APOCALIPSIS
Apocalipsis 1
1 Revelación de Jesucristo; se la concedió Dios
para manifestar a sus siervos = lo que ha de suceder = pronto; y envió a su
Ángel para dársela a conocer a su siervo Juan,
2 el cual ha atestiguado la Palabra de Dios y el
testimonio de Jesucristo: todo lo que vio.
3 Dichoso el que lea y los que escuchen las
palabras de esta profecía y guarden lo escrito en ella, porque el Tiempo está cerca.
4 Juan, a las siete Iglesias de Asia. Gracia y
paz a vosotros de parte de «Aquel que es, que era y que va a venir», de parte
de los siete Espíritus que están ante su trono,
5 y de parte de Jesucristo, = el Testigo fiel,
el Primogénito = de entre los muertos, = el Príncipe de los reyes de la tierra.
= Al que nos ama y nos ha lavado con su sangre de nuestros pecados
6 y ha hecho de nosotros = un Reino de
Sacerdotes = para su Dios y Padre, a él la gloria y el poder por los
siglos de los siglos. Amén.
7 Mirad, = viene acompañado de nubes: = todo ojo
le verá, hasta = los que le traspasaron, = y = por él harán duelo todas las
razas = de la tierra. Sí. Amén.
8 Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios,
«Aquel que es, que era y que va a venir», el Todopoderoso.
9 Yo, Juan, vuestro hermano y compañero de la
tribulación, del reino y de la paciencia, en Jesús. Yo me encontraba en la isla
llamada Patmos, por causa de la Palabra de Dios y del testimonio de Jesús.
10 Caí en éxtasis el día del Señor, y oí detrás de
mí una gran voz, como de trompeta, que decía:
11 «Lo que veas escríbelo en un libro y envíalo a
las siete Iglesias: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y
Laodicea».
12 Me volví a ver qué voz era la que me hablaba y
al volverme, vi siete candeleros de oro,
13 y en medio de los candeleros = como a un Hijo
de hombre, = vestido de una túnica talar, ceñido al talle con un = ceñidor de oro. =
14 = Su cabeza y sus cabellos eran blancos, como
la lana blanca, = como la nieve; = sus ojos como = llama de = fuego =;
15 = sus pies parecían de metal = precioso
acrisolado en el horno; = su voz como voz de grandes aguas. =
16 Tenía en su mano derecha siete estrellas, y de
su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro, como el sol cuando brilla con toda su fuerza.
17 Cuando lo vi, caí a sus pies como muerto. El
puso su mano derecha sobre mí diciendo: «No temas, soy yo, = el Primero y el
Ultimo, =
18 el que vive; estuve muerto, pero ahora estoy
vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la Muerte y del Hades.
19 Escribe, pues, lo que has visto: lo que ya es y
= lo que va a suceder más tarde. =
20 La explicación del misterio de las siete
estrellas que has visto en mi mano derecha y de los siete candeleros de oro es
ésta: las siete estrellas son los Ángeles de las siete Iglesias, y los siete
candeleros son las siete Iglesias.
Apocalipsis 2
1 Al Ángel de la Iglesia de Éfeso, escribe: Esto
dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha, el que camina entre los siete candeleros de oro.
2 Conozco tu conducta: tus fatigas y paciencia;
y que no puedes soportar a los malvados y que pusiste a prueba a los que se
llaman apóstoles sin serlo y descubriste su engaño.
3 Tienes paciencia: y has sufrido por mi nombre
sin desfallecer.
4 Pero tengo contra ti que has perdido tu amor
de antes.
5 Date cuenta, pues, de dónde has caído,
arrepiéntete y vuelve a tu conducta primera. Si no, iré donde ti y
cambiaré de su lugar tu candelero, si no
te arrepientes.
6 Tienes en cambio a tu favor que detestas el
proceder de los nicolaítas, que yo también detesto.
7 El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu
dice a las Iglesias: al vencedor le daré a comer = del árbol de la vida, que está en el Paraíso = de Dios.
8 Al Ángel de la Iglesia de Esmirna escribe:
Esto dice = el Primero y el Ultimo, = el que estuvo muerto y revivió.
9 Conozco tu tribulación y tu pobreza - aunque
eres rico - y las calumnias de los que se llaman judíos sin serlo y son en
realidad una sinagoga de Satanás.
10 No temas por lo que vas a sufrir: el Diablo va
a meter a algunos de vosotros en la cárcel = para que seáis tentados, = y
sufriréis una tribulación de = diez días. = Manténte fiel hasta la muerte y te
daré la corona de la vida.
11 El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu
dice a las Iglesias: el vencedor no sufrirá daño de la muerte segunda.
12 Al Ángel de la Iglesia de Pérgamo escribe: Esto
dice el que tiene la espada aguda de dos filos.
13 Sé dónde vives: donde está el trono de Satanás.
Eres fiel a mi nombre y no has renegado de mi fe, ni siquiera en los días de
Antipas, mi testigo fiel, que fue muerto entre vosotros, ahí donde habita
Satanás.
14 Pero tengo alguna cosa contra ti: mantienes ahí
algunos que sostienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balaq a poner
tropiezos a los hijos de Israel para que comieran carnes inmoladas a los ídolos
y fornicaran.
15 Así tú también mantienes algunos que sostienen
la doctrina de los nicolaítas.
16 Arrepiéntete, pues; si no, iré pronto donde ti
y lucharé contra ésos con la espada de mi boca.
17 El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu
dice a las Iglesias: al vencedor le daré maná escondido; y le daré también una piedrecita blanca, y, grabado en
la piedrecita, = un nombre nuevo = que nadie conoce, sino el que lo recibe.
18 Escribe al Ángel de la Iglesia de Tiatira: Esto
dice el Hijo de Dios, cuyos ojos son como llama de fuego y cuyos pies parecen de metal precioso.
19 Conozco tu conducta: tu caridad, tu fe, tu
espíritu de servicio, tu paciencia; tus obras últimas sobrepujan a las
primeras.
20 Pero tengo contra ti que toleras a Jezabel, esa
mujer que se llama profetisa y está enseñando y engañando a mis siervos para que forniquen y coman carne
inmolada a los ídolos.
21 Le he dado tiempo para que se arrepienta, pero
no quiere arrepentirse de su fornicación.
22 Mira, a ella voy a arrojarla al lecho del
dolor, y a los que adulteran con ella, a una gran tribulación, si no se
arrepienten de sus obras.
23 Y a sus hijos, los voy a herir de muerte: así
sabrán todas las Iglesias que yo soy = el que sondea los riñones y los
corazones, = y yo os = daré a cada uno según vuestras obras. =
24 Pero a vosotros, a los demás de Tiatira, que no
compartís esa doctrina, que no conocéis «las profundidades de Satanás», como
ellos dicen, os digo: No os impongo ninguna otra carga;
25 sólo que mantengáis firmemente hasta mi vuelta
lo que ya tenéis.
26 Al vencedor, al que se mantenga fiel a mis
obras hasta el fin, = le daré = poder sobre = las naciones: =
27 = las regirá con cetro de hierro, como se
quebrantan las piezas de arcilla. =
28 Yo también lo he recibido de mi Padre. Y le
daré el Lucero del alba.
29 El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu
dice a las Iglesias.
Apocalipsis 3
1 Al Ángel de la Iglesia de Sardes escribe: Esto
dice el que tiene los siete Espíritus de Dios y las siete estrellas. Conozco tu
conducta; tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto.
2 Ponte en vela, reanima lo que te queda y está
a punto de morir. Pues no he encontrado tus obras llenas a los ojos de mi Dios.
3 Acuérdate, por tanto, de cómo recibiste y
oíste mi Palabra: guárdala y arrepiéntete. Porque, si no estás en vela, vendré
como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.
4 Tienes no obstante en Sardes unos pocos que no
han manchado sus vestidos. Ellos andarán conmigo vestidos de blanco; porque lo
merecen.
5 El vencedor será así revestido de blancas
vestiduras y no borraré su nombre del libro de la vida, sino que me declararé
por él delante de mi Padre y de sus Ángeles.
6 El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu
dice a las Iglesias.
7 Al Ángel de la Iglesia de Filadelfia escribe:
Esto dice el Santo, el Veraz, el que = tiene la llave de David: si él abre,
nadie puede cerrar; si él cierra, nadie puede abrir. =
8 Conozco tu conducta: mira que he abierto ante
ti una puerta que nadie puede cerrar, porque, aunque tienes poco poder, has
guardado mi Palabra y no has renegado de mi nombre.
9 Mira que te voy a entregar algunos de la
Sinagoga de Satanás, de los que se proclaman judíos y no lo son, sino que
mienten; yo haré que = vayan a postrarse delante de tus pies, = para que sepan
= que yo te he amado. =
10 Ya que has guardado mi recomendación de ser
paciente, también yo te guardaré de la hora de la prueba que va a venir sobre
el mundo entero para probar a los habitantes de la tierra.
11 Vengo pronto; mantén con firmeza lo que tienes,
para que nadie te arrebate tu corona.
12 Al vencedor le pondré de columna en el
Santuario de mi Dios, y no saldrá fuera ya más; y grabaré en él el nombre de mi
Dios, y el nombre de la Ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que baja del
cielo enviada por mi Dios, y mi = nombre nuevo. =
13 El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu
dice a las Iglesias.
14 Al Ángel de la Iglesia de Laodicea escribe: Así
habla el Amén, el Testigo fiel y veraz, el Principio de la creación de Dios.
15 Conozco tu conducta: no eres ni frío ni
caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente!
16 Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni
caliente, voy a vomitarte de mi boca.
17 Tú dices: «Soy rico; me he enriquecido; nada me
falta». Y no te das cuenta de que eres un desgraciado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo.
18 Te aconsejo que me compres oro acrisolado al
fuego para que te enriquezcas, vestidos blancos para que te cubras, y no quede
al descubierto la vergüenza de tu desnudez, y un colirio para que te des en los
ojos y recobres la vista.
19 = Yo a los que amo, los reprendo y corrijo. =
Sé, pues, ferviente y arrepiéntete.
20 Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno
oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.
21 Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi
trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono.
22 El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu
dice a las Iglesias.
Apocalipsis 4
1 Después tuve una visión. He aquí que una
puerta estaba abierta en el cielo, y aquella voz que había oído antes, como voz
de trompeta que hablara conmigo, me decía: «Sube acá, que te voy a enseñar = lo
que ha de suceder = después».
2 Al instante caí en éxtasis. Vi que un trono
estaba erigido en el cielo, y = Uno sentado en el trono. =
3 El que estaba sentado era de aspecto semejante
al jaspe y a la cornalina; y un arcoiris alrededor del trono, de aspecto
semejante a la esmeralda.
4 Vi veinticuatro tronos alrededor del trono, y
sentados en los tronos, a veinticuatro Ancianos con vestiduras blancas y
coronas de oro sobre sus cabezas.
5 Del trono salen relámpagos y fragor y truenos;
delante del trono arden siete antorchas de fuego, que son los siete Espíritus de Dios.
6 Delante del trono como un mar transparente
semejante al cristal. = En medio = del trono, y en torno al trono, = cuatro
Vivientes llenos de ojos = por delante y por detrás.
7 = El primer Viviente, = como = un león; el
segundo Viviente, = como = un novillo; el tercer Viviente = tiene = un rostro
como de hombre; el cuarto viviente = es como = un águila = en vuelo.
8 Los cuatro Vivientes tienen = cada uno seis
alas, = están = llenos de ojos todo alrededor = y por dentro, y repiten sin
descanso día y noche: = «Santo, Santo, Santo, Señor, Dios Todopoderoso, = “Aquel que era, que es y que va a
venir”.»
9 Y cada vez que los Vivientes dan gloria, honor
y acción de gracias al que está sentado en el trono y = vive por los siglos de
los siglos, =
10 los veinticuatro Ancianos se postran ante el
que está sentado en el trono y adoran al que = vive por los siglos de los
siglos, = y arrojan sus coronas delante del trono diciendo:
11 «Eres digno, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el
poder, porque tú has creado el
universo; por tu voluntad, no
existía y fue creado.»
Apocalipsis 5
1 Vi también en la mano derecha del que está
sentado en el trono = un libro, escrito por el anverso y el reverso, = sellado
con siete sellos.
2 Y vi a un Ángel poderoso que proclamaba con
fuerte voz: «¿Quién es digno de abrir el libro y soltar sus sellos?»
3 Pero nadie era capaz, ni en el cielo ni en la
tierra ni bajo tierra, de abrir el libro ni de leerlo.
4 Y yo lloraba mucho porque no se había
encontrado a nadie digno de abrir el libro ni de leerlo.
5 Pero uno de los Ancianos me dice: «No llores;
mira, ha triunfado = el León = de la tribu = de Judá, el Retoño = de David; él
podrá abrir el libro y sus siete sellos.»
6 Entonces vi, de pie, en medio del trono y de
los cuatro Vivientes y de los Ancianos, un Cordero, como degollado; tenía siete
cuernos y = siete ojos, = que son los siete Espíritus de Dios, = enviados a
toda la tierra. =
7 Y se acercó y tomó el libro de la mano derecha
del que está sentado en el trono.
8 Cuando lo tomó, los cuatro Vivientes y los
veinticuatro Ancianos se postraron delante del Cordero. Tenía cada uno una cítara y copas de oro llenas de perfumes,
que son las oraciones de los santos.
9 Y cantan un cántico nuevo diciendo: «Eres
digno de tomar el libro y abrir sus sellos porque fuiste degollado y compraste para Dios con tu sangre hombres de toda raza, lengua, pueblo
y nación;
10 y has hecho de ellos para nuestro Dios = un Reino de Sacerdotes, = y reinan
sobre la tierra.»
11 Y en la visión oí la voz de una multitud de
Ángeles alrededor del trono, de los Vivientes y de los Ancianos. Su número era
= miríadas de miríadas y millares de millares, =
12 y decían con fuerte voz: «Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la
sabiduría, la fuerza, el honor,
la gloria y la alabanza.»
13 Y toda criatura, del cielo, de la tierra, de
debajo de la tierra y del mar, y todo lo que hay en ellos, oí que respondían: «Al que está sentado en el trono
y al Cordero, alabanza, honor,
gloria y potencia por los siglos
de los siglos.»
14 Y los cuatro Vivientes decían: «Amén»; y los
Ancianos se postraron para adorar.
Apocalipsis 6
1 Y seguí viendo: Cuando el Cordero abrió el
primero de los siete sellos, oí al primero de los cuatro Vivientes que decía con voz como de trueno: «Ven».
2 Miré y había un caballo blanco; y el que lo
montaba tenía un arco; se le dio una corona, y salió como vencedor, y para
seguir venciendo.
3 Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo
Viviente que decía: «Ven».
4 Entonces salió otro caballo, rojo; al que lo
montaba se le concedió quitar de la tierra la paz para que se degollaran unos a otros; se le dio una espada grande.
5 Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer
Viviente que decía: «Ven». Miré entonces y había un caballo negro; el que lo
montaba tenía en la mano una balanza,
6 y oí como una voz en medio de los cuatro
Vivientes que decía: «Un litro de trigo por denario, tres litros de cebada por
un denario. Pero no causes daño al aceite y al vino.»
7 Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del
cuarto Viviente que decía: «Ven».
8 Miré entonces y había un caballo verdoso; el
que lo montaba se llamaba Muerte, y el Hades le seguía. Se les dio poder sobre
la cuarta parte de la tierra, = para matar con la espada, con el hambre, con la
peste y con las fieras de la tierra. =
9 Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del
altar las almas de los degollados a causa de la Palabra de Dios y del testimonio que mantuvieron.
10 Se pusieron a gritar con fuerte voz: «¿Hasta
cuándo, Dueño santo y veraz, vas a estar sin hacer justicia y sin tomar venganza por nuestra sangre de los
habitantes de la tierra?»
11 Entonces se le dio a cada uno un vestido blanco
y se les dijo que esperasen todavía un poco, hasta que se completara el número
de sus consiervos y hermanos que iban a ser muertos como ellos.
12 Y seguí viendo. Cuando abrió el sexto sello, se
produjo un violento terremoto; y el sol se puso negro como un paño de crin, y la luna toda como sangre,
13 = y las estrellas del cielo cayeron = sobre la
tierra, = como la higuera = suelta sus higos verdes al ser sacudida por un viento fuerte;
14 y = el cielo fue retirado como un libro que se
enrolla, = y todos los montes y las islas fueron removidos de sus asientos;
15 y los reyes de la tierra, los magnates, los
tribunos, los ricos, los poderosos, y todos, esclavos o libres, = se ocultaron
en las cuevas y en las peñas = de los montes.
16 Y = dicen a los montes = y las peñas: = «Caed
sobre nosotros = y ocultadnos de la vista del que está sentado en el trono y de
la cólera del Cordero.
17 Porque ha llegado = el Gran Día de su cólera y
¿quién podrá sostenerse?» =
Apocalipsis 7
1 Después de esto, vi a cuatro Ángeles de pie =
en los cuatro extremos de la tierra, = que sujetaban los cuatro vientos de la
tierra, para que no soplara el viento ni sobre la tierra ni sobre el mar ni
sobre ningún árbol.
2 Luego vi a otro Ángel que subía del Oriente y
tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro Ángeles a quienes se había encomendado causar
daño a la tierra y al mar:
3 «No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a
los árboles, hasta que = marquemos con el sello la frente = de los siervos de
nuestro Dios.»
4 Y oí el número de los marcados con el sello:
144.000 sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel.
5 De la tribu de Judá 12.000 sellados; de la
tribu de Rubén 12.000; de la tribu de Gad 12.000;
6 de la tribu de Aser 12.000; de la tribu de
Neftalí 12.000; de la tribu de Manasés 12.000;
7 de la tribu de Simeón 12.000; de la tribu de
Leví 12.000; de la tribu de Isacar 12.000;
8 de la tribu de Zabulón 12.000; de la tribu de
José 12.000; de la tribu de Benjamín 12.000 sellados.
9 Después miré y había una muchedumbre inmensa,
que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie
delante del trono y el Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en
sus manos.
10 Y gritan con fuerte voz: «La salvación es de
nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero.»
11 Y todos los Ángeles que estaban en pie
alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, se
postraron delante del trono, rostro en
tierra, y adoraron a Dios
12 diciendo: «Amén. Alabanza, gloria,
sabiduría, acción de gracias,
honor, poder y fuerza, a nuestro
Dios por los siglos de los siglos. Amén.»
13 Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo:
«Esos que están vestidos con vestiduras blancas ¿quiénes son y de dónde han
venido?»
14 Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás.» Me
respondió: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus
vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero.
15 Por esto están delante del trono de Dios,
dándole culto día y noche en su Santuario; y el que está sentado en el trono
extenderá su tienda sobre ellos.
16 = Ya no tendrán hambre ni sed; ya nos les
molestará el sol ni bochorno alguno. =
17 Porque el Cordero que está en medio del trono =
los apacentará y los guiará a los manantiales de las aguas = de la vida. Y Dios = enjugará toda lágrima de
sus ojos.» =
Apocalipsis 8
1 Cuando el Cordero abrió el séptimo sello, se
hizo silencio en el cielo, como una media hora...
2 Vi entonces a los siete Ángeles que están en
pie delante de Dios; les fueron entregadas siete trompetas.
3 Otro Ángel vino y se puso junto al altar con
un badil de oro. Se le dieron muchos perfumes para que, con las oraciones de
todos los santos, los ofreciera sobre el altar de oro colocado delante del
trono.
4 Y por mano del Ángel subió delante de Dios la
humareda de los perfumes con las oraciones de los santos.
5 Y el Ángel tomó el badil = y lo llenó con
brasas = del altar = y las arrojó = sobre la tierra. Entonces hubo truenos,
fragor, relámpagos y temblor de tierra.
6 Los siete Ángeles de las siete trompetas se
dispusieron a tocar.
7 Tocó el primero... Hubo entonces pedrisco y
fuego mezclados con sangre, que fueron arrojados sobre la tierra: la tercera
parte de los árboles quedó abrasada, toda hierba verde quedó abrasada.
8 Tocó el segundo Ángel... Entonces fue arrojado
al mar algo como una enorme montaña ardiendo, y la tercera parte del mar se convirtió
en sangre.
9 Pereció la tercera parte de las criaturas del
mar que tienen vida, y la tercera parte de las naves fue destruida.
10 Tocó el tercer Ángel... Entonces cayó del cielo
una estrella grande, ardiendo como una antorcha. Cayó sobre la tercera parte de
los ríos y sobre las manantiales de agua.
11 La estrella se llama Ajenjo. La tercera parte
de las aguas se convirtió en ajenjo, y mucha gente murió por las aguas, que se habían vuelto amargas.
12 Tocó el cuarto Ángel... Entonces fue herida la
tercera parte del sol, la tercera parte de la luna y la tercera parte de las
estrellas; quedó en sombra la tercera parte de ellos; el día perdió una tercera
parte de su claridad y lo mismo la noche.
13 Y seguí viendo: Oí un Águila que volaba por lo
alto del cielo y decía con fuerte voz: «¡Ay, ay, ay de los habitantes de la
tierra, cuando suenen las voces que quedan de las trompetas de los tres Ángeles
que van a tocar!»
Apocalipsis 9
1 Tocó el quinto Ángel... Entonces vi una
estrella que había caído del cielo a la tierra. Se le dio la llave del pozo del
Abismo.
2 Abrió el pozo del Abismo y = subió del pozo
una humareda como la de un horno = grande, y el sol y el aire se oscurecieron
con la humareda del pozo.
3 De la humareda salieron langostas sobre la
tierra, y se les dio un poder como el que tienen los escorpiones de la tierra.
4 Se les dijo que no causaran daño a la hierba
de la tierra, ni a nada verde, ni a ningún árbol; sólo a los hombres que no llevaran en la frente el sello de
Dios.
5 Se les dio poder, no para matarlos, sino para
atormentarlos durante cinco meses. El tormento que producen es como el del
escorpión cuando pica a alguien.
6 En aquellos días, = buscarán = los hombres =
la muerte y no la encontrarán; = desearán morir y la muerte huirá de ellos.
7 La apariencia de estas langostas era =
parecida a caballos = preparados para la guerra; sobre sus cabezas tenían como
coronas que parecían de oro; sus rostros eran como rostros humanos;
8 tenían cabellos como cabellos de mujer, = y
sus dientes eran como de león; =
9 tenían corazas como corazas de hierro, y el
ruido de sus alas como = el estrépito de carros = de muchos caballos = que
corren al combate; =
10 tienen colas parecidas a las de los
escorpiones, con aguijones, y en sus colas, el poder de causar daño a los
hombres durante cinco meses.
11 Tienen sobre sí, como rey, al Ángel del Abismo,
llamado en hebreo «Abaddón», y en griego «Apolíon».
12 El primer ¡Ay! ha pasado. Mira que detrás
vienen todavía otros dos.
13 Tocó el sexto Ángel... Entonces oí una voz que
salía de los cuatro cuernos del altar de oro que está delante de Dios;
14 y decía al sexto Ángel que tenía la trompeta:
«Suelta a los cuatro Ángeles atados junto al gran río Eufrates.»
15 Y fueron soltados los cuatro Ángeles que
estaban preparados para la hora, el día, el mes y el año, para matar a la
tercera parte de los hombres.
16 El número de su tropa de caballería era de
200.000.000; pude oír su número.
17 Así vi en la visión los caballos y a los que
los montaban: tenían corazas de color de fuego, de jacinto y de azufre; las
cabezas de los caballos como cabezas de león y de sus bocas salía fuego y humo
y azufre.
18 Y fue exterminada la tercera parte de los
hombres por estas tres plagas: por el fuego, el humo y el azufre que salían de
sus bocas.
19 Porque el poder de los caballos está en su boca
y en sus colas; pues sus colas, semejantes a serpientes, tienen cabezas y con ellas causan daño.
20 Pero los demás hombres, los no exterminados por
estas plagas, no se convirtieron de = las obras de sus manos; = no dejaron de adorar a los demonios y a los =
ídolos de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, que no pueden = ver
ni oír ni caminar.
21 No se convirtieron de sus asesinatos ni de sus
hechicerías ni de sus fornicaciones ni de sus rapiñas.
Apocalipsis 10
1 Vi también a otro Ángel poderoso, que bajaba
del cielo envuelto en una nube, con el arcoiris sobre su cabeza, su rostro como el sol y sus piernas como
columnas de fuego.
2 En su mano tenía un librito abierto. Puso el
pie derecho sobre el mar y izquierdo sobre la tierra,
3 y gritó con fuerte voz, = como ruge el león. =
Y cuando gritó, siete truenos hicieron oír su fragor.
4 Apenas hicieron oír su voz los siete truenos,
me disponía a escribir, cuando oí una voz del cielo que decía: « Sella lo que
han dicho los siete truenos y no lo escribas».
5 Entonces el Ángel que había visto yo de pie
sobre el mar y la tierra, = levantó al cielo su mano derecha =
6 = y juró por el que vive por los siglos = de
los siglos, = el que creó el cielo y cuanto hay en él, la tierra = y cuanto hay
en ella, = el mar = y cuanto hay en él: «¡Ya no habrá dilación!
7 sino que en los días en que se oiga la voz del
séptimo Ángel, cuando se ponga a tocar la trompeta, se habrá consumado el
Misterio = de Dios, según lo había anunciado como buena nueva = a sus siervos
los profetas.» =
8 Y la voz de cielo que yo había oído me habló
otra vez y me dijo: «Vete, toma el librito que está abierto en la mano del
Ángel, el que está de pie sobre el mar y sobre la tierra.»
9 Fui donde el Ángel y le dije que me diera el
librito. Y me dice: «Toma, devóralo; te amargará las entrañas, pero en tu boca
será dulce como la miel.»
10 Tomé el librito de la mano del Ángel y = lo
devoré; y fue mi boca dulce como la miel; = pero, cuando lo comí, se me
amargaron las entrañas.
11 Entonces me dicen: «Tienes que profetizar otra
vez contra muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.»
Apocalipsis 11
1 Luego me fue dada una caña de medir parecida a
una vara, diciéndome: «Levántate y mide el Santuario de Dios y el altar, y a los que adoran en él.
2 El patio exterior del Santuario, déjalo
aparte, no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles, que pisotearán la
Ciudad Santa 42 meses.
3 Pero haré que mis dos testigos profeticen
durante 1260 días, cubiertos de sayal».
4 Ellos son = los dos olivos = y los dos
candeleros = que están en pie delante del Señor de la tierra. =
5 Si alguien pretendiera hacerles mal, saldría
fuego de su boca y devoraría a sus enemigos; si alguien pretendería hacerles
mal, así tendría que morir.
6 Estos tienen poder de cerrar el cielo para que
no llueva los días en que profeticen; tienen también poder sobre las aguas para
convertirlas en sangre, y poder de herir la tierra con toda clase de plagas,
todas las veces que quieran.
7 Pero cuando hayan terminado de dar testimonio,
la Bestia que surja del Abismo = les hará la guerra, los vencerá = y los
matará.
8 Y sus cadáveres, en la plaza de la Gran
Ciudad, que simbólicamente se llama Sodoma o Egipto, allí donde también su
Señor fue crucificado.
9 Y gentes de los pueblos, razas, lenguas y
naciones, contemplarán sus cadáveres tres días y medio: no está permitido
sepultar sus cadáveres.
10 Los habitantes de la tierra se alegran y se
regocijan por causa de ellos, y se intercambian regalos, porque estos dos
profetas habían atormentado a los habitantes de la tierra.
11 Pero, pasados los tres días y medio, = un
aliento de vida = procedente de Dios = entró en ellos y se pusieron de pie, = y
un gran espanto se apoderó de quienes los contemplaban.
12 Oí entonces una fuerte voz que les decía desde
el cielo: «Subid acá.» Y subieron al cielo en la nube, a la vista de sus enemigos.
13 En aquella hora se produjo un violento
terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y con el terremoto perecieron 7.000 personas. Los
supervivientes, presa de espanto, dieron gloria al Dios del cielo.
14 El segundo ¡Ay! ha pasado. Mira que viene en
seguida el tercero.
15 Tocó el séptimo Ángel... Entonces sonaron en el
cielo fuertes voces que decían: «Ha llegado el reinado sobre el mundo de
nuestro Señor y de su Cristo; y reinará por los siglos de los siglos.»
16 Y los veinticuatro Ancianos que estaban
sentados en sus tronos delante de Dios, se postraron rostro en tierra y
adoraron a Dios diciendo:
17 «Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso,
“Aquel que es y que era” porque has asumido tu inmenso poder para establecer tu
reinado.
18 = Las naciones se habían encolerizado; = pero
ha llegado tu cólera y el tiempo de que los muertos sean juzgados, el tiempo de
dar la recompensa a = tus siervos los profetas, = a los santos y = a los que
temen tu nombre, pequeños y grandes, = y de destruir a los que destruyen la
tierra.»
19 Y se abrió el Santuario de Dios en el cielo, y
apareció el arca de su alianza en el Santuario, y se produjeron relámpagos, y fragor, y truenos, y temblor de
tierra y fuerte granizada.
Apocalipsis 12
1 Una gran señal apareció en el cielo: una
Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza;
2 está encinta, y grita con los dolores del
parto y con el tormento de dar a luz.
3 Y apareció otra señal en el cielo: un gran
Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas.
4 Su cola arrastra la tercera parte de = las
estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. = El Dragón se detuvo
delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo
diera a luz.
5 La mujer = dio a luz un = Hijo = varón, = el
que ha de = regir a todas las naciones con cetro de hierro; = y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su
trono.
6 Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un
lugar preparado por Dios para ser allí alimentada 1.260 días.
7 Entonces se entabló una batalla en el cielo: =
Miguel = y sus Ángeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus
Ángeles combatieron,
8 pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo
lugar para ellos.
9 Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente
antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue
arrojado a la tierra y sus Ángeles fueron arrojados con él.
10 Oí entonces una fuerte voz que decía en el
cielo: «Ahora ya ha llegado la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios
y la potestad de su Cristo, porque ha sido arrojado el acusador de nuestros
hermanos, el que los acusaba día y noche
delante de nuestro Dios.
11 Ellos lo vencieron gracias a la sangre del
Cordero y a la palabra de testimonio que dieron, porque despreciaron su vida ante la muerte.
12 Por eso, regocijaos, cielos y los que en ellos
habitáis. ¡Ay de la tierra y del mar! porque el Diablo ha bajado donde vosotros con gran furor, sabiendo que
le queda poco tiempo.»
13 Cuando el Dragón vio que había sido arrojado a
la tierra, persiguió a la Mujer que había dado a luz al Hijo varón.
14 Pero se le dieron a la Mujer las dos alas del
águila grande para volar al desierto, a su lugar, lejos del Dragón, donde tiene
que ser alimentada = un tiempo y tiempos y medio tiempo. =
15 Entonces el Dragón vomitó de sus fauces como un
río de agua, detrás de la Mujer, para arrastrarla con su corriente.
16 Pero la tierra vino en auxilio de la Mujer:
abrió la tierra su boca y tragó el río vomitado de las fauces del Dragón.
17 Entonces despechado contra la Mujer, se fue a
hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios
y mantienen el testimonio de Jesús.
18 Yo estaba en pie sobre la arena del mar.