Estudiando el bautismo a profundidad
Ing. José M. Arráiz
Introducción
El bautismo es considerado por la Iglesia Católica como uno de los 7
sacramentos instituidos por nuestro Señor Jesucristo, por medio de él es
borrado el pecado original con el que todo hombre nace y quedamos revestidos de
Cristo pasando a formar parte de su cuerpo místico que es la Iglesia. Hoy en
día muchas Iglesias no católicas niegan la necesidad del bautismo para la
salvación, para ellas es simplemente un símbolo o una demostración pública de
fe, y afirman que realmente no borra ningún pecado. Afirman incluso que el
pecado original no existe alegando que "no está en la Biblia" por
tanto para ellos el bautismo no es necesario para la salvación y tampoco es
necesario bautizar a los niños pequeños. Para profundizar sobre este
tema he querido desarrollar este estudio.
1. El Pecado original
¿Existió el pecado original?
La mención del pecado originalla encontramos por primera vez en la Biblia en el libro del Génesis, cuando se nos narra que luego de haber puesto Dios a Adán y Eva en el jardín, le permitió comer de todos los árboles, excepto, del árbol del bien y del mal, y les advirtió que si lo hacían morirían sin remedio:
“Y Dios impuso al hombre este mandamiento: «De cualquier árbol del
jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás,
porque el día que comieres de él, morirás sin remedio.»” Génesis 2,16
Adán comió de la fruta prohibida incitado por Eva quien fue tentada por el
demonio en forma de serpiente. A este pecado lo llamamos "pecado
original" porque fue la primera desobediencia a Dios y la que causó
que el hombre cayera del estado de gracia.
Algunos hermanos protestantes afirman que la palabra "pecado
original" no está en la Biblia y por ende no es una verdad bíblica. Sin embargo que una doctrina en la Biblia no sea enseñada de forma explícita no quiere decir que implícitamente no lo sea. Muchos de estos hermanos profesan creer en la doctrina de la Trinidad y dicha palabra tampoco aparece textualmente en la Biblia. Muy curioso me ha parecido siempre que puedan aceptar algunas doctrinas implícitas y otras no.
Profundicemos un poco sobre lo que la Biblia nos habla
sobre este pecado, estudiando la explicación completa que el apóstol San Pablo nos da sobre él:
“Por tanto, como por un solo hombre = entró el pecado en el mundo = y
por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por
cuanto todos pecaron;” Romanos 5,12
El pasaje anterior nos revela en primer lugar que antes de este pecado no había pecado en el mundo. Note que dice: "por un solo
hombre entró el pecado en el mundo". (Si entró quiere decir que
antes no estaba en él)
Otra cosa que nos revela el pasaje es que la sentencia del hombre no se refiere solo a la muerte física sino a una muerte espiritual, a una caída del estado de gracia de Dios. Lo sabemos porque el pasaje que vimos al comienzo del G énesis decía: "el día que comieres de él, morirás sin remedio", pero sabemos que Adán no murió físicamente ese día. La sentencia de Dios debía cumplirse y en efecto se cumplió (Dios no miente), y Adán desde ese mismo día quedó muerto espiritualmente.
En base a esto el Concilio de Trento enseña
que esta "muerde del alma" no quiere decir que nuestra alma está
muerta pero si en un estado de enemistad con Dios, que es precisamente un estado de muerte. El Concilio lo explica de la siguiente manera: "Con el pecado de
Adán y con el hecho que se nos ha transmitido un pecado que todos nacemos
afectados y que es una "muerte de alma" (Cc. de Trento: DS
1512)
Note también que cuando el pasaje dice que la muerte
alcanzó a "todos los hombres" se refiere al género humano.
La Biblia no dice "a
algunos hombres" o "a casi todos los hombres" sino que dice a
"todos", a la "humanidad". Eso ciertamente incluye a niños.
Notemos que Pablo une la primera parte del pasaje con la segunda utilizando la
palabra "así", la palabra que se utiliza en el texto griego es
"houtos" que significa literalmente "de esta
manera". Pablo está haciendo referencia a la forma por la cual la muerte causada por el pecado de Adán ha pasado a todos los hombres.
Nota: La única excepción a esta regla se da en el caso de la
santísima Virgen María por razones obvias, ella sería la que daría su carne al Señor, no podía así dar una carne contamina de pecado y fué librada por preservación de pecado desde el mismo instante de su concepción en
virtud de los méritos de Cristo. Ella tendría que ser “purísima”, “inmaculada”,
pero solo ella, porque solo ella tuvo la misión de dar su carne a nuestro Señor
y no podía darle de una carne que alguna vez estuvo bajo el dominio de Satanás.
Uno se preguntará ¿Cómo hizo la muerte para alcanzar a todos los hombres sin ellos haber cometido el pecado?. La respuesta la tenemos
inmediatamente después cuando dice: "por cuanto todos pecaron".
Pero Pablo no se está refiriendo a que los hombres efectivamente
"cometieron" un pecado ya que solo Adán lo había cometido y
estaba literalmente solo (ninguno de nosotros estaba allí
con él), mucho menos los que no han nacido todavía. Esto más bien significa que
Dios ha establecido un principio en el que Adán como el primer hombre actuó en
nuestro lugar y cuando pecó todos los hombres fueron contados como partícipes
de ese pecado y como consecuencia ese pecado también les trajo la muerte a
ellos. Esta ley de solidaridad de Adán con toda la humanidad, por ser su cabeza
físico-jurídica, nos priva de los dones extraordinarios que Dios había
concedido en un principio a Adán para que los comunicara a sus descendientes.
“Pues el salario del pecado es la muerte” Romanos
6,23
La prueba viviente de que este pecado ha sido imputado a toda la humanidad
es que todos tenemos que morir incluyendo los niños, lo que inequívocamente
prueba que el pecado original también les afecta a ellos.
Hay muchos otros pasajes donde se ve claramente que esta desobediencia no
solo a constituido a Adán como pecador sino a toda la humanidad
“En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos
fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo
todos serán constituidos justos.” Romanos 5,19
Este y muchos otros pasajes nos revelan la necesidad de la redención realizada
por Cristo y todo esto lo podemos entender gracias a que conocemos que hay un
"pecado original" ocasionado por Adán y un segundo Adán que es Cristo
por cuya obediencia todos hemos sido "constituidos justos".
Si seguimos profundizando en el pasaje de Romanos 5,19 vemos que la palabra
utilizada en el texto griego para decir que todos fuimos constituidos pecadores
es "kathistemi". Esta palabra indica una acción impuesta sobre
los hombres y no de una acción realizada por los hombres. Así primeramente los
hombres son declarados "pecadores" por Dios más luego en Cristo son
declarados "justos".
Los hermanos separados que niegan la doctrina del pecado original
argumentan que para que el hombre sea constituido pecador debe pecar primero,
pero esto es incorrecto en el caso del pecado original ya que el pasaje de
Romanos 5,19 puede verse como los hombres "fueron"
(verbo en tiempo pasado) constituidos pecadores por Dios, lo cual
incluye a todos los hombres que nacerían luego aún sin haber cometido este
pecado, por lo que la declaración es lo que podría llamarse una declaración
universal que incluye de allí (en el pasado) en adelante a todos los humanos
que nacerían luego.
Esta misma idea la seguimos viendo reflejada en numerosos pasajes
“Porque, habiendo venido por un hombre la muerte, también por un hombre
viene la resurrección de los muertos.” 1
Corintios 15,21
“Pues del mismo modo que en Adán mueren todos, así también todos revivirán
en Cristo.” 1 Corintios 15,22
“con todo, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés aun sobre aquellos que
no pecaron con una trasgresión semejante a la de Adán, el cual es
figura del que había de venir.” Romanos 5,14
Se repite insistentemente la idea de que la muerte afecta a todos aún
cuando no "cometieron" el pecado pero les es imputado y por eso
aclara "aun sobre aquellos que no pecaron".
“Pero con el don no sucede como con el delito. Si por
el delito de uno solo murieron todos ¡cuánto más la gracia de Dios y el don
otorgado por la gracia de un solo hombre Jesucristo, se han desbordado sobre
todos!” Romanos 5,15
Pablo continúa con la misma idea
“Y no sucede con el don como con las consecuencias del pecado de uno solo; porque
la sentencia, partiendo de uno solo, lleva a la condenación, mas la obra de
la gracia, partiendo de muchos delitos, se resuelve en justificación” Romanos 5,16
Otra vez se hace hincapié en el último pasaje donde se deja claro que el
pecado de Adán lleva a la "condenación" a todos a pesar de
partir de uno. Lo mismo en el versículo 18
“Así pues, como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la
condenación, así también la obra de justicia de uno solo procura toda la
justificación que da la vida.” Romanos 5,18
Decimos también que el pecado original es un pecado "contraído"
y no "cometido", es un "estado" en vez de un "acto"
¿Desde cuando el pueblo de Dios tiene conocimiento del Pecado original?
Como decíamos al principio ya desde el Génesis está relatada la caída del
hombre por medio del pecado de Adán, pero las referencias no paran allí, hay
referencias claras a este pecado en todo el Antiguo Testamento
“Mira que en culpa ya nací, pecador me concibió mi madre.” Salmo 51,7
El pasaje anterior es un Salmo de David donde el ya reconoce que "en
culpa" ha nacido y que su madre le ha concebido "pecador".
La misma traducción protestante Reina Valera traduce de manera similar.
“He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.” Salmo 51,5 Reina Valera
En esta oración de arrepentimiento ante Dios realizada por David, luego de
haber cometido pecado de adulterio con Betsabé y haber ocasionado la muerte de
su esposo, David confiesa su "propio" pecado ante Dios y reconoce que
el es pecador desde su nacimiento. El enfoque de David no estaba en echar la
culpa de su pecado a nadie sino a él mismo, eso está claro, pero en su
humillación David reconoció su condición de pecador desde el momento en que fue
concebido y lo declaró ante el Señor. David no dice que en la concepción su
madre era pecadora, esto no significa que David era un hijo ilegítimo ni nacido
fuera del matrimonio. Y aunque sabemos que la madre y el padre de David eran
pecadores como todos, está claro que David no está pensando en los pecados de
ellos sino en el pecado que el tuvo aun desde su comienzo en el vientre de su
madre. Esto significa que en el momento de la concepción (que es incluso antes
de nacer) en ese mismo momento la naturaleza pecaminosa estaba presente "pecador
me concibió mi madre".
Si David reconoce y acepta como un hecho de que ha nacido culpable y ha
sido concebido pecador, no es tampoco porque sea su caso particular ya que no
habría diferencia entre él y cualquier otro hombre en este sentido. David
está más bien afirmando que él por ser miembro de la raza humana ha sido
concebido y nacido culpable y pecador al igual que cada hombre sobre la tierra.
La concupiscencia
Como hemos visto anteriormente el pecado original trajo la muerte al mundo
(Romanos 5,15), esta muerte es espiritual y física (Romanos 5,16) pero las
consecuencias del pecado no paran aquí, el pecado original ha causado en el
hombre una corrupción que le dado una "naturaleza pecadora". Esta
tendencia al pecado hace que todos los hombres se vean tentados continuamente
al mal la Biblia le llama "concupiscencia"
“Ninguno, cuando sea probado, diga: «Es Dios quien me prueba»; porque Dios
ni es probado por el mal ni prueba a nadie. Sino que cada uno es probado por su
propia concupiscencia que le arrastra y le seduce. Después la
concupiscencia, cuando ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, una vez
consumado, engendra la muerte.” Santiago 1,13-15
El pasaje anterior enseña claramente que el deseo de pecar no viene de Dios
sino de la "propia" concupiscencia, ya que cuando dice
"propia" se refiere a que viene de él y está innata en él. Dios
no ha creado al hombre con esta inclinación natural sino más bien a su imagen y
semejanza. ¿De donde viene esta continua tendencia al mal que le arrastra hasta
engendrar la muerte si no proviene de Dios y el hombre no fue creado con ella?
Del pecado original.
“Y a vosotros que estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en
los cuales vivisteis en otro tiempo según el proceder de este mundo, según el
Príncipe del imperio del aire, el Espíritu que actúa en los rebeldes... entre
ellos vivíamos también todos nosotros en otro tiempo en medio de las
concupiscencias de nuestra carne, siguiendo las apetencias de la carne y de
los malos pensamientos, destinados por naturaleza, como los demás, a la
Cólera...” Efesios 2,1-3
Cuando no nos habíamos revestido de Cristo
estábamos muertos en el pecado. Nótese que vivir en este estado implica vivir
sometido a las concupiscencias lo cual nos hace estar destinados "por
naturaleza" a la cólera divina, lo cual se refiere a una disposición "natural"
heredada de nuestros padres.
“Pero no es éste el Cristo que vosotros habéis aprendido, si es que habéis
oído hablar de él y en él habéis sido enseñados conforme a la verdad de
Jesús a despojaros, en cuanto a vuestra vida anterior, del hombre viejo que
se corrompe siguiendo la seducción de las concupiscencias,” Efesios 4,20-22
La misma idea es reflejada en el pasaje anterior donde se nos muestra que
el hombre viejo afectado por el pecado original se corrompe al ser seducido por
esta tendencia al mal llamada concupiscencia.
“La necedad está enraizada en el corazón del joven, la vara de
la instrucción lo alejará de ella.” Proverbios
22,15
¿Qué ha causado que la necedad esté ya enraizada en el corazón del hombre?:
el pecado original.
Es esta concupiscencia la que hace que dentro del corazón del hombre salgan
las malas intenciones, los adulterios, robos, asesinatos y todo tipo de pecados
“Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas:
fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude,
libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas
perversidades salen de dentro y contaminan al hombre.»” Marcos 7,21-23
Aún en el hombre que se ha revestido de Cristo y ha sido justificado sigue sufriendo por esta concupiscencia y por eso el camino de la
santidad impone mucho esfuerzo y el auxilio en todo momento de la gracia de
Dios.
“Pues bien sé yo que nada bueno habita en mí, es decir, en mi carne; en
efecto, querer el bien lo tengo a mi alcance, mas no el realizarlo, puesto que
no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero… pero
advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi razón y me
esclaviza a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Pobre de mí! ¿Quién
me librará de este cuerpo que me lleva a la muerte? ¡Gracias sean dadas a Dios
por Jesucristo nuestro Señor! Así pues, soy yo mismo quien con la razón sirve
a la ley de Dios, mas con la carne, a la ley del pecado.” Romanos 7,18-19.23-25
Pasajes que nos muestran como la concupiscencia que es producto del pecado
original afecta al hombre los encontramos desde el principio de la Biblia:
“Viendo Yahveh que la maldad del hombre cundía en la tierra, y que todos
los pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo,” Génesis 6,5
Y nos muestran también que estas son ingénitas, desde el momento de ser
concebido.
“Al aspirar Yahveh el calmante aroma, dijo en su corazón: «Nunca más
volveré al maldecir el suelo por causa del hombre, porque las trazas del
corazón humano son malas desde su niñez, ni volveré a herir a todo ser viviente
como lo he hecho.” Génesis 8,21
No hay que ser un teólogo para notar los efectos del pecado
original en todos, incluyendo en los niños, y quien afirma que los niños nacen
sin pecado original es, o porque no tiene hijos, o porque sólo ha visto a estas
encantadoras criaturas en las propagandas de las compotas. Bastaría con
cuidarles una tarde para comprobar que son capaces de hacer un auténtico
despliegue de desordenes. Suelen mentir sin dudar, sus arranques de ira no son
poco frecuentes y su egoísmo y egocentrismo les inclina a querer que todo sea
para ellos. No es raro ver que entre niños surjan disputas por el más simple de
los juguetes.
Podemos concluir que el hombre, por el pecado original no solamente quedó
despojado de la justicia original, de la gracia y de los demás dones
sobrenaturales (que es una "muerte del alma" según Cc. De Trento: DS
1512 aclarando que se refiera a este), sino que, en el orden natural, el
entendimiento quedó obscurecido para entender los misterios de Dios, el libre
albedrío debilitado, la voluntad también debilitada, el apetito sensitivo
desenfrenado hacia el mal, la memoria derramada, la imaginación inquieta y
desasosegada, los sentidos descontrolados para conseguir sus fines, la
tendencia generativa mal inclinada y desviada, es decir, muy distinto de como
lo creó Dios. Como consecuencia del pecado original, el hombre siente en su
interior la lucha natural contra las tendencias propias de su naturaleza
fisiológica y sus apetencias de la carne son contrarias al espíritu.
Un poco de historia
Hemos visto que la doctrina del pecado original es una verdad sólidamente
fundamentada en la palabra de Dios, pero ¿De donde viene la negación de esta
doctrina? ¿Quién la negó por primera vez?
Si retrocedemos en la historia veremos que el origen de esta herejía ocurre
cuando creencias paganas se tratan de infiltrar en la doctrina cristiana. Fue
Pelagio un monje romano-británico que aproximadamente en el año 390 se trasladó
a Roma y predicó la no necesidad de la gracia divina y la redención de Cristo.
Pelagio también negó la existencia del pecado original y la necesidad de
bautizar niños. Argumentaba que la corrupción de la naturaleza humana no es
innata, sino que se debe a malos ejemplos y hábitos, y a que las facultades
naturales de la humanidad no se habían visto afectadas de forma perjudicial por
la caída de Adán. Decía que los seres humanos pueden llevar vidas de rectitud
moral y, por esta razón, merecen el cielo por sus propios méritos. Pelagio
afirmó que la verdadera gracia subyace en los dones naturales de la humanidad,
incluyendo el libre albedrío, la razón y la conciencia. También predicaba lo
que llamaba gracias externas, como la ley mosaica y la enseñanza y ejemplo de
Cristo, que estimulan la voluntad "desde fuera", pero no tenían un
poder divino implícito. Para Pelagio, la fe y el dogma casi no importaban,
porque la esencia de la religión para él era la acción moral. Su creencia en la
perfección moral se debía a las influencias que el había recibido del
estoicismo.
El estoicismo derivaba de una escuela de filosofía occidental, fundada en
la antigua Grecia. La filosofía estoica se desarrolló a partir de la de los
cínicos, cuyo fundador griego, Antístenes, fue discípulo de Sócrates.
El estoicismo fue la filosofía más influyente en el Imperio romano durante
el periodo anterior al ascenso del cristianismo, cuando este era pagano. Los
estoicos, como los epicúreos, ponían el énfasis en la ética considerada como el
principal ámbito de conocimiento, por tanto es lógico que para alguien como
Pelagio, influenciado por estas ideologías, terminara pensando que el pecado
original era una doctrina falsa, ya que no concebía que Dios pudiera pedir al
hombre algo que este no pueda cumplir por sus propias fuerzas.
Es cierto por una parte que Dios no pide algo que el hombre no pueda
cumplir
“Porque estos mandamientos que yo te prescribo hoy no son superiores a tus
fuerzas, ni están fuera de tu alcance.” Deuteronomio 30,11
Pero su razonamiento fallaba en que pensaba que el hombre podía hacerlos
"con sus propias fuerzas" y sin ayuda de la gracia.
“No habéis sufrido tentación superior a la medida humana.
Y fiel es Dios que no permitirá seáis tentados sobre vuestras fuerzas. Antes
bien, con la tentación os dará modo de poderla resistir con éxito.” 1 Corintios 10,13
Es con la ayuda de Dios, con el auxilio
divino con que tenemos modo de resistir con éxito las pruebas. No es
exclusivamente el libre albedrío quien decide, el mismo Pablo decía
que aunque quería hacer el bien, obraba el mal que no quería.
Por eso, aunque es cierto que el hombre debe elegir con su libre albedrío
entre la vida y la muerte.
Deuteronomio 30,15 Mira, yo
pongo hoy ante ti vida y felicidad, muerte y desgracia.
También es cierto que es por medio de la gracia de Dios, ya que sin ella
nos es imposible perseverar en bien.
Juan 15,5 Yo soy la vid; vosotros los
sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque
separados de mí no podéis hacer nada.
2. El bautismo
Así como por medio del pecado original fuimos caídos de la vida de gracia,
Dios Padre en su infinita misericordia ha enviado a su hijo único Jesucristo
para pagar el precio de nuestras culpas, redimir al hombre y volverle a colocar
en plena amistad con Él. Así Dios ha hecho una nueva alianza sellada con la
sangre de su hijo y es por eso que por medio de Cristo es que somos ahora
"justificados"
“En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron
constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos
serán constituidos justos.” Romanos 5,19
Pero ¿Cómo pasamos a formar parte de esta nueva alianza? ¿Cuál ha sido la
forma que Cristo ha instituido para salvarnos?
Lo nacido de la carne es carne
“Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu. No
te asombres de que te haya dicho: Tenéis que nacer de lo alto.” Juan 3,6-7
La palabra del texto original griego para decir de lo "alto"
es "anothen" que puede significar "de nuevo" como lo
entendió Nicodemo, pero "anothen" significa también "desde
arriba".
Con estas palabras Cristo nos revela que el hombre en estado de desgracia
espiritual (nacido de la carne) debe "nacer de lo alto". Estás fueron
palabras que Cristo dijo a Nicodemo para explicarle la siguiente afirmación.
“Jesús le respondió: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de
lo alto no puede ver el Reino de Dios.»” Juan 3,3
En el pasaje anterior Cristo establece un principio necesario e indispensable
para ver el reino de Dios, sabemos que es así por la afirmación tajante cuando
dice que quien no nazca de lo alto NO PUEDE VER EL REINO DE DIOS.
No es de extrañar que ante tan grave afirmación Nicodemo se preguntara como
puede el hombre nacer de lo alto
“Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede
acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?»” Juan 3,4
A lo que Jesús le revela
“Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua
y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.” Juan 3,5
En el pasaje nuestro Señor revela cual es la forma de nacer de lo alto y es
"nacer del agua y del Espíritu". ¿A que se refiere esto? ¿Qué quería
decir Cristo con nacer del agua y del Espíritu?. Para responder esta pregunta
estudiaremos las palabras del Apóstol San Pedro detalladamente:
“Pedro les contestó: «Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar
en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el
don del Espíritu Santo; pues la Promesa es para vosotros y para vuestros hijos,
y para todos los que están lejos, para cuantos llame el Señor = Dios nuestro.»”
Hechos 2,38-39
En el pasaje anterior los judíos le preguntaron a San Pedro luego de escuchar
su predicación que debían hacer, a lo que San Pedro les responde que es necesario
que se conviertan, se hagan bautizar y así recibirían el Espíritu Santo. Vemos así que es por medio del bautismo que nacemos "del
agua" y luego de que por medio del bautismo nuestros pecados son
perdonados, recibimos la promesa del Espíritu Santo y "nacemos del
Espíritu". Por medio del bautismo pasamos a formar parte de la Iglesia,
por eso el bautismo es un "sacramento".
El bautismo lava el pecado original y los demás pecados
Otro punto que es muy importante notar en el pasaje anterior de Hechos 2,38
es que el bautismo perdona los pecados, no hay vuelta de hoja, explícitamente San Pedro declara que cada uno se haga
bautizar para "remisión" (perdón) de los pecados. A
pesar de la claridad de este pasaje algunas Iglesias evangélicas afirman que el bautismo no perdona ningún pecado y que es solo un "símbolo", un acto de fe. Para ellos los pecados quedan perdonados
desde el mismo momento en que se "cree".
En los folletos distribuidos por hermanos evangélicos leemos: "En el
momento en que usted confía totalmente en Jesucristo como su salvador y Señor,
en ese mismo momento Ud. es salvo para siempre." (Fellowship Tract League)
En el folleto Tesoros del cielo escrito por Mel Gerrard, se dice,
"¿Recibiste a Jesús en tu corazón por fe? ¡Si así es, tú eres nacido de
nuevo!". En otra obra de R. A. Torrey y distribuida por "La Iglesia
Evangélica Bautista" leemos: "Nadie puede ser salvo a menos que haya
nacido de nuevo por el Espíritu de Dios. Somos nacidos de nuevo por el Santo
Espíritu de Dios por medio de su palabra".
“Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y lava tus pecados
invocando su nombre.” Hechos 22,16
Ya Pablo para ese momento había creído en el Señor, pero es por medio del
bautismo, que sus pecados son lavados.
“a ésta corresponde ahora el bautismo que os salva y que no consiste en
quitar la suciedad del cuerpo, sino en pedir a Dios una buena conciencia por
medio de la Resurrección de Jesucristo,”
Del pasaje anterior es importante notar cuatro puntos importantes:
Primero: Que el bautismo nos salva, cuando dice: "a ésta
corresponde ahora el bautismo que os salva". Esto no quiere decir que
el bautismo nos asegure la salvación, pero si quiere decir que es por medio del
bautismo que la puerta de la salvación es abierta para nosotros.
Segundo: Que esta limpieza que nos da el bautismo no es una
limpieza superficial, sino una limpieza espiritual, cuando nos dice: "y
que no consiste en quitar la suciedad del cuerpo" (No elimina tampoco la concupiscencia).
Tercero: Que el bautismo nos regenera al punto de darnos una buena
conciencia ante Dios ("sino en pedir a Dios una buena
conciencia"), cosa que sería imposible si nuestros pecados no nos
fueran perdonados.
Cuarto: Esta buena conciencia la recibimos ya que es por medio
del bautismo que participamos en la muerte y resurrección de Cristo y nacemos a una vida
nueva. Esta misma idea está presente en muchos pasajes de la escritura.
“Sepultados con él en el bautismo, con él también habéis resucitado por la
fe en la acción de Dios, que resucitó de entre los muertos.” Colosenses 2,12
El pasaje anterior arroja más luz sobre 1 Pedro 3,21, ya que se nos repite que es "en el bautismo" como participamos en la
muerte y resurrección de Cristo. La misma idea se sigue repitiendo con igual claridad en
el siguiente texto.
“¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos
bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la
muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos
por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva.”
Romanos 6,3-4
Aquí vuelve a decir "que cuantos fuimos bautizados en
Cristo" somos quienes hemos nacido de nuevo y relaciona
inequívocamente el bautismo con este nacer de nuevo. Obsérvese que otra vez
San Pablo conecta el pasaje con la palabra "así" que como vimos significa
"de esta manera", "de este modo". Es por
tanto por medio del bautismo "la manera" en que nosotros participamos
de esta vida nueva
“él nos salvó, no por obras de justicia que
hubiésemos hecho nosotros, sino según su misericordia, por medio del baño de
regeneración y de renovación del Espíritu Santo,” Tito
3,5
Así vemos que este nacer del agua y del Espíritu
realmente produce una "regeneración" donde el Espíritu Santo nos
renueva. Por eso son tan claras las palabras de Pedro con que comenzamos el
inicio de esta sección, donde les manda a todos convertirse y bautizarse para
perdón de sus pecados y así recibir el Espíritu Santo. Vemos en todo esto que
cuando Cristo decía que había que nacer del agua y del Espíritu estaba haciendo
referencia inequívocamente al bautismo. Esto también puede comprobarse analizando el contexto, ya que lo primero que el evangelio nos narra luego de que Jesús le
mencionó a Nicodemo la necesidad de nacer de nuevo es que comenzó a bautizar.
“Después de esto, se fue Jesús con sus discípulos al país de Judea; y allí
se estaba con ellos y bautizaba.” Juan 3,22
Es claro que el bautismo no es "simplemente un símbolo", es un
medio que Cristo ha establecido para que participemos de la nueva alianza, el
bautismo nos limpia los pecados y el bautismo es necesario para salvarnos. Por
eso si bien es cierto que la fe es importante, también es cierto que esa fe
debe ser sellada con el bautismo, y mientras ellos dicen que desde el momento
de creer eres salvo la Biblia agrega que hace falta más: Creer y bautizarse.
“El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se
condenará.” Marcos 16,16
En el pasaje anterior vemos que es necesaria la fe, pero es necesario
también ser bautizado. Seamos sinceros con la Biblia, Cristo está diciendo que se salvará el que crea Y SEA BAUTIZADO.
Los hermanos separados se apoyan en pasajes como 1 Pedro 1,23 para decir
que son nacidos de nuevo por la palabra de Dios y no por el bautismo
“pues habéis sido reengendrados de un germen no corruptible, sino
incorruptible, por medio de la Palabra de Dios viva y permanente.” 1 Pedro 1,23
Se apoyan también en el pasaje de Efesios 5,25-26
“Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó
a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del
agua, en virtud de la palabra,” Efesios 5,25-26
Ellos concluyen que el bautismo no es realmente necesario, sino la palabra
de Dios, afirman que el agua no puede limpiar ningún pecado porque es una
creación de Dios y una creación de Dios no puede limpiar pecados. Esta
interpretación revela una seria falta de entendimiento de las Escrituras, ante
todo porque ciertamente nadie afirma que el agua limpie los pecados por ella
misma. Una cosa es el bautismo y otra cosa es simple agua. Lo que quiero dar a
entender es que a nuestros niños los bañamos todos los días y no por eso los
estamos bautizando a diario. Lo que hace que el bautismo limpie pecados es que
el agua va UNIDA a la palabra de Dios por medio de la formula Trinitaria del
bautismo cuando decimos: "Yo te bautizo en el nombre del Padre, del
Hijo y del Espíritu Santo". Es unido a estas palabras dadas por el
Señor con que el agua se convierte en el "medio" por el cual
la palabra de Dios nos purifica. Así si vemos claro que significaba cuando
Pablo decía: "mediante el baño del agua, en virtud de la palabra".
Cuando Pablo hablaba del "baño de agua" se refería al
bautismo, y cuando decía "en virtud de la palabra" se refería
a la palabra de Dios que la acompañaba y hacía que no fuera simple agua que
limpiaba suciedades externas sino que regeneraba realmente nuestro interior.
Podemos realmente estar seguros que es por medio del bautismo que nuestros
pecados son perdonados, que recibimos la promesa del Espíritu Santo, que
nacemos de nuevo participando en la muerte y resurrección de Cristo. En pocas
palabras: Cuando nos bautizamos NOS REVESTIMOS DE CRISTO y pasamos a
formar parte de su cuerpo que es la Iglesia.
“En efecto, todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de
Cristo:” Gálatas 3,27
“Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más
que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un
solo Espíritu.” 1 Corintios 12,13
Otro argumento comúnmente escuchado por los hermanos evangélicos es que el
bautismo no es necesario para la salvación porque el ladrón en la cruz no se
bautizó y sin embargo se salvó. Realmente este argumento no tiene fundamento,
Dios no pide algo a nadie que no pueda cumplir, por otro lado era la palabra
misma de Cristo quien estaba garantizándole al buen ladrón que ese día estaría
en el paraíso. Pero si hemos de ser sinceros con la Biblia, este caso
particular donde el buen ladrón no se bautizaba no era una "licencia"
para que el resto que si pudiéramos no lo hiciéramos, y mucho menos para que lo
consideráramos algo "innecesario", un simple simbolismo. Jesús fue muy claro en que hay que creer Y BAUTIZARSE, ambas, por lo que es
seguro que si el ladrón hubiera podido bajar de la cruz se hubiera bautizado.
Un último argumento que suele escucharse es el que se basa en el siguiente pasaje para afirmar que Cristo no mandó
a bautizar
“Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio. Y
no con palabras sabias, para no desvirtuar la cruz de Cristo.” 1 Corintios 1,17
Este versículo es sacado completamente de contexto para hacer decir a la
Biblia algo que no dice. Usar este pasaje para negar la necesidad del bautismo es casi inmoral. Un texto fuera de contexto no es más que un
pretexto.
San Pablo si había recibido el mandato de bautizar, después de
todo, el pasaje de Mateo 28 iba también dirigido a él como a todos los
cristianos.
“Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,” Mateo
28,19
¿Era olvidadizo San Pablo? ¿No se acordaba San Pablo del mandato de bautizar a
"todas las gentes"?. Ciertamente no, si estudiamos el contexto
veremos que Pablo NO ESTABA HABLANDO DE ESO.
“Porque, hermanos míos, estoy informado de vosotros, por los de Cloe,
que existen discordias entre vosotros. Me refiero a que cada uno de
vosotros dice: «Yo soy de Pablo», «Yo de Apolo», «Yo de Cefas», «Yo de Cristo».
¿Esta dividido Cristo? ¿Acaso fue Pablo crucificado por vosotros? ¿O habéis
sido bautizados en el nombre de Pablo? ¡Doy gracias a Dios por no haber
bautizado a ninguno de vosotros fuera de Crispo y Gayo! Así, nadie puede decir
que habéis sido bautizados en mi nombre. ¡Ah, sí!, también bauticé a la
familia de Estéfanas. Por lo demás, no creo haber bautizado a ningún otro.” 1 Corintios 1,11-16
El pasaje anterior lo aclara todo, San Pablo estaba llamándole la atención a la
comunidad de Corintios por que se estaban dividiendo, y les reclama: "¿O
habéis sido bautizados en el nombre de Pablo?" Y luego agradece a Dios
que no les bautizó, no porque no fuera necesario, sino porque así nadie se
atribuiría su nombre: "Así, nadie puede decir que habéis sido
bautizados en mi nombre".
Aún así hace la aclaratoria que incluso bautizó a toda la familia de
Estefanás (nótese que a TODA su familia)
Un poco de historia
¿De donde entonces surgió la doctrina de que el bautismo es un simple
símbolo de fe?
De la interpretación privada de la Escritura hecha por hombres, realmente
no es más que una doctrina humana que contradice lo que la Biblia enseña y lo
que los cristianos han creído respecto al bautismo por más de 2000 años. Ya en
la Epístola de Bernabé datada entre los años 70 y 100 d.C vemos.
La Epístola de Bernabé (70 d.C. ~ 100 d.C.)
"Observemos aquí como [el Señor] describe ambos el agua y la cruz
en la misma figura, siendo el significado que El les da, ‘bendito es el que
desciende en el agua con sus esperanzas puestas en la cruz’… El nos dice aquí
que luego de haber descendido al agua cargados de pecados, salimos de ella
floreciendo en frutos con reverencia en nuestros corazones y la esperanza de
Jesús en nuestras almas"
La Epístola de Clemente en el años 96.d.C.
Clemente de Roma ("La Epístola de Clemente" ~
96 d.C.) "¿Por qué hay peleas, tumultos y
divisiones entre vosotros? ¿No tenéis vosotros todos un Dios y un Cristo? ¿Es
que no hay un Espíritu de gracia derramado sobre todos nosotros?
De Ignacio de Antioquia tenemos el siguiente testimonio en su Epístola a
los Esmirneos.
Ignacio de Antioquía (~35 d.C. – 107 d.C.) "No es apropiado que haya bautismos
si el obispo no está presente"
San Ireneo también fue muy claro al respecto en su tratado contra las
herejías.
San Ireneo (130 d.D. ~ 200 d.D.)
"Hay tantas versiones de la redención como maestros hay en estas opiniones
místicas. Y al refutarlos demostramos que esta clase de hombres ha sido
instigada por Satanás a negar el bautismo que es la regeneración por Dios y al
efectuar tal negación niegan y renuncian al total de la fe cristiana.
‘Y se sumergió’, dice la Escritura, ‘siete veces en el Jordán’. No fue por
nada que el Naamán de antiguo al sufrir de lepra fue purificado al efectuarse
su bautismo. Es buena esta indicación para nosotros, pues para nosotros fue
escrita. Porque somos como leprosos en el pecado y somos hechos limpios por
medio del agua sagrada y la invocación del Señor. Limpios de todas nuestras
transgresiones y espiritualmente regenerados como si fuéramos recién nacidos.
Es así que el Señor ha declarado: ‘A menos que uno nazca del agua y del
Espíritu, no entrará en el Reino de los Cielos’"
Y así la posición de la Iglesia permaneció inalterable por 1500 años. Fue
en tiempos de la reforma en el siglo XVI cuando Lutero proclamó la libre
interpretación de la Biblia y comenzaron a surgir posiciones contra la
necesidad real del bautismo que incluso Martín Lutero condenó. En la confesión
de Augsburgo en 1530, la cual era la primera de las grandes confesiones
protestantes y de la cual la mayor parte de las Iglesias Ortodoxas Luteranas
basan sus enseñanzas hoy día decía
Confesión de Augsburgo 1530 Artículo 2 El pecado Original. Enseñamos
que a consecuencia de la caída de Adán, todos los hombres nacidos de manera
natural son concebidos y nacidos en el pecado. esto es, sin temor de Dios, sin
confianza en Dios y con la concupiscencia. Este pecado hereditario y esta
corrupción innata y contagiosa es un pecado real que lleva a la condenación y a
la cólera eterna de Dios a todos los que no son regenerados por el Bautismo y
por el Espíritu Santo. Por consiguiente rechazamos a los Pelagianos y otros que
han menospreciado los méritos de la pasión de Cristo haciendo buena la
naturaleza humana por su propias fuerzas naturales y que sostienen que el
pecado original no es un pecado.
En los catecismo Pequeño y Grande de Lutero hay secciones dedicadas a
hablar de la importancia del bautismo. Un manual realizado por el prof. Georg
Metzger sobre el catecismo Menor de Lutero enseña:
Estudio del Catecismo Menor de Lutero por el prof. Georg Metzer "¿Qué es el bautismo?" Nuestro
catecismo nos dice en primer lugar qué cosa no es el bautismo. Dice:
"El bautismo no es simple agua solamente." "No es simple
agua" significa: agua común, natural. No es agua solamente, como otra
agua. Así parece según nuestra razón. No vemos otra cosa, sino que al niño se
le esparce con un poco de agua sobre la cabeza y al mismo tiempo se pronuncian
unas pocas palabras. Parece un acto sin mucha importancia. Los incrédulos se
ríen y se burlan del santo bautismo. De hecho, hay también muchas iglesias
heterodoxas que consideran el bautismo como algo que no tiene mucho valor, que
no es gran cosa. Pero no es así. No es solamente agua, sino algo mucho más
sublime. "Sino que es agua comprendida en el mandato divino y
ligada con la palabra de Dios." Hay dos cosas en el bautismo que hacen
esta agua especial: El mandato de Dios y la palabra de Dios.
Otras cita de Lutero respecto al bautismo la tenemos aquí
Martín Lutero (Obras de Lutero, ed. Jaroslav Pelikan [San
Louis:Concordia, 1973], 20:331) "Esta fuente puede sana y
acertadamente ser entendida como referencia al Bautismo, en el cual el Espíritu
es conferido y todos los pecados son perdonados"
Estudio del Catecismo Menor de Lutero por el prof. Georg Metzer ¿Cómo puede el agua hacer cosas tan grandes?
Hemos dicho cosas grandes y gloriosas acerca del bautismo: "Obra el perdón
de los pecados, libra de la muerte y del diablo, y da salvación eterna a todos
los que creen lo que dicen las palabras y promesas de Dios." Esto
nos hace preguntar: ¿Cómo es que el bautismo tiene tan gran efecto? ¿Qué
es lo que da tal poder? … "¿Cómo puede hacer el agua cosas tan
grandes?"… Las sectas y entusiastas que no creen que el bautismo haga
tales cosas, sino lo ven como una ceremonia vacía, siempre nos retan con esta
pregunta. Frecuentemente se ríen de nuestra fe y de la doctrina bíblica del
provecho y la bendición del bautismo. Dicen: ¿En qué puede ayudar a un niño que
se le rocíe un poco de agua sobre su cabeza, o se meta en el agua? ¿Cómo puede
esto producir que tenga el perdón de pecados, que se haga hijo de Dios y que
reciba la eterna salvación? A tales preguntas nuestro catecismo contesta:
"El agua en verdad no las hace." El agua en sí no es tan potente,
y no puede producir tales cosas. El agua puede limpiar nuestro cuerpo de la
suciedad externa, pero no puede purificar el alma de la suciedad del pecado ni
tampoco redimir de la muerte y del diablo ni salvar. Si no hubiera otra cosa en
el bautismo que el agua, entonces seguramente no podría hacer tales cosas tan
grandes… "El agua en verdad no las hace" contesta nuestro
catecismo a nuestras preguntas. Y luego sigue: "sino la palabra de Dios
que está en unión con el agua." La palabra de Dios da al bautismo
su gran poder. Pero, debemos notarlo bien, es la palabra de Dios
"que está en unión con el agua". El agua también es necesaria para el
bautismo y la salvación. Dios mandó y ordenó que se tome agua y se
bautice. El que quisiera bautizar sin agua y decir: yo me adhiero a la palabra
de Dios, porque eso es lo principal, seguramente no tendrá ningún
beneficio y provecho de ello. Estará rechazando el consejo de Dios acerca
de él. El bautismo, como dice Pablo el apóstol en Efesios 6:25-26, es
"el lavamiento de agua por la palabra." El agua y la palabra
siempre tienen que estar juntas. Pero de estas dos cosas no es el agua, sino la
palabra de Dios que da al bautismo su gran poder. En resumen, lo que da
al bautismo su poder es que nosotros por el mandato de Dios seamos bautizados
en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Y en el bautismo
nosotros entramos en comunión con el Dios trino.
Lo curioso es que estas palabras no son de un católico, sino del icono
heroico de miles de Iglesias protestantes del mundo. ¿Por qué las doctrinas protestantes cambian de ta modo que lo que hoy era para ellos una
verdad y un sacramento, el día de mañana no es más que un mero simbolismo?. Y a
pesar de los esfuerzos del mismo Lutero en defensa del bautismo como
sacramento, ya las Iglesias evangélicas habían comenzado a dividirse
exponencialmente, luego de él haber abierto la caja de Pandora y haber
decretado que cualquiera podía interpretar la Biblia por cuenta propia. ¿Quién
iba a hacerle caso a él mismo? ¿Qué autoridad podía entonces alegar tener él,
si el mismo había desconocido toda autoridad, sino su propio entendimiento de
la Biblia?
(De Wette III, 61. Citado en O’Hare, Los hechos de
Lutero, 208.) "Este no escuchará del bautismo, aquél niega el
sacramento, el otro pone un mundo de diferencia entre éste y el ultimo día:
Algunos enseñan que Cristo no es Dios, otros enseñan esto y aquellos lo otro:
existen tantas sectas y credos como hay cabezas. Ningún patán es tan rudo como
cuando tiene sueños y fantasías, cree haber sido inspirado por el Espíritu
Santo y ser un profeta." -
Martín Lutero (Carta a Zwingli) "Si
el mundo dura mucho tiempo, será necesario de nuevo, tomando en cuenta las
diferentes interpretaciones de la Escritura que ahora existen, preservar le
unidad de la fe que recibimos de los Concilios y decretos [de la Iglesia
Católica] y volar hacia ellos como refugio".
¡Lutero!, ¡Lutero!, ¿Por qué te quejas del hijo de tus entrañas?
3. El bautismo de niños
En las dos secciones anteriores hemos visto los efectos del pecado original
en la vida del hombre y la importancia del bautismo como acto que Dios ha
establecido para que los hombres seamos redimidos participando en la muerte y
resurrección de Cristo. No es raro teniendo claro todo lo visto anteriormente
concluir que los niños realmente necesitan ser bautizados, ellos ciertamente
también nacen con pecado original y necesitan urgentemente revestirse de
Cristo. A pesar de esto muchas iglesias evangélicas afirman que no se deben
bautizar niños. En la siguiente sección estudiaremos a la luz de la Biblia si
esos argumentos son verdaderos o simplemente no tienen consistencia a la luz de
la palabra de Dios.
Argumento 1 Contra el bautismo de niños: Los
niños no pueden arrepentirse y el bautismo es un bautismo de arrepentimiento.
Ante todo es bueno recordar que la Iglesia enseña que el adulto ciertamente
para bautizarse debe arrepentirse de sus pecados y creer. El rito se llama
"Rito de Iniciación Cristiana de Adultos" el cual es un proceso de
estudio, reflexión y oración con la Biblia, por lo menos durante un año. Pero
una vez que el adulto se ha convertido sus niños pueden ser bautizados en
virtud de la fe del padre. Lo podemos ver claramente en el pasaje del libro de
los hechos que estudiamos en la sección 2.
“Pedro les contestó: «Convertíos y que cada uno de vosotros se haga
bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y
recibiréis el don del Espíritu Santo; pues la Promesa es para vosotros y para
vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos llame el
Señor = Dios nuestro.»” Hechos 2,38-39
Como habíamos visto anteriormente en el pasaje anterior Pedro manda a todos
los oyentes a arrepentirse y a hacerse bautizar para que se le perdonen los
pecados y reciban el Espíritu Santo, pero luego hace una aclaración importante
cuando dice "pues la Promesa es para vosotros y para vuestros
hijos" y es claro que esto no se refería a que ellos tendrían que
esperar a que sus hijos “crecieran” para recibir esta promesa, sino que desde
ese momento ellos podían junto con sus familias enteras participar de la nueva
alianza en la sangre de Cristo bautizándose. No es raro ver pasajes donde a
partir de la conversión de un creyente toda la familia es bautizada.
“Le respondieron: «Ten fe en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu casa.»
Y le anunciaron la Palabra del Señor a él y a todos los de su casa. En aquella
misma hora de la noche el carcelero los tomó consigo y les lavó las heridas;
inmediatamente recibió el bautismo él y todos los suyos.” Hechos 16,31-33
En el pasaje anterior el carcelero se convierte, y luego de esto recibe el
bautismo él y toda familia, porque Pablo deja claro que al convertirse él, toda
si familia será salva, y por eso le dice: "Ten fe en el Señor Jesús y
te salvarás tú y tu casa" y luego aclara que recibieron el bautismo él
y "todos los suyos".
La Biblia utiliza frecuentemente los términos "los suyos",
"su casa", "su familia" para hacer referencia a
todos los miembros de la familia, sin excepción, incluso eran incluidos los
sirvientes que eran considerados parte de la casa, obviamente los niños
también.
En el caso del carcelero, es término "los suyos", o "su
casa" como traducen otras Biblias, hacen referencia a la presencia de
hijos ya que denota un grupo familiar, siendo carcelero es improbable que
tuviera servidumbre, y en caso de tener solo esposa hubiera dicho, recibieron
el bautismo él y su esposa.
Lo mismo sucede con Crispo, el jefe de la sinagoga que ha raíz de su
conversión toda su casa recibió el bautismo
“Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa;
y otros muchos corintios al oír a Pablo creyeron y recibieron el bautismo.” Hechos 18,8
La familia de Estefanás también fue bautizada por Pablo:
“¡Ah, sí!, también bauticé a la familia de Estéfanas. Por
lo demás, no creo haber bautizado a ningún otro.” 1
Corintios 1,16
En el caso de Lidia también vemos que al convertirse no solo se bautizó
ella sino toda su familia
“Una de ellas, llamada Lidia, vendedora de púrpura, natural de la ciudad de
Tiatira, y que adoraba a Dios, nos escuchaba. El Señor le abrió el corazón para
que se adhiriese a las palabras de Pablo. Cuando ella y los de su casa
recibieron el bautismo, suplicó: «Si juzgáis que soy fiel al Señor, venid y
quedaos en mi casa.» Y nos obligó a ir.” Hechos
16,14-15
Es realmente increíble que en todas las familias antes mencionadas no
hubieran niños, y cuando la Biblia enseña que se bautizaba "la casa"
está diciendo que toda la familia era bautizada.
Otro pasaje muy importante que nos ayuda a entender porqué los niños si
pueden beneficiarse de la fe de sus padres y recibir el bautismo es el
siguiente.
“Pues el marido no creyente queda santificado por su mujer, y la mujer no
creyente queda santificada por el marido creyente. De otro modo, vuestros hijos
serían impuros, mas ahora son santos” 1 Corintios 7,14
El pasaje anterior es interpretado por los hermanos separados en que cuando
un miembro de la familia es creyente, él es una "isla de fe" y las
bendiciones que recibe el creyente son derramadas sobre el resto de la familia
que se verá motivada a conversión. Esta interpretación que ciertamente tiene
algo de verdad no capta el sentido completo del pasaje y de lo que Pablo quería
expresar. Notemos que Pablo dice que con la fe de uno de los cónyuges los hijos
"son santos" (en presente). El pasaje no dice que sus hijos
serán (en futuro) santos, sino que desde ese momento “ya son santos".
Recordemos que Pablo utilizaba la palabra "santos" a lo largo de
todas sus cartas para referirse a los creyentes. Si tomamos solamente la carta
a los efesios como muestra podremos ver que Pablo utiliza la palabra santos en
este sentido por lo menos 9 veces: Efesios 1,1.15.18; 2,19; 3,5; 3,8; 4,12;
5,3; 6,18; Otro término que utiliza Pablo que debe llamarnos la atención es que
dice que de lo contrario sus hijos serían "impuros", palabra
que es traducida en otras Bíblias como "inmundos" y que
significa que son considerados "paganos", "gentiles". Pablo
realmente no está hablando solo de "bendiciones" que reciben los
creyentes, sino a pertenencia a la Iglesia. Los hijos de los creyentes son
“santos”, “creyentes” al igual que sus padres, y los hijos de los gentiles son
considerados gentiles al igual que sus padres. En virtud de lo antes visto
podemos ver que algo adicional que revela el pasaje es que los niños ya quedan
consagrados en el pueblo de Dios en virtud de la fe de alguno de los cónyuges y
por lo tanto tienen todo el derecho de recibir el bautismo.
Realmente siempre ha sido un hecho de que cuando Dios pacta con el hombre
los niños siempre han estado incluidos. En la primera alianza que Dios hace con
Noé Dios le dice.
“Pero contigo estableceré mi alianza: Entrarás en el arca tú y tus hijos,
tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo.” Génesis
6,18
Y aquí la alianza no solo quedó hecha con Noe y con toda su casa (su mujer,
sus hijos, y hasta las mujeres de sus hijos) sino incluso con su futura
descendencia
“Dijo Dios a Noé y a sus hijos con él: «He aquí
que yo establezco mi alianza con vosotros, y con vuestra futura descendencia,
y con toda alma viviente que os acompaña: las aves, los ganados y todas las
alimañas que hay con vosotros, con todo lo que ha salido del arca, todos los
animales de la tierra. Establezco mi alianza con vosotros, y no volverá
nunca más a ser aniquilada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá
más diluvio para destruir la tierra.» Dijo Dios: «Esta es la señal de la
alianza que para las generaciones perpetuas pongo entre yo y vosotros y toda
alma viviente que os acompaña: Pongo mi arco en las nubes, y servirá de
señal de la alianza entre yo y la tierra. Cuando yo anuble de nubes la
tierra, entonces se verá el arco en las nubes,” Génesis
9,8-14
Otro hecho que no podemos pasar por alto es que Dios contó los niños
pequeños y los de pecho de los injustos como injustos también junto con sus
padres y no solamente eso sino que trajo el castigo sobre ellos al igual que
sobre los adultos. Este lado de Dios es uno que no nos gusta mucho aceptar pero
no tenemos otra alternativa ya que la Biblia claramente enseña que Dios no solo
castigó de muerte a los adultos sino que también castigó los niños pequeños y
bebes. Recordemos que solo Noé y su familia se salvaron cuando Dios inundó la
tierra a causa de su pecado. De toda la humanidad de entonces, solo ocho
personas fueron salvadas, el resto recibieron el castigo y la ira de Dios
incluyendo los niños pequeños y los de pecho. Todos murieron ahogados cuando
Dios decidió acabar con la maldad.
Lo mismo la alianza que Dios hizo con Abraham
“Aquel día firmó Yahveh una alianza con Abram, diciendo: «A tu descendencia
he dado esta tierra, desde el rió de Egipto hasta el Río Grande, el
río Eufrates:” Génesis 15,18
“Esta es mi alianza que habéis de guardar entre yo y vosotros - también
tu posteridad -: Todos vuestros varones serán circuncidados. Os
circuncidaréis la carne del prepucio, y eso será la señal de la alianza entre
yo y vosotros. A los ocho días será circuncidado entre vosotros todo varón,
de generación en generación,” Génesis 17,10-12
Lo primero que debemos notar en el pasaje anterior es que nuevamente Dios
pacta con el hombre (con Abraham) y el pacto con él incluye a su descendencia,
ya que dice: "todos vuestros varones serán circuncidados" y
esto "de generación en generación". La circuncisión se hacía a
los 8 días de nacido, y aquí nadie pensó que Abraham estaba violando la
libertad de sus hijos por el hecho de circuncidarles cuando todavía no tenían
capacidad de decidir, ¿Por qué?, porque el tenía pleno derecho de hacerlo.
Según al designio de Dios, el Padre tiene la obligación de decidir por el niño
quien no puede hacerlo todavía, es su responsabilidad. Y la alianza con Dios
más que una imposición era la más grande bendición que los niños podían
recibir, ya que pasaban a ser parte del pueblo escogido de Dios. ¿Es justo
ahora negarle a nuestros niños el bautismo y revestirse de Cristo con una
excusa que ni siquiera antes tuvo valor?
En este sentido decimos que ciertamente el adulto debe primero decidir,
debe creer, no puede participar en una alianza sin estar de acuerdo, pero
cuando este lo hace los niños participan de esta alianza con Dios.
Otro caso lo vemos cuando el pueblo de Israel establece su alianza con el
Señor
“Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros
seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la
tierra; seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa."
Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel.»” Éxodo 19,5-6
A esta proposición del Señor todo el pueblo tuvo que aceptar
“Todo el pueblo a una respondió diciendo: «Haremos todo cuanto ha dicho
Yahveh.» Y Moisés llevó a Yahveh la respuesta del pueblo.” Éxodo 19,8
Pero luego del pueblo haber aceptado, los niños quedaron incluidos.
Así como ocurría en la antigua alianza, se profetizó que Dios haría una
nueva alianza con su pueblo sellada con la sangre de su hijo. ¿Sería que esta
alianza sería más limitada que las anteriores y excluiría a los niños?.
Ciertamente el siguiente pasaje deja claro que NO.
“He aquí que días vienen - oráculo de Yahveh - en que yo pactaré con la
casa de Israel (y con la casa de Judá) una nueva alianza; no como la alianza
que pacté con sus padres, cuando les tomé de la mano para
sacarles de Egipto; que ellos rompieron mi alianza, y yo hice estrago en ellos
- oráculo de Yahveh -. Sino que esta será la alianza que yo pacte con la
casa de Israel, después de aquellos días - oráculo de Yahveh -: pondré
mi Ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré, y yo seré su
Dios y ellos serán mi pueblo. Ya no tendrán que adoctrinar más el uno a su
prójimo y el otro a su hermano, diciendo: «Conoced a Yahveh», pues todos
ellos me conocerán del más chico al más grande - - oráculo de Yahveh -
cuando perdone su culpa, y de su pecado no vuelva a acordarme.” Jeremías 31,31-34
En el pasaje anterior Dios deja claro que establecería una nueva alianza:
"He aquí que días vienen… en que yo pactaré con la casa de Israel (y
con la casa de Judá) una nueva alianza". Recordemos que para este
punto la antigua alianza ya estaba hecha, y este pasaje solo puede referirse a
la nueva alianza donde serían perdonados nuestros pecados por medio del
sacrificio de Cristo: "cuando perdone su culpa, y de su pecado no
vuelva a acordarme". Algo importante que quiero hacer notar en este
pasaje es que revela claramente que todos participarían: "todos ellos
me conocerán del más chico al más grande"
En esta nueva alianza estaba profetizado que el Espíritu Santo sería
derramado sobre "toda carne" (sin excepción)
“«Sucederá después de esto que yo derramaré mi Espíritu en toda carne.
Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños,
y vuestros jóvenes verán visiones.” Jeremías 31,31-34
Esta promesa llegó a su cumplimiento pleno el día de Pentecostés, pero
vemos como ya antes había niños inspirados por el Espíritu Santo.
“Mas los sumos sacerdotes y los escribas, al ver los milagros que había
hecho y a los niños que gritaban en el Templo: «¡Hosanna al Hijo de David!»,
se indignaron y le dijeron: «¿Oyes lo que dicen éstos?» «Sí - les dice Jesús
-. ¿No habéis leído nunca que = De la boca de los niños y de los que aún maman
te preparaste alabanza?» =” Mateo 21,15-16
Como podemos ver, los niños tampoco en la nueva alianza quedaron excluidos,
e incluso recibieron el Espíritu Santo, ¿Es posible negar el bautismo a
aquellos que pueden recibir el Espíritu Santo?, realmente según la Biblia no es
posible.
“«¿Acaso puede alguno negar el agua del bautismo a éstos que han recibido
el Espíritu Santo como nosotros?»” Hechos 10,47
En el pasaje anterior vemos la exclamación de Pedro cuando los gentiles
reciben el Espíritu Santo. Pedro deja claro que si el Espíritu Santo les ha
bautizado el no puede negarles en bautismo de agua. Si los niños aún desde el
vientre de la madre pueden estar llenos del Espíritu Santo, ¿Es coherente
negarles el bautismo a ellos?. La verdad es que Dios nunca pensó en hacer un
nuevo pacto que excluyera a los niños, la profecía de Jeremías que acabamos de
ver es muy clara en esto.
Pablo entendió el paso por el Mar Rojo como prefiguración del Bautismo:
“No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos
bajo la nube y todos atravesaron el mar; y todos fueron bautizados en
Moisés, por la nube y el mar;” 1 Corintios 10,1-2
¿Fueron solamente los adultos los que pasaron por el Mar Rojo?
El bautismo es nacer de nuevo en la familia de Dios (Efesios 2,6-19) y los
papás toman la decisión de llevar al niño a esta familia. Cuando un niño nace
en una familia, él no hace antes un arreglo con sus papás. ¿Acaso tenemos que
esperar a ser conscientes para ser verdaderos hijos de nuestros padres?
El argumento de que un bebé no puede ser un cristiano porque no puede creer
le falta reflexión. Consideramos la relación paralela entre la criatura y su
mamá. Esta es claramente una relación personal que el bebé tiene con ella
aunque no puede conceptualizar quiénes son sus parientes. Sus padres le cuidan,
le aman, le sostienen aún antes de que el bebé pueda reciprocar. El bebé
definitivamente tiene una relación con ellos ya que son sus padres. Pasa lo
mismo en su relación con Dios. Lo mismo los padres, cuando su hijo está enfermo
no esperan a que pueda crecer para decidir si ir al médico o no, o si esperar
que crezca para decidir si quiere estudiar o no, ¿Debe esperar entonces para
revestirlo del médico de cuerpos y almas?
Argumento 2 Contra el bautismo de niños: Los
niños no necesitan el bautismo porque de ellos es el reino de los cielos
Ante todo es importante aclarar que Jesús nunca dijo que "de
los niños es el reino de los cielos". En todos los pasajes donde se
hace referencia a esto vemos que lo que Jesús realmente dijo es que "de
los que son como niños es el reino de los cielos", lo cual es muy
diferente.
“Mas Jesús llamó a los niños, diciendo: «Dejad que los niños vengan a mí
y no se lo impidáis; porque de los que son como éstos es el Reino de Dios.” Lucas 18,16
“Mas Jesús les dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo
impidáis porque de los que son como éstos es el Reino de los Cielos.»” Lucas 19,14
De alguna manera algunas Iglesias evangélicas sobre la base del pasaje
anterior han llegado a concluir que Jesús dijo eso porque estos pequeños
"no tienen pecado original" y que por lo tal tienen entrada al reino
de los cielos y no necesitan nacer de nuevo. Esta conclusión aunque a primera
vista parece tener cierta razón, es falsa. Como ya hemos visto en la primera
sección los niños si tienen pecado y pueden ser contados como pecadores.
Es obvio que el pasaje NO DICE que los niños no tienen pecado, ni que no
necesitan ser bautizados, así que esa idea es "impuesta" a ese pasaje
y no está acorde con lo que enseña la palabra de Dios, debemos ser sinceros y
aceptar que realmente eso no es lo que dice la Biblia. Imponer tal idea de ese
pasaje es impropio y sin base ya que en el pasaje nada se dice de pecado y
segundo porque Cristo explicó lo que quiso decir con esas palabras.
El uso del término "de los que son como ellos" se refiere
a los que "son semejantes a ellos". Jesús no está hablando de
una "condición" sino de "disposición". Cristo
dice, que el reino de los cielos es de "los que son semejantes" a
los niños. Por tanto debemos aceptar que el pasaje no dice nada si los niños
tienen pecado o no lo tienen, ni si necesitan nacer de nuevo o no, deducir tal
conclusión de ese texto es "asunción", o lo que es lo mismo
asumir algo que el pasaje no dice y no es posible sostener bíblicamente dicha
conclusión.
Cristo estaba haciendo énfasis, no en que los niños estaban en un estado ó
condición "sin pecado", sino que los niños poseían cualidades
que les hacían falta a los adultos que estaban escuchando y que nos hacen falta
a nosotros también si queremos entrar en el reino de los cielos. Los niños son
humildes, no guardan rencor, no están contaminados de malos deseos y su
confianza está puesta completamente en sus padres. Así mismo nosotros tenemos
que ser "como ellos" en ese sentido. Debemos hacernos humildes ante
Dios, perdonar en todo momento, hacernos puros y limpios de corazón (pero no
por no haber tenido oportunidad de pecar, sino habiéndola rechazado luego de
presentarse la ocasión) y así como los niños tienen plena confianza en sus
padres nosotros tener puesta toda nuestra confianza en nuestro Padre celestial.
Esta misma idea es repetida por Jesús en otros pasajes donde hace énfasis
en la necesidad no de ser niños sino de tener ciertas cualidades de los niños.
“Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará
en él.»” Marcos 10,15
Sin olvidar que esta semejanza es una disposición como la que tienen los
niños con su humildad natural
“y dijo: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños,
no entraréis en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se haga pequeño como
este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos.” Mateo 18,3-4
El pasaje anterior reafirma nuestra tesis anterior, Cristo no estaba
diciendo que el mayor del reino de los cielos eran los niños, sino quienes se "hicieran
pequeños" como los niños, quienes tuvieran la "humildad"
semejante a la de un niño y deja muy claro que es la humildad lo que Cristo
está colocando como requisito para entrar en el reino de los cielos, y por eso
Jesús se refiere al adulto que se hace niño.
Podemos concluir que en virtud del pasaje anterior Cristo no está diciendo
que los niños por el hecho de "ser niños" ya hallan nacido de nuevo,
ellos al igual que todos son nacidos de la carne y deben nacer del agua y del
Espíritu. La niñez no es una condición que les amerita el cielo sino la
disposición de ellos la que es necesaria.
Esto no quiere decir que los niños no bautizados vayan al infierno, Dios en
su infinita misericordia puede tener caminos no conocidos para la salvación de
estos niños, pero algo que no podemos hacer es negarles es el bautismo que
ciertamente lo necesitan y mucho menos en virtud de un pasaje como este, que
realmente no dice nada al respecto sobre si los niños necesitan o no revestirse
de Cristo. Por el contrario, precisamente por el mandato del pasaje de "dejar
a los niños venir a Jesús" es que debemos bautizarlos y revestirlos de
Cristo.
Argumento 3 Contra el bautismo de niños: Cristo
se bautizó adulto y nosotros debemos imitar su ejemplo
Es bueno aclarar que algo que no debemos mal entender es que el hecho de
que Jesús se bautizara a los 30 años no implica que nosotros debamos hacerlo
así. Para esto daremos tres razones que refutan esta argumentación.
Primero: El bautismo de Juan no es el mismo que el bautismo de los
cristianos. Recordemos que la Biblia nos muestra claramente 3 tipos de
bautismo:
1) El bautismo de Juan
2) El bautismo en agua de los cristianos (nacimiento del agua)
3) El bautismo en el Espíritu Santo (fuego o agua viva).
El primer bautismo era el bautismo que Juan el Bautista daba para "conversión",
para "preparar el camino del Señor", pero el mismo deja claro
que su bautismo no era el bautismo que nos daría Jesús que sería en “fuego”
“Mateo 3,11 Yo os bautizo en agua para
conversión; pero aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y no
soy digno de llevarle las sandalias. El os bautizará en Espíritu Santo y
fuego.” Mateo 18,3-4
Este bautismo sería dado en nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo
a diferencia del bautismo de Juan
“Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,” Mateo 28,19
Este bautismo de Jesús es del que hablábamos en la sección 2 cuando Pedro
en Hechos 2,38-39 manda a todos a bautizarse para recibir el espíritu Santo
Este nacimiento en agua trae la promesa del Espíritu Santo que es el tercer
bautismo. En este caso uno está íntimamente ligado al otro ya que uno es la
promesa del otro
“Pedro les contestó: «Convertíos y que cada uno de vosotros se
haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados;
y recibiréis el don del Espíritu Santo;…” Hechos
2,38-39
Por eso, recibimos el bautismo en nombre de la Trinidad primero, y
recibimos el Espíritu Santo después.
“...El replicó: «¿Pues qué bautismo habéis recibido?» - «El bautismo de
Juan», respondieron. Pablo añadió: «Juan bautizó con un bautismo de
conversión,....Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del
Señor Jesús. Y, habiéndoles Pablo impuesto las manos, vino sobre ellos el
Espíritu Santo y se pusieron a hablar en lenguas y a profetizar.” Hechos 19,1-6
En el pasaje anterior nos muestra los tres tipos de bautismo, ya que
primero nos muestra que ellos ya habían recibido el bautismo de Juan: "¿Pues
qué bautismo habéis recibido? El bautismo de Juan", y luego de esto
Pedro manda a bautizarles en nombre de Jesús: "Cuando oyeron esto,
fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús." (nótese que son dos
bautismos diferentes) Para luego imponer las manos sobre ellos y ser bautizados
por el Espíritu Santo: "habiéndoles Pablo impuesto las manos, vino
sobre ellos el Espíritu Santo".
Segundo: Jesús se bautiza a los 30 años porque esa sería la señal
de que el era el Mesías
La intención de Jesús al bautizarse justo a los 30 años antes de comenzar
su misión no era establecer una norma. Si Jesús hubiera querido darnos a
entender que había que estar ser adulto para poder bautizarse se hubiera bautizado
a los 12 años cuando Él y cada niño judío era considerado legalmente un adulto
luego de celebrar su Bar-miztva, y vemos que Jesús a esa edad podía
actuar como tal y decidir incluso si quedarse en el templo sin faltar a sus
padres porque legalmente tenía edad para decidir.
La verdadera razón por la cual Jesús se bautizó a los 30 años fue porque
iba a dar inicio a su vida pública y en su bautismo se le señalaría como el
Mesías esperado.
“Y Juan dio testimonio diciendo: «He visto al
Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre él. Y yo no le
conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: "Aquel
sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que
bautiza con Espíritu Santo.” Juan 1,32-33
Es claro que Jesús no necesitaba bautizarse, el mismo Juan no quería
hacerlo ya que Jesús siempre tuvo el Espíritu Santo, y por eso Juan dice que "ése
es el que bautiza con Espíritu Santo"
“Entonces aparece Jesús, que viene de Galilea al Jordán
donde Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo
diciendo: «Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?»” Mateo 3,13
Pero era necesario que el Espíritu Santo bajara sobre Él, no porque no lo
tuviera, sino para que le identificara como el hijo amado del Padre y se
cumpliera todo lo que había sido establecido en el plan de Dios.
“Jesús le respondió: «Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda
justicia.»” Mateo 3,15
Tercero: La palabra de Dios nos enseña que debemos hacer lo que
Jesús nos manda y no todo lo que Jesús hizo.
Si llevamos al extremo el hecho de que debemos bautizarnos adultos porque
Jesús lo hizo entonces después de bautizarnos tendríamos que ir al desierto y
ayunar 40 días y 40 noches, vestir como Jesús y hasta ser circuncidado como
Jesús. Realmente no se trata de esto, sino de hacer todo lo que nos manda, y
¿Qué nos manda Jesús?
“Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,” Mateo 28,19
Y si somos sinceros con su mandato deberemos aceptar que Cristo dijo que
bautizáramos a "todas las gentes" y los niños ciertamente están
incluidos cuando decía "todas las gentes" ya que un hijo de un
creyente es ciertamente un discípulo de Jesús al cual desde su infancia se le
enseñará a amarle y adorarle. ¿Puede haber algo mejor que esto?
La frase de que "hay que hacer todo como Jesús" es un viejo truco
que cuando conviene lo usan y cuando no lo ignoran y hacen a un lado.
Recordemos que vivir como Jesús vivió no es lo mismo a hacer lo que Jesús hizo.
Lo primero se trata de un "modo de vida" basada en la enseñanzas del
maestro. Se trata más bien de vivir lo que el Señor nos enseñó, y por eso es
que se bautiza a los niños, pues hay una base bíblica.
Un poco de historia
Como hemos visto, desde el comienzo de la Iglesia se ha bautizado a los
niños y cuando la Biblia enseña que a cada conversión se bautizaba el creyente
y "su casa" hace referencia al bautismo de la familia entera y eso
incluye niños. Este hecho incluso ha sido comprobado por la arqueología, y en
las catacumbas antiguas de Roma donde enterraban a los primeros mártires
cristianos, leemos las inscripciones sobre las tumbas de los niños fallecidos.
Una de ellas dice,
"Aquí descansa Arquilla, recién bautizada; tenía un año y cinco meses
cuando falleció el día 23 de febrero".
Entre otros epitafios encontrados encontramos lo siguientes:
"149. Nacido con el nombre de Pascasio Severo el jueves de Pascua, día
anterior a las nonas de abril... quien vivió seis años, recibió la gracia el 11
de las calendas de mayo y depuso sus albas bautismales en el sepulcro la octava
de Pascua."
"151. Aquí está puesta Veneriosa, recién bautizada, que vivió seis
años, finó el 8 de las idus de agosto."
"152. A Domisio inocente, recién bautizado, que vivió tres años,
treinta días".
Esa fue un práctica que nunca fue cuestionada sino siglos después por
Pelagio de quien comentamos al principio, y quien fue combatido por San Agustín
quien profundizó en la doctrina del pecado original
San Agustín (354-430) Sobre el pecado original: “¿Quien
es tan inmoral para querer excluir a los infantes del reino de los cielos,
prohibiendo que sean bautizados y nacer de nuevo en Cristo?”.
Luego de que Pelagio fuera excomulgado no se tienen más referencias
históricas de su vida desde entonces.
Fue hasta el siglo XVI cuando uno de los movimientos de la reforma
protestante, los Anabaptistas, volvieron a negar la necesidad del bautismo de
niños a pesar de que el resto de Iglesias de la reforma lo aceptaban
plenamente. El nombre anabaptista significa "el que se bautiza
nuevamente"; y se refiere a la práctica anabaptista de bautizar a
adultos, aunque la persona ya hubiera sido bautizada en su infancia.
Muchos grupos fueron considerados anabaptistas, como el de los protestantes
más radicales, tales como Jakob Hutter, comunalista y fundador de los
huterianos y Thomas Münzer. Fue también importante Jan Beuckelzoon o John de
Leiden, quien se declaró a sí mismo rey de los llamados Nuevos Sionistas en
Münster, Westfalia, en 1534. Por toda Europa siguieron surgiendo grupos
anabaptistas que empleaban distintos nombres.
Los anabaptistas fueron muy perseguidos por toda Europa, principalmente
porque dos grupos muy influyentes de la sociedad, los aristócratas y los
líderes de la Reforma protestante ortodoxa, que se unieron en contra de su
igualitarismo y su oposición a las iglesias gobernadas por el Estado.
Reformadores ortodoxos como el suizo Ulrico Zuinglio, Martín Lutero y sus
seguidores, generalmente usaban el nombre de Anabaptistas para referirse a lo
que ellos consideraban "sectas".
Los anabaptistas comenzaron a dividirse y surgieron nuevas denominaciones
como pólvora, entre las cuales tenemos a los huterianos (fundados por
JakobHutter, y hoy contando con alrededor de 20.000 miembros), los menonitas
que se oponían al reformador protestante Zuinglio (fundados a partir de la
confesión de fe promulgada en Dordrecht en 1632) y los Amish (fundados por
Jakob Amman). Actualmente su posición a favor del bautismo de adultos ha
influenciado a otras denominaciones como los bautistas y los pentecostales.
Hoy día las Iglesias Luteranas y reformadas siguen afirmando que el
bautismo de niños es bíblico. A continuación unos extractos de los catecismo y
profesiones de fe protestantes que afirman que el catecismo de niños es bíblico
y legítimo.
Confesión de Augsburgo 1530 Artículo 9 (Iglesias
Luteranas) El bautismo: “Enseñamos que el Bautismo es
necesario para la salvación y que por el Bautismo se nos da la gracia divina.
Enseñamos también que se deben Bautizar los niños y que por este Bautismo son
ofrecidos a Dios y reciben la gracia de Dios. Es por esto que condenamos a los
Anabaptistas que rechazan el Bautismo de los niños.”
Confesión de Westminster 28.IV (Iglesias reformadas): “No sólo han
de ser bautizados los que de hecho profesan fe en Cristo y obediencia a EL, (1)
sino también los niños hijos de uno o de ambos padres creyentes.”
Catecismo de Heidelberg pregunta 74. (Iglesias
reformadas): “Pregunta: ¿Se ha de bautizar también a los
niños? Respuesta: Naturalmente, porque están comprendidos, como los
adultos, en el pacto, y pertenecen a la iglesia de Dios (a). Tanto a éstos como
a los adultos se les promete por la sangre de Cristo, la remisión de los
pecados (b) y el Espíritu Santo, obrador de la fe (c); por esto, y como señal
de este pacto, deben ser incorporados a la Iglesia de Dios y diferenciados de
los hijos de los infieles (d), así como se hacía en el pacto del Atiguo
Testamento por la circuncisión (e), cuyo sustito es el Bautismo en el Nuevo
Pacto (f).a. Gén. 17:7.-b. Mateo 19:14.-c. Luc. 1:15; Salmo 22:10; Isaías
44:1-3; Hechos 2:39.-d. Hechos 10:47.-e Gén.17:14.-f. Col. 2:11-13.
Confesión Helvética (Antigua confesión protestante de
1566) “Nos oponemos a los anabaptistas, los cuales no
aceptan el bautismo infantil de los hijos de los creyentes. Pero
según el Evangelio, «el reino de Dios es de los niños», y estos están
incluidos en el pacto de Dios. ¿Por qué, pues, no deben recibir la
señal del pacto de Dios? ¿Por qué no deben ser consagrados por el
santo bautismo, teniendo en cuenta que ya
pertenecen a la Iglesia y son propiedad de Dios y de la Iglesia? Igualmente
desechamos las demás doctrinas de los anabaptistas que contienen pequeños
hallazgos propios y contrarios a la Palabra de Dios. Resumiendo: No somos
anabaptistas y con ellos no tenemos nada en común. “
Los 39 Artículos de la religión, (Confesión doctrinal histórica de la Iglesia Anglicana) Capítulo 27. “Del Bautismo. El Bautismo no es solamente un signo de la profesión y una nota de distinción, por la que se identifican los Cristianos de los no bautizados; sino también es un signo de la Regeneración o Renacimiento, por el cual, como por instrumento, los que reciben rectamente el Bautismo son injertos en la Iglesia; las promesas de la