenguas, por sus territorios y naciones respectivas.
21 También le nacieron hijos a Sem, padre de todos
los hijos de Héber y hermano mayor de Jafet.
22 Hijos de Sem: Elam, Asur, Aparksad, Lud y Aram.
23 Hijos de Aram: Us, Jul, Guéter y Mas.
24 Arpaksad engendró a Sélaj y Sélaj engendró a
Héber.
25 A Héber le nacieron dos hijos: el nombre de uno
fue Péleg, porque en sus días fue divida la tierra. Su hermano se llamaba
Yoqtán.
26 Yoqtán engendró a Almodad, a Selef, a
Jasarmávet, a Yéraj,
27 a Hadoram, a Uzal, a Diclá,
28 a Obal, a Abimael, a Sebá,
29 a Ofir, a Javilá y a Yobab. Todos fueron hijos
de Yoqtán.
30 Su asiento se extendió desde Mesá, en dirección
a Sefar, al monte del oriente.
31 Estos fueron los hijos de Sem, según sus
linajes y lenguas, por sus territorios y naciones respectivas.
32 Hasta aquí los linajes de los hijos de Noé,
según su origen y sus naciones. Y a partir de ellos se dispersaron los pueblos
por la tierra después del diluvio.
Génesis 11
1 Todo el mundo era de un mismo lenguaje e
idénticas palabras.
2 Al desplazarse la humanidad desde oriente,
hallaron una vega en el país de Senaar y allí se establecieron.
3 Entonces se dijeron el uno al otro: «Ea, vamos
a fabricar ladrillos y a cocerlos al fuego.» Así el ladrillo les servía de
piedra y el betún de argamasa.
4 Después dijeron: «Ea, vamos a edificarnos una
ciudad y una torre con la cúspide en los cielos, y hagámonos famosos, por si
nos desperdigamos por toda la haz de la tierra.»
5 Bajó Yahveh a ver la ciudad y la torre que
habían edificado los humanos,
6 y dijo Yahveh: «He aquí que todos son un solo
pueblo con un mismo lenguaje, y este es el comienzo de su obra. Ahora nada de
cuanto se propongan les será imposible.
7 Ea, pues, bajemos, y una vez allí confundamos
su lenguaje, de modo que no entienda cada cual el de su prójimo.»
8 Y desde aquel punto los desperdigó Yahveh por
toda la haz de la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.
9 Por eso se la llamó Babel; porque allí
embrolló Yahveh el lenguaje de todo el mundo, y desde allí los desperdigó
Yahveh por toda la haz de la tierra.
10 Estos son los descendientes de Sem: Sem tenía
cien años cuando engendró a Arpaksad, dos años después del diluvio.
11 Vivió Sem, después de engendrar a Arpaksad,
quinientos años, y engendró hijos e hijas.
12 Arpaksad era de 35 años de edad cuando engendró
a Sélaj.
13 Y vivió Arpaksad, después de engendrar a Sélaj,
403 años, y engendró hijos e hijas.
14 Era Sélaj de treinta años cuando engendró a
Héber.
15 Y vivió Sélaj, después de engendrar a Héber,
403 años, y engendró hijos e hijas.
16 Era Héber de 34 años cuando engendró a Péleg.
17 Y vivió Héber después de engendrar a Péleg 430
años, y engendró hijos e hijas.
18 Era Péleg de treinta años cuando engendró a
Reú.
19 Y vivió Péleg, después de engendrar a Reú, 209
años, y engendró hijos e hijas.
20 Era Reú de 32 años cuando engendró a Serug.
21 Y vivió Reú después de engendrar a Serug, 207
años, y engendró hijos e hijas.
22 Era Serug de treinta años cuando engendró a
Najor.
23 Y vivió Serug, después de engendrar a Najor,
doscientos años, y engendró hijos e hijas.
24 Era Najor de veintinueve años cuando engendró a
Téraj.
25 Y vivió Najor, después de engendrar a Téraj,
119 años, y engendró hijos e hijas.
26 Era Téraj de setenta años cuando engendró a
Abram, a Najor y a Harán.
27 Estos, son los descendientes de Téraj: Téraj
engendró a Abram, a Najor y a Harán. Harán engendró a Lot.
28 Harán murió en vida de su padre Téraj, en su
país natal, Ur de los caldeos.
29 Abram y Najor se casaron. La mujer de Abram se
llamaba Saray, y la mujer de Najor, Milká, hija de Harán, el padre de Milká y
de Jiská.
30 Saray era estéril, sin hijos.
31 Téraj tomó a su hijo Abram, a su nieto Lot, el
hijo de Harán, y a su nuera Saray, la mujer de su hijo Abram, y salieron juntos
de Ur de los caldeos, para dirigirse a Canaán. Llegados a Jarán, se
establecieron allí.
32 Fueron los días de Téraj 205 años, y murió en
Jarán.
Génesis 12
1 Yahveh dijo a Abram: «Vete de tu tierra, y de
tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré.
2 De ti haré una nación grande y te bendeciré.
Engrandeceré tu nombre; y sé tú una bendición.
3 Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te
maldigan. Por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra.»
4 Marchó, pues, Abram, como se lo había dicho
Yahveh, y con él marchó Lot. Tenía Abram 75 años cuando salió de Jarán.
5 Tomó Abram a Saray, su mujer, y a Lot, hijo de
su hermano, con toda la hacienda que habían logrado, y el personal que habían
adquirido en Jarán, y salieron para dirigirse a Canaán. Llegaron a Canaán,
6 y Abram atravesó el país hasta el lugar
sagrado de Siquem, hasta la encina de Moré. Por entonces estaban los cananeos
en el país.
7 Yahveh se apareció a Abram y le dijo: «A tu
descendencia he de dar esta tierra.» Entonces él edificó allí un altar a Yahveh
que se le había aparecido.
8 De allí pasó a la montaña, al oriente de
Betel, y desplegó su tienda, entre Betel al occidente y Ay al oriente. Allí
edificó un altar a Yahveh e invocó su nombre.
9 Luego Abram fue desplazándose por acampadas
hacia el Négueb.
10 Hubo hambre en el país, y Abram bajó a Egipto a
pasar allí una temporada, pues el hambre abrumaba al país.
11 Estando ya próximo a entrar en Egipto, dijo a
su mujer Saray: «Mira, yo sé que eres mujer hermosa.
12 En cuanto te vean los egipcios, dirán: “Es su
mujer”, y me matarán a mí, y a ti te dejarán viva.
13 Di, por favor, que eres mi hermana, a fin de
que me vaya bien por causa tuya, y viva yo en gracia a ti.»
14 Efectivamente cuando Abram entró en Egipto,
vieron los egipcios que la mujer era muy hermosa.
15 Viéronla los oficiales de Faraón, los cuales se
la ponderaron, y la mujer fue llevada al palacio de Faraón.
16 Este trató bien por causa de ella a Abram, que
tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, siervas, asnas y camellos.
17 Pero Yahveh hirió a Faraón y a su casa con
grandes plagas por lo de Saray, la mujer de Abram.
18 Entonces Faraón llamó a Abram, y le dijo: «¿Qué
es lo que has hecho conmigo? ¿Por qué no me avisaste de que era tu mujer?
19 ¿Por qué dijiste: “Es mi hermana”, de manera
que yo la tomé por mujer? Ahora, pues, he ahí a tu mujer: toma y vete.»
20 Y Faraón ordenó a unos cuantos hombres que le
despidieran a él, a su mujer y todo lo suyo.
Génesis 13
1 De Egipto subió Abram al Négueb, junto con su
mujer y todo lo suyo, y acompañado de Lot.
2 Abram era muy rico en ganado, plata y oro.
3 Caminando de acampada en acampada se dirigió
desde el Négueb hasta Betel, hasta el lugar donde estuvo su tienda entre Betel
y Ay,
4 el lugar donde había invocado Abram el nombre
de Yahveh.
5 También Lot, que iba con Abram, tenía ovejas,
vacadas y tiendas.
6 Ya la tierra no les permitía vivir juntos,
porque su hacienda se había multiplicado, de modo que no podían vivir juntos.
7 Hubo riña entre los pastores del ganado de
Abram y los del ganado de Lot. (Además los cananeos y los perizitas habitaban
por entonces en el país.)
8 Dijo, pues, Abram a Lot: «Ea, no haya disputas
entre nosotros ni entre mis pastores y tus pastores, pues somos hermanos.
9 ¿No tienes todo el país por delante? Pues
bien, apártate de mi lado. Si tomas por la izquierda, yo iré por la derecha; y
si tú por la derecha, yo por la izquierda.»
10 Lot levantó los ojos y vio toda la vega del
Jordán, toda ella de regadío - eran antes de destruir Yahveh a Sodoma y Gomorra
- como el jardín de Yahveh, como Egipto, hasta llegar a Soar.
11 Eligió, pues, Lot para sí toda la vega del
Jordán, y se trasladó al oriente; así se apartaron el uno del otro.
12 Abram se estableció en Canaán y Lot en las
ciudades de la vega, donde plantó sus tiendas hasta Sodoma.
13 Los habitantes de Sodoma eran muy malos y
pecadores contra Yahveh.
14 Dijo Yahveh a Abram, después que Lot se separó
de él: «Alza tus ojos y mira desde el lugar en donde estás hacia el norte, el
mediodía, el oriente y el poniente.
15 Pues bien, toda la tierra que ves te la daré a
ti ya tu descendencia por siempre.
16 Haré tu descendencia como el polvo de la tierra:
tal que si alguien puede contar el polvo de la tierra, también podrá contar tu
descendencia.
17 Levántate, recorre el país a lo largo y a lo
ancho, porque a ti te lo he de dar.»
18 Y Abram vino a establecerse con sus tiendas junto
a la encina de Mambré, que está en Hebrón, y edificó allí un altar a Yahveh.
Génesis 14
1 Aconteció en los días de Amrafel, rey de
Senaar, de Aryok, rey de Ellasar, de Kedorlaomer, rey de Elam, y de Tidal, rey
de Goyim,
2 que éstos hicieron guerra a Berá, rey de
Sodoma, a Birsá, rey de Gomorra, a Sinab, rey de Admá, a Semeber, rey de
Seboyim, al rey de Belá (o sea, Soar).
3 Estos últimos se coligaron en el valle de
Siddim (esto es, el mar de la Sal).
4 Doce años habían servido a Kedorlaomer, pero
el año trece se rebelaron.
5 Vinieron, pues, en el año catorce Kedorlaomer
y los reyes que estaban por él, y derrotaron a los refaítas en Asterot
Carnáyim, a los zuzíes en Ham, a los emíes en la llanura de Quiryatáyim,
6 y a los joritas en las montañas de Seír hasta
El Parán, que está frente al desierto.
7 De vuelta, llegaron a En Mispat (o sea,
Cadés), y batieron todo el territorio de los amalecitas, y también a los
amorreos que habitaban en Jasesón Tamar.
8 Salieron entonces el rey de Sodoma, el rey de
Gomorra, el rey de Admá , el rey de Seboyim y el rey de Belá (esto es, de Soar)
y en el valle de Siddim les presentaron batalla:
9 a Kedorlaomer, rey de Elam, a Tidal, rey de
Goyim, a Amrafel, rey de Senaar, y a Aryok, rey de Ellasar: cuatro reyes contra
cinco.
10 El valle de Siddim estaba lleno de pozos de
betún, y como huyesen los reyes de Sodoma y Gomorra, cayeron allí. Los demás
huyeron a la montaña.
11 Los vencedores tomaron toda la hacienda de
Sodoma y Gomorra con todos sus víveres y se fueron.
12 Apresaron también a Lot, el sobrino de Abram, y
su hacienda, pues él habitaba en Sodoma, y se fueron.
13 Un evadido vino a avisar a Abram el hebreo, que
habitaba junto a la encina de Mambré el amorreo, hermano de Eskol y de Aner,
aliados a su vez de Abram.
14 Al oír Abram que su hermano había sido hecho
cautivo, movilizó la tropa de gente nacida en su casa, en número de 318, y
persiguió a aquéllos hasta Dan.
15 Y cayendo él y sus siervos sobre ellos por la
noche, los derrotó, y los persiguió hasta Jobá, que está al norte de Damasco;
16 recuperó toda la hacienda, y también a su
hermano Lot con su hacienda así como a las mujeres y a la gente.
17 A su regreso después de batir a Kedorlaomer y a
los reyes que con él estaban, le salió al encuentro el rey de Sodoma en el valle
de Savé (o sea, el valle del Rey).
18 Entonces Melquisedec, rey de Salem, presentó
pan y vino, pues era sacerdote del Dios Altísimo,
19 y le bendijo diciendo: «¡Bendito sea Abram del
Dios Altísimo, creador de cielos y tierra,
20 y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus
manos!» Y diole Abram el diezmo de
todo.
21 Dijo luego el rey de Sodoma a Abram: «Dame las
personas, y quédate con la hacienda.»
22 Pero Abram dijo al rey de Sodoma: «Alzo mi mano
ante el Dios Altísimo, creador de cielos y tierra:
23 ni un hilo, ni la correa de un zapato, ni nada
de lo tuyo tomaré, y así no dirás: “Yo he enriquecido a Abram.”
24 Nada en absoluto, salvo lo que han comido los
mozos y la parte de los hombres que fueron conmigo: Aner, Eskol y Mambré. Ellos
que tomen su parte.»