1 Crónicas 13
1 Después de consultar David con los jefes de
millar y de ciento y con todos los caudillos,
2 dijo a toda la asamblea de Israel: «Si os
parece bien y la cosa viene de Yahveh, nuestro Dios, vamos a mandar un mensaje
a nuestros hermanos que han quedado a todas las regiones de Israel y, además, a
los sacerdotes y levitas en sus ciudades
y ejidos, para que se reúnan con nosotros;
3 y volvamos a traer a nuestro lado el arca de
nuestro Dios, ya que no nos hemos preocupado de ella desde los días de Saúl.»
4 Toda la asamblea resolvió hacerlo así, pues la
propuesta pareció bien a todo el pueblo.
5 Congregó entonces David a todo Israel, desde
Sijor de Egipto hasta la Entrada de Jamat, para traer el arca de Dios desde
Quiryat Yearim.
6 Fue, pues, David, con todo Israel, hacia
Baalá, a Quiryat Yearim de Judá, para subir allí el arca del Dios que lleva el
Nombre de Yahveh que está sobre los querubines.
7 Cargaron el arca de Dios en una carreta nueva
y se la llevaron de la casa de Abinadab; Uzzá y Ajyó conducían la carreta.
8 David y todo Israel bailaban delante de Dios
con todas sus fuerzas, cantando y tocando cítaras, salterios, adufes, címbalos
y trompetas.
9 Al llegar a la era de Kidón, extendió Uzzá su
mano para sostener el arca, porque los bueyes amenazaban volcarla.
10 Se encendió contra Uzzá la ira de Yahveh y le
hirió por haber extendido su mano hacia el arca; y Uzzá murió allí delante de
Dios.
11 Se irritó David porque Yahveh había castigado a
Uzzá; y se llamó aquel lugar Peres de Uzzá hasta el día de hoy.
12 Y tuvo David aquel día miedo a Dios, y dijo:
«¿Cómo voy a llevar a mi casa el arca de Dios»
13 Y no trasladó David el arca de Dios a su casa,
a la Ciudad de David, sino que la hizo llevar a la casa de Obededom de Gat.
14 El arca de Dios habitó tres meses en la casa de
Obededom. Y bendijo Yahveh la casa de Obededom y cuanto tenía.
1 Crónicas 14
1 Jiram, rey de Tiro, envió a David mensajeros y
maderas de cedro, y también albañiles y carpinteros, para edificarle una casa.
2 Y conoció David que Yahveh le había confirmado
como rey de Israel, pues había ensalzado su realeza por amor a Israel su
pueblo.
3 Tomó David otras mujeres en Jerusalén y
engendró mas hijos e hijas.
4 Estos son los nombres de los que tuvo en
Jerusalén: Sammúa, Sobab, Natán, Salomón,
5 Yibjar, Elisúa, Elpálet,
6 Nógah, Néfeg, Yafía,
7 Elisamá, Baalyadá y Elifélet.
8 Cuando los filisteos oyeron que David había
sido ungido rey sobre todo Israel, subieron todos en su busca. Lo supo David y
les salió al paso.
9 Llegaron los filisteos y se desplegaron por el
valle de Refaím.
10 Consultó David a Dios, diciendo: «¿Debo subir
contra los filisteos? ¿Los entregarás en mis manos?» Yahveh le respondió:
«Sube, pues yo los entregaré en tu mano.»
11 Y subieron a Baal Perasim, donde David los
derrotó. Dijo entonces David: «Dios ha abierto brecha entre mis enemigos por mi
mano, como una brecha de aguas.» Por eso se llamó a aquel lugar Baal Perasim.
12 Abandonaron allí a sus ídolos, y dijo David:
«Arrojadlos al fuego.»
13 Otra vez invadieron los filisteos el valle,
14 y David volvió a consultar a Dios, y Dios le
contestó: «No subas contra ellos: da un rodeo y atácalos frente a las
balsameras.
15 Y cuando oigas el ruido de pasos en la copa de
las balsameras, saldrás a la batalla, porque Dios sale delante de ti para
derrotar el campamento de los filisteos.»
16 Hizo David como le había mandado Dios, y
derrotaron al campamento de los filisteos desde Gabaón hasta Guézer.
17 La fama de David se extendió por todas las
regiones, pues Yahveh le hizo temible a todas las naciones.
1 Crónicas 15
1 Se hizo casas en la Ciudad de David, preparó
un lugar para el arca de Dios y le levantó una Tienda.
2 Entonces dijo David: «Solamente los levitas
han de llevar el arca de Dios, pues a ellos los escogió Yahveh para llevar el
arca de Yahveh y servirle por siempre.»
3 Congregó, pues, David a todo Israel en
Jerusalén para subir el arca de Yahveh al lugar que para ella había preparado.
4 David reunió también a los hijos de Aarón y a
los levitas:
5 De los hijos de Quehat: a Uriel, el jefe, y a
sus hermanos, 120;
6 de los hijos de Merarí: a Asaías, el jefe, y a
sus hermanos, 220;
7 de los hijos de Guersom: a Joel, el jefe, y a
sus hermanos, 130;
8 de los hijos de Elisafán: a Semaías, el jefe,
y a sus hermanos, doscientos;
9 de los hijos de Hebrón: a Eliel, el jefe, y a
sus hermanos, ochenta;
10 de los hijos de Uzziel: a Amminadab, el jefe, y
a sus hermanos, 112.
11 También llamó David a los sacerdotes Sadoq y
Abiatar, y a los levitas Uriel, Asaías, Joel, Semaiás, Eliel y Amminadab,
12 y les dijo: «Vosotros sois los cabezas de
familia de los levitas. Santificaos, vosotros y vuestros hermanos, para subir
el arca de Yahveh, el Dios de Israel, al lugar que para ella tengo preparado;
13 pues por no haber estado vosotros la vez
primera, Yahveh, nuestro Dios, hizo brecha en nosotros, ya que no le
consultamos conforme a la norma.»
14 Se santificaron, pues, los sacerdotes y los
levitas, para subir el arca de Yahveh, Dios de Israel.
15 Y los levitas trasladaron el arca de Dios a
hombros, como lo había ordenado Moisés, según la palabra de Yahveh, llevando
los varales sobre los hombros.
16 Dijo David a los jefes de los levitas que
dispusieran a sus hermanos los cantores, con instrumentos músicos, salterios,
cítaras y címbalos, para que los hiciesen resonar, alzando la voz con júbilo.
17 Los levitas designaron a Hemán, hijo de Joel; y
de sus hermanos, a Asaf, hijo de Berekías; y de los hijos de Merarí, hermanos
suyos, a Etán, hijo de Cusaías.
18 Y con ellos, como segundos, a sus hermanos
Zacarías, hijo de Yaaziel, Semiramot, Yejiel, Unní, Eliab, Benaías, Maaseías,
Mattitías, Eliflehú, Miqneías, Obededom y Yeiel, porteros.
19 Los cantores Hemán, Asaf y Etán hacían resonar
címbalos de bronce.
20 Zacarías, Yaaziel, Semiramot, Yejiel, Unní,
Eliab, Maaseías y Benaías tenían salterios de tonos altos.
21 Mattitías, Eliflehú, Miqneías, Obededom, Yeiel
y Azazaías tenían cítaras de octava, para dirigir el canto.
22 Kenanías, jefe de los levitas encargados del
transporte, dirigía el traslado, porque era hombre entendido.
23 Berekías y Elcaná eran porteros del arca.
24 Sebanías, Josafat, Natanael, Amasay, Zacarías,
Benaías y Eliezer, sacerdotes, tocaban las trompetas delante del arca de Dios.
Obededom y Yejiyías eran porteros del arca.
25 Así pues, David los ancianos de Israel y los
jefes de millares, fueron a traer el arca de la alianza de Yahveh, desde la
casa de Obededom, con alborozo.
26 Y habiendo Dios ayudado a los levitas
portadores del arca de la alianza de Yahveh, sacrificaron siete becerros y
siete carneros.
27 David iba revestido de un manto de lino fino,
lo mismo que todos los levitas, que portaban el arca, los cantores y Kenanías,
el jefe que dirigía el traslado. Llevaba también David sobre sí un efod de
lino.
28 Todo Israel subía el arca de la alianza de
Yahveh entre clamores y resonar de cuernos, trompetas y címbalos, y haciendo
sonar los salterios y las cítaras.
29 Cuando el arca de la alianza de Yahveh entró en
la Ciudad de David, Mikal, hija de Saúl, estaba mirando por una ventana, y vio
al rey David que saltaba y bailaba, y le despreció en su corazón.
1 Crónicas 16
1 Introdujeron el arca de Dios y la colocaron en
medio de la Tienda que David había hecho levantar para ella; y ofrecieron ante
Dios holocaustos y sacrificios de comunión.
2 Cuando David hubo acabado de ofrecer los
holocaustos y los sacrificios de comunión, bendijo al pueblo en nombre de
Yahveh,
3 y repartió a todo el pueblo de Israel, hombres
y mujeres, a cada uno una torta de pan, un pastel de dátiles y un pastel de pasas.
4 David estableció los levitas que habían de
hacer el servicio delante del arca de Yahveh, celebrando, glorificando y
alabando a Yahveh, el Dios de Israel.
5 Asaf era el jefe; Zacarías era el segundo;
luego Uzziel, Semiramot, Yejiel, Mattitías, Eliab, Benaías, Obededom y Yeiel,
con salterios y cítaras. Asaf hacía sonar los címbalos.
6 Los sacerdotes Benaías y Yajaziel tocaban sin
interrupción las trompetas delante del arca de la alianza de Dios.
7 Aquel día David, alabando el primero a Yahveh,
entregó a Asaf y a sus hermanos este canto:
8 ¡Dad gracias a Yahveh, aclamad su nombre, divulgad entre los pueblos sus
hazañas!
9 ¡Cantadle, salmodiad para él, sus maravillas todas recitad!
10 ¡Gloriaos en su santo Nombre, se alegre el corazón de los que buscan a Yahveh!
11 ¡Buscad a Yahveh y su fuerza, id tras su rostro sin descanso!
12 Recordad las maravillas que él ha hecho, sus prodigios y los juicios de su
boca,
13 raza de Israel, su servidor, hijos de Jacob, sus elegidos.
14 El, Yahveh, es nuestro Dios, por toda la tierra sus juicios.
15 Recordad para siempre su alianza, palabra que impuso a mil
generaciones;
16 lo que pactó con Abraham, el juramento que hizo a Isaac.
17 Y que puso a Jacob como precepto, a Israel como alianza eterna,
18 diciendo: «Yo te daré la tierra de Canaán, por parte de vuestra herencia»,
19 cuando erais escasa gente, poco numerosos, y forasteros allí.
20 Cuando iban de nación en nación desde un reino a otro pueblo,
21 a nadie permitió oprimirles. Por ellos castigó a los reyes.
22 «Guardaos de tocar a mis ungidos ni mal alguno hagáis a mis profetas.»
23 Cantad a Yahveh toda la tierra anunciad su salvación día tras día.
24 Contad su gloria a las naciones, a todos los pueblos sus maravillas.
25 Que es grande Yahveh y muy digno de
alabanza, más temible que todos
los dioses.
26 Porque nada son todos los dioses de los
pueblos, mas Yahveh los cielos hizo.
27 Gloria y majestad están ante él, fortaleza y alegría en su Morada.
28 ¡Rendid a Yahveh, familias de los pueblos, rendid a Yahveh gloria y poder!
29 ¡Rendid a Yahveh la gloria de su Nombre! Traed ofrendas y en sus atrios
entrad. ¡Postraos ante Yahveh en
esplendor sagrado!
30 ¡Tiemble ante su faz la tierra entera! El orbe está seguro, no vacila.
31 Alégrense los cielos y la tierra jubile. Decid entre las gentes: «¡Yahveh es rey!»
32 ¡Retumbe el mar y cuanto encierra! ¡Exulte el campo y cuanto en él
existe!
33 Griten de júbilo los árboles de los bosque ante
Yahveh, pues viene a juzgar la
tierra.
34 ¡Dad gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor!
35 Y decid: «¡Sálvanos, oh Dios de nuestra salvación! Reúnenos y líbranos de las naciones, para dar gracias a tu Nombre santo y gloriarnos en tu alabanza.»
36 Bendito sea Yahveh, el Dios de Israel, por eternidad de eternidades.» Y todo el pueblo dijo: «Amén.» Y alabó a
Yahveh.
37 David dejó allí, ante el arca de la alianza de
Yahveh, a Asaf y a sus hermanos, para el ministerio continuo delante del arca,
según el rito de cada día;
38 y a Obededom, con sus hermanos, en número de
68, y a Obededom, hijo de Yedutún, y a Josá, como porteros;
39 y el sacerdote Sadoq y a sus hermanos, los
sacerdotes, delante de la Morada de Yahveh, en el alto de Gabaón,
40 para que ofreciesen continuamente holocaustos a
Yahveh en el altar de los holocaustos, por la mañana y por la tarde, según todo
lo escrito en la Ley que Yahveh había mandado a Israel.
41 Con ellos estaban Hemán y Yedutún y los
restantes escogidos y nominalmente designados para alabar a Yahveh: «Porque es
eterno su amor.»
42 Y con ellos, Hemán y Yedutún, que hacían sonar
trompetas, címbalos e instrumentos para los cánticos de Dios. Los hijos de
Yedutún eran porteros.
43 Luego, todo el pueblo se fue, cada cual a su
casa; también David se volvió para bendecir su casa.
1 Crónicas 17
1 Morando ya David en su casa, dijo a Natán,
profeta: «Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el arca de la alianza
de Yahveh está bajo pieles.»
2 Respondió Natán a David: «Haz todo cuanto
tienes en tu corazón, porque Dios está contigo.»
3 Pero aquella misma noche vino la palabra de
Dios a Natán en estos términos:
4 «Vete y di a mi siervo David: Así dice Yahveh:
No serás tú quien me edifique Casa para que habite yo en ella.
5 Pues no he habitado en casa alguna desde el
día en que hice subir a los israelitas hasta el día de hoy; sino que he andado
de tienda en tienda y de morada en morada.
6 En todo el tiempo que he ido de un lado para
otro con todo Israel, ¿he dicho acaso a alguno de los Jueces de Israel, a los
que mandé me apacentaran a mi pueblo: Por qué no me edificáis una Casa de
cedro?
7 Di, pues, ahora esto a mi siervo David: Así
habla Yahveh Sebaot: Yo te he tomado del pastizal, de detrás del rebaño, para
que seas caudillo de mi pueblo Israel.
8 He estado contigo donde quiera que has ido, he
eliminado a todos tus enemigos de delante de ti y voy a hacerte un nombre grande como el nombre de los
grandes de la tierra.
9 Fijaré un lugar a mi pueblo Israel, y lo
plantaré allí para que more en él; no será ya perturbado, y los malhechores no
seguirán oprimiéndole como al principio,
10 y como en los días en que instituí Jueces sobre
mi pueblo Israel. Someteré a todos tus enemigos. Yahveh te anuncia que Yahveh
te edificará una casa.
11 Cuando se cumplan tus días para ir con tus
padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas y
consolidaré su reino.
12 El me edificará un Casa y yo afirmaré su trono
para siempre.
13 Yo seré para él un padre, y él será para mi un
hijo, y no apartaré de él mi amor, como le aparté de aquel que fue antes de ti.
14 Yo le estableceré en mi Casa y en mi reino para
siempre, y su trono estará firme eternamente.»
15 Conforme a todas estas palabras, y conforme a
toda esta visión, habló Natán a David.
16 Entró entonces el rey David, se sentó delante
de Yahveh y dijo: «¿Quien soy yo, oh Yahveh Dios, y qué mi casa, que me has
traído hasta aquí?
17 Y aun esto es poco a tus ojos, oh Dios, que
hablas también a la casa de tu siervo para el futuro lejano y me miras como si
fuera un hombre distinguido, oh Yahveh Dios.
18 ¿Qué más podrá añadirte David por la gloria que
concedes a tu siervo?
19 Oh Yahveh, por amor de tu siervo, y según tu
corazón, has hecho todas estas cosas tan grandes, para manifestar todas estas
grandezas.
20 Oh Yahveh, nadie como tú, ni hay Dios fuera de
ti, según todo lo que hemos oído con nuestros oídos.
21 Y ¿qué otro pueblo hay sobre la tierra como tu
pueblo Israel, a quien un dios haya ido a rescatar para hacerle su pueblo,
dándole renombre por medio de obras grandes y terribles, arrojando naciones de
delante de tu pueblo al que rescataste de Egipto?
22 Tú has constituido a Israel tu pueblo como
pueblo tuyo para siempre; y tú, Yahveh, te has hecho su Dios.
23 Ahora, pues, oh Yahveh, mantén firme
eternamente la palabra que has dirigido a tu siervo y a su casa; y haz
según tu palabra.
24 Sí, sea firme; y sea tu nombre por siempre
engrandecido, y que diga: “Yahveh Sebaot, el Dios de Israel, es el Dios para
Israel.” Y que la casa de tu siervo David subsista en tu presencia.
25 Ya que tú, oh Dios mío, has revelado a tu
siervo que vas a edificarle una casa, por eso tu siervo ha encontrado valor
para orar en tu presencia.
26 Ahora, pues, Yahveh, tú eres Dios, y tú has
prometido esta dicha a tu siervo.
27 Y ahora te has dignado bendecir la casa de tu
siervo, para que permanezca por siempre en tu presencia, porque lo que tú
bendices, Yahveh, queda bendito por siempre.»
1 Crónicas 18
1 Después de esto, batió David a los filisteos y
los humilló, tomando Gat y sus dependencias de manos de los filisteos.
2 Batió también a los moabitas, que quedaron
sometidos a David, pagando tributo.
3 Batió David a Hadadézer, rey de Sobá, en
Jamat, cuando éste iba a establecer su dominio sobre el río Eufrates.
4 David apresó mi carros, 7.000 soldados de
carro y 20.000 hombres de a pie; David desjarretó toda la caballería de los
carros, reservando cien tiros.
5 Los arameos de Damasco vinieron en socorro de
Hadadézer, rey de Sobá, y David hizo 22.000 bajas a los arameos.
6 Estableció David gobernadores en Aram de
Damasco, y los arameos quedaron sometidos a David, pagando tributo. Yahveh hizo
triunfar a David doquiera que iba.
7 Tomó David los escudos de oro que llevaban los
servidores de Hadadézer y los llevó a Jerusalén.
8 De Tibjat y Kun, ciudades de Hadadézer, tomó
David una gran cantidad de bronce, con el cual hizo Salomón el Mar de bronce,
las columnas y los utensilios de bronce.
9 Cuando Tou, rey de Jamat, supo que David había
derrotado a todas las fuerzas de Hadadézer, rey de Sobá,
10 envió a Hadoram, su hijo, donde el rey David
para saludarle y para felicitarle por haber atacado y vencido a Hadadézer, ya
que Tou estaba en guerra con Hadadézer. Traía Hadoram toda clase de objetos de
oro, de plata y de bronce.
11 El rey David los consagró también a Yahveh, con
la plata y el oro que había tomado a todas las naciones: a Edom, a Moab, a los
ammonitas, a los filisteos y a los amalecitas.
12 Abisay, hijo de Sarvia, derrotó en el Valle de
la Sal a 18.000 edomitas;
13 puso gobernadores en Edom; y todos los edomitas
quedaron sometidos a David. Yahveh hizo triunfar a David dondequiera iba.
14 Reinó David sobre todo Israel administrando
derecho y justicia a todo el pueblo.
15 Joab, hijo de Sarvia, era jefe del ejército;
Josafat, hijo de Ajilud, era el heraldo;
16 Sadoq, hijo de Ajitub, y Ajimélek, hijo de
Abiatar, eran sacerdotes; Savsá era secretario;
17 Benaías, hijo de Yehoyadá, mandaba a los
kereteos y a los peleteos, y los hijos de David eran los primeros junto al rey.
1 Crónicas 19
1 Después de esto, murió Najas, rey de los
ammonitas, y en su lugar reinó su hijo.
2 Dijo entonces David: «Tendré con Janún, hijo
de Najás, la misma benevolencia que su padre tuvo conmigo.» Y envió David
mensajeros para que le consolaran por su padre. Pero cuando los servidores de
David llegaron al país de los ammonitas, donde Janún, para consolarle,
3 dijeron los príncipes de los ammonitas a
Janún: «¿ Es que David ha enviado a consolarte porque quiere hacer honor a tu
padre ante tus ojos? ¿No han venido a ti sus servidores más bien para explorar
y destruir y para espiar el país?»
4 Prendió, pues, Janún a los servidores de
David, les rapó, cortó a media altura sus vestidos, y los despachó.
5 Fueron a avisar a David lo de estos hombres; y
él envió gente a su encuentro, porque los hombres estaban cubiertos de
vergüenza. El rey les dijo: «Quedaos en Jericó hasta que os crezca la barba y
después volveréis.»
6 Cuando los ammonitas vieron que se habían
hecho odiosos a David, Janún y los ammonitas enviaron mil talentos de plata
para tomar a sueldo carros y hombres de carro de Aram de Mesopotamia, de Aram
de Maaká y de Sobá.
7 Tomaron a sueldo 32.000 carros y al rey de
Maaká con su ejército, los cuales vinieron y acamparon frente a Medebá. Los
ammonitas se congregaron también desde sus ciudades y salieron a campaña.
8 David lo supo y envió a Joab con toda la tropa
y con los valientes.
9 Salieron a campaña los ammonitas y se
ordenaron en batalla a la entrada de la ciudad, mientras que los reyes que
habían venido estaban aparte en el campo.
10 Viendo Joab que tenía un frente de combate por
delante y otro por detrás escogió los mejores de Israel y los puso en línea
contra Aram.
11 Puso el resto del ejército al mando de su
hermano Abisay y lo ordenó en batalla frente a los ammonitas.
12 Dijo Joab: «Si los arameos me dominan, ven en
mi ayuda; y si los hijos de Ammón te dominan a ti, iré en tu socorro.
13 ¡Ten fortaleza y esforcémonos por nuestro
pueblo y por las ciudades de nuestro Dios! ¡Y que Yahveh haga lo que bien le
parezca!»
14 Y avanzó Joab con su ejercito para luchar
contra los arameos, que huyeron delante de él.
15 Viendo los ammonitas que los arameos emprendían
la fuga, huyeron también ellos ante Abisay, hermano de Joab, y entraron en la
ciudad, mientras que Joab volvió a Jerusalén.
16 Al ver los arameos que habían sido vencidos por
Israel, enviaron emisarios para hacer venir a los arameos del otro lado del Río; venía a su cabeza Sofak, jefe
de las tropas de Hadadézer.
17 Se dio aviso a David, que reuniendo a todo
Israel pasó el Jordán, llegó donde ellos estaban y tomó posiciones frente a
ellos. Se puso David en orden de batalla contra los arameos y éstos trabaron
combate con él.
18 Huyeron los arameos ante Israel; y David mató a
los arameos 7.000 hombres de carro y 40.000 hombres de a pie. Mató también a
Sofak, jefe del ejército.
19 Cuando los vasallos de Hadadézer vieron que
habían sido derrotados por Israel, hicieron la paz con David y le quedaron
sometidos; y los arameos no se atrevieron a seguir ayudando a los ammonitas.
1 Crónicas 20
1 A la vuelta del año, al tiempo que los reyes
salen a campaña, llevó Joab el grueso del ejército y asoló el país de los
ammonitas; después fue a poner sitio a Rabbá. Mientras, David se quedó en
Jerusalén. Entretanto Joab derrotó a Rabbá y la destruyó.
2 David tomó de la cabeza de Milkom la corona y
encontró que pesaba un talento de oro. Había en ella una piedra preciosa que
fue puesta en la cabeza de David, y se llevó un enorme botín de la ciudad.
3 Hizo salir a la gente que había en ella y la empleó
en las sierras, en los trillos de dientes de hierro y en las hachas de hierro. Hizo lo mismo con todas las
ciudades de los ammonitas, y David se volvió con todo su ejército a Jerusalén.
4 Después de esto, tuvo lugar una batalla en
Guézer contra los filisteos; entonces Sibbekay, jusatita, mató a Sippay, uno de
los descendientes de Rafá. Los filisteos fueron sometidos.
5 Hubo otra guerra contra los filisteos, y
Eljanán, hijo de Yaír, mató a Lajmí, hermano de Goliat el de Gat, el asta de su
lanza era como un enjullo de tejedor.
6 Hubo guerra de nuevo en Gat y había un hombre
de gran estatura, que tenía veinticuatro dedos, seis en cada extremidad.
También éste descendía de Rafá.
7 Desafió a Israel y le mató Jonatán, hijo de
Simá, hermano de David.
8 Estos descendían de Rafá de Gat y sucumbieron
a manos de David y de sus veteranos.
1 Crónicas 21
1 Alzóse Satán contra Israel, e incitó a David a
hacer el censo del pueblo.
2 Dijo, pues, David a Joab y a los jefes del
ejército: «Id, contad los israelitas desde Berseba hasta Dan, y volved después
para que yo sepa su número.»
3 Respondió Joab: «¡Multiplique Yahveh su pueblo
cien veces más de lo que es! ¿Acaso no son, oh rey mi señor, todos ellos
siervos de mi señor? ¿Por qué, pues, pide esto mi señor? ¿Por qué acarrear
culpa sobre Israel?»
4 Pero prevaleció la orden del rey sobre Joab,
de modo que éste salió y recorrió todo Israel, volviéndose después a Jerusalén.
5 Joab entregó a David la cifra del censo del
pueblo: había en todo Israel 1.100.000 hombres capaces de manejar las armas;
había en Judá 470.000 hombres capaces de manejar las armas.
6 No incluyó en este censo a Leví y Benjamín,
porque Joab detestaba la orden del rey.
7 Desagradó esto a Dios, por lo cual castigó a
Israel.
8 Entonces dijo David a Dios: «He cometido un
gran pecado haciendo esto. Pero ahora perdona, te ruego, la falta de tu siervo,
pues he sido muy necio.»
9 Y Yahveh habló a Gad, vidente de David, en
estos términos:
10 «Anda y di a David: Así dice Yahveh: Tres cosas
te propongo; elige una de ellas y la llevaré a cabo.»
11 Llegó Gad donde David y le dijo: «Así dice
Yahveh: Elige para ti:
12 tres años de hambre, o tres meses de derrotas
ante tus enemigos, con la espada de tus enemigos a la espalda, o bien tres días
durante los cuales la espada de Yahveh y la peste anden por la tierra y el
ángel de Yahveh haga estragos en todo el
territorio de Israel. Ahora, pues, mira qué debo responder al que me envía.»
13 David respondió a Gad: «Estoy en gran angustia.
Pero ¡caiga yo en manos de Yahveh, que es grande su misericordia, y no caiga en
manos de los hombres!»
14 Yahveh envió la peste sobre Israel, y cayeron
de Israel 70.000 hombres.
15 Mandó Dios un ángel contra Jerusalén para
destruirla; pero cuando ya estaba destruyéndola, miró Yahveh y se arrepintió
del estrago, y dijo al ángel Exterminador: «¡Basta ya; retira tu mano!» El
ángel de Yahveh estaba junto a la era de Ornán el jebuseo.
16 Alzando David los ojos vio al ángel de Yahveh
que estaba entre la tierra y el cielo con una espada desenvainada en su mano,
extendida contra Jerusalén. Entonces David y los ancianos, cubiertos de sayal,
cayeron rostro en tierra.
17 Y dijo David a Dios: «Yo fui quien mandé hacer
el censo del pueblo. Yo fui quien pequé, yo cometí el mal; pero estas ovejas,
¿qué han hecho? ¡Oh Yahveh, Dios mío, caiga tu mano sobre mí y sobre la casa de
mi padre, y no haya plaga entre tu pueblo!»
18 Entonces el ángel de Yahveh dijo a Gad que
diera a David la orden de subir para alzar un altar a Yahveh en la era de Ornán el jebuseo.
19 Subió David, según la orden que Gad le había
dado en nombre de Yahveh.
20 Ornán, que estaba trillando el trigo, se volvió
y, al ver al ángel, él y sus cuatro hijos se escondieron.
21 Cuando David llegó junto a Ornán, miró Ornán y,
viendo a David, salió de la era y postróse ante David, rostro en tierra.
22 Dijo David a Ornán: «Dame el sitio de esta era
para erigir en él un altar a Yahveh - dámelo por su justo valor en plata - para
que la plaga se retire del pueblo.»
23 Respondió Ornán a David: «Tómalo, y haga mi
señor el rey lo que bien le parezca. Mira que te doy los bueyes para
holocaustos, los trillos para leña y el trigo para la ofrenda; todo te lo doy.»
24 Replicó el rey David a Ornán: «No; quiero
comprártelo por su justo precio, pues no tomaré para Yahveh lo que es tuyo, ni
ofreceré holocaustos de balde.»
25 Y David dio a Ornán por el sitio la suma de
seiscientos siclos de oro.
26 David erigió allí un altar a Yahveh y ofreció
holocaustos y sacrificios de comunión e invocó a Yahveh, el cual le respondió
con fuego del cielo sobre el altar del holocausto.
27 Entonces Yahveh ordenó al ángel que volviera la
espada a la vaina.
28 En aquel tiempo, al ver David que Yahveh le
había respondido en la era de Ornán el jebuseo, ofreció allí sacrificios.
29 Pues la Morada de Yahveh, que Moisés había
hecho en el desierto, y el altar de los holocaustos, estaban a la sazón en el
alto de Gabaón;
30 pero David no se había atrevido a presentarse
delante de Dios para consultarle, porque estaba aterrado ante la espada del ángel de Yahveh.
1 Crónicas 22
1 Entonces dijo David: «¡Aquí está la Casa de
Yahveh Dios, y aquí el altar de los holocaustos para Israel!»
2 Mandó, pues, David reunir a los forasteros
residentes en la tierra de Israel, y designó canteros que preparasen piedras talladas para la construcción de la
Casa de Dios.
3 Preparó también David hierro en abundancia
para la clavazón de las hojas de las puertas y para las grapas, incalculable
cantidad de bronce,
4 y madera de cedro innumerable, pues los
sidonios y los tirios trajeron a David madera de cedro en abundancia.
5 Porque David se decía: «Mi hijo Salomón es
todavía joven y débil, y la Casa que ha de edificarse para Yahveh debe ser
grandiosa sobre toda ponderación, para tener nombre y gloria en todos los
países. Así que le haré yo los preparativos.» Hizo David, en efecto, grandes
preparativos antes de su muerte.
6 Después llamó a su hijo Salomón y le mandó que
edificase una Casa para Yahveh, el Dios de Israel.
7 Dijo David a Salomón: «Hijo mío, yo había
deseado edificar una Casa al nombre de Yahveh, mi Dios.
8 Pero me fue dirigida la palabra de Yahveh, que
me dijo: “Tú has derramado mucha sangre y hecho grandes guerras; no podrás
edificar tú la Casa a mi nombre, porque has derramado en tierra mucha sangre
delante de mí.
9 Mira que te va a nacer un hijo, que será
hombre de paz; le concederé paz con todos sus enemigos en derredor, porque
Salomón será su nombre y en sus días concederé paz y tranquilidad a Israel.
10 El edificará una Casa a mi nombre; él será para
mí un hijo y yo seré para él un padre y consolidaré el trono de su reino sobre
Israel para siempre.”
11 Ahora, pues, hijo mío, que Yahveh sea contigo,
para que logres edificar la Casa de Yahveh tu Dios, como él de ti lo ha
predicho.
12 Quiera Yahveh concederte prudencia y
entendimiento y darte órdenes sobre Israel, para que guardes la Ley de Yahveh
tu Dios.
13 No prosperarás si no cuidas de cumplir los
decretos y las normas que Yahveh ha prescrito a Moisés para Israel. ¡Sé fuerte
y ten buen ánimo! ¡No temas ni desmayes!
14 Mira lo que yo he preparado en mi pequeñez para
la Casa de Yahveh: 100.000 talentos de oro, un millón de talentos de plata y una cantidad de cobre y de hierro
incalculable por su abundancia. He preparado también maderas y piedras que tú
podrás aumentar.
15 Y tienes a mano muchos obreros, canteros,
artesanos en piedra y en madera, expertos en toda clase de obras.
16 El oro, la plata, el bronce y el hierro son sin
número. ¡Levántate, pues! Manos a la obra y que Yahveh sea contigo.»
17 Mandó David a todos los jefes de Israel que
ayudasen a su hijo Salomón:
18 «¿No está con vosotros Yahveh vuestro Dios? ¿Y
no os ha dado paz por todos lados? Pues él ha entregado en mis manos a los
habitantes del país y el país está sujeto ante Yahveh y ante su pueblo.
19 Aplicad ahora vuestro corazón y vuestra alma a
buscar a Yahveh vuestro Dios. Levantaos y edificad el santuario de Yahveh Dios, para trasladar el arca de la
alianza de Yahveh y los utensilios del santuario de Dios a la Casa que ha de
edificarse al Nombre de Yahveh.»